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sábado, 11 de mayo de 2019

En el PRD, la visión de los vencidos: no nos den por muertos, dicen

Los perredistas Jesús Ortega y Jesús Zambrano. Fracaso. Foto: Octavio Gómez

El PRD cumple 30 años y después de haber sido segunda fuerza política del país ahora está en el fondo de la tabla y a punto de la quiebra. Muchos dan por sentado que agoniza. Pero los dirigentes de la corriente Nueva Izquierda (Los Chuchos) dicen a Proceso que el partido sigue y seguirá vivo y culpan de la actual crisis perredista… a López Obrador. Jesús Ortega y Jesús Zambrano ofrecen su versión. 
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En la elección presidencial de 2018 el PRD tocó fondo: obtuvo apenas 2.8% de la votación nacional y quedó en riesgo de perder su registro.
Este domingo 5 el PRD cumple 30 años y mientras sus críticos expiden ya su acta de defunción, la corriente Nueva Izquierda, conocida como Los Chuchos, asegura que aún tienen vida, que no son los responsables de la debacle y apuntan hacia Andrés Manuel López Obrador como el causante de la fractura con la intención de entronizar a Morena como heredero de la izquierda mexicana.
El 5 de mayo de 1989 el PRD fue formado por cinco partidos –Mexicano Socialista, Mexicano de los Trabajadores, Socialista Unificado de México, Patriótico Revolucionario y Socialista de los Trabajadores–, así como por el Movimiento Revolucionario del Pueblo, la Unión de la Izquierda Comunista, algunos exguerrilleros y el grupo de expulsados del PRI, encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez.
Las elecciones de 2006 y 2012 lo hicieron segunda fuerza nacional, pero en las del año pasado el PRD recibió un fuerte rechazo ciudadano que lo envió hasta el séptimo lugar. El descalabro fue tan grande que en cinco estados no alcanzó ni 10 mil votos, perdió el registro local en 10 entidades y en el Congreso su presencia se redujo a 10 diputados y cinco senadores, logrando apenas mantener su registro como partido con 5% de los votos para legisladores.
Además enfrenta una grave situación económica y, según documentos internos, está en “quiebra técnica”, porque tiene un hoyo financiero de 998 millones 182 mil 133.37 pesos, debido a la reducción de sus prerrogativas tras el descalabro electoral, el peligro de embargo de bienes por evasión de impuestos desde 2015 y una demanda laboral de 193 trabajadores despedidos.
Entrevistados en sus oficinas de la colonia Roma, Jesús Ortega y Jesús Zambrano, cabezas de la corriente perredista conocida como Los Chuchos, al hacer un análisis de la crisis del PRD y de los responsables de la misma, apuntan más hacia López Obrador que a ellos.
“La vida política es incierta, aunque nosotros debemos reconocer la derrota que ahora tenemos y prepararnos para superar la crisis y los efectos de la división que ocasionó la salida de López Obrador del PRD porque, en realidad, de todos los factores el más importante que generó la crisis y el mal resultado fue la división del partido; es decir la salida de Andrés Manuel López Obrador”, sostiene Ortega.
Zambrano manifiesta que ya habían superado la crisis que se dio con René Bejarano en 2004, cuando un video mostró que recibía dinero del empresario Carlos Ahumada presuntamente para preparar la campaña presidencial de 2006. Y también la de Gustavo Ponce, secretario de Finanzas del gobierno capitalino de López Obrador, jugando en Las Vegas cuando se presentó la salida del PRD del tabasqueño.
“Ya habíamos superado esa coyuntura tan difícil –hasta nos daba pena salir a la calle– cuando se da la ruptura en 2012 de López Obrador, inmediatamente después de las elecciones en las que fue candidato presidencial del PRD. Nos fracturó a la mitad”, admite Zambrano.
En el PRD han surgido 18 corrientes internas conocidas como “tribus”; de éstas, Nueva Izquierda tuvo la presidencia del partido de 2008 a 2015, primero con Ortega a la cabeza, luego con Zambrano y finalmente con Carlos Navarrete. Y en 2012 se unió al PAN y al PRI en el Pacto por México –que encabezó el entonces presidente Enrique Peña Nieto–, del que salieron las llamadas reformas estructurales.
A raíz de este hecho, el 10 de septiembre de ese año López Obrador renunció al partido; adujo que no podía reconocer a Peña Nieto como presidente legítimo, que el PRD encabezado por Los Chuchos tenía relaciones con el PRI y que se dedicaría a fortalecer al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
“Andrés Manuel utilizó el Pacto como chivo expiatorio para salirse”, asegura Ortega. 
Zambrano sostiene que López Obrador había renunciado al PRD desde antes de que empezaran las negociaciones del Pacto y da su explicación: “Los Chuchos –como nos dicen a los dirigentes de Nueva Izquierda– se nos ha adjudicado que desde que nosotros llegamos a la dirigencia el partido ha tenido los peores resultados y que empezaron las fugas y las divisiones. Fugas siempre ha habido; en los primeros años se salieron José Woldenberg, Gilberto Rincón Gallardo y Rosario Robles y todo eso fue antes de que nosotros llegáramos a la presidencia del PRD.
“Asumo la parte de responsabilidad que nos corresponde por no haber percibido la dimensión y profundidad de estos problemas que terminaron mellando la vida del PRD y la responsabilidad por no haber tomado medidas para decir que por ahí no se tenían que hacer las cosas. Pero no me siento responsable de la ruptura de Andrés Manuel, de la fractura que le provocó en 2012, porque él es el responsable de esa decisión, no lo discutió con nosotros para ver cómo resolver los problemas. 
“Mucho se nos ha señalado lo del Pacto por México, que ahí empezaron los problemas, y el propio López Obrador dijo que se había retirado del PRD por eso. Es falso, él se retiró del PRD en agosto de 2012. Las primeras pláticas de lo que después fue el Pacto fueron en septiembre y se firmó en diciembre.” 
Autocrítica
En la lista de errores que enumeran Ortega y Zambrano como causas de la crisis que hoy sufre el PRD, citan la transformación de las corrientes como forma de expresión de grupos de interés que sólo buscaban colocarse en puestos de dirección o conseguir candidaturas y también el caudillismo de personajes como Cárdenas y López Obrador.
También las salidas de otros personajes, como Porfirio Muñoz Ledo y Heberto Castillo; el caso Ayotzinapa, en el que estuvieron implicados el alcalde perredista de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, María de los Ángeles Pineda; los escándalos de corrupción de Rosario Robles; el Pacto por México, y la decisión de apoyar en 2018 al candidato presidencial panista Ricardo Anaya.
Una más, dice Ortega, es que el PRD se centró en lograr la Presidencia de la República y olvidó dar seguimiento a la conducta de gobernadores y presidentes municipales que ganaron elecciones. También que el partido no logró situarse como socialdemócrata, porque sus principios siguieron siendo los del nacionalismo revolucionario del PRI, que se instalaron desde la fundación del partido en 1989.
