jueves, 23 de junio de 2022

Javier Lozano, el bastardo que soñó con ser gobernador de Puebla

 La obsesión por el dinero ajeno y fácil llevó a “La Chiva Loca” a demandar en el 2011 a su hermano Sergio Lozano a quien le reclaman la entrega de 24 millones de pesos producto de las rentas de los inmuebles que él administró durante 27 años



Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc

Bien dicen que origen es destino.

Los traumas infantiles y la falta de la figura paterna son las causales por las que todo México, y, en especial, los poblanos padezcamos las locuras y vulgaridades del impresentable de Javier Lozano.

En efecto, “La Chiva Loca” es el hombre más repudiado del país.

Su soberbia, altanería y vulgaridad lo definen como lo que es: un pianista frustrado, un político mediocre y un ser humano despreciable.

Para entender qué motiva a Lozano Alarcón a vomitar a diario la sarta de sandeces y barbaridades que comparte en sus redes sociales y en los diferentes espacios que le abren los micrófonos hay que recordar su infancia, la cual estuvo marcada por el abandono de su padre y las carencias de una familia que nació en medio del escándalo de una infidelidad.

La sangre llama.

Quienes conocen a Lozano saben que sus complejos comenzaron cuando se enteró que su madre, Concepción Alarcón, fue producto de la infidelidad de su abuelo, Gabriel Alarcón Chargoy, mejor conocido como “Don Ga”.

No solo eso, Javier y sus tres hermanos se convirtieron en bastardos tras el abandono de su padre cuando ellos eran muy pequeños.

Cómo hubiera cambiado todo para el “Analfabeta Funcional” si de niño hubiese tenido el abrazo de un padre afectuoso.

El rencor del bastardo Javier Lozano hacia su padre es notorio, a quien lo considera como “un cobarde”, de acuerdo a una entrevista concedida en el 2013 al portal de noticias Sin Embargo MX.

Aquí se puede comprender porque el exsenador siempre ha buscado la figura paterna en otros. Lo hizo con Melquiades Morales, luego con Felipe Calderón y encontró al padre que nunca tuvo en el siniestro Rafael Moreno Valle, quien lo dejó en la orfandad otra vez.

Lo malagradecido con su familia vino después.

¿Qué se puede esperar de alguien que no respeta ni a su padre, abuelo o hermanos?

Y es que, Lozano Alarcón siempre se desmarcó de su abuelo Gabriel Alarcón, de quien dijo no tener ninguna relación, pero que en realidad recibía dinero para subsanar las carencias en su casa.

Varias personas consultadas en Puebla aseguran que, en su juventud, el muchacho (Javier Lozano) explicaba la suficiencia económica de su familia en el patrocinio de su abuelo con quien, según las mismas fuentes, efectivamente no existía mayor convivencia, quizá más por aprehensiones sociales y definitivamente no económicas pues ya poseía una de las mayores principales fortunas de México”, comenta el periodista Humberto Padgett.

Ver: Cuando el gobierno de Gali se robó el Fonden de Puebla

La obsesión por el dinero ajeno y fácil llevó a “La Chiva Loca” a demandar en el 2011 a su hermano Sergio Lozano a quien le reclaman la entrega de 24 millones de pesos producto de las rentas de los inmuebles que él administró durante 27 años.

La demanda presentada por Javier en contra de su propio hermano por las rentas de un edificio de seis pisos con nueve departamentos, un penthouse, una antena satelital, un mezzanine, así como estacionamientos y un restaurante heredados por su madre y su abuela, quienes fallecieron de cáncer en 1982.

De ese tamaño es la calaña que se llama Javier Lozano Alarcón.

Y por si esto no fuera suficiente, sobre el peor secretario del Trabajo en la historia de México pesan los señalamientos de golpeador de mujeres.

El escritor y politólogo Alfredo Jalife reveló que Lozano es un violentador de género, pues en el pasado agredió físicamente a su expareja Silvana Ponzanelli, quien sufrió en reiteradas ocasiones golpes e insultos mientras estuvo casada con el impresentable exsenador.

