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sábado, 13 de octubre de 2018

Monopolios causan sobreprecios de hasta 98% en tortillas, frutas, lácteos, verduras, medicinas…

La falta de competencia y los monopolios de mercado en México provocan que un sobreprecio de hasta 98.23 por ciento al momento de consumir bienes de consumo final como la tortilla de maíz, pan, cárnicos y huevo, lácteos, frutas, verduras, bebidas no alcohólicas, medicamentos y materiales de construcción, de acuerdo con un estudio realizado por la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece).

Acerca de las pérdidas monetarias de los hogares mexicanos, la Cofece indica que el sobreprecio que pagan puede ser interpretada como un “impuesto”. Para los hogares con menor ingreso, las pérdidas son de hasta 30.9 por ciento del ingreso mensual, equivalentes a 841 pesos. En el caso de los de mayor ingreso, la pérdidas ascienden a 2 mil 237 pesos, que equivalen al 5.7 por ciento del ingreso mensual.

Ciudad de México, 12 de octubre (SinEmbargo).- La falta de competencia y los monopolios de mercado hacen que los hogares mexicanos paguen un sobreprecio de hasta 98.23 por ciento al momento de consumir bienes de consumo final (tortilla de maíz, pan, cárnicos y huevo, lácteos, frutas, verduras, bebidas no alcohólicas, medicamentos y materiales de construcción) y servicios como el transporte foráneo de pasajeros, concluyó un estudio realizado por la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece).
Este aumento afecta, sobre todo, al poder adquisitivo de las familias más pobres de México y acentúa la desigualdad nacional.
“Los hogares mexicanos pierden, en promedio, 16 de cada 100 pesos de su ingreso como consecuencia de los sobreprecios que genera el poder de mercado sobre 12 bienes y servicios de consumo generalizado y de alta demanda”, refiere el estudio.

 En el caso de las familias con mayor vulnerabilidad económica, la pérdida en ingreso es de 31 por cada 100 pesos, cifra que es 4.4 veces mayor respecto a lo que pierden las familias con más recursos.
A nivel regional, los sobreprecios impactan más en el suroeste que en el noroeste mexicano. En estados del sur con altos índices de pobreza (como Chiapas, Guerrero y Oaxaca) la reducción del poder adquisitivo es 47 por ciento menor que en entidades federativas del norte (Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Sinaloa y Sonora).
Por tipo de producto, la Cofece mencionó que las frutas son las de mayor sobreprecio al alcanzar un incremento de 238 por ciento. Le siguen el pan (200), los materiales de construcción (113), los lácteos (95), las verduras (31), las tortillas (26), el pollo y el huevo (14), la carne de res (ocho), las bebidas alcohólicas (cinco), los medicamentos (cuatro) y las carnes procesadas (dos por ciento).
 En materia de servicios, los precios del transporte aéreo de pasajeros tiene incrementos de poco más de 27 por ciento y el de los autobuses foráneos de 15 por ciento.
La escalada de precios se debe, principalmente, a la falta de competencia económica ya que “una empresa puede subir precios y retener a sus clientes porque tiene pocos o ningún competidor”, se lee en el Estudio sobre el impacto que tiene el poder de mercado en el bienestar de los hogares mexicanos.
También puede deberse a prácticas monopólicas derivadas del control de los recursos escasos o de insumos esenciales, rendimientos crecientes a escala, superioridad tecnológica y barreras regulatorias creadas por el Gobierno.
“Mercados con menores elasticidades donde hay empresas con poder de mercado, tienen mayores probabilidades de observar precios más altos que aquellos mercados con elasticidades grandes o donde no hay empresas con poder de mercado”, explicó la Cofece.
Ante este tipo de escenario –es decir, el de un mercado poco flexible– las alternativas para el consumidor son limitadas. O paga el sobreprecio, o debe prescindir del bien que requiere.
La elasticidad de los precios –explicó la Comisión– está definida por qué tan prescindible es el producto o servicio para los consumidores. De este modo, un “bien elástico” es aquel que tiene más decremento de demanda por su incremento de precio y un “bien inelástico” el que tiene menor decremento a pesar del aumento de precio.
En ese sentido, el estudio refiere que los productos más elásticos son el pan, las frutas, las verduras, los lácteos, así como el pollo y el huevo. Y los bienes y servicios más inelásticos son la carne de res, los autobuses foráneos, los materiales de construcción y los medicamentos.
Las elasticidades menores a uno –como en los casos de la carne de res, de los autobuses, los materiales de construcción, medicamentos y carnes procesadas– “pueden interpretarse como un ‘foco rojo’ ya que es indicativo de la vulnerabilidad en el ingreso de los hogares ante aumentos de precios en estos mercados”, explicó el informe.
Acerca de las pérdidas monetarias de los hogares mexicanos, la Cofece indica que el sobreprecio que pagan puede ser interpretada como un “impuesto”.
Para el decil con menor ingreso, las pérdidas son de hasta 30.9 por ciento del ingreso mensual, equivalentes a 841 pesos. En el caso del decil más alto, la pérdidas ascienden a 2 mil 237 pesos, que equivalen al 5.7 por ciento del ingreso mensual.
En promedio, este denominado impuesto representa el 15.7 por ciento del ingreso mensual de los hogares mexicanos, sin dejar de advertir que el impacto siempre es más perjudicial para las familias de menores ingresos.
Así pues y de manera proporcional, la pérdida relativa de bienestar de los hogares de menores ingresos es 4.42 veces mayor a la de los hogares con mayores ingresos, situación “que contribuye de forma importante a acentuar la desigualdad del país”.
Los sobreprecios ocasionados por el poder de mercado, abunda el estudio, “incrementaron la desigualdad por ingreso en el país en un 7.3 por ciento”.

