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domingo, 27 de mayo de 2018

¿A dónde fue tanto dinero? ¿Por qué tanta deuda? Con EPN hubo despilfarro, dicen Economistas

En el sexenio de Enrique Peña Nieto los tres titulares que dirigieron la Secretaría de Hacienda, la encargada de las finanzas públicas del país, dieron prioridad a la estabilidad de variables macroeconómicas, pero no lograron trasladarla al desarrollo social ante el estancamiento en el crecimiento económico, coincidieron economistas.
Los responsables de la “ineficiencia” en el manejo del ingreso, gasto y deuda pública durante este periodo han sido Luis Videgaray Caso (2012-2016), José Antonio Meade Kuribreña (2016-2017) y José Antonio González Anaya (2017-actual). Días antes de que Videgaray dejara el cargo se anunció un recorte de 132 mil millones de pesos al gasto público por la situación de Petróleos Mexicanos.
“González Anaya le tocó recibir lo que ya estaba. Después estuvo Meade y antes Videgaray, no bueno, unos genios. Desafortunadamente se centraron en la parte de las variables macroeconómicas, aunque la tasa de interés e inflación subieron y el tipo de cambio se incrementó [a 20 pesos por uno]”, dijo Abraham Vergara Contreras, académico de la Universidad Iberoamericana, especializado en finanzas públicas.
El país, aclaró, nunca entró en una crisis económica, sino en un “estancamiento” al crecer en promedio un 2 por ciento al año.
“Como sexenios pasados, se han centrado en las variables macroeconómicas y no en el beneficio microeconómico, como tú yo yo, los ciudadanos; que nos veamos con mejores salarios, mejor infraestructura, mejores servicios de salud. Tuvieron algunos logros, pero medianos, mediocres; se quedaron en esa medianía”, criticó el especialista.
La cifra más reciente del Coneval refiere que en en México hay 53.4 millones de pobres. Foto: Mario Jasso, Cuartoscuro
Consideró que dejan un “gran reto” a la siguiente administración pública al heredarles un país “relativamente estable con un crecimiento limitado”, lo que dificulta que esos indicadores macroeconómicos “en semáforo amarillo” se vean reflejado en el bolsillo de la gente.
El economista de la UNAM, Benjamín García Páez, coincidió. “Si tú lo mides con la congruencia que ha habido a un modelo en el cual se continúa manteniendo estabilizada una economía en sus variables monetarias y financieras, que generen condiciones para honrar deuda externa y la inversión extranjera venga, ha sido un modelo recomendable”, dijo. “Pero si lo evalúas en términos de combatir la pobreza, reducir la desigualdad entre los perceptores de distintos niveles de ingreso y empleo bien remunerado, es un fracaso porque no generaron bases de la economía y continuaron expuestos a la evolución no controlada de la economía internacional”.
La cifra más reciente del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social señalan que hay 53.4 millones de pobres en el país.
El pasado lunes, el Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) no avaló el aumento de la remuneración básica (se pretendía que pasara de 88.36 a 98.15 pesos diarios)  para “evitar en lo posible descarrilar las tendencias inerciales positivas del crecimiento económico, el empleo y la inflación”, indicó la Conasami en un comunicado”.
Y de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), a partir del tercer trimestre de 2008 la inversión en obra comenzó a tener un aumento gradual, pero a partir de 2013, volvió a presentar descensos. Además, de 2015 a 2016 el presupuesto asignado para el rubro de obra pública se desplomó un 20.78 por ciento en 2016 y para el año siguiente el monto representó 2.6 por ciento del PIB, el menor nivel registrado en los últimos 10 años.
El Colectivo Peso, conformado por organizaciones civiles como Fundar, IMCO, CIEP y México Evalúa, destacó que aunque la Constitución otorga amplias facultades al Congreso para fungir como contrapeso en materia fiscal, los legisladores no han cumplido con sus atribuciones: cada año el Decreto de Presupuesto y la Ley de Ingresos de la Federación son aprobados “sin discusión profunda” entre los legisladores, promoviendo un presupuesto que “no corresponde con la realidad” de los recursos obtenidos y ejercidos en años anteriores, ni “es pertinente” para las necesidades que se prevén financiar en los próximos años.
Por ello han urgido a la creación de un Consejo Fiscal autónomo para dar una opinión sobre el marco macroeconómico, un análisis de las asignaciones de gasto propuestas respecto a su evolución histórica y estimaciones de las necesidades de gasto en sectores prioritarios, una evaluación del cumplimiento de la regla fiscal, hacer análisis prospectivo sobre la sostenibilidad fiscal, costear las propuesta de política pública, elaborar un reporte postelectoral de las propuestas de campaña más importantes y sus costos, entre otras.
EL GASTO INEFICIENTE 
El gasto público durante este sexenio pasó de 26.1 por ciento del PIB en 2012 al 22.90 por ciento del PIB que se prevé para 2018, de acuerdo con los datos de Hacienda. Los especialistas consultados aseguraron que en 2016 la administración de Enrique Peña Nieto se comprometió a ajustar el gasto público luego de la tempestad en Petróleos Mexicanos por la crisis petrolera internacional y su gestión interna, pero continuó gastando en comunicación social y en servicios personales más de lo aprobado por el Congreso.
Para el gasto de comunicación social del Poder Ejecutivo federal, en 2017 fueron aprobados mil 447 millones de pesos, pero hubo una variación de más de 6 mil millones de pesos adicionales, por lo que se ejercieron más de 8 mil millones de pesos, equivalentes al monto destinado para las acciones de reconstrucción de la Ciudad de México, tras los sismos de septiembre de 2017, de acuerdo al Presupuesto de Egresos de la Ciudad de México 2018, equiparó el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
“A pesar de que en 2016 anunció varios recortes y programas de austeridad, en la realidad eso no se ha logrado. Seguimos con un presupuesto inercial, y el margen que tiene el Gobierno federal para manipular el Presupuesto es menos del 10 por ciento del total del presupuesto. En ese sentido tenemos un reto para las finanzas de eliminar programas o fondos de duplicidad”, aseguró Manuel Guadarrama, investigador de finanzas públicas de IMCO.
Además, la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria en su artículo 33 establece que el gobierno federal no puede ejercer más de lo que se le aprueba en el capítulo 1000 “Servicios personales”, como lo son sueldos, salarios, honorarios, prestaciones sociales y pago de estímulos a servidores públicos, destaca la organización México Evalúa en su herramienta La Caja Negra. Pero de 2012 a 2018, el monto gastado siempre ha sido mayor al permitido. En 2017, el Congreso dio luz verde a 414 millones 344 mil pesos para ese rubro, pero se gastó 477 millones 019 pesos, revelan datos oficiales.
“El gobierno sigue siendo un elefante blanco, es decir, hay duplicidad de funciones y está gastando mal esos ingresos que le están entrando al país”, consideró el académico Abraham Vergara.
En 2018, se prevé gastar 18.1 por ciento del Presupuesto en combustible/energía (importar energéticos), 16.9 por ciento en protección social, 15.4 por ciento en participaciones y 13.5 por ciento en educación, entre otros como las pensiones o le pago de la deuda, como muestra la tabla.
Luis Videgaray Caso y José Antonio Meade Kuribreña, los encargados de las finanzas del Presidente Enrique Peña Nieto. Foto: Tercero Díaz, Cuartoscuro
LOS INGRESOS INSUFICIENTES
Los ingresos públicos en esta administración, luego de la Reforma Haciendaria y Fiscal, pasaron de 23.70 por ciento del PIB en 2012 al 20.70 por ciento del PIB que se calcula para 2018. Aunque en el 2016 se ingresaron 25 por ciento del PIB. Los economistas entrevistados expusieron que el ajuste a la recaudación de impuestos no fue suficiente para compensar la caída de los ingresos petroleros tras la crisis de precios de crudo a nivel internacional, lo cual arrastró a Pemex.
“Tuvimos menos ingresos por el tema petrolero, el precio del petróleo se cayó casi de 100 dólares por barril hasta abajo de 30 y hoy ya va otra vez a los 50 dólares. Pero la economía ya no está basada en el petróleo y con las coberturas petroleras México recibió más dinero de lo que costaba el barril en el mercado”, afirmó el economista Abraham Vergara. Por el lado de ingresos tributarios, aunque “este gobierno logró incrementar la recaudación, al mismo tiempo hay informalidad como nunca (30 millones de trabajadores, más del 50 por ciento de la población trabajadora)”.
Este 2018 se calcula ingresar 33 por ciento del Presupuesto por Impuesto Sobre la Renta (ISR), 18.5 por ciento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y 8.9 por ciento del Fondo Petrolero, entre otras fuentes, como se aprecia en la tabla. En el caso del Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS), incluyendo ya el gasolinazo de inicios de 2017, se planea recaudar 5.6 por ciento del Presupuesto.
“No somos lo suficientemente buenos para producir lo que se requiere de consumo; importamos cerca del 50 por ciento de la gasolina que se consume, luego entonces el IEPS le sirve al gobierno para ir cubriendo sus necesidades del gasto corriente”, expuso Vergara.