“Yo conozco a su ex esposa y a su ex suegro (de Lozano), ella se tuvo que divorciar porque la golpeaba”, declaró el Doctor Jalife durante una entrevista con el programa Telereportaje de la estación XEVT-XHVT.

Más allá de que Javier Lozano sea un perdedor nato al no ganar ni una sola elección en su vida y que todos sus cargos públicos hayan terminado en escándalo como los de la disolución de Luz y Fuerza del Centro o el célebre “Copelas o Cuello” con el empresario chino Zhenli Ye-Gon o su relación con las bandas huachicoleras de Puebla, su personalidad es la de un truhan y oportunistas a quien sus traumas y trastornos lo han convertido en uno de los seres más despreciables de México.

Lo irreal es que Javier Lozano se siga creyendo con la calidad moral o la autoridad suficiente para opinar del gobierno federal o de la administración de Miguel Barbosa.

El mandatario poblano no miente cuando lo define como “rabioso, ofensivo y lleno de pus”.

Cualquier debate con el nefasto Javier empequeñece.

No hay forma de que la mierda de Lozano Alarcón no termine salpicando.

Para entender a Javier Lozano hay que conocer sus traumas y frustraciones.

Este es el bastardo que algún día soñó con ser gobernador de Puebla.

miércoles, 6 de abril de 2022

Fraude en Michoacán: señalan a patrocinador de Loret y Brozo

Federico Arreola. SDP Noticias. 



¿Darán alguna explicación Loret y Brozo? ¿O Insistirán en que, como son figuras privadas no tienen por qué explicar nada sobre sus finanzas o las de aquellas personas que les patrocinan?

La nota principal de hoy de Milenio es importante: “Al descubierto, transa superior a mil mdp en gobierno de Silvano Aureoles”.

Lo verdaderamente noticioso, por así llamarlo, de la información dada a conocer en Milenio no es la transa en sí misma, que es grave sin duda, pero no lo que en este caso más llama la atención.

Lo noticioso de la portada de Milenio es que queda al descubierto un tema de presunta ilegalidad relacionado con la empresa Latinus, en la que colaboran Carlos Loret de Mola y el payaso Brozo.

Estamos hablando de una investigación periodística seria, “impulsada por el Programa de Apoyo al Periodismo en México de la UNESCO, en colaboración con Milenio”.

Cito lo fundamental de tal investigación:

√ “El gobierno de Michoacán realizó licitaciones presuntamente simuladas o irregulares en diversos contratos que suman mil 127 millones de pesos”.

√ “La revisión de los contratos arroja que algunas de las empresas beneficiadas están vinculadas a aliados políticos del gobernador Silvano Aureoles (2015-2021)”.

√ “Fue el caso de GCQ Construcciones, relacionada con Carlos Herrera Tello, ex secretario de Gobierno y ex candidato al gobierno de Michoacán, y Samedic, de Alexis Nickin Gaxiola, yerno del ex candidato presidencial priista Roberto Madrazo Pintado, las cuales obtuvieron contratos por 376.4 millones de pesos y 160 millones de pesos, respectivamente”.

El yerno de Madrazo —y el propio Madrazo— financian a la empresa Latinus en la que participan Loret y Brozo.

¿Darán alguna explicación Loret y Brozo? ¿O Insistirán en que, como son figuras privadas no tienen por qué explicar nada sobre sus finanzas o las de aquellas personas que les patrocinan?

¿Se defenderán Brozo y Loret diciendo que es persecución política lo que, claramente, es una transa que el reportaje de Milenio exhibe con absoluta contundencia?

