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lunes, 26 de noviembre de 2018

El crecimiento explosivo de la deuda pública externa

Alejandro Gómez Tamez en el Financiero 20/03/2017
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Con motivo de la noticia de que México colocó el pasado jueves 16 de marzo un bono soberano a 10 años por 2.400 miles de millones de dólares (mmdd) con un rendimiento de 4.19%, considero importante hacer un diagnóstico de cómo ha evolucionado la deuda pública de México, haciendo énfasis en el crecimiento desmedido que se ha registrado en la externa en los últimos cuatro años, tal como veremos a continuación. 

De acuerdo con las Estadísticas Oportunas de Finanzas Públicas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), a enero de 2017 el saldo total de la deuda neta del sector público ascendió a 9.817 billones de pesos (bdp) y de este total, 6.019 bdp fueron deuda interna y 183.183 mmdd fueron deuda externa. Esto significa que entre diciembre de 2012 y el primer mes de 2017 la deuda neta total aumentó en 4.464 bdp, mientras que la deuda interna neta creció 2.249 billones de pesos y la deuda externa neta se elevó en 58.988 mmdd. 

Este es un ritmo descomunal de crecimiento de la deuda pública en México, ya que significa que en los 1,492 días que hay entre el 31 de enero de 2012 y el 31 de enero de 2017, la deuda interna neta creció diariamente a razón de 1.508 mmdp, la deuda externa neta se elevó cada día en 39.5 millones de dólares, y el total de la deuda neta (interna más externa) creció en 2.992 mmdp diarios. De esta manera, si tomamos en cuenta que el PIB nominal de México sumó 20.730 billones de pesos al cuarto trimestre de 2016, llegamos a la situación en la que la deuda neta total representa el 47.4% del PIB, la deuda interna neta representa el 29.03% y la deuda externa neta equivale al 18.37% del PIB. 

¿Qué hizo el sector público mexicano con casi 3 mil millones de pesos de deuda que obtuvo en promedio cada día en los últimos cuatro años?

Desde luego que incrementar el gasto corriente a un ritmo similar, y llenar los boquetes financieros de las empresas públicas del estado como Petróleos Mexicanos (Pemex) y Comisión Federal de Electricidad (CFE). Más lo que se haya ido en corrupción. 

Como lo señaló en el párrafo introductorio, el punto en el que me quiero centrar en la entrega de esta semana es lo que ha sucedido con el saldo de la deuda pública externa, la cual es una variable a la cual no se le presta demasiada atención últimamente. 

Podemos comenzar señalando que al 10 de marzo de este año el saldo de las reservas internacionales de nuestro país fue de 174.524 mmdd, por lo que éstas sólo alcanzan para cubrir el 96.1% del saldo total de la deuda externa neta observado en enero de este año, situación que indica un preocupante deterioro en la solvencia económica de México, ya que al cierre de 2014 las reservas internacionales cubrían el 132.6% del saldo de la deuda externa total.

¿Cuál ha sido la evolución histórica reciente de la deuda pública externa total de México? Pues tenemos que en diciembre del 2000 ésta sumaba 84.600 mmdd, para el 2006 bajó hasta 54.766 mmdd y al cierre de 2012 fue de 125.726 mmdd, para llegar hasta los 183.183 mmdd al 31 de enero de este año. Esto significa que entre diciembre del 2000 y enero de 2017 la deuda externa de México se elevó en 116.5%, mientras que en el periodo de diciembre de 2012 a enero de 2017 ésta creció en 45.7 por ciento, por lo que queda claro que su ritmo de crecimiento se ha acelerado. 

Esto es preocupante porque nos vuelve dependientes y vulnerables respecto al exterior, debilita nuestra moneda y presiona las finanzas públicas ya que además de subir el saldo de la deuda en dólares, ésta se incrementa de manera importante en pesos conforme nuestra moneda se deprecia frente al dólar. Muestra de esto último es que la deuda externa valuada en pesos fue de 1.582 bdp al cierre de 2012 y ésta ascendió a 3.797 bdp al 31 de enero de 2017, lo que implica un aumento de 139.9% en lo que va de la administración del presidente Enrique Peña Nieto.

Para comprender mejor la evolución reciente de la deuda pública externa cabe señalar que del incremento de ésta en el periodo de diciembre de 2012 a enero de 2017, el cual sumó 57.457 mmdd, 21.584 mmdd fueron contratados por el gobierno federal y 34.159 mmdd fueron contratados por organismos y empresas públicas, mientras que 1.713 mmdd fue por parte de la banca de desarrollo. De esta manera, del saldo total de la deuda externa de 183.183 mmdd al 31 de enero de 2017, 89.045 mmdd los debe el gobierno federal, 84.223 mmdd los deben organismos y empresas y 9.915 mmdd son pasivo de la banca de desarrollo. Esto deja ver en claro que la debilidad financiera de Pemex ha hecho crecer de manera dramática la deuda externa total del país, y es que el ritmo de endeudamiento de organismos y empresas públicas ha crecido en lo que va del actual sexenio a un ritmo de casi 23 millones de dólares diarios, cifra que equivale a unos 440 millones de pesos por día al tipo de cambio actual. 

Ahora, de los 183.183 mmdd que tenemos de deuda externa total a enero de 2017, ¿en qué países o con qué organismos está contratada nuestra deuda? De acuerdo con la propia SHCP, con Estados Unidos tenemos empréstitos por 62.838 mmdd, con Organismos Financieros Internacionales (OFIS) tenemos 28.932 mmdd, con Japón hay contratados 8.567 mmdd, con la Gran Bretaña tenemos 11.060 mmdd, con Alemania son 49.748 mmdd, con Francia hay 7.816 mmdd, con Suiza 7.624 mmdd, con Canadá 1.735 mmdd y con otros países suman 4.860 mmdd. 

