miércoles, 14 de junio de 2017

Exigen a director de Pemex aclarar pérdidas por 14 mil mdp por caso Agro Nitrogenados

José Antonio González Anaya , director de Pemex. Foto: Octavio Gómez
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Después de cuatro años de pérdidas que alcanzan los 14 mil millones de pesos para Petróleos Mexicanos (Pemex), las comisiones del Poder Legislativo avalaron pedir información al director de la empresa productiva del Estado, José Antonio González Anaya.
El tema se llevará al pleno este miércoles 14 y se espera que se avale por mayoría de votos, ya que hoy martes la propuesta fue respaldada por la llamada Tercera Comisión de la Permanente.
Se trata de la compra a Alonso Ancira, dueño de Altos Hornos, y a su socio Xavier Autrey, quienes vendieron a Pemex la empresa Agro Nitrogenados en el 2013 a un costo de 3 mil 862 millones de pesos.
La Auditoría Superior de la Federación (ASF) realizó durante 2013, 2014 y 2015 diversas revisiones y su resultado fue que se compró “chatarra”, de la cual el 60% no podía ser utilizable; para reactivarla, Pemex invirtió otros mil 200 millones de pesos, reveló Proceso en su número 2107.
Este día los diputados federales por el PRD, Omar Ortega y Felipe Reyes, pidieron que se exija una explicación al director de Pemex, José Antonio González Anaya –quien aún no asumía el cargo cuando se realizó la compra, pues en ese momento figuraba como responsable Emilio Lozoya Austin–, pues consideraron que se trató “de una adquisición fraudulenta”.
De acuerdo con los legisladores, la operación implicó para la petrolera una pérdida de “al menos” 760 millones de dólares, es decir, 14 mil millones de pesos al tipo de cambio actual.
Agro Nitrogenados es una empresa industrializadora de fertilizantes que fue creada por Pemex; en 1992, durante la administración de Carlos Salinas de Gortari, se le vendió a Ancira y Autrey, al igual que Altos Hornos, la cual también fue adquirida por estos dos personajes un año antes (1991). Fue el sexenio de la desincorporación de empresas estatales para entregárselas a privados.
Al recuperar Enrique Peña Nieto la presidencia de la República para el priismo, se ordenó a Pemex, a través de su Consejo de Administración, donde no sólo participó Emilio Lozoya sino también el aún secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, recomprar Agro Nitrogenados.
Según el informe que dio el Consejo en el 2013, “se tenía la oportunidad de adquirir una planta en Coatzacoalcos, Veracruz (…), que sería de gran rentabilidad”.
La ASF reportó en su última auditoria de 2015 que Pemex recompró la empresa en 3 mil 862 millones de pesos. Pero que lo adquirido fue sólo “fierro viejo”, según el avalúo realizado por el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales: “El nivel tecnológico se encuentra fuera de los parámetros aceptables, (…) el grado de conservación general de los bienes se encuentra en un rango de regular a malo, e inclusive la maquinaria presenta faltas de algunas partes importantes”.
En noviembre de 2015 se determinó finalmente que 60% de los activos de Agro Nitrogenados debía reemplazarse. También se estableció que Pemex invirtió mil 200 millones de pesos sólo para echar a andar la planta.
Hoy los diputados federales del PRD sostuvieron que la pérdida de Pemex alcanza ya los 14 mil millones de pesos.
“Las pérdidas son mayores por lo inservible de la mayoría de la planta y por el retraso de su rehabilitación y generación de dividendos”, explicó Omar Ortega.
El 17 de mayo pasado ambos legisladores presentaron a la Comisión Permanente una propuesta de punto de acuerdo para citar al director de Pemex a una reunión de trabajo para aclarar la irregular compra denunciada en principio por la Auditoría Superior de la Federación.
Ambos legisladores recordaron que la ASF “reportó reducción de metas y aumento del monto contratado sin justificación, pues no se consideró integrar nueva tecnología, no se justificaron aumentos en los costos, no se especificaron responsabilidades de las partes, no se generaron permisos ambientales, no se convocó al propietario de la tecnología para conocer los alcances de su uso y no se cumplieron diversas normas y leyes”.
La compra se pactó en 275 millones de dólares, sin embargo, un análisis posterior determinó que la rehabilitación requeriría 167 millones de dólares adicionales, para un total de 442 millones de dólares, con el objetivo de que la planta empezaría a operar en noviembre de 2015.
A la fecha, Agro Nitrogenados parece un “barril sin fondo” porque sigue sin operar, sin producir insumos para la agricultura, sin generar dividendos y sin tenerse claro cuánto más requerirá su efectiva rehabilitación.