Como resultado del manejo de los ingresos y los gastos de este sexenio, quedó la deuda pública en niveles históricos.
Durante la presente administración de Enrique Peña Nieto, la deuda del sector público federal ha pasado de 33.8 por ciento por ciento del PIB con la que inició en 2012 a 46.4 por ciento del PIB al cierre de 2017, y llegó a 48.2 por ciento en 2016, un nivel sin antecedentes en sexenios pasados pese a que se registraron recesiones económicas en esos años, de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda.
El aumento de la deuda de hasta 14.4 puntos del PIB en este sexenio ocurrió sobre todo en la gestión de Luis Videgaray Caso del 1 de diciembre de 2012 al 7 de febrero de 2016. Aumentó 10.2 puntos porcentuales de 33 a 44 por ciento del PIB, frente a los 13.9 puntos que subió durante los dos sexenios panistas juntos de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa. En este periodo panista se elevó de 19.9 por ciento del PIB en 2000 a 33.8 por ciento del PIB en 2012 alcanzando un mínimo de 17.9 por ciento del PIB en 2007, antes de la crisis económica global, de acuerdo con Hacienda.
Entre los tres Secretarios de Hacienda de Peña Nieto, Luis Videgaray –quien fue destituido del cargo tras la visita del Presidente Donald Trump– la subió a un mayor ritmo que José Antonio Meade Kuribreña (7 febrero 2017-27 noviembre 2017) y José Antonio González Anaya (27 noviembre 2017-actual), revelan los datos de la deuda pública del sector público federal.
El ahora Canciller aumentó la deuda pública un 37.30 por ciento durante su gestión de tres años; Meade un 4.09 por ciento en dos años; y González lleva un 0.93 por ciento en cuatro meses.
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jueves, 30 de noviembre de 2017

Rebelión y el destape de Videgaray y Meade

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Como casi siempre, los moneros fueron los que nos hicieron ver la realidad mejor que la de muchos analistas. Helio Flores (El Universal, 28 de noviembre) nos muestra cómo el destape es obra de Luis Videgaray. Mientras que, Hernández (La Jornada, 28 de noviembre) presenta  a un Meade agradecido al máximo y al fondo una sombra donde sobresalen  los pelos de Luis,  el aprendiz de secretario de relaciones exteriores.

Es decir, el poder real es del errático hombre del crecimiento económico durante este sexenio (dos por ciento en promedio). De quien es amigo de Jared Kushner, el yerno de Donald Trump (quien vino a insultarnos sin respuesta) y el que  torpemente quiso  inmiscuirse en Venezuela,  entre muchos yerros más. Se trata de Luis Videgaray, a quien Enrique Peña Nieto quiso corregir respecto a quien sería el hombre ideal para el PRI y terminó no sólo avalándolo sino demostrando que Luis es el que guía sus inciertos pasos y hasta permite los lapsus de quien debería ser un real  jefe de gobierno.

El destape de quien no ha querido ni siquiera afiliarse al PRI, ya que el desprestigio del tricolor es cada vez más evidente, se hizo en Palacio Nacional. Después, los elogios desmedidos a José Antonio Meade, han llegado a extremos grotescos. Los presentan como la salvación mexicana en un mundo de incertidumbre. Pero no se olvide que se insiste que lleva más de 20 años en la conducción de las finanzas nacionales, el apoyo a los desvalidos,  las relaciones con el exterior y el auxilio  a los banqueros de este país y del extranjero.

En los tres primeros casos hemos tenido estancamiento o retroceso. En economía es un crecimiento ridículo de dos por ciento en promedio (en más de dos décadas). La pobreza  aumentó  y el ingreso se polariza cada vez más a favor del uno por ciento de la población más rica. Nuestro respeto internacional está cada vez más deteriorado, por eso los elogios, muy merecidos, a la ex canciller Rosario Green, una mujer íntegra y sólida.

En lo único que ha acertado Meade es en el apoyo a los a los banqueros (Fobaproa), a los manejadores de los capitales internacionales (por eso el elogio de los principales medios de  negocios) y al llamado Prian, la dupla que ha tenido la desgracia de endeudarnos más, meternos en una espiral de violencia sin freno y  que ha otorgado impunidad a todos aquellos que hacen transas al por mayor. En este último caso, hay que recordar que Luis Videgaray, el compañero y cómplice de Meade, también fue beneficiario de una casa en Malinalco del grupo que construyo la Blanca de Peña Nieto, el consorcio Higa.

Por cierto, el honestísimo Meade, nieto de un banquero e hijo de un priista no muy respetado, tiene una casa y un terreno recién comprado en Fortín de Chimalistac;  ambos valen cerca de 20 millones de pesos. Pecatta minuta, podría decir el clásico, pero es una fortuna ante un país miserable, en donde el salario mínimo en México perdió el 75 por ciento de su poder de compra en los últimos 25 años (Sin Embargo, 28 de noviembre). Un cuarto de siglo en el que Meade ha estado en posiciones importantes.

La cargada, como antes se denominaba  al apoyo desmedido y sin reticencias de los priistas, cuyo abanderado no los quiere ni oler, fue apoteósica.
El primer sector al que visitó fue el obrero, donde el dirigente septuagenario, Carlos Aceves del Olmo, no se puede ni siquiera erguir porque anda  en silla de ruedas. Pero eso sí, le pidió a Meade  que se pusiera una corbata roja, no porque sea comunista, válgame Dios, sino es el color aparentemente de un PRI deslavado.

