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domingo, 23 de septiembre de 2018

Despertamos: En la IV República .- José Agustín Ortiz Pinchetti

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E
n el cierre de campaña de AMLO, el enorme estadio Azteca se colmó de una multitud entusiasta. Buen augurio de lo que pasaría. Mi amigo y compañero Gabriel García me comentó con una gran sonrisa: ¡este es el despertar! Aludía a un hecho notable que se podía constatar en todo el país. Se había producido una insurrección cívica que se iba a expresar en las urnas días después. Gabriel aludía también a mi columna El Despertar.
Durante años he escrito esta columna con la esperanza de que en algún momento la conciencia histórica del pueblo de México despertara y pudiera entonces encaminarse hacia la Democracia a través del medio que durante décadas el sector progresista había considerado insuficiente e ineficaz: las elecciones. La forma más prototípica de la democracia representativa.
En julio pasado se dio el despertar. La ciudadanía manifestó su rechazo al régimen que la mantuvo adormecida por décadas. El movimiento encabezado por AMLO logró obtener en las urnas: la Presidencia de la República, la mayoría en ambas cámaras del Congreso de la Unión y venció en 19 de 24 congresos locales en disputa. Además, la coalición Juntos Haremos Historia ganó en cinco de nueve gubernaturas. Con el triunfo en la mano, y sin aún gobernar oficialmente, AMLO ha impulsado una agenda legislativa, incluyendo temas como: la austeridad republicana, la desprivatización del agua, la eliminación de las pensiones a ex presidentes y la creación de la Secretaría de Seguridad Pública, entre otros.
Pienso que se ha dado el mayor cambio político de los últimos 50 años. El impacto abrumador de la mayoría revela un proceso interno de madurez. Termina una etapa iniciada con Miguel de la Madrid correspondiente a los episodios finales del viejo sistema autoritario. Es tal la trascendencia que puede hablarse de un cambio de época. De ahí que se hable de la cuarta transformación, o como dice Porfirio Muñoz Ledo, de la fundación de una Cuarta República.
He pensado que el título de esta columna debe cambiar para acoplarse a la nueva realidad. He decidido llamarla a partir de la próxima entrega: La Cuarta República. Aprovechando que apenas inicia y que pasarán muchos acontecimientos y un largo tiempo (que quiero cronicar) para que se consolide.
Colaboró: Mario Domínguez
Twitter: @ortizpinchetti

domingo, 9 de septiembre de 2018

La cuarta transformación en el espejo de la tercera

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José Agustín Ortiz Pinchetti
S
e está iniciando un proceso de cambio profundo al que se llama la cuarta transformación.
Veámonos en el espejo de la tercera en su momento inicial: la rebelión de Francisco I. Madero en 1910. El proceso actual y el que se vivió hace 108 años tienen similitudes: ambos son respuesta al agotamiento de un sistema autoritario, incapaz de cambiar, con políticas que mantenían y acrecentaban las desigualdades.
En ambos, después del triunfo subsiste la oligarquía. En los dos hay un líder carismático. En nuestra época la corrupción es aún peor que la del final del porfiriato.
Hay otras diferencias: Madero era un hacendado con una breve trayectoria política y sin experiencia de gobierno, Andrés Manuel López Obrador tiene una carrera de 40 años muy consistente. Fue un excelente jefe de Gobierno de la capital y ha madurado en la adversidad. Su movimiento tardó en convertirse en una fuerza irresistible después de batallar casi 20 años y nunca optó por la violencia.
Madero se inclinaba por una transición pacífica, pero tuvo que convocar a una rebelión armada y ganó la Presidencia en el campo de batalla apoyado por sectores populares y rurales. El maderismo fue una verdadera revolución, derrocó al sistema político que mantenía y garantizaba las estructuras sociales injustas. No resistió la prueba del poder, provocó insatisfacción general, rebeliones y un golpe de Estado que le costó la vida.
López Obrador no improvisa: su plan y su equipo han estado definidos antes de asumir el poder. Madero no contó con un partido para resistir. Morena apoya a Andrés Manuel y se extiende en toda la República.
Este nuevo partido debe darse cuenta de que ya no es oposición, que debe gobernar y reencauzar la energía popular para materializar la cuarta transformación. ( Colaboró: Meredith González Acevedo.)
Twitter: @ortizpinchetti

domingo, 2 de septiembre de 2018

Los maderistas de hoy .- José Agustín Ortiz Pinchetti

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H
ace unos días estuve en la antigua penitenciaría de San Luis Potosí. Recordé cuando en 1990 Adolfo Aguilar Zínser y un servidor visitamos la celda en donde estuvo encarcelado Francisco I. Madero, circunstancia que permitió al político coahuilense elaborar su plan revolucionario con el que invitó a la población mexicana a levantarse en armas contra el dictador Porfirio Díaz el 20 de noviembre de 1910. Pienso que en 2018 el movimiento y líder que sacudieron al país tienen una veta muy fuerte de maderismo.
A finales del gobierno de Miguel de la Madrid (1982-1988) surgió en México un nuevo tipo de rebeldía política. Los grupos progresistas redescubrieron la democracia como una meta para alcanzar las demás reformas sociales. Sin darnos cuenta éramos todos maderistas. Que las elecciones libres fueran la base del Estado de derecho se convirtió en el principal propósito. Conforme declinaba el sistema soviético crecía la demanda de derechos democráticos. Por esa razón, el maderismo revivió sin que fuera muy expreso.
Don Daniel Cosío Villegas retoma en su Historia moderna de México la tesis del libro de Madero La sucesión presidencial. Señala que ésta se limitó a proponer la necesidad de libertad electoral y a prohibir la relección presidencial. Según Madero, conseguidos estos dos propósitos se contaría con un Poder Legislativo independiente, capaz de estudiar los demás problemas importantes para la patria.
Madero fundó en 1909, en Ciudad de México, el Partido Nacional Antirreleccionista. Participaron personajes como José Vasconcelos, Pedro Lascuráin, José María Pino Suárez, Luis Cabrera y los hermanos Carmen y Aquiles Serdán, entre otros. Este movimiento político participó en las elecciones de 1910 con el fin de derrocar a Díaz. Los comicios terminarían con un gran fraude electoral a favor del dictador que desencadenaría la Revolución Mexicana.
En 2018 se ha derrocado sin violencia al régimen que impidió durante décadas el paso a la democracia. Los maderistas de esta época han surgido desde varios frentes. Podrán tener diferencias en la imagen del futuro del país, pero coinciden todos en el viejo ideal de elecciones limpias y justas. Sin esto, lo demás será imposible.
Colaboró: Mario Antonio Domínguez

