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sábado, 17 de abril de 2021

Ayudémonos: Hay que seguirnos cuidando.

 En 7 entidades, señales de un posible rebrote de Covid-19, reporta Salud

El jueves, por cuarto día consecutivo, se aplicaron más de medio millón de vacunas, dice López-Gatell

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▲ Adultos mayores de la alcaldía Miguel Hidalgo acuden por su segunda dosis al Campo Marte.Foto José Antonio López
 
Periódico La Jornada
Sábado 17 de abril de 2021, p. 6

La Secretaría de Salud ha detectado en siete entidades señales tempranas de un posible rebrote de Covid-19. Se trata de Baja California Sur, Chihuahua, Ciudad de México, Colima, Durango, Nayarit y Quintana Roo, informó ayer Ruy López Ridaura, director general del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades.

El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López Gatell, recalcó por su parte que el jueves, y por cuarto día consecutivo, se aplicaron más de medio millón de vacunas anti-Covid en México. Puntualizó que se administraron 508 mil 745 dosis, con lo que se ha llegado a un acumulado de 13 millones 421 mil 708.

Ayer se estimaba que había 30 mil 148 casos activos en el país, y los reportes oficiales indican que se han registrado un total de 211 mil 693 defunciones desde que inició la pandemia.

Al presentar el informe diario en Palacio Nacional, López Ridaura señaló que los siete estados en donde se han detectado signos de un posible rebrote tenían, como el resto del país, casi once semanas de descenso en el número de casos, pero en las últimas dos a cuatro semanas han tenido ascensos en sus tasas de contagios, por lo que pidió a la población reforzar las medidas de precaución.

Agregó que las autoridades federales y locales están trabajando en estrategias para contener estos incrementos en la circulación de la enfermedad.

El subsecretario López-Gatell indicó que se estima que en mil 550 municipios del país ya se ha vacunado a 100 por ciento de la población de más de 60 años. Dijo que las personas de ese rango de edad que no hayan recibido el antígeno podrán tenerlo cuando se vacunen las personas de entre 50 y 59 años.

Precisó que hay 239 municipios en los que en estos momentos se están aplicando las vacunas para los adultos mayores y 658 donde está programada la vacunación. Agregó que hay 14 municipios de Oaxaca y Chiapas que decidieron que no se aplique ahí la vacunación, pero quienes vivan en esos lugares y quieran vacunarse podrán obtener las dosis en localidades vecinas.

Explicó que a la fecha México ha recibido 18 millones 887 mil 345 dosis de vacunas. Esta semana llegaron 2 millones 473 mil 995 dosis: un millón 303 mil 575 del antígeno de Pfizer-BioNtech, 670 mil 420 de CanSino –que se producen en China y se envasan en México– y 500 mil de Sinovac.

miércoles, 15 de julio de 2020

Bolivia y México: La derecha y el poder por la fuerza

Pareciera que muchos aspiran a una salida por la fuerza del presidente mexicano, repetir el escenario que se vivió en Bolivia con Evo Morales.

La derecha en México insulta una y otra vez al presidente Manuel López Obrador. intransigente, violento, opresivo, incompetente, son calificativos que lanzan desde diferentes plataformas. 
La derecha en México insulta una y otra vez al presidente Manuel López Obrador. intransigente, violento, opresivo, incompetente, son calificativos que lanzan desde diferentes plataformas. Sin embargo, la izquierda mexicana, más que definir a sus adversarios políticos, muestra al país que le entregaron: una nación sumida en la miseria, sin soberanía energética y dependiente de  Estados Unidos. La derecha presiona e influye desde los medios de comunicación.
Pareciera que muchos aspiran a una salida por la fuerza del presidente mexicano. Para algunos observadores, el deseo no es otro que el de repetir el escenario que se vivió en Bolivia con la salida por la fuerza de Evo Morales.

¿En qué condiciones se encontraba México?

El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador recibió un país en la mayor desdicha: 40.000 desaparecidos, 300 bandas delincuenciales, una economía que en 2018 tuvo el crecimiento de 2,0 por ciento, el número más bajo registrado desde 2013. En tanto, el desempleo tuvo un incremento y alcanzó en 3,6 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA). 
¿Cómo puede la derecha –se preguntan entonces muchos– pedir el milagro de ver, en tan poco tiempo, un país resurgir? Tantos años de desgobierno –opinan– no se borran en tan poco tiempo. En un artículo en Rebelión, la periodista Eva Cuervo ha sido precisa: “el pueblo mexicano debe tener muy claro que no va a ser fácil cambiar todo el andamiaje de corrupción que, durante 36 años, permitió el saqueo de nuestras riquezas nacionales, hay que ser paciente y persistente para lograr la consolidación de la 4T”.
Un estudio realizado por la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP) indica que AMLO recibió el país con un 99,3 por ciento de impunidad. Tanto como eso, el Índice de Percepción de Corrupción colocaba al país en el lugar 129 de 180 países, donde el último es considerado el más corrupto. De ahí que el 1 por ciento más rico concentraba ya –desde que López Obrador recibe el Gobierno– el 21 por ciento de los ingresos totales. Sumémosle que el 43,6 por ciento de los mexicanos (53,4 millones de personas) vivía en pobreza. 
Lo cierto es que, aún en medio de la pandemia, la derecha no ha dejado de cuestionar al Gobierno. Desde todos sus recursos disponibles –medios de comunicación y organismos que se autodefinen como autónomos– insisten en lo que parece una ofensiva bien articulada. No son pocos los que acusan a la derecha mexicana de poseer, incluso, entidades y agencias para fabricar mentiras en redes sociales.

Pero, en verdad, ¿cómo va la economía mexicana?