De sol azteca a partido satélite-Rocha

¿Quién escribe los textos que Peña nos receta?

I. No dedican su tiempo a dirigir la administración pública, pero los secretarios del despacho presidencial suscriben “sesudos” textos que, por supuesto, les escriben sus “plumíferos” a sueldo. No es la primera vez que ya como huésped de Los Pinos, a Enrique Peña le publican como inserción pagada por medio de publicidad (con dinero del pueblo) enfadosos galimatías que, además, les receta como discursos a sus acarreados. Apareció como “articulista invitado” en El Universal con su discurso: México será sede para trabajar por un mundo más resiliente… ¿resiliente? ¿De dónde, los “plumíferos” peñistas sacaron esa palabra para hacerlo aparecer culto, cuando sabemos de su notoria incultura ¿La sacaron del Diccionario de dudas sobre la lengua española de Manuel Seco. ¿O acaso del Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico de J. Corominas y J. A. Pascual? ¿O del Diccionario del uso del español de María Moliner?… ¿Resiliente?
II. Aparte de esa palabra “dominguera”, el texto es embrollo. Y para este amontonamiento de palabras inentendibles y sin sentido, Reyes Heroles acuñó el término: “profuso, difuso y confuso”. Y es exactamente lo que, como tortura, Peña recetó a los asistentes a la V plataforma global para la reducción del riesgo de desastres, que inauguró el 24 de mayo pasado; presentando a su gobierno como ejemplo de “prevención y resiliencia”. Dándoselas de correr riesgos hasta en el manejo de la jerga más oscura y enmarañada. Es casi lo mismo que el “señor presidente” hace al recordarnos que “vamos bien”, y resuelve que quienes dicen lo contrario es que tiene una “mala percepción” de la realidad. Él hace cuentas alegres mientras el pueblo no haya salida al túnel de la crisis por el alza constante de los productos que ocasionó el gasolinazo. Y sus empleados le hacen el juego insistiendo que “a nuestro país le está yendo bien”, empecinados en recordarnos que hay más empleo e inversiones y que si no muestran lo bien que va la economía, es porque los mexicanos tienen más capacidad de consumo; lo cual es falso.
III. Vamos de mal en peor. No avanzamos, sino que retrocedemos. Necesitamos crecer cuando menos al 5 por ciento y apenas lo hacemos al 1 por ciento, mientras los empresarios se regodean con la macroeconomía por la explotación de los trabajadores a la par de la concentración de la riqueza en el uno por ciento de la población, para remarcar las desigualdades que padecemos. Y no obstante el maquillaje, con su cara de enfermo, Peña quiere hacernos creer que hay “resultados alentadores”, sólo porque el IMSS le reportó nuevas altas que no significan nada ante la realidad laboral, con millones en la informalidad porque no hay plazas fijas. Peña nos recuerda que vamos bien… y nosotros se la “recordamos”. Puras mentadas se escuchan en las pláticas a lo largo y ancho del territorio. Y si bien es cierto aquello del filme: La generala, cuando le avisan a ésta que se terminó el “parque” y ella grita: “¡échenles mentadas que también duelen!”, el puro “pataleo” no es suficiente, pues a Peña la mentada se le resbala.
cepedaneri@prodigy.net.mx