domingo, 26 de agosto de 2018

Morena: crisis de crecimiento .- José Agustín Ortiz Pinchetti

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l país atraviesa una etapa crítica entre dos formas de organizar la lucha por el poder: un cambio de régimen afecta todo el aparato y sus piezas. PRI, PAN y PRD, que fueron grandes rivales en el pasado, están ahora divididos y en aparente declive. Morena tiene una gran crisis de crecimiento y la forma en como la resuelva definirá su existencia. Es un partido muy joven. Alejandro Quintanar ha investigado a fondo su génesis y sitúa su origen en las movilizaciones contra el desafuero (2004-2005). Tras la salida de AMLO del PRD se produjo una escisión en el partido; muchos perredistas se incorporaron en los puestos directivos del nuevo movimiento. Todos los fundadores coinciden en una relación de lealtad con el tabasqueño.
Morena es distinta después del 1º de julio. Antes de su constitución formal, su militancia sufrió un fraude electoral en 2006 y la compra masiva de votos que encumbró a Enrique Peña Nieto en 2012. Los morenos tuvieron que remar a contracorriente y en 2018 organizar la promoción y la defensa del voto para ganar la Presidencia, una hazaña sin precedente. Hoy también tienen bajo su control el Congreso de la Unión, la mayoría de las cámaras locales, cinco gubernaturas y numerosos municipios. En contraste con las penurias del pasado, cuadruplicará su financiamiento público para 2019.
Morena no sólo tuvo un gran candidato, sino contó con el hartazgo ciudadano ante las mentiras, traiciones y robos de los tres partidos (PRD, PAN y PRI). AMLO/Morena presentó una verdadera alternativa. Hoy su papel deberá ajustarse a más que conformar estructura electoral y promover el voto: deberá apoyar y presionar al gobierno para que se oriente al cumplimiento de los objetivos de la democratización y cambio social. Es evidente la necesidad de sangre nueva: militantes y dirigentes que renueven y refresquen al partido, que traigan nuevas ideas e impulsos. Pero esto implica el peligro de los oportunistas. John Ackerman escribió que Morena debe estar alerta ante una avalancha de busca chambasque intentarán refugiarse en el partido para desde ahí asaltar los cargos públicos. (Colaboró Meredith González.)
Twitter: @ortizpinchetti

domingo, 19 de agosto de 2018

Del Estado de chueco al Estado de derecho

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José Agustín Ortiz Pinchetti
U
no de los objetivos del nuevo gobierno es establecer un verdadero Estado de derecho, aplicar el principio al margen de la ley nada, por encima de la ley, nadie. Si esto en verdad se logra será incluso más importante que las históricas reformas legales de tiempos recientes.
Diego Valadés señala que uno de los factores principales de nuestro desarreglo institucional es la discrecionalidad de quienes ejercen el poder. La discrecionalidad extrema en el poder, como él la llama, es la causa de fenómenos como la impunidad y la violencia. El jurista del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM apunta en la dirección correcta, pero hay otro aspecto que resulta crucial para lograr un adecuado desempeño institucional: la voluntad política, ya que aun la mejor armazón jurídica perdería su sentido si no hay un propósito expreso, cumplido y reiterado de respetar la ley, en su espíritu y en su letra por parte del Poder ejecutivo en cualquiera de sus dimensiones. Para demostrar cómo el Estado de derecho depende de la voluntad política, revisemos el comportamiento del Poder Ejecutivo en materia electoral.
En pocos temas ha habido tantas reformas y tantas frustraciones. Por 11 veces se ha reformado la legislación electoral, esto incluye reformas profundas como las de 1996, 1997 y de 2014. Además de otras que se hicieron a la legislación secundaria, todas menos una (2003) se realizaron como respuesta a la sospecha de graves irregularidades en los comicios inmediatamente anteriores. Gabriel Zaid tenía razón, para hacer la reforma política descomunal y nunca vista en la historia bastaría… ¡no hacer nada! Esto ha funcionado dos veces. En el año 2000, Ernesto Zedillo como presidente de la República logró no hacer nada y se produjo la alternancia con Vicente Fox, quien empleó en la siguiente ronda todos los recursos del Estado para impedir la alternancia en 2006.
La gran sorpresa fue este 2018, ya que todo el poder presidencial y el aparato gubernamental se concentraron en la “acción hercúlea de… no hacer nada” y se produjo un milagro todavía más grande. No sólo hubo un cambio de partido, sino de régimen y de proyecto colectivo.
Colaboró: Mario Antonio Domínguez
Twitter: @ortizpinchetti