López Obrador ha destacado que su Gobierno impulsa el desarrollo para el bienestar: “queremos construir la modernidad desde abajo, entre todos y sin excluir a nadie. Ese 'abajo' implica el protagonismo histórico de los siempre desposeídos, oprimidos, despojados y discriminados, aquellos que han sido tradicionalmente atropellados por los grandes intereses económicos, ignorados por los medios de información convencionales y privados del ejercicio de sus derechos por el poder político”. 
Pero el malestar de los grandes empresarios no se ha hecho esperar; se quejan del poco apoyo del Gobierno, que reserva los recursos que posee para mejorar el ingreso de los grupos vulnerables. En ese sentido, la izquierda mexicana ha visto con pesar cómo, según datos registrados por el IMSS, entre el 13 de marzo y el 6 de abril de este año –en tiempos de pandemia– los grandes empresarios han eliminado 346.800 empleos.
Pese a las críticas, y según afirmó hace solo unos días el Grupo Financiero Monex, México tendrá una tasa de crecimiento promedio de 2 por ciento a lo largo de la siguiente década. Según el grupo, la recuperación será paulatina, con sectores más afectados. Pero el hecho de que se considere una recuperación, en situaciones tan complejas y en medio de una pandemia, es un aliciente para el Gobierno mexicano. Analistas de Monex prevén una crisis con fuertes contracciones, pero creen que el país regresará a la normalidad.
Asimismo, en su programa dominical, el 24 de mayo del presente año, López Obrador señaló: “Quiero decir que nosotros ya tenemos un plan para la recuperación y la creación de nuevos empleos, 2 millones de nuevos empleos”.
Esos 2 millones de empleos –dijo el presidente– surgirán de los programas Jóvenes Construyendo el Futuro, el de mejoramiento urbano, la construcción del Tren Maya, la refinería de Dos Bocas, el aeropuerto de Santa Lucía, mantenimiento de carreteras y caminos rurales, la contratación de médicos y enfermeras y la incorporación de nuevos elementos a la Guardia Nacional. Comentó, además, que seguirán proporcionándose apoyos económicos, como la entrega de becas, para reactivar la economía.
Por otra parte, muchos insisten en que no se pueden olvidar las estadísticas del primer año de Gobierno de AMLO. Pues ese periodo es siempre una muestra de las proyecciones futuras. Según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), en su primer año el actual gobernante mexicano aumentó los ingresos un 5,9 por ciento, muy por encima de todo el Gobierno de Peña Nieto. Un análisis de las cifras que ofrece INEGI muestra cómo, en el Gobierno anterior, el ingreso laboral aumentó menos de la mitad de lo aumentado con AMLO en un solo año. Y los trabajadores, que hasta ese momento ganaban menos, hoy han sido los más beneficiados.
A pesar del coronavirus, según esta misma fuente, de enero a marzo la inversión foránea fue de 10.334 millones de dólares, 1,7 por ciento más que en el mismo trimestre del año pasado. Aún más reciente: Petróleos Mexicanos (PEMEX) acaba de hacer público que el petróleo de este país sigue en aumento. En mayo, y según refleja El Universal, el precio del petróleo se duplicó para tener su mayor ganancia desde 1996. 

La derecha insiste

En algunos medios se insiste en que México no vive un golpe de Estado desde hace mucho tiempo, pero no son pocos los que se oponen a esta afirmación. Lo ocurrido en los años 1988, 2006 y 2012 es recordado por amplios sectores de la población como golpes de Estado electorales. No necesariamente –aseguran– los golpes de Estado tienen que ser por la fuerza. Por eso la izquierda observa con desconfianza las campañas de desestabilización que realizan algunos medios.
En la mañana del 19 de mayo, el periodista Pedro Ferriz Hijar, hijo del exaspirante a una candidatura independiente por la Presidencia de la República, publicó en su cuenta de Twitter: “Si usted advirtiera que México se acerca al comunismo. ¿Apoyaría un golpe de Estado?”. No tardaron en aparecer las críticas aludiendo a las formas sutiles de insertar “el golpe” en la vista de los lectores. Incluso, hay quienes acusan a ciertos sectores de intentar el descontento en las Fuerzas Armadas; hecho que resulta irrealizable si se tiene en cuenta un elemento histórico: las Fuerzas Armadas mexicanas nunca han participado de un golpe de Estado. De aquí, probablemente, que otro sector prefiera el golpe blando y siembre este tipo de insinuaciones en redes sociales y medios de comunicación.

¿En qué se parece México a Bolivia?

Para muchos entendidos, no se pueden mirar la política y la economía del continente sin echar un vistazo a los intereses de Estados Unidos. Los partidos de izquierda provocan agitación en los líderes estadounidenses, pues la derecha es quien estimula una base laboral barata e invariable.
A tono con esta perspectiva, el pasado 27 de noviembre Trump anunció que su administración denominará como “organizaciones terroristas” a los narcocárteles mexicanos. Las repercusiones no se hicieron esperar: ¿tal designación no facilita el camino para una intervención militar estadounidense? Muchos recordaron, además, cómo los principales capos de estos cárteles han tenido lazos de larga data con el Gobierno de Estados Unidos. Tampoco tardaron las referencias al pasado reciente: ¿los grupos paramilitares de extrema derecha no han sido entrenados por la CIA y enviados a Centro y Suramérica con dinero proveniente del narcotráfico?
Un usuario en las redes sociales, mientras todos opinaban sobre estos temas, resultó medular: “hay que observar un detalle –dijo– México se parece a Bolivia en que tienen un adversario común: los Estados Unidos”.

López Obrador, su estrategia ante la pandemia

Pese a la instigación y las amenazas de la derecha mexicana, el presidente López Obrador —que se mantiene con altos índices de aprobación, según la encuestadora Enkol— ha sido enfático: “para hacer frente a la crisis económica que generó la Covid-19 se requiere un modelo del todo nuevo”. El presidente mexicano lo definió como “estado de bienestar igualitario y fraterno, basado en democracia, justicia, honestidad y austeridad”.
López Obrador sostiene que el problema de fondo no es la Covid-19, sino el sistema de organización social hegemónico basado en la explotación y la dominación de unos seres humanos sobre otros y de todos los humanos sobre la naturaleza.
La derecha insiste en que los temas en México no van bien, pero más que luchar contra la pandemia lo hace contra López Obrador. El periodista Normando Medina Castro, desde La Jornada, concluye: “Si López Obrador hiciera una campaña contra el mosquito transmisor del dengue, el bloque opositor apoyaría a los mosquitos”.

domingo, 6 de octubre de 2019

México, entre los 10 mayores deudores del mundo: BM

Saldo histórico: 452 mil 991 millones de dólares en 2018
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Y todo era "de prestado"

