Mostrando entradas con la etiqueta capitalismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta capitalismo. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de agosto de 2021

La iglesia católica es procapitalista, no le interesan los pobres.

 Joseph Ferraro, México, UAM-Iztapalapa



La lucha de la Iglesia contra el comunismo

 

Tanto el quehacer político como el religioso parten de una concepción del bien o deber para la sociedad. Esta idea no se restringe al espacio público y privado de la acción de los individuos, también concierne a la orientación y construcción de la subjetividad. Este objetivo ha tomado distintos nombres en la cultura occidental, en una y otra disciplina, y se ha valido de éste o aquel medio (material o simbólico). Y, dentro de los sistemas de control forjados en la modernidad y los siglos posteriores que han hecho suyo tal principio, se puede hablar de capitalismo-liberalismo/Iglesia católica romana/socialismo-comunismo. En este esquema, las "justificaciones" del hacer social de cada instancia dependen del interés ideológico, material, de los fines que se persigan y del poder que se detente y ejerza. Por ello, no es de extrañar que a partir del segundo tercio del siglo XX se hayan presentado discusiones y luchas entre los extremos y el centro del trinomio por el control y dominio de los estratos social, político, económico y cultural.

Ahora bien, a partir de los supuestos y referentes que del quehacer político se exaltan y arguyen en el imaginario colectivo, tanto en su aspecto teórico como en el descriptivo, sostengo lo siguiente, fundado en la deducción que el acaecer histórico permite: la religión, en cuanto cúpula de poder dentro de un Estado, no sólo atañe a la "interioridad del individuo", sino a la relación del pensamiento con la realidad práctica de la cual se puede obtener cierto beneficio. De acuerdo con ello, constituye un fenómeno que pasa por la conciencia y expresa una representación del mundo, es decir, manifiesta una directriz de las estructuras que norman la conducta del hombre. De hecho, si se quiere tener una representación científica de la religión, habrá de elaborarse un diagrama racional de la representación de la sociedad en sus variantes primarias, política y economía, para ver de qué forma influye en los lineamientos de comportamiento de los seres humanos en su esfera personal y colectiva.

En el precedente entramado ideológico-político-económico-religioso, se inscribe el libro de Joseph Ferraro, La lucha de la Iglesia contra el comunismo.1 En él, el autor toma parte de las líneas del primer párrafo del Manifiesto del Partido Comunista, de Carlos Marx y Federico Engels, para contextualizar sus hipótesis. El discurso original sentencia: "Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma: el Papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes" (Marx, 1983: 51).2

Ferraro subraya la fuerza de la Iglesia católica representada por el Papa, pues, según él, en 1846 Pío IX, en su encíclica Quipluribus, condenó a la doctrina comunista. Esta misma orientación siguió León XIII, quien en 1891 calificó al socialismo de "un cáncer que pretendía destruir los fundamentos mismos de la sociedad moderna" (p. 12); Pío XI hizo lo propio en 1937, al afirmar que el fin del comunismo es destruir la religión y la civilización; por su parte, Juan XXIII trazó los lineamientos del Concilio Vaticano II (1962-1965) (Wilde, 2007: 2-4), y pronunció el discurso inaugural, titulado "El principal objetivo del Concilio", el 11 de octubre de 1962, con miras a la supervivencia de la Iglesia y la contención del comunismo.3 Tras la muerte de este pontífice, ocurrida el 3 de junio de 1963, tomó su lugar Pablo VI, quien continuó las líneas rectoras de su predecesor y las expuso en su encíclica Ecclesiam suam, el 6 de agosto de 1964. En ella pidió que la Iglesia tomara conciencia de sí y de su importancia "para la salvación de la sociedad humana". En suma, los dos últimos discursos fueron relevantes por su anhelo de paz; pero, afirma Ferraro: "No era una paz neutral de los dos bloques ideológicos existentes en el mundo de sus días; la paz deseada, y para la cual trabajaba la Iglesia, era una paz orientada al rescate y a la reforma del capitalismo, y la eliminación del comunismo" (p. 95).

Al respecto, el Concilio se enfocó en la necesidad de una renovación espiritual por parte de los fieles, en la urgencia de que los laicos se dieran cuenta de sus obligaciones sociales, se preocuparan por los pobres, asumieran un compromiso político para cambiar las estructuras que hacían injusta la vida, que difundieran la doctrina social de la Iglesia, pues la finalidad del Vaticano II era conseguir la paz y la justicia, lo que incluía cambios litúrgicos y el movimiento ecuménico. Pero todo esto, en el fondo, sostiene Ferraro, estuvo encaminado a contrarrestar los adelantos socialistas. Por esta razón la doctrina social católica no condenaba al capitalismo, sino los abusos cometidos por la clase capitalista: "Se trataba de una doctrina de justicia social frente al comunismo en la que tanto el trabajo como el capital tenían derecho a participar en los beneficios; de tal forma se mantenía intacta la existencia de las relaciones productivas capitalistas y se proveía al capitalismo de una legitimación ética" (p. 13).

Antes de seguir con la exégesis pontificia en contra del comunismo, de León XIII, hasta la significación del Concilio Vaticano II, como se plantea en la obra en estudio, quiero fijar la atención en la génesis y el resultado del Concilio Vaticano I, para tener un continuum y cierta teleología de la Iglesia católica en los terrenos de la vida pública.4

La idea de un Concilio Vaticano nace en Pío IX el 6 de diciembre de 1864, durante la asamblea de la congregación de ritos. En esa ocasión el Papa interrumpió los trabajos, hizo salir a los funcionarios y se quedó con los cardenales, ante quienes expuso:

Le estaba dando vueltas a una idea relativa al bien de toda la Iglesia y era la de convocar a un concilio universal para con este medio extraordinario acudir a las necesidades también extraordinarias del pueblo cristiano. [Pues] existía la convicción de que la boga de opiniones contrarias a la doctrina de la Santa Sede y la situación de zozobra de la Iglesia hacían necesario el empleo del medio más extremado, pues la condenación de los errores contemporáneos por el Papa no era bastante (Ranke, 1988: 601).

