martes, 22 de octubre de 2019

Las acciones de Kimberly-Clark se desploman tras anunciar que no invertirá en México

Durante la tarde noche de este lunes, en el marco de la presentación de los resultados financieros del tercer trimestre de 2019, Pablo González Guajardo, director general de Kimberly-Clark de México aseguró que la compañía no invertirá en el país a corto plazo debido a la desaceleración económica y a las políticas económicas del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
En la rueda de prensa, el directivo aseguró que “desafortunadamente seguimos viendo señales de que la economía en general se está desacelerando y seguimos viendo anuncios por parte del gobierno, o nuevas políticas del gobierno que podrían no ser lo que nos gustaría ver, para que la inversión se ponga en marcha a corto plazo”.
La decisión y el anuncio de la misma causó una fuerte polémica para la firma de productos de consumo en redes sociales, espacio que fue utilizado por muchos usuarios para llamar a un boicot en contra de la firma al considerar que esta decisión atenta contra el bienestar del país.
De esta manera, el término “Kimberly-Clark” se ubica al momento de la redacción de esta nota en la sexta posición entre los temas más comentados en Twitter dentro del mercado mexicano generando un total de 21.5 mil tweets.
Para ser más específicos, estimaciones de Tweetreach indican que las menciones de las marcas en los últimos 100 tweets han generado un total de 314.9 mil impresiones con un aclare potencial de 267 mil 446 cuentas.

La noticia llegó a la Bolsa

El asunto no sólo ha tenido impactos importantes en la agenda mediática de este martes. La decisión de la firma se ha sentido en los índices de cotización de la firma en la Bolsa Mexicana de Valores en donde se observa un desplome del valor de las acciones de la marca de 4.66 por ciento.
En este sentido, es importante mencionar que, de acuerdo con información publicada en el sito web corporativo de la empresa, Kimberly-Clark registra ventas anuales que superan los 30 mil millones de pesos, con exportaciones por más de mil 500 pesos.
Estos indicadores dejan en claro dos aristas que vale la pena considerar. Por un lado, deja en claro que las amenazas emitidas por los consumidores en redes sociales han dejado de ser un aspecto que se toma a la ligera.
El llamado al boicot confirma la tendencia creciente entre los consumidores conocida como buycott, es un acto que muestra apoyo o desaprobación a las acciones de una compañía, medio o personaje mediante la compra/elección intencionada de sus marcas productos o servicios.
En otras palabras, las audiencias ahora utilizan el consumo para castigar a aquellas marcas o personajes que no comparten los valores que ellos buscan, fenómeno que con las redes sociales adquiere dimensiones mayores y que repercute en términos de negocio.

La tendencia a seguir

Por otro lado, se demuestra que la polarización afectiva será un asunto con el las marcas deberán de lidiar cada vez con mayor frecuencia.
Este concepto puede definirse, con base en un estudio realizado por los profesores Shanto Iyengar de la Universidad de Staford y Sean J. Westwood de la universidad de Princeton, como la tendencia de las personas que se identifican con un grupo partidista por ver, entender y sentir negativamente a los partidarios opuestos, mientras que a los copartidistas son vistos positivamente.
Esta separación afectiva es el resultado de clasificar a los partidarios opuestos como miembros de un grupo externo y copartidistas como miembros de un grupo afín. El asunto va más allá de compartir ideologías políticas y tiene impactos en la manera en la que se relacionan las personas con el contexto que los rodea, en donde el consumo juega un papel de suma importancia.
La decisión de Kimberly-Clark ha sido leída como una amenaza y ofensa para el presidente en turno, con lo que muchos de los reclamos hechos por los usuarios no se realizan desde la posición de consumidor o cliente, sino desde la posición partidista que defienden. La ecuación se lee de la misma manera en el sentido contrario.