Pero esas no son las preguntas verdaderamente importantes, sino otra: ¿se atreverá el actual gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, a proceder contra quien resulte responsable en este caso o, por prudencia política —y para no molestar a dueños de medios de comunicación ruidosos—, una vez más la ilegalidad quedará sin sanción?

viernes, 11 de febrero de 2022

El Gobierno de López Obrador: la razón antes que el miedo

 Ekonosfera. Gildardo Cilia López





Semana a semana se concentran los esfuerzos en temas específico para desprestigiar al gobierno de la República; aún más, existe en algunos la clara intención de descarrilarlo. Todo se quiere transformar en escándalo, o, bien se pretende “alarmar” con temas en donde ni siquiera existen coincidencias o conclusiones definitivas, pero se tratan como si ello nos llevara al fin del mundo.


Hace dos semanas, ante la noticia del INEGI sobre el decrecimiento económico del cuarto trimestre de 2021, las luces rojas se extendieron hasta el infinito, al afirmar que se había caído en una recesión. Si se utiliza el criterio de Julius Shiskin publicado en el New York Times en 1974 no habría lugar a discusión, porque simplemente se cae en recesión cuando una economía decrece en dos trimestres consecutivos. Algunas enciclopedias de economía indican que este criterio es la forma más simple para identificar “una recesión”; ya que al considerar otras variables se mete uno en complejidades conceptuales. Me parece que lo que vale la pena son precisamente esas complejidades.


Así, se considera que México entró en recesión por el simple hecho de que en el tercer y cuarto trimestre de 2021 la economía cayó en 0.4% y en 0.1%. No se puede ser indiferente ante este hecho, ¿pero en verdad está tendencia es una señal de un estancamiento que se perpetuará en 2022? Hasta ahora no, lo único que indica es que muy probablemente las expectativas de crecimiento cambien; es decir, que la economía no crezca entre el 3.6 y 4.6% pronosticado y que el incremento sea inferior a 3%, tal como lo prevén organismos como el FMI y el Banco de México.


La contracción de una economía tiene diferentes efectos negativos, el más importante es el relativo al empleo. No existe mayor daño que el desempleo masivo, más cuando se prolonga por mucho tiempo y se extiende por todos los sectores de la economía. Si se observa por actividades, en el cuarto trimestre de 2021 sólo las terciarias decayeron (0.7%); en tanto que las primarias y las secundarias aumentaron (0.3% y 0.4%, respectivamente). Desde luego, es malo que una economía no crezca, pero hay que distinguir lo que es una desaceleración de una clara depresión en donde la profundidad de la caída lleva al desempleo masivo, tal como sucedió con la crisis pandémica.


Al finalizar los años 20 y en los años 30 del siglo pasado, se hablaba de recesión en torno al efecto negativo que había en el mercado de trabajo. Algunos economistas suelen diferenciar lo que es una depresión o una recesión por la intensidad de la caída económica; de modo que suele hablarse de depresión cuando la economía cae a tasas significativamente altas y ahí cada quien con sus parámetros (más de 5% o de 10%).


El fondo es que la depresión significa un colapso económico: disminución sostenida y profunda de la producción y el consumo; altas tasas de desempleo y quiebras empresariales masivas. Se podría decir, convencionalmente, que la recesión refleja también un contexto de desempleo y desinversión, pero de una manera menos agravada. En México, en consecuencia, no existe depresión y si se quiere utilizar el criterio de Shiskin, se tendría una recesión acotada sólo por bajas tasas negativas de crecimiento durante dos trimestres; ello porque los despidos han sido transitorios (como sucede estacionalmente en diciembre), para presentarse después (en enero de este año) un rápido repunte laboral.


El argumento válido es que la economía cuando se desacelera no genera los empleos suficientes, tal como lo requiere la población en edad de trabajar. Desde los años sesentas y setentas del siglo pasado, economistas como Leopoldo Solís, argumentaron que la economía mexicana debería crecer a una tasa sostenida de 6% para propiciar un equilibrio en el mercado de trabajo. Se ha estado muy lejos de cumplir con esta meta y peor aún, se han presentado años depresivos, incluso con inflación, en donde parecía que ya no había viabilidad económica.