Entre los preparativos de este Concilio estuvieron las sesiones de marzo de 1865, mayo de 1866 y julio de 1867. Estas reuniones previas, desde el punto de vista del Estado, tenían el supuesto de que "si se convoca a un concilio universal era con la intención de consagrar de nuevo las doctrinas y los intereses del papado y de condenar las doctrinas contrarias, por muy extendidas que estuviesen" (Ranke, 1988: 603). Además, a Pío IX le urgía el Concilio por dos motivos: a) la presión del poder civil de anexar el "Estado de la Iglesia" (Roma) a la Unidad Nacional (años después se conocería como Unificación Italiana, 1870), y b) el antagonismo con el rey de Italia, Francisco II (1836-1894), rey de las Dos Sicilias. Finalmente, el 8 de diciembre de 1869 se inauguró el Concilio Vaticano I en la basílica de San Pedro. Mas:

Los propósitos del Papa, que sólo pensaba en una consolidación del poder máximo en el sentido tradicional, se enfrentaban a las ideas de toda una serie de obispos y también de laicos, espiritualmente interesados, que esperaban una transformación del poder eclesiástico en un sentido que correspondiera a las exigencias del siglo (Ranke, 1988: 605).

Los trabajos se extendieron hasta el 18 de julio de 1870, cuando se aprobó la infalibilidad del Papa, con una votación de 533 a favor y dos non placet. Esto significó el reconocimiento de una autoridad apoyada en la acción divina, lo que contrastaba con los altercados político-sociales del mundo de aquella época, necesitado de un guía, de un poder conciliador de los intereses nacionales, estatales y grupales.5

Con sustento en lo anterior, y de vuelta con la argumentación de Joseph Ferraro, las "condenas" de la Iglesia hacia el comunismo inician con León XIII, quien sube al trono de San Pedro en 1875. Una vez ahí se enfrenta al mundo del capitalismo, donde el trabajador necesita del capitalista, y éste de alguien que venda su fuerza física: el obrero. El rechazo hacia el comunismo se ubica en 1891, con la encíclica Rerum novarum (define el concepto de justicia, coadyuva a la doctrina social de la Iglesia), donde León XIII encara "el prurito revolucionario que agita a los pueblos" y arguye que "cuando los socialistas, soslayando por completo la providencia de los padres, hacen intervenir a los poderes públicos, obran contra la justicia natural y destruyen la organización familiar" (p. 19). Lo importante, históricamente, y sin tomar partido de uno u otro lado, es ver cómo se introduce el comunismo en la "conciencia epocal" y de qué forma cambia la manera de hacer política y de ejercer la libertad de creencias de los sujetos,6 así como las trabas u obstáculos que la institución política más antigua de la modernidad, la Iglesia, pone para conservar sus privilegios.

Desde un enfoque formal, la tesis de La lucha de la Iglesia contra el comunismo es que el Concilio Vaticano II realmente no fue un concilio religioso, sino un congreso político que dictó cambios en su estructura para impartir el credo con fines ideológicos: los de conservar y fortalecer la existencia del capitalismo durante una época en crisis.7 Así, la renovación espiritual estuvo presente en el mensaje de apertura a todos los hombres (Ad omnes homines), de los padres conciliares, el 11 de septiembre de 1962; ahí Juan XXIII habló de los compromisos con la paz, la justicia, la renovación espiritual y la preocupación por el estado de los pobres. Su discurso se orientó a hacer la doctrina social católica más eficaz, más acorde con las necesidades y exigencias del sistema político predominante. En síntesis, los objetivos del Vaticano II pretextaban la fe y buena voluntad en su proceder, pero el interés encubierto era acrecentar su poder temporal, nada trascendente a lo económico y político.

El eje rector que sostiene la proposición del libro de Ferraro está en el develamiento de la raíz de las preocupaciones papales, llámense renovación cristiana de la sociedad, difusión de la doctrina del bien común, jerarquía católica abocada a los pobres, apostolado laico, concordia entre los católicos, ecumenismo, libertad religiosa, unidad en la diversidad, desasosiego por la paz y la justicia, lucha contra el ateísmo o cambio litúrgico. Ahí, afirma Ferraro, con el conocimiento crítico de fuentes directas, y a pesar del matiz humanitario y esperanzador que pudieran tener las consignas, subyacen en esencia objetivos políticos.

La contraparte de la tesis e hipótesis intuidas está en la conclusión a la que llega el autor:

Para el cristiano debe ser evidente que la transformación del orden temporal debe realizarse no para salvar al capitalismo durante una época de relativa crisis del sistema, sino para que los hombres y mujeres puedan relacionarse mejor con Dios. Dios en un fin, pero los teólogos del Concilio lo convirtieron en un medio; querían quedar bien con la sociedad burguesa para tenerla como aliada en contra del comunismo (p. 154).

Por consiguiente, la Iglesia se fue adaptando a la cultura moderna, principalmente en aquellos sectores que implicaban una ganancia. Como ejemplo se puede aludir a la inclusión de la autonomía de lo terreno, la libertad de conciencia y de pensamiento, el espíritu democrático, la subjetividad del ser humano, el uso del diálogo para llegar al consenso y el respeto al pluralismo, dentro de los postulados del Concilio. Esto, más allá de idealizaciones, significó el esfuerzo de la Iglesia por entender su lugar y misión en el mundo, pero, también, es el destello prolongado de una transformación pertinente con los capitales en pugna.