Tragicomedia Fifí Ellos lloran, nosotros reimos. #AlViruela

La Derecha Latinoamericana se Pudre en su Miseria

por Emir Sader (*)
El retorno eufórico de la derecha a los gobiernos latinoamericanos ha producido la derrota espectacular de Mauricio Macri, el estado de excepción de Lenin Moreno en Ecuador para intentar contener la ira popular en contra de su paquete neoliberal, y la proyección de Bolsonaro como el más ridículo, caricaturesco y grotesco jefe de Estado del mundo.
Esos eran los personajes que iban a recuperar las economías de nuestros países en la línea de sanear las finanzas públicas, recuperar el prestigio internacional de nuestros países, terminar con la corrupción, superar a gobiernos populistas y hacer nuestros países llegar a la estabilidad, el desarrollo y el bienestar social.
Han pasado pocos años, quizá meses, para que los heroicos personajes de la restauración neoliberal sean personajes ridículos: Macri, Lenin Moreno, Bolsonaro.
¿Quién da algo por ellos? ¿Quién cree que Macri va a revertir las elecciones argentinas? ¿Quién cree que Moreno va a logar salir indemne de la crisis ecuatoriana actual? ¿Quién cree que Bolsonaro es el futuro de Brasil?
La derecha ha tomado el gobierno de países que habían recuperado los países, permitiendo que volvieran a crecer, que disminuyan la desigualdad, que tenían buenas relaciones de cooperación con sus vecinos, que lograron estabilidad política, convivencia pacífica y democrática entre las fuerzas políticas, sociales y culturales, que posibilitaron que Estado sea respetado por sus políticas de gobernar para todos y garantizar los derechos de todos.
Basta mirar cuál es la situación de países como Argentina, Brasil y Ecuador, entregados a la recesión, al desempleo, a la miseria, a la pérdida de apoyo y de legitimidad de sus gobiernos, a pocos años de que los presidentes de derecha volvieron al gobierno de esos países, para darnos cuenta de lo que los esfuerzos, legales e ilegales, que la derecha ha hecho para frenar los gobiernos de izquierda y volver a la presidencia de esos países.
Solo basta ver lo que era el Ecuador de Rafael Correa y en lo que se convertido en manos de alguien elegido en base al éxito del gobierno de Correa, que traicionó a todos los que lo eligieron e hizo que la derecha planteaba y arrojó al país al borde del caos, con ¡ocupación militar de las calles de Ecuador!
Lo que era el Brasil de Lula, país respetado en escala mundial, con un presidente que dejó su mandato con el 80% de referencias negativas en los medios, pero con el 87% de apoyo de la población. Brasil crecía y distribuía renta, saliendo del mapa del hambre.
Y ahora está en manos de un presidente al que nadie respeta, que está condiciendo el país a la miseria y a la violencia desenfrenada.
Miremos cómo Néstor y Cristina rescataron a Argentina de la peor crisis de su historia, el país volvió a desarrollarse y a generar empleos. Logró superar el endeudamiento con el FMI y el país volvió a ser un país respetado en el mundo.
Vale compararlo con el país que Macri no tiene vergüenza en entregar a las fuerzas democráticas que vuelven, un país que cumple tres años de estanflación, con el pueblo sumido en la miseria y el hambre.
Pero hay una lógica en la locura que la derecha hace en esos países y quiere hacer en otros. Su rol es, antes de todo, buscar quitar legitimidad y apoyo popular a los liderazgos populares más importantes que esos países han tenido.
Esos líderes han sido transformados en los principales enemigos de las oligarquías locales y de la política norteamericana, porque con sus políticas han conquistado la confianza de sus pueblos y el prestigio internacional, con políticas que privilegian los procesos de integración regional y no los tratados de libre comercio con los EEUU.
En segundo lugar, sustituir políticas económicas que han privilegiado el desarrollo del mercado interno de consumo de masas, por las políticas de ajuste fiscal, que promueven los intereses del capital financiero.
Retoman el modelo neoliberal, vigente en el capitalismo mundial, a pesar de que ha llevado a las grandes potencias a una profunda y prolongada recesión. Apostar por el modelo antineoliberal es un ejemplo de política económica alternativa, que prueba que no hay un solo camino, como el consenso de Washington y el pensamiento único tratan de imponer.
La derecha latinoamericana ha retomado los gobiernos de países como Argentina, Brasil, Ecuador, y ha demostrado que no han aprendido nada de su fracaso anterior y del éxito de los gobiernos progresistas.
Fracasan de nuevo, fracasan mejor, fracasan más, son y serán derrotadas de nuevo.
(*) Sociólogo y científico político brasileño; coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).
Fuente: Alainet