Mientras tanto en la PGR...-Helguera

El militarismo también acota las libertades de prensa

El peñismo y el calderonismo llevaron a los mexicanos a una sangrienta guerra de militares contra narcotraficantes. Provocando el estallido criminal de funcionarios y delincuentes, disputándose, como botín, los dineros del pueblo en las tesorerías de los estados y de la Federación al estilo del ratero de Javier Duarte (y los Moreira, los Borge, los Padrés, los Medina, etcétera, etcétera, etcétera), y convirtiendo el patrimonio de Petróleos Mexicanos (Pemex) en una rebatiña donde están metidos los 32 desgobernadores, el peñismo, empresarios y banqueros (como las Afores que administran los ahorros de los trabajadores y no quieren devolvérselos). Sobrevive la nación a toda clase de despojos, asesinatos y la élite gobernante y económica repartiéndose cínicamente lo que resta de la riqueza de los mexicanos, al precio de una explosiva desigualdad y en un ambiente de violencia delincuencial coludida con la violencia gubernamental.
Y en medio de todo eso están los más de 100 millones de mexicanos diezmados por las armas traídas de las armerías de Trump, porque sumido en la corrupción e impunidad, el peñismo dejó en manos de sus cómplices la suerte del país. Asesinan, sí, a periodistas, pero a la par de miles de mexicanos en una guerra impuesta por delincuentes, funcionarios y seudopolíticos que roban por medio de la corrupción. Somos un país de fosas clandestinas donde sepultan a estudiantes, obreros, mujeres, niños. Es el poder de matar a plena luz del día. Y lo que está en cuestión es el presente donde Peña y sus desgobernadores, sus soldados (ya no cierto aquello de: “un soldado en cada hijo te dio”), y policías, mientras combaten a los delincuentes, de paso siembran el miedo y miles de mexicanos son desplazados de sus tierras y casas; y son privados de la vida en esas refriegas mortales.
Durante el calderonismo y el peñismo, 126 periodistas han sido víctimas de homicidio. Los matones contratados para eliminarlos, llevan la consigna de quitarlos de en medio porque se atrevieron a cumplir con el deber de su trabajo: informar, por sobre todas las cosas, los hechos de la terrible inseguridad que padecen los mexicanos porque sus gobernantes no quieren cumplir con sus obligaciones de otorgar máxima seguridad.
George Orwell (seudónimo de Eric Blair, 1903-1950) dejó como testimonio: “Según escribo estas líneas, seres humanos sumamente civilizados me sobrevuelan intentando matarme” (Ensayos, editorial Debate). En nuestro país, sobrevuelan a los periodistas y los matan. Y con ellos a miles de mexicanos por la sangrienta inseguridad que no para y la desbordada la acción policiaca de los militares (marinos, soldados).
Así que en el umbral del golpismo que puede llegar a ser el golpe de Estado a la Pinochet, era de esperarse que se atrevieran a enseñar el fusil contra el ejercicio de las libertades constitucionales de prensa. Y es que en una conducta arbitrariamente abusiva del general Beltrán Benítez –evidentemente por órdenes del general Cienfuegos–, al reportero acreditado de La Jornada, Jesús Aranda Terrones, le impidieron abordar el autobús que conducía a los demás periodistas al Congreso Internacional sobre Obesidad y Diabetes, organizado por el Centro Militar de Ciencias de la Salud, dependiente de la secretaría de la Defensa, que preside el mismo general Cienfuegos; y quien al parecer ya tiene candidato a la presidencia de la República con su “revolución” educativa –contra los maestros– al lado de Aurelio Nuño. El asunto es que si el PRI pierde la Presidencia, los militares entrarían al quite para impedir la victoria de la oposición.
Por ahora, el asunto es el abuso del general Beltrán Benítez al discriminar al periódico La Jornada, cuyo representante fue impedido de abordar el transporte bajo el pretexto de “que no había sido invitado”. Y es que la secretaría de la Defensa no acepta la información veraz sobre sus actos y menos la crítica, lo cuales son derechos que los militares deben acatar… a menos que amartillar las armas contra quienes ejercen la libertad de prensa, sea el principio de una censura previa que conllevará a la supresión de los Artículos 6 y 7. Ningún funcionario –así sea uniformado y con cinco estrellas– debe interrumpir la observancia de la Constitución, a menos que sea ya una rebelión con miras a establecer un gobierno contrario a los principios que establece el imperio de la ley.
Gravísimo acto de censura aplicó la Secretaría de la Defensa Nacional contra el reportero Jesús Aranda, porque demuestra que en el contexto de las libertades para todos los mexicanos, se necesita invitación a un acto público para el cumplimiento del deber periodístico. Prohibir el paso con fusiles a un reportero, es una arbitrariedad basada en el abuso del poder militar. No ha sido sólo una conducta militaroide. Fue un ataque al derecho a la información, abusando de controles oficiales encaminados a “impedir la transmisión y circulación de ideas y opiniones”.
Los militares han sentado un precedente anticonstitucional que anuncia su poder de facto. El tercer general en este abuso: Marco Antonio Álvarez Reyes, director general de Comunicación Social de la Sedena, también debió actuar por órdenes superiores para atacar las libertades de prensa al coartar la libertad de difusión de la información, a la que tienen derecho todos los mexicanos que recurren a los medios impresos. Cienfuegos, Beltrán Benítez y Álvarez Reyes se dieron facultades anticonstitucionales, enseñando su odio a la libertad de prensa y usando su uniforme y sus armas contra un reportero que cumplía con su trabajo. Ésta es la agresión número 227 a los periodistas por parte de funcionarios militares que merece más que una recomendación de la CNDH a los tres generales, porque pisotearon el orden constitucional vigente.
Álvaro Cepeda Neri

