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jueves, 3 de octubre de 2019

La brutalidad de las 'guarimbas' opositoras en dos muertes que aún conmocionan a Venezuela

Tras cumplirse dos años de los episodios violentos, varios familiares de las víctimas fatales hablan con RT.
La brutalidad de las 'guarimbas' opositoras en dos muertes que aún conmocionan a Venezuela
Un encapuchado hace un gesto en una 'guarimba' en Caracas, Venezuela. 22 de junio de 2017.
Carlos Garcia Rawlins / Reuters
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Desde hace dos años, abril y mayo son dos meses que no pasan inadvertidos para muchos hogares venezolanos. En ese periodo murieron decenas de personas en medio de un contexto de violencia callejera, promovida por facciones radicales de la oposición al Gobierno del presidente, Nicolás Maduro. 
En el mundo recuerdan esos disturbios como las "protestas" de 2017, mientras que en el país suramericano se conocen como 'guarimbas'. Los casos de víctimas fatales por la represión policial acapararon los titulares de la prensa internacional, pero lo que la mayoría ignoró fue que casi la mitad de los caídos ni siquiera participaba en las manifestaciones y que muchos de ellos murieron por la acción de las fuerzas de choque de la oposición.
RT conversó con los familiares de algunas de las víctimas silenciadas por los medios internacionales, al cumplirse dos años de esos sucesos. 

Orlando Figuera

Inés Esparragoza es la madre de Orlando José Figuera, el joven que fue brutalmente golpeado, apuñalado y posteriormente quemado por un grupo de opositores encapuchados, en mayo de 2017.
"A dos años de lo que pasó, de verdad, no puedo negar que me traumó verlo quemado, no entiendo cómo pudieron hacerle eso", cuenta en conversación con este medio. 
Aunque la exfiscal Luisa Ortega Díaz, destituida de su cargo por "faltas graves" y que se encuentra actualmente prófuga de la justicia venezolana, desestimó la forma cómo atacaron a Figuera, su madre tiene claro que la muerte fue "por ser chavista".
Mientras estuvo internado en un centro hospitalario, con más del 80% de la superficie corporal con quemaduras, Figuera le contó a su madre que los agresores, después de apuñalearlo, lo rodearon y le preguntaron amenazantemente si era chavista o no: "él me dijo: 'bueno mami, yo viendo que igual me iban a matar, yo les dije: si soy chavista, ¿qué?'". 
ADVERTENCIA: Las siguientes imágenes pueden herir su sensibilidad
Fue en ese momento, explicó Esparragoza, cuando le rociaron combustible. El hecho fue divulgado en un video en las redes sociales, donde se observa a Orlando corriendo y envuelto en llamas.   
A la fecha, factores políticos opositores han silenciado este y otros ataques similares, e incluso rodaron la versión de que el asesinato de Figuera fue a raíz de una discusión con otra persona que lo acusó de estar robando: "lo más irónico es que a mi hijo le quitaron todo lo que tenía, los realitos (dinero) que había hecho ese día, todo. Fue un crimen lo que hicieron", agrega su progenitora.

Almelina Carrillo 

A golpe de las 10:00 de la mañana, la señora Almelina Carrillo, de 47 años, bajó de su edificio residencial a comprar verduras antes de irse a su trabajo. Era 19 de abril de 2017, fecha patria en Venezuela, y el chavismo marchaba cerca de su casa, en el sector de La Candelaria en Caracas, a favor del presidente Maduro, y en rechazo a las 'guarimbas' que se mantenían focalizadas en zonas pudientes de la ciudad capital. 
"Ese ese momento, cuando regresaba de comprar las cosas, fue que se encontró con la marcha y recibió un botellazo", recuerda Maybel Carillo, su sobrina. 
Almelina falleció tras pasar cuatro días en una unidad de cuidados intensivos de la Policlínica La Arboleda de Caracas debido a la contundencia de una botella de agua congelada que recibió en su cabeza
El suceso ocurrió en momentos de alta tensión política generados por los llamados que hacía la oposición a sus seguidores de "mantenerse en las calles". 
De hecho, un día antes de este incidente, el sociólogo venezolano Tulio Hernández llamó en Twitter a "neutralizar" a los chavistas lanzándoles macetas desde las ventanas de los edificios ubicados en lugares por donde se movilizaran. Tras las críticas, el también columnista borró el texto, fue destituido de su cargo en una institución bancaria y huyó del país.
"Si mi tía no hubiese sido la víctima, hubiese sido cualquiera que anduviera por ahí. Yo, por ejemplo, siempre camino con mi hija en el lugar donde le dieron el botellazo", agrega Maybel. 