¿Y en qué divisas está contratada nuestra deuda? A enero de 2017, tenemos que el 80.0% está en Dólar americano, el 3.6% en Yen japonés, el 1.3% en Libra esterlina y el 14.3% en otras monedas, tales como el euro. 

Ante todos estos datos una pregunta que surge es si la estrategia de endeudarse en dólares que ha seguido el gobierno federal estos últimos cuatro años obedece a una estrategia de compensar la menor entrada de dólares que ha resentido el país y que ha causado la depreciación del peso. Si es así, pues considero que ha sido un error ya que una mayor deuda en dólares nos hace más dependientes respecto al exterior, y además de que el costo financiero de esta deuda se ha incrementado porque además de pagar los intereses correspondientes, tenemos que pagar en la divisa con la que fue contratado el crédito, de manera que si el peso se sigue depreciando cada vez nos costará más recursos realizar el pago. 

Puesto de otra forma, si la deuda externa es de 183.183 mmdd y para efectos de simplificación asumimos una tasa de interés promedio de ésta es del 5%, eso significa que anualmente tenemos que pagar de puros intereses algo así como 9.16 mmdd, que al tipo de cambio actual de 19.10 pesos equivalen a casi 175 mmdp. Pero si el dólar se regresa a niveles de 22 pesos, entonces el costo financiero de esta deuda se iría a 201.5 mmdp, es decir, 26.5 mmdp adicionales por el puro efecto del tipo de cambio. Esto sin tomar en cuenta que los pagos por amortizaciones de la deuda también se elevarían. 

Para concluir este análisis sólo queda agregar que sería muy importante que diputados y senadores llamen a cuentas a los funcionarios de la SHCP para que les expliquen dos cosas: 1. ¿Que han hecho con todos los recursos obtenidos de la contratación de deuda en los últimos cuatro años?, y 2. ¿Por qué del cambio en la estrategia de endeudamiento de pesos a dólares? Vimos que en el gobierno de Vicente Fox el saldo de la deuda externa se disminuyó considerablemente, pero ahora en día tenemos el mayor saldo de deuda externa pública en la historia.

Si no se hace algo al respecto, veremos en un par de años como la gente vuelve a hablar de “la deuda”, así como se hablaba a finales de las décadas de los ochentas y noventas, cuando esta variable era toda una pesadilla para el país y era el principal obstáculo para el crecimiento.


El autor es Director general GAEAP (Grupo Asesores en Economía y Administración Pública).

domingo, 27 de mayo de 2018

¿A dónde fue tanto dinero? ¿Por qué tanta deuda? Con EPN hubo despilfarro, dicen Economistas

