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lunes, 2 de diciembre de 2019

La audacia del general Gaytán

Nosotros ya no somos los mismos
 // El Presidente representa a 30 millones de mexicanos y a todos
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▲ El Ejército ha refrendado su lealtad al Presidente.Foto Marco Peláez
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o previsible se convirtió en inevitable: la mayoría activa de la multitud se manifestó la semana pasada, casi unánimemente, en torno al asunto del épico fervorín pronunciado por el señor general Carlos Gaytán, durante un importante cónclave de altos y luminosos perfiles castrenses. Las opiniones si bien diversas, coinciden de forma contundente en que el abierto alegato reivindicador del pasado inmediato que realizó tan importante mílite era algo inédito, irrespetuoso y abiertamente provocador. Rompía, flagrantemente, no solamente con usos y costumbres preservados celosamente durante décadas, sino con normas jurídicas de la legislación militar vigente. Uno de los remitentes de los correos y whatspp, a los que me estoy refiriendo consideraba que el orador estaba a salvo de la prohibición de participación en actividades políticas que el Código Militar estipula. Pero otro opinante señala: el general Gaytán podrá estar en situación de retiro, pero no todos los asistentes, principalmente los miembros del presídium, quienes por supuesto, no se encuentran retirados sino muy activos y muy cerquita. Sin embargo, si vemos el discurso nos queda claro que desde los primeros renglones y luego en varias ocasiones, el de la voz se arroga la representación de los presentes y hasta del conjunto de quienes integran las fuerzas armadas.
Y aquí meto mi cuchara yo y, releyendo el texto en comento, encuentro estas expresiones que sostienen el anterior comentario. Dice el señor general al inicio de su texto: Se me ha concedido la palabra para expresar ante ustedes algunas preocupaciones que, en virtud de la situación actual, sin duda, compartimos todos los aquí presentes. (¿Y yo por qué?, diría la gran mayoría de los presentes, recordando al inimputable). Más adelante podemos leer: “Ello nos inquieta, nos ofende eventualmente (o sea no permanentemente, sino sólo de vez en cuando) […] toda vez que cada uno de los aquí presentes, fuimos formados con valores axiológicos sólidos que chocan con las formas con que hoy se conduce al país”. O sea que, además de insistir en ser la voz autorizada de un sector tan importante como sin duda alguna lo es el militar, se permitía ahora, además, adjudicarse la supremacía en el ámbito de lo ético y lo moral, por encima de todas las demás organizaciones de la sociedad, y no solamente, sino que, aprovechando tan excepcional tribuna, confrontaba abiertamente al gobierno nacional, al que en ningún momento había sido capaz reclamar, concretamente, una política pública o un simple hecho violatorio del orden constitucional al que está obligado a someter su ejercicio.
No me cabe duda que hasta al más querendón hippie de los años 70 (y hoy residente de alguna casa de retiro), el discurso de marras le habría sonado a una auténtica proclama a la que en cualquier momento seguiría una asonada, sublevación o el llamamiento al golpe contra un gobierno legalmente constituido y archilegitimado. (Apenas unas horas de que pergeñe estos renglones, me tocó vivir una emotiva corroboración).
Pues debo confesar que a mí la audacia del general Gaytán sí me acogotó. Agoté mi provisión de Losartán, Exforge y otros medicamentos más contra la presión (desgraciadamente sólo arterial), y con una doble ración de mis Bombay martinis, pero sobre todo con los diagnósticos de mi general secretario y mi secretario almirante, volví a mi artificial normalidad. Por eso renuncio a un análisis detallado del realista, conservador y reaccionario mensaje, y solamente me atrevo a dos modestas acotaciones. Dice su general: Hoy tenemos un gobierno que representa aproximadamente a 30 millones de personas, cuya esperanza es el cambio.
No, don Carlos, con todo respeto para sus conocimientos militares, aritméticos, estadísticos, legales etcétera, me permito aclarar: el Presidente López Obrador, no representa a los 30 y tantos millones que votaron por él, sino también a los que votaron por los otros candidatos perdidosos y, aun, a los que, por cualquier causa, se abstuvieron de emitir el sufragio, derecho y obligación de todo ciudadano. Breviario informativo: Población en 2019: 126 millones de mexicanos. Votos por López Obrador en 2018: 30 millones 113 mil 383. Sufragios por Peña Nieto en 2012: 19 millones 226 mil 784.
López Obrador es Presidente hasta de los que, como usted,: chocan con las formas con las que hoy se conduce al país. Y de los que, según afirma: no podemos soslayar que los frágiles mecanismos de contrapeso existentes, han permitido un fortalecimiento del Ejecutivo que viene propiciando decisiones estratégicas que no han convencido a todos, para decirlo con suavidad. Con idéntica suavidad le digo: convencimiento universal, ni lo sueñe: nuestra Virgencita del Tepeyac tiene ruda competencia con la Virgen de San Juan de los Lagos y yo sigo siendo fan, pese a muchos descalabros, de la Virgen del Sagrado Corazón, abogada de las causas difíciles y desesperadas.
De la arenga del general Gaytán quedan dos que tres cositas por comentar, por ejemplo, el mito que sostiene sobre la unidad nacional. Ojalá y se dé, al respecto, la oportunidad del comento. El reconocimiento a un cocodrilo que repta (pero también vuela a la grandeza quees herencia, pero también mérito propio). La felicitación al Consejo de la Judicatura Federal por el arribo de un ciudadano y jurista de excepción: Bernardo Bátiz.
Twitter: @ortiztejeda