 Para la realización del estudio, la Cofece analizó las categorías de bienes y servicios mencionados con base en cinco criterios: que fueran bienes de consumo final; que existieran series de precios separadas del Índice Nacional de Precios al Consumidor; que tuvieran contribución relevante en el Producto Interno Bruto (PIB) nacional; que se tratara de bienes y servicios de consumo generalizado a nivel nacional y de alta demanda en hogares de menores ingresos.
Asimismo, el estudio consideró a 46 ciudades del país, distribuidas en 8 regiones geográficas. Y para las estimaciones, la Cofece utilizó datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi) con base 2014.

viernes, 22 de abril de 2016

Precio del limón se acerca a los 50 pesos por kilo

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Un nuevo problema crece en el bolsillo de los mexicanos. Este jueves, el precio del kilo de limón superó los 40 pesos y se acerca a los 50 pesos.
De acuerdo con el Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados de la Secretaría de Economía, el limón sin semilla tuvo un aumento de 13.64 por ciento respecto a la semana anterior y un 132 por ciento más que en el mismo mes del año pasado.
Varias teorías se han comentado sobre el alza del producto: la actual ola de frío está afectando la producción, las lluvias atípicas de octubre de 2015 dañaron las cosechas, Colima (uno de los productores clave) está luchando contra una plaga de dragón amarillo y las condiciones climáticas en Veracruz y Michoacán.
Lo cierto es que la Secretaría de Economía ya previó que el precio del limón sin semilla se mantenga al alza en las próximas dos semanas, debido a la limitada oferta que hay por la menor producción en Veracruz.
“Se espera que para los próximos quince días, al no contarse con disponibilidad de tamaños grandes, las cotizaciones se mantengan en el mismo nivel elevado, sin descartar ligeros repuntes”, informó la dependencia.
Actualmente, hay una etapa de menor producción, a su vez la disponibilidad de limón de tamaños grandes es escasa.
Al respecto, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) advirtió que no permitirá incrementos desproporcionados en los productos de la canasta básica, especialmente el limón.
Su titular, Ernesto Nemer, indicó que trabajan de manera conjunta con otras dependencias, especialmente la Secretaría de Desarrollo Social, para evitar que el precio del cítrico continúe aumentando.
Advirtió que en dos semanas, aproximadamente, el costo del limón deberá estar regulado en un promedio de 25 pesos por kilo.
Ayer, el secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade Kuribreña, anunció que en apoyo de la economía de más de 720 mil familias mexicanas, Diconsa adquirió con productores nacionales 200 toneladas de limón para comercializarlas a un precio preferente de 23.50 pesos por kilogramos en más de cinco mil tiendas comunitarias.

lunes, 8 de febrero de 2016

Empieza a subir de precio el kilo de tortilla por el maíz más caro

Desde hace unas semanas aumentó más de un peso en tortillerías tradicionales

La tonelada del grano pasó de $3,600 hasta 5,500, según su procedencia, explican industriales
El gobierno siempre se va contra nosotros, afirman dirigentes de los productores del sector
Foto
Los aumentos detectados por el SNIIM en el precio del kilo de tortilla oscilan entre uno y 12 por cientoFoto José Antonio López
Susana González
 