EL CHILE DE PIÑERA-Fisgón

Carpizo ante el dilema de detener a Benjamín Arellano

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etener a los jefes del narcotráfico siempre es un dilema. El 2 de diciembre de 1993, Jorge Carpizo, entonces procurador general de la República, tuvo que decidir sobre proceder o no, en contra de Benjamín Arellano, el líder del cártel de Tijuana y quien se encontraba en la embajada del Vaticano, en la colonia Guadalupe Inn, en la Ciudad de México.
Carpizo acudió a la residencia de Los Pinos para sostener una conversación con el presidente Carlos Salinas de Gortari y el nuncio Girolamo Prigione, que se convertiría en una marca sobre su gestión como titular del Ministerio Público y como consejero jurídico de la Presidencia.
La consulta consistía en lo siguiente: ¿el Presidente debía reunirse con uno de los hermanos Arellano, quien afirmaba que contaba con información de relevancia sobre la muerte del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, ocurrida el 24 de mayo?, y de ella se desprendía otra interrogante: ¿se tendrá que proceder a su detención?
La primera variable la resolvió contundente el procurador, señalando que era inviable que se le recibiera, porque el Presidente no puede, bajo ninguna circunstancia, reunirse con un delincuente y prófugo de la justicia.
La segunda cuestión, la que marcaría una parte de las indagatorias del homicidio de Posadas Ocampo, y que le generaría múltiples problemas a Carpizo en el futuro, era la de poner en marcha un operativo para proceder a la captura de uno de los capos más ­peligrosos.
En minutos, Carpizo hizo una valoración de la situación y concluyó que carecía de análisis de inteligencia para proceder a una detención de ese calibre, que no contaba, en ese momento, con policías de confianza, ya que sólo se podía disponer de la guardia de agentes, que era muy difícil establecer un esquema de seguridad perimetral, que se podían perder vidas, que era factible que se tomaran como rehenes a diplomáticos y monjas y que no había que descartar que se tratara de una trampa para desatar una espiral de violencia y en la propia capital del país.
Prigione, antes de retirarse y ya no estar presente en las deliberaciones, había pedido, de modo enfático, no vulnerar a la embajada.
Hay que tener en cuenta que los cárteles de Tijuana y Sinaloa estaban sometidos a un asedio de la autoridad constante. Rafael Arellano se encontraba en prisión y Joaquín El Chapo Guzmán, había sido capturado en Guatemala, después de un arduo trabajo de equipos especiales y coordinados por el procurador.
Pasados los meses y ya Carpizo como secretario de Gobernación, Benjamín Arellano, en una entrevista periodística, reveló su versión de aquella reunión frustrada. El escándalo no se hizo esperar y el cuestionamiento más severo, sobre Carpizo, radicó en no haber actuado contra el delincuente.
Carpizo siempre defendió la decisión que tomó aquella noche. Ya en el gobierno de Vicente Fox, la PGR inició una averiguación previa, a raíz de una denuncia interpuesta por grupos de ultraderecha, por la supuesta obstrucción de la justicia y por los delitos que se derivaran de no haber detenido a Arellano.
La conclusión del Ministerio Público, al enviar el no ejercicio de la acción penal, fue que Carpizo salvaguardó el bien mayor: la vida y la seguridad ciudadana.
*Periodista. Coautor, con Jorge Carpizo, de Asesinato de un cardenal.

Escándalos de Luis Mendoza Acevedo