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jueves, 21 de diciembre de 2017

La moribunda libertad de prensa


Gumaro Pérez Aguilando, periodista de La Voz de Sur, fue asesinado la mañana del 19 de diciembre 2017, mientras se encontraba en el festival navideño de su hijo en la escuela primaria “Aguirre Cinta”, en Acayucan Veracruz.
Es el cuarto periodista asesinado durante 2017 en Veracruz. Miguel Ángel Yunes parece seguir los pasos de Javier Duarte.
El asesinato fue frente a niños y papás mientras celebraban las fiestas. El homicida entró al salón detonó cuatro disparos contra Gumaro, quien murió en el acto, mientras que el asesino salía caminando del recinto escolar, seguramente para no ser detenido jamás.
Al día siguiente ningún periódico de circulación nacional llevó la nota como principal. Pocos la señalaban como nota secundaria. Pero el interés por el homicidio de periodista número 11 en 2017 no cumplía los criterios para ser la nota principal. Como tampoco lo han hecho los 40 homicidios de comunicadores durante la administración de Enrique Peña. Tampoco fue prioridad durante el gobierno de Felipe Calderón en donde asesinaron a 48 periodistas. No, al parecer los medios no les gusta cubrir el hecho de que los están matando de manera sistemática.
El mismo día que asesinan a Gumaro Pérez, Reporteros Sin Fronteras confirma lo que ya sabíamos. México es el país más peligros para la prensa solo detrás de Siria (país en guerra, pequeña diferencia). Tal vez sea momento de reconocer que en México vivimos un conflicto armado interno de baja intensidad.
Del 2000 a la fecha han matado a 113 periodistas en México. Debido a la crisis de libertad de expresión se han intentado ejecutar programas y políticas públicas claramente fallidas. Por ello, algunos apuntes que debemos de revisar:
1. Se tiene que desaparecer urgentemente la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión (FEADLE). La Fiscalía nació el 5 de julio 2010 y lleva 7 años de fracasos y ha acumulado un vergonzoso récord de 99.8% de impunidad. La certeza de que la FEADLE ponga tras las rejas a un perpetrador de la prensa es de 0.15% aproximadamente. Desaparecer a la FEADLE es el primer paso para repensar la procuración de justicia en relación con los homicidios de periodistas. Lo que tenemos ahora solamente solapa la impunidad. No sirve. En repetidas ocasiones –inclusive el presidente- se ha dicho que se reforzaría, pero lo cierto es que no se ha hecho y requiere de un profundo replanteamiento político y jurídico. Si continuamos con algo que no sirve “por tener” algo, estamos aceptando mantener la impunidad como columna vertebral del proceso de desinformación en nuestro país. Porque al final, como sabemos, la impunidad es el mejor aliciente para las futuras agresiones contra la prensa.
2. En 2008 un grupo de organizaciones internacionales y nacionales de libertad de expresión sugirieron importar el modelo colombiano de “mecanismo de protección a periodistas”. Hoy México tiene el mecanismo de protección a periodistas más grande del mundo. Sin embargo, su ineficacia frente a la tipología de la violencia en México es evidente. Replantear la protección resulta fundamental, sobre todo en lo que respecta a la protección estatal y el tipo de medidas que se puede dar a los periodistas de zonas remotas y peligrosas. Lo cierto es que la lentitud y el catálogo de medidas de protección son ineficaces y con ello provocan la falsa ilusión de que el mecanismo tiene la capacidad de proteger periodistas. No, el mecanismo no tiene esa capacidad real. Será mejor admitirlo y no seguir con un letal discurso que solo pone en mayor riesgo a la prensa.
3. Debemos repensar los mecanismos institucionales para combatir la impunidad y mejorar la protección. Los de hoy no funcionan. Sin embargo, debe de quedar claro que la violencia contra la prensa no cejará mientras la prensa misma sea omisa de su responsabilidad en la ecuación. Los medios de comunicación pecan de la misma verborrea que los políticos: su preocupación es meramente declarativa y no real. Los números de homicidios de miembros de la prensa y la falta de reacción real y efectiva así lo evidencia. Los medios han creído que su involucramiento es opcional, y no, no lo es. El desdén de los directivos y dueños hacia tratar el tema que sufre la prensa como uno prioritario lleva décadas. La lacerante ausencia de solidaridad y coordinación para tomar acciones como gremio es un elemento fundamental que nos tiene sumergido en este espiral de violencia. El abandono a su suerte de las víctima, familiares y medios es un silencio cómplice. Pensar que una agresión es un tema individual o de cierto medio de comunicación es no querer reconocer que la violencia es sistemática y generalizada contra la prensa. Hace unos días, ante los Relatores de Libertad de Expresión de la OEA y ONU, 39 medios anunciaron que conformarán un grupo de trabajo para tratar el tema de la violencia. Hasta ahora solamente quedó en un desplegado. En resumen, la presión al gobierno y el mensaje a los perpetradores de la prensa (como bloque) es fundamental. Sus acciones decididas para asegurarse que los casos no caen en el olvido y, más importante aún, que se aseguren que la información por la que muchos de los colegas han sido asesinados salga a la luz es una tarea fundamental. Es tiempo que los medios reconozcan su papel y lo ejerzan.
Un sistema político donde se asesine a la prensa en completa impunidad – como es el caso de México- no es una democracia. Aceptemos eso de lo contrario no dimensionamos el problema real que tenemos. Los ataques a la prensa, aunque son parte de la violencia del país, tienen un efecto negativo en nuestra sociedad. Salvaguardar el derecho a la información es el primer paso fundamental si queremos construir una democracia real. No se mata la información matando periodistas. Sin embargo, asumamos que nuestra libertad de prensa está moribunda.