Se le señala a Zambrano el exceso de protagonismo de los líderes del PRD en sus 30 años de historia y la presencia de las corrientes como forma de liderazgo, también como causas de la crisis.
“Esas cosas ya no deben continuar. Hay que desaparecer a las corrientes como grupos de interés que por representación proporcional tenían candidaturas o cargos directivos, independientemente de méritos propios o de presencia social. Eso ya no debe darse: candidaturas y cargos por cuotas. Junto con eso hay que fortalecer el relevo generacional; debe haber nuevos liderazgos dentro de los cuadros que ya hay en el partido o de fuera.
“Hay que institucionalizar las direcciones colegiadas para que sea más democrática la toma de decisiones y no recaiga en personas. No debe haber la reproducción del caudillismo en el PRD. Ya no debe haber eso que decían: ‘Cuauhtemazo mata estatuto’ u ‘Obradorazo mata estatuto’. Eso ya se acabó. Tenemos muchos liderazgos, tenemos suerte de que votaron 3 millones por nuestros candidatos. No vamos a partir de cero ni estamos muertos ni nos van a ver muertos”, asegura el sonorense.
–¿Fueron errores el Pacto por México y el apoyo a Anaya?
–El Pacto por México sí nos costó, porque no se tuvo la capacidad de explicar bien lo que ahí estaba presente y porque el gobierno de Peña se lo adjudicó como si fuera el resultado de la gran visión de un presidente estadista. 
“Hay que reconocer que tuvimos una falta de capacidad para dejar en claro qué eran el Pacto por México y los mecanismos para hacer valer el papel colegiado de las decisiones y logros que iban a significar los avances que se concretaron en 50% de los acuerdos del mismo.
“La candidatura de Ricardo Anaya también terminó siendo un error político, por las decisiones pendejas del gobierno priista de contribuir a que Andrés Manuel creciera, pretendiendo desbancar a Anaya del segundo lugar con esa campaña de descrédito. 
“Además Anaya no hizo lo que debería hacer para estar cerca del PRD y asumirse como un candidato de coalición. Hay que reconocer que fue un error y debimos haber peleado hacer de otro modo la candidatura e ir con un candidato propio.” 
A Ortega se le insiste para saber cuál fue la responsabilidad de Nueva Izquierda en la crisis que vive el partido; rechaza que se les tome como el chivo expiatorio, pues considera que “esa es la visión más superficial para el análisis histórico, que tiene causales y responsables múltiples”.
Una vez más cuestiona el papel de López Obrador: “¿Quién fue el causante de la división cuando Porfirio Muñoz Ledo se salió del PRD y que nos hizo un daño? ¿Quién fue el causante cuando se salió el ingeniero Cárdenas? ¿Quién fue el causante de la salida de López Obrador?, ¿Nosotros? ¿En realidad fuimos nosotros los causantes? 
“El causante de su salida fue él. Él tomo la decisión. Y si quiere, se pueden encontrar razones; pero la principal fue su decisión y su determinación. Pero yo no eludo ninguna responsabilidad.”
–¿Cuál sería entonces?
–Quizás no fuimos lo suficientemente capaces de formar nuevos cuadros o una gran red de cuadros políticos que pudieran soportar la salida de un liderazgo cuasi único. Quizás no fortalecimos suficientemente las estructuras para que la salida de un cuadro como López Obrador impactara tan fuerte. Quizás no difundimos suficientemente nuestro programa para que la salida de un líder no nos impactara y pareciera que nos dejaba huérfanos de ideas. Yo podría ubicar ahí una parte de nuestra responsabilidad. 
No estamos muertos
Los dos integrantes de Nueva Izquierda confían en que el PRD superará la crisis en la que está ahora sumergido, como lo hicieron en las que sufrieron en 1994 y 2000, cuando perdieron la elección presidencial con Cárdenas como candidato.
Le apuestan a tener buenas noticias en las elecciones de este año en Aguascalientes, Baja California, Durango, Tamaulipas, Quintana Roo y la extraordinaria en Puebla. Pero sobre todo, en las elecciones de 2021 para la renovación de la Cámara de Diputados y en 13 gobiernos estatales.
–¿El PRD no está en extinción, como muchos afirman? –se le pregunta a Ortega.
–Es una expresión vulgar por repetitiva. Cada vez que se quiere golpear a alguien se dice que está liquidado, que está muerto. Algún columnista o algún político va a recurrir a esta común expresión para darnos la extremaunción, como sucede cada vez que tenemos una crisis. Yo no digo que no pueda suceder. Ya ocurrió con los partidos comunistas de la Unión Soviética y de Italia. Si el PRI ahora está en una seria dificultad a pesar de que fue un partido de Estado fuertísimo es porque todos los partidos tenemos momentos difíciles, pero también de ascenso.
“No niego que estamos en el momento más difícil, entre otras razones porque tuvimos una votación muy baja; pero podemos superar esta experiencia y arribar a un nuevo estadio.”
–¿Hay resentimiento hacia Andrés Manuel?
–Más que resentimiento hay diferencias políticas profundas. Hay quienes piensan que las diferencias empezaron cuando se salió del PRD, pero quien conoce a detalle la vida del perredismo sabe de las profundas diferencias que algunos de nosotros tenemos con Andrés. Yo fui secretario general cuando él era presidente del partido y desde entonces ya tenía profundas diferencias. Fui su coordinador de campaña y eran claras las diferencias.
“La gran diferencia con Andrés Manuel era por su autoritarismo, su determinación de imponer su voluntad a toda costa. En realidad por eso se salió del PRD, porque ahí iba a tener siempre a gente que no coincidía con su punto de vista. 
“Pero Andrés Manuel no puede vivir donde la gente puede criticarlo y en el PRD había gente que no estaba de acuerdo con él y por eso daba manotazos en las reuniones de los órganos de dirección del partido y en la campaña, diciendo: ‘Me voy, háganle como quieran’, ‘el movimiento soy yo’, ‘yo soy el partido’.”
Zambrano sostiene que los 3 millones que votaron por los candidatos del PRD les dan vida y se quedarán con las ganas de darlos por muertos aquellos de Morena que les dieron los santos óleos y un acta de defunción. 
Y advierte que van a superar la intención de Andrés Manuel de aniquilar al PRD y hacerlo desaparecer en las elecciones de 2021 para quedarse como el partido de izquierda de México.
“Lo que tenemos que hacer es construir candidaturas hacia sectores de la sociedad civil, incluyendo al sector empresarial. Un objetivo estratégico que debemos tener es evitar en 2021 que Andrés Manuel y su partido logren mayoría en la Cámara de Diputados. Ese es un objetivo estratégico para evitar que continúe este proceso de restauración del autoritarismo que se está dando en el país”, afirma Zambrano.  

