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lunes, 31 de agosto de 2015

Hubo linchamiento de medios e intelectuales en mi contra por caso Narvarte: Duarte

Hubo linchamiento de medios e intelectuales en mi contra por caso Narvarte: Duarte


El gobernador de Veracruz, Javier Duarte, afirmó que las investigaciones que desarrolla la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) en el caso Narvarte, han mostrado que “se hizo un juicio a priori” a su persona.
Aunque las indagatorias aún no concluyen, el priista afirmó que desde el inicio del caso hubo un linchamiento público en contra de su persona en el que participaron, “incluso, escritores e intelectuales, lo que cobró aún mayor resonancia por tratarse de la investidura de un gobernador y no de un ciudadano común”, dijo el polémico gobernador.
Al ser cuestionado sobre este tema a raíz de la detención de un ex policía del DF, a quien se investiga en torno a su presunta participación en el caso, el mandatario dijo que poco a poco los hechos van esclareciéndose y va saliendo la verdad a la luz pública, a lo que calificó como sucesos lamentables, tristes y aberrantes.
Duarte no se refirió a las acusaciones expresas del fotoperiodista Rubén Espinosa y de la activista Nadia Vera quienes, previo a su asesinato, lo inculpaban directamente por si algo les sucedía y por el hostigamiento de funcionarios de su gobierno.
Comunicado:
En caso Narvarte, el linchamiento fue contra Veracruz: Javier Duarte
1811
Xalapa, Ver., 31 de agosto de 2015.- El avance de las investigaciones que desarrolla la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) en el caso Narvarte, ha mostrado que se hizo un juicio a priori de mi persona, señaló el gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa.
Al ser cuestionado sobre este tema a raíz de la detención de un expolicía del DF, a quien se investiga en torno a su presunta participación en el caso, el mandatario dijo que poco a poco los hechos van esclareciéndose y va saliendo la verdad a la luz pública, a lo que calificó como sucesos lamentables, tristes y aberrantes.
Precisó que “por más legítimas que sean las causas, por más justas y transparentes que parecieran ser las banderas que algunos enarbolan, cuando no se tiene la razón, simplemente, no se tiene”.
Fue enfático al señalar que desde el inicio del caso hubo un linchamiento público en contra de su persona en el que participaron, incluso, escritores e intelectuales, lo que cobró aún mayor resonancia por tratarse de la investidura de un gobernador y no de un ciudadano común.
“Si fuera solamente un ciudadano, que lo soy en lo personal, no tendría mayor agravio, ya que tengo claro en mi conciencia que no tengo nada que ver en este caso, ni lo hice ni lo mandé a hacer, como en ninguno de los otros que se relacionan con lamentables incidentes en los que han privado de la vida a trabajadores de medios de comunicación; sin embargo, soy el Gobernador de Veracruz y represento la honorabilidad de toda una sociedad y eso sí me agravia”.
En ese sentido, expuso que más que escarnio contra su persona, fue un linchamiento contra la sociedad veracruzana, puesto que como Gobernador él representa a 8 millones de habitantes.
Refrendó su disposición personal y la de su gobierno para colaborar y coordinarse con las autoridades del Distrito Federal para el esclarecimiento del caso; aunque en realidad, queda poco por hacer por parte nuestra, debido a que el Gobierno de Veracruz ha entregado toda la información que obraba en su poder relacionada con este tema a la Procuraduría capitalina.
Prueba de ello es haber declarado como testigo, situación que lo coloca como el primer Gobernador que acude a rendir una declaración ministerial ante una autoridad de una administración local.
“Lo hice porque tengo la conciencia limpia, porque no tengo nada que ocultar, porque soy un hombre de bien y que todos los días trabajo con determinación y mucha energía en favor de la sociedad a la que represento”.
Duarte de Ochoa refrendó su solidaridad para las familias de quienes lamentablemente perdieron la vida en esos hechos.
“Sin embargo, considero importante señalar que este caso nos deja un claro precedente: que antes de emitir cualquier señalamiento y hacer campañas donde prácticamente se está sentenciando una culpabilidad, primero hay que esperar a que se esclarezcan los hechos, situación que poco a poco se viene dando por una instancia distinta al Gobierno de Veracruz”, concluyó.

jueves, 20 de agosto de 2015

Hubo más saña y tortura contra Rubén Espinosa: abogado

Hay elementos en el asesinato del fotoperiodista Rubén Espinosa que hacen pensar que el ataque era dirigido a él por su actividad periodística.


http://elpueblo.com/notas/Hubo-mas-sana-y-tortura-contra-Ruben-E

En entrevista con Ciro Gómez Leyva, en Radio Fórmula, el abogado de la familia del comunicador, aseguró que la saña y tortura fue más dura contra Espinosa que contra las mujeres, halladas sin vida el pasado 31 de julio en un departamento de la colonia Narvarte.
“No nos explicamos porqué él no tiene su celular y otras pertenencias y otras de las víctimas sí. Uno de los elementos que ya solicitamos es la geolocalización de ese teléfono celular”, sostuvo.
El abogado incluso dijo que utilización de objetos punzocortantes fue más clara en el caso del fotoperiodista.
Asimismo, reclamó que la investigación ha sido superficial, y que debe agotarse la línea de su trabajo periodístico.
“Los testimonios de Veracruz nos dan contexto pero no nos van a dar elementos particulares sobre los hechos (pero) ningún funcionario nos va a señalar que está implicado, sería absurdo”, apuntó.
“No se agotan los protocolos, por lo menos en lo que concierne en los delitos cometidos contra periodistas”, señaló.
“Se han privilegiado otras líneas de investigación (por lo que) nuestra pregunta es a partir de cuándo se comenzó a manejar la hipótesis de robo (…) Nos queda la percepción de que ha sido un agotamiento de esta línea bastante superficial”, apuntó.
Consideró que necesitan elementos mucho más contundentes que puedan ayudar a entender todos los elementos del crimen.
“A partir de la información de Rubén y Nadia Vera sobre quienes los estaban siguiendo, quienes los estaban obligando a autoexiliarse, quienes los agredían en las manifestaciones. La línea de investigación periodística requiere de mucho más que los testimonios de altos funcionarios”, indicó.
Leopoldo Maldonado reclamó también las filtraciones de la información que se ha dado en los medios de comunicación, pues consideró que ello genera una revictimización, mayor confusión y desconfianza por parte de las víctimas que son a las primeras que debiera proteger la sociedad.
“Las fotografías que comenzaron a circular, la información sobre dictámenes toxicológicos, que eso en nada abona y se pretende justificar los crímenes. La información también sobre diversas situaciones, información falsa de relaciones sentimentales, relación de la fiesta que no está en el expediente. Ha generado mucha confusión”, dijo.
Maldonado aseguró que hay mucho temor de la familia, por lo que se ha solicitado intervención de las autoridades federales.