Periódico La Jornada
Lunes 8 de febrero de 2016, p. 28
Después de permanecer prácticamente inamovible durante 2015, el precio promedio de la tortilla a nivel nacional comenzó a subir en este año, revelan reportes oficiales. La tortilla concentra 8.3 por ciento del gasto en alimentos de los hogares mexicanos, muy por encima del 5.4 y 5.3 por ciento que destinan a la leche y refrescos, o del 4.4 y 4.3 por ciento para pollo o bistec, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El Sistema de Información e Integración de Mercados (SNIIM) de la Secretaría de Economía revela que la tortilla aumentó hasta más de un peso por kilo en tortillerías tradicionales en 14 de las 56 ciudades y zonas urbanas que revisa. Las alzas empezaron desde hace unas semanas, informaron organizaciones del sector, pero apenas comenzaron a reflejarse en los reportes oficiales de febrero.
La causa no es otra que el encarecimiento de la tonelada de maíz, pues de venderse a 3 mil 600 pesos a principios de año se disparó hasta 4 mil 500 o 5 mil 500 pesos, según la procedencia del grano (si es de Sinaloa, Durango o Jalisco) y el estado donde se comercialice.
No hay escasez de maíz; la producción fue satisfactoria, pero, como siempre, las grandes empresas ligan el precio al mercado de Chicago, pero ahora se disparó más con la devaluación del peso, aseguró Antonio de la Torre, dirigente de la Unión Nacional de Industriales de la Masa y la Tortilla.
En Durango, la tonelada de maíz de Sinaloa se incrementó 44.7 por ciento en lo que va del año, de acuerdo con De la Torre. En Querétaro estamos pagando 600 pesos más por tonelada que en diciembre, comentó a su vez Baltazar Bonilla, integrante de la Federación de Productores de Masa y Tortilla de esa entidad. Nosotros traemos un sobreprecio de 800 pesos porque el maíz subió de 3 mil 700 a 4 mil 500 por tonelada, señaló a su vez Arturo Solano, de Grupos Unidos de la Masa y la Tortilla de Jalisco.
En cuanto a la tortilla, los aumentos detectados por el SNIIM oscilan entre uno y 12 por ciento. Destacan las alzas de Campeche, de 14.50 a 16.25 pesos el kilo (12 por ciento); Tapachula, de 12 a 13.33 pesos (11 por ciento); Piedras Negras, de 14 a 15 pesos (7.14 por ciento), y la Paz, de 14.25 a 15.25 pesos ( 7 por ciento), todo según precios promedios. En menor proporción también hubo aumentos en Mexicali, Saltillo, Puebla, Ciudad Obregón, Villahermosa, Ciudad Victoria, Coatzacoalcos, Xalapa, Mérida y zona metropolitana de Puebla.
Aseguraron que la mayoría de las tortillerías han absorbido dicho incremento, algunas por contar con reservas de grano o harina de maíz. No obstante, aunque no se ha generalizado un aumento en la tortilla, varios negocios ya han tenido que hacer ajustes de 50 centavos o un peso.
No es tan fácil aumentar el precio, primero porque se inhibe la venta o se pierde clientela, pero también porque en lugar de vigilar a las grandes empresas productoras y comercializadoras de maíz y harina,el gobierno siempre se va contra nosotros a través de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), y ahora también con la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), comentaron.
La tortilla ha mostrado un incremento acumulado de 92.9 por ciento en su precio entre 2005 y 2015, según la Cofece. En enero de 2006, en plena crisis de la tortilla, el gobierno federal encabezado entonces por Felipe Calderón, prácticamente oficializó un aumento de 40 por ciento al acordar con organizaciones y empresas del sector que se vendiera a 8.50 pesos, en contraste con los 6 pesos que costaba un mes antes.
La Cofece y su antecesora, la Comisión Federal de Competencia (CFC), han emitido 17 opiniones sobre concentración e iniciado 12 investigaciones por prácticas monopólicas en el mercado de la tortilla entre 1996 y 2010, de las cuales 10 derivaron en sanciones. Muchos de esos casos fueron porque autoridades municipales imponen distancias mínimas para establecer tortillerías o se prohibía el reparto a domicilio.
La investigación más reciente se relaciona con el aumento de precios y concluyó en 2012 con una multa por un millón 766 mil 386 pesos a líderes como Lorenzo Mejía y otros de la Unión Nacional de Industriales de Molinos y Tortillerías, porque en 2010 anunció que se vendería a 12 pesos el kilo en el Distrito Federal, lo cual fue considerado un acto monopólico por el organismo.

viernes, 13 de marzo de 2015

Se dispara el precio del huevo; roza $40 el kilo

HUEVO ESTRELLADO
Susana González G.
 
Periódico La Jornada
Viernes 13 de marzo de 2015, p. 29
En apenas una semana el precio del huevo se disparó en tiendas de abarrotes y supermercados al grado que roza los 40 pesos por kilo, como ocurrió a mediados de 2012, último año del gobierno de Felipe Calderón, cuando se tuvieron que autorizar cupos de importación para abaratarlo. Es decir que cuesta por lo menos 10 pesos más que en en el febrero pasado, según abarroteros y consumidores.
El secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, aseguró que se analiza si va a importar huevo de otros país por el encarecimiento que otra vez registra el alimento y que atribuyó a la gripe aviar en Estados Unidos.
Estamos revisando exactamente que está pasando para ver, poder analizar las fuentes de oferta con las cuales podemos contar, dijo el funcionario, entrevistado luego de participar en el congreso anual de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin).
Piden atajar especulación
El aumento es súbito. No hablamos de semanas, sino de sólo de 7 a 10 días cuando mucho en los que los comerciantes minoristas tuvieron que pagar más de 70 pesos por los cartones o canastas de 30 huevos contra 50 o 60 pesos que costaban. El kilo del blanquillo para los consumidores tuvo que subir de 30 o 33 a casi 40 pesos, igual que hace dos años, y no nos explicamos por qué. Si se debe a la especulación de las cuatro o cinco grandes empresas que dominan el mercado, ojalá sea atacado de inmediato por las autoridades, advirtió Cuauhtémoc Rivera, dirigente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes.
En una pollería de Santa María la Ribera, el kilo de huevo se vende actualmente a 37 pesos, 10 pesos más caro que el mes pasado, aseguró Rosario Pérez, habitante de esa colonia. Las cifras proporcionadas por el dirigente de los abarroteros y en las tiendas implican incrementos de 17 y hasta 37 por ciento, pero Rivera acotó que varían mucho según la región.
En supermercados la canastilla con 12 huevos (que pesa menos de un kilo) se vende a 30 pesos como precio máximo en supermercados y la de 18 piezas hasta 43.70 pesos, según los registros de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), pero no tiene información sobre los precios en mercados y tianguis.
Se empiezan a sentir los efectos de varias cosas: primero lo que está pasando en Estados Unidos con la propagación de la gripe aviar que esta cerrando los mercados importantes. Recordemos que... se implantó algo que no se hizo antes, la importación de huevo desde ese país. Analizamos fuentes de importación, añadió.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Alimentos básicos por las nubes: suben hasta 333% en pequeños comercios