domingo, 5 de agosto de 2018

Medio siglo, muchas derrotas, un triunfo


José Agustín Ortiz Pinchetti
H
ace un par de semanas recordé con mi amigo Francisco Paoli cuando nos incorporamos a la lucha por la democracia. Nos conocimos hace 52 años en el movimiento de Carlos Madrazo, un hombre inquieto y carismático que pretendió democratizar al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y al país. El movimiento del líder tabasqueño se desarrolló paralelamente a la gran movilización estudiantil de 1968. La lucha juvenil fue aplastada el 2 de octubre en Tlatelolco y el movimiento de don Carlos murió con él en un atentado disfrazado de accidente aéreo el 3 de junio de 1969. Luis Echeverría nos hizo creer en la apertura democrática y terminó en un fiasco. José López Portillo impulsó una iniciativa para hacer más equitativa la competencia política que terminó en partidocracia.
En 1985 la crisis económica despertó muchas conciencias. El Partido Acción Nacional (PAN) desafió al sistema en Chihuahua, pero fue derrotado por un fraude electoral. En 1987 se dio una escisión muy importante del PRI. Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y otros encabezaron la Corriente Democrática y compitieron en las elecciones de 1988. El 6 de julio el sistema se impuso: un gran fraude (no operado por Manuel Barlett, entonces secretario de Gobernación, sino por un equipo de Carlos Salinas).
En 2000 triunfó Vicente Fox y creímos que la democracia llegaba. Éste era reaccionario y farsante; en 2006 orquestó un fraude contra Andrés Manuel López Obrador y en favor de Felipe Calderón. Para 2012, Enrique Peña Nieto alcanzó la Presidencia apoyándose en la compra de millones de votos y en la complicidad cínica del presidente panista Calderón.
Durante 50 años el régimen destruyó una por una las iniciativas democráticas. En el sexenio de EPN, López Obrador y cientos de miles seguimos trabajando en la causa democrática. AMLO se separó del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y logró el registro de Morena. Pudo ganarles al PRI y al PAN-PRD y conquistar limpiamente la Presidencia.
Ha sido una fortuna ver la explosión de alegría producida por el triunfo de AMLO. Un hecho sin precedentes: ¡la ausencia de un fraude electoral! Al fin estamos en el año cero de la democracia. (Colaboró Mario Antonio Domínguez.)
Twitter: @ortizpinchetti

domingo, 29 de julio de 2018

Momentos estelares 1867/2018 ,- José Agustín Ortiz Pinchetti

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L
os partidarios de AMLO aún festejan el triunfo; tienen razón, pero no pueden bajar la guardia. Los partidos de oposición, grupos, escritores y personalidades conservadoras seguirán criticándolo (lo cual está bien), atacándolo y calumniándolo con ferocidad (no saben perder). Las posibilidades de cambio o desilusión son intensas. Hoy, 62 por ciento de la población tiene esperanza en su gobierno (Reforma, 25/7/2018).
Nunca había visto una manifestación de alegría y apoyo semejante a la que recibió AMLO la noche del 1º de julio. Me he preguntado qué otro momento estelar ha vivido México en su complicada historia. Después de desechar varias alternativas, ¡me topé con un paralelismo!: la entrada triunfal de Benito Juárez a la capital en julio de 1867 (hace 151 años). Hay que releer a Ralph Roeder (Juárez y su México): “Al hacer su entrada triunfal en la capital (…) se hallaba en el apogeo de su gloria. La naturaleza de esa gloria era manifiesta y legible en sinnúmero de carteles, banderas (…) Las ovaciones de la victoria se multiplicaban a cada paso y de viva voz el coro de los estandartes, de las oleadas de banderas ondulantes y del redoble incansable de los tambores.
El hombre al que la multitud aclamaba era la personificación de la revolución democrática iniciada 10 años antes, el héroe colectivo de un pueblo que había conquistado, al fin, la libertad interna y la independencia nacional gracias a la fe, la fortaleza, la tenacidad, la constancia de su máximo representante: suyas eran las cualidades que todos tenían o querían tener, y los vítores expresaban la gratitud exuberante de un pueblo que había descubierto a un caudillo todo suyo, a un abanderado que no lo abandonó, a un mexicano que por primera vez en su historia le daba la convicción cabal e indisputable del triunfo. El pueblo a Juárez: esa frase simple y redundante bastaba para externar el sentimiento popular concentrado en su protagonista y por ser el homenaje de muchos que se identificaban con uno solo.
El sentimiento triunfalista debe apaciguarse. AMLO iniciaría su gobierno con cambios significativos que generarán resistencias. Los resultados positivos deben reflejarse de modo progresivo en la vida de México; de no ser así, habrá desilusión y enojo. (Colaboró Meredith González Acevedo.)
Twitter: @ortizpinchetti

domingo, 22 de julio de 2018

Crisis mayor en todos los partidos .- José Agustín Ortiz Pinchetti


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A
ntes del proceso electoral de 2018 la aceptación ciudadana a los partidos políticos era de sólo 9 por ciento. No sorprende que las elecciones pasadas sacudieran a todo el sistema de partidos.
Empecemos por el PRI: no fue capaz de conservar la Presidencia de la República ni de ganar una sola gubernatura, además tendrá la menor bancada en el Congreso de su historia. Dirigentes del tricolor han intentado explicar el fenómeno. La autocrítica señala al hecho del alejamiento del PRI con la población y su militancia. También a la corrupción, el mal desempeño de los gobernadores y la baja aceptación del presidente. Tendrá que refundarse.
El PAN: encabezó el Frente Ciudadano, que era una aberración por insertarse en él partidos socialdemócratas y uno conservador. Su votación presidencial fue menor a la de hace seis años, cuando compitió sin alianzas. Ricardo Anaya resultó mal candidato y pagó caro su maquiavelismo. Atribuyen el origen de la catástrofe a las maniobras del gobierno contra el candidato panista. Todos están de acuerdo en que hay que reconstruir el partido.
El PRD: recibió el mayor castigo, apenas consiguió 3 por ciento de la votación para conservar su registro. Miembros de su dirigencia dicen que cambiarán de estatutos, nombre, colores y de línea política. Es obvio que tendrá que reconstituirse para evitar su extinción en un futuro próximo.
Morena: gracias a tener al mejor candidato en la historia contemporánea ganó la Presidencia. A menos de cinco años de su registro, contará con mayoría absoluta en ambas cámaras del Congreso, la jefatura de Gobierno de la capital y 19 de 26 congresos locales. Sin embargo, también está en una crisis de identidad y crecimiento en cuanto a que la victoria obliga a ese partido a asumir un rol que poco tenía que ver con las funciones gubernamentales y a reorganizarse para absorber las nuevas corrientes que querrán incorporarse a este instituto. Fenómeno que se encontrará con el obstáculo del sectarismo, herencia perredista en el nuevo partido que abrumado por su victoria tendrá también que reconstituirse. En una próxima entrega trataré con mayor detalle la crisis de Morena.
Colaboró: Mario Antonio Domínguez.
Twitter: @ortizpinchetti

