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lunes, 1 de julio de 2013

Crisis (intelectual) de la Derecha. (Fernando Buen Abad Domínguez)


“Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. 

La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominación. Los individuos que forman la clase dominante tienen también, entre otras cosas, la conciencia de ello y piensan a tono con ello; por eso, en cuanto dominan como clase y en cuanto determinan todo el ámbito de una época histórica, se comprende de suyo que lo hagan en toda su extensión, y, por tanto, entre otras cosas, también como pensadores, como productores de ideas, que regulan la producción y distribución de las ideas de su tiempo; y que sus ideas sean; por ello mismo, las ideas dominantes de la época.”[1] K. Marx.

Bancarrota de la “inteligencia” burguesa y de sus “inteligentes” siervos.

Cuando la clase dominante entra en crisis, como ocurre hoy ante la diversidad de situaciones revolucionarias que se le oponen, impulsadas por la lucha de clases, también entran en crisis sus “valores” -o antivalores- y todas las maneras históricas de imponerlos. Es la hora crucial en que la Revolución, en su amplitud y profundidad, se convierte en fuerza productora de sentido que lo cambiará todo si se la ayuda a florecer. Nada significa lo mismo bajo el manto revitalizador de una situación revolucionaria, todo se acomoda de manera nueva y hasta lo que parecía antes más avanzado, si no se actualiza, resultará regresivo o reaccionario. Comenzando con la ideología de la clase dominante que se asusta, y se desespera, cuando pierden poder sus elixires y sus chantajes.

Hoy, en buena parte de los territorios y las zonas de contienda, la burguesía ya no es capaz de reinar a sus anchas, como antes, ni en los campos semánticos de sus intereses opresores. Entró en crisis su “inteligencia”, es decir su intelecto, su misticismo escapista y sus intelectuales serviles. Todos. Queda más claro que tener a muchos feligreses intelectuales asalariados no significa tener la razón. Sus séquitos “intelectuales” son proveedores de ilusionismo que con la ninguna calidad trafican “falsa conciencia” y se dedican, entonces, a premiarse entre ellos, a regalarse fotos mutuas y a entrevistarse entre nubes de soliloquios. Son patéticos… sólo hay que prender la tele para, si se tiene estómago, verlos.

Cada día la derecha se confunde más en sus enredos legalistas y leguleyos, no saben a dónde dirigir su impertinencia moral entre lo “público” y lo “privado”. Cocinan, en su laberinto histórico, alharacas histriónicas horrorizadas por la “corrupción” y la “inseguridad” mientras abrazan todas las baratijas del Consenso de Washington. Son algunos de los estragos internos de una lógica y una moral monopólica y homicida que requiere la desaparición de toda competencia para digitar sus caprichos, impunemente, en el reino de la plusvalía, los intereses y los precios.

Históricamente las fortalezas de la derecha suelen ser antesala de su derrumbe, la pala que cava su sepultura. Su inteligencia es incapaz ya de tomar partido por la instauración de una nueva sociedad y lo único que hacen es devanarse los sesos para lograr modificaciones superficiales esclerotizadas en las más rancias manías del control y el reformismo. Pero los males ideológicos del capitalismo son congénitos y lo llevarán, con una buena ayuda de todos nosotros, a su fin. No derramaremos ni una lágrima. Tienen el tiempo contado, aunque no sepamos cuánto, con exactitud. Sin triunfalismos.

De hecho, y de derecho, vencida y acorralada por sus contradicciones infernales la derecha de aferra a seguir engañándonos mientras su crisis ya la ahoga en el estercolero de su fracaso civilizatorio. No hay manera de defender al capitalismo que vive ya su Apocalipsis intelectual, luego de destrozar toda posibilidad de prosperidad para la humanidad entre guerras, crisis económicas, pandemias de corrupción y devastación de la dignidad humana. La derecha navega en mares de ambigüedad salivosa y, entre manotazos de ahogado, se hace pasar por “pluralista” para asegurarse lugar en un debate al que no pude asistir porque, simplemente, ni lo entiende ni lo quiere.

La crisis de la derecha no está sólo en los pilares de su modelo económico ni sólo en las bases de sus estructuras jurídicas y militares… y aunque no está derrotada del todo, su crisis está especialmente en su pérdida de “ideas” y “valores” en la espiral descenderte y abismal de su decadencia irrefrenable.

La mayor mediocridad (actual) de la derecha se expresa en su, todavía, más mediocre decisión de refugiarse en el reino de la mediocridad mediática. No es un “juego de palabras” es el síntoma de una decadencia que cuanto más se hunde más farándula se vuelve y más peligrosa puede resultar si nos descuidamos. La inteligencia de la derecha migra entre nichos de obsecuencia hacia el abismo del ridículo donde reposará para siempre entre vahos de estercoleros. Y, mientras, salen por la “tele”.

10 síntomas de su debacle:

1. Lo que queda de los “intelectuales” burgueses es una pandilla de lenguaraces domesticados para fabricar misticismos y eufemismos elegantes que camuflan, de mil maneras, el odio de clase burgués. Sus más conspicuos representantes tienen la tarea infausta de idear ilusiones rentables para sus jefes… crearles espejismos sobre sí mismos y sobre su destino mesiánico ante los “proles”.

2. Sus mejores “ideas” se pudren en el caldo irracional de sus contradicciones y son, hoy, incapaces de imponer, como antes, sus “valores” o sus modelos culturales. Aunque los disfracen de “modas”.

3. Cada día les es menos fácil esconder los muertos y la miseria que el capitalismo fabrica. Por eso fundan reinos de espionaje desesperado y procaz como neo-estrategias para reprimir y, especialmente, para sembrar pruebas falsas a quien se les antoje calificar como “terrorista”, como amenaza o como “exótico”.

4. De sus aulas y laboratorios de pensamiento sólo emergen proyectos de usura, evasión, fraude y desfalco.

5. Su bibliografía y hemerográfica va reduciéndose a teorías de supervivencia salvaje.

6. Entre ellos son incapaces de organizar reuniones que no terminen en puñaladas de egolatría y vanidad delirantes. Su “pluralismo” naufraga entre oleadas de “pensamiento único” e intereses mercantiles.

7. Cada día prefieren entrevistarse entre ellos mismos para exhibirse, mutuamente, la excitación que se producen -ellos mismos- gracias a las nuevas audacias de sus viejos silogismos y de su viejo neo-conservadurismo, neoliberal. La náusea misma.

8. Cada vez les es más fácil insultar, prefieren perseguir y acusar de “terrorista”, o de amenaza, aquello con lo que no pueden debatir. Su ignorancia les traba las quijadas y en las glándulas salivales se les reseca un discurso rancio que siempre termina en la idea de saquear algo, explorar a alguien y reprimir a todos.

9. Tienen más asistentes en sus funerales que en sus conferencias.

10. Y, a últimas fechas cambian, voluntariosos, la fuerza de los argumentos por cualquier “punch line” efectista, de corte publicitario que les de rating aunque no les de la razón.

El capitalismo y la ideología (falsa conciencia) que se ha empeñado en impregnarnos, es incapaz de generar hoy progreso alguno. Avanza hacia su abismo radical y, aunque nuestro poder contra él crece desigualmente, hoy le vemos el rostro, con mayor nitidez histórica y vemos su declinación que, no sin amenazas, encierra la promesa de una época nueva. No todo en el derrumbe del capitalismo es “noche y silencio”. Por el contrario, para los pueblos es claridad y fortaleza porque nace, firme, la certeza de que pude ser y será derrotado el enemigo de clase centenario y que acudiremos a sus exequias, más temprano que tarde.

Su inteligencia va quedando derrotada. Se queda sin argumento. Ha sacrificado su miserable (aunque amado por ellos) abanico de conceptos serviles a los pies de la dictadura del mercado, y dejan fenecer a su “inteligencia” en los brazos de sus apologías al mercantilismo, autorregulado y autosuficiente.

Dejaron al desnudo su servilismo al capital y exhiben sus vergüenzas teóricas defendiendo la indefendible bancarrota generada por los bancos, los terratenientes, los curas y los empresarios burgueses. Las ideas de la clase dominante son ya un guiñapo de disparates sin el glamour de otrora y la ideología del mercado languidece sin que eso implique que sus amenazas hayan terminado.

Dicho de otra manera, la ideología neoliberal se pudre entre tufos de lógica fascista y entre deyecciones “mass mediáticas”. Ya no hay modo de esconderlo, aunque lo intentan, cada vez más desesperadamente. Ha sido una monstruosidad la sangre derramada. Los monopolios mediáticos han venido a ser el escaparate nuevo donde el capitalismo exhibe su agonía convertida en el reality show de una historia desvencijada y con nostalgias por una idea de grandeza que cesó muy pronto su aliento revolucionario. Sus intelectuales ya no predican, tan fácilmente, el heroísmo filantrópico del capitalismo, sino la búsqueda de sobrevivencia en el corto plazo. Esa transmutación de discurso tiene ribetes fascistas y palabrería de espiritualismo burgués con una “moral práctica” dispuesta a justificar que todo se resuelva con invasiones, guerras y cuentas de vidrio mediáticas.