El pontificado de León XIII fue notorio por su acercamiento a la modernidad. Para él, la doctrina social de la Iglesia no era contraria al capitalismo, sino que se oponía a los abusos del "sistema". De ahí que se definiera la justicia de tal modo que las relaciones productivas capitalistas sigan operando y se consideren como parte del orden de Dios. En concordancia, la construcción de la paz deriva de tal noción, y, ya sea desde un punto de vista marxista o capitalista, la paz no es una categoría neutra, sino algo moldeable de acuerdo con las convicciones o prejuicios partidistas.

Ferraro señala que León XIII condenó el socialismo, pero no el capitalismo; sin embargo, censuró la avaricia de los potentados particulares en cuanto causa de sufrimiento, pobreza y desesperación en los proletarios. El autor enfatiza que su doctrina fue antisocialista y defensora de las relaciones productivas capitalistas, por tener éstas un origen divino. Además:

León XIII consideró que la Iglesia, en aquella época, tenía como parte de su misión combatir el comunismo; vio la íntima conexión entre la injusticia, la perturbación del orden social y el crecimiento del socialismo, y propuso la práctica de la justicia como medio para lograr la paz social y vencerlo (p. 24).

En el caso de Pío XI, el capitalismo no es condenable por sí mismo ni vicioso por naturaleza, sino violador del "recto orden" sólo cuando abusa de los obreros y de la clase proletaria. Empero, considera la propiedad privada (bienes sociales de producción) como un derecho natural, según la encíclica Quadragesimo anno, de 1931.

Mientras, en Divini redemptoris, de 1937, exhorta a los sacerdotes a ir al obrero, a los necesitados, como mandan las enseñanzas de Jesús, pero la enmienda no es humanitaria y desinteresada del todo. Ferraro se apoya en una sentencia de esa encíclica y hace saber que tal actitud respondió a que dicho sector social era el más expuesto a las maniobras de los agitadores que explotan la mísera situación de los menesterosos para encender en su alma la envidia contra los ricos y excitarlos a tomar por la fuerza lo que, según ellos, la fortuna les ha negado injustamente. "Pero si el sacerdote no va al obrero y al necesitado para prevenirlo o para desengañarlo de todo prejuicio y de toda teoría falsa, ese obrero y ese necesitado llegarán a ser presa fácil de los apóstoles del comunismo" (p. 42).

Entre tanto, la renovación espiritual era impostergable para hacer una doctrina social católica "más justa", para que los ricos practicaran la equidad con sus obreros, para que éstos no se convirtieran en revolucionarios y para que los laicos tomaran su responsabilidad en el apostolado social. Sin embargo, bajo este papado se promulgaron cuatro documentos con matices que obstaculizaban el comunismo: el Decreto sobre el ecumenismo, el Decreto sobre las Iglesias orientales católicas, la Declaración de las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, y la Constitución sobre la sagrada liturgia.

Sumado a esto, la jerarquía católica impulsó una serie de cambios donde todos los hombres -sobre todo los cristianos- se unieran en un "escuadrón en contra del enemigo común". Para ello, el Concilio recalcó la importancia de la diversidad dentro de la unidad prevaleciente en el seno de la Iglesia. Además, propuso la posibilidad de la conservación de ritos, costumbres, tradiciones espirituales, etcétera, no sólo de los protestantes y ortodoxos, sino de las religiones no cristianas al convertirse cualquiera de éstas a la fe católica. Y, una vez satisfechas las posibles demandas, guiarlos en contra del comunismo.

Por esta razón, las modificaciones en la liturgia sobrepasaron la "practicidad del mensaje" y se perfilaron hacia la esfera sociopolítica. El reformismo posconciliar intraeclesial no fue algo netamente religioso, sino una estratagema cargada de ideología procapitalismo. Hechos desacreditados por Ferraro; así como las posturas papales relativas al derecho de propiedad, la comunidad de bienes, la concepción de la libertad, la enajenación del trabajo en unas cuantas manos y la organización familiar, pues le parecen puntos estratégicos del encausamiento de la subjetividad.