En el sexenio de Enrique Peña Nieto los tres titulares que dirigieron la Secretaría de Hacienda, la encargada de las finanzas públicas del país, dieron prioridad a la estabilidad de variables macroeconómicas, pero no lograron trasladarla al desarrollo social ante el estancamiento en el crecimiento económico, coincidieron economistas.
Los responsables de la “ineficiencia” en el manejo del ingreso, gasto y deuda pública durante este periodo han sido Luis Videgaray Caso (2012-2016), José Antonio Meade Kuribreña (2016-2017) y José Antonio González Anaya (2017-actual). Días antes de que Videgaray dejara el cargo se anunció un recorte de 132 mil millones de pesos al gasto público por la situación de Petróleos Mexicanos.
“González Anaya le tocó recibir lo que ya estaba. Después estuvo Meade y antes Videgaray, no bueno, unos genios. Desafortunadamente se centraron en la parte de las variables macroeconómicas, aunque la tasa de interés e inflación subieron y el tipo de cambio se incrementó [a 20 pesos por uno]”, dijo Abraham Vergara Contreras, académico de la Universidad Iberoamericana, especializado en finanzas públicas.
El país, aclaró, nunca entró en una crisis económica, sino en un “estancamiento” al crecer en promedio un 2 por ciento al año.
“Como sexenios pasados, se han centrado en las variables macroeconómicas y no en el beneficio microeconómico, como tú yo yo, los ciudadanos; que nos veamos con mejores salarios, mejor infraestructura, mejores servicios de salud. Tuvieron algunos logros, pero medianos, mediocres; se quedaron en esa medianía”, criticó el especialista.
La cifra más reciente del Coneval refiere que en en México hay 53.4 millones de pobres. Foto: Mario Jasso, Cuartoscuro
Consideró que dejan un “gran reto” a la siguiente administración pública al heredarles un país “relativamente estable con un crecimiento limitado”, lo que dificulta que esos indicadores macroeconómicos “en semáforo amarillo” se vean reflejado en el bolsillo de la gente.
El economista de la UNAM, Benjamín García Páez, coincidió. “Si tú lo mides con la congruencia que ha habido a un modelo en el cual se continúa manteniendo estabilizada una economía en sus variables monetarias y financieras, que generen condiciones para honrar deuda externa y la inversión extranjera venga, ha sido un modelo recomendable”, dijo. “Pero si lo evalúas en términos de combatir la pobreza, reducir la desigualdad entre los perceptores de distintos niveles de ingreso y empleo bien remunerado, es un fracaso porque no generaron bases de la economía y continuaron expuestos a la evolución no controlada de la economía internacional”.
La cifra más reciente del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social señalan que hay 53.4 millones de pobres en el país.
El pasado lunes, el Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) no avaló el aumento de la remuneración básica (se pretendía que pasara de 88.36 a 98.15 pesos diarios)  para “evitar en lo posible descarrilar las tendencias inerciales positivas del crecimiento económico, el empleo y la inflación”, indicó la Conasami en un comunicado”.
Y de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), a partir del tercer trimestre de 2008 la inversión en obra comenzó a tener un aumento gradual, pero a partir de 2013, volvió a presentar descensos. Además, de 2015 a 2016 el presupuesto asignado para el rubro de obra pública se desplomó un 20.78 por ciento en 2016 y para el año siguiente el monto representó 2.6 por ciento del PIB, el menor nivel registrado en los últimos 10 años.
El Colectivo Peso, conformado por organizaciones civiles como Fundar, IMCO, CIEP y México Evalúa, destacó que aunque la Constitución otorga amplias facultades al Congreso para fungir como contrapeso en materia fiscal, los legisladores no han cumplido con sus atribuciones: cada año el Decreto de Presupuesto y la Ley de Ingresos de la Federación son aprobados “sin discusión profunda” entre los legisladores, promoviendo un presupuesto que “no corresponde con la realidad” de los recursos obtenidos y ejercidos en años anteriores, ni “es pertinente” para las necesidades que se prevén financiar en los próximos años.
Por ello han urgido a la creación de un Consejo Fiscal autónomo para dar una opinión sobre el marco macroeconómico, un análisis de las asignaciones de gasto propuestas respecto a su evolución histórica y estimaciones de las necesidades de gasto en sectores prioritarios, una evaluación del cumplimiento de la regla fiscal, hacer análisis prospectivo sobre la sostenibilidad fiscal, costear las propuesta de política pública, elaborar un reporte postelectoral de las propuestas de campaña más importantes y sus costos, entre otras.
EL GASTO INEFICIENTE 
El gasto público durante este sexenio pasó de 26.1 por ciento del PIB en 2012 al 22.90 por ciento del PIB que se prevé para 2018, de acuerdo con los datos de Hacienda. Los especialistas consultados aseguraron que en 2016 la administración de Enrique Peña Nieto se comprometió a ajustar el gasto público luego de la tempestad en Petróleos Mexicanos por la crisis petrolera internacional y su gestión interna, pero continuó gastando en comunicación social y en servicios personales más de lo aprobado por el Congreso.
Para el gasto de comunicación social del Poder Ejecutivo federal, en 2017 fueron aprobados mil 447 millones de pesos, pero hubo una variación de más de 6 mil millones de pesos adicionales, por lo que se ejercieron más de 8 mil millones de pesos, equivalentes al monto destinado para las acciones de reconstrucción de la Ciudad de México, tras los sismos de septiembre de 2017, de acuerdo al Presupuesto de Egresos de la Ciudad de México 2018, equiparó el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
“A pesar de que en 2016 anunció varios recortes y programas de austeridad, en la realidad eso no se ha logrado. Seguimos con un presupuesto inercial, y el margen que tiene el Gobierno federal para manipular el Presupuesto es menos del 10 por ciento del total del presupuesto. En ese sentido tenemos un reto para las finanzas de eliminar programas o fondos de duplicidad”, aseguró Manuel Guadarrama, investigador de finanzas públicas de IMCO.
Además, la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria en su artículo 33 establece que el gobierno federal no puede ejercer más de lo que se le aprueba en el capítulo 1000 “Servicios personales”, como lo son sueldos, salarios, honorarios, prestaciones sociales y pago de estímulos a servidores públicos, destaca la organización México Evalúa en su herramienta La Caja Negra. Pero de 2012 a 2018, el monto gastado siempre ha sido mayor al permitido. En 2017, el Congreso dio luz verde a 414 millones 344 mil pesos para ese rubro, pero se gastó 477 millones 019 pesos, revelan datos oficiales.
“El gobierno sigue siendo un elefante blanco, es decir, hay duplicidad de funciones y está gastando mal esos ingresos que le están entrando al país”, consideró el académico Abraham Vergara.
En 2018, se prevé gastar 18.1 por ciento del Presupuesto en combustible/energía (importar energéticos), 16.9 por ciento en protección social, 15.4 por ciento en participaciones y 13.5 por ciento en educación, entre otros como las pensiones o le pago de la deuda, como muestra la tabla.
Luis Videgaray Caso y José Antonio Meade Kuribreña, los encargados de las finanzas del Presidente Enrique Peña Nieto. Foto: Tercero Díaz, Cuartoscuro
LOS INGRESOS INSUFICIENTES
Los ingresos públicos en esta administración, luego de la Reforma Haciendaria y Fiscal, pasaron de 23.70 por ciento del PIB en 2012 al 20.70 por ciento del PIB que se calcula para 2018. Aunque en el 2016 se ingresaron 25 por ciento del PIB. Los economistas entrevistados expusieron que el ajuste a la recaudación de impuestos no fue suficiente para compensar la caída de los ingresos petroleros tras la crisis de precios de crudo a nivel internacional, lo cual arrastró a Pemex.
“Tuvimos menos ingresos por el tema petrolero, el precio del petróleo se cayó casi de 100 dólares por barril hasta abajo de 30 y hoy ya va otra vez a los 50 dólares. Pero la economía ya no está basada en el petróleo y con las coberturas petroleras México recibió más dinero de lo que costaba el barril en el mercado”, afirmó el economista Abraham Vergara. Por el lado de ingresos tributarios, aunque “este gobierno logró incrementar la recaudación, al mismo tiempo hay informalidad como nunca (30 millones de trabajadores, más del 50 por ciento de la población trabajadora)”.
Este 2018 se calcula ingresar 33 por ciento del Presupuesto por Impuesto Sobre la Renta (ISR), 18.5 por ciento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y 8.9 por ciento del Fondo Petrolero, entre otras fuentes, como se aprecia en la tabla. En el caso del Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS), incluyendo ya el gasolinazo de inicios de 2017, se planea recaudar 5.6 por ciento del Presupuesto.
“No somos lo suficientemente buenos para producir lo que se requiere de consumo; importamos cerca del 50 por ciento de la gasolina que se consume, luego entonces el IEPS le sirve al gobierno para ir cubriendo sus necesidades del gasto corriente”, expuso Vergara.