Luego asistió a la central campesina, la  cual preside Ismael Hernández  Deras, que no tiene nexo alguno con los hombres que siembran en México. Pero con tal de que no dijeran que no había individuos que maicearon a los campiranos, desenterraron  a Augusto Gómez Villanueva.  Todo un poema  antimoderno.
En el conglomerado popular, estuvo Arturo  Zamora, que desea ser gobernador de Jalisco, pero  las recientes encuestas lo sitúan abajísimo de Enrique Alfaro.  Es decir, un apoyo que seguramente resta.

Los tres actos precipitados, con cartuchos quemados y donde la palabra del ya ungido, aunque habrá contendiente internos aparentes, no hizo sino manifestar su falta de oficio político, algo claro en un financiero que únicamente sabe discutir en comidas, cenas y grupos de cuates.
Por cierto, el periódico,  La Razón (28 de noviembre), a quien antes tenía seis puntos de aceptación entre electores, ahora lo sitúa con 23 por ciento de intención de voto, cinco debajo de López Obrador:  28.7. Magia por todos lados.

El martes 28, Marichuy Patricio, la candidata del CNI, se presentó en Ciudad Universitaria. Ante más de dos mil asistentes, hizo un recorrido desde la cabina donde asesinaron a Lesvy Rivera- feminicidio pendiente- hasta la biblioteca central. Gran algarabía de jóvenes. Tocó Maquila 69, grupazo de inconformidad y sonidos recios. La manta central decía: “Venimos a hablar de cosas imposibles. Porque de las posibles se ha dicho demasiado”.


Twitter:  @jamelendez44

Votar por Meade es votar por Videgaray

Por Martín Moreno

+ Buen funcionario…pero candidato toluco
+ “Vice-garay” rebasó a Peña Nieto


José Antonio Meade y Luis Videgaray, en sus días de universitarios. 

El problema no es Meade. Es Videgaray.
El problema no es Meade. Es quién lo ungirá como candidato presidencial: el Grupo Toluca. Sí: el PRI más corrupto, antidemocrático y oscuro.
El problema no es Meade. Es a quiénes representará: a los Videgaray, Peña, Montiel, Romero Deschamps, Duartes, Borge, Yarrington, Gamboa, Camacho Quiroz y toda esa fauna política que ha saqueado al país en los últimos años.
El problema, pues, no es José Antonio Meade.
El problema, entonces, es que será candidato del PRI mexiquense.
*****
El “destape” de José Antonio Meade como candidato presidencial del PRI no fue el lunes pasado, 27 de noviembre, en Los Pinos. Ni lo hizo Enrique Peña Nieto.
Vamos: ni siquiera ocurrió ante diplomáticos el miércoles 22 de noviembre, cuando el presidente Luis Videgaray…¡perdón, el Canciller Luis Videgaray!, presentó al titular de Hacienda como virtual abanderado presidencial del PRI, bajo una frase que no dejó dudas: “Bajo el liderazgo de José Antonio Meade, hoy México tiene rumbo, estabilidad y claridad en las decisiones de la política económica”.
El verdadero “destape” de Meade como futuro candidato presidencial del PRI no fue en un acto público, ni mediante un discurso o durante algún evento. No. Fue a través de una fotografía.
Sí, aquella fotografía difundida por Videgaray el 31 de marzo de este año, donde se observa a los entonces estudiantes de Economía en el ITAM, Luis Videgaray y José Antonio Meade, cargando una mesa juntos en lo que parece ser un día de campo. Sonriente, Meade. Relajado, Videgaray. Se apoyaban. Juntos desde entonces. Aquella postal llena de simbolismo político se convirtió en el mensaje inequívoco de que Meade sería el candidato.
¿Cuál fue su significado?
Somos amigos, estamos juntos, nos apoyamos y cargamos no una mesa, sino un futuro.
“Señores, aquí está su candidato y se llama José Antonio Meade, fue la simbología de esa fotografía, sabedor Videgaray de sus nulas posibilidades de ser candidato por el fuerte rechazo que tiene entre la población”, escribí desde el pasado 23 de agosto en este espacio, detallando los porqués del afianzamiento de Meade como próximo abanderado presidencial priista. No había duda alguna de que él sería el elegido. (A mayor detalle, ver columna Meade: candidato del PRI…¿y también del PAN? Martín Moreno 23/VIII/2017 SinEmbargoMX).
Y hoy, se confirma esa candidatura.
Así lo quiso Videgaray.
Así lo operó Videgaray.
Así lo destapó Videgaray.
*****
De José Antonio Meade tengo una buena impresión. Sin haberlo tratado ni entrevistado aún, me parece un funcionario eficaz y, hasta ahora, honesto. En varias ocasiones he escrito que fue un error mayúsculo de Peña Nieto haberlo sacado de Hacienda al inicio del sexenio y enviarlo a Relaciones Exteriores. Meade debió haberse quedado en Hacienda y evitar así el desastre provocado por su amigo, Luis Videgaray, con la perjudicial Reforma Fiscal.
Sin embargo, las circunstancias en política lo son todo.
Y, hoy por hoy, esas circunstancias perjudican más que ayudar a Meade.
Echemos un vistazo:
Meade será el candidato de Luis Videgaray, quien se asume como el jefe nato del PRI, por encima inclusive de Peña Nieto. Fue Videgaray quien destapó a su amigo del ITAM hasta en dos ocasiones – con la fotografía y ante diplomáticos-, mucho antes de que Peña lo formalizara en Los Pinos. En pocas palabras: Meade será candidato presidencial del PRI porque Videgaray así lo quiso, sabedor que ningún priista – ni él, ni Osorio Chong ni Nuño-, podrían ganar la presidencia por el enorme desprestigio que llevan en los hombros ante el fracaso peñista. Así que no nos equivoquemos: el uno de junio de 2018, un voto en favor de José Antonio Meade, será un voto en favor de Luis Videgaray. Así de sencillo.
Meade será también el candidato de Peña Nieto, para cuidarle la espalda ante la enorme estela de corrupción que deja tras su paso por la presidencia. ¿O acaso Meade investigará a fondo la corrupción que indudablemente rodea a Los Pinos, y en general, al gobierno de Peña? La respuesta es no. No lo hará. Para eso lo impulsan: para aprovechar que no es priista y que no está tan contaminado. Empero, el precio que deberá pagar Meade es muy alto: ser la tapadera de la corrupción peñista. No investigar a Peña. Ni a La Gaviota. Ni a Videgaray. Ni a Ruiz Esparza. Ni a Luis Miranda. Ni a Eruviel. Ni a del Mazo. Absolutamente intocable el Grupo Toluca. Si quiere ser presidente de México, Meade tendrá que arrancarse los ojos y ser ciego para no ver la corrupción que azotó al país durante este sexenio.
Meade será el candidato del Grupo Toluca. Tampoco nos equivoquemos en este lance: Meade ya fue cobijado por el priismo más corrupto y antidemocrático del país: el mexiquense. A querer o no, Meade será arropado por la forma de hacer política de Hank González, de Peña Nieto, de Arturo Montiel, del clan del Mazo. Es un ejercicio de pragmatismo puro: préstanos tu nombre y tu prestigio, que nosotros te haremos Presidente. A como de lugar. Cueste lo que cueste. Meade tendrá que tragar sapos cuando se le acuse de ser candidato presidencial del partido de la corrupción, del saqueo, de los gobernadores ladrones, de quienes han envilecido al país con su bandidaje. ¡Ni cómo negarlo!
Meade será el candidato del fraude electoral. En las encuestas recientes del Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE) y de El Financiero, la diferencia entre Andrés Manuel López Obrador y Meade es abismal: 20 puntos. AMLO 30 por ciento, Meade 10 por ciento, en promedio. Así como hablamos de la eficacia de Meade, también hablemos de su alejamiento de las clases media y baja: no lo conocen. “Pepe popular”, le gritaban los cetemistas, buscándole un halo del que Meade carece: el ser popular. No lo es. Meade no debe auto engañarse y ser consciente de cómo lo quieren llevar a Los Pinos: a la manera como ganó el PRI en 1988, mediante el fraude electoral a Cuauhtémoc Cárdenas. O como lo hicieron este año en el Edomex. Meade sabe que el PRI no le apostará todo a su personalidad, sino a la maquinaria partidista: a la compra de votos, a la difamación en contra de sus adversarios políticos, a la ceguera del INE y del TEPJF, al aniquilamiento de la democracia. Meade, por sí solo, no les garantiza el triunfo. Peña, Videgaray y el PRI necesitan del fraude, y a él recurrirán para garantizar impunidad después de 2018. Sin duda.
*****
“Este es un bello día…”, dijo Carlos Salinas de Gortari en Los Pinos, cuando ocurrió el destape de Luis Donaldo Colosio.
“Me da mucho gusto saludarles esta mañana, fresca, pero hermoso día…”, matizó Peña Nieto, en una copia de la entrada del discurso salinista.
Es un pequeño detalle, si se quiere, pero, a final de cuentas, significativo: la mano de Salinas de Gortari detrás de la sucesión presidencial del PRI, que será tema de otra columna.
Por lo pronto, desde hoy, algo ya nos debe quedar muy claro:
Votar por Meade es votar por Videgaray, por Peña, por Romero Deschamps, por Gamboa, por Montiel. Por el PRI más nocivo del país.
Sin duda.