Guarimbas mortales  

Tanto la señora Almelina como el joven Figuera forman parte del 50% de las víctimas fatales registradas durante las guarimbas de 2017, que no participaban directamente en los manifestaciones, según arrojó un evaluación de la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz, organización no gubernamental (ONG) con 32 años de existencia. 
Los heridos de hace dos años fueron cifrados en más de 1.000 y, pese a que la cifra total de fallecidos varía de acuerdo a los registros de varios organismos públicos, la cantidad sobrepasa las 100 personas, el doble de las 'guarimbas' del 2014. 
Mientas la justicia avanza en cumplir los procedimientos previstos en la ley, la lucha de los familiares de las víctimas para que se haga justicia se mantiene firme, no exenta del dolor de haber perdido a sus seres queridos.
"Eso es lo que me mantiene viva, la esperanza de que haya justicia. Eso no nos va quitar el dolor, la impotencia, la frustración, pero con justicia podemos estar tranquilos con nuestros muertos", indica, por su parte, Zoraida Bravo, de 68 años, madre del capitán de la Guardia Nacional Bolivariana, Ramzor Bravo, uno de los asesinados en las guarimbas de 2014, quien también espera por el establecimiento de las responsabilidades penales a los agresores de su hijo.
Por el caso de Almelina, el responsable fue privado de libertad, ratificó su sobrina. Mientras que por Figuera, aún se espera la captura de los presuntos autores del crimen.
Las guarimbas también abrieron un compás para la reflexión entres los familiares de las víctimas, que remarcan que las diferencias, sean cuáles sean, deben dirimirse sin violencia. "Es el colmo que todavía haya políticos que llaman a guarimbear (...) No entiendo por qué tanto odio", agrega la madre de Figuera. 
Para Maybel, familiar de Almelina, hay una lección de lo ocurrido: "hay que vivir sin odio". 
Manuel Palma

viernes, 13 de septiembre de 2019

FOTOS de Juan Guaidó posando con narcoparamilitares son filtradas en redes sociales

SinEmbargo.com
Ciudad de México, 13 de septiembre (RT).- Wilfredo Cañizares, director de la Fundación Progresar en Norte de Santander, una organización en defensa de los derechos humanos, afirmó este jueves que el Diputado opositor Juan Guaidó cruzó la frontera colombo-venezolana con ayuda de “Los Rastrojos”, un grupo paramilitar de Colombia dedicado al narcotráfico y a la minería ilegal.
En su cuenta de Twitter, Cañizares publicó dos fotografías de Guaidó, en las que aparece abrazado de Albeiro Lobo Quintero, alias “Brother”, y John Jairo Durán, conocido como ‘El Menor’, ambos líderes de Los Rastrojos. La historia de la fotografía se remonta al 22 de febrero pasado, cuando Guaidó se trasladó a Cúcuta, Colombia, para asistir al concierto ‘Venezuela Aid Live’, impulsado por el multimillonario británico Richard Branson. Esto pese a que el opositor tenía una orden de prohibición de salida de su país, dictada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
Guaidó, quien se había autoproclamado “Presidente interino” de Venezuela, asistió al concierto un día antes de la fecha pautada para intentar ingresar por la fuerza un lote de “ayuda humanitaria” a su país, desde la frontera colombiana.
WILFREDO CAÑIZARES
Lo dijimos desde el primer día: la entrada a Colombia el 23 de febrero del sr @jguaido fue coordinada con los Rastrojos. Aquí están alias el brother armado, y el segundo al mando de este grupo paramilitar, alias el menor.
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La forma en la que Guaidó cruzó hasta Colombia fue un enigma hasta esta semana. De acuerdo con Cañizares, el ingreso a territorio colombiano del diputado y su equipo estuvo coordinado por Los Rastrojos, quienes montaron una operación de recogida para posteriormente dejarlo en manos de funcionarios públicos de Cúcuta.
Según Cañizares, los habitantes de la comunidad denunciaron que los paramilitares los obligaron a encerrarse en sus casas durante 24 horas hasta que Guaidó llegó a Agua Clara, en la zona rural de Cúcuta, y fue recogido por funcionarios de la alcaldía colombiana.
Alias “el Menor”, uno de los hombres con los que Guaidó aparece retratado, fue capturado en julio pasado por las autoridades colombianas en el municipio Puerto Santander, en posesión de “uniformes militares, armas y granadas sin permiso para porte o tenencia”, informó en su oportunidad la Policía de Cúcuta.
La fotografía que las autoridades publicaron de ‘el Menor’ coincide con las características físicas del hombre que acompaña a Guaidó en las imágenes tomadas en febrero.
Polémica en las redes
La aparición de la foto no tardó en encender el debate en redes sociales, tanto en Colombia como en Venezuela, no solo por el contenido de las mismas sino por el tratamiento que le dieron los medios a esa información.