Como resultado del manejo de los ingresos y los gastos de este sexenio, quedó la deuda pública en niveles históricos.
Durante la presente administración de Enrique Peña Nieto, la deuda del sector público federal ha pasado de 33.8 por ciento por ciento del PIB con la que inició en 2012 a 46.4 por ciento del PIB al cierre de 2017, y llegó a 48.2 por ciento en 2016, un nivel sin antecedentes en sexenios pasados pese a que se registraron recesiones económicas en esos años, de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda.
El aumento de la deuda de hasta 14.4 puntos del PIB en este sexenio ocurrió sobre todo en la gestión de Luis Videgaray Caso del 1 de diciembre de 2012 al 7 de febrero de 2016. Aumentó 10.2 puntos porcentuales de 33 a 44 por ciento del PIB, frente a los 13.9 puntos que subió durante los dos sexenios panistas juntos de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa. En este periodo panista se elevó de 19.9 por ciento del PIB en 2000 a 33.8 por ciento del PIB en 2012 alcanzando un mínimo de 17.9 por ciento del PIB en 2007, antes de la crisis económica global, de acuerdo con Hacienda.
Entre los tres Secretarios de Hacienda de Peña Nieto, Luis Videgaray –quien fue destituido del cargo tras la visita del Presidente Donald Trump– la subió a un mayor ritmo que José Antonio Meade Kuribreña (7 febrero 2017-27 noviembre 2017) y José Antonio González Anaya (27 noviembre 2017-actual), revelan los datos de la deuda pública del sector público federal.
El ahora Canciller aumentó la deuda pública un 37.30 por ciento durante su gestión de tres años; Meade un 4.09 por ciento en dos años; y González lleva un 0.93 por ciento en cuatro meses.
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lunes, 10 de julio de 2017

La deuda se fue al techo, pero la inversión pública cae al nivel de 1995-1996; ¿a dónde va el dinero?

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“La inversión pública en infraestructura física y social son determinantes básicos del crecimiento económico del largo plazo, y sin eso no hay reducción de la pobreza”, explica el economista por la Universidad de de Viena, Sergio Saldaña Zorrilla.

El mismo Secretario de Hacienda, José Antonio Meade, lo aseguró esta semana. Sin embargo, desde 2016 la inversión pública en áreas como cultura, ciencia y tecnología, y protección social ha caído de la mano de tres recortes al gasto público y una deuda pública histórica.

Ahora, en los primeros cinco meses de este año, la inversión pública registró un declive de -20.7 por ciento frente al mismo periodo del año pasado, lo que representa la mayor disminución en el sexenio y de las últimas tres administraciones, sólo por arriba del -27.77 por ciento registrado en 1995-1996, luego de la crisis financiera generada por el “Efecto Tequila”.



Ciudad de México, 10 de julio (SinEmbargo).– Entre tres ajustes al gasto público y un nivel histórico de deuda pública –en 50 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB)–, el Gobierno mexicano ha reducido la inversión pública en áreas de desarrollo social y económico a niveles que pueden afectar al crecimiento. Esto en vez de recortar otros rubros menos productivos, afirmaron economistas.
El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), José Antonio Meade Kuribreña, afirmó esta semana en Jalisco que fortalecer la inversión en infraestructura permite impulsar la productividad, aumentar la competitividad, generar empleo y, a través de un mayor crecimiento económico, mejorar el bienestar de la población.
Sin embargo, la inversión pública de enero a mayo fue por 231 mil 132 millones de pesos, una reducción de -20.7 por ciento frente al mismo periodo del año pasado. Esto representa el mayor declive en el sexenio, y uno de los más pronunciados en los últimos tres sexenios, de acuerdo con las Estadísticas Oportunas de Finanzas Públicas de la propia Secretaría de Hacienda. En el primer trimestre de 1996, tras la crisis del llamado “Efecto Tequila”, la inversión pública cayó -27.7 por ciento, de acuerdo con un historial de México, ¿Cómo Vamos?
“La inversión pública en infraestructura física y social son determinantes básicos del crecimiento económico del largo plazo, y sin eso no hay reducción de la pobreza”, dijo el economista por la Universidad de Economía de Viena, Sergio Saldaña Zorrilla. “Debieron haber recortado el gasto corriente, discrecional, de los gobernadores y de las secretarías de Estado. Pero no los guía el interés público sino el personal y la corrupción”, agregó.
El reporte oficial expone que el área de Legislación y Justicia, del rubro de Gobierno, tuvo un incremento de inversión física de 199 y 187 por ciento de enero a mayo de este año en comparación con los mismos cinco meses de 2016. En contraste, del rubro Desarrollo Económico, el área de Agropecuaria, silvicultura, pesca y caza fue blanco de un recorte por -75.5 por ciento; el de Comunicaciones de uno por 75.6 por ciento, y Ciencia, Tecnología e Innovación por 63.8 por ciento frente al enero-mayo de 2016.
Estos recortes a la inversión pública se realizan mientras el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), la medida más amplia de deuda pública, ascendió a 9 billones 197 mil 300 millones de pesos en mayo de 2017, un 44 por ciento del PIB.
“Se estima que el SHRFSP como porcentaje del PIB disminuya de 50.2 por ciento al cierre de 2016 a 48 por ciento del PIB al cierre de 2017, ya considerando el efecto del remanente de operación del Banco de México”, expuso Hacienda en su último informe de finanzas públicas.
La deuda pública se ha incrementado un 64 por ciento o 12.8 puntos del PIB durante  el sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto, de acuerdo con el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (Ceesp), por lo que llamó a realizar mayores esfuerzos para reducir el gasto público y ejercerlo de manera más eficiente.
Saldaña Zorrilla enfatizó que la inversión pública en carreteras, a la que dan mayor prioridad, es la menos productiva frente a la marítima y ferroviaria.
“Tienen que dejar de invertir en infraestructura carretera innecesaria como puentes sobre puentes, sobre todo en el Estado de México, con fines no estratégicos sino para beneficiar a determinadas empresas. Ahí se asoma la sombra de la corrupción que ha sido la guía de las políticas públicas de los últimos tres sexenios”, determinó el investigador.