TW: @_martinmoreno
FB / Martin Moreno

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Peña Nieto: “…vos sos un caso perdido”

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Desparpajado, mondo y lirondo, como si trajera todas las canicas del barrio en el bolsillo, Enrique Peña Nieto pierde de repente el miedo a las cámaras, a las preguntas de los reporteros e, incluso, al chacaleo de banqueta, y se enfrasca, sorpresivamente ¡sin teleprompter!, a sus fantasmas sobre el tapado priísta. Cree que trae la vaca de la cola.
‎Si lo hubiera visto Carlos Gardel seguramente le inspiraría una segunda parte de aquella estrofa de Fontaina y Collazo: “Garufa, pucha que sos divertido, Garufa, vos sos un caso perdido”. Nadie mejor que el badulaque de Atracomulco para sentirse manipulador cuando es un simple manipulado. Malas noticias: se le adelantaron, no sólo a la decisión, también al dedo.
Y es que, desafortunadamente para él, el poder no es lo suyo. No sabe con qué se come. Siempre lo ha delegado. Desde que lo sentaron en el mesabanco del Estado de México para que ensayara sus poses lopezmateístas, hasta que lo sentaron en Los Pinos para servirle al real patrón de sus desvaríos y atolondramientos: el Virrey Videgaray, procónsul por excelencia.
Es tal el desgajamiento que Peña Nieto hizo del poder presidencial, depositado en su personita, que de la banda sólo conoce el trapo y, de la Presidencia, las decenas de veces que oye el Himno Nacional a marcha martillo. ¡Qué horror!‎ Un suplicio que rebasa al de Tántalo, por mucho más de lo que nos imaginamos.
Cree que pontifica, que decide, que orienta, que fustiga…
Un presidentillo de cartón, personaje de opereta, patiño de los descastados, pasto de todas las fieras, presa de todas las angustias. Cuando le señalan que diga la palabra “destapado”, el sólo oye “…tado”. Y con ese cuajo se enfrenta a los reporteros “de la fuente”, que sólo le preguntan por güeva, para salir del paso.
Pero él cree que pontifica, que decide, que orienta, que fustiga, que fulmina, cuando sólo es parte secundaria de un guion melifluo. La batuta la perdió desde que no sabe cuándo se la quitó Videgaray y ya ni se acuerda qué forma tiene. Es un guiñapo en manos del titiritero. El empetatado de las tarimas. Maestro de ceremonias de sí mismo.
El Tancredo ideal del Imperio. El Tartufo imaginario del priísmo. Peña Nieto recuerda la corte de Carlos IV en manos del valido Godoy, haciendo estropicio y medio con sus bienes, sus decretos, sus familias, sus honras y el destino de España al garete, frente a las tropas napoleónicas, sirviéndose a placer cualquier platillo.
La voluntad de la militancia priísta, de vacaciones inmerecidas
¿Los militantes priístas, los cuadros distinguidos, los héroes tricolores de mil batallas? Ellos bien, gracias. Ya están acostumbrados a ser los perritos de Pavlov en el ensayo. Saben que sólo deben reaccionar ante la voz del amo, la que sea y de parte de quien sea. Hace décadas que su voluntad anda de vacaciones inmerecidas.
‎Fueron los mismos obsequiosos que permitieron, con silencio y abulia, que se posesionara del poder un grupito de ignorantes sin programa de gobierno, sin idea de Estado, que hicieron del Pacto por México, un caballo de Troya, el ariete para despedazar los principios constitucionales del pueblo mexicano.
Y el Virrey Videgaray pudo hacerse del santo y las limosnas
Fueron esos cuadros distinguidos y los militantes al gusto que le permitieron al procónsul y Virrey Videgaray hacerse del santo y las limosnas. Ocupar, desde antes del principio fatuo, las mayores prebendas, los puestos más importantes y estratégicos del gobiernito para sentar en ellos a sus favoritos, hoy parte de un elenco bufo de pretensos.
Ocupar, el manejo de las maleta$ del PRI y de las franquicias opositoras obedientes al dinero, las repartachas del Congreso, las agarraderas de la voluntad de los parlamentarios de cartón, los recursos destinados a las Fuerzas Armadas y de seguridad local y nacional…
… los fastos y derroches dedicados a la política entreguista de la diplomacia, los dineros etiquetados y mochados para los gobiernitos estatales, la estrategia de complicidad con la delincuencia organizada y el narcotráfico, las canonjías para los concesionarios…
… los remates de la soberanía nacional y de sus estultas rondas de hidrocarburos, una subasta de nuestra geografía, los parámetros de todas las lealtades, los orígenes de toda obediencia, el derrotero del país, que hoy es la derrota manifiesta, el logrado intento de lo macabro, la maquinación de toda la rendición.
Otros manipuladores presidenciales, sólo niños de teta
Sin duda, Enrique Peña Nieto pasará a los anales de la crónica bufa del poder como un mequetrefe adocenado, temeroso ante lo importante, urgente y necesario. Un puente para la traición, un estorbo real para cualquier ejercicio serio del mando. Como Frankenstein ha creado un monstruo “marca llorarás”.
Un personaje, el procónsul y Virrey Videgaray, que no conoce límites a sus maniobras, porque tiene el Estado a su servicio. Ha hecho de él lo que ha querido. Es el poder tras el trono más destapado que ha habido en el pandero desde que se tenga memoria.
Limantour, Bonillas, Salinas de Gortari, Córdoba Montoya, Liébano Sáenz, Rafael Muñoz, Mouriño y García Luna –más los que guste usted añadir de la lista de manipuladores– frente a él, son niños de teta. Parecen personajes de relleno, cómodos asistentes al desenmascaro de un truhan sin ataduras, sin portillos, sin consecuencias, dueño de toda voluntad, tripulante de cualquier antojo.
Luis Videgaray es el real embajador de Trump en México
‎Ni Dwight W. Morrow, el proconsul histórico, embajador gabacho durante la Guerra Cristera, dueño de toda decisión, ni Josephus Daniels, embajador gringo durante la expropiación petrolera, siempre detrás de manifiestos y discursos, ni El Narciso Negro Ezequiel Padilla, el que presumía ser el candidato del Departamento de Estado, pueden siquiera pensar en rivalizar con él. Porque el Virrey no sólo escucha y obedece a sus patrones en Washington, sino ejecuta todo, frente a todos, a costa de todo. Con inmunidad absoluta.
Porque, aparte de ser alto funcionario de la Federación, pagado con nuestros impuestos, ha sido Videgaray el real Embajador de los Estados Unidos en México. El dueño del pandero y del oso. Del mecate y del perro. Del estropicio provocado y su remedio. Una vergüenza suprema. Un baldón histórico para siempre, mientras nos reste vida y recuerdo.
Peña sólo puede servir como ejemplo de lo que no se debe hacer
‎Lo patético del caso es que Enrique Peña Nieto cree que es el que manda. Pasea su palmito frente a cualquier micrófono y audiencia, con soltura de grande, con aires de grandeza, sin saber que es la maceta del ornato, el mueble descascarado que en cualquier momento cambiarán de sitio, para depositarlo en sólo dos lugares: el basurero o la bartolina.
Quizá esto último sea lo mejor. Puede servir siquiera para ser el ejemplo de lo que no se debe hacer con el poder conferido. El inútil que siempre nos recuerde que no se debe traicionar al pueblo desde la rapiña y la inconsciencia.
¿De qué se ríe mientras defenestra la dignidad aplastada de los militantes de su partido?‎ ¿De qué se ríe cuando cree que trae los ases en la manga? ¿De qué se ríe cuando cree que es el máximo destapador del seguro candidato fracasado?
Definitivamente, el palurdo de Atracomulco no sabe en la que se metió, ni lo que le espera.
¿No cree usted?