martes, 5 de noviembre de 2019

Amenaza golpista / Víctor Flores Olea

Ultraderechismo uniformado : General Gaytán Ochoa, 
Víctor Flores Olea
Ciudad de México. Parecer que entramos a un terreno sumamente grave. En todo caso no habitual en el lenguaje político en México; en La Jornada del último sábado se describe el hecho con las siguientes palabras: “El 22 de octubre, durante un desayuno con altos mandos del Ejército y la Fuerza Aérea, y en presencia del general secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, el divisionario Carlos Demetrio Gaytán Ochoa cuestionó las “decisiones estratégicas” del comandante supremo de las fuerzas armadas, el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador y atribuyó a la jerarquía castrense “la muy alta responsabilidad de mantener cohesionado al país, coadyuvar a su pacificación a la brevedad posible y de hacerlo todo con el menor costo social y la mayor eficacia”.
Ante medio millar de generales de división, de brigada, brigadieres y de otros militares en funciones y en situación de retiro, reunidos en el salón República del Estadio de la Unidad Habitacional Militar de Lomas de Sotelo, en la Ciudad de México, Gaytán Ochoa utilizó un lenguaje genérico y, sin mencionar ningún hecho concreto y asumiendo que todos los presentes compartían sus preocupaciones, dijo: “Nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como soldados”.
A continuación, con una narrativa que escapa al principio de neutralidad política y a la disciplina jerárquica aconsejable a un profesional de la violencia −en tanto integrante de uno de los órganos coercitivos por excelencia del Estado: el Ejército y la Fuerza Aérea−, Gaytán Ochoa añadió que “en la actualidad vivimos en una sociedad polarizada políticamente, porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se sustenta en corrientes pretendidamente de izquierda, que acumularon durante años un gran resentimiento”.
Sin mencionar en ningún momento por su nombre al presidente López Obrador, ni tampoco su condición de mando supremo de las fuerzas armadas, adujo que pese a la legalidad y legitimidad de su investidura como titular del Ejecutivo, “los frágiles mecanismos de contrapeso existentes” le han permitido (a AMLO) un “fortalecimiento” que viene propiciando “decisiones estratégicas” que “no han convencido a todos, para decirlo con suavidad”. Agregó que esas decisiones del jefe del Ejecutivo “nos inquietan”, “nos ofenden”, pero sobre todo “nos preocupan”, toda vez que (los militares) “fuimos formados con valores axiológicos sólidos, que chocan con las formas con que hoy se conduce al país”.
Si bien dijo a sus compañeros de armas que había tratado de “cuidar” sus palabras y mantenerse dentro de la “disciplina” a la que como militar está obligado, abogó por soluciones “drásticas” ante un entorno histórico que “lo que requiere a gritos es pacificar, educar y mantener sano a México”. Dado que Gaytán Ochoa forma parte de una institución castrense donde la formación modela para jerarquizar, homogeneizar y uniformizar; para exterminar al enemigo; para separar a sus miembros de la sociedad civil y convertirlos en engranajes de una maquinaria corporativa regida por una cadena de mando donde el objetivo primero es la obediencia sin cuestionamiento al superior; donde el superior siempre tiene la razón, nunca se equivoca, y si se equivoca vuelve a mandar (es una obediencia a la autoridad, no a la ley de la res publica), queda claro qué entiende el mílite por “pacificar”, “educar” y mantener “sano” (sic) a México.
Palabras extraordinarias e inesperadas de un alto jefe del ejército mexicano que invoca la necesidad de un golpe de Estado para corregir las ¨fallas” del gobierno de López Obrador, con el que no estaría de acuerdo un número indeterminado de miembros del ejército en sus mandos superiores. En cualquier lugar del mundo esta grave indisciplina sería merecedora del más alto castigo posible para la jerarquía castrense. Pero en México ¿qué ocurrirá?.
Un buen numero de políticos relevantes -Monreal, Mancera, Mario Delgado, por ejemplo- expresaron su firme repudió a las palabras del general Gaytán Ochoa y coincidieron en su gran mayoría en afirmar que está totalmente fuera de foco invocar en México un golpe de Estado, y recordaron que el ejército mexicano ha sido siempre leal y atento a los valores del Estado de Derecho. Por eso rechazaron indignados las amenazas surgidas de las altas esferas del ejército mexicano.
Por su lado, Andrés Manuel López Obrador dijo en sus redes sociales que “La transformación que encabezo cuenta con el respaldo de una mayoría libre y consciente, justa y amante de la legalidad y de la paz, que no permitiría otro golpe de Estado en nuestro país”. Aquí -aseveró el mandatario- “no hay la más mínima oportunidad para los Huertas, los Francos, los Hitler o los Pinochet. El México de hoy no es tierra fértil para el genocidio ni para canallas que lo imploren”.
Desde su jardín, donde pasa este fin de semana, el Presidente difundió también una fotografía en la que se ve su mano tomando una flor de bugambilia. Anexo a la imagen, colocó el siguiente mensaje: “¡Qué equivocados están los conservadores y sus halcones! Pudieron cometer la felonía de derrocar y asesinar a Madero porque este hombre bueno, Apóstol de la Democracia, no supo, o las circunstancias no se lo permitieron, apoyarse en una base social que lo protegiera y lo respaldara. Ahora es distinto. Aunque son otras realidades y no debe caerse en la simplicidad de las comparaciones, la transformación que encabezo cuenta con el respaldo de una mayoría libre y consciente, justa y amante de la legalidad y de la paz, que no permitiría otro golpe de Estado en nuestro país”. Por cierto -afirmó también- a esos diseñadores del golpismo les recomiendo leer la fábula de Esopo “Las ranas que pedían un rey”.

