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viernes, 25 de mayo de 2018

Nueva represión a Nestora, defensora ejemplar

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Gabriela Rodríguez
S
i alguien ha defendido de manera ejemplar a víctimas de derechos humanos, es Nestora Salgado. En reconocimiento a este papel, el 15 de octubre de 2017 ella recibió el premio Carlos Montemayor por defender los derechos humanos. El caso es ampliamente conocido, lo recordé hace un mes en colaboración anterior (La Jornada 13/04/18). Como comandante de la Policía Comunitaria de Olinalá, Guerrero, de regreso como emigrante a Estados Unidos, ella arrestó a políticos y delincuentes del crimen organizado que no solamente se beneficiaban de la venta de drogas, sino que violaron a jovencitas, producían y vendían videos porno de niñas y niños menores de nueve años, secuestraron y asesinaron a ciudadanos, incluyendo a representantes de los pueblos originarios de la Montaña. Estos delincuentes fabricaron el gravísimo delito de secuestro a Nestora y compraron voluntades para encarcelarla durante dos años y ocho meses.
Por falta de elementos probatorios, hace un año Nestora fue declarada inocente. Sin embargo, en el debate presidencial del pasado 20 de mayo José Antonio Meade la declaró culpable de secuestro y extorsión.
Por fortuna hoy existe Verificado, una asociación civil que revisa la verdad o falsedad de las afirmaciones de los contendientes de la campaña electoral. Verificado confirmó lo que ya sabíamos, que: “los expedientes de los juicios penales seguidos entre 2013 y 2016 contra Nestora Salgado –candidata al Senado de la República por Morena– muestran que la ex comandante de la Policía Comunitaria de Olinalá, Guerrero, recuperó su libertad al concluirse que, en todos los casos, el Ministerio Público no tenía pruebas para demostrar que había cometido los supuestos secuestros que se le imputaron. Incluso, hubo jueces que fueron más allá en su análisis de los hechos y concluyeron que los supuestos secuestros que se le atribuyeron fueron, en realidad, ‘detenciones legales’ realizadas por la Policía Comunitaria de Olinalá, y no acciones personales, además de que el cobro por la liberación de esos detenidos no se trató de un ‘rescate’, sino de una ‘fianza’”. Estos son los argumentos asentados en las resoluciones de los jueces, quienes no plantean –contra lo afirmado por José Antonio Meade–, que la liberaron por fallas de la policía o por errores en el debido proceso. El juez que llevó el caso concluyó que los actos que se le imputan a Nestora Salgado García se entienden como una detención y no como un secuestro. Su liberación fue también ordenada por el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de las Naciones Unidas, la cual declaró entonces que la detención de Nestora había sido arbitraria e ilegal.
Además de revictimizarla al juzgarla como culpable, sin tener la menor atribución para hacerlo, José Antonio Meade falta a la ética y a la verdad con gran irresponsabilidad. En estos días Nestora está siendo amenazada de muerte en llamadas telefónicas, han colocado cabezas de perro frente a su casa de Olinalá, donde hoy vive su hija, y balearon esa fachada después del debate en que el candidato del PRI la inculpó. Que quede en la conciencia de Pepe Toño: si algo me pasa a mí, a mi familia, a mis hijos, a mis nietos, a mis compañeros y a toda la gente de Olinalá, afirmó, la defensora en conferencia de prensa.
Con la misma irresponsabilidad, mujeres dirigentes del PRI salieron el día de ayer en defensa de Meade y en contra de Nestora: Claudia Ruiz Massieu, Ana Lilia Herrera, Mariana Benítez, Diva Gastélum y Beatriz Paredes. La vocera del grupo, Vanessa Rubio, afirmó: lo que se tiene que hacer en este país es vivir en un verdadero estado de derecho, donde se cumplan las leyes y donde se haga justicia a las víctimas. Por cierto: ¿Cuándo hemos visto a José Antonio Meade, o a esas dirigentes del PRI defender a alguna víctima de derechos humanos? ¿Acaso hicieron alguna rueda de prensa en apoyo a los familiares de los jóvenes normalistas desaparecidos en Ayotzinapa? ¿Acaso defendieron a las supuestas víctimas de Nestora cuando fue liberada?
Es increíble, y hasta ofensivo, que dirigentes del partido gobernante hoy quieran adjudicarse el dolor de las víctimas, un partido que llevó país al más alto índice de homicidios y delitos del crimen organizado. El presidente de la CNDH condenó esta semana la violencia contra los candidatos a puestos de elección popular como es el caso de Nestora Salgado y llamó a evitar comentarios sobre culpabilidad sin tener pruebas legales.
Morena ya presentó ante el INE una queja y solicitud de activación del protocolo para atender la violencia política contra las mujeres, en favor de la candidata plurinominal al Senado Nestora Salgado García, ante los señalamientos del candidato José Antonio Meade, durante el segundo debate presidencial. Porque le atribuyó a Salgado García hechos falsos consistentes en extorsión y secuestro, y desató actos de violencia que ponen en riesgo la vida e integridad de la candidata y de su familia. Urge que se detengan esas descalificaciones.
Me queda claro con esa calumnia, que lo que Meade busca es quitarle votos a López Obrador y a Morena, en el país y en el estado de Guerrero, donde las encuestas para la Presidencia, el Congreso y el Senado colocan a este partido con más de 15 puntos de ventaja. El PRI calcula mal, porque con esas imputaciones perderá los votos de quienes se identifican con Nestora: miles de migrantes en Estados Unidos (donde un sondeo le da más de 80 por ciento de votos a Andrés Manuel), miles de mujeres violentadas, miles de electores indígenas y de pueblos originarios, cientos de defensores y periodistas, y miles de víctimas, amigos y familiares que han sido víctimas de políticos corruptos y de delincuentes del crimen organizado.
Twitter: Gabrielarodr108

miércoles, 22 de junio de 2016

Liberan a 23 detenidos en Nochixtlán

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Los 23 detenidos el domingo 19 de junio, en Nochixtlán, fueron liberados, informó la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
De acuerdo con Hoja Pública, las personas fueron detenidas y trasladadas al cuartel de la policía estatal, en donde permanecían a disposición del Ministerio Público de la Fiscalía General de Oaxaca.
El Comité Ejecutivo de la Secretaría de Asuntos Jurídicos de la Sección 22 promovió juicios de amparo y quejas ante la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, pero no informó sobre las acusaciones contra los manifestantes.
Los nombres de los detenidos y liberados son: Alfonso Quiroz López, Jesús Manzano López, Juana Amaya Jiménez, Edgar Daniel Zárate López y Daniela María Moreno Mendoza.
Así como Claudia Alejandra Camacho Llaguno, Marcos Cruz Antonio, Sergio Jiménez López, Juan Carlos Pérez Silva, Juan Amaya Cruz, Arturo Quiroz López, Agustín Jiménez García, Emilio Amaya Cruz, Simón Pérez López.
También se incluyó a Alfredo Quiróz López, Pedro Antonio García, Tiburcio Luis García López, Pedro Sanpedro Méndez, Enrique Cruz López, Abundio Cruz Hernández, Cecilio López Velasco, Félix Rodríguez Martínez y Angélica Aldáz Galván.
La liberación ocurrió horas después de que fueran liberados dos policías federales que permanecían retenidos en Nochixtlán.
Sobre las personas arrestadas, el padre Alejandro Solalinde comentó que algunos de ellos se encontraban en un funeral, y no participaron en el enfrentamiento.

