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domingo, 12 de marzo de 2017

La privatización hizo que la IP se impusiera al Estado: experto

Privatizaciones generaron actores políticos poderosos
La debilitación del Estado, lección que aprender
Empresarios que adquieren bienes del Estado después se convierten en figuras relevantes que imponen condiciones a las instituciones públicas y a la propia sociedad, afirma el investigador. Considera que desinvertir, como en el caso de la educación, es otra forma de privatizar, ya que se obliga a migrar a la IP
Roberto González Amador
 
Periódico La Jornada
Domingo 12 de marzo de 2017, p. 23
La privatización de empresas públicas, una constante en las pasadas tres décadas que ahora se ha extendido al conjunto de la actividad energética, creó un nuevo orden económico en México. Y, a la par, generó un fenómeno menos obvio y poco discutido: que miembros del sector privado se hayan convertido con el paso del tiempo en actores políticos relevantes de la vida pública, asegura Francisco Ibarra Palafox, secretario académico del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.
Se trata de un tema de actualidad, porque ahora mismo las grandes petroleras del mundo ponen pie en el país al amparo de la apertura impulsada por el gobierno. Las privatizaciones han generado actores económicos poderosos en México. Mientras, el Estado se ha debilitado significativamente. Entonces, también hay una lección política que aprender de ese proceso, dice Ibarra Palafox, autor de La privatización bancaria en México, en entrevista con La Jornada.
A través de observar a los banqueros y a los agentes privatizadores podemos ver cómo se mueve la política, cómo esos actores económicos que adquieren bienes del Estado después imponen condiciones a las instituciones públicas y a la propia sociedad. Estudiar las privatizaciones permite tener esa visión política.
¿Por qué hablar ahora de la privatización bancaria, un hecho consumado, cuyos beneficiarios fueron, en su mayoría, relegados por la banca extranjera después de la crisis de 1995?
Examinar el proceso es importante porque las privatizaciones reconfiguraron un nuevo orden económico, no sólo en México, sino a nivel mundial. Hicieron que un segmento muy importante de la riqueza pasara de manos públicas a privadas, explica. A la par, se generó otro fenómeno, expone: el sector privado, los agentes privados que participaron en esos procesos, son ahora actores muy relevantes en la vida política.
“Por eso es importante. Si no conocemos los procesos de privatización de bienes públicos no podemos explicar el ascenso político de los empresarios, que no solamente ocupan espacios legislativos –como la telebancada, que representa intereses de las empresas de telecomunicaciones en el Congreso–, sino que han llegado a la Presidencia, y el ejemplo es Vicente Fox en México, Silvio Berlusconi en Italia o Donald Trump en Estados Unidos; se ven beneficiados de la apertura de espacios públicos a los privados.”
Así que, expone, sin la comprensión de los procesos de privatización no es posible entender también una parte del mundo político y económico. Analizar la política bajo esquemas tradicionales, donde los agentes privados no tenían un papel público relevante es un enfoque que debe ser superado en las ciencias sociales.
En México, concluidas las privatizaciones, los grupos de empresarios beneficiados con ellas adquirieron gran influencia económica y social sobre la sociedad, restando autonomía a la clase política, plantea Ibarra Palafox. Y fue la venta de la banca –que había sido estatizada en 1982– una de las más relevantes, por el valor económico y estratégico del sector. De ahí, dice, la relevancia de estudiar ese proceso.
La privatización de los bancos ejecutada por Salinas en un periodo brevísimo tenía como uno de sus objetivos conformar una nueva clase empresarial.
La privatización ayer y hoy
Es el punto en que el análisis del académico se traslada al presente. “Es importante retomar, desde este enfoque, el tema actual. Vivimos ahora un proceso de privatización en todas las actividades del sector petrolero y no parece que tengamos un agente regulador lo suficientemente fuerte –como no lo hubo en el caso de la banca después de la privatización– para el escenario que se vislumbra en México en los siguientes años”, afirma.
