martes, 6 de noviembre de 2018

Morena, excluido de la mesa directiva del Congreso de Veracruz, pese a ser mayoría

Ni una mujer en el órgano de gobierno
Congreso de Veracruz
Dirigente estatal llama a sus correligionarios a evitar discrepancias por cargos y comisiones
Eirinet Gómez
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 6 de noviembre de 2018, p. 31
Xalapa, Ver., Aun cuando tiene la mayoría en el pleno, la bancada de Morena quedó relegada de la mesa directiva del Congreso local, durante la sesión de instalación de la 65 Legislatura, que estará en funciones hasta el 4 de noviembre de 2021.
Con el voto de 27 diputados, José Manuel Pozos, ex priísta y hoy militante del Partido del Trabajo (PT), fue designado presidente de la mesa directiva; Alexis Sánchez, de Movimiento Ciudadano, fue nombrado vicepresidente, y Jorge Moreno, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), será secretario
La integración de la mesa directiva generó tensión en la alianza electoral Juntos Haremos Historia, que conformaron Morena, PT y el Partido Encuentro Social (PES), pues 10 de los 19 diputados de Morena no respaldaron el nombramiento del ex diputado del PRI.
Pozos (quien fue diputado federal del PRI de 1993 a 1996) negó que la alianza se haya roto y afirmó que Morena ‘‘no se queda fuera de la mesa, porque para ser Morena sólo se necesita querer serlo, y yo quiero’’.
Pozos había sido mencionado como aspirante a encabezar la junta de coordinación política junto con Amado Cruz, de Morena, y Juan Javier Gómez, del PES.
Antes de que empezara la sesión, Manuel Huerta, dirigente estatal de Morena, pidió a los diputados aliancistas evitar que los nombramientos y las comisiones los dividan; ‘‘que se serenen, y que cumplan las tareas de la cuarta transformación’’.
Con la designación de Pozos, Sánchez y Moreno es la primera vez en tres periodos legislativos en que no hay mujeres en la mesa directiva.
De nada valió el exhorto del órgano público local electoral, que pidió que la paridad de género expresada en el pleno se reflejara en la estructura organizativa de la legislatura (mesa directiva, junta de coordinación política y distribución de comisiones).
En la 65 legislatura destacan hijos de políticos. La legisladora Andrea de Guadalupe Yunes, del Partido Verde Ecologista de México, es hija del ex senador ex candidato a gobernador y actual diputado federal priísta Héctor Yunes.
En el Partido Acción Nacional sobresale Rodrigo García, diputado integrante del equipo de Los García junto con su padre, Ricardo García Guzmán, y su hermano Ricardo García Escalante. Los tres han alternado entre la presidencia municipal de Pánuco, diputaciones locales y federales y otros cargos en los gobiernos federal y estatal.
El también panista Bingen Rementería, diputado local relecto, es hijo del actual senador Julen Rementería, ex alcalde de Veracruz.

FIN A SUS PENSIONES-Rocha

Ex presidentes sin pensión

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  Nueva ley termina el festín
Carlos Fernández-Vega
E
n los pasados 36 años no hubo inquilino de Los Pinos que se abstuviera de modernizar el sistema pensionario del país, con su respectivo aumento de la edad de jubilación, siempre con el objetivo (versión oficial) de beneficiar a los mexicanos. ¿Resultado concreto? A estas alturas, apenas cuatro de cada 10 trabajadores tienen derecho a recibir una pensión, con la garantía de que será de proporciones miserables.
En cambio, expertos en servirse con la cuchara grande, los ex presidentes de la República decretaron para sí el derecho de gozar de una pensión de cuento de hadas: más de 205 mil pesos mensuales, sumado a un miniejército de soldados, marinos y personal administrativo, vehículos de lujo, gasolina gratis (la misma que estos personajes encarecieron brutalmente a lo largo de los años) y lo que se les ofreciera.
Un trabajador mexicano que laboró no menos de un cuarto de siglo (en la economía formal, porque de otra suerte no tiene el derecho) obtiene, si bien le va, una pensión mensual de 2 mil 651 pesos, mientras un ex presidente que dijo trabajar seis años en Los Pinos recibe una pensión mensual de 205 mil pesos, más el miniejército referido y los gastos relativos a su investidura.
La diferencia entre una y otra es de 77 tantos (sólo percepción monetaria), sin olvidar que para obtener la pensión el primero debió trabajar, cuando menos, dos décadas y media y cotizar en el IMSS o Issste, mientras el segundo lo hizo sólo seis años, con todos los privilegios del cargo y sin considerar el daño que causó a la nación.
Entonces, a pesar de que los ex presidentes –unos más que otros, en una carrera desenfrenada para obtener el primer lugar– fueron ineficientes, arbitrarios, negadores de madre y llenaron sus alforjas durante sus respectivas administraciones, todavía los mexicanos estaban obligados a pagarles pensiones multimillonarias. Aberrante.
Uno de los mejores ejemplos es Felipe Calderón: a partir del primero de diciembre de 2012, con apenas 50 años de edad y sólo seis de chamba en Los Pinos (con un regadero de cadáveres por la geografía nacional y la violencia desatada como herencia), este nefasto personaje recibió, puntual e íntegramente, pensión como ex mandatario, sin olvidar que pocos días antes de concluir su estancia en Los Pinos decretó aumentar el personal de seguridad para sí y su familia. Lo más atractivo de todo esto es que el tal Jelipe, como inquilino de la residencia oficial, ordenó aumentar la edad y las semanas de cotización para que un trabajador obtuviera su pensión.
De ese tamaño la equidad y la modernización pensionaria de los anteriores 36 años. Si bien el decreto original para pensionar a los ex presidentes fue de Luis Echeverría (1976), Miguel de la Madrid reforzó la decisión (1987) y Felipe Calderón (2012) se sirvió con la cuchara más grande que encontró.
De cualquier suerte, todos los ex presidentes vivos, más dos viudas (la de López Portillo y la de Miguel de la Madrid) tienen sus beneficios pensionarios (algunos sólo en materia de seguridad y personal administrativo; otros íntegramente: Echeverría, Salinas, Fox y Calderón; Peña Nieto no libró) y desde entonces los mexicanos fueron obligados a destinar multimillonarias cantidades para que los señores vivieran plácidamente, aunque destrozaron al país.
Pero bueno, se les acabó la fiesta. Ayer el Diario Oficial de la Federación publicó la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, la cual ordena que ningún funcionario de gobierno podrá ganar más que el Presidente de la República, al tiempo que cancela las pensiones a los ex presidentes.
Entonces, como recientemente dijo López Obrador, si los ex mandatarios trabajaron más de 15 años, tienen derecho a pensión del Issste; si tienen más de 66 años, tienen derecho al apoyo para adultos mayores. Y sanseacabó.
Las rebanadas del pastel
Con la nueva ley, ahora sí Vicente Fox puede dedicarse a vender mota, no sólo a fumársela.
Twitter: @cafevega

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