domingo, 8 de julio de 2018

El perfil del triunfo.- José Agustín Ortiz Pinchetti

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A
ndrés manuel lópez Obrador ha sido el candidato presidencial más votado en la historia de México. No solo recibió más votos que nadie (más de 30 millones) sino superó su propia votación en las elecciones presidenciales anteriores, 2006 (14 millones) y 2012 (15 millones). Superó también a los candidatos triunfantes de esas elecciones por poco menos de lo doble. ¡Un verdadero fenómeno! Morena es mayoría en ambas cámaras, en 19 de 26 congresos locales y la primera fuerza política del país, a los cuatro años de su registro.
¿Cómo se explica esta victoria abrumadora? AMLO cumple ya 40 años en la política. El único personaje de la transición que ha estado en el primer plano en las dos últimas décadas. Enfrentó a los caciques políticos y a dos gobiernos corruptos de Tabasco. Reorganizó al PRD nacional. Ganó la Jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal y en esta, su tercera candidatura, ganó la Presidencia de la República.
AMLO logró vencer a la invención que habían hecho políticos, empresarios y críticos. Aquellos que primero ponen al Coco y luego le tienen miedo, como diría Sor Juana. AMLO logró convencer a millones, mostrándose como es: un gran líder fuerte y a la vez democrático.
Sorpresas políticas. La mayor es la voluntad de respetar el proceso electoral por parte del Poder Ejecutivo. La ley de hierro de la imposición, dice que para funcionar el fraude, tiene que organizarse desde la Presidencia de la República y utilizar todos los recursos legales e ilegales del Estado (Miguel de la Madrid Hurtado, en 1988, y para 2006 Vicente Fox Quesada).
Otra sorpresa es la división del sector empresarial. Una fuerte, aunque minoritaria fracción, estuvo resueltamente con AMLO. Y ahora, incluso los grandes empresarios, dicen estar dispuestos a colaborar con el nuevo régimen.
La victoria lograda por López Obrador es el mayor de los acontecimientos políticos en el México de los últimos 100 años. Distinto a los presidentes anteriores, Andrés Manuel ha empezado a trabajar mucho antes de ser electo, y ha hecho trabajar a todo un equipo desde el día siguiente a su elección.
Colaboró: Mario Antonio Domínguez.
Twitter: @ortizpinchetti

domingo, 24 de junio de 2018

La hora de Claudia .- José Agustín Ortiz Pinchetti

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E
l pasado jueves se dio el último debate entre los candidatos que compiten para la jefatura de Gobierno de CDMX. Claudia Sheinbaum se vio serena, confiada. Su preparación la ayudó a lograr un estilo concentrado y dar respuestas realistas.
Claudia ha tenido un alto desempeño en diferentes tareas gubernamentales. Fue secretaria de Medio Ambiente del DF y jefa delegacional en Tlalpan. Además participó en el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, que obtuvo el premio Nobel de la Paz 2007.
Entre los grandes proyectos que administró está el del segundo piso del Periférico. Fue un logro espectacular y por ello sus adversarios la acusaron de manipulación de recursos y falta de transparencia, hechos que nunca se probaron. Quien quiera conocer a detalle ese proyecto puede hacerlo en la página de Internet http://www.fimevic.df.gob.mx/
Claudia enfrentará un ambiente decadente heredado por la actual administración. Mancera dejó el cargo con el nivel más bajo de aprobación desde que el PRD gobierna la capital. (La ciudadanía lo reprobó con sólo 24 por ciento). Cometió el error de traicionar a sus aliados: AMLO y Ebrard, para abrir el paso a EPN en la capital.
Los tres problemas más graves que hereda, inseguridad, corrupción y desempleo se pueden ver en ejemplos concretos. Se registra la tasa de homicidios dolosos más alta en la historia de la ciudad y se ha incrementado la presencia del narcotráfico ( Reforma, 28/05/18). En la esfera de la corrupción está el caso del desvío de recursos originalmente destinados a la reconstrucción ( Revista R, 29/04/18) y la calificación de la CDMX como una de las entidades con la tasa más alta de desempleo ( El Universal, 23/12/17).
Claudia se propone materializar su proyecto Innovación y Esperanza. Hacer renacer la ciudad y utilizar los medios más avanzados como auxiliares de su gobierno. Tendrá una tarea difícil. Confío en que sus cualidades personales y de su equipo podrán hacerles frente. Su ventaja electoral es muy clara y a los capitalinos les simpatiza su perfil ciudadano, académico y su experiencia. Conmoverá a la capital con su victoria. Lo más difícil vendrá después. (Colaboró Mario Domínguez).
Twitter: @ortizpinchetti

domingo, 17 de junio de 2018

Insurrección electoral .- José Agustín Ortiz Pinchetti

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A
l hablar de la elección de 2018, Marcelo Ebrard advirtió: Si México no se sacude, no habrá cambio. No se refería a un estallido de violencia, sino a un cambio drástico en la consciencia. Entre el miedo y la esperanza, el pueblo deberá inclinarse por la esperanza y no por el miedo. Por primera vez en nuestra historia el voto abrirá camino a una transformación profunda.
¿Podemos hablar de insurrección electoral? Todo parece indicar que una clara mayoría expresa su repudio al mal gobierno de Enrique Peña y a una política económica basada en la desigualdad, incapaz de contener la violencia y de generar crecimiento. Los indicios están a la vista de todos: Andrés Manuel López Obrador ha logrado colocarse en una posición claramente mayoritaria. Las encuestas le otorgan más de 20 puntos de ventaja que resulta abrumadora a sólo 15 días de los comicios. Hemos visto romper el techo que pronosticaban los expertos. López Obrador/Morena han sabido capitalizar a los inconformes; la intención del voto los favorece incluso en el Poder Legislativo. Detrás de los números hay una mezcla de nuevos electores: profesionistas liberales, campesinos, pequeños empresarios, universitarios, sectores importantes de la clase media, jóvenes y mujeres. Muy interesante es el voto joven: cerca de 5 millones acudirán a las urnas por primera vez, personas de 18 a 21 años que toda su vida han oído hablar de López Obrador y cientos de miles votarán por él.
El PRI y el PAN entablaron una alianza implícita o confidencial que ha durado 18 años. Ambos se han identificado en la política económica. La alternancia estuvo reservada a los partidos de derecha, pero en alguna medida se ha roto, como también el PRI y el PAN se han dividido. Algunos especulan que hubo traición de Ricardo Anaya. La realidad es que el viejo sistema se está desmoronando.
La verdadera conmoción vendrá si AMLO triunfa. Habrá una verdadera revolución de expectativas, un despertar de clases y grupos que han sido sometidos desde tiempo inmemorial. No sólo las grandes estructuras sufrirán cambios, también la vida concreta de las personas. Los partidos tendrán que reorganizarse. Cambiará la relación entre los medios de masas y el Estado. La gente aprenderá a exigir y el nuevo gobierno tendrá que dar paso a ese impulso, apoyarse en él y a la vez responderle y acotarlo: un verdadero reto. (Colaboró Meredith González Acevedo).
Twitter: @ortizpinchetti