lunes, 17 de agosto de 2015

Muerte anunciada .

Jorge Meléndez Preciado. Contralínea
Rubén Espinosa Becerril y Nadia Vera Pérez, dos de las cinco personas asesinadas en la colonia Narvarte, en el Distrito Federal, denunciaron que habían sido reprimidos por las mal llamadas fuerzas del orden de Javier Duarte y que por ello habían salido de Veracruz.
Al periodista lo apalearon en varias ocasiones (una, el 14 de febrero de 2014, lo cual denunció ante la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, CDHDF) y dijo que no quería ser “la próxima víctima”, según comenta su amigo y compañero de tareas Noé Zavaleta, a Yuli García en El Universal Televisión (4 de agosto de 2015). Eso lo tenían muy claro varios compañeros de oficio que lo apoyaban de diferentes maneras, incluso monitoreando sus pasos (Alejandro Meléndez dixit).
Nadia, por su parte –hija de una poeta chiapaneca–, era activista social y participante del grupo Yo Soy132. Fue agredida en Veracruz en 2012 y en 2013, al participar en movilizaciones a favor de causas sociales. Tuvo relación con varios informadores, entre ellos Pedro Canché, a quien Roberto Borge encarceló 9 meses en Quintana Roo, y es hora que el gobernador no se disculpa con Pedro no obstante una recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). Institución a la que repetidamente los mandatarios no le hacen caso.
Ahora sabemos que las otras víctimas son la señora Olivia Alejandra Negrete, que fue a asear la casa, una colombiana de nombre Mile Virginia Martín y la estilista Yesenia Quiroz Alfaro.
La Procuraduría del Distrito Federal ha tenido graves tropiezos. Primero dijo que la masacre se debió a un robo, algo que le pareció incorrecto a Joaquín López-Dóriga (Milenio, 4 de agosto de 2015) porque no se mata con tal saña por un hurto. También señaló la dependencia capitalina que no se podía hablar de persecución a un fotógrafo porque Rubén estaba desempleado, no obstante que colaboraba en la revista Proceso y estaba por firmar un contrato con la agencia Cuartoscuro, de Pedro Valtierra. Y las imágenes de tres sujetos que abordaron un automóvil Mustang, el cual dejaron en Coyoacán, dice que son borrosas y será difícil la investigación, aunque después se expresó que el dueño del automóvil era Sergio Cervantes Conde. Además, al inicio no se planteó investigar al mandatario Duarte que presumía: “en Veracruz únicamente se roban frutsis y pingüinos” (sic endulzado).
Frente a esta nueva matanza han protestado diversas organizaciones, entre ellas la CNDH, la CDHDF, el Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Amnistía Internacional, la Sociedad Interamericana de Prensa, Freedom House… Y el asunto ha sido abordado con mucha atención por los diarios más importantes del orbe. Así, pues, es una papa caliente que no será fácil de apagar.
Más aún, Miguel Ángel Mancera, jefe capitalino, no tiene ni debe cargar con los asuntos de Javier Duarte, que con el caso de Rubén suma 15 asesinatos impunes de periodistas y 37 que están exiliados. Y con el asunto de Nadia, ya va 1 decena de activistas sociales ultimadas.
Uno de ellos, que se encuentra en chilangolandia, Rafael Pineda, mejor conocido como Rapé, ha dicho que la cosa está tan grave que está pensando emigrar del país (La Calle, 4 de agosto de 2015). El monero es de los mejores y publica en el periódico Milenio.
Curiosamente, el 30 de junio pasado, en un supuesto acto por la libertad de expresión, Duarte señaló que muchos periodistas estaban coludidos con el narcotráfico; que todos conocían a los involucrados y los llamó a “portarse bien”, ya que si ocurría algo grave a él lo iban a culpar y sacrificar. Rara intervención, ya que antes en dicho encuentro con tecleadores, rifaba hasta carros para los que lo adulaban. Señala bien Denise Maeker (El Universal, 4 de agosto de 2015), si algo sabía el funcionario, su deber era castigar a los responsables y no hacerles advertencias.
Extrañamente, un columnista (El Universal, 3 de agosto de 2015) señala que, según fuentes confiables, el asunto de la masacre puede ser por líos de narcotráfico, debido a que entre las víctimas está una colombiana. Aunque sus informantes le dijeron mal el nombre de esa persona, a quien llamó Yesenia (sic), en lugar de Mile.
A este tipo de periodismo lo considera acertadamente Julio Hernández López como “canalla” (La Jornada, 4 de agosto de 2015). Y es que aparte de matarlos, ahora a Rubén y a Nadia se les revictimiza, dudando de las causas que defendieron y señalándolos como narcos.
Ello es sumamente preocupante. Ambos, Espinosa y Vera, señalaron cómo desde la administración de Fidel Herrera Beltrán –y ahora con Duarte– Los Zetas se han adueñado del estado. Recordemos: los hijos de Enrique Peña Nieto fueron a Veracruz y sus escoltas se tuvieron que enfrentar con ese cártel que cobra derecho de piso y continúa en el trasiego de las drogas.
Por eso actualmente los jarochos tienen dos peligros: los narcotraficantes y un gobierno ineficaz y hasta coludido con los malosos.
Carlos Puig (Milenio, 3 de agosto de 2015) dice que se han creado diversas oficinas para protección a informadores con nulos resultados. Y Jesús Silva Herzog (Reformaídem) señala que “la inseguridad del periodista es la inseguridad de todos”.
En México han asesinado, de 2000 a la fecha, a 100 periodistas, más que en la guerra de Vietnam o en las batallas en Oriente (Luis Prados, El País, 5 de agosto de 2015). Nadie de los funcionarios se hace responsable de indagar mínimamente.
Tiene mucha razón Sergio Aguayo (Reforma, 5 de agosto de 2015): es necesario un diagnóstico preciso de la situación de los periodistas en Veracruz, algo que deben realizar la CNDH y la Fiscalía Especial para la Atención a Delitos cometidos en contra de la Libertad de Expresión, de la Procuraduría General de la República, hoy a cargo de Ricardo Nájera.
Esperemos que no pasen los días sin resultados claros, algo que sabemos ha ocurrido desde el asesinato de Manuel Buendía.

