Ciudad Perdida-- Resuena la convocatoria de moneros-- El grito de angustia y hartazgo que lanzaron los moneros o caricaturistas, como usted prefiera, al principio de esta semana, halló en la mayoría de la población de la ciudad de México eco favorable que se manifestó con contundencia en las llamadas redes sociales y, desde luego, en las opiniones de los mejores pensadores del país.
No contó, por supuesto, con el beneplácito de algunos pocos que antes que mirar de frente el horror, y reconocer el error, prefieren, incluso por sobre Felipe Calderón, defender el sistema impuesto que, se vea como se vea, es la raíz del mal.
Esta guerra está perdida, si se insiste en mantener la estrategia de apagar el fuego con gasolina. Está perdida porque la violencia no cesa. Está perdida porque atrás de cada capo aprehendido hay un nuevo jefe, porque cada que cae una banda, otro grupo de desempleados desesperanzados está listo para tomar su lugar, pero sobre todo porque está perdida frente a la gente.
El trabajo del maestro Rius, de El Fisgón, de Hernández, de todos los moneros que se sumaron, destapó el sentimiento de la gente que no tardó en mostrar su absoluto rechazo, por ejemplo, como ya dijimos, en la redes sociales, y sería tratar de ocultar la verdad si no se dijera que en cualquier parte de la ciudad el tema de conversación y de condena hacia el quehacer del gobierno era el mismo y se expresaba de una misma manera: No Más Sangre.
Tampoco tardó la reacción. Las respuestas en favor de la muerte sin fin fueron limitadas y altaneras. En algo tienen razón: Calderón no es el culpable genuino de su guerra, a fin de cuentas él, como los sicarios, no hace más que cumplir órdenes, y por ello está incapacitado para cambiar el rumbo. Aunque deberíamos, por no dejar, tener en mente aquello de tan culpable es el que mata a la vaca como el que le agarra la pata.
La convocatoria a frenar la matanza removió las conciencias, y no faltó quienes se preguntaron ¿dónde están aquellos que convocaron el 27 de junio de 2004 y a los habitantes de la ciudad a vestirse de blanco y manifestarse en contra de la inseguridad? En aquel año la protesta tenía como base el aumento en el robo de autos y a traseúntes, y con ello se condenaba al Gobierno del Distrito Federal que encabezaba Andrés Manuel López Obrador. ¿Dónde están?
Y es que las preguntas saltan hasta espontáneas: ¿Por qué se quiere mantener, a como dé lugar y sin importar el costo en vidas, la tal guerra? ¿Será que a alguien o a algún proyecto inconfesable sirve el caos, el país en emergencia? Por lo pronto las cárceles se llenan de capos y pequeños capos, y la muerte sigue su curso.
No se trata, por supuesto, de ir a una negociación con los criminales, cuestión desventajosa para todos. Es más, mucho más fácil transformar la realidad económica del país que pretender salidas de emergencia con riesgos insospechados para todos. De eso, de romper con el modelo económico, nadie quiere hablar, porque eso sí les resulta peligroso. ¡Qué barbaridad!
De pasadita
La elección de una nueva magistrada para el Tribunal Electoral del Distrito Federal, que se ha venido posponiendo desde el año pasado, tiene implicaciones políticas poco observadas. La decisión de quién será está a punto y todo parece indicar que la que ocupe el puesto significará el voto decisivo para que el actual presidente del organismo, Adolfo Riva Palacio Neri, se reelija en el cargo. Esto, para evitar, por ejemplo, una nueva guerra en el organismo. En la idea de muchos en el tribunal de que la decisión, si no es la mejor, es la que hay, encierra peligros de lo que ya hablaremos, así que atentos a lo que en la Asamblea Legislativa se diga ya.
Lilia Ovalle
Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 13 de enero de 2011, p. 13
Jueves 13 de enero de 2011, p. 13
Torreón, Coah., 12 de enero. Las políticas elitistas y antidemocráticas aplicadas por los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional, especialmente en los pasados 27 años, cancelaron de facto el futuro de los mexicanos, afirmó Andrés Manuel López Obrador.
El ex candidato presidencial recordó que aquí, en la región de La Laguna, empezó la política neoliberal, cuando el ex presidente Carlos Salinas de Gortari impulsó el desmantelamiento y la privatización del ejido, y abandonó a los productores y la agricultura, lo que provocó la decadencia de esta zona, que ahora vive la peor crisis de seguridad.El gobierno salinista se tradujo para los habitantes de la Laguna en un fenómeno migratorio, pues los jóvenes salieron a ganarse la vida, en tanto que algunos de los que se quedaron
“cayeron en la trampa de buscar la salida en actos delictivos. Optaron por el camino equivocado: el de la violencia, por eso la descomposición que se está padeciendo en esta región”.
Dijo que su movimiento pretende el renacimiento de México por medio de la organización de la población, a la que pidió no caer en la desesperanza, que engendra la crisis generalizada y la violencia.
El ex jefe de Gobierno del Distrito Federal encabezó aquí un mitin de apoyo a Jesús González Schmal para que sea el candidato de PRD, PT y Convergencia a la gubernatura de Coahuila, en los comicios del próximo 3 de julio.
Asimismo, calificó de caciques a Humberto Moreira Valdés, ex gobernador del estado y actualmente presidente electo de la presidencia nacional del PRI, y a su hermano, Rubén Moreira, ex dirigente estatal del Revolucionario Institucional y hoy abanderado priísta a la gubernatura.
López Obrador dijo que esta clase política representa un insulto para los mexicanos, pues
Asimismo, calificó de caciques a Humberto Moreira Valdés, ex gobernador del estado y actualmente presidente electo de la presidencia nacional del PRI, y a su hermano, Rubén Moreira, ex dirigente estatal del Revolucionario Institucional y hoy abanderado priísta a la gubernatura.
“(Moreira) se va ahora al PRI y pretende que quede su hermano (en la gubernatura). Nunca se había visto esto en la historia del país: uno que fue gobernador y que ahora pretende dejar a su hermano. Si no vivimos en una monarquía, los cargos no son hereditarios”, explicó.
López Obrador dijo que esta clase política representa un insulto para los mexicanos, pues
“pretenden comprar lealtades y conciencias”en todos los niveles, particularmente en los medios de comunicación locales.