miércoles, 29 de agosto de 2018

Jesús Zambrano queda fuera del Senado tras resolución del TEPJF

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CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Jesús Zambrano, expresidente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) se quedó sin escaño en el Senado tras la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) en favor de Rogelio  Israel Zamora, suplente de Juan Zepeda.
De forma unánime, los siete magistrados del TEPJF desestimaron la impugnación promovida por Zambrano, quien cuestionó la repartición de escaños plurinominales por la vía plurinominal.
Jesús Zambrano argumentó que de incluirse a Hortensia Aragón y con Xóchitl Gálvez en la primera posición de la lista plurinominal del PRD existía una sobrerrepresentación de mujeres.
“Las magistradas y magistrados consideraron que, si bien es cierto que tanto la Constitución federal y la legislación electoral señalan que el registro de candidaturas debe efectuarse a través de fórmulas, ello no implica que estas deban considerarse de manera inseparable para todos los efectos”, refiere la resolución del TEPJF.
Juan Zepeda obtuvo su escaño por las dos vías, tanto por mayoría relativa y plurinominal. La Ley señala que debe ocupar el espacio por el que fue votado y en función de ello, asignó el escaño a su suplente, Israel Zamora.
“La Sala señaló que en ningún momento se le otorga doble valor al voto, toda vez que no se está ante una duplicidad de cargos asignados para una misma candidatura, sino que, ante la imposibilidad del propietario de acceder al cargo, se otorga el escaño al suplente de la fórmula”, indica la misma resolución del TEPJF.