Desde luego, después de las crisis que hemos vivido, se han suscitado impactos políticos y sociales; también nuestro sistema económico se ha visto atrofiado, lo que ha redundado en años perdidos en términos de desarrollo económico; pero aún así nos encontramos con una sociedad madura (o tal vez resistente) que ha estado lejos de llevarnos a una dislocación social.


Afecta que la economía no crezca y más aún, que no lo haga en el futuro con el ritmo esperado, porque como es evidente todo lleva a un costo social. Sin embargo, hay que ser sensatos, lo que estamos viviendo ahora - como dijo Carstens - es un simple “catarrito” comparado con años de crisis como los de 1982, 1987, 1994, 2001, 2009 y 2020. En este último año la economía se contrajo anualmente en 8.5% y si lo vemos por trimestres, baste decir que en el segundo trimestre de 2020 la economía decreció en 17.3%.


Las crisis la padecen todos, aún cuando se da la paradoja de que la élite de los más ricos se hace aún más rica y los intermediarios financieros obtienen enormes utilidades; tal vez porque se apropian de las transferencias que efectúan los gobiernos a las clases de bajos ingresos y medias o porque las inversiones especulativas se vuelven las idóneas para lucrar, conformándose burbujas financieras impredecibles; que siempre están a punto de estallar. Sin importar estos efectos, lo cierto es que los gobiernos están obligados a actuar y su obligación sería rescatar a todos, pero ello es imposible porque los recursos son limitados, más en países como el nuestro.


En la crisis pandémica no quedó más que un criterio de selección; si lo vemos en el sentido ortodoxo hay quien pensaba que lo primero que se tenia que rescatar era a las empresas. Resultaba lógico, porque son el soporte básico de la generación de empleos, sin embargo todo iba a ser en vano porque ante la parálisis productiva no podían responder a ningún estímulo, era como echarle aceite a un motor desvielado.


Ante la astringencia de recursos que existen en países como el nuestro y pensando todavía en el mañana, la estrategia asumida fue su géneris: rescatar a los pobres pero evitando caer en crisis fiscal o de endeudamiento.


Algunos amigos siguen pensando que apoyar a los pobres significa populismo, no lo es cuando no se compromete el futuro con el deterioro de las finanzas públicas y su secuelas inflacionarias. No podríamos calcular de cuánto sería la inflación actual, si además de la inflación importada se sumara la interna provocada por un déficit fiscal cuantioso.


No, no se puede hablar frívolamente de que el gobierno del Presidente López Obrador sea irresponsable y que no actúe con una estrategia que permita la nivelación del desarrollo, haciendo lo más con recursos limitados. Aquí coincido con mi amigo y colega José Raúl Fernández Pérez que aprecia en el gobierno mexicano hechos virtuosos que nadie quiere apreciar. Cito:

  1. Los críticos nunca mencionan la política laboral: el incremento a los salarios mínimos y las reformas a las pensiones y al outsourcing.

  2. Nunca hablan del incremento en la recaudación debido a las no exenciones de impuestos a los grandes contribuyentes.

  3. Que se está rescatando al Sureste del país que por décadas había estado en el abandono.

  4. Que se está llevando obra pública, empleos, dignidad, reconocimiento, reivindicación y ofrecimiento de perdón a pueblos originarios.

  5. Que se está rescatando un sistema de salud que se encontraba abandonado, casi en ruinas y contratando a personal médico y de salud que estaba desempleado o subempleado o que realizaba actividades distintas a su profesión.

  6. Que se está rescatando al sector energético, garantizando el suministro y a precios accesibles de gasolinas y electricidad; además la estrategia en el sector eléctrico es acorde con la generación de energías limpias.

  7. Que el gobierno puede inducir el crecimiento económico, como lo está haciendo en el Golfo y en el Sureste del país, pero que no puede hacer todo: la inversión del sector público apenas si representa el 2% o 3% del PIB; por lo que obviamente se requiere de una actitud más proactiva del sector privado.

