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viernes, 1 de noviembre de 2019

AMLO confía en la lealtad del Ejército

Respeta opiniones divergentes a su política, asegura
Resultado de imagen para gaytan ochoa y calderón hinojosa
La inconformidad del general Carlos Gaytán se debe a que fue funcionario de Felipe Calderón, alude
 
Periódico La Jornada
Viernes 1º de noviembre de 2019, p. 7
El presidente Andrés Manuel López Obrador desestimó que en el seno de las fuerzas armadas hayan conspiraciones, divisiones y fracturas: cuento con el apoyo, con la lealtad del Ejército. Atribuyó lainconformidad expresada recientemente por el general Carlos Gay-tán a su desempeño, durante el sexenio de Felipe Calderón, como subsecretario de la Defensa Nacional, periodo en el cual se tenía otra visión del combate a la inseguridad pues entonces se declaró la guerra al narcotráfico.
Al referirse al discurso pronunciado por Gaytán durante una reunión reciente en la Sedena, con la presencia de su titular, Luis Cresensio Sandoval, López Obrador dijo estar al tanto de cuando se fijó esa postura. El general está en su derecho de expresarse y La Jornada –que publicó la información de su discurso- de difundirlo, lo que pasa esque por buscar la nota destacan esto como algo extraordinario, espectacular. Lamentable, porque ahora resulta que un general del gobierno de Calderón, del periodo de mayor represión, sea motivo de exaltación en un periódico independiente, pero así son las cosas.
Durante su conferencia matutina y sin que mediara pregunta aludió a la información publicada donde Gaytán externó la preocupación de un sector castrense por el rumbo del país en esta administración. “Ayer, a ocho columnas de La Jornada sale una declaración de un general dando a entender que existen discrepancias por la actitud del gobierno. Es también algo que respetamos, en la democracia tiene que haber divergencias y la dictadura es –ya lo hemos dicho– pensamiento único”. Ante la explicación presidencial, más adelante se retomó el tema mediante una pregunta sobre un eventual encuentro con el sector militar inconforme, de la que se desprendió una larga respuesta:
Él tiene una visión de las cosas distinta a la que nosotros estamos llevando a la práctica, son estrategias distintas. Nada más para recordar, Calderón declaró la guerra, de eso hay constancia, y hubo los mayores índices de letalidad. ¿Qué significa esto? Que había más muertos que heridos y que detenidos en enfrentamientos. Y fue también cuando perdieron la vida más militares, y se puede probar, y fue cuando inventaron lo de los daños colaterales. Esa política no se va a seguir aplicando.
Otra época
Aseguró que en ese entonces la jerarquía castrense ordenaba a la tropa hacer su trabajo que de los derechos humanos se ocuparían ellos. Por ello, añadió, es natural que este general y otros, a lo mejor, estén inconformes con la nueva política, porque es otra visión. ¿Qué le puedo decir al general? Que respeto su punto de vista, pero no lo comparto; y que tiene toda la libertad para expresarse y manifestarse. Acto seguido desestimó los riesgos de fracturas en el Ejército: Eso no existe y no existe porque el Ejército mexicano es un ejército leal. No tengo la menor desconfianza del Ejército; al contrario, cuento con el apoyo, con la lealtad del Ejército y sobre todo cuento con la lealtad que le tiene el Ejército mexicano al pueblo de México.

sábado, 18 de mayo de 2019

Soldados liberan en Jalisco a 3 secuestrados, detienen a 3 de sus captores y hallan 18 bolsas con restos humanos


Soldados del Ejército Mexicano se enfrentaron a balazos con un grupo de delincuentes en Tlajomulco de Zúñiga
(Foto: Twitter/@JCMunguiaA92).























Soldados del Ejército Mexicano se enfrentaron a balazos con un grupo de delincuentes, liberaron a tres secuestrados y capturaron a tres hombres.
El fiscal general de Jalisco, Gerardo Octavio Solís Gómez, informó que los elementos del Ejército Mexicano descubrieron en un predio del municipio de Tlajomulco de Zúñiga contenedores y 18 bolsas presuntamente con restos humanos.

En conferencia de prensa, el funcionario detalló que se harán los peritajes para determinar el número exacto de cuerpos descubiertos y añadió que en el lugar de los hechos fueron localizadas tres personas aparentemente privadas de su libertad y detenidos tres sujetos.
Por su parte, la 15/a. Zona Militar indicó que en el lugar aseguraron siete carabinas con las características de la M4, una escopeta, dos camionetas y una motocicleta.

En un comunicado, indicó que elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) fueron previamente agredidos con disparos de armas de fuego por miembros de la delincuencia organizada que se trasladaban en una camioneta tipo pick up sin resultar afectado personal militar.

Detalló que fueron agredidos a las 01:40 horas aproximadamente, al realizar reconocimientos terrestres sobre la avenida Juárez en el cruce con la calle Guadalupe Victoria, en San Sebastián El Grande, de Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco.

Posteriormente y después de verificar que se encontraban sin novedad, el personal militar inició reconocimientos para la ubicación de los agresores que se dieron a la fuga en dirección al poblado de Santa Anita, ubicado en el mismo municipio.