viernes, 24 de marzo de 2017

Consternación por el asesinato de Miroslava Breach

Miroslava Breach muere acribillada
Sicario balea a la corresponsal de La Jornada cuando salía de su domicilio, en Chihuahua
El asesino deja mensaje que se atribuye a El 80
Su actividad profesional, una línea de investigación
Foto
Tras la trágica muerte de la periodista Miroslava Breach Velducea, corresponsal de este diario en Chihuahua, el gobernador Javier Corral Jurado decretó tres días de luto en la entidadFoto tomada de la página de Facebook de la reportera
Gustavo Castillo y Rubén Villalpando
Enviado y corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 24 de marzo de 2017, p. 2
Chihuahua, Chih.
Miroslava Breach Velducea, corresponsal de La Jornada en Chihuahua y colaboradora de Norte, de Ciudad Juárez, fue asesinada ayer por la mañana. Cuando la periodista salía de su domicilio a bordo de una camioneta, un hombre se acercó caminando hasta donde ella estaba y le disparó en ocho ocasiones.
Los hechos ocurrieron minutos antes de las siete de la mañana, cuando la comunicadora esperaba que su hijo saliera de su casa ubicada entre las calles José María Mata y Río Aros, colonia Las Granjas, para llevarlo a la escuela.
Las primeras investigaciones señalan que el hombre estuvo apostado a unos metros de distancia de donde vivía Miroslava Breach, y mientras ella apuraba a su hijo para llegar a tiempo a la escuela, el homicida se colocó frente a la camioneta y realizó dos disparos, luego caminó hacia el lado del conductor y abrió fuego desde el otro costado, por último, disparó por la parte trasera del vehículo con un arma calibre 9 milímetros.
Luego del ataque, el agresor se alejó corriendo mientras vecinos y familiares de la periodista realizaban llamadas telefónicas de auxilio.
Eran las 7:06 horas. Minutos después arribaron al lugar paramédicos de la Cruz Roja.
Las autoridades locales aseguraron un video captado por una de las cámaras de vigilancia de la zona, en el cual se aprecia a un sujeto de entre 1.75 y 1.80 metros de estatura, vestido con una sudadera negra con capucha.
Miroslava Breach, quien durante 20 años fue corresponsal de La Jornada y de la publicación electrónica Norte, de Ciudad Juárez, falleció mientras los paramédicos le brindaban los primeros auxilios y la trasladaban a un hospital de esta capital.
Breach Velducea realizó investigaciones relacionadas con cuestiones de narcotráfico, entre las que destaca el descubrimiento de la identidad de integrantes de dos de los principales grupos criminales que operan en la entidad.
También elaboró trabajos periodísticos relacionados con actos de corrupción durante el gobierno de César Duarte.
En su labor periodística escribía una columna política en la cual describía actos de corrupción que involucraban a autoridades estatales y municipales.
En ese contexto, el atacante de la periodista, luego de disparar, dejó una cartulina en la que estaba escrito: Por lengua larga. Siguen llegados al gobernador y el gober. El 80.
El 80 es identificado como Carlos Arturo Quintana y es considerado líder de un grupo criminal relacionado con el cártel de Juárez que opera en la zona occidente del estado, señalaron autoridades chihuahuenses. El mensaje que dejó el atacante constituye una de las líneas de investigación.
Horas después del asesinato, el titular de la Fiscalía General del Estado (FGE), César Augusto Peniche Espejel, informó que la principal línea de investigación que se sigue en el homicidio de la comunicadora es su actividad profesional.
Dijo que Breach Velducea no había solicitado protección ni se tenía antecedente de que hubiera sido amenazada.
Peniche Espejel sostuvo que estaba sorprendido por la forma cobarde en que fue asesinada, ya que la conocía y frecuentemente lo entrevistaba. Agregó que los peritos recaban más evidencias en la escena del crimen, entre ellas algunos videos captados por cámaras de seguridad de negocios cercanos.
Al domicilio de la periodista se trasladó Francisco Muñoz, secretario particular del gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado, y minutos después arribó el propio mandatario panista.
El cuerpo de Miroslava Breach o Miros, como era conocida entre sus compañeros de trabajo, fue trasladado al Servicio Médico Forense para que le practiquen la necropsia de ley.
El gobernador Corral se entrevistó con los hijos de la periodista, les expresó su solidaridad y decretó tres días de luto en Chihuahua.
Explicó que esta acción tiene el propósito de llamar la atención de las autoridades de todo el país en cuanto a las agresiones que se han registrado contra periodistas y el efecto negativo que tienen estos actos para la libertad de expresión.