El único “heroísmo” que alienta el pensamiento burgués es el “heroísmo” de los mercenarios, en todas sus expresiones, para dar brillo a epopeyas mercantiles, sin brillo y sin gloria. Sus héroes se caracterizan por la fidelidad que profesan al dinero. Es lo que le queda a una moral de la degradación que justifica bombardeos, espionaje, infiltraciones y catástrofes bélicas. ¿Cómo podemos soportar esta miseria? El capitalismo es absolutamente inviable. Su refutación es multimodal y han quedado destruidas sus tesis paupérrimas de “la competencia perfecta”, el “mercado eficiente”, las “expectativas racionales” y el “orden espontáneo del mercado” frutos podridos de la arrogancia imperialista y de todas sus moralejas.

Por si fuese poco, la realidad también refuta al capitalismo minuto a minuto. El agotamiento ideológico del capitalismo contiene desesperación y odio de clase que se convierten en escenario de violencia rancia, incubada en la dictadura de los mercados. Es eso y no otra cosa la criminalización y la represión a la protesta social y a sus organizaciones. Es eso y no otra cosa el trabajo minucioso para borrar los derechos humanos y descarrilar a las nuevas democracias. Ya se puede ver en Europa el avance de neonazis y partidos de ultraderecha, la derecha tradicional o “moderada”, con sus discursos (y prácticas) nacionalistas, xenófobos y racistas. La “globalización” neoliberal ha quedado en evidencia como un cuento de estafadores que impone sacrificio y austeridad en beneficio de monopolios empresariales, dictadores de un mercado “libre” de competidores. Es decir el asesinato de los otros para el reino de los monopolios. Es eso en lo único que “piensan”.

No hay en la derecha continental una sola figura de credibilidad. Promueven campañas en defensa de la propiedad privada y condenan como loros lo que llaman “populismo”. Aman al Consenso de Washington y evitan definirse a sí mismos como de “derechas”. Prefieren llamarse “centristas”, “liberales” y “democráticos”. Defienden el neoliberalismo y se oponen, rabiosamente, a las luchas emancipadoras. Hacen hasta lo innombrable para transformarse en “intelectuales mediáticos”. Representan los intereses de la reconquista imperial.

Las ideologías que la derecha ofrece en sus “MacDonals” académicos, son una ensalada condimentada mayormente con miedo. La idea de futuro les quedó obturada por su urgencia de sobrevivencia. Los intelectuales burgueses mastican esa ensalada como si fuese mérito de una vida intelectual creativa, capaz de salir de toda crisis, para flotar en el reino de individualismo solipsista con apologías a lo irreal. Glorifican lo irresponsable, lo a-social, lo a-político, lo atomizado… que son matrices ideológicas en las que no faltan los místicos, especialistas en exotismo y creacionismo. La quintaesencia de la barbarie.

Desde sus noticieros y “programas de debate” con entrevistas obsecuentes, la burguesía desliza su sentido del heroísmo mercenario donde se admira sólo al que “arriesga su vida” por defender la propiedad privada; se aplaude al que elige “vivir peligrosamente” para asegurar la paz del burgués y la moral del monopolio. En su amor a los héroes mercenarios, y a toda ontología mercenaria, se manifiesta el contenido con que la derecha defiende su inteligencia belicosa, sus apologías de la guerra y el asesinato de la naturaleza, incluyendo la naturaleza humana. Sus héroes “intelectuales” se regodean justificando el derramamiento de sangre, la miseria desaforada y la humillación tatuada en las vidas de la mayoría. Mientras tanto, en sus cenáculos teoréticos, se extasían con ocio entre torneos de vanidades. Ahora les llaman “Think Tanks”.

En su crisis actual el pensamiento de la clase dominante es un amasijo de contradicciones que cree ser “realista”, “ordenado”, “pesimista”, “cínico” y al mismo tiempo espiritualista, místico y publicitariamente optimista. Es esa la ideología que lleva, en sus pañales, el peso del fanatismo dogmático excretado entre negociados neoliberales… por eso se les tambalea y saltan sus taras, de la mercancía a la plusvalía, en nombre de verdades y de valores eternos. Su error supremo consiste en defender una doctrina y un sistema lo suficientemente aberrante para arrastrar consigo, hacia la muerte, a la humanidad entera. La burguesía puso a trabajar, a lo que queda de sus ideólogos, en la búsqueda de alguna escapatoria, aunque sepa que están condenados a hundirse. De ahí nacerá lo nuevo… el socialismo.

El capitalismo no caerá por sí solo, habrá que derrumbarlo. Sin factores objetivos no habrá socialismo, pero tampoco sin factores subjetivos. Dijo Brecht que “debemos tomar al enemigo por su lado mas fuerte” y no equivocarnos sobre las condiciones reales de lucha contra él, no subestimar sus fuerzas y, sobretodo, no sobredimensionar las nuestras.

Es falso que el pueblo no está maduro para dar la batalla final al Capitalismo incluso en el terreno de las ideas. No hay pensamiento más claro ni más importante que el pensamiento que se desarrolla, en la lucha, inspirado por la revolución para terminar con el capitalismo. Digan lo que digan los intelectuales lenguaraces desde sus academias rentables. Nuestra lucha es, también, contra la ideología de la clase dominante, contra la falsa consciencia que quiere generar servidumbre voluntaria para siempre. Nuestra tarea inmediata es denunciar, exponer y desenmascarar la “inteligencia” burguesa que busca subordinar al pensamiento de las masas para que financien, protagonicen, padezcan y agradezcan todas las nuevas-viejas guerras y carnicerías que más convenga al imperialismo. Se les acaba su tiempo. “Tenemos la necesidad imperiosa de pensar, ¡imperiosa!” Ernesto “Che” Guevara


 [1] Feuerbach Oposición entre las concepciones materialista e idealista (Primer Capitulo de La Ideología Alemana) http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/feuerbach/3.htm

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Condena izquierda arresto de manifestantes; PRI, PAN y Verde exigen procesarlos

 