domingo, 20 de mayo de 2018

Política y salvajismo .- José Agustín Ortiz Pinchetti

María de Lourdes Torres Díaz, candidata a presidenta municipal por el PT en Michoacán. Foto: Especial
María de Lourdes Torres Díaz, candidata a presidenta municipal por el PT en Michoacán. Foto: Especial

U
na cultura electoral basadaen el respeto a la ley y la tolerancia, empieza a crecer en México, pero lo hace lenta y penosamente debido al poco respeto a la ley y a la competencia limpia. Existen muchos rasgos de salvajismo en la lucha por el poder.
Podría parecer que el término salvajismo es demasiado fuerte, pero en esencia existe y opera. El salvajismo, para Hobbes, estaba basado en la desconfianza entre los seres humanos y la constante disposición hacia la guerra. En México no aceptamos un poder común respetable para las partes involucradas. No se respeta ni la ley ni a los encargados de aplicarla. Los asesinatos de políticos en muchas partes del país son un índice de nuestro salvajismo. Según el cuarto informe de violencia política en México 2018, publicado por la agencia Etellekt y reproducido por Animal Político, han muerto 93 políticos y se han contabilizado más de 300 agresiones en contra de políticos y sus familiares. Los encuestadores, brigadistas, candidatos cuyo trabajo consiste en recorrer el territorio a pie, declaran: antes teníamos miedo de los perros, ahora tenemos miedo de acabar en una fosa (https://bit.ly/2IroFMU).
La agresión sangrienta no es la única forma de violencia. Actos y hechos de compra e inducción del voto también son violentos. Un ejemplo ilustrativo se da a la vista de todos en Ciudad de México. Los fondos del artículo 13 del decreto de presupuesto para la metrópoli debieron ser destinados preferentemente a la reparación de los daños causados por el sismo 19-S-17 y han sido utilizados para fomentar el clientelismo. Entrega de tablets, monederos electrónicos, botes de pintura, teléfonos, computadoras, despensas, tinacos, etcétera. Esto viola claramente la normativa electoral. En el Senado se presentó un exhorto a la Fepade para que investigue estos hechos, pero hasta el momento no hay indicios de una averiguación, ni mucho menos de una sanción contra los funcionarios responsables de estos desvíos.
Ante estos hechos no puede sorprendernos la desilusión ciudadana frente a la democracia que llega a representar más de 40 por ciento de la población, a la que no le importaría un régimen democrático o autoritario, según Latinobarómetro 2017.
La ausencia de cultura democrática, de reglas claras y respetadas no sólo pone en riesgo a los políticos, sino hace evidente que el estado de derecho es muy imperfecto y que en algunas regiones del país simplemente no existe como quedó asentado en el índice de estado de derecho 2017-2018 del World Justice Project (https://bit.ly/2E3fZJy). Las condiciones de salvajismo que aún prevalecen en México hacen muy difícil completar la transición a la democracia.
Colaboró: Mario Antonio Domínguez Muñoz
Twitter: @ortizpinchetti

domingo, 13 de mayo de 2018

PRD, trayectoria accidentada .- José Agustín Ortiz Pinchetti

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E
l PRD nace como una respuesta nacionalista al giro que la tecnocracia impuso al Estado mexicano a partir de 1985. El embrión fue una corriente nueva encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y otros priístas. No querían salirse del PRI, sino resistir la cancelación del nacionalismo revolucionario. Un grave deterioro de la economía hizo que creciera la demanda de democracia, la corriente propuso la candidatura de Cárdenas a la Presidencia y perdió las fraudulentas elecciones de 1988.
El PRD se fundó el 5 de mayo de 1989 (acaba de cumplir 29 años), tuvo que afrontar la inquina de Salinas, quien ordenó nuevos fraudes a escla regional y toleró 300 asesinatos de perredistas en las zonas rurales. El partido incorporó a grupos de la vieja izquierda pro marxista y a priístas inconformes. Un cóctel difícil. El desarrollo de este nuevo ente fue penoso: en la elección de 1991 apenas obtuvo 8 por ciento de la votación. La presión del gobierno creó una cultura de hostilidad y resistencia en el PRD que además se fragmentó en distintas corrientes: tribus. Sin embargo, la presidencia de AMLO en 1996 le dio un nuevo impulso: en 1997 logró ser la segunda fuerza nacional; triunfaron en varias gubernaturas; incluida la jefatura del Gobierno capitalino. AMLO surgió como un nuevo líder y ganó en 2000 el gobierno de la capital. Mientras él se consolidaba se mostraron tendencias autodestructivas en el partido.
En 2006, cuando AMLO compitió por la Presidencia, el partido fracasó; sólo pudo vigilar 50 por ciento de las casillas, lo que propició un nuevo fraude. La historia del PRD en los años recientes se caracteriza por la salida de sus fundadores: Porfirio Muñoz Ledo (1999); Cuauhtémoc Cárdenas rompió en 2014, pero se había alejado mucho antes, y AMLO rompe en 2012, poco después de las elecciones presidenciales. La dirigencia del PRD cayó en manos de aquellos más afines al propósito de asociarse con el gobierno que de confrontarlo.
El PRD tiene que competir ahora con Morena, que absorbe una gran cantidad de sus miembros. En diciembre de 2012 el PRD, el PAN y el PRI firman una alianza (Pacto por México). El partido subsiste gracias a los apoyos que recibe del Estado y que son residuos de sus mejores épocas, alimenta una burocracia decadente. Tiene graves problemas para volver a crecer, quizá la expectativa de sus actuales dirigentes sea convertirse en el partido más grande entre los pequeños. No puede descartarse una nueva escisión y una reorganización. Sus suerte depende del triunfo AMLO/Morena. La trayectoria accidentada de este partido puede terminar en las próximas elecciones.
Twitter: @ortizpinchetti