viernes, 18 de marzo de 2016

Hoy sale libre Nestora Salgado

La lideresa de la policía comunitaria fue absuelta de los delitos de secuestro y homicidio


Dictan tres jueces auto de libertad a Nestora Salgado; hoy saldrá de la cárcel
Alfredo Méndez
 
Periódico La Jornada
Viernes 18 de marzo de 2016, p. 5
Nestora Salgado, lideresa de la policía comunitaria de Olinalá, Guerrero, dejará el penal femenil de Tepepan este viernes en virtud del auto de libertad que dictaron en su favor tres jueces penales de aquella entidad, tras absolverla de los delitos de secuestro y homicidio.
La mujer fue notificada del fallo judicial anoche, tras la rejilla de prácticas del juzgado 67 penal ubicado en Santa Martha Acatitla, y hoy dará una conferencia de prensa para fijar su posicionamiento en compañía de sus abogados.
La libertad de Nestora Salgado llegó después de dos años siete meses de permanecer en prisión acusada de diversos delitos (principalmente secuestro) que nunca pudo probar la fiscalía del estado de Guerrero.
César Sandino, uno de sus abogados, informó anoche a La Jornada que la señora estará en posibilidades de salir de la cárcel de Tepepan alrededor de las 9 horas de este viernes.
El martes de la semana pasada Salgado recibió auto de libertad por las acusaciones de secuestro que la tenían presa desde el 23 de agosto de 2013, pero no pudo ser excarcelada debido a que ese mismo día le fueron notificadas tres nuevas órdenes de aprehensión por delitos que tampoco pudo probar el Ministerio Público.
Sus abogados dijeron que los autos de libertad demuestran ‘‘la injusticia que se cometió con la señora, a quien se imputaron hechos falsos de manera dolosa’’.Inicialmente Salgado fue encarcelada por los delitos de secuestro, asociación delictuosa y más recientemente por homicidio.
Durante una entrevista con La Jornada, publicada en su edición impresa del 19 de enero pasado, Nestora le dijo a Blanche Petrich que el día en que fue detenida el entonces gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, declaró a la prensa que la habían encerrado porque era ‘‘un peligro para la paz social’’.
En el tiempo que Salgado estuvo presa la violencia se exacerbó exponencialmente en Guerrero. La comandanta de la policía comunitaria de Olinalá declaró que mientras estuvo encarcelada no sólo detonó el caso de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y las incontables fosas encontradas en meses recientes con decenas de cadáveres en Iguala, sino además los cárteles de la droga –que florecieron en las pasadas administraciones guerrerenses– se fortalecieron.
Nestora recordó en entrevista con este diario que Aguirre Rivero cayó 15 meses después de que ella fue detenida, acorralado por los señalamientos de complicidad en el caso Ayotzinapa. La comandanta ha mencionado públicamente que el ejercicio de sus funciones al frente de la policía comunitaria descubrió una red de prostitución y pornografía infantil, aunque ya no le fue posible presentar pruebas ni denunciar penalmente el caso debido a que fue detenida.
También ha sostenido que el 19 de agosto de 2013 –cuatro días antes de ser arrestada en un retén militar– tenía una cita con el ahora ex gobernador Ángel Heladio Aguirre Rivero, en la que realizaría varias denuncias contra autoridades estatales vinculadas con el crimen organizado.
La fiscalía de Guerrero está en posibilidades legales de presentar un recurso de apelación contra el auto de libertad que favoreció a Nestora Salgado, aunque hasta el momento el fiscal Javier Olea no ha hecho pronunciamiento alguno sobre el tema.