 
Periódico La Jornada
Domingo 6 de octubre de 2019, p. 17
El endeudamiento externo del sector público y las empresas privadas en México llegó en 2018 a un saldo histórico: 452 mil 991 millones de dólares (8.7 billones de pesos), que representan 35.8 por ciento del producto interno bruto (PIB), expuso el Banco Mundial (BM).
En ese año las tensiones políticas vinculadas al comercio con Estados Unidos redujeron los flujos de capital a los mercados financieros, recalca en un informe. México, que está entre los 10 mayores deudores en el mundo, vio un incremento tres veces mayor en el financiamiento a corto plazo.
En el desglose que realiza el BM, 65 por ciento de la deuda externa a largo plazo es del sector público, mientras la de empresas privadas que se financian fuera del país es de 42.2 por ciento, hecho que expone que uno de cada tres pesos de la economía contenida en el PIB está comprometido en el extranjero.
En el reporte International Debt Statistics, el organismo subraya que durante 2018 los sectores público y privado desembolsaron 22 mil 874 millones de pesos por pago de intereses, equivalentes a 5 por ciento del total de la deuda. El monto se redujo respecto de 2017 por efecto de mejores condiciones para lo que hace al pago del sector público.
Durante el año pasado cayeron en 2 mil 598 millones de dólares las entradas financieras a bancos comerciales. Es la reducción más alta de capitales desde 2016, año en que el presidente Donald Trump ganó las elecciones estadunidenses y se decidió la salida de Reino Unido de la Unión Europea.
El Banco Mundial subraya que en países de ingresos bajos y medianos el año pasado aumentó 5.3 por ciento la deuda externa, que alcanzó 7.8 billones de dólares, mientras el flujo de deuda neta (desembolsos brutos menos pagos del principal) de países que se caracterizan por ser los que prestan cayó un 28 por ciento, hasta llegar a 529 mil millones de dólares.
Aunque, en promedio, la carga de la deuda externa de los países de ingresos bajo y mediano fue moderada, desde 2009 varios han experimentado un deterioro de la trayectoria de la deuda, recalca el informe. Hace 10 años, 68 por ciento de los países mantenían endeudamientos por debajo del 30 por ciento del PIB, ahora están en dicha condición 75 por ciento.
Para crecer con mayor rapidez muchos países en desarrollo necesitan más inversiones que se adapten a sus objetivos de desarrollo, expresó David Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial.