Detenciones arbitrarias en avenida Reforma. Foto: Octavio Gómez
 
MÉXICO, D.F. (apro).- Los partidos de izquierda representados en la Cámara de Diputados denunciaron que “grupos extraños en coordinación con la Policía Federal” orquestaron los actos vandálicos y los enfrentamientos ocurridos el 1 de diciembre y deslindaron al movimiento #YoSoy132; en tanto que el PAN, PVEM y PRI demandaron que se procese a los detenidos.
Desde la tribuna de la Cámara de Diputados la izquierda reclamó la forma “autoritaria” en que el gobierno entrante enfrentó la manifestación en contra de la asunción de Enrique Peña Nieto al poder federal. Sorpresivamente, en el mismo tono, Nueva Alianza (Panal) sostuvo: “No podemos aceptar que en aras de resolver este asunto de manera mediática se fabriquen delitos y culpables o se quiera estigmatizar a personas o grupos”.
En tanto, el PAN y el PVEM emitieron un discurso en defensa del uso de la fuerza por parte de las policías Federal y del Distrito Federal en contra de los manifestantes; y soterradamente hicieron referencia a Andrés Manuel López Obrador como quien instó a los actos violentos que se desarrollaron afuera del Palacio Legislativo en San Lázaro y en las inmediaciones del centro de la capital.
“Errada e ignominiosa es la apreciación de algunos que se ufanan de mandar al diablo las instituciones. Los actos vandálicos perpetrados el sábado pasado… no constituyen un reclamo legítimo del pueblo mexicano, no es la voz ni del sufrimiento de la mayoría, ni siquiera de los que sufren”, sostuvo Antonio Cuéllar Steffan, diputado del PVEM, partido que ha asumido la defensa a ultranza de Peña Nieto, incluso, en algunos momentos, más que los propios priistas como quedó demostrado el día 1 de diciembre en el interior de San Lázaro.
En 2006, luego de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró a Felipe Calderón presidente electo, López Obrador expresó “al diablo con sus instituciones”, lo que le valió ser señalado como alguien que no respeta la ley. La alusión del diputado ecologista verde fue una referencia velada al líder de la izquierda.
Todavía más, añadió: “La percepción de los que ven en el esfuerzo de México un Estado putrefacto constituye una visión distorsionada de la realidad, una postura que más bien se ajusta a una agenda de intereses personales en la que quienes la enarbolan se conciben como vencedores en su propósito en la misma medida en la que la mayoría de los mexicanos se tropiezan y pierdan.
“Un anarquismo premeditado, cuyo fin perverso consiste en volverse profetas de una desgracia por ellos mismos construida, sueños de gigantismo que han hecho del descrédito, la violencia, la cerrazón y la agresión un modo de operación”.
Antes, el representante del PT, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, había dicho que la vocación de muchos diputados de izquierda y del propio movimiento de López Obrador, así como del movimiento #YoSoy132 es pacifista, por ello, el representante del PVEM dijo más adelante que sólo a Gandhi se le atribuye el éxito de la resistencia civil pacífica.
Huerta Ladrón de Guevara dijo que para “esclarecer y quitar este clima que ha tensado a la nación” es que se tiene que ver que un “gobierno autoritario implementa estrategias y acciones para someter mediante la fuerza, la amenaza o el chantaje a los disidentes”.
Luego detalló cómo opera dicho gobierno autoritario: Primero recurre al uso mediático para permear un ambiente social de violencia en el que sólo una de las partes en el conflicto tiene su visión o punto de vista; luego viene el logístico, en donde hay una presencia abierta y provocativa de las fuerzas armadas, como el ocurrido con las vallas alrededor de San Lázaro. Y finalmente, se muestra la fuerza para inhibir la participación en grupos sociales de oposición.
“Si se acepta el dicho de quienes hoy están detenidos y sus familiares, no fueron ellos quienes realizaron actos vandálicos”, afirmó el diputado petista.
Reclamó que para legitimarse, todo gobierno debe tolerar el disenso; y el gobierno debe entender que las manifestaciones no tienen por qué ser interpretadas como actos de desobediencia a la ley. Situación muy distinta, aclaró con lo que es la desobediencia civil.
El PAN, en su clásico discurso, llamó “turba” a quienes estuvieron en las manifestaciones del 1 de diciembre.
El panista Juan Jesús Aquino Calvo dijo desde tribuna: “Sabemos bien que existen actores que no tienen esa vocación democrática y civil, y que aprovechan las libertades democráticas para trastocar la convivencia y sembrar el virus de la confusión en nuestra sociedad.
“Las provocaciones no son nuevas ni tampoco espontáneas ni ciudadanas… el pasado 1 de diciembre hubo una turba sin el más mínimo afán de expresarse pacíficamente… las autoridades capitalinas, frecuentemente solapadoras de actores políticos radicales y violentos, no toleraron esta vez los excesos cometidos.”
Como el Partido Verde, sin llamar por su nombre a López Obrador, lo acusó veladamente diciendo: “Constituye una amenaza para la vigencia del Estado de Derecho pretender quebrantar o mandar al diablo a las instituciones por quienes, so pretexto de manifestar inconformidades, lastiman a terceros sin la más mínima consideración, poniendo en peligro siempre a los más vulnerables, poniendo en peligro la vida e integridad de personas inocentes.”
Le siguió el PRI con un discurso de aparente conciliación. El diputado Arnoldo Ochoa González mencionó que en rechazo a la violencia se debe privilegiar la política, los acuerdos y el consenso, sin embargo sostuvo que su partido rechaza la violencia “como mecanismo de imposición de la voluntad de los menos sobre los más, que no corresponde un modo de relación ni civil ni civilizada.
Luego, pidió proceso penal contra los detenidos. “Estimamos indispensable que las personas detenidas sean procesadas conforme a derecho, apegadas al marco legal y constitucional vigentes, que tengan un debido proceso”, luego elogió la actuación de la Policía capitalina y sostuvo que no se debe de atacar “a las fuerzas encargadas de la preservación del orden público”.
Ricardo Monreal, integrante del partido Movimiento Ciudadano, llamó la atención sobre los términos utilizados por varios diputados, como, por ejemplo, “la preservación del orden jurídico, el Estado de Derecho, ataque a las instituciones o ataque a la democracia.         Recordó que dichos conceptos llevan irremediablemente al revivir a Díaz Ordaz; y acusó: “Están sacando de los enlatados más arcaicos para justificar actitudes totalitarias, actitudes francamente, francamente insostenibles e inaceptables”.
Acusó al exsecretario de Seguridad Pública del Distrito Federal y hoy subsecretario de Gobernación y encargado de despacho de la Secretaría de Seguridad Pública, Manuel Mondragón y Kalb, de ser hoy “el policía político”, incluso dijo estar acostumbrado a luchar contra “los lambiscones que cambian de color de piel cada vez que la temporada se termina y se inicia la otra”.
El diputado del PRD, Roberto López Suárez, hizo alusión a declaraciones de Mondragón en las que señala, supuestamente, a los diputados Monreal, Aleida Alavez y José Luis Muñoz, “como posibles incitadores de la violencia”.
El mismo diputado perredista Roberto López Suárez pidió una investigación sobre personas que participaron en la manifestación, vestidos de civil, con guante negro, pues “la Policía Federal en todo momento estuvo en coordinación con ellos, antes y después de los disturbios”. Para sostener su dicho mostró fotografías y videos.
Dijo que les preocupa que hoy se quiera criminalizar las manifestaciones; y sostuvo que los detenidos no participaron en los actos vandálicos, sino que fueron infiltrados.
Aleida Alavez, quien dijo una y otra vez que sí hubo infiltrados y defendió a los detenidos, denunció que la Policía Federal está afuera del hospital en donde se atiende al profesor de teatro que sufrió un disparo de bala de goma en la cabeza haciéndole perder parte de la masa encefálica, para atender una orden de aprehensión en su contra. “¡Esto es un absurdo!”, reclamó.
La izquierda demandó la liberación de los jóvenes, una investigación para detectar a quienes fueron los que provocaron el caos, castigo a los miembros de la policía que incurrieron en el uso excesivo de la fuerza, en tanto que el PRI que se les procesen y PAN y PVEM culparon a López Obrador de estar detrás de los hechos violentos.

martes, 6 de diciembre de 2011

Debemos impedir que la derecha se lleve todo: Lorenzo Meyer

El investigador recibirá el galardón en el rubro Historia, ciencias sociales y filosofía
 
López Obrador es el líder natural de la izquierda y si ésta resiste el ramalazo de 2012 quizás algún día llegue al poder, considera
¿Qué momento de México no es interesante?
Foto
Lorenzo Meyer, durante una entrevista con La Jornada en marzo de 2004Foto José Núñez
Arturo García Hernández
 
 
Periódico La Jornada
Martes 6 de diciembre de 2011, p. 4
En el año 2000, el historiador Lorenzo Meyer creyó que, con el fin del régimen del PRI y el triunfo del PAN en las elecciones presidenciales, había llegado al poder la derecha democrática, y supuso que en 2006 el país pasaría a una etapa superior de la transición, a la manera del modelo español. Ahora admite que en ambos casos se equivocó y, de cara a 2012, ya no se hace muchas ilusiones. A pesar de ello, conserva un espacio para la esperanza: “Tenemos la obligación moral de no dejar que la derecha –priísta o panista– se lleve todo”.
En 2006 el país tuvo una oportunidad interesantísima, las circunstancias estaban dadas para iniciar la transición de un sistema autoritario a una normalización del juego democrático en el que entra un gobierno de derecha, luego viene uno de izquierda, después regresa la derecha y luego vuelve la izquierda, a la manera del modelo español.
Lamentablemente –observa el investigador de El Colegio de México (Colmex)– el PAN no resultó ser una derecha democrática. A partir del intento de Vicente Fox de desaforar a Andrés Manuel López Obrador, en 2003, quedó claro que la derecha tradicional autoritaria representada por el PRI y la derecha antidemocrática representada por el PAN harían todo lo posible para frenar la alternancia y no iban a dejar madurar en México un proceso democrático parecido al de España.
Intentarlo de nuevo en 2012 va a ser difícil, pero no puedo ni quiero ser completamente pesimista, porque sería como decir: ya mejor vámonos de aquí.
Por intentar un vuelco a la izquierda
Este año, Lorenzo Meyer ha obtenido el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el rubro de Historia, ciencias sociales y filosofía. Entrevistado con ese motivo, comparte sus previsiones sobre lo que puede ser el escenario político ante las elecciones presidenciales de 2012.
–De su pesimismo se desprende que no hay lugar para un gobierno de izquierda, que es inevitable el retorno del PRI.
–Inevitable, no. Supongamos que es cierto lo que dicen las encuestas, que Enrique Peña Nieto tiene 40 por ciento de la intención de voto, y que López Obrador tiene 15. En primer lugar, ¡cuántas cosas en la historia han dado vuelcos repentinos e inesperados! En segundo lugar: aunque la historia no diera un vuelco, tenemos la obligación moral con México de no dejar que la derecha priísta o panista se lleve todo.
De esto se alimenta la esperanza de Meyer. Sin embargo, advierte que el esfuerzo requiere de una izquierda rehecha, porque en este momento está deshecha; la deshicieron desde afuera sus enemigos y desde dentro ellos mismos.
A juicio del historiador, el líder natural de una izquierda fortalecida es López Obrador, “a pesar de que ha sido sometido a un gran desgaste, a pesar de “toda esta guerra sucia, de toda esta guerra del miedo, de esos métodos anticomunistas usados durante la guerra fría”.
Si de todo el esfuerzo que se haga con vistas a 2012 surge una izquierda que aguante el ramalazo, que pueda volver a dar la batalla, quizás algún día podrá llegar al poder.
–¿Veremos algo así?
–Si se pone todo el esfuerzo, si Andrés Manuel lo intenta y los que están a su alrededor lo intentan, y no resulta, bueno, nadie está obligado a lo imposible.
–Acerca del premio que ha obtenido, ¿qué representa para usted que ha sido tan agudo y persistente crítico del gobierno de Felipe Calderón, que ahora sea él quien se lo entregue?
–Yo revertiría la pregunta: estos premios tienen su propia historia, su propia dinámica. La decisión no es de funcionarios del gobierno; la Presidencia tampoco toma la decisión ni puede rechazarla. El premio trasciende al ámbito gubernamental, lo otorga un jurado integrado por mis pares, por mis iguales, otros académicos.
–¿En qué circunstancias descubre su vocación por la historia política que lo hace merecedor de este premio y que le ha permitido durante varias décadas observar al país desde un lugar privilegiado?
–En parte fue accidental. En buena medida, la mayoría de la gente está donde está por accidente.
–Cuando era niño o adolescente, yo no me veía en el mundo académico. Entré al Colmex a los 18 años, pero pude no haber entrado. A los 15 años, ahí sí por decisión propia, había entrado a Chapingo, porque quería ser ingeniero agrónomo. Por razones que no vienen al caso dejé Chapingo, terminé mi preparatoria y por pura coincidencia supe de la existencia del Colmex, porque alguien me habló de la posibilidad de unas becas. Debo confesar que fue algo muy atractivo para alguien que venía de una clase media muy media, en condiciones donde está uno siempre en la cuerda floja, poder tener un ingreso propio y seguir estudiando.
Durante mi infancia y adolescencia, un tío y mi abuelo contaban episodios interesantes del pasado de México, y me gustaba saber de Europa, de Asia y leía todo lo que podía al respecto.
Pero “cuando hice mi solicitud en el Colmex, al principio me dijeron que no, que yo no estaba preparado para entrar aquí, por dos razones: una, porque no sabía inglés, a pesar de que mi abuelo era estadunidense y era profesor de inglés; dos, porque todavía no tenía una licenciatura. Pero se abrió la posibilidad de hacer un licenciatura rápida en tres años y yo creo que en ese momento no había suficientes candidatos para cubrir las plazas y nos aceptaron a varios que sólo teníamos prepa. Claro, no me dieron beca, porque tenía que ganármela”.
Aprendió inglés y al entrar al doctorado, el autor de Fin de régimen y democracia incipiente: México hacia el siglo XXI (1998), tomó una decisión: ¿A qué tema le iba a dedicar yo días, meses, años de mi vida? Así decidí conscientemente meterme al estudio de la relación México-Estados Unidos desde la perspectiva del imperialismo y del antimperialismo. Después saqué una beca de tres años para la Universidad de Chicago y de ahí me seguí al estudio de la historia política y de los procesos políticos nacionales e internacionales.
–Las circunstancias y sus propias decisiones lo pusieron en un lugar para ver a México en uno de sus momentos más interesantes.
–¿Qué momento de México no es interesante? Pensándolo bien, todos. Algunos son trágicamente interesantes, algunos desastrosamente interesantes. Así es que todos me atraen.
–¿Va a tomar la palabra durante la ceremonia de entrega del premio?
–Yo creo que no, pero es un misterio. Por lo menos a mí no me han dicho nada.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Las letras envenenadas de Letras Libres