domingo, 3 de noviembre de 2019

El embate calderonista contra el ejército mexicano para apuntalar a Gaytán Ochoa

junio 10, 2012 

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Generales y coroneles en activo acusan al gobierno de Felipe Calderón de desarticular al Ejército Mexicano. Los arraigos ordenados contra exmandos superiores de la Secretaría de la Defensa Nacional, y los amagos contra decenas de militares más, no buscarían limpiar una institución penetrada por el narcotráfico, sino apuntalar al actual subsecretario Gaytán Ochoa como el próximo secretario de la Defensa. El general de división ya cuenta con el aval de Estados Unidos y buscaría imponerse al candidato triunfador de las elecciones del 1 de julio. Generales en retiro y especialistas en Fuerzas Armadas y seguridad nacional aseguran que Calderón dejará un Ejército dividido, desprestigiado y débil frente a las presiones de los poderes civiles y militares estadunidenses

 
 
El operativo con el que se detuvo y arraigó a tres generales y un teniente coronel en mayo pasado habría sido supervisado por otro militar: el poderoso subsecretario de la Defensa Nacional, Carlos Demetrio Gaytán Ochoa. De acuerdo con generales y coroneles en activo consultados por Contralínea, el general de división diplomado de estado mayor habría coordinado, junto con el titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), Genaro García Luna, el golpe de tres bandas con resultados exitosos para su causa: sortear los obstáculos que pudieran impedirle asumir la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) el próximo sexenio.
 
“El grupo del general Gaytán Ochoa festeja porque todo le salió bien”, aseguran militares en activo que accedieron a hablar con Contralínea a condición de que, sus nombres se mantuvieran bajo reserva.
 
Según las fuentes castrenses, el golpe contra los exmandos superiores Tomás Ángeles Dauahare y Ricardo Escorcia Vargas –además de Roberto Dawe e Isidro de Jesús Hernández– habría sido objetado por el general secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván, y por el propio presidente de la República, Felipe Calderón. La causa, los costos que pagaría la institución: desprestigio social e inestabilidad interna.
 
 
Gaytán Ochoa se habría encargado de convencer al titular de la Sedena; y García Luna, al Ejecutivo federal.
 
Y es que el general de división diplomado de estado mayor en retiro Tomás Ángeles Dauahare –quien contaba con prestigio y liderazgo entre la comunidad castrense– había cometido cuatro “faltas” desde que él mismo se desempeñaba como subsecretario de la Defensa durante los dos primeros años del calderonismo: se opuso a la creación de una fuerza militar continental, como lo había propuesto Estados Unidos y, en términos generales, se oponía a lo que consideraba la “injerencia” de ese país en los asuntos internos de México; criticaba severamente la “guerra” contra el narcotráfico y aseguraba que el gobierno de Felipe Calderón no contaba con estrategia alguna; se había acercado al priísmo, con el que incluso se mostraba obsequioso; y, finalmente, había iniciado una investigación –con medios propios y al parecer por encargo del equipo de Enrique Peña Nieto– de los grupos y los intereses al interior del Ejército Mexicano.
 
Esa investigación lo habría llevado a reunirse con el general Mario Arturo Acosta Chaparro precisamente un día antes de que este último fuera asesinado el 20 de abril, y un día antes de que se concretara una nueva cita.
 
La operación en la Procuraduría General de la República (PGR) se habría realizado a través de un teniente coronel, comisionado de la Sedena en esa dependencia.
 