–¿Qué experiencia surgida de la privatización bancaria es relevante tomar en cuenta ahora que se está dando la del sector energético?
–La primera, crear un órgano regulador autónomo del gobierno y de los intereses del sector, que fue una de las fallas en la privatización bancaria. México debe tener una memoria histórica de estos procesos que le permitan identificar los hechos políticos que no se deberían repetir. Por eso la importancia del libro. No deberíamos repetir los errores políticos de falta de supervisión, controlar el cabildeo. Las privatizaciones han generado actores económicos muy poderosos en México. También hay una lección política que aprender. En el libro, a través de observar a los banqueros y a los agentes privatizadores podemos ver también cómo se mueve la política. Normalmente olvidamos que los banqueros y los empresarios son también actores políticos que imponen condiciones a las instituciones públicas y a la propia sociedad. Estudiar las privatizaciones nos permite tener esa visión política, creo que esa es una de las lecciones más importantes.
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Francisco Ibarra Palafox, secretario académico del Instituto de Investigaciones Jurídicas, con su reciente publicación La privatización bancaria en MéxicoFoto José Antonio López
El estudio crítico y multidisciplinario de las privatizaciones, permite comprender la actuación de nuevos agentes políticos, los empresarios que adquieren las empresas públicas. Pero también, añade, es relevante hoy día porque el país sigue inmerso en un proceso de privatizaciones, aunque no sean denominadas como tales.
Ya hablamos del sector petrolero. Pero el de la salud también ha tenido un proceso de privatización muy silencioso, que ya dura 30 años. Nadie esperaría que el gobierno saliera a vender un hospital, eso sería rechazado por la sociedad. Sin embargo, a través de debilitar financieramente a las instituciones públicas de salud, el sector se ha ido privatizando. Ahora, lo que los mexicanos gastan de su bolsillo en salud es cada vez más, independientemente del grupo social al que pertenezcan, dice.
Algo parecido ocurre con la educación. La desinversión pública en esta actividad es una forma de privatizar, a partir de una decisión política y económica, que obliga a los usuarios, ya sea de servicios de salud o educativos, a migrar a instancias privadas. Y quienes no lo puedan pagar tendrán una desventaja.
El estudio de las privatizaciones, entonces, nos permite también entender cómo se distribuye la riqueza en el país, apunta.
–Sin embargo, no hay una discusión pública sobre las consecuencias de las privatizaciones.
–La discusión política se gana en terrenos no obvios. Descuidamos lo que es importante pero que los grupos de interés que compiten en los sistemas democráticos ocultan. Por ejemplo, la privatización bancaria conformó a una nueva clase empresarial, que al mismo tiempo se constituyó como una nueva clase política con ramificaciones muy importantes en los políticos actuales.
Conocer esta parte de la historia de México es conocer una parte de la política de México, no sólo de la política económica, sino de la política, que es la lucha por el poder. Lo que traté de demostrar en este libro es cómo, a través de los bancos, también existe una lucha por el poder y esto no es evidente para muchas personas, porque en los sistemas democráticos la lucha es tras bambalinas, apunta.
Los banqueros y los organismo reguladores son actores políticos. En México, tres de cada cuatro pesos de las campañas políticas vienen de fuentes privadas, licitas o ilícitas. La competencia se ha privatizado, porque los agentes privados influyen canalizando recursos a los partidos y a sus candidatos, sin que tengamos la posibilidad de controlar esto. Ese es el mensaje que quiero dar.
La privatización bancaria en México fue publicado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y Editorial Siglo XXI. El libro, que el autor define como una investigación multidisciplinaria y crítica producto de varios años de trabajo, se nutrió de consulta de documentos públicos, entrevistas y la revisión de publicaciones periódicas. Pero, dice, a diferencia de otros trabajos, incorporó la información de cerca de 12 mil páginas de documentos no públicos hasta entonces, que logró obtener mediante solicitudes de acceso a información pública. Un disco compacto con esos documentos acompaña el volumen.