Índice Flamígero: Ya se vio otra vez en la ceremonia de relevo de José Antonio Meade, ayer en Los Pinos. Cuando Peña Nieto no tiene un teleprompter enfrente, cascabelea. No sólo se equivoca, también “se le lengua la traba”, confunde cargos y tiempos. “Mira que sos divertido…”, también le cantaría Gardel. + + + Escribe don Rafael Segura Millán: “Pues sí, don Francisco, llegó el momento crítico para México. Es hora de echar fuera a toda esa caterva de norteamericanos nacidos en el país, esos que se fueron a ‘estudiar’ a Harvard, Princeton, MIT, etc. o a las escuelas patito confesionales o ‘empresariales’ que les dieron todas las herramientas para robar ‘legalmente’ al llegar al poder que obtuvieron en cambio ilegalmente. Ya no hay tiempo, es hora que ayudemos los que tenemos todavía amor por nuestro atribulado país para que nuestro pueblo despierte y no venda sus votos por una miserable torta o una tarjeta que ni fondos tiene. Cada uno desde su limitada o amplia trinchera debemos actuar YA para frenar esta catástrofe…” Está en nuestras manos, definitivamente, don Rafael.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Expulsión del embajador de Corea del Norte, "para complacer a EU"

La medida podría poner en riesgo al país, aseguran especialistas y senadores
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Se violaron principios fundamentales en materia de política exterior: Dolores Padierna
Andrea Becerril y Georgina Saldierna
 
Periódico La Jornada
Domingo 10 de septiembre de 2017, p. 7
La expulsión del embajador de Corea del Norte en México, Kim Hyong Gil, fue criticada ayer por especialistas en temas internacionales y senadores de oposición, quienes calificaron la medida como precipitada y con el único objetivo de satisfacer los intereses de Estados Unidos y no los del país.
Se pasó por encima de los principios torales de la política exterior mexicana al echar a un diplomático sólo para obedecer las instrucciones de la Casa Blanca. Señalaron que bastaba con llamarlo a consultas para dejar en claro el rechazo mexicano a los ensayos nucleares norcoreanos.
El jueves pasado la administración de Enrique Peña Nieto expulsó al embajador tras calificarlo de persona non grata por los ensayos nucleares que realiza su país, mismos que, puntualizó el gobierno mexicano, violentan el derecho internacional y ponen en peligro la paz mundial.
Tras la decisión, Manuel Bartlett, senador de PT-Morena, dijo que han arrastrado el nombre de México sólo para colocarse como títeres de (Donald) Trump. Relató que en una visita a Chile el mes pasado, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, hizo un llamado a ese país, a México y otras naciones de América Latina a romper todo tipo de relación con Corea del Norte, y tanto Peña Nieto como su canciller Luis Videgaray están cumpliendo la instrucción.
En entrevista aparte, la senadora Dolores Padierna comentó que el gobierno de Kim Jong-un es indefendible, pero lo es más la decisión de expulsar a su embajador, simplemente para agradar al mandatario estadunidense.
Estimó que Peña Nieto y Videgaray complacen a Trump, pero ofenden a los mexicanos y dejan una estela de vergüenza por la sistemática violación de los principios fundamentales en materia de política exterior.
El senador panista Juan Carlos Romero Hicks explicó que pedirán a la cancillería mayor información sobre la decisión, ya que si bien preocupa que Corea del Norte está agrediendo a países con los que México tiene alianzas de todo tipo, como es el caso de Japón, se deben aplicar de manera integral los principios de política exterior, entre ellos el de igualdad jurídica entre las naciones y solución pacífica de los conflictos.
Bartlett insistió en que México no tiene por qué hacer suya la confrontación de Trump con la nación asiática, pues ello podría poner en riesgo al país.
A su vez, Irán Moreno, responsable de las relaciones internacionales del PRD, dijo que la expulsión del embajador fue una decisión precipitada que busca satisfacer los intereses de Estados Unidos y no los del país.
Explicó que el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, debió haberlo llamado a consultas, pedirle una explicación de lo que está sucediendo con los ensayos nucleares y expresarle que México no comparte dichas pruebas porque ponen en riesgo la seguridad mundial.
Llamar a consultas a un diplomático manda un mensaje fuerte y contundente. No había necesidad de expulsarlo, subrayó.
Moreno añadió que la diplomacia mexicana pudo promover acciones para generar distensión entre Estados Unidos y Corea del Norte, pero en lugar de ello tomó una medida precipitada.
El dirigente perredista estimó que la determinación pone al país en una situación complicada, porque ahora lo ven como aliado incondicional de la Casa Blanca, y que está bajo la política exterior de intereses y confrontación que tiene Donald Trump, y no con una política exterior soberana.
Añadió que si esa posición la pidió Washington para fortalecer el diálogo de cara a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, creo que Videgaray se equivocó al aceptarlo.
Rodrigo Iván Cortés, integrante del consejo de relaciones internacionales del PAN, calificó la determinación como positiva, y de hecho estimó que México debió actuar así desde hace tiempo; se tardó, dijo.
Agregó que se tenía que dar una señal contundente respecto de qué lado de la historia se quiere estar.
Tras recibir un ultimátum de 72 horas para salir del país, la embajada de Corea del Norte informó que Kim Hyong Gil abandonará este domingo territorio nacional.