jueves, 21 de julio de 2016

Periodista de Veracruz, asesinado a balazos afuera de su casa

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El periodista Pedro Tamayo Rosas fue asesinado a balazos la noche del miércoles afuera de su casa en el municipio de Tierra Blanca.
De acuerdo con los primeros informes, dos personas llegaron a su domicilio y abrieron fuego contra el reportero, quien recibió 11 impactos de bala.
De acuerdo con e-consulta.com Veracruz, el comunicador había desaparecido en el mes de enero y fue localizado por la Fiscalía General del Esatado en Acatlán, Oaxaca, donde se había ido a refugiar tras la detención de un jefe de la delincuencia organizada en Tierra Blanca.
En ese momento, el fiscal general, Luis Ángel Bravo Contreras declaró a los medios que el comunicador tenía miedo de que se pudiera atentar contra su vida y aseguró que se le daría protección.
Después de dichas declaraciones, Tamayo Rosas fue resguardado durante aproximadamente un mes antes de regresar a la cuenca. Luego de su regreso, la protección que le asignó la FGE consistió en rondines que realizaba la Policia Estatal por su casa una o dos veces por semana
El asesinato del periodista se llevó a cabo sólo unas horas después de que Roberto Campa Cifrián, subsecretario de Derechos Humanos estuvo en Veracruz para dar seguimiento a la Alerta del Mecanismo de Protección a Periodistas.
El reportero, que era administrador de la página de Facebook “En la línea del fuego” y ex director del diario “La Voz de Tierra Blanca” de la Cuenca del Papaloapan, Veracruz, murió a bordo de la ambulancia de la Cruz Roja que llegó para auxiliarlo.
Tierra Blanca, Ver., 21 de julio de 2016.- La Fiscalía General del Estado (FGE) investiga los hechos en los que perdió la vida el reportero Pedro Tamayo Rosas, luego de haber sido agredido con disparos de arma de fuego esta noche.
Al lugar, ubicado en la calle 5 de Mayo, entre Morelos y Matamoros de la colonia Centro de esta ciudad, llegaron elementos de Servicios Periciales y Policía Ministerial, encabezados por el titular de la Subunidad Integral de Procuración de Justicia, para realizar las acciones de Criminalística de Campo.
Las primeras entrevistas establecen que habrían sido dos los agresores, quienes se acercaron a saludar a Tamayo Rosas en una negociación de su propiedad, agrediéndolo con disparos de arma corta, por lo que fue trasladado al Centro Médico Regional, donde perdió la vida mientras recibía atención.
Entre los indicios recabados por los peritos especializados, se encuentran varios casquillos percutidos calibre 9 milímetros, y se pudieron conocer las características del automóvil que habrían usado los agresores en su huida.
Por lo anterior, ha sido activado un operativo especial con las fuerzas integrantes de la Operación Coordinada Veracruz Seguro, para poder ubicar a los probables responsables.
Asimismo, fue abierta la Carpeta de Investigación 217/2016, en la Subunidad Integral de Procuración de Justicia de Tierra Blanca.
El Fiscal Especializado en Atención de Delitos Cometidos contra Periodistas se trasladó esta misma noche a la ciudad para dar seguimiento al protocolo correspondiente, que fue activado de inmediato, y no descartar ninguna línea de investigación, incluido el trabajo periodístico.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Hallan en Puebla el cuerpo de la reportera Anabel Flores Salazar

Los restos fueron plenamente identificados por familiares
Foto
Autoridades confirmaron que la reportera Anabel Flores Salazar fue asesinadaFoto Agencia Veracruzana de Comunicación
La Jornada de Oriente
Corresponsal y reportero
Periódico La Jornada
Miércoles 10 de febrero de 2016, p. 9
Los restos de Anabel Flores Salazar, reportera de El Sol de Orizaba, fueron encontrados la mañana de ayer por personal de la Fiscalía General de Puebla en la carretera Cuacnopalan-Oaxaca, a la altura del kilómetro 1+580.
En lo que va de la administración de Javier Duarte de Ochoa en Veracruz –dio inicio en diciembre de 2010–, 17 periodistas han sido asesinados en la entidad.
La Fiscalía General de Veracruz informó en un comunicado que la periodista fue plenamente identificada por sus familiares, a quienes se entregó el cuerpo, luego de agotarse los protocolos correspondientes.
Precisó que el hallazgo fue realizado ayer por la mañana en el municipio de Tehuacán, Puebla, por autoridades de esa entidad, que efectuaron las diligencias correspondientes e iniciaron la carpeta de investigación 152/2016/TECAM.
Mencionó que al ser identificada plenamente por sus familiares, se asentó la localización del cuerpo de Flores Salazar en la carpeta de investigación 211/2016, iniciada luego de que el lunes fue sustraída de su domicilio, en el municipio veracruzano de Mariano Escobedo.
Agregó que de forma paralela, las indagatorias para conocer las causas del crimen, así como al probable o los probables responsables, siguen su curso en coordinación con las autoridades poblanas.
La familia de Anabel Flores se trasladó a la vecina entidad con el apoyo de la Fiscalía General de Veracruz, acompañada del fiscal especializado en atención de denuncias contra periodistas y/o comunicadores, José René Álvarez Márquez; la fiscal de distrito de Orizaba, Clarisa Tapia Uría, y personal ministerial y pericial.
Fuentes extraoficiales en Puebla revelaron que el cuerpo de la víctima tenía la cabeza cubierta con una bolsa de plástico, esposas en las muñecas y los pies atados.
Antes, la Procuraduría General de la República (PGR), a través de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (Feadle), inició un acta circunstanciada para coadyuvar en el esclarecimiento de la desaparición –hasta ese momento– de la reportera deEl Sol de Orizaba.
El Ministerio Público Federal indicó que solicitó información a la Fiscalía General de Veracruz, al Ejército y a la Secretaría de Marina, ya que presuntamente un grupo dehombres ataviados con uniformes tipo militar, chalecos antibalas y pasamontañas, irrumpió con violencia en el domicilio de la periodista y la privaron de su libertad.
Anabel Flores Salazar, de 27 años de edad, cubría la fuente policiaca desde 2010. Se inició en El Mundo de Orizaba, luego trabajó en El Buen Tono y actualmente en El Sol de Orizaba.
Le sobreviven dos hijos, un bebé de 15 días de nacido y otro de dos años.