domingo, 6 de marzo de 2016

"Con mi libertad, la lucha no termina, empieza": Nestora

Pide analizar la situación de más comunitarios presos
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 6 de marzo de 2016, p. 6
Nestora Salgado cuenta las 144 horas marcadas como plazo para determinar su libertad. La comandanta de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) en Olinalá está ansiosa e ilusionada: Me imagino lo emocionante que será ver a toda mi gente fuera esperándome: a mis policías comunitarios, a los que me han apoyado, la gente que me conoce, mi familia. Será lindo. Eso ha estado en mis sueños, en mis planes, en todas las ilusiones que tengo.
Nerviosa, la comandanta, que ha pasado 30 meses encarcelada, piensa en los primeros antojos por cumplir:Lo que más quiero es tomarme un pulque (risas). Mis antojos por cumplir son el tequila y el mezcal; la carne asada, la cecina, el mole de Guerrero, el pozole... Estoy feliz de poder probar mis comidas favoritas. Desde que llegué aquí, a Tepepan, me trajeron unos chilitos riquísimos, pero extraño todo, dice en entrevista con La Jornada desde su celda en el penal.
El sentimiento de alegría anticipada, sin embargo, desaparece al analizar lo que puede pasar. Y se le borra la sonrisa: Quisiera decir que me siento contenta, pero no es así. Me siento nerviosa, asustada, porque sé cómo juega el gobierno, cómo ha administrado la justicia conmigo. No ha habido justicia en mi caso. Todo este tiempo me di cuenta de cómo el gobierno es capaz de fabricar tantas cosas para encarcelar a alguien; no les interesa el daño que pueden hacer. Siento que están jugando conmigo emocionalmente. Y creo que no se vale.
El fiscal de Guerrero, Xavier Olea Peláez, declaró en Acapulco que si Nestora salía de la cárcel la próxima semana, podría ser recapturada porque tiene dos órdenes de aprehensión pendientes.
Añade: “Por si me llego a librar de una, tienen preparada otra orden de aprehensión. El chiste es que me quieren tener encarcelada. Lo que más me desilusiona es que lo haya dicho el fiscal, cuando su trabajo es haber demostrado por qué estoy aquí, pero no lo ha hecho, simplemente me encerró y ‘defiéndete si puedes’. Ellos deberían haberlo demostrado con pruebas. Nunca presentaron a sus víctimas. En 30 meses nunca me han presentado a una persona que, según ellos, yo secuestré o le hice daño. Yo jamás le hice daño a nadie. Mi conciencia está tranquila. Ellos lo saben. Soy inocente”.
Atención médica
Organizaciones no gubernamentales, encabezadas por la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en México, han exigido a Enrique Peña Nieto la libertad inmediata e incondicional de Nestora Salgado.
El viernes 4 de marzo empezaron a correr las 144 horas de plazo para que el juez resuelva, y Nestora dice que casi inmediatamente después de ser liberada viajará a Estados Unidos, para recibir atención médica que necesita con urgencia.
–¿Por qué se irá a Estados Unidos?
–Estaba pensando quedarme, pero he estado sufriendo mucho con mis dolores. Tengo que ir a Estados Unidos por mi salud; quiero evitar una cirugía que me proponen hacerme en México. Mi médula está muy lastimada y tengo mucho miedo, prefiero tener otras valoraciones. Necesito rehabilitación, caminar, actividad. Aquí he estado muy estresada, eso me ocasiona nervios y me pongo tensa, algo que me provoca mucho daño.
–¿Se va usted sólo por razones médicas?
–Solamente; quienes piensan que me voy huyendo, se equivocan. No tengo por qué huir. Jamás huiría de México. Primeramente, no he hecho nada como para que tenga que huir. Tengo mi familia en Estados Unidos; obviamente, tengo que ir para allá, donde están mis hijas. Allá dejé una vida y tengo que volver. A pesar de que estaba en Olinalá, siempre tuve una vida en Estados Unidos, que también considero mi casa. He demostrado con documentos que sí estoy mal de salud y que si voy es por esa razón. No me pienso ir tanto tiempo; es un chequeo y sé que el ejercicio y la actividad me van a ayudar mucho a reponerme rápido. No salgo huyendo de México; al contrario, amo a México, amo mi tierra, a mi gente. Soy mexicana. Voy a volver cuanto antes. Estoy segura de que mi estado de salud va a cambiar. El sentirme rodeada de mi gente querida me aliviará de todos los males.
–¿Cuándo planea volver?
–Pronto. No será un viaje eterno. Sigo siendo policía comunitaria allí donde esté. No sé de qué manera vamos a seguir en esta lucha. Lo importante es que Olinalá esté seguro y que nuestros pueblos estén seguros, que no nos sigan matando gente. Allí estaremos.
–¿Su partida a Estados Unidos obedece a un acuerdo con el gobierno?
–No, para nada. No me pueden desterrar por algo que no hice. Yo me podría quedar los días que quisiera, pero tengo también en Estados Unidos mucha gente que quiere verme libre, quieren que llegue allá, porque también es considerado mi país.
–¿Y con el gobierno ha sostenido alguna reunión para su liberación?
–No son cuestiones de que me estén exigiendo. No he tenido ninguna plática con el gobierno, que no inventen. No tengo por qué pedirle perdón al gobierno ni nada. Yo solamente estoy pidiendo justicia. No, señores, al contrario, quien fue lastimada fui yo.
–¿Tampoco se va por miedo de que la vuelvan a detener con las dos órdenes que dicen hay en su contra?
–No tengo miedo de que me vuelvan a detener. Cuento con toda mi gente; no lo va a permitir. Confío en mi gente. No me han dejado sola. Cuando esté afuera y me quieran detener, no creo que la gente lo permita. A menos que no me dejen salir definitivamente del penal.
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La policía comunitaria va a seguir y yo, su comandanta, aseguró Nestora Salgado en entrevista para La JornadaFoto Carlos Ramos Mamahua
Presos políticos
Nestora no ha podido dormir bien esperando el momento de su liberación, pero advierte: Con mi liberación, la lucha no termina, la lucha apenas empieza.
–¿Por qué?
–Porque son más compañeros los que están presos. Quisiera que el gobernador analice la situación de ellos, que seamos reconocidos. Los policías comunitarios luchamos por un bien, para dar seguridad y apoyar al gobierno, que no nos estaba dando la seguridad.
–Su liberación puede ser un referente para otros presos políticos.
–Mi libertad es un triunfo. Soy mujer de ideales, me debo a la gente de México. Nuestra lucha debe seguir. Somos muchos los presos políticos. Luego de mi liberación, le pido al gobierno la libertad de mis compañeros: Gonzalo Molina, Arturo Campos y Samuel, un muchachito que no debería estar preso tampoco... y muchos compañeros más encerrados por algo que no hicieron, al igual que yo. Le pedimos también al gobierno de Guerrero que rectifique. Exigimos la libertad inmediata de mis compañeros”.
Añade: Quiero luchar por todos los que han luchado por mí, para que todos seamos dignos de levantar la cara, por un México diferente. Soy la palabra de los que no tienen voz. Soy el rostro de los que han dejado sin rostro.
–Dicen que lo que no te mata te fortalece. ¿Sale fortalecida de la cárcel?
–(Risas) La cárcel ha sido para mí una escuela. Forjaron mis nervios, mi carácter. Tengo la seguridad de lo que quiero hacer y para dónde quiero caminar. Mi encarcelamiento me ha servido para rectificar mis pensamientos, mis ideales, mi lucha. La cárcel no me derrotó, al contrario, me fortaleció.
Sin rencores
Nestora va desmontando durante la entrevista cada uno de los delitos de supuesto secuestro, que dice, lefabricaron: Me siento mareada con toda esta porquería que me han hecho. Es un juego para volverse loca. Se me hace tan injusto que me hagan pasar tantos meses encerrada por algo que ellos saben que no hice, y si hubo un arresto fue con toda la normativa de la justicia comunitaria, y yo soy miembro (de ésta). El sistema de justicia comunitario es claro con la ley 701 y estoy reconocida por ese sistema y por la policía de la CRAC. El sistema de justicia comunitario significa reducación. Y reducación no significa secuestro. Si alguien estuvo en el sistema de reducación fue por un motivo, y yo tengo las pruebas de por qué estuvieron allí, pero no secuestradas.
–La señora Isabel Miranda de Wallace ha sido su enemiga...
–No tengo enemigos. Solamente es gente que es usada por el gobierno. Para mí no son enemigos, porque yo nunca les he hecho nada.
–¿Siente algún tipo de rencor contra quienes le hicieron daño?
–No, para nada, Dios me ha bendecido tanto y me ha dado tanta fortaleza que no he podido guardar rencor ni odio. Al contrario, Dios me ha llenado de dicha y felicidad con algo tan hermoso, que se lo debo a los pueblos, a la gente que me ha apoyado y ha creído en mí. Es algo que se formó en mí y tengo que darles mucho amor.
–En una recomendación, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) reconoce las violaciones a sus derechos, pero también los de los detenidos por la policía comunitaria:
–La CNDH ha hecho una recomendación muy equivocada porque no dice lo que ocurrió, se dejaron llevar por mentiras, se dejaron engañar. No hicieron una investigación adecuada. Tengo mucho que decir acerca de eso. Estoy muy molesta con esa recomendación. No se vale criminalizar a los inocentes y dar apoyo a los criminales; son personas que han robado, matado y han sido cómplices de asesinatos, violaciones a niños inocentes. A esa gente la está protegiendo la CNDH. Es injusto. ¿Dónde están los derechos de esos niños que violaron, de los que asesinaron, de las familias víctimas? ¿Por qué están protegiendo a delincuentes? A esos que utilizó el gobierno para encerrarme. Me han hecho un daño tremendo, no solamente a mí, a mis hijas, mis hermanas, mi familia.
Daño irreparable
–¿Cómo se repara el daño que le han ocasionado?
–¿Existe una forma de repararlo? Los momentos amargos que he pasado, las lágrimas que han derramado mis hijas y mis hermanas, ¿hay forma de pagarlos? No la hay. No hay dinero alguno que repare el daño que nos han hecho.
–¿Ha pensado demandar al Estado mexicano por mantenerla en prisión siendo inocente?
–No sé qué va a pasar, eso lo tendrían que analizar mis abogados. Si se puede, por qué no. No es justo lo que me han hecho. Estoy ansiosa por abrazar a mi gente, por sentir el aire de la libertad, que dejo el peso que estoy cargando de lo que me fabricaron, de lo que me inventaron. Pero al poner un paso afuera me sentiré libre de todo.
–¿Continuará siendo la comandanta?
–Mientras mi gente no me quite el grado, mientras no me bajen a tropa, yo sigo siendo comandanta. Mi gente me ha esperado, quiero abrazarlos. Me llena de emoción volver a ver a los comunitarios, a mi raza. La policía comunitaria va a seguir y yo, su comandanta”.