Preparativos para la cena navideña en el DF. Foto: Germán Canseco
Preparativos para la cena navideña en el DF.
Foto: Germán Canseco
MÉXICO, D.F. (apro).- En el último mes del año, el precio de los alimentos básicos aumentó desde 10% hasta 333% en los pequeños establecimientos, reveló la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México (Canacope).
Gerardo López Becerra, presidente del organismo empresarial, explicó en rueda de prensa que los incrementos “no se están originando en los negocios al menudeo, ya que éstos son el último eslabón de la cadena de distribución, sino en los centros de abasto y en los agentes distribuidores, quienes les notifican al pequeño comerciante los ajustes que deben realizar”.
De acuerdo con un sondeo realizado por el organismo empresarial, en 83 negocios del Distrito Federal, las principales alzas se registraron en productos como la fresa con 333%, le sigue la calabacita con un 250%, el chícharo, 200%; nopales, 100%. Además, el jitomate incrementó 85%; el tomate y la calabaza, 50%; el chile poblano, 67%, mientras que el kilogramo de pechuga, bistec, lomo, huevo y nuez aumentaron entre 17 y 25%, repercutiendo en los sectores populares.
De hecho, la Canacope estimó que la tradicional cena de Noche Buena se encarecerá 17% ya que la expectativa que los capitalinos tenían sobre el presupuesto necesario para una cena navideña sencilla para cuatro personas era de 800 pesos y podría ajustarse, cercano a los 936 pesos.
López Becerra hizo un llamado a las autoridades federales para verificar las cadenas de producción en donde posiblemente se estén dando casos de colusión entre productores o distribuidores, ya que existen incrementos “injustificados”.
Inflación, superior a 4%
Impulsada por el alto precio del jitomate, la calabacita, el tomate verde y los precios del transporte aéreo, la inflación se colocó en una tasa anual de 4.19% durante la primera quincena de diciembre, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En efecto, el precio del jitomate tuvo un alza de 36.56%; le siguió el aumento de la calabacita en un 24.30%; el transporte aéreo, 23.40% y el tomate verde, 12.52%. En menor medida aumentaron los costos de los servicios turísticos en paquete, del gas doméstico natural, de la carne de res, del huevo, del gas doméstico LP, así como los precios de la vivienda propia.
En contraste, disminuyeron los precios del chile serrano, la cebolla, los servicios de telefonía móvil, pasta dental, limón, queso Oaxaca o asadero, neumáticos, manzana, así como las cremas para la piel.
Por su parte, la inflación subyacente que incluye a los alimentos y bebidas, mercancías no alimenticias, así como los costos de la educación y vivienda se elevó 0.21% en la primera quincena de diciembre para ajustarse a una tasa anual de 3.26%.
Mientras que la no subyacente, subió 1.04% colocándose en una tasa anual de 7.11%. Este índice incluye los precios de los productos agropecuarios y de los energéticos, que son caracterizados por su elevada volatilidad.
Por último, el índice de precios de la canasta básica registró una variación de 0.08%, así como una tasa anual de 4.85%. En la misma quincena de 2013, los datos correspondientes fueron de 0.33% y 4.95%.
De acuerdo con el Banco de México (Banxico), para el cierre del año se espera que la inflación general anual continúe disminuyendo para ubicarse alrededor de 4%.
“Adicionalmente, el desvanecimiento de los efectos de cambios en precios relativos derivados de las medidas tributarias de inicios de 2014, la eliminación del cobro por larga distancia telefónica nacional y un menor incremento en los precios de las gasolinas para 2015 de acuerdo a la Ley de Ingresos recientemente aprobada, hacen prever que la inflación general anual disminuirá considerablemente a principios de 2015 y que se ubicará alrededor del objetivo de 3% a partir de mediados de ese año”, señaló el banco central en su más reciente Minuta con motivo del Anuncio de la Política Monetaria.
Por lo pronto, la inflación se encuentra fuera del rango propuesto por la autoridad monetaria que es de 3% (+/- un punto porcentual).

domingo, 19 de enero de 2014

Carestía: nuevo repunte

Foto José Rosas Cano
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e acuerdo con los precios detectados y reportados por la Procuraduría Federal del Consumidor, la canasta de 28 productos básicos que incluye alimentos y bebidas procesadas se encareció hasta 7.38 por ciento entre la segunda quincena de diciembre de 2013 y la primera de enero de 2014. De forma significativa, el mismo grupo de productos había incrementado su costo en 14 por ciento durante el año pasado, y aunque es previsible que una parte de dicho aumento se explique como consecuencia de las medidas fiscales recientemente aprobadas –las cuales entraron en vigor a partir de este año (la aplicación de un impuesto especial a los refrescos y bebidas azucaradas, por ejemplo)–, el alza se ha observado también en otros productos que no están impactados por nuevos gravámenes, como la leche.
El registro de estos aumentos se produce unos días después de que el Instituto General de Estadística y Geografía (Inegi) reveló que la inflación había alcanzado 3.97 por ciento durante 2013, es decir, menos de la tercera parte del aumento observado en la canasta de productos referida. Dicha consideración revela la distorsión intrínseca en la construcción de los indicadores macroeconómicos que son sistemáticamente difundidos por las autoridades: en efecto, es claro que el indicador referido por el Inegi no refleja una realidad caracterizada por el encarecimiento recurrente de productos básicos, cuyo consumo afecta o impacta más en el gasto de la mayoría de las familias del país, particularmente la de los estratos más bajos de la pirámide social.
El escenario descrito es preocupante, toda vez que plantea un agravamiento de la carestía que enfrentan millones de mexicanos que desde hace tres décadas han venido sufriendo, a consecuencia de la política económica vigente, una persistente caída en el poder adquisitivo; el tránsito al sector informal; el desempleo abierto; el deterioro de condiciones laborales, sanitarias, educativas, habitacionales, culturales y recreativas; la sistemática reducción de su nivel de vida; la pobreza o la miseria descarnadas, y también, para colmo, la degradación o anulación de la seguridad pública en diversas regiones del país.
Es cierto que el fenómeno de la inflación tiene aspectos incontrolables, y que en él pueden incidir factores exógenos y coyunturales, pero no puede dejar de considerarse que el propio gobierno federal se ha erigido, en lo que va de este sexenio, en impulsor principal de la inflación al promover y promulgar una oleada de gravámenes que afectan fundamentalmente a quienes no tienen manera de transferirlos a terceros, como sí lo hacen productores y comerciantes de bienes y servicios. Quienes terminan por pagar la mayor proporción de los incrementos son los consumidores finales y, entre ellos, los más dañados son los trabajadores sometidos al férreo designio de contención salarial.
A pesar de la evidente conjunción de circunstancias críticas en casi todos los órdenes de la vida nacional, las instancias gubernamentales siguen empeñadas –a juzgar por sus actos– en no ver la posibilidad de que la suma de los descontentos sociales y económicos derive en un desasosiego político mayúsculo en inestabilidad e ingobernabilidad. El grupo gobernante se ha empeñado, desde fines de los años 80 hasta ahora, en la creación de condiciones favorables para los grandes capitales nacionales o extranjeros o en el rescate de corporaciones ineficientes y corruptas.
Es tiempo de que emprenda un rescate de la población y, especialmente, de sus segmentos más desprotegidos, buscando los mecanismos para contrarrestar el impacto de este nuevo repunte inflacionario.