 
Luis Hernández Navarro
En marzo de 2004, Letras Libres publicó un artículo de su subdirector Fernando García Ramírez titulado “Cómplices del terror”, en el que acusa a La Jornada de ser colaboradora de ETA. No brinda una sola prueba de ello. Su único argumento es que el diario tiene un convenio con el periódico Gara.

Según Letras Libres, Gara, que se publica en Euskadi, está “al servicio de un grupo de asesinos hipernacionalistas”. Otra calumnia. Si lo fuera no se habría publicado legalmente desde 1999.

El libelo de García Ramírez fue parte de una campaña trasnacional difamatoria contra el nacionalismo independentista vasco orquestada por el gobierno español. La relación entre la revista dirigida por Enrique Krauze y la derecha española y sus causas es estrecha. La publicación comenzó a distribuirse en España en 2001, en el momento de mayor fortuna de la administración de José María Aznar. Es parte de la Asociación de Revistas Culturales y cuenta, a pesar de su limitado tiraje y su poca influencia, con la red de apoyo institucional que se brinda a las publicaciones culturales de ese país.

La ofensiva en contra de la izquierda abertzale fue orquestada por José María Aznar, aprovechando la fantasiosa cruzada antiterrorista del presidente estadunidense George W. Bush. El mandatario español encontró en su adhesión beligerante a la guerra contra el terror de Washington una conveniente coartada para su guerra interna contra el nacionalismo vasco.

En su obra Julio César, William Shakespeare resume la dinámica que permite desencadenar la dinámica militarista en la frase: “Grita: ‘¡Devastación!’ y suelta los perros de la guerra”. En 2001, a raíz del ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, los medios de comunicación amplificaron ese grito para justificar las invasiones a Afganistán e Irak, preparar el fallido golpe de Estado contra Hugo Chávez en Venezuela de 2002 y despertar los demonios de la fobia antivasca. La verdad fue una baja colateral más de su aventura guerrerista.

Montada en esa ola, la clase política española pretendió, en su país, en México y en América Latina, asociar al movimiento etarra con cualquier persona o medio de comunicación que no aceptara limitar a ciegas las satanizaciones absolutas de los nacionalismos vascos, o que cuestionara o se opusiera a los atropellos y violaciones a los derechos humanos cometidos por el Estado español con el pretexto de combatir a ETA.

La campaña tuvo gran eco dentro de México. Deseoso de agradar a sus pares españoles, el gobierno mexicano se alineó con el de Madrid en su guerra contra los vascos, en abierta claudicación de la soberanía nacional. Emparentado ideológicamente con el Partido Popular y en papel de cancerbero de los intereses de los grandes inversionistas peninsulares, el presidente Vicente Fox liquidó el derecho de asilo, violentó el estado de derecho al eludir, por la vía de las deportaciones, los debidos juicios de extradición, y permitió la presencia en nuestro país de agentes del Estado español, en la persecución contra ciudadanos vascos acusados de ser terroristas.

Fiel a su declaración de principios, La Jornada defendió la soberanía nacional y el derecho de asilo, gravemente violentado por la decisión de las autoridades mexicanas de convertirse en agente policiaco de España en la solicitud de sus problemas domésticos. Alineados con la ofensiva madrileña, diversos medios de comunicación criticaron al periódico y a sus funcionarios. Pero pocos fueron tan lejos como Letras Libres. Sin el menor respeto hacia la verdad y sin poder demostrar una sola de sus calumnias, la revista de Enrique Krauze publicó “Cómplices del terror”.
Para su desgracia, la ofensiva antivasca de Madrid tuvo un serio descalabro a partir del atentado de Atocha. El 11 de marzo de 2004, unos pocos días después de aparecido el libelo de García Ramírez contra La Jornada, terroristas islámicos asesinaron a cientos de madrileños en represalia por la participación del régimen de Aznar en la invasión contra Irak. Cínicamente, sin prueba alguna, horas después de la masacre, el mandatario llamó personalmente a los directores de los principales periódicos nacionales para transmitirles su absoluto convencimiento de que ETA era la autora de la matanza. La mayoría de los medios de comunicación de ese país aceptaron la versión oficial, aunque después tuvieron que recular. La inmoral maniobra para tratar de engañar a la opinión pública le costó el poder al Partido Popular.

La Jornada nunca avaló ni justificó las acciones criminales de ETA; por el contrario, las criticó reiteradamente en gran cantidad de editoriales. Un ejemplo entre muchos: en “La sonrisa de Aznar”, publicado el 22 de noviembre de 2001, se dice: “La violencia de ETA es, sin duda, indefendible. Ninguna causa social, ningún nacionalismo, puede justificar el asesinato de civiles inermes –sea cual fuere su filiación partidaria o sus funciones– ni las acciones terroristas que afectan, indiscriminadamente, a la población. Nada ha hecho más daño a la causa de la soberanía vasca que el derramamiento estúpido de sangre por parte de ETA”.

El periódico sostuvo, sí, que dentro del País Vasco existían una serie de expresiones nacionalistas e independentistas que debían ser escuchadas y respetadas. Asimismo, alertó sobre los severos atentados a los derechos humanos y a las libertades de expresión perpetrados por el Estado español, en su afán por resolver el conflicto por la vía exclusivamente policial.

La posición de La Jornada fue similar a la de Amnistía Internacional, que expresó su preocupación por “la persistencia de denuncias de tortura y malos tratos formuladas por personas sospechosas de haber cometido algún delito y a las que se ha recluido en régimen de incomunicación, la continuada impunidad de hecho relacionada con los procesos judiciales vinculados a violaciones de derechos humanos y la dispersión de presos a lugares alejados de sus hogares”.

Letras Libres nunca pudo probar las letras envenenadas que lanzó contra La Jornada. Quien acusa tiene la obligación de demostrar sus dichos. No lo hizo. Su subdirector mintió, falsificó los hechos, calumnió al diario y le imputó un crimen. Justificar su comportamiento en nombre de la libertad de expresión es una aberración.

lunes, 22 de agosto de 2011

La derecha católica en la radio

Autor: Edgar González Ruiz

La derecha recurre cotidianamente a los medios masivos de comunicación para mantenerse en el poder. Existe un coro mediático de apoyo al gobierno ilegítimo de Calderón, pues nunca en las épocas priístas los empresarios, incluidos los de los medios, se habían sentido tan identificados con el gobierno federal, como ocurre actualmente.

En particular, muchas estaciones de radio, programas y comunicadores, difunden cada día la propaganda y las consignas del gobierno derechista.


La radio y la televisión juegan un papel importante en la llamada guerra sucia que la derecha y sus aliados emprendieron desde 2006 contra Andrés Manuel López Obrador y, en general, contra la izquierda.

Hay que considerar también el apoyo que en noticieros y espacios radiofónicos tiene el escritor católico Javier Sicilia, quien con un falso ropaje de defensor de causas sociales enarbola proyectos calderonistas como el de la reelección.

Esos medios son defensores incondicionales del gobierno panista; la repetición de consignas oficialistas en la radio, lo mismo en spots que en programas de noticias y comentarios, influyen sobre sectores que están expuestos constantemente a esos mensajes, como los taxistas y las amas de casa.

Desde luego, dentro de ese mar de servilismo, que refleja la identificación de los empresarios de los medios con las tendencias de la derecha en el poder, hay excepciones representadas por comunicadores que adoptan posiciones críticas y honestas, por lo que adquieren mucha mayor credibilidad que el coro mediático calderonista.