viernes, 8 de enero de 2016

Ratifica tribunal de Guerrero prisión contra Nestora Salgado por secuestro

Rechazan magistrados recurso de apelación por desvanecimiento de pruebas

Buscará la defensa amparo directo ante la justicia federal para liberar a la líder comunitaria
Sergio Ocampo Arista
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 8 de enero de 2016, p. 11
Chilpancingo, Gro.
La primera sala penal del Tribunal Superior de Justicia (TJS) de Guerrero ratificó el auto de formal prisión contra Nestora Salgado García, defensora comunitaria y dirigente de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC), por el delito de secuestro agravado, luego de que rechazó el recurso de apelación que presentó su defensa.
Leonel Rivero Rodríguez, abogado de la comandanta Salgado –detenida en agosto de 2013–, informó que los magistrados de la primera sala penal del TSJ, Vicente Rodríguez, Miguel Barreto y Alfonso Vélez Cabrera, emitieron la resolución el pasado 15 de diciembre, pero no se había dado a conocer porque se atravesó el periodo vacacional.
Dijo que los magistrados rechazaron el recurso de apelación por desvanecimiento de pruebas presentado por la defensa ante la sala penal del Poder Judicial de Guerrero, para revocar el auto de formal prisión dictado por el juzgado penal de Tlapa contra Nestora Salgado, presa en el centro penitenciario de Tepepan, en la ciudad de México.
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La comandanta Nestora Salgado, durante un encuentro de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias en Olinalá, GuerreroFoto Notimex
Le darán la noticia en Tepepan
La defensa de la dirigente comunitaria explicó que derivado de una resolución emitida por la justicia federal el 18 de febrero de 2015, en la que absuelve del delito de delincuencia organizada a su defendida, se interpuso el recurso de apelación por desvanecimiento de pruebas.
Informó que con base en el fallo dela primera sala penal del TSJ, se revocará el auto de formal prisión que le dictó la juez por el delito de secuestro agravado, y “se interpondrá un recurso de amparo directo ante la justicia federal contra la resolución que dictaron los tres magistrados del Poder Judicial de Guerrero.
Si esta sala resuelve anular el proceso, Nestora Salgado saldría en libertad, agregó Leonel Rivero. Mencionó que en los próximos días visitará el penal de Tepepan para dar a conocer a Nestora la resolución del Poder Judicial de Guerrero, ya queella tenía programado reiniciar una huelga de hambre a principios de 2016, pero la suspendió