Por lo anterior, se llevó a cabo un reconocimiento exhaustivo en el área, en donde a las 02:40 horas aproximadamente, el personal militar localizó el predio donde se encontraron bolsas con restos humanos y armas. (Ntx)

jueves, 23 de marzo de 2017

¿Cómo y por qué el neoliberalismo destruyó al ejército mexicano?

¿Cómo y por qué el neoliberalismo destruyó al ejército mexicano? |DESFILADERO
Jaime Avilés (@Desfiladero132)
Polemón, en su segundo aniversario
23 de marzo 2017.- De acuerdo con una investigación de Federico Campbell (1), la siembra de la amapola en México data de 1856, cuando los chinos que huyeron de Estados Unidos la plantaron en Sinaloa para no perder la soñadora costumbre de fumar opio. Fue un siglo más tarde, en el curso de la Guerra Mundial (2), cuando el cultivo de la hermosa flor se extendió por toda la costa del Pacífico, desde Chiapas hasta Chihuahua. ¿La causa del auge? Las tropas de Estados Unidos necesitaban cantidades ilimitadas de morfina para los soldados heridos en Europa y Japón.
Por más que se encubra el dato, la producción de goma de opio —sustancia que se ordeña de la amapola como precursora de la morfina y la heroína— fue parte de un acuerdo secreto entre el gobierno mexicano y el gigante del norte, y para garantizar el abasto, las plantaciones eran custodiadas por nuestro ejército nacional. Si algunas islas del Caribe han sido, son y seguirán siendo, por vocación histórica, burdeles del turismo occidental, México, también por vocación histórica, ha sido, es y seguirá siendo proveedor de drogas para el mercado estadunidense.
Hay sin embargo una diferencia de fondo: antes el ejército procuraba rigurosamente que las drogas llegaran a sus destinatarios sin entrar en contacto con la población local. En el caso de la mariguana, todo lo que no se iba al otro lado de la frontera se lo fumaban los soldados rasos: era un signo distintivo de los pobres. En cuanto a la goma de opio, durante la gran guerra, ni se diga. Y lo mismo ocurrió con la cocaína, cuando el gobierno de Ronald Reagan montó un puente desde las selvas de Colombia hasta las calles de California, Nevada, Texas y las ciudades norteñas de la Costa Este, en el marco de la operación Irán-Contra.
Plantío de amapola en Guerrero. Foto: Especial
Bajo la supervisión del ejército y la Dirección Federal de Seguridad, toneladas y más toneladas de polvo colombiano entraban y salían de México, pero no se quedaban en México: el dinero que generaban mediante la venta al menudeo en Estados Unidos, Reagan lo usaba para adquirir armamento en Irán, armamento y munición que terminaba en Nicaragua, en manos de las tropas mercenarias dedicadas sistemáticamente a impedir que floreciera, y más bien acabara pudriéndose, la revolución sandinista que a fin de cuentas nada revolucionó. Hoy Daniel Ortega es el nuevo Anastasio Somoza.
Hasta que llegaron los neoliberales encabezados por Salinas de Gortari, nuestro ejército nacional mantuvo una disciplina ejemplar en lo tocante al suministro de drogas a Estados Unidos. Después de la operación Irán Contra, el gobierno de Washington emprendió una operación limpieza: declaró la guerra a los cárteles colombianos, invadió Panamá (que aquéllos usaban como plataforma de lanzamiento y su principal lavadero), y de alguna manera reparó algunos estragos, pero no aplicó ninguna medida correctiva en México.
Está plenamente documentado que tras la invasión de Panamá, los narcos pasaron a lavar su dinero en Tabasco, Chiapas, Yucatán y Quintana Roo. No menos documentado está que golpeados en Colombia, los cárteles de allá se sometieron a las organizaciones mexicanas con las que se habían asociado —con la bendición del gobierno de López Portillo— para pasar la cocaína, de tal suerte que éste fue el origen de los poderosos grupos criminales que hoy constituyen la sexta fuente de empleo en nuestro país y exportan mariguana, coca, heroína y las “mejores” metanfetaminas a por lo menos 45 países del mundo.
George W. Bush y Carlos Salinas de Gortari. Foto: Especial
Salinas de Gortari destruyó el campo y la industria de México para construir un trampolín: en sus cálculos, empresas maquiladoras de todo el orbe se instalarían en nuestro suelo, aprovechando su vecindad con el gigantesco mercado estadunidense. En los hechos, en lugar de exportar productos manufacturados, México es hoy una catapulta de drogas que llegan a todas partes.