Jorge Meléndez Preciado*

domingo, 9 de agosto de 2015

Osorio Chong sale por la puerta trasera ante protesta por crimen de Rubén Espinosa

La protesta de los periodistas. Foto: Especial

AGUASCALIENTES, Ags. (proceso.com.mx).- Periodistas de Aguascalientes realizaron una protesta silenciosa por el asesinato del fotoperiodista de Procesoy Cuartoscuro, Rubén Espinosa, ante el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien estuvo en la entidad para clausurar el Seminario Nacional de Autoridades Municipales Electas.
Al momento en el que el funcionario federal inició su discurso, ante unas 400 personas, el grupo de periodistas se levantó de sus sillas para ponerse una máscara con el rostro de Rubén Espinosa.
Durante 20 minutos, mientras los periodistas permanecían de pie, el secretario de Gobernación se dedicó a festinar los resultados del gobierno federal que encabeza el priista Enrique Peña Nieto, además de sugerir a los presentes a privilegiar el diálogo para lograr acuerdos.
“(Las) reformas que los legisladores y el presidente de la República no pensaron en lo inmediato, sino en el futuro de este país, y entonces también podemos empezar a ver algunos resultados de esa reforma como el gas a la baja, ya no hay gasolinazos, ya no hay llamadas de larga distancia que se cobren”, dijo Osorio, pretendiendo ignorar la protesta.
“Ocupen la mejor herramienta que se tiene en la política, que es el diálogo, con el diálogo es como se pueden transformar los municipios, es con diálogo como se acerca y no se separa, es con diálogo como se construyen mejores momentos en este país”.
A pesar de aconsejar el diálogo a los reunidos en un hotel de la entidad, el funcionario se negó a dar entrevistas a los reporteros que antes se habían manifestado. En cambio, sí tuvo tiempo para tomarse fotografías con funcionarios estatales, municipales y diputados priistas reunidos en un salón en un hotel de la capital del estado.
De ahí salió por una puerta trasera.
“Es el diálogo el mejor instrumento para que ustedes puedan lograr sus objetivos”, dijo minutos antes de salir del hotel.
Rubén Espinosa fue asesinado, junto con otras cuatro personas, el viernes 31 de julio en un departamento ubicado en la colonia Narvarte de la Ciudad de México.
El periodista había salido de Xalapa, Veracruz, que gobierna el priista Javier Duarte, por temor a que se cumplieran amenazas de muerte en su contra.
Un día antes, los mismos periodistas se manifestaron en la inauguración de este evento, pero ante el gobernador del estado, el priista Carlos Lozano de la Torre, quien aseguró que en la entidad se respira la libertad de expresión necesaria para ejercer la profesión de periodista.
El gobernador soslayó que a inicios de su sexenio tres reporteros, Esteban Bonilla, Alejandro González y Carlos Alberto Limón Díaz, fueron acusados por la Procuraduría local de tener vínculos con el crimen organizado, por lo que fueron detenidos por la PGR y procesados por el delito de delincuencia organizada.
Los tres salieron libres en diferentes fechas por falta de pruebas. González pasó cuatro meses en una prisión en Ciudad Juárez; Bonilla pasó dos años en un Cefereso en Tepic, Nayarit y Limón liberado también, pasando un periodo también en el penal de Ciudad Juárez.(Con información de Manuel Appendini).