lunes, 31 de julio de 2017

Peña/Videgaray, achichincles de Trump

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Carlos Fazio
C
on su diplomacia bananera, su falsa modestia y su camuflaje de aprendiz de canciller −maquillado adrede con un nuevo look−, Luis Videgaray oficia como caballo de Troya y achichincle de la administración Trump para destruir a México como Estado-nación.
Según la Real Academia Española y otros ‘mataburros’ afines, de su etimología náhuatl (achichinqui, de atl ‘agua’ y chichinqui ‘que chupa’; en las minas, trabajador que saca el agua de los veneros), achichincle ha derivado en un sustantivo que define a una persona que cumple órdenes de un superior de manera incondicional, adulándole en todo. En Yahoo respuestas!, achichincle es quien muestra obediencia total a su superior, sea éste de la calaña que sea; es servir de gato arrastrado a un personaje por demás dudoso, deshonesto, adinerado y con poder. Y para el Regio Diccionario, achichincle es un pobre diablo, el que hace los mandados, y usado como sinónimo de saludo equivale a ‘güey’.
Traducido al inglés, achichincle se lee lackey, que en español significa lacayo; criado de librea, persona aduladora, servil. Desde la lógica imperial, el amo desprecia al lacayo, quien, como perro faldero, con una caricia y unas croquetas mueve la cola feliz. Frankin D. Roosevelt los llamaba nuestros hijos de perra. Nunca quedó claro si se refería a Anastasio Somoza García o a Rafael Leónidas Trujillo, pero es irrelevante ya que lo esencial, desde el punto de vista imperial, es que ambos eran sus sons-of-bitches: brutales, voraces depredadores. Roosevelt los despreciaba, pero los necesitaba para controlar con eficacia y sin miramientos a sus repúblicas bananeras, al servicio de los intereses estratégicos del imperialismo.
En La ventaja del achichincle, el culto y erudito Guillermo Sheridan señala que el uso del término de marras es un vituperio clasista con un ingrediente racial derogatorio, que contiene una paradoja significativa: convierte los oficios de pobre en un insulto de burgueses: lacayo, siervo, palafrenero, caballerango, criado, sirviente, chaflán. Añade: Achichincle nombra a los indígenas nahuas que ayudaban a sacar agua de las minas, faena de casi esclavitud.
Sheridan nos introduce en otra variable: la relación amo-esclavo, que en términos de la lucha de clases conduce, también, a opresor-oprimido. En Los condenados de la tierra, Fanon y Sartre nos liberan de culpa y nos derivan a la relación colonizador-colonizado. A propósito de la Francia (colonialista) del general De Gaulle en Argelia, el filósofo, siquiatra y revolucionario martiniqués nos dice que “el colonialismo no es una máquina de pensar, no es un cuerpo dotado de razón. Es la violencia en estado de naturaleza…” Y en la introducción, Sartre, filósofo de la Sorbona, sentencia: El colono no tiene más que un recurso: la fuerza; el indígena no tiene más que una alternativa: la servidumbre o la soberanía.
Servidumbre se relaciona con sometimiento. Ello remite al apóstol Martí, quien en 1889 descubrió y reveló los trajines anexionistas del gobierno estadunidense, confabulado con quienes llamó cubanos sietemesinos dispuestos al sometimiento yanqui. Caído en desuso el anexionismo, Videgaray y su jefe Enrique Peña Nieto quieren hacer de México un gran bantustán (tipo Lesoto o Gaza y Cisjordania), según se desprende del contenido del comunicado de las secretarías de Hacienda y Relaciones Exteriores en torno a las sanciones anunciadas por la administración Trump contra de Venezuela.
Como señaló el capítulo México de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, “el grado de sumisión (de Peña Nieto et al.) ha rebasado los límites de la racionalidad, degradando la dignidad que cualquier país debe enarbolar”. A su vez, el editorial de La Jornada del 28 de julio, sintetizó: sumisión (a Estados Unidos) e injerencia (en la política interna de Venezuela). Por su parte, Cuauhtémoc Cárdenas calificó la posición gubernamental como abyectaentreguistaoportunistaconvenencierapusilánime e ignominiosa, por plegarse sin ningún tipo de argumentos propios a las instrucciones de Washington, en un claro sometimiento intervencionista y servil.
Esto sucede, en parte, porque el combo trumpista Peña/Videgaray no tiene contrapesos en la Cancillería mexicana. El subsecretario Carlos de Icaza y su mafia se han plegado sin chistar a la línea dura del régimen, y la subsecretaria Socorro Flores exhibe una total falta de oficio diplomático. Se suma el hecho de que en su patio trasero, al alto mando imperial le conviene tener gobernantes corruptos y sin legitimidad; lacayos totalmente maleables y obedientes. Y aquí, como decía Carlos Fuentes, la corrupción lubrica al sistema (ver Manual del perfecto político). Dado que en México un político pobre es un pobre político, aunque tenga que tragar sapos y oficiar como siervo adulador y “ yes-man” del amo imperial, Peña sabe que la oportunidad de hacerse rico se la da el sexenio y aspira ingresar luego a la clase capitalista trasnacional (Robinson). Pero para ello, antes debe aplicar en México el modelo de la destrucción lucrativa vía la guerra permanente.
Un prominente embajador emérito mexicano aseveró que la Secretaría de Relaciones Exteriores ya valió. Lo que está valiendo es México como Estado-nación. Si Anthony Scaramucci, jefe de Comunicación de la Casa Blanca (la de EU), dijo a la BBC hace un par de días que la tarea de Donald Trump es impulsar o hacer arrancar una nueva startup (empresa emergente con gran capacidad de innovación y cambio) disruptiva (como ruptura brusca) del sistema político estadunidense para regresarlo a las raíces de la disrupción original (la de los padres fundadores: la separación de las 13 colonias de Inglaterra) y hacerse cargo de la población, ¡imaginémonos −muro y xenofobia mediantes− qué le tiene reservado a México el nuevo doctor Strangelove (el doctor Insólito del filme de Kubrick) desde su cuarto de guerra en la Oficina Oval!

domingo, 30 de julio de 2017

México se alinea con la CIA, contra Venezuela: artículo de Pablo Gómez

México no puede sancionar a otro país
Por  Pablo Gómez
La posición del gobierno de México frente al de Venezuela no podría analizarse al margen de la política internacional de México, tomada ésta como un legado de generaciones anteriores. Sin embargo, valdría la pena centrar la discusión en los aspectos concretos de las sanciones impuestas por Donald Trump y secundadas por Enrique Peña Nieto y su improvisado canciller Luis Videragay.