viernes, 29 de abril de 2016

Las privatizaciones sólo traen muerte, como en Pajaritos, dice López Obrador

Ser de izquierda no es leer a Marx, sino no traicionar al pueblo
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El líder nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador, durante un mitin en Tehuantepec, Oaxaca, en el contexto de su gira de apoyo a la candidatura de Salomón Jara para la gubernaturaFoto La Jornada
Diana Manzo
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 29 de abril de 2016, p. 11
Juchitán, Oax.
Las privatizaciones lo único que generan es muerte y tragedia. Ejemplo de ello es la explosión ocurrida el 20 de abril en el complejo petroquímico de Pajaritos, en Coatzacoalcos, Veracruz, donde perdieron la vida 32 obreros y más de 100 resultaron heridos, sostuvo Andrés Manuel López Obrador.
Desde el puerto petrolero de Salina Cruz, el político tabasqueño detalló que la planta petroquímica de Pajaritos fue privatizada, casi regalada, al banquero Antonio del Valle Ruiz. Al dueño de Mexichem, agregó, se le hizo fácil que de los 2 mil 200 trabajadores que tenía ahí Pemex se despidiera a mil 500; sólo dejó a 700, descuidó el área de mantenimiento y seguridad, y por eso ocurrió la explosión.
De Salina Cruz, López Obrador continuó su gira por Tehuantepec. En ambos municipios encabezó dos de las concentraciones más numerosas que Morena ha tenido en Oaxaca en apoyo a Salomón Jara, candidato a la gubernatura del estado.
Luego, en Juchitán, criticó la posición de los líderes de la Coalición Obrera, Campesina y Estudiantil del Istmo, quienes nada más nos entretuvieron y finalmente se fueron con los corruptos del PRD; yo sólo les digo que ser de izquierda no significa leer a Marx, sino no traicionar al pueblo.
En entrevista concedida a un medio local, el ex jefe de Gobierno capitalino aseguró que el titular de la Secretaría de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, y sus jefes están molestos porque Morena destina la mitad de los 350 millones de pesos que obtiene de prerrogativas para la fundación de universidades públicas gratuitas donde gobierna.
Nuño dice que son escuelas patito,pero se le olvida, o no sabe, que el director de la Universidad de Medicina en Tlalpan es el científico Jorge Alcocer, quien acaba de recibir el Premio Nacional de Ciencias. El director de la Escuela de Ingeniería es Javier Jiménez Espriú, quien fue director de la Escuela de Ingeniera de la Universidad Nacional Autónoma de México, agregó.
Entre aplausos, el ex candidato presidencial abandonó el estrado en Juchitán y se dirigió a Matías Romero, el último destino de esta gira de cuatro días por Oaxaca. Este viernes estará en Coatzacoalcos, Veracruz.

sábado, 5 de octubre de 2013

ONG de EU cuestiona decreto de EPN para explotar el Nevado de Toluca


En una carta dirigida al director de la Conagua, la organización ambiental Jean Michel Cousteau's Ocean Futures Society censura la decisión del Ejecutivo de avalar la explotación y el turismo en la zona. Propone escuchar la opinión de la comunidad científica y advierte que la deforestación y la corrupción, son causas de los recientes desastres naturales en México.
(Foto: Especial)

La organización estadounidense Jean Michel Cousteau’s Ocean Futures Society cuestionó el decreto del presidente Enrique Peña Nieto que permite la explotación del Nevado de Toluca, en el estado de México.
La ONG envió una carta a David Korenfeld,director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en la que advierte una decisión similar no sería posible para los grandes parques nacionales de los Estados Unidos.
El martes 1 de octubre, el Ejecutivo publicó en el Diario Oficial un decreto que reclasifica la zona y cancela el estatus de “Parque Nacional” al Nevado de Toluca, para permitir la explotación de sus recursos y su “potencial turístico”.
La protección del Nevado de Toluca como parque nacional fue decretada por elpresidente Lázaro Cárdenas el 25 de enero de 1936.
La carta a Conagua
En su carta a Conagua, la organización californiana denuncia: “hasta donde sabemos (esta decisión) no fue puesta a la consideración y evaluación de la ciudadanía”.
Y advierte: “Sería como si en Estados Unidos los parques nacionales de Yellowstone, Yosemite, el Gran Cañón y otros más fueran abiertos para la explotación forestal o el desarrollo urbano, beneficiando básicamente a los que pueden pagar grandes sumas por tener espectaculares vistas naturales desde las ventanas de sus residencias”.
La fundación Jean Cocteau subraya que las descargas de agua del Nevado de Toluca proveen a los acuíferos de los ríos Lerma y Balsas, y “sustenta  en buena parte el agua que requiere la Ciudad de México y su área metropolitana”.
Finalmente, solicita al presidente Enrique Peña Nieto que la decisión sobre el Nevado de Toluca sea discutida en foros abiertos en los que se escuche la opinión de la comunidad científica y señala a la deforestación, como una de las causas de los recientes desastres naturales en México.
 “El Sr. Presidente Enrique Peña Nieto ha declarado su preocupación por los resultados del cambio climático global. Esperamos, por el bien de México, que esta disposición sea discutida y evaluada en mejor forma, y sobre todo, en foros abiertos donde la comunidad científica haga escuchar su voz y su opinión. Los últimos desastres naturales en México, por la deforestación y asentamientos irregulares han demostrado las consecuencias de la corrupción y el mal manejo de los recursos naturales”.
Sobre el tema, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales(Semarnat) emitió el miércoles 2 de octubre un documento en el que justifica la decisión presidencial, mientras que su titular, Juan José Guerra declaró el jueves a Radio Fórmula que la “reclasificación” del Nevado de Toluca es una “solución al deterioro progresivo” que sufrió la zona.
A continuación la carta enviada por la organización Jean Michel Cousteau’s Ocean Futures Society al director de la Conagua:


domingo, 14 de julio de 2013

La privatización de PEMEX: un crimen de lesa patria


PEMEX es la empresa más rentable de México. Los ingresos derivados del petróleo representan alrededor del 50 por ciento del presupuesto federal. Se trata de una gigantesca fuente de riquezas que siempre ha despertado el apetito de intereses privados de dentro y de fuera. La expropiación de la industria petrolera decidida por Lázaro Cárdenas buscaba convertirla en un puntal del desarrollo del país. La riqueza petrolera bien empleada es una palanca para nuestro futuro y factor de nuestra independencia.