jueves, 6 de agosto de 2015

¿Simulación de la PGJDF en el caso Rubén Espinosa? .- ERNESTO VILLANUEVA

Exigen justicia para Rubén Espinosa en Morelia. Foto: Enrique Castro
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- El martes pasado la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal dio a conocer a la opinión pública un video de una cámara de vigilancia del llamado C4, según el cual se pudo identificar a los probables responsables de la muerte del foto reportero de Proceso y de otras personas. Se trata de una verdad a medias o de una mentira completa. Veamos.
Primero. A principios de esta semana distintos medios de comunicación publicaron el video del C4 acompañado de las declaraciones de la PGJDF que confirmaban la autenticidad del citado video. Al verlo, solamente se puede distinguir, por la pésima calidad de la resolución, que se trata de tres personas, aparentemente hombres y en principio morenos. No se pueden distinguir sus rasgos físicos, que pudieran de esta forma conducir a la identificación con mayor precisión de quiénes se puede tratar. Este hecho, de entrada, se convierte en una cortina de humo para simular que se avanza en las investigaciones, pero sin ningún paso firme en esa dirección. Y no es para menos. Con los datos que aparecen en el video lo único que se puede asegurar es que los presumibles responsables son seres humanos. Y digo presumibles no sólo por el derecho a la presunción de inocencia, sino porque el video no muestra, así sea de lejos, que dichas personas estaban in fraganti, cometiendo los delitos de homicidio de las víctimas. Aun si se hubieran identificado a las personas que aparecen el video se trataría de un indicio, no de prueba plena. Pero ni eso aporta la PGJDF con su video.
Segundo. Con la “evidencia” del video del C4 se tiene, en principio, un universo de 128 millones aproximadamente de personas mayores de 15 años que viven en América Latina. Si esa cifra se amplía a hindúes y árabes la cifra alcanzaría casi el doble. ¿Quién en su sano juicio podría creer que esos datos constituyen un avance en la investigación aunque sea mínimo? ¿Por qué la PGJDF ventila en público una averiguación previa y sus detalles cuando es sabido que el secreto inicial es requisito sine qua non para asegurar que los eventuales responsables no se enteren antes de los pasos del ministerio público? La única explicación que me llega a la mente es que dada la explosividad mediática del caso, el GDF quiere presentar a cualquier costo “muestras” de que está avanzando, de que las cosas se hacen “de cara a la sociedad” aunque ello mismo viole la ley. En este caso lo más importante es que se capturen a los responsables de los delitos de Rubén y de las otras 4 personas, no hacer política. Eso no se va a lograr si se politiza la investigación como está pasando en estos momentos de manera irresponsable por la autoridad. Entiendo claramente que los medios no son juristas y que cualquier información que se les brinde la harán pública, sobre todo en este caso de gran interés público, pero la autoridad sólo debe ceñirse a la Constitución y a la ley.
Tercero. Las formas y modos en que fue muerto Rubén y las otras 4 personas no dejan lugar a dudas para el azar, la mala suerte o el robo que salió mal. Fue un multihomicidio planeado y con autores intelectuales revelados por el propio Rubén y confirmado su miedo razonable por gente cercana a él como el director de Proceso, Rafael Rodríguez Castañeda y el Director de la Agencia fotográfica Cuarto Oscuro, Pedro Valtierra. Estas declaraciones y la reacción inusitada de varios periodistas y medios de distinto color y tendencia hicieron un frente común que, de entrada, impidieron que funcionara la clásica estrategia de culpar a las víctimas de su propia muerte y de descartar, a priori, que hubiese sido un caso de atentado a la libertad de expresión, como se apresuró a decir el recién designado Fiscal para delitos contra la libertad de expresión de la PGR, Ricardo Nájera Herrera, que inicia su labor con el pie izquierdo y es más de lo mismo.
Por otro lado, este lamentabilísimo suceso pone en evidencia que no hay lugar seguro en México para ejercer la libertad de expresión crítica. Antes de ello se pensaba, como un reflejo sicológico de seguridad, que el Distrito Federal era un santuario, un oasis o un lugar para estar a salvo. Más todavía si se trata de una clásica zona de clase media como la colonia Narvarte que dificulta que fructifique la tesis gubernamental de mala zona en mal momento. Cada día que pasa es un paso hacia la impunidad que a nadie conviene. Por el contrario, enrarece la convivencia social y da un tiro de gracia a la libertad de expresión tan necesaria para que las prácticas democráticas puedan existir. Con la muerte de Rubén y la impunidad que parece ceñirse sobre este caso perdemos todos. No hay que dejar de exigir que la autoridad cumpla su deber constitucional de investigar y detener a los culpables.
@evillanuevamx
ernestovillanueva@hushmail.com
www.ernestovillanueva.blogspot.com

martes, 4 de agosto de 2015

Buscan a 3 por multihomicidio en la Narvarte; hay 2 testigos clave

Ya han declarado 20 personas y se han hecho 80 peritajes.

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La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal busca a tres hombres relacionados con el homicidio de cinco personas -entre ellas el fotoperiodista Rubén Espinosa- ocurrido el viernes pasado en un departamento de la colonia Narvarte, delegación Benito Juárez, informó el titular de la dependencia, Rodolfo Ríos Garza.
En conferencia de prensa, el funcionario precisó que luego de analizar las cámaras de video vigilancia instaladas en la zona, se pudo acreditar que uno de esos sujetos abordó el vehículo Ford Mustang propiedad de una de las víctimas, mientras que los otros dos huyeron a pie y continúan las indagatorias para dar con su paradero.
Detalló que hasta ahora se ha tomado declaración a 20 personas, se han hecho tres inspecciones ministeriales y 80 peritajes, sin que se hayan encontrado botellas de licor en el lugar, mientras que el resultado de los exámenes toxicológicos se conocerá en las próximas horas.
Ríos Garza precisó que existen dos testigos clave: una mujer que habitaba el departamento donde ocurrieron los hechos  y un amigo del fotoperiodista, quienes han aportado datos para esclarecer los hechos. Éste último estuvo con Rubén la noche del jueves, horas antes de lo ocurrido, mientras que la primera estuvo en el departamento antes de que ocurrieran los asesinatos y fue la primera que reportó lo sucedido, cuando encontró los cuerpos.
Refirió que de acuerdo con las investigaciones, en el homicidio de las cuatro mujeres y un hombre se utilizó la misma arma de fuego, la cual no se encuentra relacionada con ningún otro hecho delictivo y en el lugar se hallaron cinco casquillos.
Expuso que los vecinos no escucharon ruidos extraños ni las detonaciones de arma de fuego y en el citado inmueble sus habitantes solían hacer reuniones de manera esporádica. Lo anterior, no obstante que uno de los vecinos declaró que no había existido ninguna fiesta la noche del jueves.
El titular de la PGJDF comentó que los tres presuntos responsables sacaron del departamento una maleta con objetos hasta el momento no determinados y dentro del lugar se encontró desorden propio de un saqueo.
En ese sentido, el funcionario capitalino precisó que serán citadas a declarar todas las personas que puedan aportar datos para esclarecer lo sucedido, y reiteró que no se descarta línea de investigación alguna.
Respecto a que una de las víctimas es de nacionalidad extranjera, detalló que ya se enviaron sus huellas dactilares al consulado de Colombia en México para confirmar su identidad, así como para conocer su calidad migratoria.
Ríos Garza agregó que las indagatorias continúan para dar con los presuntos responsables, por lo que en breve se espera que haya novedades sobre el paradero de los presuntos homicidas. (Con información de Notimex)