En Nosotros estamos muertos (primera versión de mi novela sobre la rebelión zapatista: afortunadamente imposible de encontrar) conté la desgracia de un general mexicano que toma posesión de una zona militar en el estado de Tamaulipas y, cuando abre el cajón de su escritorio, encuentra 50 mil dólares. ¿Quién lo puso ahí? No lo sabrá nunca, pero a los quince días encuentra otro. Luego recibe un mensaje: las fotos de sus hijos y sus nietos. Y una petición: “por favor, díganos a qué horas no salen a patrullar sus hombres para que hagamos lo que tengamos que hacer”.
Esto ocurría a finales del sexenio de Salinas, se agudizó durante el de Zedillo y empeoró en el de Fox, pero a partir de 2006, cuando Felipe Calderón sacó a las fuerzas armadas a las calles, el poder corruptor del narcotráfico surtió efectos devastadores. Los generales dejaron de encontrar paquetes de dólares en su escritorio: los hombres bajo su mando se asociaron con los cárteles locales y la institución comenzó a pudrirse, a tal grado que en la actualidad ejército, marina y policía federal son parte del crimen organizado y esto exige cambios de fondo, cambios que se darán a medida que avance la transformación del régimen en los sexenios que están por venir.
Felipe Calderón, durante la ceremonia del Dia del Ejército Mexicano. Foto: Especial
Sostengo mi tesis: durante la catástrofe llamada “gobierno de Calderón”, las fuerzas armadas gozaron de impunidad absoluta —elefantes en cristalería, incapaces de realizar tareas policíacas, privaron de la vida a miles de inocentes, sin que nadie se los reprochara sino al contrario—, pero no bien entró al relevo la catástrofe llamada “gobierno de Peña”, alguien en Los Pinos (ya se imaginarán quién) cometió un error: intentó castigar a los mandos y tropas implicados en la matanza de Tlatlaya, Estado de México, perpetrada el 30 de junio de 2014.
Ante el arresto de soldados y los señalamientos en contra de coroneles y generales que, siguiendo instrucciones del secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, asesinaron (perdón, “abatieron”) a 22 presuntos delincuentes “en horas de nocturnidad”, la respuesta de los verdes llegó en forma implacable menos de tres meses después.
Lugar de la ejecución en Tlatlaya. Foto: Especial
La noche del 26 de septiembre de ese mismo año de 2014, tropas de la base militar de Iguala desaparecieron a 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa y asestaron un golpe letal a Peña Nieto, básicamente porque este individuo, sus secretarios de Gobernachong, Defensa y Marina se doblaron ante los narcomilitares insurrectos y, en lugar de proceder contra ellos —como haría un estadista con cerebro y cojones— prefirieron encubrirlos y protegerlos, inventando la “verdad histórica” de Jesús Murillo Karam y aprovechando la obediencia del aparato propagandístico de los periódicos y las televisoras, la mantienen vigente hasta la fecha, pese a que investigaciones científicas y periodísticas, organismos internacionales y la opinión pública mundial la han echado por tierra.
Felipe Calderón cometió traición a la patria al sacar al ejército a las calles, pues además de miles de muertos y desaparecidos, y más de un millón de víctimas de la violencia, lo único que logró fue destruir al ejército, tal como lo ha declarado un experto en el tema: el ex general Francisco Gallardo. El país no requiere, por lo tanto, una “ley de seguridad interior” (redactada por Paloma Guillén Vicente, la hermana priísta del subcomandante Marcos) sino un proceso de renovación de las fuerzas armadas.
Madres de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Foto: Especial
Manipulado por Peña y Osorio Chong, el titular de la Defensa, en palabras del senador Manuel Bartlett, “habla como jefe de las fuerzas armadas, que no lo es, porque ése es el presidente de la República” y debería, como exige el propio Bartlett, pasar a retiro. Pero en un equipo de gobierno donde todos son profundamente corruptos, profundamente ineptos y profundamente criminales, no hay por qué esperar ningún tipo de rectificaciones.
Peor aún, Chong y Peña hoy se amparan irresponsablemente en las fuerzas armadas para intervenir en la contienda electoral de 2018, lo que aunado al proyecto de “ley de seguridad interior”, habla de una voluntad golpista frente a la cual debemos tener la presteza necesaria para salir a las calles cuando las circunstancias nos lo reclamen. Y vaya que nos lo van a reclamar…
(1): Ver el artículo completo, Amapola mexicana: origen de un imperio, en la sección Taim Lain de esta revista mensual que sale todos los días a veces.
(2): ¿Por qué decimos “segunda” guerra mundial si la primera únicamente se desarrolló en Europa?