domingo, 9 de junio de 2019

Estampas Históricas: los Polkos

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El año de 1847 fue decisivo en la guerra librada entre México y los Estados Unidos. Durante el mismo se libraron las batallas determinantes que culminaron con la rendición ante las armas norteamericanas un año después, cuando el 2 de febrero de 1848 se firmó el tratado de paz entre los dos países. Desde las vísperas de la contienda, cuando ésta se perfilaba ya cómo inevitable por la incorporación de Texas a la unión americana, cuyo territorio abarcaba según los planes expansionistas de Washington hasta el río Bravo o Grande, se puso de manifiesto que se trataría de una lucha en extremo desigual. No tanto por las diferencias en el poderío militar, puesto que las fuerzas armadas norteamericanas tendrían que invadir el extensísimo territorio mexicano y ganar en escenarios ajenos. La gran ventaja de luchar en casa, estaría del lado mexicano. A su favor, los norteamericanos tenían el número de habitantes, pues la población de los Estados Unidos se había multiplicado por diez en apenas cuatro décadas y bordeaba en los años cuarenta los 25 millones de personas mientras que la mexicana se había mantenido en 6.5 millones, casi la misma que encontró el Barón de Humboldt cuando visitó la Nueva España en 1803. Pero, no era tarea sencilla movilizar grandes masas de combatientes a través de distancias enormes, empresa que por cierto, era la primera vez en su historia que intentaba la república del Norte.
Víctor Orozco / A los Cuatro Vientos
Entonces, ¿Dónde radicaba la debilidad suprema de los mexicanos y dónde la fortaleza de los anglosajones, como entonces se les llamaba?. En que los primeros no habían conseguido todavía construir un Estado que pudiera diseñar una estrategia económica-militar y aplicarla, mientras que los mandos políticos del enemigo estaban unificados y carecían de rivales internos, ya sea en sus cuerpos militares  o en otras fuerzas sociales. El gobierno de México, por su parte, estaba incapacitado para imponer sus decisiones al ejército y al clero, los dos factores de poder político, económico, militar y cultural dominantes hasta entonces.  Cada uno de ellos obraba por su propio interés y de consuno cuando era necesario. Ninguno de los dos había asumido sino a medias el proyecto de nación inaugurado en 1821 y al  cual habían atacado durante los diez años de la guerra de independencia. En enero-febrero de 1847 esta realidad se reveló con toda su crudeza y catastróficos efectos para el futuro de la república.
REBELION DE LOS POLKOS FRENTES A LA pROFESA 1847
La Rebelión de los Polkos frente a la Profesa en febrero de 1847
El 27 de febrero, estallaba en las calles de la ciudad de México la guerra civil, provocada por la sublevación de tres batallones de la guardia nacional integrados por jóvenes capitalinos pertenecientes a las clases altas que habían sido eximidos de combatir en el frente y se habían quedado como guarnición de la capital. La causa de la rebelión fue el decreto expedido por el congreso el 11 de enero a iniciativa del gobierno presidido por Valentín Gómez Farías para ocupar una porción de los bienes de manos muertas pertenecientes al clero, hasta por una cantidad de quince millones de pesos, con el objeto de cubrir urgentes gastos de guerra.
Resulta que se había reclutado un numeroso ejército puesto bajo el mando del general Antonio López de Santa Anna. Las tropas se encontraban estacionadas en San Luis Potosí esperando los suministros para marchar hacia Coahuila y Nuevo León donde contendrían al ejército norteamericano que había invadido el territorio desde Texas. Soldados no faltaban y su número sobrepasaba con mucho a los norteamericanos, pero…carecían los pobres reclutas de todo, principiando por los zapatos y la comida. Todos los días Santa Anna exigía los indispensables medios para sostener las tropas y acometer al enemigo, En tales circunstancias, el gobierno tomó una medida considerada extrema por la esperada reacción del poderoso cuerpo eclesiástico. Apenas fue promulgado el decreto, aquel comenzó una  furiosa campaña contra el gobierno acusándolo de querer suprimir la religión católica. El tono general de las protestas está muy bien expuesto en las siguientes palabras de uno de los tantos manifiestos, prédicas, sermones, pastorales, circulados o pronunciados en la ciudad de México:
            «¡Cuál será la pena de nuestros desgraciados hijos cuando al leer los anales de sus mayores, lleguen a la página manchada de nuestra época, y se encuentren con que el año de 847 había desaparecido la Religión católica de México, a los trescientos de haberse plantado!. Triste pensamiento, ¡no atormentes nuestro corazón! no lo permitirá el cielo!»
            De las amenazas de excomunión dirigidas tanto a funcionarios responsables de ejecutar las nuevas leyes como a los posibles adquirentes de bienes del clero, se pasó muy pronto a la acción y los llamados polkos (Una versión sobre el origen del apodo alude a la supuesta afición a bailar la polka, sin embargo, la más verosímil es porque se les asociaba al apellido del presidente norteamericano James Polk) se rebelaron al fin bajo un plan político  que sustancialmente tenía tres demandas: la destitución de Gómez Farías, el reconocimiento de Santa Anna como presidente y por supuesto, la derogación de los decretos de ocupación de bienes eclesiásticos.
Uno de los efectos inmediatos de la asonada fue distraer las escasas tropas del gobierno y evitar el  traslado de otras a Veracruz, puerto que a pesar de su importancia estratégica, fue dejado indefenso ante los marinos yanquis. Entre tanto, el ejército acantonado en San Luis Potosí,  habían enrumbado hacia el Norte, atravesando el desierto con sus soldados descalzos y harapientos. (Aún así, estos soldados-campesinos se batieron a muerte en La Angostura, cerca de Saltillo, en una batalla que estuvo a punto de frustrar la invasión, del 22 al 23 de febrero de 1847.)   En contraste, una semana después, abundarían la comida y el dinero en los cuarteles de los polkos.
El daño causado por la insurrección ya estaba hecho y fue irreversible. Sin embargo,  el  golpe mayor a la quebrantada nación mexicana, quizá fue el sicológico. Los resentimientos abundaron, sobre todo provenientes de los escenarios bélicos, como Chihuahua y Veracruz, plazas que cayeron entre febrero y marzo. En los reproches, se  expresaba la frustración provocada por las traiciones y la subordinación de los intereses nacionales a las mezquindades de los sectores hegemónicos.
valentin_gomez_farias_bxLa sublevación militar capitalina, concluyó con el regreso de Santa Anna a la presidencia el 21 de marzo, la caída de Gómez Farías y la abrogación del consabido decreto. Un triunfo completo.
Ni aún en medio de la tragedia, faltaron el carácter cáustico y la ironía distintivos de los mexicanos. Una satírica proclama fechada el 10 de marzo de 1847, atribuida a uno de los jefes de los polkos se burlaba de ellos mordazmente:
«Me visteis en medio de las balas silbadoras, guarecido solo de una esquina y una trinchera. Llamar sereno y cariñoso a los cargadores y a los léperos, que a nuestra vanguardia hicimos marchar a jalar el asesino cañón enemigo. Ellos fueron los que se apoderaron del armón que cojimos, y los que después de la célebre festividad de armas quedaron con vida nos vitorearon cuando remuneramos su pequeña ayuda, dando un peso fuerte a cada uno. ¡Subordinados y valientes! Todos estos hechos prueban que la justicia nos asiste y que el brazo del Eterno nos auxilia. Defensores de la religión, e irresistibles y tremendos como el rayo de Dios (según dijo nuestro Boletín), nosotros triunfaremos victoriosamente, y un día tendremos la inexpresable vanagloria de marchar triunfantes por las calles de esta ciudad con nuestro uniforme de lujo y elegante porte nuestro valor impermeable, y portando en nuestro schacó y en nuestro pecho listones y cruces, escapularios y medallas, nuevos adornos con que aumentaremos la realzada belleza de nuestras importantes personas. ¡Mis súbditos! Las hermosas desde sus balcones nos contemplarán embelesadas y nos arrojarán amorosas coronas de flores inmarcesibles y olorosas. ¡Polkos! ¡Viva la religión! ¡Viva el batallón Victoria! ¡Vivan toditos los pronunciados y sus lustres jefes! ¡Muera el obstinado Farías!.»
            El mote quedó para la historia. Usado despectivamente ya para referirse a los traidores, ya a los inútiles o parásitos. Los polkos causaron un daño irreparable a la nación, pero al menos legaron un vocablo a la rica picaresca mexicana y un ejemplo vivo de los nefastos corolarios del fanatismo, la avaricia y el egoísmo combinados.

miércoles, 8 de mayo de 2019

Ola neoliberal busca borrar efectos positivos de gobiernos progresistas en AL


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▲ El ex ministro de Economía y Finanzas Públicas de Argentina Axel Kicillof y el académico ecuatoriano René Ramírez.Foto Guillermo Sologuren
 
Periódico La Jornada
Miércoles 8 de mayo de 2019, p. 15
Los gobiernos progresistas en latinoamérica han tenido efectos positivos en las economías de sus países, pero la ola neoliberal difunde la versión de que han fracasado o que la llegada al poder de un gobierno de izquierda traerá consecuencias económicas desastrosas, sostuvo ayer el economista Axel Kicillof, ex ministro de Economía y Finanzas Públicas de Argentina durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
Como parte de una visita a México, el investigador acudió a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde sostuvo que en la región estamos en un estado de confusión. Tenemos que avanzar en este problema político económico: la nueva ola conservadora busca arrasar movimientos y con falsas noticias se siguen involucrando situaciones que no existen con cierta intencionalidad.
Invitado por el Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad, Kicillof aseguró que un claro ejemplo fue la campaña electoral mexicana del año pasado, en la que el conservadurismo señaló que si Andrés Manuel López Obrador era elegido presidente se perdería la estabilidad económica.
Luego de ser presentado por el investigador de la UNAM John Ackerman, el político señaló que gobiernos como el de Fernández de Kirchner en Argentina o el de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil consiguieron resultados en crecimiento, distribución del ingreso, creación de empleos e industrialización con las políticas públicas que aplicaron.
Señaló que el propósito de esas políticas era disminuir la pobreza, reducir el desempleo, recuperar el salario mínimo, disminuir la deuda pública y mejorar la distribución con fortalecimiento de las instituciones.
Estas acciones son calificadas por algunos de populistas, pero –sostuvo– llevaron a mejorar la situación económica de los países con gobiernos de izquierda. No fue magia, sino más bien las políticas económicas las que lograron inversión pública, desendeudamiento e impulso a la educación, la ciencia y la tecnología.
Sin embargo, explicó, cuando la situación económica de las clases medias mejoró, una parte de éstas se identificó más con el 2 por ciento más privilegiado de la población que con el resto, y por las campañas de desconfianza impulsadas por la derecha, los votantes optaron nuevamente por gobiernos neoliberales.
Sostuvo que el neoliberalismo sí es un paquete político y económico anacrónico y anticuado que conduce al fracaso. Señaló que esto se observa en la actual ola conservadora, lo cual abre la oportunidad al regreso de los gobiernos populares a América Latina.