lunes, 3 de agosto de 2015

“No se mata la verdad”, artículo de Lydia Cacho


Hace un par de semanas recibí la llamada de un joven colega. Rubén me preguntó cómo llevaba tantos años manejando el miedo, cómo se aprende a procesar una interminable cantidad de amenazas de muerte, unas veladas y otras claras y directas.
Para este joven foto reportero, corresponsal de la agencia noticiosa gráfica Cuartoscuro y de la revista Proceso, el insomnio, la falta de apetito, la depresión a que siempre quiso llamar tristeza para no invocar su dura presencia cotidiana, eran enemigos con los que había que acostumbrarse a vivir.
Lo recomendé con una terapeuta especializada en estrés postraumático, ese síndrome que se convierte en daño colateral de la labor de periodistas y de quienes defienden profesionalmente los derechos humanos.
El estrés postraumático es ese oscuro pasajero que se asienta en la vida de quienes viven formas intensas sistemáticas o instantáneas de violencia y que ponen en riesgo la integridad física y la salud  emocional de la víctima.
Rubén había aprendido a entrenar a sus colegas en asuntos de seguridad: cómo documentar gráficamente las injusticias, las manifestaciones cívicas, haciendo estrategias de seguridad personal y de protección del material gráfico que se convierte en evidencia pura y dura de la realidad.
Rubén como otros colegas, hombres y mujeres, recibió ayuda de la organización Artículo 19 para huir de Veracruz a exilarse, y junto con valientes periodistas gráficos que se unieron en el grupo #FotoperiodistasMX, decidió no darse por vencido a pesar de las duras y reales amenazas de muerte que había recibido a lo largo de los últimos años por hacer un buen trabajo en Veracruz, todo está documentado.
Rubén, como otras colegas, se vio forzado a emigrar a Distrito Federal, allí convivía con amigas cercanas, como la activista, artista y antropóloga Nadia Vera, perteneciente al movimiento #YoSoy132 de Xalapa.
“Considérate enemigo del pueblo” le dijo alguna vez el vocero del gobierno de Veracruz al impedirle la entrada a una conferencia de prensa en que el gobernador Duarte hablaría.
Eso sucedió a partir de la publicación de una ya famosa portada de la revista Proceso en que Duarte aparece con un inquietante rostro que emana desprecio, portando una gorra policíaca. En esas fechas la gente se manifestaba en las calles  de Veracruz contra las malas prácticas gubernamentales, la corrupción, la impunidad e inseguridad. Lo hacían con frases ahora famosas que según el propio Espinosa indignaban al equipo de seguridad del gobernador, muchas de estas expresiones hacen alusión al sobrepeso del mandatario, a sutalante iracundo, violento, racista y sexista.
Lo cierto es que Rubén Espinosa, era un buen fotógrafo, hizo cientos de piezas importantes, logró hacer con una imagen lo que las palabras jamás hubieran logrado de manera seria en una página noticiosa: dejar que el propio personaje se mostrase sin filtros, su metalenguaje de puños cerrados, mirada rabiosa, con su nombre y puesto bordado en la camisa “Javier Duarte. Gobernador” dicen las letras rojas en su pecho, como para que nadie lo ponga en duda.
La-foto
“Gobernador” anuncia su gorra con la insignia policíaca que es una estrella plateada a la vez que símbolo de poder y control social. Pero eso no fue lo que más le indignó, según el autor de la fotografía, para el gobernante la afrenta fue el close-up que muestra también una obesidad mórbida por la cual siempre se ha sentido inseguro y blanco de la mofa de propios y extraños. De allí que tenga fotógrafo oficial, responsable de tomarle siempre en ángulos favorables.
Parecería nimio o ridículo asegurar que muchos gobernantes se enconan de forma personal con ciertos periodistas (hombres o mujeres) que evidencian algo inocultable de su personalidad que pretenden esconder y que les genera inseguridad. No solamente hablamos de la estructura corporal, también de los gestos que delatan a todas las personas por más que intenten reservarlos.
Rubén me dijo que el vocero había comentado que al gobernador le enfurecía también  ese otro famoso close-up de Cuartoscuro, en que a Duarte parecen brotarle los ojos como a una gárgola colérica, en que aventaba el cuerpo contra las periodistas que lo inquirían y a quienes mostraba los dientes en señal de rabioso ataque.
Una y otra vez le advirtieron a Rubén que ya no debía vivir en Veracruz, que estaba en la lista negra de los enemigos.
Rubén no tuvo tiempo de acudir a terapia para sentirse aliviado de su angustia, ni para explorar la ansiedad que le causaba escuchar a tantos y tantas colegas expresar sus miedos y las amenazas que reciben a diario por ejercer periodismo o activismo derechohumanista. Fue asesinado  junto con la defensora Nadia Vera, una joven valiente de voz sólida y mirada luminosa que confrontó al poder y las injusticias en Xalapa. Otras tres mujeres fueron victimadas con ellos con un arma 9mm de uso militar, con disparos limpios, firma característica de sicarios.
Sólo quien vive bajo amenazas sabe que el reloj marca las horas de forma diferente. No simplemente se vive el miedo propio, también acosa el duende de la autocensura que hace que nos preguntemos ¿de verdad valdrá la pena el riesgo por develar una tropelía más en un país de indignos gobernantes? Sólo para responder que siempre vale la pena decir la verdad, trabajar contra la ignominia, intentar construir un país en que valga la pena vivir, crecer, amar.
También está siempre presente la culpa de la y el sobreviviente, esa que se lleva como un tatuaje cuando las amenazas son compartidas, hasta que una mala noche nos enteramos de que le llegó la muerte largamente advertida a esa persona con la que apenas hablamos, que tenía fe, que creía en la ética, con quien nos repetimos como un mantra seguro que no se atreverán a matarte, no después de haberlo denunciado tanto, no después de haber señalado abiertamente a tu potencial asesino. Seguro que no te matarán.
Puedo escuchar la voz de Rubén como escuché la de otras tantas y tantos colegas canturrear en una marcha solidaria, codo a codo: No se mata la verdad matando periodistas.