domingo, 15 de febrero de 2015

Apoyo de IP al Ejército, para lograr "carpetazo en Ayotzinapa"

Las cúpulas empresariales se creen dueñas de los militares, expresa académico de la Uia

Genera críticas el respaldo desesperado de la IP al Ejército en el caso Ayotzinapa
Los dichos de la Concanaco poco ayudan al gobierno, señala líder de pequeños comerciantes
Susana González y Juan Carlos Miranda
 
Periódico La Jornada
Domingo 15 de febrero de 2015, p. 11
La advertencia del dirigente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco -Servytur), Enrique Solana Sentíes, de que por ningún motivo permitiremos que (los padres de familia) se metan en los cuarteleses una medida desafortunada ydesesperada para ayudar al gobierno federal, pero también como una evidencia de la insensibilidad de las cúpulas empresariales y su creencia de que son dueños del Ejército, aseveraron Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPC), y Miguel Santiago Reyes, director del Observatorio del Salario Justo de la Universidad Iberoamericana de Puebla.
Si el dirigente de la Concanaco quiso respaldar al gobierno federal con sus declaraciones de que la cúpula empresarial no permitirá por ningún motivo que los padres de los normalistas desaparecidos se metan a los cuarteles del Ejército –aunque la Secretaría de Gobernación accedió a que inspeccionen sólo el de Iguala–,poco lo ayuda a salir del problema, expresó Cuauhtémoc Rivera.
Una manera democrática de alcanzar una solución tiene que involucrar a los padres para verificar todas las versiones, quienes se han sentido engañados y han traído de allá para acá y echándoles baldes de agua fría, precisó.
Las declaraciones de Solana Sentíes, sostuvo, son desafortunadas, porque avivan el fuego de un problema que está lejos de resolverse. Para empezar, cuestionó:¿Quién es él para impedir o permitir el acceso a los cuarteles?, sobre todo porque más que opinión parece una amenaza de que los dirigentes empresariales estarán en la puerta de los cuarteles para impedir el paso de los padres de familia; “porque no dicen: ‘nos solidarizamos con que no se haga’, sino ‘no lo vamos a permitir’, como si él mismo fuera a estar en la puerta con una metralleta.
Con eso sólo se radicaliza más el problema, que prevalecerá hasta que se verifiquen todas las versiones que ha habido sobre la desaparición de los ­estudiantes.
Imposición y promesas
A su vez, el investigador Miguel Santiago Reyes indicó que el cierre de filas de la cúpula empresarial en torno al Ejército Mexicano por el caso de Ayotzinapa no es más que una medida desesperada de los grandes empresarios para sostener a un gobierno que ellos mismos impusieron y cuyas promesas, expresadas en las reformas estructurales aprobadas en los últimos años, todavía están en proceso de ser cumplidas.
Las declaraciones de Enrique Solana es una muestra de insensibilidad y refleja que los empresarios se comportan como si fueran dueños del Ejército.
Las reformas aprobadas en los primeros dos años de gobierno de Enrique Peña Nieto fueron para favorecer a una buena parte del sector privado nacional y extranjero por lo que dichos grupos ahora tratan de darle la vuelta a la página en el caso de Ayotzinapa que, dijo, es solo una muestra del hartazgo social ante la impunidad.
“El sector privado lo que hace –en una medida desesperada– es tratar de salvar a a este gobierno y buscar fortalecer a una institución que la mayor parte de los mexicanos sabemos que ha sido utilizada como una institución represiva como en el 68 y más recientemente en Tlatlaya”, comentó.

viernes, 13 de febrero de 2015

El Ejército, leal a sí mismo


Peña y Cienfuegos en el 102 aniversario de la Marcha de la Lealtad. Foto: Eduardo Miranda
Peña y Cienfuegos en el 102 aniversario de la Marcha de la Lealtad.
Foto: Eduardo Miranda
MÉXICO, D.F. (apro).- Creador del sistema político mexicano después de la guerra civil del siglo pasado, el Ejército mantiene muchos de los privilegios que los militares se dieron desde entonces.
Durante más de un siglo, la cúpula militar mexicana ha mantenido condiciones especiales que no está dispuesta a ceder y que la ha convertido en una casta, un grupo aparte que no rinde cuentas a nadie.
Hasta 1946 los militares cedieron la presidencia de la República, pero siguieron siendo jefes del PRI, gobernadores, regentes de la Ciudad de México, senadores, diputados. Con tales privilegios, no hacía falta que emularan a sus colegas golpistas latinoamericanos que se hicieron del poder político. Ya disfrutaban de ese poder.
Con intervenciones directas e indirectas han defendido al sistema político que erigieron. Reprimieron en Tlatelolco. Crearon el grupo paramilitar de los Halcones para la matanza de estudiantes en San Cosme. Formaron parte de brigadas blancas en la guerra sucia, además de reprimir directamente. Siempre bajo la protección política que les garantizó impunidad.
A diferencia de América Latina, donde jefes militares han tenido que rendir cuentas por abusos a los derechos humanos, en México ningún militar ha sido responsabilizado y sancionado por ello. Esa fue la gran deuda del gobierno de Vicente Fox.
En la celebración del 102 aniversario de la Marcha de la Lealtad, el secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, dijo que esa lealtad está más allá de “la transición democrática”. Pero las verdaderas transiciones de ese tipo no se explican sin la rendición de cuentas de los militares.
Aunque los jefes castrenses mexicanos ya no ocupan posiciones políticas, mantienen espacios que en un sistema democrático están reservados para los civiles, sobre todo en materia de seguridad pública.
Desde hace más de una década han tomado el control de la policía en estados y municipios. La paradoja es que a más presencia militar en tareas de seguridad, más violencia e inseguridad ha registrado el país.
Si en el sexenio pasado Felipe Calderón les dio carta blanca en su guerra contra las drogas, en el gobierno de Enrique Peña Nieto gozan de una amplia protección y hasta ha creado una figura político militar de facto: un mando especial para la seguridad Michoacán, el general Pedro Felipe Gurrola Ramírez, que toma decisiones por encima del gobernador.
Lejos de perder, los militares ganan más espacios y poder. Apenas el año pasado cedieron para que se reformara el Código de Justicia Militar con el propósito de que los militares dejaran de investigarse a sí mismos cuando ocurría un delito en el que las víctimas fueran civiles.
Fue una garantía más para que casos de desaparición forzada, homicidios, tortura o violaciones a manos de militares quedaran impunes.
Durante el sexenio anterior se resistieron a ese cambio, a pesar del fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de numerosas recomendaciones internacionales para que se dejara de aplicar el fuero militar a los civiles.
Como clase especial, distinta al resto de los mexicanos, a los que de forma despectiva denominan civilones, los militares tienen su propio banco, Banjército. Los jefes castrenses manejan fideicomisos inaccesibles, contratan a empresas fundadas por militares, gestionan compras imposibles de vigilar y ahora hasta construyen edificios para el Poder Judicial a cambio de una ganancia que por acuerdo es secreta. Inconcebible es que un civil esté al frente de las fuerzas armadas. Es otro coto de su poder.
Los militares mexicanos, en efecto, son leales al poder político. A cambio, están a salvo de la rendición de cuentas. Al Congreso le pasan por encima con el consentimiento de los propios legisladores. Diputados y senadores están a su servicio. Van al despacho del general secretario en turno para que les “informen” lo que los militares quieren decir. No cuestionan, no investigan. Abdican.
El informe de la comisión creada para investigar la masacre de Tlatlaya es una muestra más. Los militares les dieron lo que ellos quisieron, tal y como se comportan con el resto de la sociedad cuando les pide información al amparo del mecanismo de transparencia. La misma actitud mantienen en torno de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Ante las dudas de la sociedad para que se esclarezca la actuación del Ejército en esos casos, pero también para redefinir las relaciones cívico militares en términos democráticos, el general secretario se vale del recurso fácil de la intriga o la discordia: “Hay quienes quieren distanciarnos del pueblo, ¡imposible!… somos uno y lo mismo; basta ver el rostro, la piel”.
La cercanía del Ejército con la sociedad no se define por el color de piel. Sin precisar a quiénes responsabiliza, el general Cienfuegos juega con la idea de una conspiración. Así se empieza a construir el discurso para justificar cualquier acción contra los que se consideran enemigos.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Practica Ejército aplausos para visita de Peña Nieto en Zapopan