¿Si se privatizara PEMEX, a dónde irían estas cuantiosas ganancias? ¿De qué otra fuente obtendría el gobierno mexicano los formidables ingresos fiscales que dejaría de percibir? En verdad, la planeada “reforma” de PEMEX significaría la transferencia de fabulosas riquezas a manos privadas, principalmente extranjeras. Son incalculables los daños que se producirían al país. Debe decirse sin tapujos que quienes impulsan el despojo de la principal riqueza de México, conspiran contra la nación.

La historia reciente

Durante el sexenio de Miguel de la Madrid se optó por la venta de petróleo crudo en lugar de construir refinerías para elaborar nuestras gasolinas, mientras se desalentaron las ramas de la petroquímica que permiten mayores ingresos y menor dependencia. Los sucesivos gobiernos priistas siguieron los dictados del Banco Mundial y de Estados Unidos: sabotear el desarrollo de PEMEX para ponerlo en punto de venta.

Lo lograron en parte al imponerle exacciones fiscales que ninguna empresa del mundo puede soportar, mientras se consiente al sector privado con una baja carga tributaria. Es por ello que en apariencia la empresa pública no gana y está en “crisis”. Saqueando a PEMEX vía impuestos, escondieron su incapacidad para lograr una economía sana con un crecimiento sostenido. Correspondía a sus intereses seguir sangrando a PEMEX, en lugar de implementar medidas juiciosas y a favor de la nación. Asimismo, parte del guión para extenuar el sector energético fue el desmantelamiento de centros de investigación y desarrollo como los Institutos Mexicano del Petróleo, de Investigaciones Eléctricas y de Investigaciones Nucleares.

Con los gobiernos panistas esta vía llegó a su clímax. Vicente Fox y su pequeño grupo derrocharon los recursos adicionales que ingresaron al país gracias al alza internacional del precio del petróleo. Esos fondos no se utilizaron para fortalecer el sector productivo (incluyendo el campo y la propia industria petrolera); se fueron al gasto corriente y a algunos bolsillos.

¿Por qué les urge privatizar PEMEX?
Este manejo ineficiente y sesgado de sucesivos gobiernos, tiene hoy a la economía del país en grave trance. Por un lado, hay una fuerte deuda interna que proviene de los Proyectos de inversión diferidos en el gasto, PIDIREGAS; por otro, es un hecho que la crisis económica de Estados Unidos tendrá un fuerte impacto, pues habrá menos compras de nuestros productos, menos empleos para nuestros paisanos allá y menos remesas de estos, que son nuestra segunda fuente de divisas.

Ante esta perspectiva, a la pequeña oligarquía dominante, al PAN y a sus aliados en el PRI, les urge privatizar a PEMEX, alegando que está en crisis. Según creen, llegaría dinero “fresco” que, una vez más, taparía sus ineficiencias y atenuaría la profundidad de los problemas. Y hasta sueñan que con ello podrían lograr en 2009 una votación que les permita acabar de saquear al país con leyes a modo dictadas en las cámaras.

Pero lo que está en crisis no es PEMEX sino el modelo socioeconómico que este grupo representa. Lo que quieren no es evitar una crisis al país, sino salvar el esquema económico y político que han impuesto, e incluso robustecer el régimen elitista mediante una nueva orgía de concesiones, negocios turbios y enriquecimiento fácil, mientras las mayorías se siguen empobreciendo.

Es evidente que el proceso de privatización impuesto desde hace 25 años no es el modelo a seguir. Carlos Salinas de Gortari reprivatizó la banca y vendió TELMEX, lo que trajo grandes flujos de capital (1991-1993); aún así, se dio la crisis a fines de 1994 y no hemos salido del estancamiento.

El proceso de privatizaciones ha continuado en la industria del acero, la aviación, la minería, la infraestructura, incluyendo la participación creciente de la inversión privada en la CFE y PEMEX desde 1997 hasta la fecha (en el 2007, del total de la inversión realizada en PEMEX, el 95% fue privada). A pesar de ello, la economía y con ella la sociedad, van de mal en peor. Lo que se requiere es el cambio del modelo; y la sustitución de ese grupo en el poder, que se ha caracterizado por su incompetencia, corrupción y carencia absoluta de sensibilidad social.