domingo, 17 de febrero de 2019

El México de AMLO es el asombro de América Latina

CIUDAD DE MÉXICO — Por primera vez en la historia de México, el gobierno transita de la derecha a la izquierda. Esto asusta a muchos. Pero no debería hacerlo.
Llamado “populista” por sus opositores, Andrés Manuel López Obrador es más bien la sorpresa más grata en un continente que se ha inclinado hacia el neofascismo y la extrema derecha. A través de él, México vuelve a ser el asombro de muchos pueblos. En un país con casi el 44 por ciento de su población en condiciones de pobreza y una de las brechas de desigualdad más grandes de América Latina, un presidente con vocación social era urgente y necesario.
Después del intento frustrado de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, Andrés Manuel materializa el deseo de los mexicanos por un cambio estructural profundo y un viraje a un gobierno más sensible a las causas sociales. Su triunfo arrollador —con el 53 por ciento de los votos— en las elecciones presidenciales sentará las bases de una forma inédita de conducir al país, una que tomará en cuenta a la mayoría de sus habitantes y no a unos cuantos privilegiados.
La historia de la izquierda mexicana, frustrada durante décadas, ahora llegó al poder. Y será López Obrador el encargado de consolidarla y hacerla una alternativa viable en nuestro país.
La trayectoria política de Andrés Manuel es un buen reflejo de sus principales inquietudes. En 1991, encabezó una marcha campesina desde Villahermosa, en su estado natal de Tabasco, al zócalo de Ciudad de México. Se conoció como el “éxodo por la democracia” y denunciaba un fraude en las elecciones en seis municipios, entre ellos Nacajuca, Cárdenas y su lugar de nacimiento, Macuspana.
Vehemente, apasionado, se indignó contra la privatización de PEMEX, la empresa petrolera estatal, y libró una lucha contra los excesos del priismo que lo catapultó como líder del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Desde entonces, Andrés Manuel tenía una bandera, el combate a la corrupción, y calificaba a los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de “minoría rapaz”. Citaba a Tolstói al alegar que un Estado que no procura la justicia no es sino una banda de malhechores.
A lo largo de doce años de ataques constantes que lo descalifican, Andrés Manuel contendió tres veces a la presidencia. No cejó en ese esfuerzo brutal: enfrentarse a la clase política mexicana y a la indiferencia de muchos ciudadanos. En un país donde campea el hambre, la desnutrición, la desigualdad, la injusticia, López Obrador enfrentó uno de los mayores azotes de nuestro continente, la corrupción.
Como jefe de gobierno de Ciudad de México —de 2000 a 2005—, López Obrador fundó un programa de pensiones para adultos mayores de setenta años. Gracias a él, la tercera edad, a la que pertenezco, recibimos una tarjeta de adulto mayor, pero, sobre todo, somos muchos los que hemos recuperado la confianza en que un país más incluyente es posible.
AMLO se ocupó no solo de dar útiles escolares a niños y adolescentes, proteger a madres solteras, implementar medidas para discapacitados, desempleados y dar atención médica y medicamentos gratuitos a familias sin seguro social, sino que construyó nuevas preparatorias en las zonas más pobres de nuestra ciudad y fundó la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. En la capital construyó distribuidores viales, puentes, avenidas, un hospital público, regeneró parques y sitios de recreo. Redujo su sueldo y el de sus funcionarios; demostró que la austeridad no era una limitante.
El caricaturista Rafael “el Fisgón” Barajas, el escritor Carlos Monsiváis, la contadora Bertha Luján Uranga, el pintor Carlos Pellicer López, el politólogo Luis Javier Garrido, el caricaturista Eduardo del Río “Rius”, el escritor José María Pérez Gay, la ingeniera Claudia Sheinbaum, la actriz Jesusa Rodríguez y otros ciudadanos nos sentimos atraídos por el discurso del político tabasqueño.
Y en grupo, en 2005, lo acompañamos cuando salió de su oficina del Palacio del Ayuntamiento en el centro de Ciudad de México con una maletita. El entonces presidente Vicente Fox pretendía desaforarlo y Andrés Manuel estaba listo para que lo encarcelaran si lo declaraban culpable de haber tomado una calle. Era un absurdo ardid de Fox para detener el enorme respaldo social que tenía. Descendimos con él a la calle y ahí, en pleno zócalo, una multitud lo ovacionó.
El nombre de Andrés Manuel López Obrador empezó a resonar como un estandarte frente a la corrupción y la impunidad, y detrás de ese escudo nos parapetamos. Mientras otros se sientan frente a su escritorio y dan órdenes desde lo alto, López Obrador recorrió el país.
Después del triunfo electoral del 1 de julio, su casa de gobierno en la calle de Chihuahua en Ciudad de México se convirtió en un lugar de peregrinaje de todas las urgencias de los mexicanos más abandonados. Y es que el México que le tocará dirigir es complejo: un país desbordado de violencia —en solo una década se han registrado 170.000 muertos y alrededor de 40.000 desaparecidos—, corrupción extendida de funcionarios y profundamente desigual.
Para que la historia de la izquierda en nuestra nación sea exitosa, Andrés Manuel, como presidente, no debe traicionar sus promesas, que se resumen en hacer de México un país más justo y mejor.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Venezuela, EU y México, ensayos de intervención