Previo a la visita del presidente Enrique Peña Nieto en Zapopan realizaron un ensayo durante varias horas, para darle un aplauso general 
    Con información de Víctor Hugo Magaña corresponsal de Zapopan, Jalisco
    Este martes, el presidente de la república, Enrique Peña Nieto, encabezó la ceremonia oficial por el centenario de la Fuerza Aérea Mexicana, pero antes de su llegada, personal del Ejército Mexicano realizó un “simulacro” de su llegada, para así poder ensayar un aplauso general.
    Es así como la maestra de ceremonias, dijo frente al micrófono que harían una pequeña práctica.
    La mujer felicitó a quienes aplaudieron, y luego de varias horas de espera, pidió que al arribo del Ejecutivo Federal cerraran las sombrillas y le brindaran un aplauso al presidente; algo que al final no funcionó, pues a la llegada de Peña Nieto, fueron pocos los que siguieron las indicaciones y aplaudieron.
    En su visita a Zapopan, Peña Nieto inauguró las nuevas instalaciones del Cuarto Batallón de Ingenieros de Combate, así como las obras de remodelación de la Base Área.
    Estuvo acompañado por el gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, y los secretarios de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, y de Marina, Vidal Francisco Soberón

    martes, 18 de noviembre de 2014

    La matanza de Iguala y el Ejército .- Luis Hernández Navarro


    En las instalaciones del 27 Batallón de Infantería, el comandante de esta corporación, Juan Antonio Aranda Flores, y el alcalde José Luis Abarca Velázquez, ..