domingo, 2 de agosto de 2015

Activista de Xalapa y egresada de la UV asesinada junto con Rubén Espinosa

http://plumaslibres.com.mx/2015/08/02/activista-de-xalapa-y-egresada-de-la-uv-una-de-la-mujeres-asesinadas-en-el-df-junto-con-ruben-espinosa/
Nadie Vera era activista en Xalapa y egresada de la Universidad Veracruzana/Foto facebook
Nadie Vera era activista en Xalapa y egresada de la Universidad Veracruzana/Foto facebook
Xalapa, Ver. Nadie Vera egresada de la Universidad Veracruz y activista de Yosoy 132 de Xalapa, es una de las cuatro mujeres que fueron asesinadas junto con el fotoperiodista,Ruben Espinoza la noche del pasado viernes 31 de julio, en un departamento de la coloniaNarvarte de la Ciudad de Mexico. 
Lo anterior lo confirmó a Plumas Libres, Gabriel Soto de la Organización internacionalArtículo 19 quien asesora a la familia de la egresada de la carrera de Antropología Social de la Universidad Veracruzana, originaria de Chiapas, pero que vivía en la ciudad de Xalapa.
Nadia Vera era activista en Xalapa y ex integrante de la Asamblea Estudiantil de Xalapa y de Yosoy132 y fue una de la estudiantes golpeadas por policías de la Secretaría de Seguridad Pública, durante el desfile del 20 de noviembre del 2012, por protestar contra las elecciones presidenciales, contra el PRI y por los periodistas asesinados en Veracruz.
Aqui su testimonio recogido por Plumas Libres el 21 de noviembre del 2012, en la Casa Estudiantil Magnolia.
Actualmente Nadie Vera organizaba una muestra de video internacional llamada “Oftálmica” con sede en la ciudad capital de Veracruz. Era amiga del fotoperiodista Rubén Espinosa.
Según algunos de sus amigos, Nadia Vera se encontraba de visita en el distrito y dormía en el departamento donde ocurrió el quíntuple asesinato.
Al parecer era familiar de las otras tres mujeres asesinadas la noche del viernes en un departamento de la colonia Narvarte.

La foto de Rubén Espinosa que encabronó a Javier Duarte, Gobernador de Veracruz

http://www.sinembargo.mx/02-08-2015/1436027
Imagen tomada de archivo
Imagen tomada de archivo. La foto es de Rubén Espinosa

En entrevista con SinEmbargo, el fotógrafo Rubén Espinoza dijo:

–Yo me especializo en movimientos sociales. Tengo una portada en la revista Proceso con el Gobernador, esa portada lastimó mucho, de hecho la compraron a granel…

–¿Qué foto es?

–Es una fotografía donde el Gobernador sale con una gorra de policía y de perfil que va caminando. Nosotros en Xalapa nos hemos manifestado siempre que asesinan a un compañero. Fui golpeado en el desalojo de maestros en 2013, en la plaza Lerdo, junto con otros compañeros, a raíz de eso tuvimos que ir a marchar. Hicimos que el Congreso hiciera la Comisión para la Atención y Protección de Periodistas, que no sirve de nada. Estuve en la colocación de la placa en la plaza Lerdo, donde le pusimos Regina Martínez. He dado cursos de seguridad para los fotógrafos y me han hecho saber que soy un fotógrafo incómodo para el Gobierno del Estado.

–¿Cómo te hacen saber eso?

–No me dejan entrar a los eventos oficiales. En una ocasión cuando fue lo de los 35 cuerpos que encontraron en el Monumento a los Voladores de Papantla en Boca del Río, el entonces Procurador Reynaldo Escobar Pérez iba a dar una conferencia. Entonces me dice una persona encargada de prensa, Edwin, no recuerdo su apellido, que yo qué hacía ahí, que yo no tenía nada que hacer y que estaba estorbando. Entonces de ahí comenzaron a tomarme fotos por parte de la gente de Gobierno del Estado.

–¿Sólo te acosan a ti?

–A mí y al grupo de los periodistas en los que estoy.

Esta es la historia de esa foto y del acoso que desató.