Estados Unidos y las grandes corporaciones son parte del festín que se prepara. A estos les interesa intervenir directamente en la industria petrolera mexicana y ser rectores en el negocio. Los grandes yacimientos de petróleo fácilmente extraíble de Estados Unidos y de Arabia Saudita han llegado a su punto de declive. Apoderarse de los más importantes yacimientos es parte de su estrategia de dominio global. Estamos en grave peligro como país. Una vez que sus empresas
se asentaran aquí, nada los detendría; pronto verían la manera de tener control, incluso militar, sobre nuestros yacimientos, plantas y gaseoductos.

Estimulados por el olor a negocios, desde el poder se ha comenzado a seducir o sobornar a funcionarios, legisladores, medios de comunicación y comunicadores para que se difundan mentiras o verdades a medias que impidan a la población tomar decisiones informadas. Falsedades como la carencia de recursos y de tecnologías propios para impulsar a PEMEX, campean cínicamente. Privatización y corrupción están indisolublemente hermanadas. Los mexicanos no nos dejaremos engañar con galimatías para encubrir la privatización. Con la pretensión de ocultar su verdadero propósito, los traidores a la patria juran que no quieren privatizar a PEMEX, sino tan sólo “reformarlo”, “democratizarlo”, “sanearlo”, “modernizarlo” o promover “asociaciones” y “alianzas”. Estos términos no son más que parte del nuevo Diccionario de Sinónimos Privatizadores. El fondo del asunto es que se permita a manos privadas aprovecharse de un recurso vital que es y debe seguir siendo público. Llámese como se llame, eso es privatizar nuestra empresa estratégica.


Qué ocurriría si se permite la abierta participación de capital privado en PEMEX?
Los que adquieran acciones de PEMEX u otras concesiones “legales”, empresarios en busca de máximos rendimientos, muy pronto elevarían aún más los precios de los combustibles, presionarían al gobierno para que los impuestos con que hoy se sangra a PEMEX no se aplicaran a ellos. Finalmente, las ganancias volarían lejos de aquí, como ya ocurre. Como consecuencia, se reduciría aún más el presupuesto para la educación pública, el sistema de salud, el campo, la cultura; habría mayor deterioro y pobreza. Los impuestos que no ingresen vía PEMEX tendrían que salir de nuestros bolsillos; hasta un sector de los empresarios se vería seriamente afectado.

Tendríamos un gobierno aún más débil y sin capacidad para defender los intereses de la nación.
Vulnerando la Constitución, ya se han dado pasos privatizadores en el sector energético. Se trataría ahora de violentar por completo el orden constitucional desde reformas secundarias. La privatización, no hay que olvidarlo, se haría contra la Carta Magna. En el momento en que Estados Unidos implementa medidas de protección desde el gobierno, Dinamarca fortalece la presencia del Estado en sus empresas de hidrocarburos y países como Holanda, Brasil y Argentina están dando marcha atrás con las privatizaciones, mientras Bolivia y Venezuela batallan contra la voracidad de las transnacionales petroleras, en México, a contracorriente, gobernantes obtusos y al servicio del gran capital, dan la espalda a la Constitución y se empeñan en privatizar lo que es de la nación.

Un gran peligro para la nación
Es un momento crucial. Con la privatización de PEMEX se cancelaría uno de los instrumentos fundamentales para proyectar nuestro futuro. Está en juego el porvenir de México como nación independiente y digna.

Vivimos uno de los momentos más graves de nuestra historia. Pero no nos cabe duda de que, con la Constitución en la mano, mexicanos y mexicanas de todas las edades, creencias y organizaciones, en todos los rincones del país, sabremos realizar una movilización nacional jamás vista para impedir este atropello, este descarado despojo. Levantaremos la meta combinada de impedir la participación privada en PEMEX e impulsar un cambio verdadero que logre desterrar el gran desorden económico, político, legal y social imperante. Que no se equivoquen los privatizadores. Si se aventuran a lanzar su iniciativa, el destino de PEMEX no se decidirá en las sombras de los gabinetes o los despachos, sino en las calles.