jueves, 15 de junio de 2017

Crece mil 194 mdp cada día la deuda gubernamental en bonos

Llegó a un máximo histórico de $6 billones 331 mil 899.87 millones, según datos del BdeM
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Aumentó 44% desde el inicio del sexenio, es decir, un billón 935 mil 657.43 millones
Inminente incremento en las tasas de interés aumenta el costo de financiar los pasivos
Roberto González Amador
 
Periódico La Jornada
Jueves 15 de junio de 2017, p. 23
La deuda contratada por el gobierno federal mediante la emisión de bonos en el mercado financiero local llegó a un nuevo máximo histórico este mes, mostró información oficial.
Cada día transcurrido desde el inicio de la administración, en diciembre de 2012, el endeudamiento del gobierno en bonos de deuda colocados en el mercado local ha crecido a un ritmo promedio de mil 194 millones de pesos, según datos del Banco de México.
El costo para el gobierno de financiar esos pasivos comienza a ser mayor, respecto de años previos, no sólo por el incremento en el monto. También influye el alza en la tasa de interés, cuya evolución está determinada por la tasa de referencia del Banco de México, la cual ha sido elevada en 3.75 puntos porcentuales, a 6.75 por ciento, desde diciembre de 2015.
Este miércoles, el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos elevó en otro cuarto de punto, a un rango de entre 1 y 1.25 por ciento su tasa de referencia, lo que apunta a que el Banco de México haga lo propio la próxima semana.
Los mayores premios pagados en México, respecto de otros mercados, ha elevado la participación de extranjeros como inversionistas en esos bonos, de acuerdo con datos del Banco de México.
Al 5 de junio pasado, último dato disponible, el saldo en circulación de bonos de la deuda interna gubernamental alcanzó un nuevo máximo de 6 billones 331 mil 899.87 millones de pesos, de acuerdo con los datos del banco central. Esta cifra superó en 44 por ciento a la registrada al cierre de la administración pasada, cuando se situó en 4 billones 396 mil 242.44 millones de pesos.
Así, entre el inicio del actual gobierno, el primero de diciembre de 2012, y el 5 de junio pasado, el saldo de la deuda contratada mediante la emisión de bonos en el mercado local creció en un billón 935 mil 657.43 millones de pesos. Ello significa un ritmo promedio de incremento de mil 194 millones de pesos diarios, según los registros del Banco de México.
La deuda en bonos gubernamentales está representada por la emisión en el mercado local de Certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes), Bonos de Desarrollo (Bondes D), bonos y udibonos, un instrumento con valor indexado a la inflación.
Mayor atractivo para los Inversionistas extranjeros
Atraídos por la diferencia entre las tasas de interés en Estados Unidos o Europa y las que se pagan en México, inversionistas extranjeros han aumentado el monto invertido en bonos de la deuda gubernamental, como indican los datos del banco central.
Haste el 5 de junio pasado, la inversión extranjera en bonos de deuda gubernamental llegó a 2 billones 150 mil 789.20 millones de pesos. Fue una cantidad superior en 45 mil 492.40 millones de pesos a la reportada en diciembre de 2016 y mayor en un billón 660 mil 494.39 millones de pesos a la registrada al inicio del actual gobierno.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Se endeudó el país mil 443 millones de pesos diarios, según reportes de Hacienda

El saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público llegó a $9.6 billones
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Israel Rodríguez
 
Periódico La Jornada
Jueves 1º de diciembre de 2016, p. 27
Para completar su gasto de operación y sus programas de inversión, el gobierno federal tuvo endeudamiento diario de mil 443 millones de pesos, con lo que la contratación de deuda interna y externa del gobierno federal en el periodo enero-octubre de este año fue de un total de 433 mil millones de pesos.
Así, el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público (SHRFSP), la medida más amplia de deuda pública, ascendió a 9 billones 66.5 mil millones de pesos, mientras el observado al cierre de 2015 ascendió a 8 billones 633.5 mil millones de pesos, revela el Informe de finanzas públicas y deuda públicacorrespondiente al décimo mes de este año.
La evolución del endeudamiento del sector público, aseguró la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), es congruente con la estrategia de consolidación fiscal para 2016, además de ser consistente con los techos de endeudamiento aprobados por el H. Congreso de la Unión para 2016.
El componente interno del SHRFSP se ubicó en 5 billones 828.3 mil millones de pesos, mientras que el externo fue de 3 billones 238.2 mil millones de pesos.
La SHCP destacó los factores que fortalecen la posición financiera del gobierno federal ante un escenario de volatilidad externa, y refirió que con la información disponible sobre los ingresos tributarios y el gasto no programable le permiten anticipar una evolución ordenada de las finanzas públicas para el resto del año.
En agosto revisó la estimación de los requerimientos financieros del sector público para 2016, que pasa de 3.5 por ciento del producto interno bruto (PIB) a 3 por ciento, es decir, 1.1 puntos del PIB respecto del cierre de 2015 y de 0.5 puntos del PIB respecto de la estimación prevista al inicio del año.
Como parte de un proceso de mejora continua en materia de transparencia en las finanzas públicas, la SHCP compilará mensualmente 12 indicadores de ingreso, gasto y financiamiento público que permitirán dar un seguimiento más puntual de la trayectoria observada y esperada de las finanzas públicas.
Por otro lado, informó que entre enero y octubre de este año el gasto neto total sin incluir las erogaciones para inversión financiera disminuyó en uno por ciento real. Si además se excluye el pago de participaciones, pensiones y el costo financiero, la disminución es de 5.6 por ciento. En tanto, el gasto neto presupuestario subió 3.6 por ciento.
El déficit público acumulado entre enero y octubre de 2016 se ubicó en 222 mil 400 millones de pesos, que, al compararse con el registrado en el mismo periodo de 2015, resulta menor en 268 mil 100 millones de pesos.
A su vez, a octubre los ingresos presupuestarios aumentaron en 13 por ciento real. Si se excluyen los ingresos por el remanente de operación del Banco de México, así como los ingresos asociados a las aportaciones patrimoniales por parte del gobierno federal a Pemex, los ingresos aumentaron en 2.6 por ciento. Al interior, destaca alza de 10.8 por ciento real en la recaudación tributaria.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Decepcionante crecimiento en México, pese a reformas: S&P