domingo, 9 de agosto de 2015

Por Isabel Miranda sigo en la cárcel, afirma Nestora Salgado

Tengo miedo de que me maten, dice La comandanta

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Di seguridad a mi pueblo, nada más: Nestora SalgadoFoto Sanjuana Martínez
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 9 de agosto de 2015, p. 7
Con ocho kilos menos, enferma y soportando intensos dolores, Nestora Salgado García, La comandanta de la Policía Comunitaria de Guerrero presa en el penal de Tepepan, no pierde su ímpetu de lucha y se prepara para el careo que mañana sostendrá con sus principales acusadores. Hay una mano poderosa que no me deja salir de la cárcel. Se llama Isabel Miranda de Wallace. ¡Soy inocente! ¿Por qué sigo aquí? Por ella.
Miranda de Wallace, la fundadora de la organización Alto al secuestro, acompañará en el careo a Eugenio Sánchez, quien acusa a Salgado García de plagio.
“Yo no soy una secuestradora, soy una policía comunitaria; mi expediente judicial fue armado, es una pantalla, una mentira.
Ya iba a salir, pero no salgo por Isabel Miranda de Wallace. Ella tiene influencias para que me tengan aquí, para que me traten mal. Tiene mucho poder. Pero todo mi pueblo sabe que jamás secuestré; mi pueblo me conoce y es testigo de mi buen actuar.
Está sentada en una cama de la Torre Médica, en la celda A3 de esta prisión, donde fue recientemente trasladada luego de su huelga de hambre, una acción de resistencia contra su injusto encarcelamiento, que le ha causado daños irreversibles a su salud, particularmente en el páncreas y en el hígado, aunado a la neuropatía cervical crónica que padece y no es atendida debidamente: lo que más me atormenta son los dolores.
Viste una bata azul de hospital y luce demacrada, tiene ojeras y una mirada profundamente triste. A pesar de ello, sonríe y sus ojos oscuros brillan cuando habla de su pueblo, de su familia.
Lo que más extraño son los abrazos, sentir el cariño, sentirme protegida. Extraño mucho el sol, tengo dos años que no me da; añoro el aire, esa sensación cuando te toca y sientes tan bonito. Me faltan mi familia, mis hijos, mis nietos, mi vida, mi libertad...
Una luchadora social muy fuerte
Se emociona, llora. Luego, a pesar de todo, sonríe. Voltea a su izquierda y ve una foto donde está con su nieto pequeño: Esa mirada me sostiene, esa sonrisa; mi familia, la gente que me quiere... Tengo muchos planes cuando salga. Voy a volverme una luchadora social muy fuerte. Tengo mucho por que luchar en este México tan lastimado. Sé que esto no ha terminado, que acaba de empezar.
En su mesa, una pila de libros leídos y por leer: Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, regalo de Alejandro Solalinde; La noche de Tlatelolco, que le trajo Elena Poniatowska; Como agua para chocolate, que le entregó Laura Esquivel; Guerra en el paraíso, de Carlos Montemayor, obsequio de Liliana Felipe y Jesusa Rodríguez; Siembra de concreto, cosecha de ira, de Luis Hernández Navarro, y muchos otros que le ha traído su gran defensora, la activista Enriqueta Chávez López.
Pedí y di seguridad a mi pueblo, nada más. Yo no violé, no torturé, no maté, y nunca secuestré. ¿Qué daño he hecho? No me tratan como delincuente ni como presa política, entonces, ¿qué soy? ¿Qué clasificación me dan? Para los inocentes encarcelados no hay clasificación, no hay túneles.
La historia del encarcelamiento ilegal de Nestora empieza el 27 de octubre de 2012, cuando fue designada comandante de la Policía Comunitaria de Olinalá y luego dirigente de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria.
Para ofrecer seguridad a su pueblo, ella combatió los negocios ilícitos de políticos y grupos del crimen organizado, como Los Rojos, que operan en Guerrero: Cuando a mí me agarraron iba tranquila, porque las detenciones que hicimos fueron legales. Nunca me imaginé estar en la cárcel tanto tiempo por un caso totalmente inventado.
Cuenta que empezó a combatir no sólo la actividad criminal, sino también a los llamados narcopolíticos, y su diversificación más allá del tráfico de drogas y armas, particularmente contra el delito de trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual.
Uno de los casos fabricados que le han armado, dice, es el supuesto secuestro de cuatro jovencitas, las cuales fueron encontradas por la Policía Comunitaria y se las llevaron a sus familiares.
“Yo les dije: ‘aquí están sus hijas, no están muertas, gracias a Dios’, y luego nos dieron la autorización para que recibieran la reeducación, primero en la Casa de Justicia y luego en la de El Paraíso, en el municipio de Atoyac de Álvarez, concretamente en el convento de las monjitas. Al mes y medio entregamos a dos de las muchachas a sus mamás; las otras dos, no nos las pidieron, nadie las reclamó, hasta que pasaron más de ocho días vinieron por ellas.
“Tenemos un problema de trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual. La gente ya había identificado a ocho muchachas, algunas menores de 12, 13 y 17 años, y otras de 18, que las convirtieron en ‘novias’ de los sicarios. El pueblo las quería quemar. Estaban tan enojados que yo los encontré con garrafones de gasolina porque las querían quemar y luego colgar en la plaza de Olinalá.”
Dice que intervino para evitarlo y convenció a los pobladores para que le permitieran hablar con las jóvenes a fin de que dieran la ubicación de dónde habían estado con los delincuentes: Así nos enteramos que los sicarios tenían planeado matar a 20 personas, para aterrorizar al pueblo. En la lista yo estaba incluida.
En su investigación sobre la red de trata, Salgado García pudo determinar que estaban involucrados políticos de alto nivel y que las menores de edad eran prostituidas en diversos lugares de Guerrero y Puebla, e incluso eran trasladadas a Tulancingo del Valle, en Hidalgo, para ofrecer servicios sexuales que cobraban en 500 pesos.