Una institución confiable-Fisgón

El fraude electoral en el Estado de México o el miedo del PRI a Morena

A muchos ha sorprendido el crecimiento del partido que encabeza el político Andrés Manuel López Obrador –Movimiento de Regeneración Nacional (Morena)–, sobre todo en el proceso electoral del Estado de México que, por su importancia definitoria respecto de los comicios presidenciales de 2018, ha capturado la atención de propios y ajenos.
Y no es para menos: suponiendo sin conceder que la candidata de Morena al gobierno de esa entidad, Delfina Gómez, haya quedado en segundo lugar en la contienda, se trataría de un resultado que nadie pronosticó al inicio de la campaña, cuando la pelea se atribuía a Alfredo del Mazo (Partido Revolucionario Institucional, PRI) y Josefina Vázquez Mota (Partido Acción Nacional).
Pero ahora –después de observar la desesperación con la que se condujo el PRI en los días previos al cierre de las campañas– es difícil creer que la maestra Delfina Gómez quedó en segundo lugar y no en primero. Todo apunta a que le cometieron fraude, incluso en el conteo de votos.
Evidencias de esto son las actas de casillas donde la votación favorecía a la maestra Delfina, pero que en el sistema de conteo se reflejaban a favor del candidato priísta. Si fuera el caso, ésta no sería la primera vez en que el partido en el poder recurre a la “caída” del sistema electoral para agenciarse ilegalmente un gobierno.
Además hay que recordar que, en este caso, durante el simulacro del conteo de votos que públicamente realizó el Instituto Electoral del Estado de México, el pasado 2 de junio, el PREP (Programa de Resultados Electorales Preliminares) falló. Partidos de oposición consideraron que esas fallas técnicas podrían indicar que el sistema fue manipulado.
Pero incluso si los priístas no hubieran incurrido en el llamado fraude electrónico (que consiste en corromper los sistemas informáticos para que el conteo de votos favorezca indebidamente a un partido o candidato), en la elección del Estado de México se dieron otras formas del fraude electoral.
Por tanto, la victoria de Alfredo del Mazo se habría obtenido gracias a prácticas igual de sucias. Entre ésas, el carrusel loco, las casillas zapatos, el embarazo de urnas. En la misma jornada electoral también acontecieron otros fenómenos turbios, como la ausencia y sustitución de representantes de casilla.
Y es que en algunos municipios, entre ellos Ecatepec, las casillas no abrieron a las 8 de la mañana porque los representantes –elegidos por medio de un  sorteo del Instituto Nacional Electoral y a los que previamente se les da una capacitación– renunciaron de último momento o simplemente no se presentaron a sus deberes ciudadanos.
Los motivos fueron, según denuncias hechas a Agenda de la Corrupción, las presiones y amenazas que recibieron por parte de grupos o personas vinculadas al PRI, así como la falta de certeza sobre su seguridad física.