Dos manifestantes encapuchados en una barricada en Caracas. Foto: AP / Ariana Cubillos
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El gobierno de Donald Trump anunció sanciones al régimen de Nicolás Maduro al día siguiente de las impugnadas elecciones para la Asamblea Constituyente realizadas el 30 de julio, sin llegar a la medida extrema que habían anunciado antes: suspender la compra de petróleo crudo de Venezuela, el tercer país exportador más importante para Estados Unidos.
El Departamento de Tesoro estadunidense ordenó sanciones a Maduro al incluirlo en la lista de la Oficina del Control de Activos en el Extranjero. La medida se suma a las sanciones anunciadas el 26 de julio contra otros 13 funcionarios venezolanos. Esto significa la prohibición a ciudadanos estadunidenses para realizar transacciones comerciales y financieras con los acusados, así como el congelamiento de cuentas bancarias.
Estas sanciones de la administración Trump perfilan el tipo de “intervención” que Estados Unidos prepara en Venezuela: repetir el modelo en contra de Manuel Antonio Noriega, el exhombre fuerte de Panamá, expulsado del poder en 1989, durante el gobierno de George W. Bush, bajo el pretexto de sus vínculos con el narcotráfico.
Estas sanciones de la administración Trump perfilan el tipo de “intervención” que Estados Unidos prepara en Venezuela: repetir el modelo en contra de Manuel Antonio Noriega, el exhombre fuerte de Panamá, expulsado del poder en 1989, durante el gobierno de George W. Bush, bajo el pretexto de sus vínculos con el narcotráfico.
Noriega fue una pieza útil para Estados Unidos cuando se le necesitó en la triangulación de fondos provenientes del narcotráfico para financiar a la Contra nicaragüense. El control de la zona del canal de Panamá derivó en el montaje de una intervención para defender la “democracia” en el país centroamericano cuando Noriega se volvió demasiado peligroso y fuera del control de Washington.
Quizá piensan el canciller Luis Videgaray y su jefe Enrique Peña Nieto que así se “protegen” de la furia de Trump y de posibles acusaciones en su contra para salvarse en la sucesión de 2018. No se dan cuenta que simplemente se vuelven más vulnerables frente al bullying cotidiano del autócrata de la Casa Blanca y embarcan a la diplomacia mexicana a una aventura peligrosa.
La empresa encuestadora Parametría confirmó recientemente que la aventura contra Venezuela y contra el gobierno de Maduro no tiene el respaldo mayoritario de la opinión pública mexicana, a pesar de la intensa campaña mediática y del activismo de personajes de dudosa autoridad moral como los expresidentes Vicente Fox o Felipe Calderón.
Según la encuesta en vivienda realizada a 800 personas entre el 24 y el 30 de junio pasado, el 96% considera mala la situación económica y social de Venezuela, pero el 52% está en contra de que el gobierno mexicano opine sobre la situación interna de este país. Sólo el 37% está de acuerdo y el 64% en desacuerdo con la intervención del gobierno mexicano en los asuntos internos del país andino.

martes, 1 de agosto de 2017

Contra la mexicanizaciónde Venezuela .- John M. Ackerman

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Capriles, otro terrorista venezolano

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uien busca homologar aVenezuela y México no es la izquierda, una corriente política siempre respetuosa de las particularidades históricas y las especificidades nacionales, sino la nueva derecha continental, neofascista y neoliberal, que no acepta resistencia alguna en el continente latinoamericano. Donald Trump ha decidido hacer todo lo que esté a su alcance para imponer en Caracas un nuevo gobierno tan servil y entreguista a Washington como el que hoy tenemos en la Ciudad de México.
Más allá de ideologías políticas o preferencias electorales hacia 2018, todos los mexicanos tenemos el deber de advertir al pueblo venezolano sobre los grandes peligros que implicaría la instalación de un títere de Washington, al estilo de Enrique Peña Nieto, en Miraflores. Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz, pronunció el Benemérito de las Américas, Benito Juárez, el 15 de julio de 1857, a unos días de su entrada triunfal a la Ciudad de México después de haber derrotado a Maximiliano de Habsburgo y la ocupación francesa.
La autonomía y la independencia de cada uno de los países de América Latina es absolutamente esencial para poder avanzar como región. Si Venezuela se convierte en otro Estado sirviente al imperio los costos serán altos para todos que vivimos al sur del Río Bravo.
Solamente alguien totalmente desubicado, o vendido al poder, podría imaginar que el escalamiento de las sanciones y las amenazas del gobierno estadunidense contra Venezuela respondería a un auténtico interés en promover la democracia en América Latina. Si fuera el caso, Washington empezaría con presiones sobre México, un país que cuenta con un gobierno que reprime, censura, asesina y comete fraudes de manera sistemática y sin parangón en la región.
Un verdadero demócrata también tendría que celebrar en lugar de descalificar los comicios celebrados ayer en Venezuela. Después de meses de violentas protestas exigiendo la celebración de elecciones anticipadas, este domingo, 30 de julio, se llevaron a cabo precisamente comicios extraordinarios, no solamente para la renovación del Poder Ejecutivo, sino también para la reinvención de todo el Estado venezolano.
Cada uno de los casi 6 mil candidatos a las 545 curules de la nueva Asamblea Nacional Constituyente se postularon de manera individual e independiente, sin la participación de partido político alguno. La composición de la asamblea también incluye una innovadora síntesis entre diputados territoriales (364 integrantes) y sectoriales (173 integrantes). Ello con el fin de garantizar la representación no solamente de unidades geográficas, sino también de partes de la sociedad normalmente subrepresentadas en instancias de decisión, como los estudiantes, los campesinos, los sindicatos y los indígenas.
Habría que recordar que una de las grandes debilidades de cualquier sistema presidencial, en Venezuela, México, Estados Unidos o Brasil, es su poca flexibilidad frente a crisis de legitimidad. La enorme concentración de poder en las manos del titular del Poder Ejecutivo, combinada con periodos fijos de elección para el primer mandatario, dificultan las salidas pacíficas e institucionales en contextos de crisis.
Los sistemas parlamentarios son mucho más flexibles. En momentos problemáticos, es más fácil celebrar nuevas elecciones, por medio de una convocatoria directa del primer ministro o un voto de no confianzade parte del Parlamento. De esta manera los ciudadanos tienen la oportunidad de responder directamente a la situación generando un nuevo gobierno o, en su caso, ratificando su apoyo al gobierno en turno.
La nueva Asamblea Constituyente en Venezuela cumple con la misma función, renovadora y participativa, que nuevas elecciones en los sistemas parlamentarios. Ayer el pueblo venezolano tuvo la oportunidad de decidir si quiere seguir como país independiente o convertirse en un sirviente más de Washington. La respuesta fue un contundente sí a la soberanía nacional y popular.
Llama la atención que la oposición política se haya negado a participar en este importante ejercicio democrático. En lugar de invitar la población a hacer valer sus derechos políticos, los seguidores de Leopoldo López y Henrique Capriles recurrieron tanto a un boicot electoral como a abiertas agresiones en contra de los candidatos y las instituciones. Evidenciaron así que su verdadero interés no es ganar en las urnas, sino derrocar violentamente, con el apoyo de Trump, a un gobierno electo democráticamente.
El verdadero paralelo entre Venezuela y México no es, entonces, entre Andrés Manuel López Obrador y Hugo Chávez o Nicolás Maduro, el mexicano jamás ha citado a ninguno de los dos líderes venezolanos como ejemplo a seguir, sino entre Peña Nieto y la oposición venezolana: ambos tienen el mismo desprecio para sus respectivos pueblos e instituciones y, además, cuentan con el mismo jefe y patrocinador.
Twitter: @JohnMAckerman