  8. Tampoco se menciona la estabilidad en las finanzas públicas, que tanto se cacareó que AMLO era incapaz de mantener.

Se dice reiteradamente que el gobierno mexicano atenta contra la libertad económica, como si en México está hubiera sido perfecta. ¿Cuál libertad? La que tenían unos cuantos; porque los más, hundidos en la pobreza o en la miseria, no la tenían objetivamente.


Ese discurso a favor de la libertad se torna extremadamente elitista, cuando los pocos que pueden disfrutarla establecen criterios que sólo pueden ser aplicables a ellos mismos. La libertad requiere, sobre todo, de la capacidad de ser generoso; de crear condiciones que permitan ampliar los beneficios de unos pocos hacia los demás. De no ser así estaríamos hablando de una libertad sombría que no podría sostenerse por sí misma.


El discurso en torno a la libertad también está lleno de falacias. Pensamos, por ejemplo, que debemos mantener al margen de la vida pública a los militares; que estos sólo deben servir para imponer el poder del Estado; que es mejor mantenerlos acuartelados.


Se pontifica lo “civil" como si hubiéramos vivido en una sociedad perfecta; sin síntomas graves de corrupción ¿Cómo se puede asociar a la libertad o a la democracia con la corrupción? ¡No es un contrasentido pensar en una democracia corrupta!


La solución, desde luego, no es militarizar todas las obras que emprende el gobierno o encargarle al ejército o a la marina la administración de oficinas públicas o fiscales como las aduanas; pero sin ser hipócritas, quedaba poco por hacer y una rendija de esperanza ha sido recurrir a las instituciones más honorables del país o en donde se puede tener un mayor control sobre las obras y las oficinas de gobierno; a riesgo de caer en los mismos vicios que llevan a retrasos y sobreprecios en las obras públicas y a actividades ilícitas en las aduanas.


¿Se debe retomar el ámbito generalizado de la vida civil en el quehacer público? Quien lo duda, pero seamos honestos; hay que reconocer que se requiere de un tiempo para renovar la moralidad civil. Y no es nada despreciable pensar que todavía se puede alcanzar esta depuración con un presidente que fue elegido democráticamente por millones de mexicanos.

martes, 4 de enero de 2022

Políticos y empresarios opositores recrudecerán estrategias contra AMLO

 Contralínea


En el último trienio del gobierno de López Obrador, los políticos y empresarios que se oponen a su proyecto de gobierno recrudecerán sus estrategias para intentar debilitar el capital político del presidente, considera el doctor Zaragoza Martínez. Para el académico de la UNAM, los grupos de interés buscarán que el próximo gobernante de México no dé continuidad a las políticas de la 4T


Con la segunda etapa del mandato de Andrés Manuel López Obrador va a haber un recrudecimiento de la estrategia que encabezan políticos y empresarios opositores al proyecto de gobierno de la llamada cuarta transformación, con el objetivo de debilitar el capital político del presidente, considera el profesor-investigador Mario Alberto Zaragoza Martínez.

El comunicólogo y doctor en ciencias políticas y sociales explica a Contralínea que, como hasta ahora sus campañas de desprestigio no han tenido resultados favorables, lo que sigue será más virulento, con una estridencia mayor.

Por ello, el académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM señala que es muy importante que la sociedad se mantenga alerta ante “estas formas simbólicas, estas formas comunicativas que se van a soltar en los próximos meses. Sobre todo porque 2024 será una fecha de alternancia o de continuación de poder”. Ello, porque advierte que los grupos de interés poderosos buscarán que el próximo gobernante de México no dé continuidad a las políticas impulsadas por López Obrador.