Por Ignacio Carvajal
Ciudad de México, 2 de agosto (SinEmbargo/BlogExpediente).– Ojos inyectados. Mirada extraviada. Labios entreabiertos. Orejas para atrás igual que las aguzan los perros al acecho. El ceño adusto tras las gafas y una gorra de policía. Las lonjas colgadas sobre el cinturón. Los botones de la camisa con su nombre bordado amenazan con salir disparados. La foto de Rubén Espinosa Becerril resultó implacable con el Gobernador veracruzano. Javier Duarte retratado de pies a cabeza: autoritaro, rencoroso, desconfiado, rabioso, felón.
Es la imagen escogida por el equipo de la revista Proceso para ilustrar la portada del número 1946. La mitad del cuerpo de Duarte en todo lo alto y ancho. Una imagen como síntesis del contenido: “Veracruz, estado sin ley”, decía el encabezado en la tapa.
En interiores un reportaje sobre los homicidios de periodistas en Veracruz y las complicidades de los funcionarios para no esclarecerlos; otro para el tercer aniversario del asesinato de Regina Martínez, impune; y uno más de priistas que van por la vida lanzando incienso al duartismo.
En el interior, fotos de Yair Ceballos (Proceso y AVC Noticias), de Félix Márquez (Cuartoscuro, AVC y AP) y de Rubén Espinosa (CuartoscuroAVC y Proceso). Imágenes con técnica y composición para ilustrar los reportajes que describieron la miseria, la tragedia y la corrupción campante en Veracruz. Pero ni una como la de Rubén Espinosa. Por eso ganó la portada.
Don Manuel Buendía -asesinado por la espalda durante sexenio de Miguel de la Madrid- decía que la crítica no molestaba tanto a los poderosos, como dejarlos al desnudo con ironía y un refinado sentido del humor. Así lo hizo Rubén Espinosa en Proceso 1946; pero con la lente.
No cabía de contento por su portada. Lo dijo a todos sus amigos. Lo festejó, y humilde, para el mediodía del domingo comenzó a olvidarlo para comenzar a trabajar en la siguiente foto de ocho columnas.
Proceso 1946 arribó a Xalapa y Veracruz tal vez el sábado por la tarde para que estuviera circulando el domingo tempranito; pero grupos de personas, jóvenes ante todo, en coches particulares y camionetas, comenzaron a comprarlas por montón.
Otra toma famosa, esta de Cuartoscuro
Otra toma famosa, esta de Cuartoscuro
“Me da la Proceso donde sale Duarte Gordo” se preguntaba en los estanquillos, “ya no hay, se las llevaron todas”, decían los voceadores, y así en cada puesto Proceso había sido “levantada”. Circuló en menor medida en los restaurantes de cadena en donde habitualmente se vende.
El operativo contra la revista no era novedad: Durante el sexenio pasado se recogían por pilas cuando publicaban reportajes contra Fidel Herrera Beltrán. También pasó cuando el Cártel de Jalisco Nueva Generación dio muerte y abandonó los cadáveres de más de 30 personas en la vía pública, en Boca del Río.
Con la portada de la Proceso 1946 Rubén Espinosa quedó en la mira. Habrían de venir otras agresiones, el acoso desde el Palacio de Gobierno por medio de una horda de orejas. Tenían consigna. Le tomaban fotos en las protestas y ruedas de prensa de quienes exigían justicia o denunciaban algún abuso desde el poder.
A principios de junio pasado resultó agredido física y verbalmente por encapuchados que aprovecharon para hacer desmanes en Xalapa durante una marcha de estudiantes de la Universidad Veracruzana (UV) tras la golpiza a ocho alumnos, a la sazón de las elecciones federales pasadas. A Rubén Espinosa lo encaran los “anarquistas”, tapados de la cara, le increpan y empujan.
En 2013 la vio cerca durante el desalojo violento por parte de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) a maestros que protestaban en Plaza Lerdo o Regina contra la Reforma de Educativa. Duarte necesitaba la plaza despejada para celebrar, con acarreados de la periferia, el Grito de Independencia, y un baile con la banda El Recodo.
Apasionado de las protestas ciudadanas y de las causas sociales, se había enterado del posible desalojo y se fue a la plaza para aguardar. A la una AM, policía acreditable ingresaba por docenas y en cuestión de minutos corrieron a todos. Rubén tomó las fotos y de inmediato se marchó a su casa para guarecerse. En el camino fue interceptado por policías que le exigieron borrar las imágenes. Después de eso se desapareció durante varias horas, perdió el teléfono y no había comunicación.
Los amigos le buscaron con denuedo pues lo pesaban detenido en las masmorras de Arturo Bermúdez, en San José, junto a maestros reprimidos. Horas después apareció con bien y sobre todo con varias fotos en las cuales se miraba a los policías armados con toletes eléctricos y con los cuales aporrearon a los mentores. Rubén Espinosa documentó una de las peores noches para los movimientos sociales en Veracruz, pues la golpiza la recibieron los maestros y docenas de jóvenes identificados con la causa que también estaban en la resistencia. Duarte no dudó en madrear a dos generaciones distintas. Su muerte, un golpe más duro para esas nuevas generaciones que admiraban su trabajo y prácticamente le tenían como un símbolo.
“Las protestas eran su especialidad”, cuenta Aarón Gaona, quien recuerda que Rubén Espinosa Becerril era originario del Distrito Federal (Tacubaya) y llegó a Veracruz en 2009 con otro equipo de profesionales para trabajar en el portal Elgolfo.info, propiedad de José Othón González Ruiz, que manejaba una línea a favor del gobernante en turno.
Al tiempo, Rubén Espinosa sale de El Golfo y comienza a definirse por las causas sociales y las manifestaciones, “yo creo que porque venía de una familia de trabajo. No le gustaba mucho seguir órdenes. Las hacía; pero siempre buscó hacer lo que a él le gustaba, su forma de ser era medio irreverente. El clásico chilango que va a la provincia con sus ondas muy marcadas”.
“Como fotógrafo era bueno. Buscaba mucho tener una buena composición. Nunca era egoísta con lo que sabía” define.
No había protesta o demanda social en Veracruz, o manifestación en Xalapa, que no haya documentado desde su salida de El Golfo para trabajar en medios como MultigráficaAVC Noticias y APRO.

Pide la CDHDF no descartar trabajo periodístico en asesinato de Rubén Espinosa

La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Perla Gómez Gallardo. Foto: Octavio Gómez


MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) demandó a la Procuraduría General de Justicia capitalina realizar una “investigación integral” sobre el homicidio de Rubén Espinosa, fotoperiodista de la revista Proceso, y de cuatro mujeres más, y solicitó que no se descarte la línea de investigación sobre el ejercicio periodístico derivado de su perfil.
En un comunicado emitido esta mañana, el organismo presidido por Perla Gómez expresó su “preocupación” ante el multihomicidio ocurrido la noche del pasado viernes en la colonia Narvarte.
Ayer por la tarde, familiares de Espinosa Becerril, también corresponsal de la agencia Cuartoscuro, lo identificaron como una de las víctimas del hecho.
La CDHDF enfatizó que la muerte del fotógrafo de 32 años se suma “a más de un centenar de periodistas asesinados en el país” y expresó su “más sentida solidaridad” con sus familiares.
Según el comunicado, la Comisión “fue informada este día” por la organización internacional Artículo19 en el sentido de que Rubén Espinosa estaba desaparecido “desde hacía 24 horas”, por lo que solicitaba medidas precautorias.
Por ello, agregó, “envió medidas precautorias a las autoridades del Distrito Federal y se puso en contacto con sus familiares a quienes se encuentra brindando acompañamiento y para quienes ha solicitado medidas de protección urgentes a las autoridades del Distrito Federal”.
La Comisión añadió que dará seguimiento a las investigaciones para garantizar que no haya impunidad en el seguimiento de este caso.
Aseguró que, según información recabada por la relatora de Libertad de Expresión de esta institución, Rubén Espinosa es originario del Distrito Federal, fue agredido por elementos policiacos junto con un grupo de periodistas en Xalapa el 14 de febrero de 2014, por el que había una investigación en Veracruz por estos hechos, y había huido de aquella entidad por amenazas y hostigamiento el 9 de junio.