miércoles, 12 de agosto de 2015

El “vulgar” multihomicidio .- JOSÉ GIL OLMOS

Piden justicia para las víctimas del multihomicidio en la Narvarte. Foto: Miguel Dimayuga

Para Rubén, Nadia, Yesenia, Mile y Olivia. In memoriam
MÉXICO, D.F. (apro).- Un columnista describió en días pasados como vulgar el asesinato de un fotógrafo, una activista social, dos estilistas y una trabajadora. Se refería así a la ejecución de Rubén Espinoza, Nadia Vera, Yesenia Quiroz, Mile Virginia Martín y Olivia Alejandra Negrete en un departamento de la colonia Narvarte.
Usando ese tono el columnista intentaba deslindar de cualquier responsabilidad al gobernador de Veracruz, Javier Duarte.
Pero ningún asesinato –y menos de inocentes–, puede considerarse vulgar. No existe ningún argumento que lo justifique. Calificar de vulgar la pérdida de vidas inocentes de manera violenta no sólo justifica ese ultraje, sino que lo aprueba y está de acuerdo con la brutalidad del asesino.
Javier Duarte, a su vez, quiso resbalar su responsabilidad en el multihomicidio a pesar de que tanto Rubén Espinosa como Nadia Vera, acusaron a su gobierno de su exilio. Esta última, en una entrevista, dijo que si algo le pasaba sería culpa del gobernador de Veracruz.
Fiel a su irresponsabilidad Duarte se defendió bajo este argumento: “Este es un tema que corresponde a las autoridades del Distrito de Federal, no a las autoridades de Veracruz”.
Varios columnistas que se han destacado por hacer el trabajo sucio de tratar de desmentir investigaciones periodísticas como la corrupción de Enrique Peña Nieto en el caso de la “casita blanca” de su esposa Angélica Rivero o por defender a personajes cuestionados como Cuauhtémoc Gutiérrez, ahora se han dedicado a defender y tratar de deslindar a Duarte en su responsabilidad directa o indirecta en el multihomocidio.
“Duarte no está implicado” dicen estos columnistas a los que les causa escozor que otros reporteros que hacen trabajo de campo y saben de los riesgos de hacer coberturas en zonas de conflicto, critiquen las investigaciones de las autoridades y que lancen críticas directas a los gobernantes para que respondan por sus omisiones o actuaciones irresponsables como es no garantizar seguridad a la ciudadanía y a los trabajadores de los medios.
Olvidan que nada es casual sino causal y que en el caso de Veracruz el gobernador Duarte ha creado un estado de violencia e indefensión para la ciudadanía en general y en especial para los reporteros que no reciben su dinero y que son críticos.
Hay registro de más de 200 agresiones a medios de comunicación y sus reporteros en Veracruz y la muerte de 13 periodistas de los cuales las investigaciones no han satisfecho a nadie, salvo al propio gobernador Duarte.
El gobernador de Veracruz dio su declaración ante agentes ministeriales del gobierno del Distrito Federal que viajaron exprofeso a las oficinas de Duarte. Es el primer mandatario estatal en rendir declaración sobre un asesinato.
Como era de esperar se deslindó de la muerte de Rubén Espinosa y de Nadia Vera, que tuvieron que salir de Veracruz por las amenazas de muerte recibidas por parte de agentes de su gobierno vestidos de civil. Evadió de esa manera su responsabilidad que como gobernante tiene de brindar seguridad a todos y cada uno de sus gobernados que le han pagado su salario. Evadió así su responsabilidad de haber hecho de Veracruz el lugar más peligroso para ejercer el periodismo en todo el país e incluso del mundo.
Twitter: @GilOlmos