A su vez, la jerarquía católica –interesada siempre en poseer medios masivos– y los grupos conservadores encuentran, como nunca, un clima de apoyo en la televisión y en muchos espacios de radio, si bien las presencias clericales dentro de éstos se han cultivado desde hace tiempo.

Caballeros de Colón y Radio Centro
La afinidad de esa cadena de radio con los Caballeros de Colón se evidenció en junio de 2008, cuando éstos difundieron en su portal de internet sus condolencias por la muerte de María Esther Gómez de Aguirre, fundadora del grupo Radio Centro, acaecida el 23 de junio.

Desde 1979, Gómez de Aguirre asumió la presidencia del consejo de Administración de la cadena que incluye las estaciones Stereo Joya; 97.7 FM; Universal Stereo; El Fonógrafo; La Z; La 69; Alfa 91.3; Red AM; Red FM, y Formato 21.

Radio Centro apoya proyectos de grupos conservadores como la Unión de Voluntades, auspiciado por el millonario Patricio Slim Domit. Así, el 22 de junio de 2008 trasmitió la “misa solemne” oficiada por Norberto Rivera durante una peregrinación antiabortista a la Basílica, organizada por dicho grupo.

A los Caballeros de Colón y a la Unión de Voluntades pertenece Alfredo Martínez, locutor de Radio Centro, quien conduce el programa Fenómenos del Espíritu, de contenido religioso y clerical (http://programafenomenos.blogspot.com/).

Martínez colabora con la Arquidiócesis de México como coordinador de eventos y misas de Norberto Rivera, y también trabaja para TV Azteca, Televisa y Telemundo, en el semanario Desde la Fe de la Arquidiócesis, y para Radio Líder de Perú.

Sin exhibir el mismo grado de compromiso con grupos clericales, hay otros conductores dentro de Radio Centro que frecuentemente, y sin que venga al caso, hacen exhortaciones religiosas y devocionales.

Roberto O’Farrill: Caballeros de Malta
Militante de la extrema derecha católica, Roberto O’Farrill Corona tiene influencia en algunos “grandes” medios de comunicación, como Proyecto 40 que transmitía el programa El pulso de la fe, anteriormente llamado El pulso del papa.

O’Farrill es presidente de Radio Malta, que pertenece a los Caballeros de Malta, orden fundada en la época de Las Cruzadas para defender la religión católica.

Es integrante de ese grupo en calidad de “caballero de gracia magistral” y es además comendador de la Orden Pontificia de San Gregorio Magno. Asimismo, es productor y conductor de programas de radio, y en México está a cargo de las señales de Radio Vaticana y del Centro Televisivo Vaticano. Por añadidura, es miembro del Consejo para la edificación del Santuario de los Mártires de la Arquidiócesis de Guadalajara, el famoso santuario de los mártires cristeros, al que tanto dinero aportó el piadoso gobernador de Jalisco, Emilio González.

Patrocinadores
Más allá de los locutores, e incluso de los dueños de los medios, la derecha católica es apoyada por algunos de los principales anunciantes en los medios, como Lorenzo Servitje, el millonario panista y católico, cabeza del grupo Bimbo.

Hay que recordar que en 1997 Servitje protegió a Marcial Maciel, al impedir que se denunciaran sus abusos, hoy reconocidos por el papa. Servitje llegó al extremo de cancelar un cheque millonario por pago de publicidad a CNI Canal 40 con tal de que no se supiera la verdad sobre Maciel.

Desde 1996, Servitje lanzó la campaña A Favor de lo Mejor, con el apoyo de empresarios, escuelas privadas y grupos conservadores, a fin de censurar los contenidos de los medios de comunicación.

Paradójicamente, Servitje, quien fue uno de los principales promotores de la guerra sucia mediática y del fraude de 2006, pregona ser defensor del “mejoramiento ético” de los medios.

Actualmente participa en el Consejo de Autorregulación de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (Cirt), que tiene el mismo objetivo de censura con el pretexto de “ofrecer mayor calidad en los contenidos de los programas que se transmiten por la radio y la televisión”.

El presidente de la Cirt, José Luis Rodríguez Ibarra, es presidente del grupo Respuesta Radiofónica de Querétaro. Como “consejero honorario vitalicio” aparece Servitje, y como consejeros otros personajes vinculados al grupo A Favor de lo Mejor: su exdirigente Francisco González Garza, también expresidente de la Unión Nacional de Padres de Familia; Olivia Núñez Orellana; Héctor Larios Santillán, presidente de A Favor de lo Mejor y coordinador de los senadores panistas; igualmente participan como consejeros Armando Paredes Arroyo-Loza, del Consejo Coordinador Empresarial, y Arturo Laris Rodríguez, diputado federal por el Partido Acción Nacional y dueño de radiodifusoras en Zamora, Michoacán.

Dios los hace y ellos se juntan. Esa mafia de empresarios “mochos” y panistas pretende garantizar que los contenidos de los medios obedezcan a sus intereses e ideología.

Desde el Arzobispado
Es ampliamente conocido el interés de la jerarquía católica por participar en los medios de comunicación, en particular el Arzobispado de México, que cuenta con publicaciones como Desde la fe y Eco semanal, cuyas líneas editoriales consisten en atacar los derechos sexuales, el Estado laico, al gobierno del Distrito Federal, para hacer una apología de la derecha y del gobierno federal.

También cuenta en su dirección de comunicación social con una Subdirección de Radio y Televisión, que “promueve la pastoral de los medios audiovisuales […] Brinda una atención especializada a los medios electrónicos; se encarga de la transmisión dominical de la misa en la Catedral de México y realiza el programa de radio Resonancias de fe”.

A cargo de esa subdirección está el sacerdote José de Jesús Aguilar, párroco del templo de San Cosme, y quien dirige dicho programa radiofónico, además de participar en un segmento en un noticiero de televisión.

En su juventud fue bailarín, mago y payaso, y ya en su carrera clerical, fue sacristán mayor en Catedral; conoce a políticos, funcionarios, empresarios y actores. Por ejemplo, fue confesor del exembajador de Estados Unidos, Tony Garza (consultar www.vanguardia.com.mx, 14 de diciembre de 2008).

*Maestro en filosofía; especialista en estudios acerca de la derecha política en México

Fuente: Revista Contralínea 247 / 21 de agosto de 2011
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lunes, 1 de agosto de 2011

¿La Extrema Derecha Mexicana con ayuda de Periódico de Televisa quieren Censurar Programas de Canal 11?

Haciendo caso omiso de que los cortes que más necesita México son en violencia e inseguridad, los diputados del Partido Verde Ecologista decidieron enfocar toda su atención a las "impúdicas" escenas de las series del Canal Once para hacer la petición oficial de modificación en el contenido de 'XY', 'Soy tu Fan' y 'Bienes Raíces'.

De acuerdo a estos legisladores, la cantidad de "escenas sexuales" y lenguaje "procaz" que se pomueven en estos programas familiares de televisión, rayan en el límite de lo impúdico, vulgar y moralmente distraído.

"Estas series no son el tipo de contenido que debería de estar difundiendo esta televisora pública en crecimiento en nuestro país...nos preocupa a varios integrantes de la Comisión que se estén destinando recursos públicos a la producción de estas series", publica Milenio. Mientras tanto, en algún lugar del mundo, Laura Bozzo planea sus siguientes 100 capítulos.

La misma publicación de Milenio online aseguró tener quejas presentadas a los diputados federales por parte de ciudadanos escandalizados por las fuertes temáticas y escenas explícitas de las series, en especial de 'XY', cuya trama gira alrededor de la corrupción política, la homosexualidad, el machismo, la sexualidad y hasta el narcotráfico.

Al respecto, la jefa de escritores, Anaí López, aseguró a ¡hey!: "...se tomaron en cuenta los comentarios del televidente, al principio del desarrollo de la (segunda) temporada hablamos de las impresiones que había causado. Si sé que a la hora de la realización se tomaron medidas con respecto al lenguaje."

Pero el actor Eduardo Arroyuelo (Tony) no se mostró tan comprensivo: "Estoy en contra de todo tipo de censura y a favor de la libertad de expresión y libertad de contenidos, quizás ahora pueda entender por qué la tercera temporada será sólo de siete capítulos."

Y mientras Telehit sigue teniendo al aire programas como 'Guerra de Chistes', muy a pesar de nuestros modernos diputados, el Canal Once ya prepara la tercera temporada de 'XY' y la segunda de 'Soy tu fan'. Y a mí sólo me queda una petición por hacer: Si van a censurar algo del Once...¿no podrían ser los cánticos de Martín Altomaro?

http://www.youtube.com/watch?feature=pla…

"La derecha mexicana coartó la posibilidad de un frente latinoamericano de centro-izquierda"



Verónica Gago
Debate





Si es verdad que la Coca-Cola tiene una fórmula mágica, la única manera de comprobarlo es ver la vitalidad y el entusiasmo que el prolífico escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II logra contagiar mientras consume sin pausa latas de ese líquido negro y dulzón (con la misma manía que su mítico personaje, el detective –de un DF también mítico– Héctor Belascoarán). Taibo II encarga varias latas para la heladera de su habitación en un céntrico hotel porteño y se dispone, una vez más en su larga gira latinoamericana, a narrar esa obsesión que le ha capturado cuatro años de su vida, que lo ha obligado a escribir más de ochocientas páginas y que se llama Pancho Villa, a quien propone incluir inmediatamente en un nuevo “santoral laico latinoamericano”. “Es tan literario, pero tan literario que en un momento me amarré las manos y me dije: ¿sabes qué pendejo? No le metas ni un milímetro de ficción. No sólo no hace falta si no que debilitaría el personaje. Este libro tiene todo su poder en la capacidad literaria de un personaje que no es literario”, define el escritor a la hora de sintetizar la infinita devoción que le ha inspirado el revolucionario mexicano y que se transmite en cada línea de su inmenso Pancho Villa. Una biografía narrativa (Planeta).