Huye de Veracruz por amenazas y lo asesinan en el DF

Rubén Espinosa Becerril es el cuarto informador de esa entidadejecutado este año
Su cuerpo fue hallado junto al de cuatro mujeres; las víctimas presentaban huellas de tortura
Foto
El fotoperiodista Rubén Espinosa, quien fue asesinado el fin de semanaFoto Imagen tomada de su cuenta de Facebook
Josefina Quintero, Laura Poy y Eirinet Gómez
Reporteras y corresponsal
Periódico La Jornada
Domingo 2 de agosto de 2015, p. 3
Rúben Espinosa Becerril, fotoperiodista veracruzano de la revista Proceso, Cuartoscuro y de la agencia local Avc Noticias, quien desde junio pasado se exilió en la ciudad de México ante las amenazas que enfrentaba por su labor periodística, fue encontrado muerto junto con cuatro mujeres en un departamento del edificio 1909, de Luz Saviñón, en la colonia Narvarte, delegación Benito Juárez.
Familiares de la víctima confirmaron su identidad, por lo que hasta el cierre de esta edición continuaban en las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) rindiendo su declaración.
Tras conocerse la noticia, los informadores de Veracruz manifestaron su indignación y realizaron una velada en la Plaza Lerdo, en Xalapa, donde exigieron el esclarecimiento de los hechos, y que éstos no queden impunes.
Recordaron que Espinosa Becerril –especializado en la cobertura de movimientos sociales en esa entidad– es el cuarto periodista veracruzano asesinado en lo que va del año, luego de los homicidios de Armando Saldaña, Juan Mendoza y Moisés Sánchez.
De acuerdo con los reportes policiales, los cuerpos de Espinosa Becerril y las cuatro mujeres estaban en diferentes cuartos de la vivienda. Según la investigación, que inició la PGJDF por el multihomicidio, a las víctimas las ataron de pies y manos, en tanto que a dos de las mujeres las encontraron sin ropa.
Una extranjera, entre las víctimas
Los cuerpos, además de las heridas por arma de fuego, presentaban lesiones por arma blanca y señales de tortura. Entre las víctimas se encontraba una mujer extranjera.
Tras 24 horas de la desaparición del fotoperiodista, su familia acudió a las autoridades, quienes le pidieron identificar el cadáver.
La organización Artículo 19 había emitido una alerta, debido a que el fotógrafo se exilió en la ciudad de México, luego de salir de Veracruz por sentirse amenazado.
Integrantes de la organización señalaron que en las líneas de investigación que sigan las autoridades judiciales debe considerarse el contexto de amenazas que enfrentaba el fotoperiodista, por lo que señalaron que debe intervenir la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión.
Fuentes del Gobierno del Distrito Federal informaron que el titular, Miguel Ángel Mancera, se mantiene atento de las investigaciones, e instruyó al procurador capitalino, Rodolfo Ríos, que brinde toda la atención a los familiares.
En tanto, compañeros y directivos de los medios donde colaboraba Espinosa Becerril manifestaron su indignación por el homicidio y exigieron su esclarecimiento. Pedro Valtierra, fundador y director de la agencia Cuartoscuro, narró que Rubén colaboraba con nosotros desde hace tres años. Era un fotógrafo inquieto, como todos los jóvenes; chambeador, tranquilo. Su muerte es terrible, dolorosa. Es un asesinato cobarde.
Señaló que vino al Distrito Federal porque sí sentía la presión, la vigilancia; estaba asustado, ya que en dos o tres ocasiones recibió amenazas directas. Queremos que esto se investigue. ¿Qué hace un joven fotógrafo para merecer esto, para que lo maten de esa manera? Da mucho dolor.
Flavia Morales, jefa de Avc Noticias, afirmó: Rubén era un guerrero, un amigo de todos y estamos indignados. Nos duele mucho lo que está pasando, pero no es momento de tener miedo, sino de agarrar fuerzas, de hacer un frente común. No nos podemos quedar en el miedo y no podemos echarnos para atrás.
La revista Proceso también divulgó en su página electrónica que desde hace algunas semanas Espinosa Becerril decidió exiliarse temporalmente de Veracruz, y radicar en la ciudad de México, luego que detectó que sujetos desconocidos lo vigilaban tanto en su domicilio como en sus actividades laborales.
Tan sólo el pasado 9 de julio, en una entrevista en el canal de InternetRompeviento, Rubén manifestó que todo el mundo es atacado cuando tu crítica es al mal gobierno que lleva Javier Duarte, y me tuve que venir en un contexto de violencia que se vive contra los comunicadores en Veracruz. Estando acá, dando algunas entrevistas, me entero que matan al (periodista) número 13, asesinado por este mal gobierno.
Sus compañeros reporteros recodaron que uno de sus trabajos más relevantes fue su cobertura de la agresión perpetrada por un comando contra estudiantes de la Universidad Veracruzana la madrugada del pasado 5 de junio en la capital del estado, cuando 10 hombres ingresaron a la vivienda donde se encontraban los jóvenes y los atacaron con machetes, bates, bastones y armas largas.
También cubrió, en septiembre de 2013, el desalojo del plantón instalado por profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, lo que generó un enfrentamiento con policías estatales, hecho por el cual levantó una denuncia.
Después de esa agresión, indicaron, Rubén encabezó las demandas de justicia y reparación del daño, porque muchos perdieron sus equipos. Denunció que el secretario de Seguridad Pública local, Arturo Bermúdez Zurita, era responsable de organizar dicho operativo. También fue quien encabezó la demanda para colocar una placa en la Plaza Lerdo en honor de la periodista Regina Martínez, asesinada en abril de 2012.

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