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martes, 5 de marzo de 2019

Dan millones a priistas para restaurar iglesia... y solo la limpian

Donativos millonarios de la Secretaría de Cultura se derrocharon en obras fantasma.
Durante el penúltimo año del gobierno de Enrique Peña Nieto, la dependencia entregó 10.5 millones de pesos a dos fundaciones priistaspara restaurar las fuentes históricas de la ciudad de Guanajuato y siete altares de una iglesia en el municipio de Yuriria. Sin embargo, los trabajos presentaron serias deficiencias y, en el caso de los altares, su “restauración” consistió en limpiarlos y retocarlos con pintura dorada.
Así lo revela una investigación de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) a los donativos y apoyos que la Secretaría de Cultura otorgó a organizaciones no gubernamentales (ONG) durante 2017. En ese año, estaba al frente de la dependencia María Cristina García Cepeda.
Las organizaciones en cuestión son Fundación Organizados para Servir Fundación Juan José de los Reyes Martínez El Pípila.
En la primera aparece como socio Gerardo Sánchez García, quien durante el sexenio pasado fue senador y candidato del PRI a la gubernatura del estado de Guanajuato. Con él son socios también su esposa Leticia Elizabeth García Morales y su hermano Amador Sánchez García, además de otros priistas guanajuatenses como David Mercado Ruizdiputado federal entre 2015 y 2018, y María Elena Cano Ayaladiputada federal entre 2012 y 2015.
Fundación Organizados para Servir es también una de las ONG que más se beneficiaron de donativos federales durante el gobierno de Peña Nieto, reveló mexico.com, como parte de un reportaje que detalla transas en las que se perdieron millones donados por Cultura, como los festivales fantasma.
La otra organización, Fundación El Pípila, tiene como socios al empresario Guillermo Nieto Almeida, al diputado priista José Huerta Aboytes y al exrector de la Universidad de Guanajuato (UG), Luis Felipe Sánchez Hernández, personajes cercanos a Sánchez García.
Luis Felipe Sánchez incluso fue el presidente de la Comisión Estatal de Procesos Internos del PRI que declaró al exsenador como precandidato único de ese partido a la gubernatura de Guanajuato en 2018.
Esta es la segunda entrega de los hallazgos encontrados en la auditoría 280-DS en torno a los recursos públicos que la Secretaría de Cultura entregó a distintas ONG en el penúltimo año de gobierno de Peña Nieto.

Una manita de gato

El órgano fiscalizador revisó el proyecto “Restauración Integral de Fuentes Históricas de la Ciudad de Guanajuato” encargado a Fundación Organizados para Servir, de la que el priista Gerardo Sánchez García es socio.
De acuerdo con la revisión de la ASF, los trabajos se hicieron con deficiencias severas e incluso la restauración de una de las fuentes no se realizó conforme al proyecto, según reportó el Coordinador Nacional de Recursos Financieros del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Para este proyecto, la ONG recibió 3.5 millones de pesos.
Fundación El Pípila también tuvo observaciones por parte de la Auditoría.
En 2017, la Secretaría de Cultura le dio 2 millones de pesos para restaurar y conservar siete altares de cantera de la Parroquia de Nuestra Señora del Socorro, en el municipio de Yuriria. Sin embargo, detectó que la fundación sólo limpió y retocó los altares “con pintura de oro fino”.
La ONG recibió además otros 5 millones de pesos para realizar dos cortometrajes y difundirlos en 100 escuelas. El problema es que los filmes no se realizaron con los recursos federales otorgados dado que estas piezas cinematográficas ya existían desde 2014 y 2016.
El órgano fiscalizador también observó que el proyecto no lo realizó esta ONG sino otra asociación civil a la que le transfirió la totalidad de los recursos mediante un contrato de donación.
Y en lo que respecta a la difusión de los cortometrajes, la fundación notificó que pagó un millón 830 mil pesos por la renta de un domo, cuando su precio real ronda los 60 mil pesos.
Para este reportaje buscamos a ambas fundaciones en los teléfonos que proporcionaron cuando se inscribieron en el Registro Federal de las Organizaciones de la Sociedad Civil, pero los números estaban equivocados, no existían o no estaban disponibles. También enviamos un cuestionario escrito a los correos electrónicos registrados ante el gobierno federal, pero nunca tuvimos respuesta.