El relato que usted hace de Villa muestra un personaje que atrapa por la liviandad con la que se mueve en la ambigüedad, incluso en la contradicción...

Es la historia de un borracho de fama pero realmente abstemio y que además le gustan las malteadas de fresa. Al mismo tiempo toda su vida está envuelta en la leyenda. Hay treinta y siete versiones falsas sobre cada historia realmente sucedida, lo cual está obligándote continuamente a limpiar de niebla para que el personaje pase y se construya. Fue un ejercicio difícil porque llegaba un momento que a mí lo que me gustaba era la niebla. Entonces te ves obligado a registrar también la niebla: “ok, aquí hay nueve versiones de dónde nació Villa, pero ésta y ésta son falsas por tal cosa, aquella otra es absurda y ésta es la real”, pero las demás son bien bonitas y entonces ahí quedan registradas.

Usted enuncia algo así como un principio metodológico: quien tiene su leyenda es porque se lo merece, pero también hace falta contar su historia.
Hay que quitarle a la leyenda el peso mágico y devolverle el peso real. Quien tiene una leyenda se la merece pero la historia tiene que llegar a darle carne y hueso, a veces de modo crítico. La izquierda durante demasiado tiempo practicó la idolatría, convirtió en doctrina toda propuesta ideológica y operó como una iglesia católica en ascenso. Y eso pervirtió el pensamiento crítico porque impidió que vieras de la única manera realmente dialéctica un personaje: en el bien y en el mal, en el horror y en la locura, sin que desmerezca su cualidad humana el hecho de pasear por las sombras y a veces mancharse. Y Villa pasea un montón al borde de las sombras. Hay debajo de él un personaje irascible, virulento, y al mismo tiempo un sentido común campesino muy claro, con una lógica muy primaria. El debate moral se vuelve muy complicado; tiene que someterse a la narración de hechos, a quiénes son, a por qué hacen lo que hacen, y dejar que el lector piense.

¿Por qué lo dice?
Porque la historia tradicional del marxismo ortodoxo de los últimos cincuenta años es una historia conductivista: tiende a conducir al lector hacia un lado. Le plantas la hipótesis, ofreces la información que demuestra la hipótesis y al carajo la investigación; y cuando no te cuadra, eliminas pedazos para que te cuadre. Y con Villa, en cambio, te ves obligado a hacer continuamente neologismos. Por ejemplo: ¿qué clase social es? La pregunta es inversa: las clases sociales de las que habla Marx no funcionan. Tengo que describir lo que veo y darle reflexión a lo que encuentro. Así descubres esta especie de personaje mixto entre bandolero, arriero, capataz, campesino sin tierra, minero, proletario de las pequeñas ciudades pero, al fin y al cabo, hombre de territorios. Y cuando lo pones de frente ¿qué personajes descubres? Descubres personajes sin arraigo local a la tierra y por lo tanto libres; personajes confrontados con la forma de orden más dura de esa sociedad –el cacicazgo, las encordadas, los rurales, etc.–; personajes con arraigos regionales, no locales; de una extraordinaria movilidad social y eternos pluriempleados. ¡Define a una clase como esa!

¿Qué expresa la biografía Villa sobre los componentes claves de la historia mexicana?
Más que de la historia mexicana, diría que es parte de los componentes claves de la historia de Latinoamérica. Villa es la voluntad de venganza de los desposeídos, las sociedades agraviadas y el furor que viene desde abajo. Es importante integrarlo al nuevo santoral laico que estamos construyendo en América latina, donde tienen un lugar el Che, Rodolfo Walsh, Sandino, Pancho Villa y tantos otros dirigentes sociales populares. A mí últimamente me persigue un montón de gente para que cuente sus historias. Me topé en la feria del libro de Chile con un poema premonitorio del peruano Javier Eraud sobre su propia muerte. Ví su foto y me demolió: me quedé mirándolo, él me miraba, y dije “hay que escribir su historia”. Eraud se iba a incorporar a la guerrilla del Che y muere al intentar cruzar de Perú a Bolivia. Se me ocurrió comentar esto cuando estaba presentando el libro de Villa y estaba ahí Hugo Neira –quien escribió la historia de la rebelión indígena que luego Manuel Scorza contaría en la novela Redoble por Rancas–, que palideció y me dijo “Mi hermano Javier Eraud”. Entonces yo sentí “¡ay! esto tengo que contarlo”. Lo que pasa que para la lista de lo que tengo que contar necesitaría esta vida y otra.

La investigación histórica de la biografía de Villa es al mismo tiempo una investigación sobre las formas de la oralidad.
El libro tiene un peso específico muy potente en cosas como los novelistas que escribieron sobre la Revolución Mexicana porque sus versiones a veces son más fieles que los cronistas tradicionales en términos de capturar una atmósfera, un momento o un detalle. Y otro espacio es el del narrador que cuenta su historia. Todo el mundo tenía una historia que contar después de la Revolución Mexicana. Para mí ese fue el problema: el cóctel de información. Otra tensión era entre un gran rigor informativo pero, en paralelo, una vuelta atrás de un concepto clave como que la historia es un arte narrativo. Si despojas a la historia del arte narrativo de la no-ficción, despojas al historiador de su papel esencial: el historiador es un contador de historias y si las cuenta mal, está destruyendo la posibilidad de que el lector participe de esa historia.

¿A qué se debe su fascinación por las biografías?
La biografía es el tramo largo: de dónde va y hacia dónde va. Es esta visión de Engels y Buda mezclados de que toda la historia está en un grano de arena y a la inversa. Es la idea coherente de que un personaje cuenta una época y una época cuenta un personaje. Y quizás también se trate de una rebelión contra la demagogia de la “historia social de los oprimidos”. Sí, claro, es la historia de los oprimidos pero también del ingeniero que construyó el puente y de aquel traidor a su clase, que siendo un hijo de oligarcas se dedicó a estudiar derecho laboral para defender a los cañeros. Hay que abandonar ese primitivo esquematismo de la historia social como historia sin sujeto o sólo con sujetos sociales. Al fin y al cabo es una perversión de novelista. ¡Un novelista necesita personajes!

Cuando estaba aún escribiendo sobre Villa me dijo que cada generación tiene que rescribir las biografías para que se lean nuevamente al calor de una época.
Sí, es la posibilidad de llegar a los jóvenes de 20 años. En México uno se levantó y me dijo: “Yo ya lo leí y antes mis héroes eran el Hombre Araña y Batman, pero ahora son Villa, el Hombre Araña y Batman”. Yo le pregunté: “¿En ese orden? Porque si cambias el orden aquí hay cachetadas”. El chico me dijo: “Sí, en ese orden”. Insisto: tenemos que reconstruir el santoral laico de la izquierda y mantener nuestros referentes. El Papa es basura pura, debería estar en el santoral de la derecha; es el gangsterismo, el aparato del Estado, es la intransigencia y el dogmatismo, es la exclusión. Hay que rehacer nuestro santoral sin miedo a contar las verdades y en ese sentido Villa fue muy importante. A los mitos que uno tiene hay que agarrarlos de la solapa y mirarlos de frente por mucho miedo que te den: eso me pasó con el Che y también con Villa.

De ese villismo que usted narra, ¿ve rasgos en el México actual?
Como referencia directa, no. Como referencia indirecta, todo. Villa está por todos lados como referencia romántica, mítica. Es la presencia a la hora del ¿de dónde venimos?, ¿quiénes somos? Presenté el libro en Durango y tardé diez minutos en poder empezar a hablar porque la gente empezó a gritar “¡Viva Villa!”. Yo con los cojones aquí. Yo decía el otro día en uno de los campamentos contra el fraude –donde dí 48 conferencias en 45 días–: cuando te atacan con el TLC en la mañana, a la noche llegas a tu casa hecho una mierda y, bueno, ahí la imagen de Pancho Villa te protege, te sonríe. Su imagen dice cosas como “No le anden tocando los huevos al pueblo porque el pueblo es cabrón” y estas cosas hay que decirlas para meterle miedo al enemigo.

¿Cómo puede entenderse la situación actual de rebelión en Oaxaca?
Es bien terrible, porque tienes un gobernador que es un gángster, al viejo estilo priísta y que ya suma una docena de muertos. Que reprime un movimiento magisterial y que desata la movilización de la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca). Que le toman la ciudad y el estado, le impiden que gobierne y gobierna escondido desde hoteles de segunda porque está muerto de miedo y a la noche saca sus pistoleros para dispararle a la gente por la espalda. Y el gobierno federal, en vez de hacerse a un lado y dejar que se hunda o promover en el Senado un voto de desaparición de poderes, como tiene una alianza con el PRI para que defienda la toma de posesión de Calderón, pues ahí lo deja y luego lo refuerza metiendo la Policía Federal en Oaxaca. Afortunadamente la APPO se convirtió en un movimiento de resistencia civil pacífica y no cayó en la provocación de la violencia que es la que justificaría la entrada del ejército.