La firma redujo de estable a negativa la perspectiva crediticia del gobierno
Ante deuda de 42% del PIB, dejó abierta la posibilidad de bajar la nota si no disminuyen los pasivos del sector público
La percepción de corrupción limita beneficios e inversiones, dice
Roberto González Amador
 
Periódico La Jornada
Miércoles 24 de agosto de 2016, p. 18
México ha tenido una tasa de crecimiento decepcionante, aun cuando ha llevado a cabo más reformas estructurales que otros países, sostuvo este martes Standard and Poor’s (S&P).
La firma redujo de estable anegativa la calificación sobre la posibilidad de impago de la deuda del gobierno mexicano y abrió la posibilidad de bajar la nota si no hay una reducción en los pasivos del sector público federal.
En sus consideraciones mencionó que la percepción de corrupción en el país limita los beneficios de los cambios impulsados por el gobierno, en particular en el área de la inversión.
Las calificaciones de deuda son un indicador de la probabilidad de impago de obligaciones por parte de gobiernos y empresas. A mejor calificación, es menor el costo del financiamiento que reciben. México tiene el llamado grado de inversiónde las principales calificadoras. Reducir a negativa la perspectiva indica que es más probable que baje la calificación.
México ha llevado a cabo más reformas estructurales en comparación con la mayoría de los países de mercados emergentes, pero su tasa de crecimiento ha sido decepcionante, debido parcialmente a factores no económicos, destacó.
La administración del presidente Enrique Peña Nieto hizo notables reformas estructurales para modernizar la economía en los sectores de energía, educación, telecomunicaciones, fiscal y financiero en la primera parte de su periodo de administración de seis años, con el respaldo de otros partidos. Sin embargo, las debilidades en la gobernabilidad, que reflejan en parte una débil aplicación de la ley y la percepción de corrupción, limitan los beneficios de estas reformas, especialmente en la inversión, expuso.
La deuda neta del gobierno general se ubicó en 42 por ciento del producto interno bruto (PIB) en 2015. En 2005 era equivalente a 28 por ciento del PIB. La firma calificadora anticipó que hacia el final del gobierno, en 2018, el endeudamiento será equivalente a 47 por ciento de la economía. Aunque el nivel de deuda es moderado, el gobierno tiene menos margen de maniobra fiscal del que tenía hace 10 años, consideró.
La democracia mexicana ha seguido madurando a medida que los partidos comparten el poder en los niveles de gobierno nacional y local. La democracia ha generado estabilidad y cambios regulares de gobierno en México, pero no ha derivado en un dinamismo económico ni ha mejorado la seguridad pública, expuso la calificadora en su argumentación sobre la decisión de poner en perspectiva negativa la calificación financiera del gobierno mexicano.
Esperamos que la continuidad de las políticas económicas en los próximos dos años, junto con el ajuste fiscal en curso, compensen los menores ingresos petroleros y contengan el nivel de deuda del gobierno. Esperamos que la implementación de las reformas económicas, especialmente en los sectores de energía y telecomunicaciones, mantengan el crecimiento del PIB a largo plazo, pero no necesariamente incrementará la tasa de crecimiento, en ausencia de otras medidas.

sábado, 5 de septiembre de 2015

En 15 años se ha pagado 7 veces el monto de la deuda externa

El saldo actual es más del doble de lo que sumaba en 2000, según datos oficiales
Roberto González Amador
 
Periódico La Jornada
Sábado 5 de septiembre de 2015, p. 25
En un lapso de 15 años, el pago de amortizaciones e intereses de la deuda externa del sector público consumió recursos por un monto que equivale a siete veces el saldo que tenía ese endeudamiento en 2000, reveló información oficial.
Aun con la transferencia de esos recursos para cubrir el servicio de la deuda –compuesto por el pago de amortizaciones de capital e intereses– el saldo actual del endeudamiento del sector público federal es más del doble del registrado en 2000, tendencia que ha llevado el monto de los compromisos del sector público con los acreedores externos a un nivel sin precedente, de acuerdo con datos contenidos en el Anexo estadístico del tercer Informe de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.
Entre 2000 y junio de 2015 fueron transferidos al exterior recursos públicos por 516 mil 62.9 millones de dólares para cubrir el servicio de la deuda externa del sector público federal, según la información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público incluida en el Anexo estadístico.
En términos comparativos, esa cantidad es equivalente a 43 por ciento del producto interno bruto (PIB) del último año, es decir, del valor de todos los bienes y servicios producidos en el país.
Los recursos transferidos en los pasados 15 años para el pago del servicio de la deuda externa multiplican por siete el saldo que ese mismo endeudamiento tenía en 2000, que fue de 70 mil 260.4 millones de dólares, indica la información oficial.
Así, en estos casi tres lustros, dado que los datos están actualizados a junio pasado, los recursos destinados al pago de amortizaciones e intereses de la deuda son en un monto suficiente para pagar siete veces el saldo que tenía el endeudamiento público externo en 2000, de acuerdo con la información contenida en el documento.
La deuda externa del sector público, aun con la creciente transferencia de recursos para pagar capital e intereses, no ha dejado de crecer, según muestran los datos oficiales.
Al cierre de 2000, la deuda externa del sector público federal –compuesto por el gobierno central, las entidades paraestatales y la banca de desarrollo– fue de 70 mil 260.4 millones de dólares. Esa cantidad, a junio pasado, el dato más reciente disponible, se elevó a un nuevo récord de 158 mil 580.4 millones de dólares, lo que representó un crecimiento de 125 por ciento, indica la información.
En el periodo de referencia, el pago de amortizaciones de capital consumió recursos por 415 mil 103.9 millones de dólares, mientras que para el pago de interses se transfirieron al exterior 100 mil 959 millones de dólares, muestran los datos del tercer Informe de gobierno.