 
 
 

El golpe es “contra la institución”

 
“La peor derrota al Ejército Mexicano se la impuso Felipe Calderón”, sentencia Guillermo Garduño. El sociólogo especialista en seguridad nacional y Fuerzas Armadas se refiere al arraigo dictado contra los generales y el teniente coronel en la tercera semana de mayo pasado.
 
Los especialistas y militares consultados por Contralínea señalan que las detenciones constituyen un embate contra el Ejército Mexicano como institución. Aseguran que más allá de la inocencia o culpabilidad de los militares procesados, los tiempos y las formas de las detenciones revelan que las acciones persiguen fines políticos del grupo que encabezan el propio presidente de la República, Felipe Calderón, y el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna.
 
Jorge Luis Sierra –especialista en Fuerzas Armadas egresado del Centro Hemisférico de Estudios de la Defensa, de la Universidad de la Defensa Nacional en Washington– considera que las disputas al interior del gabinete de Felipe Calderón podrían ser el origen de los golpes propinados al Ejército.
 
Agrega que en esas disputas, el propio presidente de la República habría tomado una posición para favorecer a un grupo, pues en temas de tal trascendencia el titular del Ejecutivo “tendría que ser avisado y él mismo debería autorizar si se procede contra militares de alto rango, como este caso”.
 
En tan sólo tres días y en pleno proceso electoral para definir al próximo gobierno de la República, los militares –quienes ocuparon mandos superiores en la Secretaría de la Defensa Nacional– fueron detenidos y arraigados por supuestos nexos con la delincuencia organizada, en particular con el cártel de los hermanos Beltrán Leyva. En esos días la PGR advirtió de manera inmediata que las investigaciones que involucran a efectivos militares continuaban.
 
La mañana del 16 de mayo, en plena campaña electoral, la mayoría de los medios de circulación nacional destacaron las detenciones, la noche anterior, del general de división retirado Tomás Ángeles Dauahare y del general brigadier de estado mayor, en activo, Roberto Dawe González. Un día después, el 17, serían detenidos el general de división retirado Ricardo Escorcia  Vargas y el teniente coronel de caballería retirado Silvio Isidro de Jesús Hernández Soto.
 
 

Exmandos superiores, arraigados

 
La tarde del 15 de mayo pasado, el general de división diplomado de estado mayor en retiro Ángeles Dauahare se convirtió en el militar de mayor rango detenido por supuestos vínculos con el narcotráfico. Aunque otros generales de división han sido procesados por los delitos de delincuencia organizada, ninguno de ellos había llegado a ser subsecretario de la Defensa.
 
Además, Ángeles Dauahare, de 69 años, fue comandante de dos batallones de infantería (el 27 y el quinto); jefe de la Sección Quinta del Estado Mayor de la Defensa Nacional, encargada de los planes estratégicos; jefe de Estado Mayor de la 23 zona militar; secretario particular del secretario de la Defensa Nacional (Enrique Cervantes Aguirre, durante el sexenio de Ernesto Zedillo); director del Heroico Colegio Militar y director general del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas. También se desempeñó como agregado de Defensa Militar y Aérea en la embajada de México en Estados Unidos.
 
En una reunión privada, ocurrida a inicios de junio, Cervantes Aguirre se refirió al general Ángeles Dauahare como “un hombre honesto y limpio”. También manifestó su “profundo pesar” por lo que le ocurría a su antiguo secretario particular”.
 
Desde que fue secretario del general Enrique Cervantes, se vinculó a los asuntos de inteligencia, particularmente a los de la lucha contra el narcotráfico. Egresó del Heroico Colegio Militar el 1 de enero de 1964. También cursó en la Escuela Superior de Guerra la licenciatura en Administración Militar. Al interior del Ejército se considera que ha llevado una vida austera.
 
La misma noche del 15 de mayo fue detenido un militar de alto rango en activo: el general brigadier diplomado de estado mayor Roberto Dawe González, quien fungía, hasta el momento de su detención, como jefe de Estado Mayor de la 20 zona militar en Colima. Se había desempeñado hasta 2010 como jefe de Estado Mayor de Guardias Presidenciales. En 2007 había sido acusado por subordinados de supuestos hechos de corrupción que incluían la venta de vehículos propiedad de las Fuerzas Armadas.
 
El 17 sería detenido por policías militares el general de división diplomado de estado mayor retirado Ricardo Escorcia Vargas. En su carrera castrense, llegó a ser comandante de la tercera región militar, con sede en Sinaloa, y de la 24 zona militar, con sede en Morelos. En su momento, fue señalado de inoperancia ante el aviso, por parte de la agencia antidrogas estadunidense (DEA, por su sigla en inglés), del aterrizaje de una avioneta con cocaína en Xochitepec el 28 de diciembre de 2007. Egresó del Heroico Colegio Militar en 1967.
 