domingo, 30 de julio de 2017

México se alinea con la CIA, contra Venezuela: artículo de Pablo Gómez

México no puede sancionar a otro país
Por  Pablo Gómez
La posición del gobierno de México frente al de Venezuela no podría analizarse al margen de la política internacional de México, tomada ésta como un legado de generaciones anteriores. Sin embargo, valdría la pena centrar la discusión en los aspectos concretos de las sanciones impuestas por Donald Trump y secundadas por Enrique Peña Nieto y su improvisado canciller Luis Videragay.

México ha firmado acuerdos y tratados para perseguir delincuentes buscados en otros países, afectar sus bienes e, incluso, detenerlos con fines de extradición. Pero el gobierno mexicano no está autorizado para aplicar sanciones por motivos políticos. Incluso, la Constitución prohíbe la extradición de reos políticos (art. 15), con lo cual traza una raya infranqueable entre el Estado mexicano y la lucha política interna de otros países, en la que México no puede tomar parte porque no admite que extranjero alguno lo haga en los asuntos políticos del país.

En México no están autorizados los decomisos, secuestros o incautaciones de bienes, mucho menos las confiscaciones, sin orden judicial. Videgaray no es un juez. La PGR y un juzgado podrían actuar en este sentido, a petición oficial de parte extranjera,sólo para colaborar con el país donde actúan o pueden actuar los posibles responsables de muy definidos delitos, como son terrorismo y delincuencia organizada.

El gobierno de México ha ido mucho más lejos que asumir una decisión ilegal. Ha hecho lo que, por simple rubor, se abstienen de hacer los más sometidos aliados de Estados Unidos. Al admitir como buena una declaración del director de la CIA, Videgaray niega que la conducta de tal personaje haya sido una intromisión en la política exterior del gobierno mexicano y que éste, al mismo tiempo, se encuentre actuando en la crisis venezolana bajo instrucciones de Washington. El director de la CIA dijo: “…tenemos gran esperanza de que haya una transición en Venezuela y lo que está haciendo la CIA es entender mejor las dinámicas allá, de forma que podamos comunicar a nuestro Departamento de Estado y a otros […] recién estuve en Ciudad de México y en Bogotá, una semana antes de hablar acerca de este mismo asunto y tratando de hacerles entender las cosas que ellos podrían hacer para obtener un mejor resultado para su región y la nuestra”.

La CIA admite a las claras que busca una transición en Venezuela, la cual, en todo caso, implicaría un nuevo gobierno, pues de otra manera, ¿de qué transición se estaría hablando? Luego, el director de la inteligencia estadunidense afirma que estuvo en México y en Bogotá, “tratando de hacerles entender las cosas que ellos podrían hacer…”. Esos ellos son los que gobiernan México y Colombia, quienes, se dice, hablaron con alguien que estuvo tratando de “hacerles entender las cosas”, pero ese alguien no era un diplomático sino un espía mundial e interventor de países. En respuesta, las autoridades venezolanas han criticado duramente a los gobiernos de esos dos países, los cuales han formulado sendas réplicas negando que sus políticas sean formas de intervención y afirmando que lo dicho por el director de la CIA no implica injerencia alguna en asuntos internos venezolanos.

El gobierno de México podría hacer cuanta declaración considerara correcta para manifestar su opinión relacionada con la crisis venezolana y podría criticar a quien quisiera, gobernantes o no. Lo que no puede hacer es formar parte de un alineamiento internacional para promover el cambio de gobierno en Venezuela, o en cualquier otro país, como lo ha intentado en la OEA y, luego, lo ha hecho, en forma bilateral, con Estados Unidos, al secundar una sanción de este último contra Venezuela, como represalia política concreta contra otro Estado. Esta conducta es inconstitucionalporque lesiona el principio normativo de no intervención y el de proscripción de la amenaza en las relaciones internacionales (art. 89. X).

En Estados Unidos existe una ley que faculta al presidente a llevar a cabo esa clase de actos de represalia y otros muchos más, pero en México no hay nada al respecto en la legislación. Lo que no tiene autorizado el presidente de la República, lo tiene prohibido. Así se simple. Pero, además, la conducta del gobierno mexicano es abiertamente contraria al derecho constitucional mexicano.