Algunos analistas describieron lo que pasa en Oaxaca en términos de una “comuna”. ¿Está de acuerdo?
Sí, es muy justo el término. Lo que sucede en Oaxaca es una conjunción de mil cosas: movimientos de artesanos y de indígenas, movimiento sindical, ciudadano y barrial. Hay una comuna emergente en Oaxaca y ahora es fundamental la presión social del resto del país. Lo importante es que la movilización contra el fraude que manejó los campamentos en el DF se empiece a mover en la ciudad de México en solidaridad definitiva y declarada con Oaxaca.

¿Se podría decir que Zapata ha sido más recuperado a través del zapatismo que Villa?
Sí, aunque el zapatismo tampoco es Zapata. El zapatismo es la versión de Zapata adecuada a las comunidades indígenas de la zona maya. Lo cual está muy bien. Pero nada vuelve mecánicamente, no puedes transportar. Esta idea de “Seremos como el Che”, que fue tan popular en la Cuba de los pioneros, era una falacia. Nadie puede ser como el Che. Sólo el Che puede ser como el Che y a él le costaba mucho trabajo ser como el Che. Seremos como los que somos, pero tener al Che cuidándote la espalda, tener esa presencia irreverente, está muy bien.

Después de la iniciativa zapatista de la Otra Campaña, el EZLN no se mostró cercano al movimiento anti-fraude. ¿Por qué?
Sin que yo sea un simpatizante pleno de López Obrador, con quien tengo distancias respecto a un montón de cosas, era obvio que había un movimiento social de grandes magnitudes y extremadamente respetable. El zapatismo cometió el grave error al no percibir la fuerza y la potencia de este movimiento social y marginarse. Marcos debió haber estado en los campamentos y no estuvo. Estaba en una casa de no sé que colonia de la ciudad de México. Esta marginación fue un error grave para el zapatismo y debilitó al movimiento en cuanto no asumió todas las fuerzas posibles que podría haber acumulado. Aún con un socialdemócrata light, tienes cosas que te unen: por ejemplo la idea de que los movimientos sociales no se resuelven con intervenciones policiales. O te une que prefieres la educación laica a la religiosa. Bueno, ya tienes dos puntos importantes. Hay que volver a la mentalidad no sectaria, a la acumulación máxima de fuerzas posibles en torno a lo que nos une y actuar en esos espacios. Eso también te deja liberados otros espacios, que son propios. Yo tengo gran respeto al trabajo de La Otra Campaña: ha estado levantando voces y conflictos que nadie les hacía caso. Sólo los zapatistas son capaces de acudir a una comunidad aislada, donde había un sector en lucha. Pero también la lentitud para apoyar Oaxaca por parte de los zapatistas ha sido terrible.

¿Por qué?
No lo sé ni lo entiendo. No quiero tomar la voz de nadie. Ellos tienen sus explicaciones: a mí me parecen respetables pero equivocadas. Pero el movimiento es sabio: el movimiento oaxaqueño ahora nos está obligando a todos a ir detrás de ellos.

¿Felipe Calderón va a implicar una continuidad completa con Fox?
Yo lo veo peor. Veo la continuación de Fox, que es a su vez la continuación de Salinas, con un agravante: Calderón para poder “ganar” estas elecciones tuvo que pactar con los sectores más reaccionarios, más sórdidos, de la sociedad mexicana. Pactó con el clero ultramontano, con el Yunque (organización de ultraderecha) y con el viejo príismo gangsteril arrinconado en el corporativismo del magisterio, etc. Todas estas alianzas va a tener que pagarlas ahora, por lo tanto Calderón va a tener que gobernar mucho más a la derecha. Y con un movimiento social muy potente que le va a decir que no a cada rato. Yo no me imagino por ejemplo lo que va a suceder si le quiere poner IVA a los libros: toda la comunidad intelectual va a salir a la calle y le va a armar un cacao que ni te cuento. Si quiere desnacionalizar la electricidad o el petróleo, lo mismo. En ese sentido una cosa va a ser que asuma y otra que pueda gobernar.

La derecha en México parece mantener una organicidad y una agresividad política mayores que en buena parte de América latina...
Sí, la derecha mexicana coartó la posibilidad de un frente latinoamericano de centro-izquierda. México podía ser un pivote importantísimo en un frente que incorporara a Argentina, Brasil y Bolivia pero también a peruanos y chilenos. En ese frente se podían abrir discusiones trascendentales para una integración continental: no aranceles a los libros entre un país y otro, desaparición de fronteras y libre comercio, etc. El frenón de Calderón impide que México se sume a este momento histórico. Yo creo que por esto se la jugaron tan fuerte y no sólo por una cuestión interna, sino por una perspectiva latinoamericana.

lunes, 4 de julio de 2011

Voto nulo... ¿opción de izquierda? ( Julio 2009 )

PROMOCIONA “VOTO EN BLANCO” EX FUNCIONARIO DE LA PRESIDENCIA CON FOX

votaenblanco Es claro. Entre las campañas para las elecciones de este 5 de julio en México, ha empezado a cobrar fuerza en las últimas semanas también una campaña adicional: la de “Anular el Voto”.
Diversos diarios y noticiarios se han ocupado del tema y en ciertos círculos sociales pareciera haber una percepción de que esta iniciativa está cobrando fuerza, ante la decepción de la ciudadanía por el desempeño político.
Hay grupos en Facebook y videos en You Tube que han estado invitando a esta opción ciudadana y que han tenido eco y han sido comentados por académicos o periodistas en medios tradicionales.
Una de las páginas más notables por la seriedad de su elaboración es la de www.votaenblanco.org.mx que ha estado circulando en cadenas y envíos por Internet para unirse a esta opción de “Votar en Blanco”.
Es curioso, por eso, que a pesar de que la página está bien hecha y tiene incluso spots de buena calidad grabados especialmente para promocionar el tema, no se diga en la página quién firma la convocatoria.
La sorpresa es que al recurrir entonces a NIC México para ver quién es el Contacto detrás de esa página, aparece el nombre de Luis Alberto Bolaños Vera, nada menos que ex Director de Internet de la Presidencia durante el sexenio de Vicente Fox.betopresidencia
votaenblancodominio La empresa de diseño web y hosting Iconograph, de la que Bolaños es fundador, según este curriculum en la Red (aquí en versión PDF), es la que aparece también como encargada del sitio.
curriculum
Bolaños Vera no parece, por cierto, haberse distanciado del ex Presidente Fox tras su salida del Gobierno, ya que lo ayudó a su regreso público del ex Mandatario a través de la Red y en NIC México aparece como Contacto Registrante de los dominios web tanto de la página de Vicente Fox (www.vicentefox.org.mx) como lal del Centro Fox (www.centrofox.org.mx).
Desde mucho antes, había sido y sigue siendo el responsable de la página de la Fundación Vamos México, de Marta Sahagún.
centrofox
La campañas del “Voto Nulo”, como las que promueve la página de Vota en Blanco, han comenzado a ser condenadas en medios críticos del Gobierno e incluso afines a Andrés Manuel López Obrador.
Es el caso de SDPNoticias (anteriormente El Sendero del Peje) cuyo Director-Fundador, Victor Hernández escribió hoy mismo una columna afirmando que esas manifestaciones ciudadanas podrían ser usadas para realizar fraudes electorales, como el que los simpatizantes de López Obrador han denunciado que hubo en las elecciones del 2006.
En el asunto de los videoescándalos contra López Obrador, a propósito, la familia Bolaños, ya había estado también en medio de circunstancias de alto interés y polémica política.
Patricia Bolaños, hermana de Luis Alberto Bolaños, y en ese entonces Directora de Comunicación de los Diputados del PAN fue mencionada en el noticiario de Ciro Gómez Leyva en el Canal 40 como la que había mandado el video de Bejarano y Ahumada a esa televisora.
notavideos
En ese momento de los videoescándalos, María De las Mercedes Bolaños, la otra hermana de Patricia y Luis Alberto, era Subdirectora de Enlace Interinstitucional de la Coordinación de Imagen de Presidencia.
cargomercedes Mercedes Bolaños es, por cierto, también el nombre de la usuaria de Facebook que creó el grupo en esa red social para promocionar el Voto Nulo y el sitio votaenblanco.org.mx. O al menos, así se llamaba el usuario, hasta antes de que publicáramos este post, ya que ahora ha cambiado a sólo Mercedes.
facebookvotaenblanco
Desde luego no es ningún delito abrir una página o grupo, expresar libremente lo que uno quiera y participar como ciudadano en las manifestaciones políticas que uno desee, más allá de la cercanía con uno u otro político.
No obstante, no deja de ser interesante y “curioso” que una persona (¿o familia?) aparentemente muy cercana al ex Presidente Fox esté promoviendo una iniciativa como estas.
Conociendo cómo funciona la política en México y cómo las cercanías, compadrazgos y “liderazgos” políticos generan lealtades y “simbiosis” de largo plazo, ¿cabe preguntarnos si esto es sólo una iniciativa ciudadana o hay algún interés político no dicho?
¿Vale preguntarse si es posible que Vicente Fox estuviera enterado, de acuerdo o impulsando esta iniciativa del Voto Nulo en el 2009? y si fuera así, ¿con qué fines?
El derecho a la suspicacia nos lo ha dado la historia política mexicana, y ambos son precisamente lo que hacen que campañas como la del Voto Nulo parezcan tener sentido para millones de mexicanos. Así que no está de más cuestionarnos como ciudadanos.
Si en todo caso este funcionario que conoció y disfrutó de cerca los entretelones del Poder y trabajó en Los Pinos está genuinamente decepcionado de todos los partidos políticos, incluyendo el de su ex Jefe, es que algo habrá visto ¿no?

viernes, 14 de noviembre de 2008

La derecha ya se puso nerviosa : ‘Avionazo’: el manoseo informativo

Ricardo Alemán
Itinerario Político
14 de noviembre de 2008


‘Avionazo’: el manoseo informativo


Entre cajas negras y hoyos negros está Medina Mora
Le faltan piezas al rompecabezas, ¿dónde están?