Guillermo Almeyra (politólogo y periodista)
Cristina Barros (opinionista y periodista)
Armando Bartra (antropólogo, UAM)
Marco Buenrostro (opinionista y periodista)
Elvira Concheiro (cientista politólogo, UNAM)
Héctor Díaz-Polanco (antropólogo, CIESAS)
Javier Flores (opinionista y periodista)
Víctor Flores Olea (cientista político)
Gerardo de la Fuente (filósofo, UNAM)
Rosa Elena Gaspar de Alba (antropóloga, UNAM)
Arturo Huerta (economista, UNAM)
Epigmenio Ibarra (guionista)
Massimo Modonesi (historiador, UNAM-UACM)
Lucio Oliver (sociólogo, UNAM)
Carlos Payán (director fundador de La Jornada)
Consuelo Sánchez (antropóloga, ENAH)
John Saxe-Fernández (sociólogo, UNAM)
Gabriel Vargas Lozano (filósofo, UNAM)

Sergio Zermeño (sociólogo, UNAM)

Hablando de privatizaciones



José Manuel Rodríguez Solar

Para que se dé usted una idea, estas son las cuentas claras de las privatizaciones: De las 1,152 empresas paraestatales que dejó López Portillo en 1982, para 2006 solamente quedaban 217. Por el total de las 935 empresas privatizadas, entre las que se cuentan Teléfonos de México, Aeroméxico, Mexicana de Aviación, Altos Hornos de México, DINA, Fertilizantes Mexicanos, Aseguradora Mexicana, los 18 bancos comerciales, Ferrocarriles, Aeropuertos, Autopistas, etc.; el país obtuvo 23,731 millones de dólares, de los cuales el 95 por ciento (22,605) fueron captados entre 1988 y 1993, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari.

Por si estas privatizaciones hubieran sido pocas y no suficientes para satisfacer el apetito de los privatizadores y de los beneficiarios de ellas, durante la primera mitad del sexenio de Vicente Fox sólo logró la desincorporación del 7 por ciento de las privatizaciones programadas, esto debido a la fuerte oposición del Congreso para permitirlas.

“Según datos de la Secretaría de Hacienda, el gobierno programó desincorporaciones por 82 mil 200 millones de pesos entre 2001 y 2003, pero sólo alcanzó a vender activos por 6 mil 196 millones de pesos. En 2005, la meta del gobierno era privatizar activos y empresas estatales para que las arcas públicas tuvieran ingresos por 21 mil 150 millones de pesos, pero al final no hubo ninguna venta y los recursos por ese concepto fueron nulos, según el informe de Finanzas Públicas 2003”. (Verónica Galán, Reforma)

¿Cómo es posible que las empresas privatizadas puedan rendir más y ser más productivas en manos de particulares y no bajo la dirección y el manejo de los funcionarios y ejecutivos que las operan, servidores públicos, burócratas, secretarios de Estado o del presidente de la República? Vaya autorreconocimiento tácito del gobierno de su incapacidad e incompetencia, vendiéndolas y cediéndolas a los capitalistas, porque el gobierno no las puede hacer productivas ni rentables. Entonces, ¿para qué está el gobierno? Si tácitamente por sus acciones reconoce públicamente su ineptitud para administrar y operar las empresas paraestatales que son el eje rector de la economía nacional.

El cuento de que el gobierno no tiene dinero es una falacia, puesto que no hay economía más fuerte que la de un Estado. ¿Acaso no fue el gobierno el que rescató a la Banca de que sucumbiera a tan sólo tres años (1992-1995) de su privatización? ¿No fue un absurdo haber vendido los 18 bancos en aquel entonces por 12 mil millones de dólares (a crédito, con facilidades) y tener que pagar después por su rescate (apoyo a deudores y ahorradores) 110,000 millones de dólares (casi 10 veces más)?

Para reforzar la antipatía que hoy tenemos a las privatizaciones y a todo aquello que huela a ellas, ésta es una síntesis de la nota de Roberto González Amador que escogí como los antecedentes, informe y trayectoria de las privatizaciones de las empresas públicas que se hicieron en el pasado. En ellas encontramos datos y cifras por demás ilustrativas:

“En lo que constituye uno de los peores negocios para los contribuyentes mexicanos, la privatización de más de mil empresas públicas iniciada en 1982 ha generado para el fisco ingresos por 31 mil 538.1 millones de dólares, cantidad que equivale a sólo 28.8 por ciento de la deuda asumida por el Estado para financiar el fracaso de la gestión de los particulares que adquirieron parte de esas compañías”.

“A la fecha, el costo de los rescates bancario, carretero, de ingenios y líneas aéreas alcanza 109 mil 214.71 millones de dólares, cantidad que equivale a multiplicar por 3.46 los ingresos obtenidos por privatización de empresas públicas de 1982 a la fecha y que incluso supera en 38 por ciento el saldo actual de la deuda externa del sector público, que es de 79 mil millones de dólares, de acuerdo con información del Banco de México, Secretaría de Hacienda y reportes de la Unidad de Desincorporación de Empresas Públicas.