También el 17 de mayo sería detenido el teniente coronel de caballería retirado Silvio Isidro de Jesús Hernández Soto. Llegó a ser subjefe de escoltas en la Residencia Oficial de Los Pinos. Durante el sexenio de Vicente Fox se desempeñó como inspector general en la Policía Federal. Fue director de la Policía Ministerial de Sinaloa y recientemente director de la Agencia Veracruzana de Investigaciones. En 2006 formó parte del equipo de seguridad que se encargó de la custodia del candidato a la Presidencia de la República por la coalición Por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador, bajo las órdenes del general de brigada Audomaro Martínez Zapata.
 
Los cuatro exmandos superiores del Ejército Mexicano han sido presentados ante la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) al ser vinculados por el testigo protegido Jennifer con los hermanos Beltrán Leyva. De la averiguación previa PGR/ SIEDO/EUIDCS/0241/2008 se desprenden las órdenes de localización y presentación y las órdenes de arraigo. Jennifer ha señalado a los generales y al teniente coronel como colaboradores de los Beltrán cuando éstos integraban una facción del cártel de Sinaloa, encabezado por Joaquín Guzmán Loera, el Chapo. Ahora los Beltrán, aliados a Los Zetas, mantienen una lucha sangrienta contra el cártel de Sinaloa por el control de las “plazas”, como llaman los narcotraficantes a los territorios donde trasiegan y comercializan drogas.
 

Desestabilización del sistema de Defensa

 
De acuerdo con generales y coroneles en activo consultados por Contralínea, las pesquisas llevadas a cabo en México por la Procuraduría General de la República, a través de la SIEDO, generaron un escándalo en el primer círculo del secretario Guillermo Galván Galván y profundizaron la división entre los altos mandos. “Todos desconfían de todos, y todos se acusan entre ellos; ni el general secretario está a salvo”, señala un general de división.
 
A decir de Guillermo Garduño, catedrático universitario y conferencista en el Colegio de la Defensa Nacional, el presidente de la República, Felipe Calderón, buscó alterar todo el sistema de la Defensa. Al parecer, lo logró.
Asegura que con las detenciones excluyó de la sucesión a la generación de  militares anteriores a 1968. El general mejor posicionado al interior de las Fuerzas Armadas, egresado del Heroico Colegio Militar antes de la masacre de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco es, en efecto, Gaytán Ochoa: la Sedena informa que su año de graduación es 1967.
 
Guillermo Garduño descarta que las indagaciones busquen erradicar la corrupción entre las Fuerzas Armadas de México. “Las investigaciones tienen dedicatorias muy concretas”, asegura. También explica que aun y cuando los militares detenidos estuvieran involucrados con el narcotráfico, “la información la habría tenido el propio presidente de la República desde hace mucho; desde que uno (Ángeles Dauahare) era subsecretario de la Defensa y otro (Roberto Dawe), jefe de Guardias Presidenciales”.
 
Según Guillermo Garduño, desde la llegada del Partido Acción Nacional a la Presidencia de la República se inició el desmantelamiento de los aparatos de inteligencia y contrainteligencia del Estado mexicano.
 
Hoy México “no dispone de una estrategia real de seguridad nacional. No sólo no se ha desarrollado, sino que fue despedazada. Ni siquiera se cuenta con la claridad para definir qué es la seguridad nacional. La propia ley que existe en la materia es en realidad un nuevo Código Penal Federal. Es decir, el marco jurídico es insuficiente”, asegura.
 
Para Jorge Luis Sierra, resultaría preocupante que se utilizaran recursos públicos y se desprestigiara a una institución con tal de alcanzar objetivos particulares. “Aparentemente, la decisión de arraigar a los generales fue tomada con fines de corto plazo. Se acusa a generales, pero sin que se lleven a cabo mejoras en la rendición de cuentas, sin fortalecer la justicia militar ni la transparencia en toda la administración pública”.
 
Y es que, a decir del investigador, se decidió minar el prestigio del Ejército “posiblemente sin contar con las evidencias suficientes de la participación de los generales en la comisión de delitos; en los dos últimos años quienes han sido mencionados por testigos protegidos no han podido ser procesados. Es probable que en los próximos meses se caigan esas acusaciones”.
 
Mientras, el daño ya está hecho. “Y quienes tomaron la decisión, consideraron que la lesión causada al Ejército era menor que el beneficio que podrían obtener. Si consideraron que este beneficio era de carácter político, de grupos, podríamos estar ante el uso de recursos públicos con fines particulares”.
 
El general brigadier retirado Samuel Lara Villa advierte que no se puede meter las manos al fuego por nadie; pero sí señalar que a quien se agrede es a la institución. “No conocí a los compañeros detenidos. Sí vi alguna vez al general Ángeles. Parecía una persona muy respetuosa y decente. Pero en estos momentos, y dado el poder corruptor del narcotráfico, no se puede meter las manos al fuego por nadie”.
 