Este tema generó dos problemas: uno, las personas que sólo podían votar temprano, por sus horarios laborales, no lo pudieron hacer; y dos, no se sabe cómo y con quién se sustituyeron los representantes, situación que pudo viciar el conteo al cierre de la jornada.
A lo anterior se suma la vil compra del voto que algunos priístas realizaron afuera de las casillas de los municipios más pobres. En este caso, los votantes fueron conminados a tomar una fotografía con un teléfono celular –incluso prestado– de la boleta marcada, pues a cambio de esa imagen el representante del partido les daba dinero en efectivo.
Ello, aprovechándose de la situación de pobreza que priva en la entidad. De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, en el Estado de México 8 millones 269.9 mil personas están en situación de pobreza; 3 millones 944.8 mil son vulnerables por carencias sociales; y 1 millón 554.1 mil son vulnerables por ingresos.
Pero el fraude no sólo operó el 4 de junio. Durante la campaña se registró el llamado fraude mediático. Y es que la maestra Delfina Gómez tuvo todo en contra, incluidos los medios de comunicación. De ello da cuenta el monitoreo oficial –realizado por el propio Instituto Electoral del Estado de México–, que revela que la candidata de Morena fue la que más menciones negativas acumuló en las “informaciones” periodísticas a lo largo de la campaña, y en todas las plataformas: internet, televisión, radio y prensa escrita.
Aunado a ello, fue la candidata que menos menciones positivas acumuló. Esto sin duda jugó un papel fundamental dentro de todo el contexto. Pues en el manejo de medios el PRI es experto: a pesar del desprestigio que arrastra –con exgobernadores procesados por corrupción, narcotráfico y lavado de dinero, y el hartazgo social acumulado–, Del Mazo no sólo no encabezó las menciones negativas, sino que obtuvo más menciones positivas en las “noticias” y textos de los “líderes de opinión” que las que alcanzó Delfina. Ello, a pesar del descarado uso de recursos públicos –tanto locales como federales– en la campaña electoral priísta.
Así que el crecimiento de Delfina, de la mano de Morena, es digno de estudiarse. Sin  ser una política tradicional, la candidata compitió contra la maquinaria del Estado: en esta contienda, el presidente Enrique Peña, todos los secretarios de su gabinete y otros representantes de su gobierno participaron activamente en la compra y coacción del voto. Como también lo hizo la administración de Eruviel Ávila.
Delfina también luchó contra prejuicios. El Estado de México se ha destacado por ser una entidad machista: ahí, los feminicidios están a la orden del día, así como las desapariciones de mujeres y la violencia de género. Y ella fue una candidata muy competitiva a pesar de ese contexto.
Y, para cerrar la contienda, se inició una oleada de saqueos similar a la registrada en enero pasado. En su momento, se descubrió que esos actos de rapiña en tiendas y cadenas departamentales estuvieron patrocinados por priístas para desmovilizar las protestas del gasolinazo y, ahora, casualmente favorecerán la imposición de Del Mazo como gobernador. ¿Alguna duda del miedo del PRI a Morena?
Nancy Flores

Green Go