viernes, 2 de agosto de 2013

Sobreviven con un salario de 65 pesos al día más de 6 millones de trabajadores

Hay 3.5 millones de personas que sólo perciben propinas, revela análisis del CAM

En constraste, hay una aristocracia política con los promedios salariales más altos del país
Patricia Muñoz Ríos
 
Periódico La Jornada
Viernes 2 de agosto de 2013, p. 36
En México, 6 millones 250 mil trabajadores sobreviven con un salario promedio de 65 pesos por día; casi 11 millones 700 mil mexicanos perciben hasta 130 pesos diarios. Lo que equivale a alrededor de cinco y 10 dólares por jornada, respectivamente.
Además, 9 millones 900 mil trabajadores ganan salarios de hasta 190 pesos. Sin embargo, hay 3.5 millones de personas que sólo perciben propinas, no tienen salario fijo, señala el reporte 109 del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. El análisis, elaborado por el profesor Luis Lozano Arredondo; y los especialistas David Lozano, Irma Otero, Jaime Vázquez, David Moctezuma, Javier Lozano, Mario Antonio Quintana y Cristóbal Reyes, documenta que en los pasados 30 años, la mayoría de los trabajadores ha bajado el consumo de tortilla, pan blanco y leche, porque sus percepciones son insuficientes.
Incluso para muchas familias ya es normal alimentarse con productos de segunda o tercera calidad, y los alimentos de primera ya son un sueño inalcanzable para las mayorías, apunta el documento.
En 1982 los trabajadores podían comprar si querían, 51 kilos de tortillas con un salario mínimo, hoy solamente pueden adquirir cinco kilogramos, es decir, los trabajadores mexicanos son cada vez más pobres, señala.
Según puntualiza la información, los salarios de los mexicanos son devorados por el incremento constante de los precios. Además, las remuneraciones registran una constante baja, por ejemplo, en 2010, 3.9 millones de trabajadores ganaban hasta cinco veces el salario mínimo –350 pesos por día–; no obstante, este número de mexicanos se redujo a 3.5 millones al primer trimestre del 2013.
Además, los trabajadores que ganan dicho salario sólo representan 7 por ciento del total nacional.
El CAM plantea que ante esta situación, los trabajadores mexicanos han tenido que dejar de comprar con la misma frecuencia, cantidad y calidad, varios productos, como carne, huevo, pan y leche. O bien los adquieren, pero de menor calidad.
Al respecto hace un comparativo de precios para señalar que del inicio del sexenio del presidente Vicente Fox a la fecha, el precio del kilogramo de bistec de res se encareció 340 por ciento, pues actualmente tiene un costo superior a 110 pesos.
Según indica, actualmente sólo 1.7 por ciento de los trabajadores de nuestro país, es decir, poco más de 2 millones 56 mil personas, pueden adquirir la canasta básica diaria, es decir, un mínimo de mexicanos puede aspirar a tener un nivel de vida digno, como señala la Constitución.
Dentro de este último rango, se encuentra la aristocracia política del país, que tiene los promedios salariales más altos de la tabla, por lo que no entiende mucho del nivel de vida de las mayorías”, expone el documento.
Como parte de la metodología de su investigación, el CAM determinó el monto que debería tener el salario mínimo para cumplir con lo que la Carta Magna señala y determinó que al primer trimestre de 2013 esta percepción debería ser de 189.7 pesos y no de 64.76, como es en la actualidad. Esto sólo para que una familia pudiera adquirir los alimentos nutricionalmente recomendados para una dieta promedio, sin considerar gastos en salud, transporte, educación y otros, expone este análisis.

sábado, 15 de junio de 2013

Salario cada vez más miserable

Esta situación no se había presentado desde principios de 2010, según datos oficiales
Acumula el salario dos meses de caída en el poder de compra
El incremento de sueldos en mayo fue de 4.56%, inferior en 0.07 por ciento a la inflación
Roberto González Amador
 