Peña y periodistas: Desdén criminal .- ÁLVARO DELGADO

Exigen justicia para Rubén Espinosa en Morelia. Foto: Enrique Castro

MÉXICO, D.F. (apro).- A los periodistas corruptos el poder los embrutece con dinero y solapa sus excesos. A los independientes, les arrebata espacios, los hostiga y los mata.
Como en ningún país del planeta catalogado de democrático, en México esta fórmula, avalada desde la cúspide del poder, tiene acreditada su plena vigencia.
Por eso cuando el presidente de México y jefe del Estado, Enrique Peña Nieto, desdeña el asesinato del fotoperiodista Rubén Espinosa Becerril y de cuatro mujeres, un crimen que ha conmocionado al mundo, se puede tener una única certeza: La matanza de periodistas continuará.
Este desdén de Peña y de todo su gobierno –una indiferencia convertida en complicidad– no es sólo un aval, sino puede configurar una orden: “Maten a periodistas incómodos, serán impunes”.
Eso es exactamente lo que pasa con el gobernador Javier Duarte, a quien hasta sus amanuenses lo saben un sátrapa. Si en Veracruz se han acumulado 14 asesinatos de periodistas en cinco años, entre ellos el de Regina Martínez, corresponsal de Proceso, no es porque ese estado sea libre y soberano, sino porque su superior en la jerarquía constitucional, el jefe de Estado, lo tolera y por tanto lo avala.
No es una conducta fortuita del poder, sino una estrategia de neutralización: Si los periodistas saben que pueden ser asesinados, ellos o sus familias, sobreviene la autocensura y dejan de investigar y de difundir asuntos que la sociedad tiene derecho a saber y que a menudo afectan al poder.
Por eso la relevancia del asesinato de un periodista no es porque la vida de éste vale más que la de otra persona, afectada también por la violencia, sino porque su comisión –y su debido esclarecimiento– es clave para romper el círculo de impunidad en una sociedad.
Si los periodistas –y los medios– viven sometidos al terror y a la incertidumbre, no cumplirán con su trabajo de informar sobre la violencia, la corrupción, la impunidad, la violación de derechos humanos y de todo tipo de abusos de poder.
Y si no hay información, la sociedad no toma conciencia ni se indigna y no se moviliza para reclamar, con lo cual se fortalece el círculo de impunidad que está plenamente vigente en México, aunque no desde que Peña y el PRI están de regreso en la Presidencia de la República.
La violencia contra los periodistas en México ha llegado a niveles bestiales que la alternancia en el poder presidencial, en vez de disminuir, ha estimulado: En los gobiernos del PAN de Vicente Fox y Felipe Calderón sumaron 70 periodistas asesinados.
Sólo en el sexenio de Calderón (2016-2012) fueron asesinados 54 periodistas, a razón de nueve por año, un sexenio en el que se llegó a identificar como “enemigos del Estado” a defensores de periodistas y de derechos humanos.
Con Peña la situación ha empeorado: Ya van entre 11 y 21 periodistas asesinados, una variación que depende de la organización que lleve el cómputo, pero Artículo 19 afirma que, desde el 1 de diciembre de 2012, casi cada 24 horas hay un periodista agredido en México.
Según un informe dado a conocer en marzo de este año, los ataques a periodistas han aumentado 80% en comparación con el sexenio de Calderón, cuando un comunicador era agredido cada 48.1 horas.
A principios de este año, la Procuraduría General de la República (PGR) informó que, en los más recientes 15 años, 103 periodistas fueron asesinados y 25 más están desaparecidos, y son Veracruz y Chihuahua donde más han ocurrido estos crímenes.
Se trata de un fenómeno desdeñado por los tres poderes del Estado y los tres órdenes de gobierno, una sordera institucional que comienza desde el jefe de Estado, en este caso Peña Nieto, y que replican hasta la base de la pirámide.
Y si hay un desdén de Peña, del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y de la procuradora Arely Gómez, los principales funcionarios civiles responsables de garantizar la vigencia del Estado de derecho, entonces el futuro es negro.
Es el idéntico comportamiento que Peña ha asumido ante la corrupción de altos funcionarios de su gobierno y de él mismo: La indiferencia como aval para el saqueo.
Y es la misma conducta ante la violencia y la inseguridad que atormentan a los mexicanos en todas las regiones del país: La pachorra cómplice de los criminales o la cínica connivencia como en la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Malas noticias no sólo para los periodistas, sino para todo México…
Apuntes
El jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera, tan proclive a Peña, copia también a Duarte en el caso del compañero Rubén Espinosa y de las cuatro mujeres: La Procuraduría de Justicia ha actuado de manera desaseada y manipulada, y su más reciente filtración, al diario Reforma, establece que los homicidas son un violador, un viene-viene y un malabarista callejero. Según el gobierno de Veracruz, a Regina Martínez la mató un drogadicto seropositivo analfabeto. Que les crean sus amanuenses…
Comentarios en Twitter: @alvaro_delgado

viernes, 7 de agosto de 2015

Javie Duarte, terror a domicilio .- JAIME AVILÉS

Javie Duarte, terror a domicilio


En la imagen, el gobernador de Veracruz, Javier Duarte. Esta fotografía, captada por Rubén Espinosa, causó gran enojo en el mandatario veracruzano.
Por: Jaime Avilés (@Desfiladero132)
2 de agosto de 2015. “No se puede considerar un atentado contra la libertad de expresión porque no murió trabajando como periodista”, afirmó el procurador del DF, Rodolfo Ríos, la mañana de este domingo, a los directores de Proceso y Cuartoscuro,Rafael Rodríguez Castañeda y Pedro Valtierra Rubalcava.
De acuerdo con Valtierra, el reportero Salvador Corro habría atestiguado que al momento de inspeccionar el departamento donde fueron asesinados el periodista Rubén Espinosa, Nadia Vera, Yesenia Quiroz y dos mujeres más, “la policía del DF despojó a los cadáveres de sus teléfonos celulares e identificaciones”.
Eso explica, a juicio de Polemón, por qué el procurador capitalino dijo que una de las líneas de investigación que está siguiendo es la de “robo y feminicidio”.
Todo apunta a que, de acuerdo con la información recabada hasta el momento, el gobierno de Miguel Ángel Mancera está tratando de encubrir por todos los medios lo que resulta más obvio: el periodista, que había recibido amenazas de muerte desde 2012, fue asesinado por agentes del gobierno de Veracruz que encabeza Javier Duarte de Ochoa, quienes para no dejar testigos acabaron con la vida de las cuatro mujeres que se hallaban en el departamento.
“No se puede considerar un atentado contra la libertad de expresión porque no murió trabajando como periodista”, afirmó el procurador del DF, Rodolfo Ríos (quien aparece en la imagen).
“No se puede considerar un atentado contra la libertad de expresión porque no murió trabajando como periodista”, afirmó el procurador del DF, Rodolfo Ríos (quien aparece en la imagen).
Un dato que pone aun más en duda la postura de Mancera y su procurador es que a pesar de la cámara de seguridad que hay en la esquina de la calle donde se produjo el multihomicidio, y no obstante que el edificio donde fue perpetrado cuenta con circuito de cerrado de vigilancia, Rodolfo Ríos dijo a Valtierra y Rodríguez Castañeda que “no sabemos cómo entraron los asesinos”.
Para entender con mayor amplitud este nuevo crimen de Estado, Polemón ofrece estos