martes, 7 de marzo de 2017

A inicios de 2018, PRD elegirá candidato presidencial y no será AMLO: Ortega

Cuenta con figuras como Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, así como Silvano Aureoles y Graco Ramírez, gobernadores de Michoacán y Morelos.
Constitución de CDMX "corre riesgo" de no estar lista a tiempo: Jesús Ortega
El dirigente de la corriente de Nueva Izquierda, Jésús Ortega Martínez, señaló que será a principios de 2018 cuando el PRD elegirá a su candidato rumbo a la contienda presidencial, por la vía democrática, es decir, mediante el voto de los integrantes de esa fuerza política.
Esta situación no se había presentado en el PRD en sus casi 30 años de existencia, aseveró en entrevista el expresidente del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Destacó que al momento se cuenta con figuras que podrían participar en este proceso y ser el abanderado del Sol Azteca para 2018, como Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, así como Silvano Aureoles y Graco Ramírez, gobernadores de Michoacán y Morelos, respectivamente.
Además se pueden sumar otros que aún no pertenecen al partido, pero que quieran participar para contender hacia el 2018 como abanderados perredistas, destacó Jesús Ortega.
Este proceso se dará a principios del próximo año como lo marca la ley respectiva y no antes, aclaró. Por lo pronto será en agosto se definirán la estrategia para dicho proceso.
El PRD es una de las principales fuerzas políticas del país que gobierna a casi 17 millones de mexicanos en cuatro entidades y “hay que decir que la elección de un candidato presidencial es una experiencia por la que nunca había pasado el perredismo”, señaló.
“Nunca antes en nuestra existencia como partido nos habíamos encontrado ante un proceso electivo de candidato presidencial”, dijo el dirigente de Nueva Izquierda.
Señaló que la última elección para candidato presidencial en la que hayan participado algunos ciudadanos perredistas fue en 1988, en el seno del entonces Partido Mexicano Socialista (PMS), que fue el que dio origen al PRD.
En aquel año fue elegido Heberto Castillo que declinó su candidatura ante el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano para que este último fuese, el abanderado del Frente Democrático Nacional (FDN) en los comicios de 1988, anotó.
Unos meses después –en mayo de 1989– nació el PRD y, desde entonces, sin necesidad de elecciones internas, sin obligación de elecciones primarias, “siempre hemos definido a un candidato presidencial”, apuntó. (NTX)

miércoles, 24 de agosto de 2016

Graco Ramírez, un nefasto trepador y oportunista

CUERNAVACA, MORELOS, 10AGOSTO2014.- Cientos de ciudadanos realizaron una marcha de la Iglesia del calvario y concluyó en la Plaza de Armas organizada principalmente por la Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos (CMMC), con el fin de promover y exigir la salida del gobernador Graco Ramírez de su cargo.  FOTO: PATRICIA MORALES /CUARTOSCURO.COM