Periódico La Jornada
Sábado 15 de junio de 2013, p. 22
La capacidad de compra de los salarios de los trabajadores mexicanos registró en mayo una pérdida por segundo mes consecutivo, en un momento en que el crecimiento promedio de los precios ha rebasado los límites máximos de la meta fijada por el Banco de México, de acuerdo con información oficial.
El incremento de los salarios contractuales en mayo fue de 4.56 por ciento, una proporción inferior en 0.07 puntos a la inflación para ese mismo periodo, lo que representó una pérdida real en la capacidad de compra de las remuneraciones, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y las juntas federales de conciliación y arbitraje.
En mayo de este año, la inflación anual se situó en 4.63 por ciento, arriba de la meta fijada por el Banco de México, que es de 3 por ciento anual, con un intervalo de variación de un punto porcentual hacia arriba o abajo.
La pérdida en el poder de compra de los salarios registrada el mes pasado se sumó a la reportada en abril, cuando los incrementos derivados de las negociaciones contractuales fueron, en promedio, de 4.28 por ciento, inferiores en 0.35 puntos a la inflación anual a ese mes, de acuerdo con las mismas fuentes.
Así, entre abril y mayo pasados se acumularon dos meses consecutivos con pérdida en el poder de compra de los salarios, una situación que no ocurría desde el inicio de 2010, según los datos oficiales. En aquel año, durante los meses de enero, febrero y marzo se registraron pérdidas en el poder adquisitivo de 0.02, 0.31 y 0.35 por ciento.
La carrera precios-salarios
La mayor inflación ha provocado una pérdida real del poder adquisitivo de los salarios, comentó el área de análisis del Grupo Banamex.
En el caso de los trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) –al que están afiliados los trabajadores del sector privado, incluidos los que participan en negociaciones contractuales– el último dato disponible es para abril y también se registra una caída en el poder de compra de las percepciones.
El salario base de cotización al IMSS en abril pasado fue de 269.14 pesos diarios, una pérdida de capacidad de compra de 0.47 por ciento si se lo compara con el del mismo mes del año pasado, según datos del propio Instituto.
Las pérdidas recientes en el poder de compra de los salarios, derivadas de un repunte de la inflación que ha rebasado las expectativas oficiales, se suma a la caída en la capacidad adquistiva de los trabajadores experientada a lo largo de los últimos años.
Entre diciembre de 1994 y finales de 2012, el costo de una canasta básica de consumo calculada por la Universidad Obrera de México aumentó 582.4 por ciento, al pasar de 56.3 pesos por día a 384.4 pesos. En ese mismo periodo, el salario mínimo, actualmente de 64.76 pesos, aumentó 308.19 por ciento en términos nominales, es decir, sin descontar el desgaste por inflación.
Algunos de los productos que conforman esa canasta básica han registrado, en el lapso de referencia, incrementos mayores a mil por ciento, como es el caso de la tortilla, cuyo precio aumentó mil 364 por ciento; el del pan blanco, 980 por ciento; leche, 611 por ciento; frijol, 623 por ciento; huevo, 862 por ciento; y bistec de res, 412 por ciento.
El Banco de México, según el último comunicado de política monetaria, publicado el viernes de la semana pasada, espera que la inflación comience a ceder a partir de la segunda mitad de este año.
La inflación refleja la evolución de los precios de una canasta de bienes y servicios que en promedio consumen las familias mexicanas en un periodo de tiempo.
Menor inflación en la segunda mitad del año
Según el banco central, el aumento de la inflación a partir de febrero de este año está relacionada principalmente conchoques de oferta claramente identificados, como condiciones climáticas adversas que afectaron la producción agrícola, un brote influenza aviar y el aumento de las tarifas de transporte público en el Distrito Federal.
En virtud de que el alza en la inflación general anual obedece a factores transitorios, se prevé que ésta muestre una ligera disminución en junio y que la trayectoria descendente se intensifique a partir de julio para ubicarse en el tercer y cuarto trimestres (de este año) entre 3 y 4 por ciento, mencionó el banco central el viernes de la semana pasada.

viernes, 24 de mayo de 2013

La inflación, en el nivel más alto en cuatro años

Aumento anual de 4.72% a la primera quincena de mayo

Analistas: es un nuevo pico; está por encima del nivel de tolerancia
La carestía supera los incrementos a salarios mínimos y contractuales
Alzas de 47% en jitomate y huevo en ese periodo; de 21% en gas doméstico