ANTECEDENTES

La noche del viernes 5 de junio –dos días antes de las elecciones– en la ciudad de Xalapa,ocho jóvenes que estaban reunidos en una minúscula vivienda de la calle Herón Pérez fueron brutalmente agredidos por 10 tipos que llegaron en dos camionetas cubiertos con pasamontañas y armados con machetes y tubos.
El “modus operandi” fue el mismo que utilizaron, la noche del viernes 31 de junio, los asesinos que irrumpieron en la vivienda donde cuatro mujeres –Nadia Vera, Yesenia Quiroz Alfaro, una colombiana, una trabajadora doméstica— y el fotoperiodista Rubén Espinosa Becerril, se encontraban reunidos desde la tarde.
Periodistas veracruzanos congregados este domingo en el Ángel de la Independencia señalaron que el principal sospechoso de ambos actos de terrorismo de estado es el secretario de Seguridad Pública de Veracruz, Arturo Bermúdez Zurita, quien estaría igualmente involucrado en la muerte de 13 reporteros más en aquella entidad.
El secretario de Seguridad de Veracruz, Arturo Bermúdez Zurita, quien ha ameanzado a periodistas y es el sospechoso de mandar asesinar a Rubén Espinosa.
El secretario de Seguridad de Veracruz, Arturo Bermúdez Zurita, quien ha amenazado a periodistas y es el sospechoso de mandar asesinar a Rubén Espinosa.
Las primeras reacciones del Gobierno del Distrito Federal no pudieron ser más canallescas. El procurador capitalino, Rodolfo Ríos, dijo que “se siguen todas las líneas de investigación”, entre ellas robo y asalto a mano armada o, como una de las víctimas era colombiana, “ajuste de cuentas del crimen organizado”.
Para Rodolfo Ríos no es relevante el hecho de que Rubén Espinosa Becerril hubiese denunciado que era seguido por individuos “de aspecto paramilitar”, vestidos con bermudas y zapatos crocs, o que se hubiera exilado en la ciudad de México debido a las continuas amenazas de muerte que había recibido en Xalapa de parte de funcionarios del gobernador Javier Duarte de Ochoa.
De hecho, Rubén Espinosa huyó de Xalapa, dejando todo, incluso su ropa y su perro, el martes 9 de junio, valga decir, cuatro días después de documentar y reportar el ataque a los jóvenes en la casa de la calle Herón Pérez. Pero esto no parece ser relevante para el “abogado de la ciudad de México”.
Durante la concentración que se desarrolló en el Ángel a partir de las cuatro de la tarde, no faltó quien recordara el discurso de Duarte de Ochoa el pasado 30 de junio cuando, al conmemorar la libertad de expresión, dijo a los periodistas ahí reunidos que iba a “sacudir el árbol de las manzanas podridas” y los exhortó así: “pórtense bien”.
El dos de julio, solamente dos días después de aquella amenaza, fue secuestrado y poco más tarde hallado muerto el periodista Juan Mendoza Delgado. Ahora, con el homicidio en contra de Rubén Espinosa Becerril, los periodistas asesinados durante el gobierno de Duarte de Ochoa suman ya 14, pero este caso es el primero que se registra fuera de Veracruz.
Marcha para exigir justicia para Rubén Espinosa Foto: @kikesma
Marcha para exigir justicia para Rubén Espinosa Foto: @kikesma
El gobierno de Miguel Ángel Mancera tiene la responsabilidad de esclarecer este acto de terrorismo para revertir el mensaje enviado, no sólo por Duarte y su mortífero secretario de Seguridad Pública, sino también por Miguel Ángel Osorio Chong y el propio Enrique Peña Nieto: la ciudad de México ya no es un refugio seguro para los perseguidos de otras regiones del país.
Peor aun, por la forma de actuar, tanto el 5 de junio en Xalapa como el 31 de julio en el DF, el gobierno federal cuenta con una nueva forma de ejercer el terror a domicilio, usando métodos que recuerdan nítidamente a la triple A de Argentina.
Y la moraleja más evidente es: ya nadie está seguro ni en su casa.
La concentración de hoy culminó con un acto de protesta frente a la representación del gobierno de Veracruz en el DF, localizada en Marsella 22, junto a la Zona Rosa, donde se espera que continúen las protestas contra Duarte de Ochoa, el asesino serial de periodistas, pero no sólo de periodistas, sino también de las personas que los protegen.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Hay una “cacería” de periodistas incómodos para Duarte: ‘Rapé’

El caricaturista veracruzano, autoexiliado en el Distrito Federal, admitió que se siente inseguro y considera la opción de salir del país, tal como lo tuvo que hacer en 2011 después de abandonar Veracruz por amenazas.