Para Celeste Sáenz de Miera.
Mi solidaridad fraterna ante las amenazas de atentar contra su vida.
Graco Ramírez Garrido-Abreu es la quintaesencia de lo peor del trepador y del oportunista. Agachándose toda la vida ante los infelices que tuvieron la desgracia de ser sus superiores, ha pisoteado todos los derechos de los militantes históricos del PRD para anteponerse a la mera hora, a la cabeza de las listas plurinominales de favorecidos por el dedo amarillo, trátese de quien se trate.
Escogió al estado de Morelos, ayuno de tiradores del sol azteca con posibilidades electoreras, para construir sus peldaños del asalto a la voluntad popular. Sin ser morelense, en un santiamén se aprovechó de las generosas rendijas legales de la residencia para acreditar su falaz pertenencia al colectivo de la tierra de Emiliano Zapata.
FOTO: PATRICIA MORALES /CUARTOSCURO.COM
Graco Ramírez Garrido-Abreu es tabasqueño, con pésima reputación en su terruño de origen, donde las mentes de inteligencia tropical, proverbialmente astutas, sensitivas y perspicaces, no lo hubieran dejado llegar ni a una regiduría de rancho. Son demasiados sus “atributos” de depredador y mendaz que lo sostienen contradictoriamente, en su loca carrera política, de la que invariablemente saca enorme raja económica.
Se impuso al PRD; el PRI lo hizo gobernador
‎Su llegada a la candidatura al gobierno de Morelos, pues, fue producto de la ausencia de cuadros entrenados en el difícil arte de engañar y hacer todo el mal necesario, según los cánones de los metecos y aprovechados de las posiciones que deberían servir para “el constante mejoramiento social, económico y cultural del pueblo”. Su ascenso al poder estatal, mediante una “concerta-cesión” de la tolucopachucracia a “los chuchos” perredistas –al aspirante del PRI, Amado Orihuela, nunca lo “tragaron” Peña, Vi(rey)garay y Oso…rio–, a cambio de su apoyo al desgraciado “Pacto por México”. Graco llegó al gobierno estatal, gracias al tricolor.
En su desaforada carrera hacia ninguna parte, se juntó con una perredista culta, inteligente y respetada, como Elena Cepeda, que hasta la fecha nadie sabe cómo soporta al tipejo pedestre y dañino en grado extremo, a niveles de esquizoide paranoia y delirios de mitómano.
Hasta la fecha, quien toma las decisiones importantes en beneficio de las franjas vulnerables de la población es Elena, porque es lo suyo. Su trayectoria como encargada de Cultura en diversos gobiernos progresistas de la Ciudad de México, así lo demuestra.
Es la cónyuge, no la primera dama de Morelos, quien carga con las actividades que requieren entrega desmedida, sensibilidad, apoyo popular y capacidad de organización e interlocución con los más necesitados, casi siempre víctimas de su pareja en el poder inflado y derruido con sus procederes de mercachifle insigne.
Aunque hay versiones que no es posible soslayar. Que por ósmosis, quizá, Elena Cepeda ya se contagió de todas las maña$ de su hubbie.
Palafrenero de los caballeros de la droga
Graco Ramírez Garrido-Abreu, el tabasqueño incómodo, sólo se dedica a lo suyo: ser coyote de los grupos empresariales –legales e ilegales—de Morelos y de la Ciudad de México, que han convertido a Cuernavaca y a su inmensa zona conurbada, lo mismo que a toda la entidad, en un camposanto y en un verdadero edén de las ganancias licenciosas.
Es, sí, obediente palafrenero y lacayo de poderosos caballeros de la metralleta y las granadas de pólvora negra que han generado un horrendo escenario de criminalidad y sabotaje a las causas populares, con alcance de desprestigio internacional, toda vez que aún tienen su residencia en Cuernavaca importantes personajes de las letras y el periodismo extra fronteras, que dan cuenta minuciosa de todos sus estropicios, y que la ignorancia de Graco nunca alcanzará a detectar, menos a sobornar.
Ellos y los periodistas organizados –Eusebio Gimeno es paladín en esta lucha—han relatado en crónicas macabras el diseño de la ruta más propicia que se ha establecido en Morelos para el trasiego de opiáceos y sicotrópicos provenientes de las pandillas rurales que operan en el estado y en las montañas guerrerenses, hoy por hoy, productores de la amapola negra tan cara y codiciada por todos los narcotraficantes del mundo.
“♪Amapola, lindísima amapola… no seas tan…♪”
Operadores y sicarios del narcotráfico que llevaron a cabo, con suma impudicia e inmunidad, muchos de los acontecimientos de Iguala que enlutaron a familias guerrerenses de normalistas de Ayotzinapa, llenaron de vergüenza a los inútiles gerifaltes apanicados… y a México se lo llevaron de corbata.
La amapola negra que transita a plena luz del día en el estado de Morelos, obviamente con la aquiescencia y participación del gobernador tabasqueño, deja pingües beneficios a todo aquél que acerca su cazuela sin chistar y sin estorbar con la aplicación de elementales deberes de seguridad y decoro.
Graco Ramírez Garrido-Abreu utiliza la menguada fuerza aérea del gobierno estatal y se apoya en los potentes aviones, propiedad del responsable político de la seguridad nacional que aparcan en el aeropuerto de Guadalajara, para transportar la droga hacia los consumidores del centro del país y también hacia el otro lado de la frontera, en complicidad con trasegadores miembros de los escuadrones del Departamento de Estado, la DEA y el FBI, que para eso se pintan solos.
Que “le vale Wilson” todo lo que se opine de él
Acusado por esas actividades en todos los foros de respeto y en todas las plazas públicas estatales y nacionales, tal parece que a este sujeto “le vale Wilson” lo que se opine de su quehacer gubernamental. El está deslumbrado por las ganancias que dice, lo pueden llevar, sin tocar baranda, a la silla presidencial.
Son demasiados miles de millones de dólares los que ha levantado en escasos cuatro años de “mandato”. Así como son demasiados transeúntes los que han sido “levantados” por las organizaciones criminales para llevarlos al secuestro o al matadero. Son imparables las criticas de ciudadanos y organizaciones civiles quienes demandan su renuncia, casi desde el tercer día que asumió el poder.
Todo Morelos protesta contra el cavernícola
Pero Graco es incorregible. Es villano de nacimiento. Las protestas multitudinarias, encabezadas por el Rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos le hacen lo que el viento a Juárez, a pesar de que protestan miles con documentos incriminatorios en la mano…
… que hablan de los desfalcos al erario estatal, capitaneados por el tabasqueño, las “muertes asistidas” con metralla que pesan sobre su conciencia y la burla general de su equipito a los colectivos organizados morelenses.
‎El famoso C5, instituido hace unos meses en Cuernavaca, destinado a ser el observador pertinaz de los movimientos delincuenciales y del uso de armas reglamentarias destinadas al uso exclusivo del ejército campean por todos lados, en manos de los sangrientos sicarios, muchos de ellos en las nóminas del gobernador rapaz.
El C5, se ha convertido en una guarida de delincuentes, que pretenden jugar con el explosivo peligro de la dichosa pólvora negra, que lo aprovechan para cuidarse previsoramente las espaldas de sus cientos de enemigos, agraviados por su política de tolete y garrote sañudo.
A la fecha, no hay rincón urbano y rural del Estado donde no se haya protestado por las cavernícolas prácticas del tabasqueño, y donde no se haya exigido a pecho abierto su inmediata renuncia.
Sólo poderosos intereses de sus favoritos en la cúspide del dinero, empresarios y conspicuos miembros del mayor nivel gubernamental federal protegen y encubren todas sus frivolidades, ocurrencias y caprichos que dejen dinero a manos llenas.
Y la diputación del PRI ¡lo $igue protegiendo!
Su argumento preferido es decir que quienes lo critican, como Alejandro Vera, el rector, es porque quieren evadir una auditoría que él ya brincó mañosamente, con la genero$a ayuda de sus contlapaches ubicados en la Contraloría Interna del gobierno de a mentiritas y con una “oposición” priísta, más maiceada que cualquier otra, que en la Legislatura local encabeza el impresentable Francisco Moreno Merino, quien en su calidad de junior de un banquero habilitado en el desaparecido Obrero y más tarde en Banorte, lo mismo trasegaba dineros negros para el panista Juan Camilo Mouriño, que más tarde para Vi(rey)garay, hasta que lo echaron vergonzosamente de la Profepa, apenas un año después de que Peña Nieto lo hubiera nombrado en el cargo.
Pero hay también algunos avezados y atrevidos “chuchos”‎, de la crema y nata del sol azteca, que se atreven a defenderlo y promover su figura, hoy por hoy, el sueño guajiro de los traficantes de la preferencia popular, de los negociantes confesos de las empresas encuestadoras que inflan, un día sí y otro más, sus puntos porcentuales de aceptación demoscópica, siempre más falsa que un bilimbique de a dos pesos.
Se empeñan en destruir hasta los cimientos lo poco que queda del partido que emergió con los nobles fines de oponerse a las imposiciones de candidatos descastados. Y hoy tienen el elefante del tabasqueño mentiroso y falso, esperando esa imposición retrógrada, en la recámara de su propia casa.
‎Es cierto que el sentido común aconseja tener al enemigo cerca, pero no tan cerca que desprestigie a quien lo cobija. Es una rémora más pesada que cargar a un cuñado maltratado y rastacuero en brazos.
¿No cree usted?
Índice Flamígero: No ha mucho, apenas el 15 de marzo de 2012, le pregunté aquí “¿quién es Jesús Hernández Alcocer, que se ostenta y cobra como amigo del secretario de la Defensa Nacional, y con pistola de oro a la cintura, dice ser el único que puede conseguir que las dependencias del sector de seguridad compren a los proveedores que él diga? Debe ser muy poderoso, en efecto, pues la dependencia a cargo de (Genaro) García Luna le ha comprado 38 mil millones de pesos, por asignación directa, en los últimos años.” Pues hoy hay más de este oscuro personaje, quien sigue exhibiéndose como protegido de la SEDENA: ahora litiga en el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, que encabeza Edgar Elías Azar, la sucesión testamentaria del fallecido Román Ferrat Solá, colaborador cercano del también finado Jorge Jiménez Cantú. Lo hace cual sabe hacerlo: presiones a los magistrados, falsedad en declaraciones –desconocen la firma autógrafa del testador—y con la “influyente” alianza del actual director de Control de Amparos de la PGR, Ignacio Gilberto Silva Hernández, también ex fiscal de Mandamientos Judiciales de la procuraduría de la CDMX. Urge que Elías Azar se asome al asunto y enderece los entuertos para equilibrar la balanza de Temis. + + + Pedro Joaquín Coldwell, secretario de Energía del señor Peña Nieto, ha incrementado su presencia política en su natal Quintana Roo, luego de décadas en las que prácticamente se autoexilió. El triunfo electoral de su medio hermano Carlos para ocupar el mismo cargo que él tuvo en el sexenio 1981-1987 lo ha incentivado a regresar. Su influencia es indudable en Los Pinos y, los últimos dos fines de semana ha “coucheado” a su pariente para la entrevista que el principal ocupante ha sostenido con cada uno de los mandatarios recién electos. ¿Influirá también en los nombramientos del gabinete?