García Luna, “beneficiado”

 
De acuerdo con el general retirado Roberto Badillo, uno de los actores favorecidos por el arraigo dictado contra Tomás Ángeles Dauahare es el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna. Señala que al general se le veía como un candidato “sólido” a encabezar la SSP. “Se debe recordar que el general Ángeles Dauahare no podía ser ya secretario de la Defensa, porque es un general en retiro, pero sí secretario de Seguridad”.
 
El artículo 16 del la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos dispone que el secretario de la Defensa Nacional debe ser un general de división, hijo de padres mexicanos. Un requisito más, metalegal, debe cumplirse: que el general, al momento del nombramiento, se encuentre en activo.
 
Guillermo Garduño coincide en que entre los “beneficiarios” del operativo contra los generales se encuentra García Luna. Según el especialista e investigador universitario, el actual secretario de Seguridad Pública es el “ejecutor” de este tipo de investigaciones.
 
“Se debe recordar su participación en operativos anteriores que guardan características similares: el michoacanazo (la detención de 38 funcionarios, entre ellos 12 presidentes municipales y un juez del estado de Michoacán, que luego de más de un año de detención quedaron libres por falta de pruebas que los inculparan); el caso Hank (la detención y posterior libertad por falta de pruebas del expresidente municipal de Tijuana, Jorge Hank Rohn) y el caso Florence Cassez (ciudadana francesa utilizada en un montaje televisivo que diera cuenta de la detención in fraganti de secuestradores).”
 
Agrega: “Se detiene a personas sin que se les pueda garantizar su consignación y un proceso jurídico apegado a derecho. El arraigo es una figura antijurídica. El caso de los generales es preocupante porque incluso se les ha impedido que ejerzan plenamente su derecho a una defensa adecuada”.
De acuerdo con denuncias de familiares y abogados de los cuatro militares detenidos ante los medios de comunicación, las autoridades estarían obstaculizando la defensa jurídica.
 
“Lo que está ocurriendo es que Calderón está actuando irresponsablemente y como si fuera a continuar”, señala Guillermo Garduño. “Que alguien le diga a él que ya se va; que su sexenio está a punto de terminar. García Luna tampoco está en condiciones de continuar en la Secretaría [de Seguridad Pública] al inicio de un nuevo gobierno”.
 

Estados Unidos, al acecho

 
El otro “gran beneficiario” del “embate” contra el Ejército Mexicano es, a decir de Guillermo Garduño, el poder civil y militar estadunidense: “Hay un interés de Estados Unidos de desarticular a las Fuerzas Armadas Mexicanas y someterlas. Buscan que el Ejército Mexicano no esté en condiciones de oponerse a una alianza inconveniente”.
 
Según el catedrático universitario, la PGR no tiene expediente sólido alguno. “Se trata de información, en su totalidad, acumulada por la DEA (la agencia antidrogas de Estados Unidos). Son los estadunidenses los que están realizando las investigaciones. Y se utilizan según también convengan a sus intereses”.
 
Para el general de división retirado Roberto Badillo Martínez, la detención de los militares en mayo pasado se inscribe como parte de una estrategia de desestabilización del país en la que participa el gobierno de Barack Obama.
Quien fuera jefe de la sección segunda del Ejército Mexicano (encargada de las actividades de inteligencia y contrainteligencia) y diputado federal por el Partido Revolucionario Institucional en la Legislatura pasada, asegura que la “guerra” fue para Calderón una “artimaña” para legitimarse pero que le ha infligido un alto costo al país.
 
El mayor de ellos: la injerencia de Estados Unidos en asuntos que competen sólo a los mexicanos. “Calderón debía estar enterado que Estados Unidos no ayuda a países, sino desestabiliza países. Los gringos ya entraron al país… Y ahora cómo chingados los sacamos”.
 
Según Badillo Martínez, los intereses de Estados Unidos en México pasan por tutelar un Ejército débil y desprestigiado que negocie en condiciones de desventaja más alianzas militares. “La detención de militares es parte de una estrategia de debilitamiento de la instituciones de México garantes de la soberanía nacional. Desean Fuerzas Armadas débiles y gobiernos débiles, como el que encabezó Felipe Calderón luego de las elecciones de 2006. En los próximos meses van a salir más acusaciones y más desestabilización. Serán los peores meses de fin de sexenio que ha tenido México”.
 
Apenas concluyeron las detenciones, un grupo de militares mexicanos salió rumbo a Washington a entrevistarse con comandantes de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. La comitiva estuvo encabezada por cinco generales de división diplomados de estado mayor, con cargos directivos en la Sedena: el inspector y contralor general del Ejército y Fuerza Aérea, Mario Marco Antonio González Barreda; el director general de Administración, Augusto Moisés García Ochoa; el director general de Industria Militar, Gerardo Rubén Serrano Herrera; el director general de Educación Militar y rector de la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea, Roberto Gustavo García Vergara; y el comandante de la IV Región Militar, con sede en Monterrey, Nuevo León, Noé Sandoval Alcázar.
 