    El coronel Juan Antonio Aranda Torres, comandante del 27 batallón de Iguala, es un militar formado en fuerzas especiales, inteligencia y contrainteligencia. Sin embargo, la noche del 26 de septiembre no tuvo noticias de que, a escasos metros de sus cuarteles, policías dispararon contra estudiantes normalistas. Tampoco tuvo conocimiento de que soldados bajo su mando amenazaron a los jóvenes. Lo que pasa es que nosotros nos enteramos al último, dijo.
    Esa noche, el militar estuvo presente en el informe de labores y la fiesta de la directora del DIF municipal, María de los Ángeles Pineda Villa, esposa del alcalde José Luis Abarca. Y, según declaró el general Salvador Cienfuegos Zepeda a la comisión legislativa que investiga la desaparición de 43 alumnos de Ayotzinapa, él no vio nada en el evento; incluso se fue a su cuartel al terminar el festejo y aseguró que no pasó nada.
    El coronel Aranda Torres asumió el mando del 27 batallón de infantería el 5 de octubre de 2011. Llegó allí después de servir en Nuevo Laredo, Tamaulipas, una zona en la que el narcotráfico campea, y de estar al frente del octavo batallón de fuerzas especiales en Guadalajara. En Iguala entabló una magnífica relación con José Luis Abarca. Aparecieron juntos encabezando diversos actos cívicos. Sin embargo, a pesar de su experiencia, el militar pareció no darse cuenta de la enorme cantidad de fosas clandestinas que se cavaron en su zona de influencia, ni del intenso trasiego de goma de opio que tiene en esa ciudad un punto central de distribución.
    No es exageración. Gustavo Castillo publicó en este diario que en Guerrero se produce más de 60 por ciento de la amapola y goma de opio de México. Estadísticas de la Organización de Naciones Unidas refieren que en el país, desde 2008, se duplicó el número de hectáreas de este cultivo ilícito, al pasar de 6 mil 900 hectáreas a 15 mil, y aumentar la producción de 150 toneladas a más de 325. Iguala y Chilpancingo se han convertido en los principales centros de acopio de goma del narcótico.
    Los vínculos estrechos de José Luis Abarca con el Ejército son anteriores al arribo del coronel José Antonio Aranda al frente del batallón. El 22 de enero de 2008, el entonces senador Lázaro Mazón colocó la primera piedra de Plaza Tamarindos, una ambiciosa inversión de 300 millones de pesos, propiedad de su amigo, el antiguo vendedor de sombreros y joyero José Luis Abarca.
    La Plaza se ubica frente a las instalaciones del 27 batallón de infantería, en un terreno regalado por las fuerzas armadas. Según la crónica de la ceremonia de inicio de las obras del centro comercial, publicada enDiario 21: En su participación, el senador Mazón Alonso agradeció al ex diputado Rubén Figueroa su intervención para poder entrevistarse con el entonces secretario de la Defensa Nacional, quien donó ese terreno. La información nunca fue desmentida.
    El diputado, ex senador suplente y empresario transportista Rubén Figueroa Smutny es hijo y nieto de ex gobernadores y caciques del estado. Su padre, Rubén Figueroa Alcocer, fue responsable de la matanza de Aguas Blancas en 1995, y controla la distribución de fertilizante en amplias regiones de Guerrero y Michoacán. Figueroa Smutny es también sobrino del cantante Joan Sebastian y de Federico Figueroa, señalado como uno de los altos mandos de Guerreros Unidos.
    Especializado en tareas de contrainsurgencia y combate a las drogas, el 27 batallón de infantería tiene tras de sí un negro historial de violación de derechos humanos. Como documentó el blog especializado en cuestiones de defensa Estado Mayor, el batallón participó activamente en laguerra sucia de la década de los años 70 y comienzos de los 80 del siglo pasado, dejando a su paso un largo historial de atrocidades, incluidas centenares de desapariciones forzadas.
    Las tropelías perpetradas por el batallón no cesaron con el paso de los años. Apenas en marzo de 2010, desapareció a seis jóvenes en Iguala. El caso fue documentado por Human Rights Watch. En su informe Ni seguridad, ni derechos, publicado en noviembre de 2011, el organismo advierte: Existen pruebas contundentes que señalan la participación del Ejército en este delito.
    La noche del 26 de septiembre, el 27 batallón de infantería no hizo nada para evitar la matanza y desaparición de los estudiantes. No resguardó la zona. Dos horas después, del primer ataque, se produjo uno nuevo, sin que los militares hicieran nada para evitarlo. Fue hasta entonces que aparecieron militares, agrediendo a los estudiantes cuando intentaban escapar o pedir auxilio, dándoles culatazos, cortando cartucho y acusándolos de allanamiento de morada.
    Los soldados –contó el normalista Omar García a TeleSur– “nos dijeron: ‘ustedes se lo buscaron. Ustedes querían ponerse con hombrecitos,amárrensen los pantalones. Eso les pasa por andar haciendo lo que hacen. Nombres. Y denos sus nombres reales. Sus nombres verdaderos, cabrones, porque, si dan un nombre falso, nunca los van a encontrar’”. Luego los fotografiaron.
    La mañana del 31 de octubre unanarcomanta apareció colgada en la reja de la entrada a una preparatoria de la Universidad Autónoma de Guerrero, cerca del cuartel de la 35 zona militar. Estaba dirigida al presidente Enrique Peña Nieto. La firmaba Gil, es decir elcabo Gil, señalado como uno de los operadores de la desaparición de los estudiantes y lugarteniente de Sidronio Casarrubias, uno de los líderes deGuerreros Unidos, hoy preso.
    El mensaje señalaba que, entre los responsables de la desaparición de los 43 normalistas, había dos oficiales del 27 batallón de infantería: el teniente Barbosa y el capitán Crespo, involucrados con la organización.
    A pesar de que las evidencias en su contra se van acumulando, hasta el momento las pesquisas oficiales han dejado de lado a las fuerzas armadas. Los normalistas que sobrevivieron al ataque tienen sus sospechas de que algo tienen que ver los militares en el asunto. “Acuérdense –dice Omar García– que en la guerra sucia, si alguien era experto en desaparecer personas, era precisamente el Ejército”.
    Twitter: @lhan55

    sábado, 7 de septiembre de 2013

    El colmo : El ejército a las órdenes de Claudio X. González

    Denuncia la IP aumento de secuestros y extorsiones en 2013
    Firman empresarios y fuerzas armadas pacto de colaboración
    Compartirán información sobre actividades delictivas, informan
    Foto
    El empresario Claudio X. González con el general Salvador Cienfuegos y el almirante Vidal Francisco Soberón, después de la firma de colaboraciónFoto Francisco Olvera
    Susana González
     