Usuarios de Twitter criticaron abiertamente el “enfoque” de algunos periódicos en Colombia, que calificaron las fotografías como “incómodas” o “polémicas”, o simplemente omitieron la información que vincularía a Guaidó con ese grupo narcoparamilitar.
Políticos como el excandidato presidencial de izquierda, Gustavo Petro, cuestionó la fotografía y escribió: “Si un senador de la República de Colombia estuviera en una foto así, seria de inmediato procesado por la Corte Suprema de Justicia”.
Desde el equipo de prensa de Guaidó admitieron la veracidad de la fotografía, pero aseguraron que el diputado no sabía quiénes eran las personas con las que se retrató: “de haber sabido que esos personajes son lo que son, no les hubiera dado la foto”, dijo Alberto Ravell, encargado de las comunicaciones del diputado opositor, en entrevista a W Radio.
Las imágenes se conocen en momentos de gran tensión entre Colombia y Venezuela, luego de que Nariño acusara a Miraflores de amparar en su territorio a las disidencias armadas de las extintas FARC y la guerrilla del ELN, y usara ese argumento para pedir la activación del órgano de consulta del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), del que Caracas se desvinculó en 2013.
Por esa razón, en Twitter no faltaron los cuestionamientos al gobierno colombiano, que este jueves ha ratificado a Guaidó como su único interlocutor válido para enfriar la encendida retórica que tiene contra Caracas, a pesar de la petición elevada por el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, de buscar el diálogo entre ambos países.

La senadora del Centro Democrático Paloma Valencia, del mismo partido que el presidente Iván Duque, fue consultada por las fotografías y defendió la supuesta ignorancia del diputado opositor sobre la identidad de los hombres con quienes posó: “la pregunta es si Juan Guaidó sabía, porque es que a usted se le acerca una persona y le dice: ‘Tomémonos una foto’ (…) Uno no sabe quién es quién”, dijo en una entrevista.
De igual forma, Valencia afirmó que ‘Los Rastrojos’ son un grupo de narcotraficantes pero “no son paramilitares”, tras descalificar los señalamientos de Petro por considerarlos como un intento de legitimar “a quienes matan a nombre de la izquierda”. Guaidó, por su parte, sigue sin pronunciarse al respecto.