Roberto González Amador
 
Periódico La Jornada
Viernes 24 de mayo de 2013, p. 18
En el último año el precio del kilogramo de jitomate aumentó 47 por ciento, el de huevo en un porcentaje similar, mientras el de los chiles poblanos se disparó 80 por ciento. La inflación, medida en términos anuales, se encuentra en el nivel más alto en cuatro años, aun cuando en la primera quincena de mayo el índice nacional de precios al consumidor (INPC) mostró un decrecimiento de 0.35 por ciento, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Medida en términos anuales, la inflación fue de 4.72 por ciento en la primera quincena de este mes, una desviación de 57 por ciento respecto de la meta fijada por el Banco de México. El banco central tiene una meta permanente de inflación de 3 por ciento anual, con un intervalo de +/- un punto porcentual. El actual nivel de precios fue calificado como un nuevo pico por el área de análisis de Banamex.
La inflación se encuentra desde marzo por encima del rango de tolerancia fijado por el Banco de México, y sus efectos ya se han empezado a notar sobre otras variables, como las ventas y la producción industrial, opinó Javier de Sayve, analista de Invex.
La inflación anual en la primera quincena de mayo superó el incremento de los salarios mínimos vigente desde enero, que fue de 3.90 por ciento, y también fue ligeramente mayor al promedio de incremento en las negociaciones contractuales, que han sido de 4.5 por ciento en promedio, de acuerdo con datos de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje para el primer bimestre de este año, los últimos disponibles.
En los primeros 15 días del mes, según la medición del Inegi, los precios promedio de la economía disminuyeron 0.35 por ciento. En el mismo periodo de 2012 y 2011 también se dieron variaciones negativas (es decir, el promedio de precios bajó en vez de aumentar) de 0.48 y 0.75 por ciento, respectivamente.
La variación negativa de la inflación en la primera mitad de este mes fue resultado de menores precios de productos agropecuarios y de los energéticos, reportó el Inegi.
Los precios de los productos agropecuarios se redujeron 0.44 por ciento, como resultado de la combinación de un descenso de 2.77 por ciento en frutas y verduras y de un incremento de uno por ciento en los productos pecuarios, abundó.
En tanto, los precios de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno tuvieron una disminución de 2.88 por ciento, como consecuencia de los ajustes a la baja en las tarifas eléctricas dentro del esquema tarifario de temporada cálida en varias ciudades del país, agregó el Inegi.
En el actual nivel de 4.72 por ciento anual, la inflación para la primera quincena de mayo es la más alta para un periodo similar desde 2009, cuando se situó en 6.06 por ciento. En 2012 fue de 3.70 por ciento.
Los precios más variables
Entre la primera quincena de mayo de 2012 y el mismo periodo de este año algunos de los productos con mayor incremento de precio han sido: chile poblano, 80 por ciento; jitomate, 47; huevo, 47; chile serrano, 28; pollo, 16 y vísceras de res, 12 por ciento, de acuerdo con datos del Inegi.
Además de los alimentos, entre los bienes o servicios que han reportado las mayores alzas en el último año están el gas doméstico natural, 21 por ciento; gasolina de bajo octanaje, 11.4 por ciento; gasolina de alto octanaje, 10 por ciento. Mientras, el costo de los trámites vehiculares creció 47 por ciento y la tarifa del transporte colectivo, 9 por ciento, según la misma fuente.
La inflación comenzará a mostrar una desaceleración mayor a partir del próximo mes, según analistas.
A pesar de que se espera que la disminución de la inflación se acelere a partir de junio, periodo en que los precios del pollo y del huevo registraron aumentos considerables el año pasado, cualquier desviación de la trayectoria prevista aumentará la incertidumbre con respecto a la posibilidad de que la inflación se pueda ubicar dentro de los parámetros establecidos por el banco central, comentó Javier de Sayve, de Invex.
Con los indicadores de ventas que evidencian serios retrocesos respecto de los meses previos, los niveles de producción industrial por debajo de los esperados y un mercado laboral que no muestra señales de recuperación en lo que respecta a salarios, el comportamiento de la inflación apunta a una reducción en la tasa de referencia por parte del banco central, agregó.

viernes, 10 de mayo de 2013

Por el encarecimiento de los alimentos : #reChingaTuMadreEPN


Sube precio de alimentos, bebidas, frutas, verduras y pecuarios en el país

Los precios de alimentos, bebidas y tabaco subieron 0.29 por ciento; frutas y verduras subieron 1.98 por ciento y los productos pecuarios lo hicieron en 1.16 por ciento.
Sube precio de alimentos, bebidas, frutas, verduras y pecuarios en el país
(Foto: Archivo Cuartoscuro)

El Índice Nacional de Precios al Consumidorreveló que en abril pasado se registró un incremento mensual de 0.07 por ciento y una tasa de inflación anual de 4.65 por ciento, por lo que subió el precio de alimentos, bebidas, frutas, verduras, pecuarios y otros productos en México.
En el mismo periodo de 2012 la variación mensual fue de -0.31 por ciento. 
Los precios de alimentos, bebidas y tabaco subieron 0.29 por ciento y las mercancías no alimenticias 0.03 por ciento, según el índice difundido este jueves (se encuentra al final de esta nota).
El grupo de frutas y verduras mostró un incremento en sus precios de 1.98 por ciento, y los productos pecuarios lo hicieron en 1.16 por ciento.
Previamente, la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México advirtió que alimentos han tenido un aumento de precio generalizado durante las últimas semanas, llegando a aumentar hasta en un 400% como en el caso del tomate.
Según dicha cámara, el aumento  registrado en el precio de las verduras ha sido de entre el 20 y 30 por ciento; y el del huevo se incrementó 20 por ciento, superando el costo que tenía a principios de año.
El tomate verde, jitomate, cebolla, chile, calabaza, chayote y, en general, las verduras se han encarecido entre 20 y 30 por ciento, sostuvo el organismo capitalino.