lunes, 13 de enero de 2020

Purgar el capitalismo

Resultado de imagen para miseria en nueva york
U
na postura se ha ido conformando en el campo académico radical de la economía en Estados Unidos y Europa, y está claramente expuesta por James Galbraith, de la Universidad de Texas en Austin.
Dice Galbraith: En tanto los males del capitalismo moderno se multiplican, una serie de cuestiones fundamentales sobre el futuro del modelo económico dominante en el mundo son imposibles de ignorar. Pero, en ausencia de alternativas viables, la cuestión es cómo reformar un sistema que está crecientemente en desacuerdo con la democracia.
Dentro de esta línea de pensamiento se encuentran trabajos publicados después de la crisis financiera de 2008 y a consecuencia de sus repercusiones, sobre todo en materia de la creciente desigualdad que se ha provocado. Entre ellos y sólo como una mínima referencia están los de Stiglitz, Piketty, Milanovic, Collier, Skidelsky y el propio Galbraith.
El asunto tiene muchas vertientes, pues el sistema que hoy campea se ha ido restructurando de manera tal, que los cambios tecnológicos, los mercados financieros, la reducción de la demanda laboral o las presiones sociales han acrecentado los efectos adversos que produce.
De tal manera, las propuestas a las que se apuntan esos autores pretenderían provocar una especie de purga del sistema. Una purga en su sentido literal, o sea, quitar de una cosa lo malo, peligroso o dañino.
Purgas de este tipo ha habido antes, como fueron las asociadas con las medidas del Estado de bienestar, que trataban del papel del gobierno en la protección y promoción del bienestar de la población. Para ello se partió de los principios de igualdad en las oportunidades, la distribución equitativa del ingreso y la riqueza y la responsabilidad de proveer un sustento mínimo a quien lo necesita.
Esta política puede ilustrarse, entre otras medidas, con las propuestas por Beveridge en Gran Bretaña, en 1942, o las del New Deal, de Roosevelt, entre 1933 y 1939. Todo esto ha sido degradado progresivamente a partir de la década de 1980, con el neoliberalismo y el proceso de globalización, con relevantes repercusiones políticas que ahora se manifiestan en muchos países.
Hoy podría pensarse que el capitalismo ha alcanzado un alto grado de pureza. Tal rasgo se manifiesta en la forma en que operan sectores como la informática, la generación y uso de datos, las telecomunicaciones y los mercados financieros. Se manifiesta, además, en una voluntad expresa de los gobiernos por la desreglamentación y la privatización. En algunos casos tiene que ver de plano con el abuso y apropiación de recursos y empresas, como ha ocurrido en Rusia y con una forma notable del capitalismo de Estado como es el de China.
La pretendida purga del capitalismo confronta una amplia serie de fenómenos fuertemente arraigados al funcionamiento del sistema y que no tienen prácticamente contrapeso efectivo suficiente.
La consecución de la ganancia es, por definición, el objetivo primordial de la actividad económica y la organización social en este sistema. Pero las acciones políticas para establecer alguna forma de compensación se van perdiendo. El mercado es el actor protagónico y ahí privan sin reserva el precio, el volumen y el tiempo. Amazon es un ejemplo, los fondos de inversión otro y Facebook uno más. Cada uno contiene sus particularidades, pero el fin es el mismo: el control y la máxima rentabilidad, lo más centralizado y concentrado que se pueda.
El trabajo es uno de los factores que se hacen más superfluos, claro que el menos calificado y adaptado expresamente a las actividades más rentables y con potencial de generar los mayores excedentes posibles.
La empresa japonesa Uniqlo, que diseña y produce ropa, es subsidiaria de Fast Retailing Co Ltd. Para ésta la noción de rapidez ( fast) se refiere a cómo se compra y usa la ropa, y los cambios inducidos de la moda. Uniqlo ha reducido 90 por ciento la cantidad de trabajadores en su más grande bodega en Tokio. La empresa anunció a finales de 2019 que está cerca de la automatización total en dicha bodega. Esto, mediante el desarrollo de un robot de dos brazos que hace lo que antes sólo un humano podía realizar, es decir, inspeccionar los productos; transferirlos a la bodega; leer las etiquetas electrónicas colocadas en las prendas; confirmar los números de inventario y otra información, y clasificarlos y ordenarlos para el embarque. Además, pueden doblar las prendas, ponerlas en sus cajas y pegar las etiquetas de embarque.
Si se repasa la manera en que funcionan los mercados más modernos y masivos en todos los sectores de la producción y los servicios, si se confrontan con las medidas de políticas públicas dirigidas directamente a esos mercados, pero también a los que les son complementarios: educación, salud, vivienda, etcétera, no son evidentes los estímulos que existen hoy para purgar el sistema y hacerlo viable. No es clara la ruta de una reforma posible. Las disyuntivas están abiertas.

miércoles, 17 de julio de 2019

El capitalismo necesita corregir el rumbo: FMI

Resultado de imagen para fmi
 
Periódico La Jornada
Miércoles 17 de julio de 2019, p. 24
París. El director general interino del Fondo Monetario Internacional (FMI), David Lipton, afirmó ayer que el capitalismo necesita corregir el rumbo frente a las desigualdades, pero aseguró que éste sigue funcionando.
El capitalismo ha sido el motor detrás de muchos éxitos que hemos vivido, expresó en un discurso en Francia para celebrar la creación del FMI y del Banco Mundial (BM). Aseguró que no tiene ningún defecto inherente. Sin embargo, admitió que se trata de un sistema imperfecto que necesita corregir el rumbo.
Parte del problema es el auge de las desigualdades excesivas, a pesar de que las tasas de pobreza se han reducido en todo el mundo desde 1980, aseguró.
Abogó por que los gobiernos aumenten sus gastos para reducir las desigualdades y evitar que las multinacionales aprovechen vacíos legales para pagar menos impuestos.
Lagarde sale en septiembre
La directora gerente del FMI, Cristine Lagarde, envió su renuncia formal al frente del organismo, la cual tendrá efecto a partir del 12 de septiembre, fecha en que se efectuará la audiencia con la Comisión Económica del Parlamento Europeo.
Ello, luego de que la economista francesa fu nominada –el 2 de julio– para presidir el Banco Central Europeo (BCE). Sin embargo, hasta el momento ella sólo había dicho que estaba interesada en el cargo, pero aún faltaba que el Parlamento Europeo aprobara su postulación.
Su renuncia permite al FMI lanzar la búsqueda de su remplazo, dijo la institución en un comunicado difundido este martes.
Con mayor claridad sobre mi nominación como presidenta del BCE y sobre el tiempo que esto tardará, he tomado esta decisión con base en el mejor interés para el fondo, ya que esto acelerará el proceso de selección de mi sucesor, indicó.
Los líderes de la Unión Europea la nominaron para suceder a Mario Draghi al frente del BCE, cuyo periodo terminará en noviembre.
Lagarde se aleja de la conducción del FMI entre especulaciones sobre su remplazante.
El directorio del FMI designó por el momento a su segundo, el estadunidense David Lipton, director gerente interino. Pero la tradición ha sido que un europeo comande el organismo de crédito, mientras un estadunidense lidere el BM, su institución hermana.
(Con información de Dora Villanueva)

viernes, 8 de enero de 2016

“Poda económica”, artículo de Pablo Gómez

El capitalismo está dando a luz algo nuevo en su propio proceso de acumulación y México se ve afectado negativamente por el fenómeno.