domingo, 22 de mayo de 2016

Jesús Ortega se burla de la publicidad del PRD, creyendo que es de Morena



Jesús Ortega Martínez, coordinador de la corriente Nueva Izquierda del PRD, arremetió en contra de la publicidad de su propio partido, creyendo que se trataba de publicidad perteneciente a Morena, partido que encabeza Andrés Manuel López Obrador.
De acuerdo a El Universal, Ortega Martínez, quien es candidato a diputado constituyente por el PRD, se burló durante su intervención en el Foro hacia la Constitución de la Ciudad de México de un espectacular “que se encontró en el camino” y que atribuyó a Morena.
Jesús Ortega señaló que en el anuncio que se encontró, proponen que la felicidad sea constitucional, “y ése es un concepto que no puede entrar en la normativa”, aseguró.
Sin embargo, nadie le avisó al perredista que el anuncio al que hizo referencia y que dice “Escribamos la Constitución con una meta: felicidad chilanga”, no es de Morena, sino del propio PRD, como parte de su campaña “Poder Chilango” para las elecciones a la Asamblea Constituyente en la Ciudad de México.
Con información de El Universal

miércoles, 10 de junio de 2015

Dizque Morena era un globo inflado .- MARTHA ANAYA

Todavía hace unos meses, Los Chuchos –Jesús Ortega, Jesús Zambrano, Guadalupe Acosta Naranjo–, declaraban públicamente que Andrés Manuel López Obrador y su partido, Morena, no les iban a hacer ni cosquillas en estas elecciones.

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Es más, a punto de iniciar el proceso electoral, mandaron a hacer encuestas en todas las delegaciones. Según éstas –las guardaba Jesús Ortega en uno de los cajones de su escritorio en su antigua oficina– el PRD no iba a perder un solo espacio en el Distrito Federal.

Era tanta la inquina de la cúpula perredista contra López Obrador, que no perdían ocasión para despreciar y mal hablar de su ex candidato presidencial. Pero lo más grave, en términos políticos, es que menospreciaban su fuerza y su liderazgo.

Ortega no lo bajaba de “mesiánico”, de “dictador perpetuo”, de representar “una versión grotesca de cesarismo, de bonapartismo”. Fue el que más empujó –y disfrutó– para que el tabasqueño abandonara las filas del PRD.

Zambrano, presumiendo todavía su balance como presidente del sol azteca en octubre pasado, declaró tan campante que aquellos que auguraban un resultado negativo para el PRD en las elecciones de 2015 no eran más que “malquerientes”.

Sostenía que si bien podían perder algún sector del electorado identificado con Morena, “la sangría se compensará con la simpatía que despierta el nuevo rostro del sol azteca entre la clase media, el empresariado y un sector intelectual” (sí, se pueden revolcar de risa).