domingo, 29 de abril de 2018

Un maquiavelismo ingenuo .- José Agustín Ortiz Pinchetti

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P
or maquiavelismo se entiende el estilo de hacer política basado en la simulación, mentiras y traiciones: el fin justifica los medios. Esta tesis se atribuye a Nicolás Maquiavelo (1469-1527), condenado como un escritor perverso. Pero muchos autores, en las distintas épocas, lo han defendido diciendo que describía las costumbres turbulentas de su tiempo y aconsejaba a los príncipes conocerlas para ser realistas y efectivos. Él fue un hombre recto y patriota.
Las ideas de Maquiavelo tocan de cerca el tema de la ética en la política. Es erróneo y peligroso considerar que esta actividad está fuera del marco de la ética. Vale la pena contrastar estas ideas con la práctica de la política en México, y concretamente con el episodio electoral que estamos empezando a vivir.
¿Cómo se puede juzgar, de acuerdo con la ética, la conducta de los distintos candidatos? El caso de José Antonio Meade es probablemente el más contradictorio: es descrito como un hombre honesto, con 20 años de excelente desempeño en el servicio público. Si usted se toma el trabajo de darle seguimiento, podrá juzgarlo en sus verdaderos méritos. Ha sido uno de los funcionarios conservadores emblemáticos de la alianza del PRI y el PAN. Uno de los constructores de la política financiera que es el corazón del neoliberalismo. Es responsable tanto de la falta de crecimiento como de la nula redistribución del ingreso. En el gobierno de Zedillo colaboró activamente en el diseño del Fobaproa, fraude colectivo por el que México adeuda, todavía, 800 mil millones de pesos (https://www.youtube.com/watch?v=taDF0PSIu4Q). Como secretario de Hacienda, tanto en el régimen de Calderón como en el de EPN, autorizó y/o toleró desvíos multimillonarios, como en la llamada estafa maes trapor 7 mil 600 millones de pesos, a través de convenios con ocho universidades públicas (investigación de Animal Político, www.animalpolitico.com/estafa-maestra/); además de la manipulación de los sobornos de Odebrecht a Lozoya (Pemex); también entregó a la organización Juntos Podemos (fachada de Josefina Vázquez Mota) 900 millones de pesos, según la Auditoría Superior de la Federación; encubrió los desvíos de Rosario Robles en Sedesol por 4 mil 544 millones de pesos (según ASF) ( Proceso, 20/2/2018). Aún no se aclara su responsabilidad como suscriptor, ya en Sedesol, de convenios con universidades y empresas fantasmas.
Cuando comparamos estos monstruosos desvíos con las mentiras que contó Meade respecto de los departamentos propiedad de AMLO, éstas parecen travesuras infantiles. El maquiavelismo del candidato del PRI en el debate resulta ingenuo en comparación con el saqueo que PRI y PAN han hecho durante los últimos 18 años.
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domingo, 8 de abril de 2018

¡Ahí viene el gran ataque!

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José Agustín Ortiz Pinchetti
N
os espera un episodio muy dramático: una competencia política como no la ha vivido el país en toda su historia. La oportunidad de dejar atrás un sistema político desgastado y una economía fallida. También hay peligros: la polarización social se puede volver incontrolable y el segmento más reaccionario puede inclinarse a un desenlace violento.
El posicionamiento de AMLO y su ventaja de 15 puntos o más provocará un ataque combinado de todas las demás agrupaciones políticas y de un amplio sector de la población que se resiste a los cambios. La intensa agitación es natural en las competencias electorales reñidas en todo el mundo, en México, país sin tradición democrática, puede tornarse peligrosa. Es de esperarse una gran ofensiva contra el puntero y estará en los espacios públicos y privados. Veremos un intento de descalificación peor que la ofensiva del peligro para México de 2006. Los ataques serán múltiples: algunos abiertos otros oblicuos, por radio, televisión, Internet, en las bardas y en los cerros, en todo el paisaje urbano, en los pueblos pequeños y en las aldeas, habrá ataques in­teligentes e histéricos, abiertos y subliminales. La política estará en todo, en las conversaciones privadas, en las sacristías, en las em­­presas, en las universidades, en las cantinas y en el gobierno. Esta ofensiva para derrotar a AMLO tendrá un costo de miles de millones de pesos. No se detendrán sus patrocinadores en gastos, desvíos de recursos y cualquier contribuciónque sea necesaria.
Parte del ataque se centrará en las calumnias y en los viejos temas: el plantón de Reforma, las alianzas con Venezuela, Rusia y con otros poderes maléficos. Pero habrá una nueva versión, más inteligente, que estimula con hábiles argumentos el temor por el cambio de régimen político y económico. Aquella que ve no sólo la amenaza a sus intereses sino a un estilo de vida. La respuesta es básicamente emocional: los miedos latentes en una sociedad dividida. Que nació dividida y ha continuado así durante cinco siglos.
La intensidad de la politización es un signo de vitalidad. Pero también un peligro de polarización. La tentación por el fraude se volverá muy fuerte. Los segmentos amenazados pueden presionar a una asonada, a un golpe preventivo. Entre más profunda es la reacción, más extremas pueden ser sus acciones. Pueden llegar al crimen, a la violencia, a la locura. Sin duda, viviremos un episodio de gran relieve en los próximos 100 días: marcará nuestras vidas.
Twitter: @ortizpinchetti

domingo, 25 de marzo de 2018

La oportunidad de AMLO .- José Agustín Ortiz Pinchetti

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No es la oportunidad de AMLO. Es la oportunidad de todo un Pueblo