Inflación de 4.65% en abril; la más alta en 4 años


La inflación anual continuó al alza, al pasar de 4.25% en marzo a 4.65% en abril, con lo que ligó su segundo mes por arriba de 4.0% a tasa anual y se ubicó en su mayor nivel desde octubre pasado, cuando fue de 4.59%.
Inflación de 4.65 por ciento en abril, la más alta en 4 años
(Foto: Archivo Cuartoscuro)

Los precios al consumidor aumentaron 0.07 por ciento en abril de este año, dato por debajo de lo esperado, pero a tasa anual la inflación se ubicó en4.65 por ciento, por segundo mes por arriba de 4.0 por ciento; la más alta en los últimos 4 años.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que el incremento mensual de la inflación obedeció al aumento en las tarifas del transporte público en el Distrito Federal, así como mayores precios de productos agropecuarios, como tomate verde o huevo.
Así, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) moderó su ritmo de crecimiento mensual en abril, desde el alza de 0.73 por ciento en marzo pasado, y fue menor al aumento de 0.09 por ciento previsto por analistas para el cuarto mes del año.
Previamente, el gobernador del Banco de México (Banxico), Agustín Carstens, anticipó la víspera que la inflación anual se mantendría en niveles relativamente elevados hasta mayo, pero a partir de junio retomaría una trayectoria descendente, para ubicarse entre 3.0 y 4.0 por ciento al cierre de 2013.
El INEGI detalló que los productos con precios al alza en abril de 2013 fueron transporte colectivo, tomate verde, huevo, gasolina de bajo octanaje, pollo, cerveza, vivienda propia, limón, papa y otros tubérculos y chile serrano.
(Con información de Notimex)

miércoles, 8 de mayo de 2013

Priva desempleo y trabajo precario en la mayoría de los refugiados en México


México, DF. Desempleo y trabajo precario son características centrales de la mayoría de los refugiados en México, procedentes de África y Asia, así como de Centroamérica y El Caribe, pese a que una franja importante de esta población cuenta con estudios de nivel medio, superior e incluso de posgrado.
Es decir, su integración a la sociedad mexicana es complicada y no está exenta de episodios de discriminación y precariedad. Por ejemplo, sólo uno de cada 10 ha logrado su naturalización en México (aun cuando siete de cada diez quiere permanecer en nuestro país); 80 por ciento de la población analizada no tiene casa propia; sólo 10 por ciento posee automóvil, casi la mitad no tiene computadora en su casa, y el promedio de ingresos mensuales es de 7 mil pesos.
Lo anterior se detalla en el estudio Refugiados en México. Perfiles sociodemográficos e integración social, elaborado con base en encuestas a 320 refugiados, muestra de los mil 186 extranjeros – mayoritariamente adultos jóvenes– a quienes el gobierno mexicano protegió de esta manera, durante el periodo 2002-2011.
Los resultados de la investigación indican que 5 de cada 10 refugiados mayores de 16 años están insertos en el mercado de trabajo, aunque la gran mayoría desempeña ocupaciones de escasa calificación y apenas 14 por ciento ejerce una profesión o cargo directivo, lo que contrasta con el relativo alto nivel educativo de este grupo.
Entre quienes trabajan, más de la mitad ocupa una posición de empleado; 30 por ciento trabaja por su cuenta y ocho por ciento es empleador. Cerca de 60 por ciento cuenta con cobertura de servicios médicos, un indicador de integración (a México), relató Omar de la Torre, titular de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación.
Salvador Cobo, responsable del estudio Refugiados en México, investigador de la Unidad de Política Migratoria, ofreció otros detalles de esta población, producto de una colaboración entre la SG y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, novedosa en su tipo porque los estudios anteriores se habían concentrado en los asilados españoles o Guatemaltecos.
Se trata de una población (refugiados) con cartas académicas que no se corresponden con su actividad en el mercado laboral...No hay un reconocimiento a sus destrezas en el mercado de trabajo, por lo que se van al autoempleo, como la venta de artículos por catálogo.
Cobo añadió que la mayoría de los refugiados se dedican a empleos manuales; por ejemplo, los haitianos son meseros aun cuando son mano de obra extremadamente calificada en las ciencias sociales.
Cuatro de cada 10 solicitantes de refugio argumentaron “violencia generalizada” en su país de origen; otro sector, 24.5 por ciento, “diferencias políticas” , y el resto, conflictos internacionales. En el caso de los colombianos sobresale el factor “conflictos internos”.
A nivel general, durante 2002-2011 5 mil 255 extranjeros solicitaron protección bajo esa figura, de los cuales sólo una quinta parte (mil 186) obtuvo el beneficio, con una tasa global de reconocimiento era de 26 por ciento, es decir, tres de cada diez personas que presentaban una solicitud tenían este beneficio. Muchos de los refugiados –aceptados como tal– ya no viven en México, principalmente quienes nacieron en Centroamérica, Asia y Africa.
Cuantitativamente, el mayor número de refugiados en México son de origen colombiano (218 aceptados, de 495 solicitudes), seguidos por los salvadoreños (156 aceptados, de 677 peticiones), Haití, 141; y los hondureños, con sólo 79 venias pero de 772 solicitudes.
A nivel de porcentaje de solicitudes aceptadas, están a la cabeza los ciudadanos de Sri Lanka (están registrados 65 personas, pero son la mitad de los solicitantes); le sigue, en porcentaje de reconocimiento, Colombia (44 por ciento); Etiopía (42 por ciento), Nigeria e Irak, (41 por ciento) y Eritrea (27 por ciento).
Con el mayor número de rechazos sobresale la comunidad de Honduras (sólo se acepta el 11 por ciento de las peticiones de refugio).
La subsecretaria de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la SG, Mercedes Guillén, dijo que el refugio en México se ha transformado y aseveró que nuestro país brinda protección a todos los extranjeros, independientemente de su condición migratoria. “México seguirá siendo destino generoso y solidario al refugio”, aseguró.

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