Carlos Navarrete no se quedó atrás. Sus críticas las enfiló hacia Morena. Todavía hace tres meses aseguraba a Grupo Imagen Multimedia que se trataba simplemente de “un globo que se ha inflado”:

“Hay un globo que se ha inflado que se llama Morena, que nos andan espantando con el petate del muerto por todos lados. Ya lo tengo medido en cada estado… El PRD es el PRD. Nos vemos en junio…”, soltó en pleno desplante.

Y pues sí, llegó junio… y el dichoso “globo inflado” resultó ser, no Morena, sino el propio PRD.

La elección les reventó en el rostro. Morena les arrebató de entrada cinco delegaciones –otras cinco están en disputa– y se convirtió en la primera fuerza política en el Distrito Federal.

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EL CULPABLE DE LA DEBACLE PERREDISTA.- No terminaba la noche del domingo y ya Carlos Navarrete acusaba a López Obrador de la estrepitosa caída del PRD.

“Es la división de la izquierda…; el impacto de la división ha sido tremendo”, apuntaba. Pero “súmale y verás que juntos hasta superamos al PRI…”, pedía.

Reiteraba una y otra vez que la terrible situación por la que atravesaba el partido que dirige se debía a ese personaje que dividió a la izquierda, para luego deslizar la idea de que las izquierdas debían de unirse de nuevo con vistas al 2018.

En su búsqueda de culpables, Navarrete omitió mencionar que ellos mismos orillaron a AMLO –y a Cuauhtémoc Cárdenas y a Alejandro Encinas y a muchas otras figuras– a salir del partido.

Pero ahora que van en picada, cínicamente piden teta de nuevo.

En fin, Andrés Manuel no tardó en responder: “No queremos unirnos con quienes no tengan autoridad moral. El PRD tiene un problema muy serio de corrupción. No podemos aliarnos con ellos”, le dijo a Alejandro Cacho.

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FIESTÓN NARANJA EN JALISCO.- Enrique Alfaro jaló un titipuchal de votos para Movimiento Ciudadano (el partido que lo postula, aunque él no está afiliado).

Alfaro no sólo ganó la alcaldía de Guadalajara con el 51% de los votos, sino que la ola naranja jaló también a sus compañeros de partido en Zapopan (Pablo Lemus triunfó con el 41%) y Tlajomulco (Alberto Uribe con el 48%), además de diputados locales y federales.

¡Nada mal para Dante Delgado! De hecho, le fue súper bien en estas elecciones. Casi el 6%. Muy cerca del Partido Verde.

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GEMAS: Obsequio de Ricardo Monreal, ganador de la delegación Cuauhtémoc: “Voy a llevar la fiesta en paz con (Miguel ÁngelMancera, voy a tener acuerdos con él y el gobierno federal para sacar adelante a la delegación que está hecha un tiradero”.

jueves, 4 de junio de 2015

Respaldo de Navarrete a candidatura de hijo de Marta Sahagún fractura al PRD

Carlos Navarrete, presidente nacional del PRD. Foto: Eduardo Miranda

MÉXICO, D.F., (apro).- En vísperas de la elección, el presidente nacional del PRD, Carlos Navarrete, provocó una escisión en su partido al respaldar públicamente la candidatura de Fernando Bribiesca, actual candidato de la alianza PRI-PVEM en el municipio de Celaya, Guanajuato, e hijo de Martha Sahagún.
El abierto apoyo de Navarrete a Bribiesca provocó que el abanderado perredista Juan Jesús Martínez declinara y se sumara a la candidatura del panista Ramón Lemus Muñoz Ledo.
Pero el asunto no paró ahí. El expresidente Felipe Calderón fustigó a Navarrete por apoyar al hijo de la exprimera dama.
A través de su cuenta en Twitter, el exmandatario consideró como un descaro que Navarrete afirmara ante hombres de negocios que lo mejor que le podía pasar al municipio era el triunfo del candidato del Revolucionario Institucional.
“Y que tal @Navarretecarlos del PRD pidiendo el apoyo para PRIVerde y Bribiesca en Celaya. Qué descaro. Por eso su candidato se sumó al PAN”, escribió el exmandatario.
El pasado 29 de mayo, Carlos Navarrete acudió a Celaya para hacer campaña en favor del PRD, pero terminó respaldando a Bribiesca, por encima del candidato de su partido, Juan Jesús Martínez.
“Lo mejor que le puede pasar a Celaya es que Bribiesca sea presidente porque a lo mejor se recupera capacidad de gestión federal que no han tenido los gobiernos panistas”, subrayó el líder perredista.
Y señaló que la candidatura de Bribiesca sería el “pago” del PRI al apoyo que Vicente Fox brindó al presidente Enrique Peña Nieto durante la campaña de 2012.
En respuesta, el candidato del PRD al mismo cargo declinó ayer a su aspiración y optó por unirse a la campaña del candidato del PAN a la presidencia municipal, Ramón Lemus.
La noticia se dio a conocer en una rueda de prensa encabezada por ambos candidatos, quienes anunciaron que impulsarán un solo plan de gobierno “con el objetivo de trabajar juntos por hacer realidad los programas y proyectos que realmente beneficien a las familias de Celaya”.

miércoles, 20 de mayo de 2015

PRD: ¿no que el problema era AMLO?