Otro de los delitos que le imputan a Nestora es el secuestro de Eugenio Sánchez, acusado de robo de ganado: Antes que lo detuviéramos, quiero decirle que ese señor tiene ocho familiares detenidos por plagio. Está identificado como un bandido en el pueblo, como un robavacas. Tenía dos carnicerías; una la cerraron, pero la gente sabía de toda la vida que el señor robaba ganado, y lo agarramos con carne robada.
Comenta que en otra ocasión lo había detenido la policía municipal, pero pagó un soborno de 20 mil pesos y salió en dos días. Esta vez era diferente, porque a los policías comunitarios les informaron del robo de nueve cabezas de ganado bovino, y ellos encontraron, de camino a Tehuastitlán, una camioneta con un animal destazado.
Doña, véngase, la cosa se esta poniendo muy fea, esta gente está muy agresiva, le dijo un compañero a La comandanta. “Cuando llegué, Eugenio me hizo a un lado y me dijo: ‘le doy 30 mil pesos, pero déjeme ir, yo no quiero verme involucrado en una cosa de éstas. El animal me lo vendió mi primo’”.
Nestora le solicitó entonces ver el cuero del animal para identificar el fierro con el que estaba marcado, y además el documento de compraventa. El tío de Eugenio es el encargado de la asociación ganadera y nos trajeron un documento casi en blanco, pero con el sello y la firma; un papel sin validez. La abogada lo revisó y decidimos llevarnos a Eugenio, su primo, el chofer y el copiloto de la camioneta a la Casa de Justicia de El Paraíso.
En el camino encontraron un retén de 80 hombres que no les permitieron el paso: “Yo me bajé y fui a hablar con ellos, les expliqué con detalle por qué los habíamos detenido, entonces el líder dijo: ‘A nosotros nos contaron otra cosa, y no nos queremos meter en algo así, mejor pásenle’”.
Más adelante, la familia Sánchez intentó detener la aprehensión: “Era una valla prácticamente de mujeres, entre ellas Zulma Rodríguez, esposa de Eugenio, quien se atravesó y el policía Carlos Patrón la agarró para que no la apachurrara una camioneta. Ahora ella dice que yo le dije a Carlos: ‘¡Pártele su madre!’ Eso es mentira, nunca dije eso, la gente que me conoce sabe que no digo malas palabras. Ella exigía que lo entregáramos al Ministerio Público, pero yo le dije: ‘Para que lo suelten con 20 mil pesos de mordida’, en alusión a la vez anterior. Y de allí se agarraron para decir que yo solicité 20 mil pesos para liberarlo. ¡Jamás! Es otra mentira”.
Los detenidos finalmente fueron puestos a disposición de la Asamblea Regional, que determinó su encarcelamiento por no justificar la procedencia del animal. En esos días su gente le avisó del asesinato de Nemesio Guevara y su hijo Carmen Guevara Rodríguez, una familia conocida en la región por cometer distintos delitos, entre ellos robo de ganado.
Fue entonces cuando solicitó al síndico procurador de Olinalá, Armando Patrón Jiménez, levantar los cadáveres en la comunidad de Axoxuca, municipio de Tlapa de Comonfort, pero éste se negó: “Decidimos irnos a Huamuxtitlán y para mi sorpresa me lo encuentro escondido detrás de una camioneta intentando llevarse una vaca (robada) que traían los Guevara. Cuando lo encontré estaba en el suelo quemando unos papeles. Yo le dije a un marino lo que estaba sucediendo y el síndico dijo delante de mí: ‘No le hagan caso, está loca’. Pero en eso, uno de mis compañeros comunitarios comentó: ‘Esa vaca es de mi papá, está marcada con el fierro de nombre Raúl’”.
Al final, resultó que el síndico estaba implicado y horas después se trasladaron hasta el lugar el subsecretario de Asuntos Políticos de Guerrero, Misael Medrano Baza, y el director de Gobernación del estado, Moisés Alcaraz Jiménez, quienes exigían la entrega del síndico para liberarlo.
La Policía Comunitaria no lo permitió y encarceló al síndico, pero el 21 de agosto del 2013 el gobierno estatal, en coordinación con el federal, encabezaron un operativo con el Ejército, la Marina, la Policía Federal y la policía de Guerrero para liberar a más de 40 presos recluidos en la Casa de Justicia.
Fue cuando me detiene el Ejército, quema toda la papelería y libera a los presos. Me detuvieron sin una orden de aprehensión y me entregaron a la Marina, que me llevó a Chilpancingo y me entregó a la PGR (Procuraduría General de la República) y luego me subió a un helicóptero y me llevó a una casa de seguridad en Acapulco; después me suben al avión particular del entonces gobernador Ángel Aguirre y me trasladaron a la prisión de máxima seguridad de Tepic, Nayarit. Todo fue irregular. Violaron el debido proceso.
Miranda de Wallace y el montaje
Para ella, detrás de su caso armado está el abogado de Miranda de Wallace, Samuel González, quien capacitó a la policía de Guerrero, y el ex subprocurador de Atención a Víctimas de ese estado, Ricardo Martínez Chávez, abogado de Alejandro Iglesias Rebollo, dueño del bar Cadillac en la ciudad de México, investigado por delitos de trata de mujeres y niñas.
“A mí me encarcelan por orden de Ángel Aguirre y el entonces fiscal Iñaki Blanco. Entre todos los casos que investigaba estaba el tráfico de niñas y niños y les mostré videos pornográficos donde abusaban de menores. Todo mi expediente está armado por ellos y por los sicarios a los que afecté en susnegocios.”
La cruzada emprendida por Miranda de Wallace contra ella la atribuye a intereses ocultos: Creo que no sabe bien quién soy o definitivamente es parte de la cadena de complicidades políticas y criminales que me tiene en la cárcel. ¿Yo qué tengo que ver con el delito de secuestro? Al contrario, es mi lucha, yo lucho contra los secuestros y los asesinatos. Yo apoyo su causa y la veo con buenos ojos, porque es mi causa también.
Son muchos los intereses que ha tocado y teme por su vida: Tengo muchas pesadillas. Ahora le tengo miedo a la gente, a todo, hasta de tomarme el medicamento. Tengo miedo de que me maten, le tengo miedo al gobierno, incluso que me hagan pasar por loca.
A pesar de todo, La comandanta Nestora dice continuar en pie de lucha. Espera salir pronto: Sé que voy a salir, porque soy inocente, pero ya no confío nada en la justicia mexicana; si existiera, yo estaría libre.