Tablero_BMV-1


El capitalismo es un sistema que no sólo admite interrupciones de sus ciclos sino que las necesita. El fluido del capital no es lineal como se supondría desde un estudio superficial sino que, aunque la acumulación tiene una ley general propia, su proceso carece de un tracto sucesivo. Los cambios en el proceso económico-técnico son los elementos que le brindan al capitalismo su vitalidad, sin ellos caería por sí mismo, lo cual podría ocurrir sólo en un extremo histórico.
El hecho concreto es que hoy en día el capitalismo está dando a luz a algo nuevo en su propio proceso de acumulación. Esto lleva a la crisis.
El alto crecimiento del producto en algunos países llamados emergentes se debió a su doble capacidad de captación de inversión extranjera para la producción industrial manufacturera y a su gran capacidad de producción y consumo de bienes primarios y de energéticos. Por ello, en la lista ha estado primero China pero también Brasil junto con otros pocos países de crecimiento extraordinario. Mientras, el estancamiento de las economías europeas se ha debido a una composición orgánica de capital demasiado alta en el cual el capital constante (así llamado en economía política) tiene un peso muy grande pues los insumos industriales se apreciaron en las últimas décadas empezando por los energéticos.
Ahora, como respuesta, las materias primas (incluyendo alimentos) van a la baja por lo que los productores van a la ruina relativa y los países consumidores van a financiar de tal forma su capital variable (salarios) y a sufragar una parte de su capital constante. En consecuencia, Europa se está recuperando al igual que Estados Unidos pero China y Brasil, junto con otros, reducen su ritmo de expansión.
¿Cómo queda aquí México? Pues tiene todo lo malo del fenómeno y nada de lo bueno del mismo. El petróleo se ha depreciado brutalmente mientras que los alimentos relativamente baratos presionan hacia un estancamiento de los salarios pero los campesinos que aún son un millón de productores no alcanzan a cubrir ni los gastos. Mientras, la baja en los precios de productos primarios está mejorando la composición orgánica del capital de los países de economías más industrializadas con lo cual se ha podido elevar en términos relativos los salarios y, con ello, impulsar los mercados internos que de éstos dependen, al igual que el empleo. Estados Unidos y Europa no van mal. México seguirá sin embargo en la misma lamentable situación de estancamiento crónico.
La reducción del precio del crudo ha pasado de una recaudación petrolera equivalente al 30 por ciento a menos del 15 pero lo importante no es el porcentaje sino los dólares que se han dejado de recibir por parte del Estado. Gracias a la reforma de hace dos años el fisco mexicano se ha defendido hasta cierto punto. Sin embargo, la inversión pública de México es de las más bajas en los países de su clase y el empleo no se expande porque el mercado interno se encuentra estancado (la mayoría de las nuevas altas al Seguro Social son de empleos informales que ya existían antes de la reforma mencionada). La enorme plataforma manufacturera de exportación ha creado un sector de obreros bien pagados que no alcanza a ser suficiente para promover una expansión del mercado interno porque, además, esos obreros consumen principalmente bienes manufacturados de importación; si no fuera por los alimentos del diario, sería casi como si vivieran en Estados Unidos. Sobre esta base es muy difícil sacar provecho a ese tipo de industrialización con tecnología globalizada que es la predominante en México.
En China baja la bolsa y, en consecuencia, lo mismo ocurre en otros países pero en México, cuando tal fenómeno se presenta, las acciones vendidas en los remates bursátiles se convierten al instante en dólares para ser depositados en cuentas denominadas en esa moneda dentro o fuera del país. Si hay mucha venta accionaria habrá mucha compra de dólares. A esto hay que agregar las operaciones con bonos de deuda pública y las de deuda privada. Los repliegues en estos renglones han significado la compra en el mercado cambiario mexicano de decenas de millones de dólares: el peso llegará a 18 pesos por dólar y contando. Que no se siga pensando como lo hace Carstens, de la manera más ilógica, que eso no afectará los precios internos: ya ha empezado a hacerlo. Que no se siga diciendo tampoco que es imposible una gran corrida financiera frente a la cual la reserva se haría nada.
El mundo está entrando en una nueva poda del capitalismo. Para México, el problema es que ésta como las anteriores no le favorece sino que, como antes, también le perjudica. El país se encuentra en una situación en la que su política económica, es decir, la de sus sucesivos gobiernos, no se ha hecho para aprovechar ningún cambio en la situación mundial y mucho menos para sacar ventaja de nuevas crisis que pudieran proveer las mejoras que el destino le ha negado a México.
Los brasileños podrían decir que le sacaron suficiente raja a los tiempos de buenos precios y expansión comercial, al menos en unos cuantos años sustrajeron de la pobreza a 30 millones, pero los mexicanos no pueden decir nada agradable y mucho menos esperanzador cuando tienen un gobierno anacrónico. Tenemos ya más de 20 años de estancamiento: del PRI al PAN y de nuevo al PRI; increíble.

martes, 28 de enero de 2014

Capitalismo : por negocio, bloquean cura del cáncer

Descubren cura del Cáncer y es bloqueada por las farmacéuticas

Científicos de la Universidad de Alberta, en Canadá, aseguran haber descubierto una sustancia que elimina las células afectadas por tumores, pero no consiguen fondos para seguir sus pruebas porque la sustancia que usan no tiene patente.
Investigadores de la Universidad de Alberta han logrado curar el cáncer utilizando un medicamento llamado dicloroacetato, sin embargo, como esta sustancia no requiere patente y es barata a comparación con los medicamentos usados para combatir el cáncer por las grandes farmacéuticas, está investigación no ha recibido mucho apoyo ni está haciendo eco en los medios.
El Dr. Evangelos Michelakis, profesor de la Universidad de Alberta, probó el dicloroacetato en células humanas y notaron que mata las células de cáncer en los pulmones, en el cerebro y en el pecho, dejando solamente las células sanas. En ratas con severos tumores sus células se encogieron al ser alimentadas con agua con esta sustancia.
El dicloroacetato detona una acción en la mitocondria para que esta acabe de forma natural con el cáncer en las células (tradicionalmente se enfoca en la glucólisis para combatirlo).
El Dr Michelakis manifestó su preocupación de no encontrar fondos para hacer pruebas clínicas con dicloroacetato ya que no representaría fuertes ganancias para inversionistas privados al no estar patentado.