martes, 9 de julio de 2019

Investigación apunta a las 'tramas ocultas' en la guerra contra Venezuela

Resultado de imagen para juan guaidó

Juan Guaidó es una pieza circunstancial en un cuadro de disputas entre burguesías nacionales, a su vez subordinadas a EEUU, un centro decisor en el que el Donald Trump ejecuta un plan que no diseñó. Esto afirma el investigador Víctor Hugo Majano, para quien el análisis debe enfocarse en las 'tramas ocultas'.
"Si bien el centro estratégico de la guerra está en EEUU, hay que precisar que no son los actuales gobernantes quienes diseñaron el plan, y por lo tanto en términos concretos no son los decisores. Los diseñadores, los que están detrás fueron la administración de Hillary Clinton en el departamento de Estado y el plan está vinculado a los proyectos de lo que sería la 'iniciativa global Clinton'", afirma el investigador, director del portal de investigación LaTabla.
El plan contra Venezuela venía diseñándose desde hacía varios años "en lo que fue la lógica de la hoja de ruta de Libia de 2011, desarrollada por actores de la administración de Hillary Clinton", afirma Majano.
La concreción empezó en 2015 cuando el presidente Barack Obama declaró que Venezuela era una amenaza para EEUU, y la construcción de la narrativa de Venezuela bajo crisis humanitaria para justificar intervenciones, que tiene su génesis en la guerra de los Balcanes en la década de los 90 bajo la administración de Bill Clinton.

Energías renovables vs. petróleo

Al referirse a la 'iniciativa global Clinton', Majano destaca una hoja de ruta articulada alrededor de un eje vertebrador: las fuentes de energía y una fecha: el 2050, tiempo límite para controlar las emisiones de combustibles de origen fósil. "La confrontación es entre la opción de la energía por la vía del petróleo y la búsqueda de vías alternativas". La agenda Clinton está centrada en la segunda.
La trama de ese plan estratégico puede verse en empresarios concretos que se hicieron presentes, por ejemplo, el 23 de febrero cuando el intento de golpe de Estado contra el gobierno de Nicolás Maduro adoptó el intento de ingreso por la fuerza a través de Cúcuta. Quien organizó públicamente de manera filantrópica el concierto —que derivó en corrupción y agua— fue Richard Branson.
"Branson fue el impulsor simbólico público a través de 'BMR Energy', una empresa que opera en el Caribe y que ha venido conquistando espacios con parques eólicos, de generación solar, y donde convierten la posibilidad de que el Caribe se desvincule totalmente de la dependencia petrolera de Venezuela a través de lo que fue la iniciativa de PetroCaribe promovida por el presidente Hugo Chávez (1999-2013)", analiza Majano.
No solo estuvo Branson, sino también, entre otros, el empresario Frank Giustra, también involucrado en el negocio de las energías renovables, quien voló a Cúcuta con el avión utilizado históricamente por Bill Clinton, según difundió LaTabla.
"Esta hipótesis se contradice con lo que ha sido la lógica manejada en estos últimos meses, donde asociamos el conflicto al intento de apoderamiento de los recursos por EEUU porque necesita energía barata y segura", asegura Majano. 
Se trata de "sectores vinculados a los mecanismos de producción alternativa de energía, donde el Caribe pasa a ser el escenario de construcción de un nuevo orden mundial". Allí la clave va a ser "la influencia de un país como Venezuela con importantes recursos en materia petrolera y para la producción de energía alternativa en el curso de los años", explica el director del portal de investigación.
"Si Venezuela tiene capacidad para producir volúmenes importantes de petróleo a un costo competitivo eso va a impactar sobre la generación de energías alternativas: en la medida en que los costos de producción petrolera son bajos eso se convierte en un desestímulo, afectaría la posibilidad de que esas energías se convirtieran en una alternativa", argumenta.
Ese plan antecede a la actual administración: "Trump asumió una agenda definida por el Departamento de Estado que no es de él. Por eso existen contradicciones tan profundas entre lo que era el plan original con lo que ha venido ejecutando la administración Trump. Por eso incluso vemos un desfase temporal si comparamos la hoja de ruta de Libia con lo que ha pasado en el caso Venezuela. Es como si se hubiera venido ejecutando esa hoja de ruta pero fuera de tiempo", analiza Majano.
"Lograron imponerle el desarrollo de esa agenda con la esperanza para su administración de tener acceso a petróleo barato, seguro y en el cortísimo plazo, pero no está dispuesta a arriesgar nada por esa actuación. Por eso su distanciamiento con esta agenda en la medida que se complicó la situación", agrega.
Según Majano en esa agenda no estuvo planteada una intervención militar abierta en términos convencionales: "dependía del proceso de la oposición venezolana que había prometido movilizar sus fuerzas para generar una presión popular sobre la 'dictadura de Maduro' y propiciar su derrocamiento desde una perspectiva insurreccional".