lunes, 22 de junio de 2015

Nestora revela que mostró a jefes militares y a Aguirre videos de abuso a menores

 Nestora Salgado García, integrante de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC). Foto: Free Nestora.

Por Lourdes Chávez, especial para SinEmbargo
Ciudad de México, 22 de junio (SinEmbargo/El Sur).–La coordinadora de la Policía Comunitaria de Olinalá, Nestora Salgado García, confió en el gobierno y ganó la prisión.
En entrevista con El Sur en la torre médica de la cárcel de Tepepan, Salgado García reveló que presentó al almirante de la Marina, al general de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y al entonces Gobernador, Ángel Aguirre Rivero una serie de videos sobre violaciones de niños.
Indicó que con el Gobernador se acordó llevar el caso a la Procuraduría General de la República (PGR), pero debió tocar fuertes intereses porque ella terminó en una prisión federal de máxima seguridad. De las violaciones nada se investigó ni se mencionó.
En cuanto al Síndico Procurador de Olinalá, Armando Patrón Jiménez, que también fue sometido a un proceso de reeducación de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), luego de que lo sorprendieron recuperando una vaca y una camioneta vinculados a un doble homicidio y robo de ganado, estimó que fue la gota que derramó el vaso.
Recordó que, entre otras, también señaló irregularidades en el centro de salud, “esas denuncias me tienen aquí, porque se afectó a mucha gente. Ingenuamente confié en el gobierno, pero lo que gané fue la cárcel”.
Aclaró que los videos de las violaciones los encontraron en teléfonos celulares de adolescentes que fueron sometidas al sistema de reeducación de la CRAC, por quienes después la acusaron de secuestro y la detuvieron el 21 de agosto de 2013.
Reveló que antes le ofrecieron dinero para dejar en libertad a varias personas retenidas bajo la Ley 701 de Reconocimiento, Derechos y Cultura Indígenas, que reconoce a la CRAC como institución de seguridad, justicia y reeducación comunitaria.
Pero el dinero nunca fue su interés, de lo contrario no se habrían enviado a los infractores a la Casa de Justicia de El Paraíso, en Ayutla de los Libres. Aseguró que en un careo, nadie le podría sostener las acusaciones en su contra.
Añadió que si el gobierno no supo medir las consecuencias de la Ley 701, que da amplios poderes a los pueblos, no es responsabilidad de la Policía Comunitaria. La obligación del Estado es respetar la norma que se sustenta en la Constitución y en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, y dejar en libertad a los presos de la CRAC.
Indicó que cuando se sumó al movimiento por la seguridad en Olinalá, no sabía la magnitud de los problemas en el municipio, luego escuchó en los pueblos: “señor, nos están matando a nuestros hijos, a una mujer que ya encontró a su hijo despedazado… como madre, nunca me gustaría que un niño mío pasara con un dolor de esto”, dijo conmovida.
Reveló que emigró desde los 18 años a Estados Unidos con una hija en brazos, y aprendió a educar a sus hijos en la cultura americana, donde los menores son el mayor bien del país, “si un niño se cae tienes la obligación de levantarlo”. Consideró que en México, las violaciones a los niños y a la juventud serían igualmente condenados. No fue así.
Pese de la separación de su familia y las vejaciones en prisión, aseguró que no se arrepiente, está orgullosa de haber participado en un movimiento ciudadano por la seguridad, que en 2012 logró la unidad de toda población. De ese movimiento surgió la Policía Comunitaria de Olinalá que después se incorporó a la CRAC.
Consideró que la unidad fue posible por el miedo y el hartazgo de la población, “pero más que nada por el miedo, y Olinalá fue un ejemplo para que otros pueblos siguieran el mismo camino”. En 2013, en diferentes municipios surgieron en cascada los movimientos de autodefensa.
“Parece que lo predije, cuando declaro que ya no le tenía miedo a los delincuentes, sino al gobierno que nos quiere desaparecer, hasta la delincuencia nos respetó, el que quiso destruirnos fue el gobierno”.
Consideró que en un sistema obsoleto, el gobierno tiene que usar la fuerza pública para tener un control que ya no tiene, y demuestra el poder que le resta con represión y persecución, “porque tiene miedo y no puede controlar ni a su gente, ni a los marinos, ni al Ejército, ni a los policías. Usa la fuerza pública para matar, para fabricar delitos por el miedo, porque el sistema les ha fallado”.
Como ejemplo señaló el homicidio en Tlapa durante las elecciones del activista Antonio Vivar, de los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, asesinados el 26 de septiembre en Iguala y los 43 desaparecidos, “asusta a la gente con muerte”.
Pero añadió que la gente sólo se calma siendo escuchada, resolviendo sus problemas con justicia.
“En México, la situación de inseguridad es muy fuerte. Les duele que les haya dicho que el sistema está corrompido, que estando encerrada, mi voz se escuchó”.
Activistas se manifiestan por la liberación de Nestora Salgado en la colonia Juárez. 29 de mayo. Foto: Facebook.
Activistas se manifiestan por la liberación de Nestora Salgado en la colonia Juárez. 29 de mayo. Foto: Facebook.
TORTURA, AISLAMIENTO, TRARO CUEL POR 22 MESES
El carisma y el liderazgo que caracterizó a Nestora Salgado García cuando encabezó con un grupo de ciudadanos el levantamiento armado contra la inseguridad en su natal Olinalá, en octubre de 2012, no disminuyó una pizca en casi dos años de prisión y una huelga de hambre de 31 días, suspendida hace dos semanas y media.
Aunque se nota frágil y parece más pequeña enfundada una enorme pijama de franela de colores pastel, en la habitación del hospital de la prisión de Tepepan, de la ciudad de México donde está confinada.
La coordinadora de la Policía Comunitaria (PC) de la CRAC fue trasladada del penal de máxima seguridad de Tepic, Nayarit, a la prisión de la Ciudad de México, mientras mantenía el ayuno por su libertad y de los presos políticos, como una de las medidas cautelares que ordenó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Se mostró con una larga y reducida melena sujeta en una coleta alta, el fleco a los lados, los ojos delineados y la sonrisa puesta. Su rostro se apagó al despedirse y cuando recordó las vejaciones contra niños de la población, que no se habían denunciado públicamente, sólo ante mandos castrenses y el entonces Gobernador, Ángel Aguirre Rivero.
Agradeció el apoyo a su causa, pero insistió en que no la dejen sola porque está segura que no será la justicia el mecanismo para salir de prisión, sino el respaldo y presión de los ciudadanos.
Por su lado, aseguró que se mantendrá firme en honor a los luchares y activistas asesinados, a los 43 alumnos desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa y las víctimas de la violencia del Estado.
“Si yo salgo libre de esto, porque tengo fe (de que así ha de ser), si tengo que dejar mi vida en esto (la lucha), lo voy a hacer, no me voy a callar, no tengo miedo, soy alguien que confía en el sistema de reeducación de los pueblos (de la CRAC), creo que sí podemos cambiar mucho no sólo en Guerrero, también en el país”.
Sin embargo, añadió que mientras la gente que todas las noches ve dormir a sus hijos, que sale a trabajar por ellos, no está dispuesta a defenderlos, no habrá cambio posible.
“A mí no me han acabado, a pesar de todo, no me han doblegado en el espíritu ni en el corazón”.  Señaló que la amarga experiencia en prisión también le deja muchos aprendizajes, que lo que se gana una persona metiéndose con la delincuencia es la cárcel o la muerte.
Aclaró que si antes se paró a hablar ante la gente, ahora más puede dirigirse a los jóvenes, “tengo las palabras exactas para decirles lo que es la cárcel, para pararme ante ellos y decirles lo que he vivido, la cárcel no cualquier la aguanta”.
Precisó que no concluyó la secundaria, “pero tengo un corazón que siente, soy una madre, esposa, soy muy sensible y no puedo cerrar los ojos ante los abusos”.