México ha firmado acuerdos y tratados para perseguir delincuentes buscados en otros países, afectar sus bienes e, incluso, detenerlos con fines de extradición. Pero el gobierno mexicano no está autorizado para aplicar sanciones por motivos políticos. Incluso, la Constitución prohíbe la extradición de reos políticos (art. 15), con lo cual traza una raya infranqueable entre el Estado mexicano y la lucha política interna de otros países, en la que México no puede tomar parte porque no admite que extranjero alguno lo haga en los asuntos políticos del país.

En México no están autorizados los decomisos, secuestros o incautaciones de bienes, mucho menos las confiscaciones, sin orden judicial. Videgaray no es un juez. La PGR y un juzgado podrían actuar en este sentido, a petición oficial de parte extranjera,sólo para colaborar con el país donde actúan o pueden actuar los posibles responsables de muy definidos delitos, como son terrorismo y delincuencia organizada.

El gobierno de México ha ido mucho más lejos que asumir una decisión ilegal. Ha hecho lo que, por simple rubor, se abstienen de hacer los más sometidos aliados de Estados Unidos. Al admitir como buena una declaración del director de la CIA, Videgaray niega que la conducta de tal personaje haya sido una intromisión en la política exterior del gobierno mexicano y que éste, al mismo tiempo, se encuentre actuando en la crisis venezolana bajo instrucciones de Washington. El director de la CIA dijo: “…tenemos gran esperanza de que haya una transición en Venezuela y lo que está haciendo la CIA es entender mejor las dinámicas allá, de forma que podamos comunicar a nuestro Departamento de Estado y a otros […] recién estuve en Ciudad de México y en Bogotá, una semana antes de hablar acerca de este mismo asunto y tratando de hacerles entender las cosas que ellos podrían hacer para obtener un mejor resultado para su región y la nuestra”.

La CIA admite a las claras que busca una transición en Venezuela, la cual, en todo caso, implicaría un nuevo gobierno, pues de otra manera, ¿de qué transición se estaría hablando? Luego, el director de la inteligencia estadunidense afirma que estuvo en México y en Bogotá, “tratando de hacerles entender las cosas que ellos podrían hacer…”. Esos ellos son los que gobiernan México y Colombia, quienes, se dice, hablaron con alguien que estuvo tratando de “hacerles entender las cosas”, pero ese alguien no era un diplomático sino un espía mundial e interventor de países. En respuesta, las autoridades venezolanas han criticado duramente a los gobiernos de esos dos países, los cuales han formulado sendas réplicas negando que sus políticas sean formas de intervención y afirmando que lo dicho por el director de la CIA no implica injerencia alguna en asuntos internos venezolanos.

El gobierno de México podría hacer cuanta declaración considerara correcta para manifestar su opinión relacionada con la crisis venezolana y podría criticar a quien quisiera, gobernantes o no. Lo que no puede hacer es formar parte de un alineamiento internacional para promover el cambio de gobierno en Venezuela, o en cualquier otro país, como lo ha intentado en la OEA y, luego, lo ha hecho, en forma bilateral, con Estados Unidos, al secundar una sanción de este último contra Venezuela, como represalia política concreta contra otro Estado. Esta conducta es inconstitucionalporque lesiona el principio normativo de no intervención y el de proscripción de la amenaza en las relaciones internacionales (art. 89. X).

En Estados Unidos existe una ley que faculta al presidente a llevar a cabo esa clase de actos de represalia y otros muchos más, pero en México no hay nada al respecto en la legislación. Lo que no tiene autorizado el presidente de la República, lo tiene prohibido. Así se simple. Pero, además, la conducta del gobierno mexicano es abiertamente contraria al derecho constitucional mexicano.

La simple sanción aplicada a funcionarios gubernamentales venezolanos como represalia, medio de presión y amenaza, secundando a un tercer gobierno para perjudicar a Venezuela, tendría que llevar a incoar juicios políticos contra los funcionarios que hubieran aplicado la orden relativa. La conducta de Videgaray y posiblemente las del procurador y del secretario de Hacienda, por instrucciones de Enrique Peña Nieto, son contrarias a la Constitución y las leyes de México.
Por ahora el juicio político parece un sueño, pero para iniciarlo se tiene hasta un año después del momento en que dejen el cargo esos funcionarios y otro año más para sancionarles. Por la naturaleza del agravio, habría que instalar el hasta ahora inexistente juicio político en México.