La simple sanción aplicada a funcionarios gubernamentales venezolanos como represalia, medio de presión y amenaza, secundando a un tercer gobierno para perjudicar a Venezuela, tendría que llevar a incoar juicios políticos contra los funcionarios que hubieran aplicado la orden relativa. La conducta de Videgaray y posiblemente las del procurador y del secretario de Hacienda, por instrucciones de Enrique Peña Nieto, son contrarias a la Constitución y las leyes de México.
Por ahora el juicio político parece un sueño, pero para iniciarlo se tiene hasta un año después del momento en que dejen el cargo esos funcionarios y otro año más para sancionarles. Por la naturaleza del agravio, habría que instalar el hasta ahora inexistente juicio político en México.

sábado, 28 de enero de 2017

Trump y el cobro del botín

Trump a bordo del Air Force One. Foto: AP / Pablo Martinez Monsivais
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- “Si no quieres pagar ni vengas a Washington”.En pocas palabras fue lo que le dijo Donald Trump a Enrique Peña Nieto la mañana del jueves 26 de enero, a través de un tuit, luego de lo cual el presidente de México envió a la Casa Blanca un mensaje formal, anunciado en otro tuit, cancelando la entrevista que había sido fijada para el próximo 31 de enero. No es mentira que Trump sea un patán, además de otras muchas cosas.
Según Trump, a partir del inicio de las obras tendientes a completar el muro fronterizo sur de Estados Unidos, México se convierte en deudor de los gastos, es decir, se trata de un empréstito forzado para cubrir el costo de la obra o del reclamo de una indemnización por algún daño o perjuicio. Aquí no hay ley alguna.
En su tuit, Trump escribió una primera frase en la que afirma que EU tiene un déficit comercial con México de 60 mil millones de dólares, que el TLC ha sido unilateral desde el principio y habla de “empleos y compañías perdidos”. A partir de estas ideas añade que si México no admite pagar sería mejor cancelar la reunión. Es evidentemente una respuesta al mensaje de Peña de la noche anterior la cual había sido, a su vez, una respuesta a la firma de la orden ejecutiva de construir el muro.
Así, por vez primera, Trump se refiere a lo que eventualmente sería la base de la indemnización reclamada: el déficit estadunidense con México. El nuevo presidente podría estar pensando que los 15 mil millones requeridos para apuntalar y terminar de construir el muro ya existente no son gran cosa comparados con el déficit comercial.
Trump sabe de sobra, sin embargo, que ese superávit comercial mexicano no es propiedad pública y gran parte se compone de las ganancias de compañías estadunidenses que aprovechan las ventajas competitivas de operar en México.
El vocero de la Casa Blanca ha dicho ya que el muro se pagará con un arancel de 20% sobre las importaciones procedentes de México. Eso sería mucho más dinero, en un solo año, que el costo del muro, pero tampoco lo podría hacer legalmente Estados Unidos, pues ambos países, aún sin TLC, seguirían siendo miembros de la Organización Mundial de Comercio bajo la norma de que los aranceles son iguales para todos. Sin embargo, por lo pronto, los líderes republicanos en el Congreso ya dijeron que aprobarán el gasto con base en la “Ley barda segura” de 2006, aún vigente, que fue aprobada por congresistas de ambos partidos, entre ellos Barak Obama y Hillary Clinton.
En las guerras, los estados vencedores solían fijar y cobrar gastos de guerra a los vencidos. Pero aquí no se ha producido conflicto armado alguno. Al respecto, podría recordarse que la línea fronteriza actual entre los dos países fue trazada por Estados Unidos después de una guerra de expansión territorial. Es decir, la border es suya en todos sentidos. Es irónico exigirle ahora a México que pague el costo de la muralla de separación con el territorio que le fue expoliado.
El planteamiento de Trump es falso porque el muro en sí mismo no afectaría el comercio entre los dos países. El muro es absolutamente independiente del déficit comercial estadunidense, tanto del actual como del que llegue a tener en el futuro. No obstante, si México fuera unilateralmente “expulsado” de la OMC por parte de Estados Unidos y este país le impusiera la tarifa arancelaria del 20% ya anunciado por un tal Spicer en nombre de Trump, entonces no se resolvería ni lo del muro ni lo del TLC sino que se iniciaría una subversión del comercio mundial, una guerra arancelaria que sería la más estúpida (por sus motivaciones, en este caso el muro) de cuantas ha conocido el capitalismo.
Tampoco serviría el muro para detener el tráfico de drogas hacia el norte como ya se ha visto.
Las armas procedentes del norte pasan por los puestos fronterizos mientras que los terroristas procedentes del extranjero ingresan de cualquier manera.
Finalmente, Trump dice que el muro protegería a México de los emigrantes centroamericanos, pero esos no quieren venir sino ir a Estados Unidos, es decir, según Trump, dejarían de llegar millones de personas procedentes de Centroamérica. Ya se sabe que la emigración de mexicanos sin visa ha ido en descenso y que el número de deportaciones ha ido en aumento: Obama deportó más de dos millones de mexicanos en mandato y el año pasado fueron más de 200 mil. Mas también se sabe que los turistas mexicanos gastan en Estados Unidos 20 mil millones de dólares cada año, casi lo mismo que el monto de las remesas de trabajadores mexicanos.
El muro es una estupidez si se le analiza desde el lado de lo que afirman sus autores, los de antes y los de ahora. Pero no lo es desde el ángulo de la xenofobia. En realidad, quieren convertir la línea divisoria en una muralla que señale con absoluta claridad que detrás de ella hay una autoridad que odia recibir a cierto tipo de personas. Los mexicanos y los centroamericanos están entre los más indeseables para gente como Trump, según hemos podido advertir. Esto no es nuevo pero no se había expresado tan claramente desde la Casa Blanca.
Así que el “derecho de cobro” es producto de la xenofobia aunque se exprese ridículamente en un lenguaje comercial de parte de un comerciante que da órdenes ejecutivas. Con el cobro, se le dice a México: tú eres el culpable del repudiable asedio sobre mi frontera por lo cual tú mismo pagarás el costo de la muralla.
Mas Trump quiere hacer también unos muros internos: ha ordenado que la autoridad federal organice a los vecinos de ciertos barrios para denunciar a los indocumentados y poder arrestarlos en sus viviendas. Ha penalizado a las ciudades y pueblos “santuarios” cuyas autoridades no entregan a los indocumentados a la Migra, la cual será también fortalecida en la frontera y tendrá capacidad para albergar a muchos más que los 40 mil detenidos que ahora retiene simultáneamente en vía de deportación.
Mientras, estamos esperando que Mr. Trump firme otro papel para dar inicio al procedimiento de denuncia del “unilateral” (one-sided) TLC (NAFTA) que abarcaría seis meses de negociaciones, reales o supuestas, según el clausulado vigente.

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