Más anomalías

La ASF también puso bajo la lupa a Suena, México Suena, una asociación que se constituyó en febrero de 2015 y que en los últimos tres años de Peña Nieto recibió casi 60 millones de pesos en donativos federales.
El órgano fiscalizador investigó específicamente el destino de 2 millones de pesos que la ONG recibió para “promover el desarrollo de las habilidades artísticas de la población infantil y en las familias” de los municipios de Zacapu y Los Reyes, Michoacán.
La asociación se comprometió a realizar diversos talleres y entregar 250 copias de un DVD con la grabación de los mismos como prueba de que se llevaron a cabo. Para comprobar que cumplió, presentó a la Secretaría de Cultura constancias presuntamente emitidas por funcionarios del municipio de Zacapu aceptando la entrega de 100 DVD.
Sin embargo, al ser interrogados por la ASF, los funcionarios municipales desconocieron las firmas plasmadas en los oficios y negaron que hubieran solicitado o recibido algún DVD.
Y en lo que respecta a la realización de los talleres, señalaron que “un diputado federal solicitó el espacio de la Casa de la Cultura (municipal) únicamente por tres días" y que solo existió una grabación "en la que no hubo público presente”.
En entrevista telefónica, Mario Muñoz Bagnis, quien aparece como presidente de la asociación en el Registro Federal de las Organizaciones de la Sociedad Civil, desconoce las razones por las que los funcionarios hicieron tales declaraciones.
“Nosotros tenemos los oficios que ya fueron entregados a (la Secretaría de) Cultura, del que era el coordinador de la Casa de Cultura, inclusive dándonos las gracias de que hubiéramos hecho las actividades allí”, indicó.
La Auditoría descubrió algo más. A petición de la asociación civil, la Secretaría de Cultura le autorizó realizar la totalidad del proyecto en Zacapu debido a problemas de inseguridad en el municipio de Los Reyes. Lo curioso es que para ese momento la asociación ya había entregado la totalidad de la comprobación del proyecto tanto en Zacapu como en Los Reyes, indica la ASF.
De acuerdo con Muñoz Bagnis, el proyecto se tuvo que realizar en su totalidad en Zacapu sin antes obtener el permiso oficial de la Secretaría de Cultura por una cuestión de tiempo.
“Ya no había tiempo de pedir el permiso para ejecutar las cosas. Ya teníamos todo listo y si no lo ejecutábamos en esas fechas, teníamos igual que pagarle a los proveedores. Entonces el dinero se iba perder y mejor se ejecutó”, explica.
Posteriormente, dice Muñoz, cuando se entregó la comprobación del proyecto, la ONG notificó a la Secretaría de Cultura las razones del cambio y de no declararlo a tiempo. Según su versión, la dependencia “entendió las circunstancias” y les concedió el permiso extemporáneo.
Además de Muñoz Bagnis, Suena, México Suena tiene como socio a Raymundo Pérez Lancón, indican documentos oficiales. Este último fue asesor en comunicación de la priista Ivonne Álvarez García cuando compitió por la gubernatura de Nuevo León en 2015.

viernes, 3 de enero de 2014

10 libros que debes leer antes de morir

http://los7pecadoscapitales.com/10-libros-que-debes-leer-antes-de-morir/

El poeta y periodista nicaragüense Rubén Darío sabía que el libro es fuerza, valor y alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor, pues entre sus hojas se escriben historias que a todos les gustaría vivir, sentir; por eso no resulta extraño que “aprender a leer sea de las cosas más importantes que nos pase en la vida”.
10 libros que debes leer antes de morir
Jorge Asís, escritor y periodista argentino, observador  político quien ha cultivado algunos de los géneros literarios. Su novela Flores robadas en los jardines de Quilmes, la dedicó a Haroldo Conti, el escritor argentino desaparecido en 1976 durante el Proceso de Reorganización Nacional. Esta es su lista:
1. La montaña mágica, de Thomas Mann. ”Lo leo y me dan ganas de escribir. Basta que tome cualquier capítulo para que me den ganas de dedicarme a la literatura”.
2. Conversación en la Catedral, de Mario Vargas Llosa.
3. El corazón es un cazador solitario, de Carson McCullers. “Una de las escritoras que me apasionó más en mis comienzos literarios”.
4. Gabriela, clavo y canela, de Jorge Amado. “Es una de las lectura que yo recuerdo haber hecho con mayor alegría. Es muy importante tomar un libro y no poder dejarlo. Es lo que pasa con cualquiera de los grandes cuentos y novelas de Amado”.
5. Ulises, de James Joyce. ”Es para tenerlo en la mesita de noche, como lo tengo yo. Cualquiera que quiera escribir una novela no puede desconocer ese libro maravilloso”.
6. El juguete rabioso, de Roberto Arlt. ”Es una novela indispensable para la literatura argentina”.
7. El hombre sin atributos, de Robert Musil.
8. El extranjero, de Albert Camus. ”Es el ejemplo de la novela que nunca podré escribir. Con frases cortas, despojadas, exactas. Frías e infinitamente bellas”.
9. En búsqueda del tiempo perdido. Por el camino de Swann, de Marcel Proust. ”Aproximarse a Proust… es un doble placer”.
10. Adán Buenosayres, de Leopoldo Marechal.
Carlos Alberto Montaner, escritor, periodista y político cubano. Ha publicado unos 25 libros, el último de ellos es la novela La mujer del coronel, editada por Alfaguara. Esta es su lista:
1. Madame Bovary, de Gustave Flaubert. “La primera gran incursión de la narrativa en la psicología individual”.
2. Fortunata y Jacinta, de Benito Pérez Galdós. ”La cumbre del realismo español”.
3. Ficciones, de Jorge Luis Borges. ”El mejor prosista de la lengua castellana contemporánea”.
4. El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez. ”La novela latinoamericana más creativa y poética”.
5. La fiesta del Chivo, de Mario Vargas Llosa. ”Una de las narraciones modernas más intensas y mejor construidas”.
6. La rebelión de las masas, de José Ortega y Gasset. ”Un ensayo que tiene lo mejor de Ortega: la prosa creativa, la imaginación para los grandes temas sociales y la intuición política”.
7. El miedo a la libertad, de Erich Fromm. ”Un análisis poco frecuentado de la persistencia del autoritarismo”.
8. Notas de cocina, de Leonardo Da Vinci. ”Un texto delicioso (y ligero) sobre un aspecto desconocido del mayor humanista de todos los tiempos”.
9. La libertad y sus enemigos, de Karl Popper. “Una explicación de por qué las utopías concluyen en grandes mataderos”.
10. El nacimiento del mundo occidental: una nueva historia económica, de Douglass North y Robert Paul Thomas. “Una demostración razonada de cómo y por qué la clave del desarrollo, la estabilidad y la libertad sólo son posibles donde existen las instituciones adecuadas”.
Laura Restrepo, escritora y periodista colombiana. Intelectual de izquierda, defiende las posibilidades de la revolución bolivariana de Hugo Chávez, condena los odios nacionalistas orquestados muchas veces en Bogotá y otras en Caracas y cree en el proyecto de socialismo del siglo XXI. La escritora se presentará en la FIL Guadalajara 2013 y esta es su lista:
1. La Biblia.
2. La Ilíada, de Homero.
3. La Odisea, de Homero.
4. Anna Karenina, de Tolstoi.
5. José y sus hermanos, de Thomas Mann.
6. Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar.
7. El profeta armado, El profeta desarmado, El profeta desterrado, (trilogía biográfica de León Trotsky), de Isaac Deutscher.
8. Rayuela, de Julio Cortázar.
9. Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez.
10. El evangelio según Jesucristo, de José Saramago.
Fuente:  culturacolectiva / tumblr / wheelercentre / daum
issavels