Martín Moreno
Los Chuchos —o debemos llamarlos ya Los Chuchitos—: OrtegaZambrano,NavarreteAureoles y compañía, deben sentirse hoy muy orgullosos por la caída libre del PRD, con empate técnico en las intenciones del voto con el Partido Verde y Morena, de López Obrador. Los amarillos pelean el tercer lugar, lejos del PRI y del PAN. ¡Bravo, líderes!
Rumbo a las elecciones intermedias del 7 de junio, el PRD nada más no se mueve en las encuestas-promedio: se mantiene con un raquítico 12% de las preferencias electorales. Anclado. Atorado. Inmóvil.
Morena lo acecha, con 11% de la intención del voto.
El Verde, con 10%, también muy cerca.
Es la vergüenza perredista.
Y posiblemente veremos las consecuencias del desplome perredista en su bastión principal: la Ciudad de México, donde, desde ahora, Morena y la innegable fuerza de Andrés Manuel López Obrador podrían conquistar dos delegaciones clave: Iztapalapa y Cuauhtémoc.
Iztapalapa, la delegación más poblada del DF con casi dos millones de habitantes. Reserva electoral.
Cuauhtémoc, la de mayor poderío en recursos financieros.
Y ambas podrían ser arrebatadas al PRD.
Vaya paradoja: OrtegaZambrano y Navarrete no se cansaban de decir que el PRD no se consolidaba por culpa de los caudillos del partido —léase AMLOCuauhtémoc Cárdenas—. Que el problema era López Obrador.
“Se acabaron los tiempos de los caudillos”, proclamó Carlos Navarrete al ganar la presidencia del partido. Ok. ¿Y qué quedó del PRD?
Un partido que transó con el PRI la fallida y dañina Reforma Fiscal.
Un partido que degolló a sus líderes históricos y excandidatos presidenciales:Cárdenas y AMLO. “Cuauhtémoc se fue por una decisión personal”, dice, cándido, Jesús OrtegaJesús: hay muchas formas de hostigar, de acorralar, de hartar. Y con Cárdenas lo hicieron. Basta releer la carta demoledora del ingeniero.
Un partido de mezquindades. Al que cuestione a Los Chuchos, se va —de una u otra forma— del PRD. Allí están los 36 militantes históricos que salieron en los últimos cinco meses. Quien tenga dudas, pregúntenles por qué abandonaron al PRD.
Un partido de hipócritas. “Marcelo Ebrard es el candidato de izquierda a la Presidencia que México necesita”, me dijo algún día, en su oficina del Senado, el aún respetado Carlos Navarrete. ¿Qué pasó después? Que por la Línea 12 del Metro apuñalaron por la espalda a Marcelo para satisfacer intereses políticos ajenos a la izquierda. Traicionarlo y entregarlo al enemigo. Eso fue ruindad.
Un partido en el que Navarrete y sus compadres Los Chuchos prefirieron otro tipo de izquierda: la dócil con el PRI, la arrodillada al gobierno federal y al peñismo, en lugar de conservar, con sus fallas y excesos, a una izquierda crítica, combativa y confiable. Esa ya se murió.
Ese es el PRD de Los Chuchos.
Y se quejaban de AMLO. Decían que su liderazgo perjudicaba a la izquierda.
Veamos cifras:
En la presidencial de 2012, AMLO ganó, de forma holgada, la elección en el DF: obtuvo 2.5 millones de votos, mientras que Peña Nieto recibió un millón 240 mil sufragios. Al dos por uno.
Se calcula que en las elecciones federales, siete de cada diez votos que recibía el PRD, eran gracias a la fuerza de López Obrador.
¿Dónde estaba el problema con AMLO?
En la diferencia de proyectos. De liderazgos. De actitudes.
Sin embargo, hoy vemos a un PRD dislocado. “Las renuncias representan pérdidas, pero no pueden constituir golpes mortales contra el PRD”, aseguraJesús Zambrano (El Universal/Misael Zavala/29- III- 2015).
Que alguien le avise a Zambrano que en intenciones del voto a nivel federal, el PRD está muy lejos del PRI y del PAN. Con su 12%, los amarillos están más cerca de Morena y del Partido Verde. De ese tamaño es la caída del PRD en preferencias electorales.
Aún más:
Morena, de AMLO, aventaja al PRD en cuanto a intención del voto para la ALDF: 26% por 22% para los perredistas (Reforma/ 17- XII- 2014). Son las consecuencias de un mal partido y de un mal gobierno en el DF.
“Adiós a los caudillos”, dice Navarrete. Pero hay de líderes a líderes.
Jesús Ortega no es Cuauhtémoc Cárdenas.
Jesús Zambrano no es López Obrador.
Carlos Navarrete tampoco es Marcelo Ebrard (con todo y su caudal de errores y soberbias).
Perder el 7 de junio Iztapalapa y Cuauhtémoc significaría un mazazo para el PRD. Son territorios fundamentales dentro de su estructura partidista.
Perder el control político de la ALDF equivaldría a ya no tener la hegemonía en el funcionamiento político-financiero-social-electoral en la capital del país. De ese tamaño.
¿Qué seguiría?
Como lo proyecta López Obrador, arrebatarle al PRD la Jefatura de Gobierno en 2018. Ese sería el golpe mortal.
Ya veremos si le alcanza.
                                                Twitter: @_martinmoreno

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