La trama nacional

La crisis del plan golpista tiene también su dimensión nacional, donde, como en el caso norteamericano, una parte decisiva de los factores decisores no son quienes ocupan la palabra pública.
"Se suele sobredimensionar la visión de lo político con respecto a lo económico, es decir lo que serían las capas de los actores económicos que son quienes están detrás de este proceso, que están también muy vinculados a ese aprovechamiento de la energía, los recursos naturales, muy vinculados al rentismo", analiza Majano.
¿Quiénes están detrás de Guaidó en términos nacionales? El apoyo a la construcción de una presidencia interina estuvo acompañado en un primer momento por los dos principales vectores de las burguesías venezolanas: la comercial importadora y los actores vinculados a la tierra desplazados desde el inicio de la construcción del modelo de acumulación de capital alrededor de la renta petrolera.
Quien ocupa la principal posición en el primer grupo es 'Empresas Polar', con participación de actores del ámbito académico, como, por ejemplo, Ricardo Haussman, quien fue designado en la ficción de gobierno de Guaidó como representante ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Uno de los disparos más certeros que recibió Guaidó provino de sectores internos de la oposición. El caso central fue el destape de la corrupción ocurrida en Cúcuta con la ayuda humanitaria, difundido por el portal web PanamPost, cuyo director es Luis Enrique Ball Zuluaga, expresidente de Conindustria y que "viene del sector industrial tradicional transformador, de la burguesía situada en el segundo plano, aunque dedicado mayoritariamente a actividades comerciales".
Esa denuncia tuvo efecto dominó al ser retomada por el secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA) hasta transformarse en escándalo internacional. ¿Guaidó golpeado por quienes lo apoyaron?
La emergencia de un presidente de ficción como fachada de una guerra híbrida conducida por varios sectores de poder norteamericanos y apoyado por sectores mayoritarios de la élite venezolana entró en crisis por errores propios, así como por conspiraciones de sus aliados económicos. 
Ante ese escenario, Majano afirma que "la estrategia del Gobierno ha sido acertada: en este momento no hay elementos que apunten a una posibilidad de desplazamiento del poder de parte del chavismo. El Gobierno está sólido y fortalecido en el corto plazo".
Una de las amenazas mayores reside en la dimensión económica y las alianzas dentro de un cuadro de bloqueo y crisis. "El punto donde el chavismo puede experimentar mayor debilidad es en los tipos de compromisos y alianzas con sectores de la burguesía. En la medida que no se tenga claramente establecido cuales son los aliados desde el punto de vista empresarial se pueden cometer errores", advierte.
Esos errores tendrían doble consecuencia: dejar fuera de la agenda central a la base social y provocar que los "pactos con sectores que se van a posicionar aprovechando la coyuntura que exige la incorporación del sector privado pudieran terminar en alianzas con sectores contrarios en términos estratégicos a los intereses de la revolución bolivariana", señala Majano.
Eso se enmarca en lo que describe cómo las dos vías para derrocar al gobierno y su proyecto transformador. "El acceso al control del poder puede ser por dos vías: tomando control formal del Estado, es decir un golpe de Estado, un desplazamiento del gobierno, o insertándose, infiltrando el propio Estado". 
"Los sectores de la burguesía están ensayando las dos vías, bien sea por la vía de vincularse a un proyecto de desplazamiento del chavismo o bien sea infiltrando, metiéndose dentro del chavismo, comprando funcionarios, corrompiendo gente", explica el investigador.
Esas tramas económicas ocultas operan detrás de muchas imágenes de superficie de la oposición, de acontecimientos como el 23 de febrero (cuando la oposición intentó ingresar 'ayuda humanitaria' a través de la frontera con Colombia) o el 30 de abril (el fallido intento de tomar la base La Carlota), escenarios que asaltan al gobierno desde dentro y las presiones para sentarse o no a dialogar. 
Guaidó es apenas una cara circunstancial en el botín y mapa complejo que representa Venezuela para quienes conducen la estrategia desde las sombras o se aferran a una de sus partes.

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