Esto encaja exactamente con lo que dijo el Premio Nobel de Medicina Richard J. Roberts en una entrevista sobre como los fármacos que curan no son rentables y por eso no son desarrollados por las farmacéuticas que en cambio sí desarrollan medicamentos cronificadores que sean consumidos de forma serializada.
La entrevista originalmente fue publicada por el diario español Vanguardia:
¿La investigación se puede planificar?
Si yo fuera ministro de Ciencia, buscaría a gente entusiasta con proyectos interesantes les daría el dinero justo para que no pudieran hacer nada más que investigar y les dejaría trabajar diez años para sorprendernos.
Parece una buena política.
Se suele creer que, para llegar muy lejos, tienes que apoyar la investigación básica pero si quieres resultados más inmediatos y rentables, debes apostar por la aplicada…
¿Y no es así?
A menudo, los descubrimientos más rentables se han hecho a partir de preguntas muy básicas. Así nació la gigantesca y billonaria industria biotech estadounidense para la que trabajo.
¿Cómo nació?
La biotecnología surgió cuando gente apasionada se empezó a preguntar si podría clonar genes y empezó a estudiarlos y a intentar purificarlos.
Toda una aventura.
Sí, pero nadie esperaba hacerse rico con esas preguntas. Era difícil obtener fondos para investigar las respuestas hasta que Nixon lanzó la guerra contra el cáncer en 1971.
¿Fue científicamente productiva?
Permitió, con una enorme cantidad de fondos públicos, mucha investigación, como la mía, que no servía directamente contra el cáncer, pero fue útil para entender los mecanismos que permiten la vida.
¿Qué descubrió usted?
Phillip Allen Sharp y yo fuimos premiados por el descubrimiento de los intrones en el ADN eucariótico y el mecanismo de gen splicing (empalme de genes).
¿Para qué sirvió?
Ese descubrimiento permitió entender cómo funciona el ADN y, sin embargo, sólo tiene una relación indirecta con el cáncer.
¿Qué modelo de investigación le parece más eficaz, el estadounidense o el europeo?
Es obvio que el estadounidense, en el que toma parte activa el capital privado, es mucho más eficiente. Tómese por ejemplo el espectacular avance de la industria informática, donde es el dinero privado el que financia la investigación básica y aplicada, pero respecto a la industria de la salud… Tengo mis reservas.
Le escucho.
La investigación en la salud humana no puede depender tan sólo de su rentabilidad económica. Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas.
Explíquese.
La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capital…
Como cualquier otra industria.
Es que no es cualquier otra industria: estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y millones de seres humanos.
Pero si son rentables, investigarán mejor.
Si sólo piensas en los beneficios, dejas de preocuparte por servir a los seres humanos.
Por ejemplo…
He comprobado como en algunos casos los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad…
¿Y por qué dejan de investigar?
Porque las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.
Es una grave acusación.
Pues es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que digo.
Hay dividendos que matan.
Por eso le decía que la salud no puede ser un mercado más ni puede entenderse tan sólo como un medio para ganar dinero. Y por eso creo que el modelo europeo mixto de capital público y privado es menos fácil que propicie ese tipo de abusos.
¿Un ejemplo de esos abusos?
Se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo. Como no se han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que en mi niñez había sido derrotada, está resurgiendo y ha matado este año pasado a un millón de personas.
¿No me habla usted del Tercer Mundo?
Ése es otro triste capítulo: apenas se investigan las enfermedades tercermundistas, porque los medicamentos que las combatirían no serían rentables. Pero yo le estoy hablando de nuestro Primer Mundo: la medicina que cura del todo no es rentable y por eso no investigan en ella.
¿Los políticos no intervienen?
No se haga ilusiones: en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales, que invierten lo necesario para que salgan elegidos sus chicos, y si no salen, compran a los que son elegidos.
De todo habrá.
Al capital sólo le interesa multiplicarse. Casi todos los políticos – y sé de lo que hablo- dependen descaradamente de esas multinacionales farmacéuticas que financian sus campañas. Lo demás son palabras…
Richard J. Roberts nació en Derby, Inglaterra, en 1943. Estudió inicialmente Química, posteriormente se traslada a Estados Unidos, donde desarrolla actividad docente en Harvard y en el Cold Spring Harbor Laboratory de Nueva York. Desde 1992 dirige los trabajos de investigación del Biolabs Institute, de Beverly, (Massachusetts).
Obtuvo el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1993, compartido con Phillip A. Sharp, por su trabajo sobre los intrones, fragmentos de ADN que no tiene nada que ver con la información genética. Pudieron describir que la información depositada en un gen no estaba dispuesta de forma continua, sino que se encontraba fraccionada.
Los primeros experimentos los realizaron sobre material genético de virus, particularmente de adenovirus.
Ambos llegaron a la conclusión de que el ARN ha tenido que preceder en la evolución al ADN.
https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=1480962545775589464#editor/target=post;postID=8410325421815551598

lunes, 5 de agosto de 2013

68 mil despedidos en 6 meses. Ahí está la maldita reforma laboral

Concentran más de 70% del valor del mercado y ganaron $130 mil 51 millones en el lapso
Grandes empresas despidieron a 68 mil personas de enero a junio
El 73 por ciento de los recortes afectaron a empleados, con 50 mil 61 cesados en el periodo
Foto
Aspecto parcial de Santa Fe, donde se instalaron las empresas más grandes del paísFoto Roberto García Ortiz
Susana González
 