El doctor Zaragoza Martínez considera que, a diferencia de los gobiernos pasados –como el de Enrique Peña Nieto y el de Felipe Calderón Hinojosa–, ahora la sucesión presencial, que siempre está muy presente, va a tardar un poco más: “la diferencia con otros presidentes es que fue adelantado ese proceso. Sin embargo, ahora vienen estos tres últimos años del gobierno de López Obrador, y sin lugar a dudas veremos en el espacio público esta estrategia con mayor virulencia, con mayor velocidad y con otros recursos que hasta ahora no habían sido empleados, además de los de siempre. Pareciera que no sólo la estrategia está ya perfilada sino que vamos a tenerla al menos de formas visibles, mucho más presente en la arena de discusión pública y sobre todo en la agenda pública”.

FOTO: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM

—¿La sociedad podría tener algún tipo de estrategia para contener estás campañas que se aproximan?

—La respuesta de siempre: conocimiento e información. La información por sí misma la genera el proceso de conocimiento, es el conocimiento el que sintetiza la información y es lo que nos permite tomar mejores decisiones. La respuesta es muy precisa: necesitamos que la ciudadanía, que la gente esté informada pero que también tenga el conocimiento suficiente para sintetizar la información. Esto es no solamente en el contexto digital sino siempre lo ha sido en mucha información alrededor de algunos temas, y es importante que la ciudadanía active esta forma de conocimiento para desagregar la información. Desafortunadamente, el conocimiento tampoco es vasto, tampoco se encuentra como manzanas en los árboles. Habrá que hacer un esfuerzo muy importante. Por ahí, hay estrategias muy precisas: el presidente da una conferencia todos los días para evitar estos fenómenos asociados a la desinformación, sin embargo habrá que estar conscientes y también precisar que son las personas informadas quienes a través de sus conocimientos previos pueden distinguir entre estrategias, rumores, entre estas formas de tergiversar la información para tratar de fincar un capital político electoral con miras a 2024.

Para el doctor Zaragoza Martínez, el conocimiento debe ir acompañado con la acción: “si no tenemos conocimiento podemos tener mucha información, pero de pronto esa información no se vuelve nuestra aliada, se vuelve un problema y cuando vemos que hay personas convencidas de sus creencias, convencidas de su propio posicionamiento ante el mundo social, lo que vamos a encontrar va a ser la reproducción de ciertas creencias, de pensar la vida más como un partido de fútbol donde apoyamos a alguien sin distinciones, apoyamos a un equipo más con porras a pesar de si actúa bien o mal. Eso va a distorsionar y a complicar el contexto sobre todo en los últimos 3 años. ¿Qué se necesita?, que las personas estén informadas pero además que puedan tener acceso a conocimiento que les permita sintetizar esa información y poder ver cuando se trata de una estrategia, de un rumor, de una campaña financiada por estos grupos de poder o porque en distintas revistas o distintos semanarios o en distintos periódicos hay una línea editorial muy opuesta a los intereses del presidente, que más que desmentir o usar rumores van solamente a negar lo que se diga en una de las conferencias matutinas”.

FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

El coordinador del libro Crisis, capitalismo y pandemia: Cuestionamientos a los problemas del siglo XXI y coautor de los libros Dimensiones constitutivas y variantes empíricas de la democracia y Comunicación y cultura política recomienda la alfabetización digital: “aprender sobre el contexto digital y la forma de acercarnos a él, porque en las plataformas electrónicas nos encontramos con gran velocidad y encontramos con una gran cantidad de información. El gran tema es que no todo lo que está en internet puede ser verídico, entonces este proceso de verificación es muy cercano al conocimiento o este dudar de las notas que encontramos a bote pronto va a permitir que las personas tengan mejores y mayores herramientas a la hora de pensar y de tratar de traducir lo que nos dicen las notas”.

El académico de la UNAM enfatiza que las personas necesitan más herramientas de conocimiento en el contexto digital, es decir, más posibilidades de tener unos minutos de calma para leer la información y tratar de “traducirla” según el contexto. “Esto por supuesto es muy complejo y muy difícil de conseguir, esto pasa por términos y planos ideales. Pero, ya en acciones concretas, lo que podemos incentivar es que las personas se acerquen a la verificación, que no se queden con las primeras impresiones, que no se queden con leer los titulares, que hagan un esfuerzo por leer las notas y los reportajes completos. Leer todo el documento, toda la información que encontramos en nuestras redes, en nuestros perfiles electrónicos va a facilitar estos procesos de verificación”.