lunes, 27 de marzo de 2017

El canciller traidor .- John M. Ackerman

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E
n lugar de denunciarinternacionalmente al gobierno de Donald Trump por sus ataques racistas y fascistas contra mexicanos y extranjeros, Enrique Peña Nieto prefiere trabajar con el nuevo dictador de Estados Unidos para acosar y agredir a la hermana república de Venezuela. En un acto de alta traición a los principios de solidaridad latinoamericana y de la soberanía nacional mexicana, el canciller Luis Videgaray se ha convertido en un vil lacayo de Washington y en el principal porrista de la propuesta de Luis Almagro, secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), de expulsar a Venezuela por su supuesto rompimiento con la Carta Democrática de la organización.
Si la Asamblea General de la OEA decide sacar a Venezuela tendría que expulsar también, y en el mismo acto, a México.
Venezuela es mucho más democrático y respetuoso a los derechos humanos que México. En el país sudamericano no asesinan periodistas ni se cometen fraudes electorales. En Venezuela no hay masacres cada seis meses ni se desaparece masivamente a estudiantes, como en los casos de Nochixtlán, Ayotzinapa, Tepic, Tlatlaya, Apatzingán, Ostula y Tanhuato. Y en Venezuela los medios privados de comunicación electrónica se lanzan día y noche, y de la manera más frontal y directa, en contra de su gobierno, mientras en México estamos sujetos a un régimen de control mediático sin parangón.
En México existe una sistemática criminalización de la protesta social y ha habido cientos de presos políticos, más que en cualquier otro país latinoamericano, durante el gobierno de Peña Nieto. Gonzalo Molina, José Manuel Mireles, Nestora Salgado, Adán Mejía, César Mendoza, Arturo Campos, Damián Gallardo, Leonel Manzano, Librado Baños, los 25 jóvenes del Frente Popular Revolucionario, los 11 estudiantes detenidos el 20 de noviembre de 2014 en el Zócalo capitalino, y numerosos defensores de la tierra en Puebla, son solamente unos cuantos de los casos más importantes durante el actual sexenio.
En Venezuela existe una vigorosa separación de poderes. La Asamblea Nacional hoy se encuentra abiertamente confrontada con Nicolás Maduro y la Constitución establece un importante cuarto poder ciudadano que cuenta con plena autonomía del Poder Ejecutivo. En contraste, en México organismos autónomos, como el INE, la CNDH y el Inai, son abiertamente cómplices con el régimen autoritario; el Pacto por México acabó hace mucho con cualquier debate parlamentario y la Suprema Corte de Justicia avala leyes abiertamente despóticas, como la ley Atenco, elaborada por los socios de Peña Nieto en el estado de México.
En México sufrimos una profunda crisis humanitaria en que los niveles de pobreza, de desigualdad, de corrupción, de impunidad, de violencia y de inseguridad son mucho más lacerantes que en Venezuela. Por ejemplo, en Venezuela menos de 30 por ciento de la población se encuentra debajo de la línea de pobreza, mientras en México la pobreza afecta casi la mitad de la población. En México hay más de un millón de víctimas, directas e indirectas, como resultado de la militarizada guerra contra las drogas durante la década reciente y el Congreso de la Unión está a punto de aprobar una nueva ley de seguridad interior, que subordinaría totalmente las fuerzas civiles de seguridad a los militares.
El informe del 14 de marzo de Almagro, donde fundamentaría su posición en favor de expulsar a Venezuela de la OEA (disponible aquí), exagera y tuerce los hechos para Venezuela, pero aplica al pie de la letra al caso de México.
Almagro señala que el pueblo de Venezuela se enfrenta a un gobierno que ha dejado de ser responsable. La Constitución ha dejado de tener sentido. Hoy en Venezuela ningún ciudadano tiene posibilidades de hacer valer sus derechos. Continúa el informe con el señalamiento de que “la corrupción es generalizada y la economía va en caída libre. No hay suficiente comida; los servicios de salud son extremadamente precarios… y se ignoran los derechos civiles y políticos”. Agrega que todo ello ocurre por el interés de preservar la riqueza, el privilegio y la impunidad de quienes se aferran al poder.
Almagro después remata que debemos evitar el doble rasero y que la protección de la democracia no debe limitarse a las palabras, requiere actuar.
El secretario general de la OEA tiene razón, pero sobre México. El gobierno de Peña Nieto se encuentra en abierta violación de los principios básicos de la democracia. Por tanto, el pueblo mexicano hoy estaría en su derecho para levantarse, pacíficamente, en exigencia de un cambio de régimen, así como organizarse para remplazar al actual gobierno despótico con un nuevo gobierno democrático durante las elecciones de 2017 y 2018.
Venezuela, como cualquier país, puede y debe mejorarse. Pero la principal preocupación del gobierno mexicano tendría que ser asegurar el pleno ejercicio de los derechos de los mexicanos, de ambos lados del río Grande, en lugar de apoyar los lances imperialistas de Washington contra los hermanos del sur.
Miroslava Breach, Cecilio Pineda, Ricardo Monlui, si tocan a uno, nos tocan a todos.
Twitter: @JohnMAckerman

martes, 14 de febrero de 2017

La sombra calderonista sobre Videgaray

Luis Videgaray, titular de la SRE. Foto: Miguel Dimayuga
WASHINGTON (apro).- El fracaso de Luis Videgaray en sus intentos por contener las agresiones y amenazas de Donald Trump a México, tiene tintes del entreguismo a los intereses de Estados Unidos que marcaron al sexenio de la muerte de Felipe Calderón.
El secretario de Relaciones Exteriores no ha demostrado tener el talante para siquiera, por dignidad nacional, no dejarse intimidar por las fanfarronerías de Trump ni para ponerle un hasta aquí al modo condescendiente con el que lo trata a él y al presidente Enrique Peña Nieto.
Videgaray pareciera que cree ciegamente que con su presunta amistad con Jared Kushner, yerno y asesor de Trump, calmará las ganas irracionales del presidente de Estados Unidos de pegarle de palos a México como si fuera una piñata.
¡Qué envidia dan los canadienses! Su ministra de Relaciones Exteriores, Chrystia Freeland, frente a frente y con prensa de por medio, le advirtió a Rex Tillerson, secretario de Estado del gobierno de Trump, que si pretendían imponerle aranceles a las exportaciones de su país Canadá, respondería con reciprocidad.
La ministra Freeland amenazó a Tillerson el mismo día que el secretario de Estado recibió a Videgaray. El aprendiz de la diplomacia, en enorme contraste con la ministra canadiense, como si lo hubieran regañado, se limitó a resumir que “fue constructiva” la sesión que sostuvo en Washington con Tillerson.
La docilidad de Videgaray ante el gobierno de Trump tiene perpleja a la diplomacia internacional, especialmente a la latinoamericana. La política injerencista que Trump quiere aplicar con Peña Nieto es comparable a la que primero ejerció George W. Bush y posteriormente Barack Obama con el gobierno de Calderón. Bajo el pretexto de la “corresponsabilidad” de Estados Unidos en el complejo problema del narcotráfico, Calderón no sólo aceptó la creación de la fracasada Iniciativa Mérida, sino que con ello permitió que la DEA, la CIA, el Pentágono, el FBI, el Departamento de Estado, ICE, CBP y demás agencias federales estadunidenses dirigieran las operaciones antinarcóticos en México.
Bajo la Iniciativa Mérida se creó la Oficina Binacional de Inteligencia (OBI) ubicada a unos pasos de la embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México, y desde la cual los agentes estadunidenses comandaban la guerra contra las drogas y de paso espiaban todo y cuanto querían de los asuntos políticos y seguridad nacional mexicanos.
Cuando Peña Nieto llego a Los Pinos prometió cerrarle puertas y ventanas a la injerencia y espionaje de Estados Unidos. Lo hizo al principio y después claudicó al verse rebasado por el narcotráfico y el poder de corrupción que ejerce a todos los niveles de gobierno. Inquieta que Peña Nieto permita que uno de los arquitectos de la Iniciativa Mérida y que formó parte del sexenio de la muerte y entreguista de Calderón asesore a su aprendiz de canciller.
Fuentes de la Secretaría de Relaciones Exteriores informaron a esta columna que Arturo Sarukhán, exembajador de México en Washington durante la presidencia de Calderón, aconseja a Videgaray sobre el manejo de la relación con Trump.
La diplomacia agachona de Videgaray tiene sentido bajo la influencia de Sarukhán. La táctica de usar a Kushner, a quien el periódico The Washington Post le achaca el manejo casi absoluto de la relación con México, es clásica de la diplomacia que practicó Sarukhán en la embajada mexicana.
La sombra del exembajador calderonista en la era Videgaray podría implicar muchos problemas para Gerónimo Gutiérrez cuando llegue a la embajada mexicana a hacerse cargo de la difícil tarea de apaciguar a Trump. Con cheque en blanco, Sarukhán intentará tener más protagonismo que el propio Gutiérrez.
¿Sabrá Peña Nieto que Sarukhán está asesorando a Videgaray?
Hasta lo último que se sabía, al presidente mexicano no le cae nada bien el exembajador. Tan es así, que Peña Nieto cuando visitó a Obama como presidente electo, no permitió que Sarukhán lo acompañara a la Casa Blanca. ¿Será que Peña Nieto ya lo perdonó o que Videgaray se está saltando las trancas?

Green Go