Se entiende el dolor causado por la tragedia en la que perdió la vida Juan Camilo Mouriño, principal colaborador y amigo de Felipe Calderón.


Pero lo que no se entiende y parece no tener pies ni cabeza es el profundo vacío de autoridad, además de la carencia total de una respuesta de Estado capaz de manejo profesional de las indagatorias, al grado que la tarde del pasado miércoles el embajador de Estados Unidos en México, Antonio Garza, terminó convertido en vocero de las investigaciones, como si hablara de la Biblia. ¿Qué tal? Nomás faltaba.

Y es que desde el momento mismo de la tragedia surgieron los hoyos negros en cuestión informativa y presencia institucional. Sobre todo, desapareció de la escena —por razones políticas y afectivas— quien debió ser el responsable de las investigaciones: el procurador federal Eduardo Medina Mora, que por ley es cabeza de las pesquisas y enlace con las agencias extrajeras —sobre todo estadounidenses—, responsables de las indagatorias.


¿Dónde estuvo, desde la tarde del accidente Medina Mora? ¿Por qué no está al frente de las investigaciones? ¿Por qué fue desplazado de la investigación y el manejo mediático? ¿Qué hace de vocero —que no de responsable del transporte— el secretario Luis Téllez? ¿Quién le ordenó ese desempeño de legalidad cuestionada? ¿Dónde está la vocería presidencial, que debió salir al frente desde el primer momento?


¿Por qué nadie en el PAN entre diputados y senadores —donde menudean los expertos— alzó la voz para que la investigación se realizara a través de los canales adecuados? ¿Por qué debió venir el embajador Garza a decirnos que las cajas negras no revelan sabotaje alguno? ¿Quién le dio autorización para hacer esa declaración? ¿Qué no debieron entregar al gobierno de México esa información, antes que al embajador Garza? ¿Qué revelan las cajas negras, si no dejan ver indicios de actos criminales? ¿Acaso saldrán con la puntada de que los pilotos se quedaron dormidos? ¿Qué se pretende inducir con una declaración del embajador Garza como la que dio el miércoles pasado? Las interrogantes podían extenderse al infinito.


Pero resulta que existen cuestiones elementales que debieran ser cuidadas —por respeto básico a la sociedad y a los deudos políticos—, como partida para lograr la credibilidad sobre el origen de una tragedia que llevó al gobierno a una de sus mayores crisis y que frente a la “guerra contra el narcotráfico” que desató el gobierno federal, convierten la tragedia en un parteaguas.


Y es que nadie nos podrá decir —ni ayer, ni hoy y menos mañana— que tiene la verdad sobre las causas de la tragedia. ¿Por qué? Porque ni Felipe Calderón, ni Luis Téllez, ni el embajador estadounidense Antonio Garza — y tampoco los integrantes de Comité Nacional de Seguridad en Transporte, de Estados Unidos— tienen todos los elementos de análisis como para decir que fue o que no fue accidente; que hubo o que no hubo intención criminal. ¿Por qué? Se debe insistir.


Porque la investigación y reconstrucción de los hechos en el lugar del impacto es apenas una parte del rompecabezas; porque la recuperación de las cajas negras, y su reproducción e interpretación son, a querer o no, otra parte de ese rompecabezas, porque las distintas versiones de testigos, las hipótesis de especialistas son otra pieza de ese rompecabezas…


Hoy nos pueden decir, como de manera irresponsable lo hizo el embajador Garza, que “nada en la grabadora de datos de vuelo, la grabadora de voz de la cabina, o cualquier otra evidencia recuperada en la escena del trágico accidente indica que haya sido causado por sabotaje o actividad criminal”, pero lo cierto es que esa es apenas otra pieza del rompecabezas; piezas que, en un trabajo serio, profesional, son o deben ser interpretadas en su conjunto.


Y las contradicciones son de tal magnitud que, por ejemplo, estamos ante inéditos como la existencia de las dos cajas negras. ¿De qué estamos hablando? Bueno, que si revisamos las declaraciones de Luis Téllez veremos que primero dijo que el avión accidentado sólo tenía una caja negra, la grabadora de datos del vuelo. Luego nos sorprendió cuando dijo que encontraron la segunda caja negra. Y ahora nos dicen que esas cajas negras no revelan “actividad criminal”. No saben qué pasó, por qué razón cayó el avión, qué influyó para tirarlo. ¡Ah...!, pero sí saben que no existió “actividad criminal”. Mañana nos dirán que la mano divina tiró el avión.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Obama y el dilema de Felipe

Ya empezó a chillar la derecha : quesque nos ha ido mejor con los republicanos : ¡ Sí, como no !




John McCain ha sido un aliado de los intereses del gobierno mexicano desde hace muchos años.

Lo fue durante la negociación del Tratado de Libre Comercio, lo ha sido en asuntos fronterizos, y sobra decir que la más liberal y benéficas de todas las propuestas de solución al enorme problema que significan los millones de mexicanos indocumentados que hoy viven en Estados Unidos llevaba el nombre del candidato republicano a ocupar a la Casa Blanca.

No hay ninguna duda que la elección de John McCain se traduciría en una relación bilateral mucho más sencilla para el gobierno mexicano. No sería raro. Los republicanos han sido, en general, mejores para los gobiernos mexicanos que los demócratas.

Fue Reagan el último en aprobar una amnistía migratoria y Bush I quien promovió el Tratado de Libre Comercio —Clinton de hecho lo atrasó.

En este sentido México es diferente al mundo, como lo es su especial relación con Estados Unidos.

Si no sucede algo completamente inaudito e inesperado Barack Obama será el próximo presidente de Estados Unidos.

Ni modo.

El presidente Felipe Calderón no está demasiado interesado en la política exterior. Nunca lo ha estado, no es lo suyo. Lo demostró desde el día que utilizó a la Secretaría de Relaciones Exteriores para cumplir una cuota de género, o en el hecho que hasta ahora no ha pisado Washington para visitar a Bush o que tardó más de un año en encontrarse con la comunidad mexicana en Estados Unidos. Esa falta de interés provocó que sus contactos con las campañas fuera limitado y que cualquier relación con la nueva administración comience el 5 de noviembre.

Estará cuesta arriba. Su contraparte, seguramente Obama, llegará con un mandato claro: la economía y en segundo lugar la guerra en Irak. México y América Latina estarán en un lugar secundario en la agenda de Obama.

A esta circunstancia hay que agregar que quien será el nuevo líder de EU no ha mostrado, ni en su historia, ni en sus discursos mucho interés en lo que sucede al sur del Bravo.

Obama, además, llega con el apoyo, y por tanto, el compromiso con los sindicatos estadunidenses, que en una crisis económica como la que se está viviendo en Estados Unidos, no serán muy amigos de los inmigrantes trabajadores mexicanos indocumentados.

Obama también ha expresado dudas sobre el Tratado de Libre Comercio y ha insinuado la posibilidad de revisarlo. En un escenario de recesión, donde los ánimos proteccionistas se exacerban, no sería raro que empresas y trabajadores estadunidenses exigieran que esa revisión se hiciera verdad con lo que se podría afectar al único sector de le economía mexicana que ha mostrado dinamismo en los últimos años.

No hay que descontar tampoco el asunto de empatía. McCain ha tenido desde hace muchos años un interés por México, la frontera, y los mexicanos en Estados Unidos; gracias a su origen en Arizona.

Obama ha crecido y se ha formado lejos de los mexicanos. Aún siendo de Chicago, donde la comunidad mexicana es grande y añeja, Obama nunca tejió demasiados lazos con ella.

Hay otra dimensión no descartable, en los años recientes, han aumentado las tensiones entre la comunidad negra y la comunidad hispana, en particular de mexicanos. No sería sorpresivo que ante el triunfo de un afroamericano estas tensiones se agravaran, sobre todo porque los negros, que dejaron de ser la segunda minoría hace apenas unos años, reclamaran como suyos derechos que, sienten, les han sido arrebatados por la “moda” de los hispanos.

Nada de esto indica que Obama será terrible para México y los mexicanos que viven en Estados Unidos, pero ciertamente hará las cosas más complicadas.

Hace no pocos meses, se decía en círculos cercanos a Los Pinos que después de las elecciones vendría un cambio en la Embajada de México en Washington, correspondiente al seguro reemplazo de Tony Garza y que se aprovecharía para hacer un cambio en la cancillería.

Más allá de las personas y de la evidente necesidad de, por fin, dar importancia a las relaciones exteriores; el gobierno de Calderón necesita pensar y decidir una estregia precisa frente al nuevo gobierno en Washington que contemple que será uno con la mente muy lejos de México.

El gobierno mexicanos enfrenta una paradoja única: si pudiera, votaría por el candidato perdedor, en contra de un mundo que en su inmensa mayoría ya ha votado por quien será el primer presidente negro de la historia de Estados Unidos.

Desde el martes, Calderón tendrá que encontrar una manera de poner buena cara y unirse a la fiesta.

Green Go