Periódico La Jornada
Lunes 5 de agosto de 2013, p. 28
Las grandes empresas del país que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), muchas de ellas trasnacionales y que tienen entre sus principales accionistas a integrantes del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (CMHN), despidieron en total a 68 mil 479 trabajadores durante el primer semestre de 2013. El dato corresponde a los informes financieros más recientes de 31 firmas mineras y siderúrgicas, constructoras, televisoras, telefónicas, agroalimentarias, de servicios, fabricantes de diversos artículos de consumo así como de materiales, fraccionadoras, aerolíneas y cadenas de supermercados que concentran más de 70 por ciento del valor del mercado.
Se trata de Grupo México, Industrias Peñoles, Altos Hornos, Walmart, Soriana, Chedrahui, Comercial Mexicana, ICA, Cemex, Cementos Chihuahua, MexiChem, Vitro, Geo, Sare, Hogar, Homex, Ara, Televisa, Tv Azteca, América Móvil, Bachoco, Bimbo, Femsa, Grupo Modelo, Aeroméxico, Grupo Posadas, Kimberly-Clark, Alfa, Gruma, Grupo Carso y San Luis.
Muchas son parte también de los 39 integrantes del CMHN, presidido por Claudio X. González, de Kimberly-Clark, y que este año se comprometió a invertir 27 mil millones de dólares en México, lo que según divulgaron, contribuiría a la generación de más puestos de trabajo.
Sin embargo, al llegar a la mitad del año las esas compañías reportaron tener un millón 280 mil 856 trabajadores (entre obreros, empleados y funcionarios), una reducción de 5 por ciento respecto al millón 349 mil puestos de trabajo que informaron tener cuando finalizó 2012.
Esa caída en la plantilla laboral de estas grandes empresas implica que cada día, entre enero y junio de este año, 378 mexicanos perdieron su trabajo, es decir, entre 15 y 16 por hora. En promedio, cada una de las 31 empresas revisadas por este medio de información cesaron a 2 mil 208 empleados en el semestre.
Los despidos contrastan con el aumento de ganancias que, en general, reportaron la mayoría de las empresas en comparación con el primer semestre de 2012 y que sumaron 130 mil 51 millones de pesos. La principal excepción la constituyen fraccionadoras como Homex, Ara, Geo, Hogar o Sare, que desde el año pasado ya presentaban pérdidas.
El 73 por ciento de los recortes afectaron a empleados, pues acumularon 50 mil 61 despidos, lo cual se explica porque la mayoría de las empresas son de servicios. Este grupo pasó de tener 803 mil 9 puestos de trabajo a 752 mil 948, una caída de 6.2 por ciento en el semestre.
Los obreros sumaban 451 mil 302 en diciembre, pero para junio llegaron a 431 mil 622, es decir, una disminución de 4.3 por ciento.
En cambio, el grupo de funcionarios no disminuyó en varias empresas e incluso en algunas se incrementó, aunque hay muchas que no tiene este tipo de puesto. Entre las 31 empresas analizadas, el de los funcionarios fue el único de los tres grupos de personas contratadas que ganó más plazas, al pasar de 95 mil 16 en diciembre a 96 mil 30 para junio, es decir, un punto por ciento adicional en seis meses.
Más grandes, menos empleo
Entre el listado seleccionado destacan los siguientes casos: la fraccionadora Homex registró un desplome de 38 por ciento en sus puestos de trabajo, al pasar de 9 mil 975 en diciembre pasado a sólo 3 mil 792; de ellos 35 por ciento eran de obreros, pues sólo se mantuvieron 748 contra 4 mil 267 que había a finales de 2012.
La trasnacional Walmart, que se ufana de ser una de las principales empleadoras del país y que no ha dejado de inaugurar tiendas, en el periodo mencionado despidió a 8 mil 847 empleados (no tiene funcionarios ni obreros), lo que representa una reducción de 3.5 por ciento de su plantilla laboral. En diciembre contaba con 193 mil 333 trabajadores, pero cerró junio con 182 mil 260, indica su informe financiero enviado a la BMV.
Alfa, dedicada a los petroquímicos, autopartes, alimentos refrigerados y telecomunicaciones, reportó contar con 66 mil 989 funcionarios, empleados y obreros en 2012, cuyo número quedó reducido a cero en junio de este año, sin que se explique si esto se debe a que ya son contratados mediante outsourcing.
En Cemex se perdieron mil 22 puestos de trabajo, al pasar de 43 mil 905 a 42 mil 883. En Grupo Bimbo se perdieron mil 61 y en la cadena Chedrahui mil 294.
En otras compañías las reducciones fueron menores y también están las que reportaron incrementos en algunos de los tres grupos de trabajadores que conforman sus plantillas, como por ejemplo Altos Hornos de México o Industria Peñoles. Incluso hay fraccionadoras o vivienderas donde aumentaron los puestos de trabajo como Ara y Geo, en el sector de obreros

sábado, 15 de junio de 2013

Morena y las viejas prácticas priistas


El proyecto de construcción de Morena como partido político, surge de una necesidad histórica de organizar un Movimiento Social que nace para enfrentar el desafuero de Andrés Manuel López Obrador y se continúa en luchas contra las instituciones de un gobierno claramente sometido a los intereses de la burguesía.