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“Esto parece indicar a todas luces que es unacacería sistemática de periodistas incómodos para el gobierno de Veracruz”, afirmó el caricaturista Rafael Pineda -mejor conocido como Rapé-, en referencia al asesinato del fotoperiodista Rubén Espinosa el pasado viernes 31 de julio en el DF.
En entrevista para Aristegui Noticias, el monero confesó que se siente inseguro y que piensa en la opción de salir del país, tal como tuvo que hacerlo después de salir de Veracruz hace casi cuatro años. “Me siento confundido y aturdido, con muchas opciones en frente y en la mesa, la posibilidad de que pase algo. Tengo que pensar las cosas no muy despacio”, indicó.
Al menos 30 periodistas solicitaron asilo a la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) en 2012, de acuerdo con Proceso en octubre de aquel año. Veinte de esos periodistas eran originarios del estado de Veracruz.
Rapé aseguró que se ha comunicado con otros colegas autoexiliados de Veracruz en el DF, “otro compañero (auto) exiliado también se encuentra muy asustado. Para él es un mensaje de que vienen por nosotros y sobre todo bajo la lógica de que está a punto de terminar el gobierno de Javier Duarte y es común que se den estos coletazos, es como una especie de venganza”.
En 2011 dos colegas del caricaturista del diario Milenio y la revista El Chamuco sufrieron un intento de secuestro y éste los refugió en su casa. Salió a la Ciudad de México a recibir un premio y cuando regresó vio un mensaje en su coche que decía “calladito”, el cual lo motivó a dejar el estado de Veracruz.
Después de autoexiliarse de Veracruz vivió por un tiempo en Francia y pudo optar por la opción del asilo en aquel país, “pero tenía perfectamente claro que no podía regresar a México en mucho tiempo para nada, y esa sola idea me hizo recapacitar. Hay mucho trabajo por hacer en México, hay muchísimo qué denunciar, qué demandar”.
Si algo amaba Rubén, era su libertad
Entre 2014 y lo que va del 2015, 80 periodistas han presentado quejas por hostigamientos o amenazas y a 20 de ellos se les otorgaron “medidas de protección dura” como policías que los escoltan, dijo el corresponsal de Proceso en Veracruz, Noé Zavaleta, durante la marcha del domingo 2 de agosto en el DF, convocada tras del asesinato de Rubén Espinosa.
“Rubén, si algo amaba era su libertad y su independencia, no se hubiera permitido andar chambeando con dos policías al lado” explicó Zavaleta sobre el autoexilio de Espinosa en el Distrito Federal.
Noé incluso contó lo que Rubén le dijo por teléfono horas antes de ser asesinado: “Extraño mucho mis cuates, lo que más extraño son las escalinatas del café de La Parroquia y a mi perro”.
“Fuera de eso él me comentó que estaba contento en el DF”, agregó el corresponsal.
No obstante lo anterior, el director de la agencia Cuartoscuro, Pedro Valtierra, dijo en otra entrevista que el fotoperiodista se sentía perseguido.

domingo, 2 de agosto de 2015

La foto de Rubén Espinosa que encabronó a Javier Duarte, Gobernador de Veracruz

http://www.sinembargo.mx/02-08-2015/1436027
Imagen tomada de archivo
Imagen tomada de archivo. La foto es de Rubén Espinosa

En entrevista con SinEmbargo, el fotógrafo Rubén Espinoza dijo:

–Yo me especializo en movimientos sociales. Tengo una portada en la revista Proceso con el Gobernador, esa portada lastimó mucho, de hecho la compraron a granel…

–¿Qué foto es?

–Es una fotografía donde el Gobernador sale con una gorra de policía y de perfil que va caminando. Nosotros en Xalapa nos hemos manifestado siempre que asesinan a un compañero. Fui golpeado en el desalojo de maestros en 2013, en la plaza Lerdo, junto con otros compañeros, a raíz de eso tuvimos que ir a marchar. Hicimos que el Congreso hiciera la Comisión para la Atención y Protección de Periodistas, que no sirve de nada. Estuve en la colocación de la placa en la plaza Lerdo, donde le pusimos Regina Martínez. He dado cursos de seguridad para los fotógrafos y me han hecho saber que soy un fotógrafo incómodo para el Gobierno del Estado.

–¿Cómo te hacen saber eso?

–No me dejan entrar a los eventos oficiales. En una ocasión cuando fue lo de los 35 cuerpos que encontraron en el Monumento a los Voladores de Papantla en Boca del Río, el entonces Procurador Reynaldo Escobar Pérez iba a dar una conferencia. Entonces me dice una persona encargada de prensa, Edwin, no recuerdo su apellido, que yo qué hacía ahí, que yo no tenía nada que hacer y que estaba estorbando. Entonces de ahí comenzaron a tomarme fotos por parte de la gente de Gobierno del Estado.

–¿Sólo te acosan a ti?

–A mí y al grupo de los periodistas en los que estoy.

Esta es la historia de esa foto y del acoso que desató.