El general brigadier retirado Samuel Lara Villa también observa participación de Estados Unidos en el embate contra el Ejército. “No se puede soslayar que estas detenciones tienen fines políticos. La degradación del Ejército es real; pero es provocada. Y no sólo por actores internos”.
 
El presidente de la Federación de Militares Retirados Francisco J Múgica, AC, considera que “Estados Unidos busca imponer la idea de que nuestro Ejército no sirve para nada, que es corrupto e ineficiente. Y que la solución a lo que sucede sólo puede venir del Norte”.
 
Para el general Lara Villa, aquí es donde se engancha el gobierno de Calderón: “no se quiere ir; nunca ha sido fácil ni ha salido gratis quitarle el poder a un grupo como el que ahora gobierna México; siempre ha costado sangre”.
 

Golpe a las fuerzas morales

 
La desconfianza y la divergencia entre los mandos superiores inmediatamente se propagaron por toda la estructura castrense y llegaron a la tropa, a quienes se encuentran en los “operativos de alto impacto”, como llama el Ejército a los cateos y a las escaramuzas y enfrentamientos que sus efectivos sostienen con los sicarios del narcotráfico y con los movimientos político-militares.
 
“Dentro de un ejército, las fuerzas morales constituyen un elemento fundamental” explica Guillermo Garduño. “Sin fuerzas morales, un ejército pierde la guerra. Y si a cualquier soldado le dicen que los altos mandos están involucrados en el narcotráfico, entenderá que no hay nada que defender.”
 
Jorge Luis Sierra señala que por muchos años el Ejército Mexicano había venido cultivando su prestigio, luego de que se pulverizara en 1994 cuando enfrentó al insurgente Ejército Zapatista de Liberación Nacional e incurriera en violaciones a los derechos humanos.
 
Aunque frente a los defensores de derechos humanos y los movimientos sociales no habían logrado resarcirse, la mayoría de la población calificaba, hasta antes de la “guerra” de Felipe Calderón, a las Fuerzas Armadas como las instituciones más confiables y menos corruptas de la administración pública federal.
 
Con la “guerra” de la segunda administración panista habría iniciado el declive del prestigio de las Fuerzas Armadas. “La política desarrollada por el gobierno de Felipe Calderón –explica Jorge Luis Sierra– perjudicó al Ejército desde que éste fue colocado como el actor central de la lucha contra el narcotráfico; fue puesto con armas de guerra en contacto directo con la población, sin protocolos de uso de la fuerza y sin un marco jurídico de actuación”.
 
El especialista agrega que las Fuerzas Armadas Mexicanas fueron dejadas solas en el conflicto y fueron expuestas no sólo a que cometieran abusos sino a que se corrompieran: “el narco apuntó la dirección de su fuerza de cooptación a la entidad que estaba a cargo de la lucha: el Ejército. Eso mismo pasó en Colombia y todas las naciones que hicieron lo mismo”.
 
Sierra advierte que el Ejército es un actor que ha padecido una estrategia errónea y una exposición imprudente.
 
El general brigadier retirado, Samuel Lara Villa, señala que el proceso de degradación del Ejército Mexicano ha sido paulatino: “No es nuevo. Inició desde la época del priísmo; pero ahora con el PAN se ha alcanzado el corolario. Con el PRI, dejó de ser un ejército del pueblo. Recuérdese que se utilizó en 1968 para masacrar estudiantes y luego en la Guerra Sucia que siguió. Después se utilizó para, según, combatir al narcotráfico. Se puso a convivir a militares con narcotraficantes y con políticos corruptos. Es todo un proceso que no se puede disimular”.
 
El diputado federal Gustavo González Hernández, secretario de la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional señala que el proceso de investigación está aún muy lejos de concluir. Agrega que se debe esperar a “que la autoridad se pronuncie oficialmente acerca de las investigaciones que se están realizando”.
 
—¿Se trata de una pugna entre integrantes del Ejército? –se le inquiere.
 
—No; son procesos que tienen sus propios tiempos.
 
—¿Y ahora avanzan estas investigaciones en vísperas de las elecciones y cuando el sexenio está a punto de concluir?
 