    Periódico La Jornada
    Sábado 7 de septiembre de 2013, p. 21
    La cúpula del sector privado firmó unhistórico e inédito convenio de colaboración con el general Salvador Cienfuegos y Vidal Francisco Soberón Sanz, titulares de las secretarías de la Defensa Nacional (Sedena) y de Marina (Semar), y con el cual, entre otros puntos, se pretende concentrar y canalizar información importante sobre focos rojos de actividades delictivas para apoyarnos mutuamente... podemos apoyarlos en temas de inteligencia, informó Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).
    Juan Pablo Castañón, dirigente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), aseguró que denunció ante los secretarios que los secuestros y extorsiones (incluido el pago por derecho de piso) se han incrementado 25 por ciento en lo que va de 2013.
    Son, dijo, de los principales delitos que laceran a la sociedad cotidianamente y al sector privado. Aclaró que no sólo afecta familias y empresas muy grandes y pudientes, sino hasta locatarios de mercados, como la señora que vende pollos, carne o verduras, y que provocan que además de los negociosse esté viniendo abajo el ánimo social. No obstante, reconoció que las fuerzas armadas han rescatado con vida a 440 personas secuestradas de toda condición, entre ellas empresarios o migrantes.
    Gutiérrez Candiani aclaró que el convenio firmado con Sedena y Semar no sólo servirá para establecer una ventanilla única, un canal abierto y seguro de comunicación, de confianza y discrecionalidad (sic) que tanto se requiere para que podamos ser apoyados por las fuerzas armadas sobre temas de seguridad, pues los empresarios también se comprometieron a ofrecerdescuentos especiales y permanentes en todo tipo de tiendas a los elementos de ambas instituciones e incluso crear una bolsa de trabajo para militares y marinos retirados.
    El convenio se puede ir desdoblando a otros temas, abundó el dirigente del CCE cuando se le preguntó si con focos rojos sólo se refería a problemas de inseguridad pública o también conflictos sociales como los vinculados a las guardias comunitarias y las protestas magisteriales.
    Sostuvo que el CCE, que aglutina a 12 de las principales confederaciones, cámaras y asociaciones empresariales de los sectores financiero, industrial, asegurador, comercial y agroindustrial, como el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (CMHN), quiso expresar su reconocimiento, apoyo y gratitud a las fuerzas armadas.
    El general Cienfuegos confirmó que se buscará mejorar las condiciones del sector empresarial en cuanto a aspectos de seguridad y agradeció al CCE la posibilidad de emplear personal militar en retiro, con grandes capacidades, conocimientos habilidades y sobre todo con experiencia y lealtad. El almirante Soberón Sanz sostuvo que el principal objetivo de tal unión es lograr un mejor ambiente para la sociedad.

    martes, 27 de agosto de 2013

    Kaibiles mexicanos al servicio de… ¿la patria?


    19. mayo, 2013 Z⇒ Parte I: 

    Al menos 53 militares han sido enviados por el gobierno de México, durante los últimos 26 años, a adiestrarse con las Fuerzas Especiales Kaibil del Ejército de Guatemala. De ellos, 39 regresaron con la boina púrpura y el parche negro-amarillo que los acredita como kaibiles. Los restantes no superaron el rudo adiestramiento. Uno murió por paro cardiaco mientras recibía la instrucción. Durante el sexenio de Felipe Calderón, sólo fueron considerados para el curso los efectivos de la Semar

     
    De 1987 a la fecha, 39 militares mexicanos han egresado del Curso Internacional de Adiestramiento y Operaciones Especiales Kaibil, que imparte el Ministerio de la Defensa Nacional de Guatemala. De ellos, 29 fueron enviados por el Ejército Mexicano y 10 por la Armada de México; ninguno por la Fuerza Aérea Mexicana.
     
    De acuerdo con el coronel de infantería diplomado de Estado Mayor Érik Escobedo, jefe del Departamento de Prensa y vocero del Ejército de Guatemala, han sido 39 los mexicanos egresados del curso kaibil, “tanto del Ejército [Mexicano] como de las unidades de infantería de marina de la Armada [de México]”.
     
    En entrevista con Contralínea, Escobedo –kaibil 490 e instructor en los cursos kaibil que el Ministerio ofrece a guatemaltecos y extranjeros– asegura que los mexicanos “han tenido un desempeño formidable, bastante eficiente; incluso, en alguno de los cursos internacionales, hasta dos oficiales de la hermana República de México estuvieron entre los tres primeros lugares”.
     
    Sin embargo, información oficial de las secretarías de la Defensa Nacional (Sedena) y de Marina (Semar) de México –entregada a Contralínea por medio de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental (LFTAIPG)– da cuenta de que alrededor del 20 por ciento de los enviados por el Ejército y del 60 por ciento de los enviados por la Armada no superaron el entrenamiento: de los 37 enviados por la Sedena, 29 superaron el curso; de los últimos nueve enviados por la Semar, tres lograron concluir el adiestramiento.
     
    “Es normal –explica el coronel Escobedo–. Casi a todos los cursos ingresan entre 40 y 50 oficiales; y de ésos, se vienen graduando entre el 10 y el 15 por ciento; tal vez el 20 por ciento. Así que esto no ocurre solamente con los oficiales de la hermana República de México; ocurre también con los oficiales guatemaltecos y con oficiales de otros países.”
     