E
n la víspera de las elecciones presidenciales, Andrés Manuel López Obrador aparece como puntero con una diferencia abrumadora sobre sus adversarios.
Esta posición se debe a múltiples factores, quizás el mayor sea el hartazgo del pueblo tanto con el actual gobierno como con la alianza de Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que cumple ya 30 años. Las críticas contra López Obrador, basadas en muchos casos en el desconocimiento o la calumnia, han perdido su fuerza, y los aspectos positivos del tabasqueño han ido creciendo en la opinión pública, las campañas destructivas han declinado. Sus propuestas de reformas moderadas, la modestia con la que vive, su austeridad y su capacidad de trabajo van permeando a un número cada vez mayor en todo el país, incluso en el norte, donde no tuvo éxito en las elecciones de 2006 y 2012.
Pero los partidarios no podemos echar las campanas al vuelo, pues seguramente al iniciarse la campaña oficial va a volver la ofensiva de descalificación. Estamos ante la última oportunidad, no sólo de López Obrador, sino del país. Por supuesto que la nación tiene una larga vida por delante, pero la oportunidad de hacer un cambio de régimen y consumar la transición a la democracia por la vía pacífica y legal después de décadas de frustración, se da hoy. Es evidente que AMLO agota sus posibilidades en 2018. Si nos gana la mafia o la gente no decide, yo no volvería a ser candidato a nada, escribió López Obrador.
También dijo que seguirá luchado por sus ideales hasta que muera, pero no actuará como líder del movimiento ni permitirá que lo consideren dirigente moral, porque él prefiere el relevo generacional. Y habrá otros que tomen la estafeta. López Obrador pasaría a ser un militante más, dedicado a otras actividades. Cumplirá 65 años en noviembre de 2018, y si quisiera competir de nuevo en 2024, llegaría con 71 años. En 1977 tuvo su primer trabajo político; en 1997, a los 40 años, fue presidente nacional del PRD, y 20 años después, en 2017, inicia su tercera y última campaña por la Presidencia.
Si triunfa, su visión del final de su gobierno en 2024 es muy optimista. Él está seguro de que tendremos una sociedad mejor y una revolución de las consciencias que ayudará a impedir el predominio del dinero, del engaño, de la corrupción y de la imposición del afán de lucro sobre la dignidad humana, la verdad y el amor al prójimo.
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domingo, 11 de marzo de 2018

AMLO, con los pies en la tierra

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José Agustín Ortiz Pinchetti
Q
uiero compartirles el final de una aventura: en breve circulará un libro mío sobre AMLO. Tres meses antes de las elecciones, cuando aumente día a día el interés y la pasión política. Va dirigido a los partidarios, pero también al sector de la población que aún no se inclina por votarlo. No es un texto apologético. Pretendo mantener un sentido crítico y sereno. No puedo ser enteramente objetivo, porque he sido colaborador y amigo de López Obrador. Intento describir el ambiente histórico que generó AMLO y su movimiento. La gran crisis del desmoronamiento del régimen político y la decadencia económica, social, ética, además de la violencia cada vez peor.
Otro tema es la crónica del movimiento de Andrés y su base millonaria de simpatizantes, una tarea que tomó 30 años de intensa actividad política y que en estos días alcanza un nuevo repunte.
Pongo un énfasis en su desempeño como Jefe de Gobierno de la capital (2000-2005). Sus críticos más acérrimos no hacen este cotejo. Con él podría medirse si es un liberal o un conservador, si respeta el equilibrio de poderes, los derechos humanos, la inversión privada, si es demagógica o genuina su voluntad de crear un sistema de bienestar. ¿Por qué alcanzó una aprobación de 83 por ciento al final de su mandato?
También rememoro la valentía y astucia con que enfrentó el desafuero. Muchos de los críticos que hoy protestan, con justicia, por la utilización de las instituciones para golpear a sus adversarios no dijeron ni pío ante los abusos de Fox y la colusión del PRI y del PAN. ¿Dónde estaban? En un anexo del texto intenté coleccionar y poner en orden alfabético el mayor número de críticas y de juicios ponderados que se han hecho en contra de AMLO. He intentado dar una respuesta equilibrada a las distintas calumnias y a las observaciones desfavorables pero inteligentes.
La materia prima de este trabajo es mi experiencia personal en los 20 años en que he colaborado en distintas iniciativas de AMLO. Materiales que he acumulado y de los que pude obtener una perspectiva polifacética de este personaje central y de la gente que lo ha acompañado durante estos tramos de historia contemporánea. En fin, ha sido una tarea que he podido cumplir en un plazo extremadamente breve, nueve o 10 meses, y cuya culminación coincide con una lucha cada vez más intensa por la Presidencia de la República. A partir de la hazaña de conquistar el poder, si se cumple, AMLO intentará otra más ambiciosa aún: emprender la regeneración de México.
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domingo, 4 de marzo de 2018

El reaccionario perfecto .- José Agustín Ortiz Pinchetti

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Vargas Llosa y Enrique Krauze

E
s un lujo para la reacción contar entre sus filas con un personaje como Mario Vargas Llosa. Un estupendo escritor y un hombre público, candidato a la presidencia de la república de Perú. Es uno de los mejores novelistas del mundo. Hemos disfrutado intensamente sus libros, dotados de una capacidad expresiva inolvidable. Hemos leído en recientes décadas La conversación en la catedral, La fiesta del Chivo, La guerra del fin del mundo; hemos devorado todo lo que ha escrito. Cada una de sus declaraciones tiene peso y se destaca por expresarse cada vez más afín al pensamiento retrógrada.
Su reciente declaración contra AMLO no tiene ninguna calidad ni va a lo profundo. Es una diatriba. En un breve espacio, contiene calumnias y descalificaciones. Va mucho más allá de los escritores conservadores que se dicen de sí mismos liberales.
Vargas Llosa es un reaccionario. No quiere atrincherarse como otros en defender el presente, quiere que regresemos a la dictadura perfecta que él denunció. El actual régimen no tiene ventajas para México porque ha fallado en todo, en el crecimiento económico (Coneval), en la distribución del ingreso (Oxfam), en el tema de la seguridad (México Evalúa), en la defensa de nuestra soberanía y de modo notable. En cuanto a la corrupción, degradación de la política, propone mantener en México el régimen defendido por PRI y PAN.
La propuesta de AMLO significa un paso adelante en la modernización del país y no un retroceso, como dice Vargas Llosa. Morena quiere una economía de mercado dinámica y una sana competencia; pero sabe, por la terrible experiencia de México, que no puede dejarse a la mano invisible la política social. Morena propone un Estado compacto, pero fuerte, capaz de contener la corrupción y la acción de los monopolios, además de completar la reforma democrática.
Los reaccionarios son, en su acepción política, las personas, partidos o gobiernos que buscan retrotraer los estadios sociales hacia su etapa anterior, después de que éstos han experimentado una modificación importante. En el curso de los procesos de reforma los reaccionarios favorecen el regreso hacia un orden a punto de colapsar. Vargas Llosa quiere que México retroceda, que continúe el PRIAN, que sigan gobernando los nuevos científicos. La reacción mexicana, una de las más oscurantistas del mundo, le dará la bienvenida al premio Nobel, dandy que no sólo cultiva su fama literaria, sino sus prestigios de buena sociedad que se reflejan en las lujosas revistas españolas.
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domingo, 25 de febrero de 2018