—Los tiempos judiciales no pueden esperar a que pasen los tiempos electorales –agrega el legislador por el Partido Acción Nacional.

viernes, 1 de noviembre de 2019

AMLO confía en la lealtad del Ejército

Respeta opiniones divergentes a su política, asegura
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La inconformidad del general Carlos Gaytán se debe a que fue funcionario de Felipe Calderón, alude
 
Periódico La Jornada
Viernes 1º de noviembre de 2019, p. 7
El presidente Andrés Manuel López Obrador desestimó que en el seno de las fuerzas armadas hayan conspiraciones, divisiones y fracturas: cuento con el apoyo, con la lealtad del Ejército. Atribuyó lainconformidad expresada recientemente por el general Carlos Gay-tán a su desempeño, durante el sexenio de Felipe Calderón, como subsecretario de la Defensa Nacional, periodo en el cual se tenía otra visión del combate a la inseguridad pues entonces se declaró la guerra al narcotráfico.
Al referirse al discurso pronunciado por Gaytán durante una reunión reciente en la Sedena, con la presencia de su titular, Luis Cresensio Sandoval, López Obrador dijo estar al tanto de cuando se fijó esa postura. El general está en su derecho de expresarse y La Jornada –que publicó la información de su discurso- de difundirlo, lo que pasa esque por buscar la nota destacan esto como algo extraordinario, espectacular. Lamentable, porque ahora resulta que un general del gobierno de Calderón, del periodo de mayor represión, sea motivo de exaltación en un periódico independiente, pero así son las cosas.
Durante su conferencia matutina y sin que mediara pregunta aludió a la información publicada donde Gaytán externó la preocupación de un sector castrense por el rumbo del país en esta administración. “Ayer, a ocho columnas de La Jornada sale una declaración de un general dando a entender que existen discrepancias por la actitud del gobierno. Es también algo que respetamos, en la democracia tiene que haber divergencias y la dictadura es –ya lo hemos dicho– pensamiento único”. Ante la explicación presidencial, más adelante se retomó el tema mediante una pregunta sobre un eventual encuentro con el sector militar inconforme, de la que se desprendió una larga respuesta:
Él tiene una visión de las cosas distinta a la que nosotros estamos llevando a la práctica, son estrategias distintas. Nada más para recordar, Calderón declaró la guerra, de eso hay constancia, y hubo los mayores índices de letalidad. ¿Qué significa esto? Que había más muertos que heridos y que detenidos en enfrentamientos. Y fue también cuando perdieron la vida más militares, y se puede probar, y fue cuando inventaron lo de los daños colaterales. Esa política no se va a seguir aplicando.
Otra época
Aseguró que en ese entonces la jerarquía castrense ordenaba a la tropa hacer su trabajo que de los derechos humanos se ocuparían ellos. Por ello, añadió, es natural que este general y otros, a lo mejor, estén inconformes con la nueva política, porque es otra visión. ¿Qué le puedo decir al general? Que respeto su punto de vista, pero no lo comparto; y que tiene toda la libertad para expresarse y manifestarse. Acto seguido desestimó los riesgos de fracturas en el Ejército: Eso no existe y no existe porque el Ejército mexicano es un ejército leal. No tengo la menor desconfianza del Ejército; al contrario, cuento con el apoyo, con la lealtad del Ejército y sobre todo cuento con la lealtad que le tiene el Ejército mexicano al pueblo de México.

jueves, 31 de octubre de 2019

Las críticas del general Gaytán al Presidente encienden focos rojos

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Carlos Gaytán Ochoa, el militar golpista por órdenes del PRIAN 
Preocupan las posturas de abierta confrontación, señala Abel Barrera
 
Periódico La Jornada
Jueves 31 de octubre de 2019, p. 4
Las críticas realizadas de manera abierta hacia la actual administración por parte del general Carlos Gaytán Ochoa reflejan cuestionamientos frontales a los poderes civiles y encienden los focos rojos de muchos sectores de la sociedad, afirmó Abel Barrera, director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.
El antropólogo y activista afirmó que las palabras de Gaytán sí son algo que preocupa, porque ya vemos posturas de abierta confrontación en una sociedad donde se supone que el Ejército es una institución que debe salvaguardar los derechos de los ciudadanos.
Para Barrera, el discurso del general –pronunciado el pasado 22 de octubre– deja ver que dentro de las filas del Ejército ya se están afianzando visiones que ponen en tela de juicio las decisiones que han tomado los poderes Ejecutivo y Legislativo.
Asimismo, Barrera estimó que el hecho de que un militar abiertamente cuestione tanto la postura presidencial es algo que enciende los focos rojos. Ojalá que esto no sea una premonición de realidades que no queremos, es decir, que las posturas de fuerza empiecen a predominar en vez de que se fortalezca un sistema democrático.
Al preguntarle si alguna vez había escuchado una crítica tan frontal de un militar en activo al Presidente de la República, el director del Centro Tlachinollan señaló que con esta dimensión y esta profundidad, se trata de algo inédito, que por un lado refleja los cambios en el país, pero también preocupa que haya un lado oscuro de los mismos.
En ese contexto, recordó que el Ejército ha sido responsable de violaciones graves a los derechos humanos en diversos momentos de la historia del país, por lo cual es necesario mantenerse atentos ante declaraciones de este tipo y denunciar las lecturas equivocadas de algunos sectores castrenses respecto de lo que se vive en México.

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