viernes, 31 de julio de 2015

El FMI sugiere expropiar el 10% de la riqueza de las familias para reducir deuda pública

Durante la presente crisis, los países desarrollados han disparado sudeuda pública hasta alcanzar un nuevo récord histórico en tiempos de paz. Buena muestra de ello es la grave crisis de deuda soberana que ha estallado en el seno de la zona euro y que, por el momento, se ha saldado con el rescate internacional de cuatro estados miembros (Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre), la asistencia financiera a España y un inédito programa especial para comprar bonos periféricos por parte del Banco Central Europeo (BCE), del que también se ha beneficiado Italia, entre otras medidas excepcionales.
La deuda de la zona euro supera ya el 92% del PIB, y especialmente alarmante es la situación de Grecia (160%), Italia (130%), Portugal (127%), Irlanda (125%) y Bélgica (105%). De hecho, España no se queda muy atrás, con un 92,2% del PIB, el mayor nivel registrado en el último siglo, y que amenaza con rondar el 100% el próximo año. No es la primera vez que la deuda estatal alcanza volúmenes semejantes, ni mucho menos, pero tal crecimiento es excepcional en tiempos de paz. La cuestión que se plantean ahora analistas y gobernantes es cómo revertir tal dinámica.
Lo lógico y, sin duda, más saludable es que el estado en cuestión empiece a generar superávit fiscal primario (descontando el pago de intereses) año a año para, de este modo, no sólo frenar el aumento de la deuda sino reducir su tamaño destinando esos excedentes presupuestarios a amortizar bonos. El problema es que ello implica mantener en el tiempo una drástica senda de ajustes, sobre todo mediante recortes de gasto público, que no suelen tener muy buena acogida en los países afectados, tal y como está demostrando la actual crisis del euro.

Las vías para reducir deuda

La historia de las crisis soberanas demuestra que los políticos no son muy dados a aplicar estrictos programas de austeridad pública. De ahí, precisamente, que este tipo de fenómenos se haya resuelto habitualmente acudiendo a otro tipo de mecanismos extraordinarios:
  • Inflación: muchos países acuden a esta vía para impagar parte de la deuda contraída. Devaluar la moneda suele ser el recurso fácil como, por ejemplo, ha sucedido recientemente en Islandia. Aunque también existen experimentos más radicales, como el acontecido en Alemania y Austria en los años 20, mediante la impresión masiva de billetes y una histórica hiperinflación.
  • Default: suspender pagos es otra de las vías escogida por multitud de gobiernos. Impagar mediante una quita y/o espera ha sucedido recientemente en Grecia y, de hecho, no se descarta que vuelva a acontecer.
  • Impuestos especiales: otro de los mecanismos recurrentes, aunque menos conocido, consiste en la aplicación de un impuesto especial sobre el patrimonio de los hogares, que se paga de una vez. Es decir,una especie de quita sobre el capital o riqueza de las familias para conseguir ingresos extra con el fin de amortizar y, por tanto, reducir deuda pública.

Un nuevo "impuesto sobre el capital"

Ésta es, precisamente, la idea que recoge el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su último informe sobre Vigilancia Fiscal (Fiscal Monitor), publicado el pasado miércoles. Más allá de ampliar las bases fiscales y elevar la tributación indirecta para aumentar la recaudación con el objetivo de ir reduciendo progresivamente el déficit, el organismo reconoce que reducir los actuales niveles de deuda pública que presentan varios países, sobre todo europeos, será una tarea ardua y compleja que llevará tiempo y no estará exenta de sacrificios.
Por ello, una de las propuestas que sugiere es imponer un tributo especial "sobre el capital". Es decir, una especie de quita "excepcional" sobre la riqueza de las familias que se tendría que aplicar de una sola vez, garantizando, además, que no se va a volver repetir para no desincentivar la inversión y provocar una intensa fuga de capitales. La medida consistiría en gravar la riqueza neta de las familias y destinar el dinero recaudado a amortizar deuda estatal.
El FMI reconoce que el fuerte deterioro de las finanzas públicas que sufren muchos países "ha reavivado el interés" sobre la posible aplicación de este tipo de gravámenes especiales y, de hecho, admite que su aplicación podría tener "éxito" frente a otras alternativas indeseadas, como la suspensión de pagos. En concreto, el informe señala que el tipo impositivo necesario para reducir la deuda a los niveles previos a la crisis son "considerables": reducir la deuda pública de una muestra de 15 países de la zona euro a los niveles de finales de 2007 requeriría aplicar a las familias una quita del 10% sobre su patrimonio neto (activos menos pasivos), según el FMI.
El organismo no hace distinciones de ningún tipo, tan sólo alude a la posibilidad de gravar la riqueza neta de las familias, aplicando así este particular impuesto a todo tipo de hogares, siempre y cuando el valor de sus activos (vivienda, acciones, ahorros, etc.) sea superior al de sus deudas. Además, el organismo hace referencia a otros casos similares acontecidos en el pasado, ya que este tipo de gravámenes fueron ampliamente adoptados en Europa después de la Primera Guerra Mundial, y en Alemania y Japón tras la Segunda Guerra Mundial.
Efectivamente, tal y como recogen algunos destacados estudios sobre la materia -uno de ellos elaborado en 2008 por el hoy presidente del BCE, Mario Draghi-, Italia aplicó un impuesto sobre el capital en 1920, con tipos que oscilaban entre el 4,5% y el 50%, aunque el pago podía extenderse durante un total de 20 años; Checoslovaquia también aprobó una tasa progresiva especial sobre todo el patrimonio de las familias que iba del 3% al 30%, aunque recayó, principalmente, sobre una minoría de origen alemán; otros países como Austria o Reino Unido intentaron imitar estas medidas, pero fracasaron al retrasar su aplicación, disparando la fuga de capitales; en Japón, las fuerzas de ocupación impusieron dicho impuesto tras la Segunda Guerra Mundial, aunque se limitaba a castigar a quienes se hubieran enriquecido con la guerra.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Con Peña Nieto creció la deuda mil 665 millones de pesos diarios