Pareciera que la intención del Estado no es doblegar con prisión y maltrato a la líder, sino amedrentar a los que se quedan en libertad.
LA LUCHA DESPUÉS DE SU DETENCIÓN
La luchadora social de doble nacionalidad, mexicana y estadunidense, siempre lució impecable en las fotografías que se difundieron en 2013, durante las negociaciones del gobierno de Guerrero y la CRAC-PC, que arropó a la Policía Ciudadana de Olinalá que surgió como el primer movimiento espontáneo de autodefensa en Guerrero.
El 21 de agosto de 2013 fue detenida en las afueras de Olinalá por soldados del Ejército, que luego la entregaron a efectivos de la Marina para su traslado a la delegación de la PGR en Chilpancingo, pero en el documento de puesta a disposición en el Ministerio Público, firmaron policías ministeriales, denunció.
Detalló que la llevaron a gran velocidad a Chilpancingo vía terrestre, en la delegación de la PGR le hicieron un chequeo médico. De la capital la trasladaron en un helicóptero a Acapulco, en una camioneta la trajeron de un lugar a otro, y escuchó que no se ponían de acuerdo en la prisión a la que la iban a llevar: Chiapas, las Islas Marías o Nayarit.
Primero estuvo en el hangar de aviones, luego en un edificio donde sólo recuerda que cruzó un portón, un pasillo y la llevaron a un cuarto como de hospital, donde la volvieron a revisar, que no estuviera golpeada, y le dijeron que descasara un poco, porque saldrían temprano.
Al amanecer la subieron a otro avión y el copiloto le preguntó si ya había declarado, respondió que no, y la regresaron a un pasillo donde al cruzar vio a presos tejiendo hamacas. Entró a un cuarto vacío donde estaba un agente del Ministerio Público y le presentó a un joven como su abogado de oficio.
Al ver al juez dijo que sintió confianza porque participó en una reunión de coordinación de agentes del MP con la CRAC, “me sentí segura porque él sabía que yo era coordinadora de la Policía Comunitaria”.
Afirmó que en Acapulco nadie le dijo que estaba detenida, ni que aquello se trataba de una audiencia. El mismo abogado -que no la asesoró ni habló con ella por separado-, aceptó que todo estaba muy raro, porque le reveló que vivía muy lejos y habían ido por él hasta su casa, y no era común.
Cuando le dijeron que fue acusada de secuestro por algunas adolescentes, respondió: ciertamente, reconozco que fueron detenidas y llevadas a reeducación a petición de sus madres y tengo las cartas para ponerlas a su disposición.
También le dijo que era ciudadana americana y era necesario avisar la embajada, “esto aquí no sirve”, le respondió.
A la distancia, reconoció que sintió miedo cuando escuchó que la llevarían a las Islas Marías, “mejor llévenme a Chiapas”, dijo esperando que atendieran su petición.
A la 1:30 de la tarde del 22 de agosto, entró al penal de máxima seguridad de Tepic, Nayarit. Hasta ese momento la directora del penal supo que era comandante de la CRAC y se mostró sorprendida. Dos meses después le permitió comunicarse vía telefónica con su familia.
La mantuvieron aislada la mayor parte del tiempo, le dijeron que por su seguridad, pero Nestora aseguró que las condiciones de riesgo de su integridad las crearon las autoridades penitencias al difundir que era integrante de la Policía Comunitaria y que combatía al crimen organizado, donde la mayoría de las presas se identifican como zetas y golfos, en alusión los cárteles del narcotráfico.
No recibió el kit de limpieza que tenían las demás internas ni la mica que en la cárcel se usa como espejo, sólo después de quejarse y por la intervención de sus abogados, recibió un cortauñas.
Denunció que el estudio que elaboró la psicóloga del penal se usó para torturarla. “¿A qué le teme en la vida”, le preguntó, “creo que a la oscuridad”, le dijo, y precisamente el primer módulo donde la encerraron era de ocho celdas deshabitado, oscuro y sucio. A pocos días enviaron a una muchacha “de castigo”.
Después estuvo en el área de maternal, nuevamente sola.  Cuando estuvo en una celda mantenían la luz prendida día y noche, no le permitían ir al comedor con las otras presas ni participar en talleres o actividades del penal. En diciembre fue excluida de los festejos de fin de año. Nadie le hablaba, no podía caminar ni hacer sus terapias para la espalda, afectada por un accidente carretero, sintió que su salud se deterioraba sin ejercicio ni dieta adecuada.
En Nayarit también escuchó muchas historias que la afectaron emocionalmente y comenzó a tener pesadillas de mucha violencia, “tenía miedo de todo”, reconoció.
Las revisiones, distinto a las demás internas, con ella eran más exhaustivas, como si representara el mayor peligro, pese a que nunca la encontraron infringiendo alguna regla. A la fecha se pregunta, “¿quién soy yo?, ¿por qué a mí?”, como para explicarse el trato tan diferenciado y agresivo.
En estas condiciones, las presas le preguntaban si estaba loca o enferma, si tenía sida, para comprender su situación.
En la prisión de Tepepan, en una bonita zona residencial, exorcisa aquellos recuerdos con las fotografías de sus hijos y sus nietos pegadas a la pared del hospital, además de la lectura de novelas latinoamericanas, como Cien años de soledad.
“Veía una discriminación muy fuerte y (las autoridades) se enojaban porque me quejaba de todo”. Un día, una oficial al escuchar su queja le dijo que pidiera su amparo, “qué no eres tú la mujer de los amparos”, le recriminó.
Desde prisión. Foto: Free Nestora.
Desde prisión. Foto: Free Nestora.
LA HUELGA DE HAMBRE
Reveló que el día que se instaló en huelga de hambre pidió más comida y se la negaron. Entonces, dijo a las custodias que ya no iba a comer y en respuesta le iban a dar una infracción de entre 30 y 35 días de castigo. Quiso explicar que era injusto y comenzó a llorar.
“Me sentí enojada, frustada”. “Ah, todavía chilla”, se burlaron.
“No preparé mi estómago, sufrí hambre, pero se me hizo muy cruel” que negaran el alimento y elaboró un acta de que estaba en huelga de hambre.
Al siguiente día la llevaron al comedor a la misma hora que a las demás internas, a tomar una charola y recibir la comida, no la probó y la obligaron a llevar la charola a su celda. Ese día, a través de un abogado de Atención a Víctimas, avisó a su hija Saira Rodríguez que se declaró en huelga de hambre.
Los primeros días sintió que se iba a quedar ciega, se le nubló la vista, tenía mucha presión en el oído, “es bien fea el hambre”, pero entre el cuarto y el quinto día se deja de sentir, a los seis y ocho días, el estómago deja de moverse, explica.
Pasaron los días y nada cambió, “decidí dejar de tomar líquidos, estaba dispuesta a morirme ya”, y comenzaron a llevar agua de frutas con hielo a su celda, “es un martirio y es ilógico”, les decía a las custodias, pero -ellas- “se reían”, y decían, “son órdenes”.
Sin agua, “empecé a sufrir de sed”. Detalló que en tres días su piel y su pelo estaban secos.
A 31 días sin alimentos y cinco días sin líquidos levantó su protesta. Ya se encontraba en en el penal del DF y los presos de la CRAC, en el Altiplano, Estado de México, Gonzalo Molina y Arturo Campos, se dirigían a penales de Guerrero.
Señaló que el Estado mexicano miente cuando dice a la CIDH que está bien de salud luego de un mes sin alimentos y un año y diez meses en prisión en deplorables condiciones, “ya no soy una jovencita –tienen poco más de 40 años–, necesito vitaminas, calcio y hierro”, que no ha recibido este tiempo.
Cuestionó que el ejemplo que las autoridades mexicanas dan a los ciudadanos, sea la simulación y la violación a las leyes, “no les importa la legalidad ni la opinión de organismos internacionales”.
A la distancia, ve a Guerrero como un estado con mucho miedo, pero también a un gobierno con temor del pueblo y sin control de los marinos, soldados y policías, “por eso reprime y criminaliza a quien denuncia y exige justicia”.

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