FOTO: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM

La estrategia del golpe blando

Según el politólogo estadunidense Gene Sharp, se denomina golpe de Estado blando al empleo de técnicas no frontales ni violentas que tienen por objetivo desestabilizar económica, política y socialmente a los gobiernos progresistas. Esta estrategia se basa en cinco fases: comienza por ablandar a la sociedad a través del malestar y la desesperanza; deslegitimar las acciones gubernamentales por medio de la difusión de mensajes adversos, ofensas y noticias falsas; luego se promueven constantes movilizaciones de protesta; se emplean rumores para generar escenarios de falsa carestía y, con ello, señalar la incompetencia del gobierno e iniciar juicios injustos contra los gobernantes; finalmente viene la fractura institucional, donde los procesos judiciales avanzan, los medios de comunicación los apoyan y los gobiernos finalmente caen.

Al respecto, el doctor Zaragoza Martínez considera que en México sí hay una estrategia visible que puede reconocerse como golpe blando y puede hablarse en esos términos, pero quizás lo más indicado es hablar de la estrategia de un grupo opositor. Ello, sobre todo después de las elecciones intermedias y en el contexto de si se realiza o no el ejercicio democrático de la revocación de mandato.

Acerca del grupo opositor que busca debilitar al presidente López Obrador, indica que se trata de los aliados de Sí por México, Va por México, pero también del Frente Cívico Nacional. “La estrategia es muy clara. Son las mismas personas involucradas: un grupo de empresarios, un grupo de políticos afiliados a los partidos de oposición –PRI, PAN, lo que queda del PRD– y las propias estrategias comunicativas, políticas muy bien planteadas para marcar el camino de esta estrategia ahora con miras a 2024”.

El académico añade que “es muy importante decir que la estrategia se sostiene aunque quizás –y lo digo hacia los últimos eventos y sucesos que podemos presenciar– no necesariamente ha tenido los resultados que este grupo opositor busca. Pero de que la estrategia existe, ahí está”.

—¿Cuáles son los elementos de esta estrategia que usted identifica y los personajes que participan en ella?

—Un aliado siempre muy importante será el texto que escribe la colega Alejandra Salas Porras, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de nuestra UNAM [libro Conocimiento y poder. Las ideas, los expertos y los centros de pensamiento], acerca de estos espacios intelectuales de poder que están muy presentes con nombres y apellidos, y que son muy identificables. Este Frente Cívico Nacional encabezado por Emilio Álvarez Icaza, Claudio X González Guajardo, los tres dirigentes de los partidos políticos que están en el lado opositor –PRI, PAN y PRD–, y este grupo que hace también uso y cercanía con centros intelectuales. Por eso el trabajo de la doctora Alejandra Salas Porras es tan importante: reconocer que hay estos centros intelectuales en otros Estados, en otros países que han mostrado esta eficiencia de la estrategia cuando se suman intelectuales, políticos y empresarios. Me parece que por allí van jalando agua a su molino. Hay nombres identificados que me parece muy fácil de verse, e incluso en los logotipos [de sus alianzas] son muy parecidos: todos tienen una cercanía incluso iconográfica o de diseño gráfico. Pueden ver cómo tienen esta presencia que busca incidir o tener cierta presencia para las elecciones de 2024. Lo intentaron en 2021 y quizás desde que se conforman como grupo opositor en los primeros meses de 2020, pues va confirmándose a propósito de estas figuras públicas muy reconocibles y muy fácil de entender en un bando que sin duda está buscando disputar la narrativa al presidente López Obrador.

