lunes, 7 de abril de 2014

Petróleo, inicia el saqueo

pemex-certificados

Foto: Cuartoscuro
Ésta es una de las notas más leídas del Portal de Noticias Vanguardia. Pulso Ciudadano la retoma de la fuente original y la comparte con sus lectores.
El columnista José María González Lara, expone que Pemex podría competir con trasnacionales, pero ahora éstas acapararán la mayor proporción de las reservas petrolíferas probables y prospectivas, y aun falta la transformación, sus derivados y la comercialización
Colaboración especial
*José María González Lara / Sandra Abigail Haro García
México.- Por más de 20 años, la Secretaría de Hacienda hizo acopio de más del 60% de la renta petrolera proveniente de Pemex, histórica empresa paraestatal y  emblemática del nacionalismo del estadista Lázaro Cárdenas.
También se mermó el potencial de científico-técnico del Instituto Mexicano del Petróleo, otrora de las instituciones más importantes a nivel mundial en el ramo.
Por el contrario, en esos años el gasto corriente del Gobierno Federal casi se cuadruplicó, reduciéndose proporcionalmente los recursos asignados a la infraestructura productiva, a la investigación, al apoyo financiero a MiPyMEs, entre otros rubros en materia económica; decisiones sustentadas en la gélida ideología del libre mercado
Con los neoliberales, la empresa petrolera nacional no fue buen negocio porque fue sometida a los vaivenes políticos y a los políticos neoliberales que no permitieron que sus directivos tomaran sus propias decisiones en función de la modernización y crecimiento de la paraestatal, para reducir costos y aumentar la extracción y la producción de los derivados.
Un negocio equivocado para los ingresos públicos porque todos estos Gobiernos han permitido la corrupción en Pemex y de ésta con empresas privadas proveedoras (caso Oceanografía y la amplia red de distribución de la familia Mouriño), además del manejo y control de la base trabajadora con líderes sindicales corruptos e impunes.
Negocio equivocado también para nuestro país, porque con las modificaciones a los artículos 27 y 28 constitucionales equivocadamente el petróleo ¡dejó de ser estratégico para la Nación!, como si ante la ausencia aun de fuentes energéticas alternativas el hidrocarburo no fuera uno de los recursos naturales más importantes que determinan el reacomodo mundial de naciones y bloques económicos y militares en la transición hacia el mundo multipolar.
Al entregar el petróleo a empresas extranjeras, sobre todo de EU, nuestro país no estará del todo bien ubicado en la geopolítica del Siglo 21, dados los avances de países como Rusia, China, Brasil e India, además del bloque latinoamericano que, contrario a México, es proclive a la cooperación y a la soberanía del subcontinente
La reforma energética se pudo diseñar desde una perspectiva nacionalista, soberana y en favor de la sociedad mexicana. No fue así y al tiempo lo veremos.
Aún no se discuten las leyes secundarias de la reforma energética y la Secretaría de Energía ya entregará “en charola de plata” información -que debería considerarse “confidencial de Estado” y que costó años y muchos recursos  para obtenerla- a empresas que la soliciten, para licitar el 69% de las reservas prospectivas del hidrocarburo, dado que “de acuerdo a su capacidad técnica y financiera”  Pemex ha solicitado explotar yacimientos por sólo el 31% de las reservas (35 mil millones de barriles), pero aparte ¡esto lo podrá hacer en asociación para compartir la renta petrolea!.
La Sener pondrá a disposición de empresas privadas reservas petroleras por alrededor de 78.3 mil millones de barriles. Según la nueva ley a más tardar, el 21 de septiembre de 2014, la dependencia federal responderá a la solicitud de Pemex.
Sale a relucir el viejo truco malhadado: corromper y dejar caer actividades económicas estratégicas para después argumentar y chantajear que éstas debe llevarlas a cabo la iniciativa privada.
Con la planeación adecuada, Pemex podría competir con las trasnacionales, pero ahora éstas acapararán la mayor proporción de las reservas petrolíferas probables y prospectivas, y aun falta la transformación, sus derivados y la comercialización.
Con discursos, publicidad y palabrería de informativos comprados no se puede ocultar lo evidente.
Como el Fobaproa en 1996, ya inició otro atraco a la Nación y no se observa que la organización social y popular pueda detener la entrega del petróleo. Las futuras generaciones emitirán su juicio.
* Profesor y estudiante de la Facultad de Economía

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