Racismo y política .- José Agustín Ortiz Pinchetti

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E
nrique Ochoa, jefe del PRI, hizo un chiste infortunado sobre los priístas que se han pasado a Morena, a los que llamó PRIetos. Su comentario despertó una oleada de críticas que por poco lo ahogan. Hace 20 años, probablemente, su juego de palabras hubiera pasado desapercibido. Unos cuantos críticos veíamos el racismo en México no sólo como obvio, sino como nuestro mayor problema. José Iturriaga, Agustín Basave, yo mismo y un puñado de articulistas y escritores insistimos durante años en el tema.
Hoy las cosas son distintas, parece que despertamos a una consciencia que denuncia y describe la brutal discriminación que en México sufre la gente morena. Pedro Salmerón publicó Falsificadores de la historia: difusores del racismo y otros extremos de los comunicadores en México (2014); Federico Navarrete ha publicado México racista, una denuncia (2016) y El alfabeto del racismo mexicano(2017); así como Joaquín Careaga, El racismo en la sociedad mexicana(2015). Se montó la excelente exposición Encara el racismo, en el Museo de la Ciudad de México (2016). Estos trabajos han tenido repercusión. En junio de 2017 el Inegi publicó un estudio acerca de la movilidad social; al examinar las condiciones para el desarrollo de las personas mencionaron, entre otras, el color de la piel. Con base en una escala cromática de 11 tonalidades de piel se percibe que las personas de piel más oscura tienen menores oportunidades. Los blancos tienen mayores oportunidades educativas y profesionales. El director del organismo fue acusado de racista al publicar esta encuesta, pero con sensatez respondió: el racismo es una triste realidad en México. El tema llegó a la prensa internacional ( El País, 2018). “El racismo es una estructura narrativa de verdad y de poder que, por origen étnico y rasgos aparentes, elimina a grupos enteros de posibilidades de equidad, justicia y libertad… México es una nación racista porque los privilegios y el poder están prohibidos a los ‘prietos’”, afirmó Fabrizio Mejía ( Proceso, 2018).
El asunto tiene repercusión política, ha sido utilizado subliminalmente en las grandes campañas contra AMLO. Nadie quiere una guerra de castas, pero tenemos que reconocer el dominio de los blancossobre el resto de la sociedad. Hay preocupación de que la violencia racial pueda aflorar en México, pero puede prevenirse por la conciencia. Debe reconocerse que 85 por ciento, la mayoría mestiza, está dominada y discriminada, y que se somete con resentimiento. Poco a poco este racismo será aceptado como un hecho indiscutible y entonces podremos plantearnos soluciones.
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domingo, 18 de febrero de 2018

Una profecía cumplida .- José Agustín Ortiz Pinchetti

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Daniel Cosío Villegas

E
l domingo pasado, Enrique Krauze escribió un artículo sobre una de las facetas más interesantes de Daniel Cosío Villegas: su denuncia del sistema monocrático que vivió México. Hasta ahora ese mismo sistema ha prolongado su vida gracias a la asociación perversa entre el Partido Revolucionario Institucional y el Partido Acción Nacional, pero en decadencia. Estamos en el año 0 de la democracia.
En 1946, don Daniel denunció que la suerte del régimen y de la nación estaban en peligro ( La Crisis de México), porque las metas de la Revolución Mexicana, que él juzgaba certeras, se habían abandonado: el régimen, aunque sólido, había perdido el rumbo, estaba en una crisis muy grave; no había construido una democracia política ni mejorado la distribución de la riqueza, ni cimentado la soberanía.
Don Daniel no sólo fue historiador, sociólogo, economista, politólogo, fundador de instituciones, sino profeta, y vaticinó: México perdería su autodeterminación y su identidad, concluiría en confiar sus mayores problemas a la inspiración, la imitación y la sumisión a los Estados Unidos de América. Cosío afirmaba que el sacrificio de la nacionalidad traería la pérdida de la seguridad, del dominio y de la dicha de quien consigue labrar su propio destino.
Cosío no pudo ver cumplida su profecía, pero comprobó cómo la nación perdió el camino. El inmovilismo del sistema se justificó como en tiempos de Porfirio Díaz, por el crecimiento económico y la paz social, pero estos factores colapsaron uno tras otro a partir de 1985. En 50 años padecimos 10 gobiernos fallidos. La clase política creció en esta circunstancia, la mayoría abrumadora de los políticos se adaptó al deterioro progresivo. Una excepción fue Andrés Manuel López Obrador. Es el único político importante que tomó como referencia el pensamiento de Cosío, las ideas del profeta se encuentran en sus libros y en su discurso y son la base de todo su proyecto de transformación de México.
La crítica de don Daniel puede reproducirse palabra por palabra en nuestros días: el país está en una crisis política y moral de grave trascendencia, y si no se le reconoce y admite, y si no se hace el mejor de los esfuerzos para redimirla, México caminará a la deriva, perdiendo un tiempo que un país tan retrasado en su evolución no puede perder; o se hundirá, para no rehacerse quizás con una personalidad propia.
Twitter: @ortizpinchetti

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