    El vocero del Ejército de Guatemala informa que un militar mexicano murió durante uno de los cursos. Al respecto dice: “Sí lamentamos el caso del oficial de las Fuerzas Armadas Mexicanas que falleció a consecuencia de un paro cordiaco; enviamos a su familia las condolencias del caso. Lo que pasa es que en el curso kaibil se lleva a los oficiales a vivir en los extremos físicos y sicológicos para que estén preparados física y mentalmente para todo tipo de amenazas”.
     
     

    Soldados mexicanos kaibiles

    La Sedena envió por primera vez a soldados mexicanos al entrenamiento kaibil en 1987. La vez más reciente, en 2002. De acuerdo con las respuestas de la Sedena a las solicitudes de información 0000700128011, 0000700026313 y 0000700026413 –presentadas por Contralínea por medio de la LFTAIPG–, el Ejército Mexicano envió a capacitarse como kaibiles a 37 soldados. Ningún elemento de la Fuerza Aérea Mexicana ha sido considerado para cursar el adiestramiento en Guatemala.
     
    La información da cuenta de que entre 1987 y 1997 (que coincide con los gobiernos de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, del Partido Revolucionario Institucional, PRI) siempre hubo efectivos del Ejército Mexicano cursando el adiestramiento internacional kaibil. Entre 1997 y 2001 no envió a ningún otro. Hasta 2002, durante el gobierno de Vicente Fox Quesada, del Partido Acción Nacional (PAN), el Ejército reanudó los envíos, aunque sólo se trató de un efectivo. Y luego, durante el resto del sexenio de Fox y a lo largo de todo el de Felipe Calderón –también del PAN–, no mandó a nadie más.
     
    En 1995, a 1 año del alzamiento indígena del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el Ejército eligió a seis efectivos para adiestrarse como kaibiles. Se trató del mayor número de soldados enviados por la Sedena sólo en 1 año.
     
    El desglose de la información proporcionada por la Sedena revela que el año que mayor éxito tuvo el Ejército Mexicano en el curso kaibil fue 1991, cuando los cinco efectivos enviados superaron el adiestramiento y se graduaron. El peor año fue 1988, cuando los dos efectivos enviados fueron dados de baja del curso.
     
    Del total de 37 soldados enviados por la Sedena, 29 lograron convertirse en kaibiles y regresaron a México con la boina rojo púrpura (color de la sangre) y el parche kaibil negro-amarillo (colores que en la piel de un ofidio indican la letalidad de su veneno).
     
     

    Marinos mexicanos kaibiles

    Con respecto a la Armada de México, 10 marinos mexicanos se han graduado como kaibiles desde 1987 hasta la fecha, de acuerdo con información proporcionada por el coronel Érik Escobedo, vocero del Ejército de Guatemala.
     
    La Semar sólo dio cuenta de tres efectivos graduados de un total de nueve enviados, pues la información proporcionada únicamente contempla el periodo 2006-2012. En respuesta a la solicitud de información 0001300014413, presentada por Contralínea por medio de la LFTAIPG, la Semar argumenta que no cuenta con la información previa a 2006 “por haberse cumplido el tiempo señalado para su conservación”. Por ello no se conoce con exactitud el número total de marinos enviados a cursar el adiestramiento kaibil y que no lo superaron.
     
    La información proporcionada revela que al final del sexenio de Vicente Fox y durante todo el de Felipe Calderón, la Armada de México fue la única fuerza militar mexicana que envió efectivos a la Brigada de Fuerzas Especiales Kaibil.
     
    En octubre de 2006, 2 meses antes de que Vicente Fox entregara el poder a Felipe Calderón, México reanudó los envíos de efectivos al Curso Internacional Kaibil. Desde 2002, ningún militar mexicano había sido enviado. Se reinició entonces la relación, aunque los únicos considerados fueron los de la Semar. Con excepción de 2008, entre 2006 y 2012 la Armada de México mandó, año con año, al menos, un efectivo.
     
    Durante este lapso de tiempo fueron enviados nueve marinos al adiestramiento kaibil. Tres lograron graduarse. El envío más reciente corresponde al 7 de octubre de 2012. Ninguno de los dos enviados pudo concluir el curso.
    Respecto del hecho de que durante el sexenio de Felipe Calderón sólo se haya considerado a los marinos para cursar el adiestramiento kaibil, el especialista en Fuerzas Armadas Iñigo Guevara y Moyano observa que el Ejército Mexicano ya habría adquirido el conocimiento que le pueden ofrecer las Fuerzas Especiales Kaibil y habría decidido desarrollar entrenamiento de fuerzas especiales en otros países.
     
    El investigador mexicano, maestro en seguridad nacional por la Universidad de Georgetown, Estados Unidos, e integrante del Colectivo de Análisis para la Seguridad con Democracia (Casede) agrega: “el Curso Kaibil, como muchos otros, ha influido para enriquecer la doctrina de fuerzas especiales [del Ejército Mexicano]. En cuanto a la participación de la Armada, está claro que sus fuerzas especiales se encuentran en una etapa de evolución, por lo que precisamente se encuentran absorbiendo el conocimiento”.
     
     
    Infografía:
     


    Fuente: www.contralinea.com.mx Periodismo de investigación http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2013/05/19/kaibiles-mexicanos-al-servicio-de-la-patria/

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