En sólo 59 días contrató el equivalente a un año de presupuesto para seguridad nacional
El cártel de los #MalaMadre
La cantidad es casi lo doble del gasto que se destinará a educación en 2015
Israel Rodríguez
 
Periódico La Jornada
Domingo 2 de noviembre de 2014, p. 23
En lo que va del actual sexenio el sector público federal se ha endeudado a un ritmo de mil 675 millones de pesos diarios, cantidad que, comparativamente, equivale a que en sólo 59 días se contratan pasivos por un monto que equivale al presupuesto anual destinado a la seguridad nacional, según se desprende de informes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Así, en los 668 días transcurridos desde el primero de diciembre de 2012, cuando inició el actual gobierno federal, hasta septiembre pasado, el monto de la deuda en su expresión más amplia representada por el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público aumentó en un billón 119 mil 527 millones, cantidad equivalente al doble del gasto en salud previsto para 2015.
Los más recientes informes sobre las finanzas públicas y la deuda correspondientes al cierre del tercer trimestre del año, emitidos por la Secretaría de Hacienda, precisan que el monto total de la deuda del sector público, en su concepción más amplia, ascendió a 7 billones 10 mil 39 millones de pesos a septiembre de 2014, cantidad equivalente al 41 por ciento del monto total de los bienes y servicios que producirá el país en todo 2015, calculado en 17 billones 96 mil 300 millones de pesos, de acuerdo con cifras oficiales.
Incluye costo del rescate bancario
De esta manera, el saldo histórico total de los requerimientos financieros del sector público aumentaron en lo que va de la presente administración en cinco puntos porcentuales como proporción del producto interno bruto (PIB), al pasar de 5 billones 890 mil 512 millones de pesos en diciembre de 2012, equivalente a 35.8 por ciento del PIB, a 7 billones 10 mil 39 millones de pesos a septiembre de 2014, que representan una proporción respecto del PIB de 41 por ciento.
A partir de 2010 el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público agrupa la deuda neta del sector público presupuestario y las obligaciones netas del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), del Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin), cuya función principal es promover y fomentar la participación del sector privado en el desarrollo de infraestructura, a través del otorgamiento de apoyos recuperables y no recuperables, los asociados a los Proyectos de Inversión con Impacto Diferido en el Gasto (Pidiregas) y a los programas de apoyo a deudores, así como la pérdida esperada de la banca de desarrollo y fondos de fomento.
Así, el monto de endeudamiento creció en 19 por ciento, equivalente a un billón 119 mil 527 millones de pesos, según revelan las cifras más recientes Hacienda.
En los 668 días transcurridos hasta septiembre de la presente administración, el ritmo de endeudamiento ha sido de mil 665 millones de pesos al día, con lo que el gobierno federal completa los recursos para operar e invertir en sus diferentes programas y refinanciar parte de su deuda.
El endeudamiento diario alcanzado durante casi dos años de mandato del presidente Enrique Peña Nieto es equivalente a dos veces el gasto que se destinará a salud el próximo año, programado en 511 mil 500 millones de pesos.
También es equivalente a poco menos del doble del gasto que el gobierno canalizará a educación y que será para el próximo año de 651 mil 87 millones de pesos.
Con el actual ritmo de endeudamiento de mil 675 millones de pesos diarios se podrá cubrir también en tan sólo 59 días el presupuesto que se prevé gastar en seguridad nacional y que será para todo el 2015 de 95 mil 321 millones de pesos.
Por su parte, el saldo de la deuda neta total del sector público federal aumentó en la actual administración, que comenzó en diciembre de 2012, en 854 mil millones de pesos, al pasar de 4 billones 359 mil 952 millones de pesos a 5 billones 213 mil 376 millones a septiembre de 2014; es decir, un aumento de 19.5 por ciento.
El total de la deuda neta alcanzada al cierre del tercer trimestre de 2014 se distribuye en 3 billones 769 mil 999 millones de pesos en endeudamiento interno y 121 mil 659 millones de dólares en deuda externa, para sumar 5 billones 352 mil 794 millones de pesos.
Ernesto Revilla, titular de la unidad de Planeación Económica de la Secretaría de Hacienda, explicó el viernes pasado que el gobierno de la República está haciendo un uso responsable de la política fiscal contracíclica (sobre deuda y déficit) para dar mayor apoyo a la actividad económica dado que el entorno global se ha complicado.
El funcionario reconoció: la economía mexicana está por debajo de su crecimiento potencial. En 2017-2018 tendremos una deuda muy baja, estable; está colocada a plazos largos y con buena composición de monedas, y el Congreso aprobó un dé

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