Este sometimiento institucional en la historia y actualidad del capitalismo es inevitable, en la medida que no haya contrapesos políticos que fuercen  la democratización de estas instituciones.

Este cambio cualitativo de un gran movimiento de masas en un partido, es un fenómeno que ha ocurrido en otros países.  En Latinoamérica, con extraordinarios resultados.  Ahí están los ejemplos de Venezuela, Ecuador , Uruguay y Bolivia, que lograron la toma del poder para iniciar un proceso de transformación anticapitalista.

Por lo demás, no hay otra opción. No podemos quedarnos en una resistencia civil eterna, ni en una desobediencia civil sin futuro. Morena es un partido anticapitalista que tiene un programa de transformación, primero, hacia el estado de bienestar  que promueva la distribución de los beneficios económicos y los derechos que hoy disfrutan sólo una pequeña minoría.

En este camino, habrá quién se conforme con subir un escalón. Si lo analizamos emocionalmente, los consideraremos “traidores”. Si lo entendemos estructuralmente, aceptaremos que hay  miembros individuales y grupos que se conformarán con la comodidad personal, o con sus demandas particulares satisfechas. Ni hablar. Ellos, como los otros, son hijos del mismo sistema.

Y caminarán también con nosotros viejas prácticas, pero por desgracia vigentes, que son propias del capitalismo que todo lo convierte en  mercancía, incluyendo el voto y la voluntad política. Y parece que este hecho pudiera ser paralizante para las vanguardias más combativas. 

Para evitar esta parálisis,  abandonemos el juicio de nuestra emoción y redoblemos nuestro compromiso con la Revolución de las Conciencias, sin excluir, pero sí confrontar y someter a nuestros órganos de vigilancia, a quienes promueven estas prácticas de comercio electoral y político, pero entendiendo que son parte de nuestra organización y confiando que las herramientas de formación política serán la mejor medicina para los males internos de la ideología capitalista.

Sonríe, Morena Va.


Jacobino

sábado, 1 de noviembre de 2008

La crisis global se debe a que el modelo capitalista está agotado, afirma experto

El mundo tiene la oportunidad de hacer resurgir la agricultura campesina y familiar: Hernández Navarro

Mariana Norandi

La raíz de la actual crisis económica no radica en un colapso hipotecario estadunidense, sino en un agotamiento del sistema capitalista que ha desencadenado en una “crisis global de subproducción”. Es decir, este modelo económico ya es incapaz de producir lo que necesita para seguir funcionando, afirmó ayer Jorge Beinstein, especialista argentino en pronósticos económicos globales, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Parecería que la sucesión de crisis de sobreproducción han acumulado un volumen parasitario tal, que ha terminado por armar una crisis general de subproducción. La crisis energética no es sólo energética y alimentaria, se va transformando en crisis industrial y el capitalismo ahora aparece como un sistema cada vez menos capaz para producir lo que necesita para seguir funcionando.”

Al impartir una conferencia magistral dentro del Seminario Internacional Colapsos Ecológico-Sociales y Económicos, el cual finalizó ayer en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, el también académico de la Universidad de Buenos Aires afirmó que el capitalismo, desde su inicio, a finales del siglo XVIII, ha ido evolucionando por periodos de juventud, madurez, senilidad y ahora ha llegado a un momento de “colapso”.

Pero, independientemente de lo dañado que salga de esta situación, de que se refuerce o muera, está naciendo “un hombre nuevo”. Éste, que nada tiene que ver con el concepto guevarista de la década de los sesenta, posee un “patrimonio democrático” gestado en todos los movimientos sociales, sindicales o revolucionarios del siglo XX y que hoy, renace como “sujeto social” capaz de transformar la realidad social y económica.

Este nuevo sujeto, según ejemplificó el economista, lo podemos encontrar en los movimientos sociales de América Latina o en las guerras de Irak y Afganistán, donde Estados Unidos, con toda la sofisticación en armamentos que posee no ha podido derribar la resistencia que ha surgido en estos países.

Ésta, agregó, es asimismo una crisis de “civilización” que incluye a todas las crisis posibles (energética, financiera, económica, social, ambiental, agrícola o militar, entre otras) porque ésta no es cualquier situación, es “la crisis” la cual no tiene mayor precedente en la historia del capitalismo.

Este seminario contó con la participación de otros asistentes, como Tony Clarke, director del Instituto Polaris, de Canadá, que vincula organizaciones sociales y ciudadanas en torno a la problemática del agua.

Clarke coincidió con Beinstein en que esta crisis no tiene precedentes y afimó que ha llegado la hora de que la clase trabajadora se una al activista ambiental para revertir la situación y que el centro de esta alianza debe ser el cambio “de la producción y el consumo”.

Explicó que la lucha por la no privatización de los recursos naturales, entre ellos el agua, es formar parte de las estrategias para enfrentar esta crisis porque los recursos ya no se pueden seguir viendo como una mercancía más del capitalismo.

Por su parte, Luis Hernández Navarro, coordinador de opinión de esta casa editorial, centró su análisis en la crisis agrícola, la cual, subrayó, desencadenó el alza de los precios de los alimentos. Este auge de precios, explicó, se debió principalmente a dos factores: el papel que jugó la especulación financiera y el incremento de la siembra de cereales para la producción de agrocombustibles.

Sostuvo que los responsables de esta situación son los gobiernos de Estados Unidos y Europa que fomentaron el uso de agrocombustibles, así como las empresas agroindustriales que son las grandes beneficiarias de esta crisis, ya que en el capitalismo “el hambre es un gran negocio”.

Ante ello, consideró que la actual crisis abre la posibilidad de que resurja la agricultura campesina y familiar, no como una reliquia del pasado, sino como la forma más viable de construir un mejor futuro.

Green Go