“El proceso de venta de empresas públicas mexicanas se inició en 1982, como condiciones impuestas por organismos internacionales para brindar asistencia al país y los recursos sirvieron en parte para hacer frente a la falta de divisas.”
“Información del Banco de México y la Secretaría de Hacienda indica que, convertidos a dólares al tipo de cambio promedio de cada año, los ingresos por privatizaciones que ha captado el país entre 1982 y 2001 sumaron 31 mil 538.1 millones de dólares. Esa cantidad representa sólo 28.8 por ciento de los 109 mil 214.71 millones de dólares a que equivalen actualmente las deudas asumidas por el Estado a consecuencia de los rescates bancarios, de las autopistas concesionadas, las aerolíneas y los ingenios”.

“El caso que ilustra mejor el fracaso de las privatizaciones es el del sistema bancario. Por los 18 bancos vendidos en el sexenio del expresidente Salinas entre 1991 y 1992, el gobierno obtuvo 12 mil 355 millones de dólares. Actualmente la deuda relacionada con el rescate bancario, según la Auditoria Superior de la Federación, es de 920 mil millones de pesos, unos 89 mil 350 millones de dólares”.

“Dos exsecretarios mexicanos de Hacienda, David Ibarra Muñoz y Jesús Silva Herzog Flores, entrevistados por La Jornada, coincidieron en que la política de privatizar empresas públicas para buscar mayor eficiencia económica está agotada en el país y afirmaron que continuar por ese camino en el caso de la pretendida apertura al capital privado de Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad conduciría al fracaso y a la pérdida de soberanía económica.

Con esta información, opiniones y puntos de vista, vale la pena considerar nuestro porvenir si seguimos por el camino equivocado. No se puede ser tan necios y tercos pretendiendo salir del paso momentáneamente mientras dura el sexenio. Ya basta de insistir en las privatizaciones o en cualquiera de sus formas. Nos redituaría más hacerlas eficientes y productivas, como lo han sugerido y señalado las opiniones autorizadas y los expertos en la materia de los energéticos. Más nos valdría frenar el saqueo y la corrupción en esas paraestatales en donde abunda la ineptitud de los que las dirigen o de los organismos que permiten que las graven y se endeuden como lo estamos viendo.


Es hora de exigir que las administraciones públicas no sólo sean transparentes sino también más eficientes y productivas. Que los que las dirigen sean personas competentes y que las administren honestamente. Sólo así podremos saldar la deuda pública y lograr que las empresas paraestatales se financien con sus propios recursos como si fueran eficientes empresas privadas.

La carrera privatizadora de los gobiernos mexicanos


México es el segundo país privatizador de América Latina. Según un estudio del Banco Mundial, en la década de los noventa el Gobierno transfirió a particulares activos por 31.458 millones de dólares, representando el 20,4% de la venta total de empresas propiedad del Estado en Latinoamérica. El informe del Banco Mundial indica que entre 1990 y 1998 las privatizaciones de empresas públicas en México alcanzaron un monto apenas inferior al saldo de la deuda externa del país en 1998. México planea privatizar bienes en aeropuertos, ferrocarriles y energía, industria petrolera y sector eléctrico.
Los efectos de los programas de privatización no han sido satisfactorios ya que se ha reducido el empleo a la mitad; no obstante, la producción se ha incrementado en un 54,3% a pesar de una significativa reducción en inversiones.
Un caso singular del proceso privatizador en este país es la privatización bancaria. Así, a finales de 1990 se creó la Unidad de Desincorporación de Entidades Paraestatales, encargada desde entonces de todo lo relacionado con la desincorporación.
Entre 1988 y 1993 el Estado transfirió al sector privado el 50% de sus empresas, de las que 18 eran entidades financieras. Antes de su venta, la banca comercial contaba con 160.524 trabajadores, con 4.503 oficinas y 28,4 millones de clientes.
Para hacerlos más atractivos, los bancos fueron recapitalizados, se dotaron reservas para hacer frente a la deuda vencida, se mejoraron los estados financieros y se eliminó la deuda interbancaria estimada entre 3 y 4 mil millones de dólares. El gobierno obtuvo de estas privatizaciones más de 12 mil millones de dólares, equivalentes a 3,53 veces el valor que se desprendía de los libros contables.
Las utilidades generadas por la banca comercial, recién privatizada, serían reconocidas internacionalmente por publicaciones financieras especializadas como los de mayor rentabilidad de América Latina para el primer semestre de 1993. Para este periodo la rentabilidad superó el 45%, casi el triple del promedio mundial del 13,16%.
Tres años después de su venta, los bancos se declararon en bancarrota, haciendo que el Estado los rescatara mediante la creación del Fobaproa y pagando por ello diez veces más de lo que recibiera al venderlos a privados.