Por Ignacio Carvajal
Ciudad de México, 2 de agosto (SinEmbargo/BlogExpediente).– Ojos inyectados. Mirada extraviada. Labios entreabiertos. Orejas para atrás igual que las aguzan los perros al acecho. El ceño adusto tras las gafas y una gorra de policía. Las lonjas colgadas sobre el cinturón. Los botones de la camisa con su nombre bordado amenazan con salir disparados. La foto de Rubén Espinosa Becerril resultó implacable con el Gobernador veracruzano. Javier Duarte retratado de pies a cabeza: autoritaro, rencoroso, desconfiado, rabioso, felón.
Es la imagen escogida por el equipo de la revista Proceso para ilustrar la portada del número 1946. La mitad del cuerpo de Duarte en todo lo alto y ancho. Una imagen como síntesis del contenido: “Veracruz, estado sin ley”, decía el encabezado en la tapa.
En interiores un reportaje sobre los homicidios de periodistas en Veracruz y las complicidades de los funcionarios para no esclarecerlos; otro para el tercer aniversario del asesinato de Regina Martínez, impune; y uno más de priistas que van por la vida lanzando incienso al duartismo.
En el interior, fotos de Yair Ceballos (Proceso y AVC Noticias), de Félix Márquez (Cuartoscuro, AVC y AP) y de Rubén Espinosa (CuartoscuroAVC y Proceso). Imágenes con técnica y composición para ilustrar los reportajes que describieron la miseria, la tragedia y la corrupción campante en Veracruz. Pero ni una como la de Rubén Espinosa. Por eso ganó la portada.
Don Manuel Buendía -asesinado por la espalda durante sexenio de Miguel de la Madrid- decía que la crítica no molestaba tanto a los poderosos, como dejarlos al desnudo con ironía y un refinado sentido del humor. Así lo hizo Rubén Espinosa en Proceso 1946; pero con la lente.
No cabía de contento por su portada. Lo dijo a todos sus amigos. Lo festejó, y humilde, para el mediodía del domingo comenzó a olvidarlo para comenzar a trabajar en la siguiente foto de ocho columnas.
Proceso 1946 arribó a Xalapa y Veracruz tal vez el sábado por la tarde para que estuviera circulando el domingo tempranito; pero grupos de personas, jóvenes ante todo, en coches particulares y camionetas, comenzaron a comprarlas por montón.
Otra toma famosa, esta de Cuartoscuro
Otra toma famosa, esta de Cuartoscuro
“Me da la Proceso donde sale Duarte Gordo” se preguntaba en los estanquillos, “ya no hay, se las llevaron todas”, decían los voceadores, y así en cada puesto Proceso había sido “levantada”. Circuló en menor medida en los restaurantes de cadena en donde habitualmente se vende.
El operativo contra la revista no era novedad: Durante el sexenio pasado se recogían por pilas cuando publicaban reportajes contra Fidel Herrera Beltrán. También pasó cuando el Cártel de Jalisco Nueva Generación dio muerte y abandonó los cadáveres de más de 30 personas en la vía pública, en Boca del Río.
Con la portada de la Proceso 1946 Rubén Espinosa quedó en la mira. Habrían de venir otras agresiones, el acoso desde el Palacio de Gobierno por medio de una horda de orejas. Tenían consigna. Le tomaban fotos en las protestas y ruedas de prensa de quienes exigían justicia o denunciaban algún abuso desde el poder.
A principios de junio pasado resultó agredido física y verbalmente por encapuchados que aprovecharon para hacer desmanes en Xalapa durante una marcha de estudiantes de la Universidad Veracruzana (UV) tras la golpiza a ocho alumnos, a la sazón de las elecciones federales pasadas. A Rubén Espinosa lo encaran los “anarquistas”, tapados de la cara, le increpan y empujan.
En 2013 la vio cerca durante el desalojo violento por parte de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) a maestros que protestaban en Plaza Lerdo o Regina contra la Reforma de Educativa. Duarte necesitaba la plaza despejada para celebrar, con acarreados de la periferia, el Grito de Independencia, y un baile con la banda El Recodo.
Apasionado de las protestas ciudadanas y de las causas sociales, se había enterado del posible desalojo y se fue a la plaza para aguardar. A la una AM, policía acreditable ingresaba por docenas y en cuestión de minutos corrieron a todos. Rubén tomó las fotos y de inmediato se marchó a su casa para guarecerse. En el camino fue interceptado por policías que le exigieron borrar las imágenes. Después de eso se desapareció durante varias horas, perdió el teléfono y no había comunicación.
Los amigos le buscaron con denuedo pues lo pesaban detenido en las masmorras de Arturo Bermúdez, en San José, junto a maestros reprimidos. Horas después apareció con bien y sobre todo con varias fotos en las cuales se miraba a los policías armados con toletes eléctricos y con los cuales aporrearon a los mentores. Rubén Espinosa documentó una de las peores noches para los movimientos sociales en Veracruz, pues la golpiza la recibieron los maestros y docenas de jóvenes identificados con la causa que también estaban en la resistencia. Duarte no dudó en madrear a dos generaciones distintas. Su muerte, un golpe más duro para esas nuevas generaciones que admiraban su trabajo y prácticamente le tenían como un símbolo.
“Las protestas eran su especialidad”, cuenta Aarón Gaona, quien recuerda que Rubén Espinosa Becerril era originario del Distrito Federal (Tacubaya) y llegó a Veracruz en 2009 con otro equipo de profesionales para trabajar en el portal Elgolfo.info, propiedad de José Othón González Ruiz, que manejaba una línea a favor del gobernante en turno.
Al tiempo, Rubén Espinosa sale de El Golfo y comienza a definirse por las causas sociales y las manifestaciones, “yo creo que porque venía de una familia de trabajo. No le gustaba mucho seguir órdenes. Las hacía; pero siempre buscó hacer lo que a él le gustaba, su forma de ser era medio irreverente. El clásico chilango que va a la provincia con sus ondas muy marcadas”.
“Como fotógrafo era bueno. Buscaba mucho tener una buena composición. Nunca era egoísta con lo que sabía” define.
No había protesta o demanda social en Veracruz, o manifestación en Xalapa, que no haya documentado desde su salida de El Golfo para trabajar en medios como MultigráficaAVC Noticias y APRO.

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