FOTO: DANIEL AUGUSTO/CUARTOSCURO.COM

El investigador indica que en este contexto hay tres actores: el grupo opositor perfectamente identificable –Va por México, FRENAAA, Frente Cívico Nacional–, el presidente –con su narrativa, su discurso oficial– y los grupos de interés. “Sin lugar a dudas, la tercera fuerza que entra en este mapa de lo que Sharp pudiera entender como golpe blando o lo que pudiéramos entender, desde la teoría política, como estrategias en disputa en el espacio público pues es sin lugar a dudas estos grupos de interés. Yo diría que la mejor manera de referirnos a ellos es como eso: grupos de interés por supuesto en su mayoría empresariales, pero son grupos de interés que lo que ven es en peligro o en desventaja ciertos privilegios que en otros gobiernos tenían y que desean recuperar”.

Estos, señala, financian las campañas de desprestigio que se entienden en una línea comunicativa estratégica y que van planteándose como formas de desgaste. “Por la evidencia empírica que tenemos, debemos presenciar que esta estrategia no ha tenido los dividendos que se han buscando pero eso no quiere decir que la estrategia no exista, no quiere decir que estos grupos de interés no han estado financiando, porque eso hacen. Y por eso los think tank son tan importantes, sobre todo para considerar como esta forma de financiamiento se está percibiendo como una estrategia para tratar de desgastar, quizás no con buenos resultados pero por ahí está muy presente”.

El doctor Zaragoza Martínez advierte que entre esos grupos de interés también hay medios de comunicación. Empresas como PRISA, que edita y pública el periódico El País; también The Economist; y las revistas que mantienen una visión imperante en el mundo. “Es importante recordar que el presidente de México se ubica al menos ideológicamente –y él lo ha dicho expresamente en sus conferencias todos lo días– en un lado contrario a estas publicaciones”.

Sobre las campañas de los opositores para desprestigiar y debilitar al actual gobierno de México, legítimamente constituido, el académico de la Facultad de Ciencias Políticas critica que se dan en un tiempo complicado por la pandemia.

“Las estrategias posibles para debilitar el capital político del presidente han sido utilizadas por este grupo reconocido como la oposición y me parece muy delicado, sobre todo porque se ha recurrido incluso a elementos delicadísimos como la pandemia, las variantes recientes como ómicron que incentivan la creación de noticias falsas con tal de debilitar el capital político del presidente. Eso me parece muy riesgoso porque estamos hablando de la salud y de la vida de muchas personas.”

Balance del primer trienio de AMLO

Al hacer un balance del gobierno de López Obrador, el doctor Zaragoza Martínez indica que se pueden evaluar al menos tres factores fundamentales: “la preferencia política del presidente se mantiene por las acciones concretas y no sólo por las estrategias comunicativas, es decir, gran parte de los apoyos de este gobierno a las poblaciones históricamente vulneradas han mantenido no sólo la preferencia sino la decisión favorable de la ciudadanía respecto al presidente. En ese mismo sentido, a tres años también se puede decir que, pese a que el partido al que pertenece el presidente ha hecho distintas alianzas con otra fuerzas políticas por distintas razones, se mantiene en el poder y creo que allí estará gran parte del futuro de 2024; es decir, lo que puede hacer el partido será imprescindible hacerlo notar porque ha tenido que negociar con fuerzas impresentables y de pronto las trae a la cercanía del presidente. En un tercer momento diría que este pilar discursivo del presidente de la lucha contra la corrupción requiere de acciones concretas como por ejemplo, los programas de apoyo social. El tema del discurso contra la corrupción necesita de acciones concretas para mantenerse porque si no va a tener –como sucede en estos casos– una lectura distinta”.

Agrega que aunque la estrategia de luchar contra la corrupción está ahí, si no se ven casos concretos de ésta difícilmente se sostendrá. “De forma preliminar y tratando de hacer un resumen y una síntesis, me parece que el desempeño de tres años puede verse de forma favorable, pero creo que es importante mantener el ojo muy claro y pendiente en temas relevantes, trascendentales como en los proyectos de infraestructura, la seguridad, la lucha contra la corrupción y las temáticas que se acercarán al final del sexenio”.