viernes, 17 de mayo de 2013

Abrir Pemex a la IP y aplicar IVA a todo, fórmula de la OCDE


Impactaría a los mexicanos más pobres eliminar las exenciones de ese impuesto, admite

Fue mediocre el desempeño económico de México en la última década, afirma el organismo
La reforma al sector energético debe ir más lejos que los cambios hechos en 2008, dice
Roberto González Amador
 
Periódico La Jornada
Viernes 17 de mayo de 2013, p. 21
El desempeño económico de México en la última década fue mediocre y, para revertir esa tendencia, son necesariasgrandes reformas estructurales, que van desde la apertura de Petróleos Mexicanos (Pemex) al capital privado a la aplicación de un impuesto al consumo de bienes básicos que hoy están exentos, recomendó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Quitar todas las exenciones en el cobro del impuesto al valor agregado tendría un impacto sobre la población más pobre, reconoció Sean Dougherty, economista principal del organismo para México. Sin embargo, muchas de las exenciones en el cobro de ese impuesto van hoy a la población de mayor ingreso, sostuvo.
La reforma del sector energético, dominado por las dos empresas estatales Pemex y la Comisión Federal de Electricidad, debe ser llevada más lejosde los cambios introducidos en 2008, que mejoraron el gobierno corporativo de la compañía, la dotaron de autonomía operativa y de un régimen para la contratación de bienes y servicios, indicó el organismo en un estudio sobre México.
Sin embargo, estas reformas deben llevarse más lejos, incluso a través de una enmienda constitucional que permita compartir los riesgos y los beneficios con el sector privado. Un entorno más competitivo para Pemex podría generar incentivos de mercado adecuados para mejorar su eficiencia, aunque también se debería ampliar la regulación para incluir la supervisión de los nuevos participantes, señaló el estudio de la OCDE, organismo encabezado por José Ángel Gurría, secretario de Hacienda en el gobierno del ex presidente Ernesto Zedillo.
Todavía hay margen para permitir mayor participación del sector privado en la industria petrolera a cargo de Pemex, mediante el cambio de las bases de licitación y los esquemas de contratación, así como de la implementación de contratos de incentivos para atraersocios calificados que cuenten con una capacidad técnica comprobada para aprovechar las oportunidades, aseveró la OCDE en su reporte sobre México, una evaluación que realiza cada 18 meses.
El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, que empezó el primero de diciembre pasado, ha establecido lo que la OCDE llama un ambicioso programa de reformas económicas y sociales, para las que, asegura el organismo, ha obtenido un amplio apoyo político.
IVA en alimentos y medicinas
La baja recaudación de impuestos en México se explica, según la OCDE, por el predominio de exenciones y regímenes especiales en los sistemas de impuesto sobre la renta a las empresas y a las personas físicas, así como el impuesto al valor agregado (IVA), que equivalen a 3.1 por ciento del producto interno bruto (PIB), o alrededor de 16 por ciento de los ingresos públicos reales.
El organismo recomendó que en la reforma fiscal que planteará el gobierno en el segundo semestre de este año sean revisadas las exenciones o tasas cero que existen en el cobro del IVA a algunos bienes. No los enlista, pero actualmente los bienes que no pagan el impuesto al valor agregado o tienen una tasa cero para el consumidor final son, entre otros: alimentos, medicinas, libros, servicios médicos y colegiaturas.
El IVA en México rinde menos de lo que podría debido a numerosas exenciones. El coeficiente de eficiencia del IVA, que es una medida tanto de los gastos fiscales (exenciones o regímenes especiales) como de la evasión, es menor en México que en cualquier otro país de la OCDE. Los gastos tributarios son extensos: hay una tasa cero para alimentos (incluidos los elaborados) y medicinas, y otras exenciones como los servicios educativos y médicos, así como tarifas reducidas en la frontera, menciona el estudio. Estos factores disminuyen los ingresos tributarios en alrededor de 1.5 por ciento del PIB, calcula.
Las reformas podrían comenzar con la eliminación de las lagunas potenciales, tales como la tasa de frontera y la falta de retención de impuestos de importación para la industria maquiladora. Se debería volver a examinar la canasta de productos que tienen tasa cero o están exentos, ya que los objetivos sociales se atienden mejor a través de transferencias directas, propone. La tasa del impuesto al valor agregado es de 16 por ciento y de 11 por ciento en las franjas fronterizas.

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