domingo, 7 de julio de 2013

En México no existe la trova pero sí muy buenos compositores: Quezadas



México, 7 Jul. (Notimex).- Miembro de una generación de cantautores que han hecho época en la escena mexicana, defendiendo la canción de autor, Enrique Quezadas rechazó que hoy exista un movimiento de trova como tal, “hubo intentos en los años 70, pero ese movimiento desapareció”, aseveró el músico egresado de la Escuela Nacional de Música. 

“Aunque hay una cosa que le llaman trova yo digo que aquí no existe, ni es un movimiento organizado, había miras de un canto social, pero lo que hoy se llama aquí trova es otra cosa, incluso con tintes conservadores, creo que se ha convertido en algo monotemático”, sostuvo el cantautor. 

Ganador de dos premios Ariel, dos Diosas de Plata y un Premio “Coral” en el Festival de Cine Latinoamericano de La Habana, Cuba, por su participación en la composición e interpretación de bandas sonoras de películas como “Hasta Morir”, “Amarte Duele”, “La vida conyugal”, “Cilantro y perejil”, “Todo el poder” o “El segundo aire”, Quezadas añadió que, de hecho, la propia gente no sabe bien lo que es la trova. 

“Ves a la gente pidiendo Ojalá, de Nicho Hinojosa, y está bien, porque de otra manera la música de Silvio Rodríguez no hubieran llegado al público, pero aquí no hay trova”. Lo que sí hay, advierte, son excelentes compositores a los que no sabe si les dé por decirse trovadores; “yo, por ejemplo, sólo me considero compositor, si acaso un cantautor comprometido con mi propio proceso, pero nunca trovero”, acotó Quezadas. 

Entre esos buenos compositores, expuso, pueden mencionarse nombres como los de David Haro, Rafael Mendoza, Guillermo Briseño; gente que dice muchas cosas; Jaime López y otros más de la vieja guardia, aunque han salido jóvenes interesantes como David Aguilar o Leonel Soto, que son muy buenos. 

Sobre su proyecto musical, que, insistió, no tiene nada que ver con la trova, éste transita entre el blues, el jazz, el danzón y hasta el huapango, en un canto a la vida y al amor, pero de otra manera al tradicional; porque, recordó, él no compone canciones de ardidos ni de cortarse las venas. 

Actualmente, añadió, su vida va más allá de la música, pues se ha expandido a la literatura y a la espiritualidad, y eso es lo que quiere transmitir en su más reciente material discográfico denominado “Estas islas”, el cual se presentó este viernes en el Foro del Tejedor, en el Péndulo de la colonia Roma. 

A la par, dice, seguirá abierto a participar con su música en cine y televisión, como ya lo ha hecho con gran éxito, en películas diversas y en series como “Bienes Raíces”, de Canal Once, y a dar cabida a los proyectos que vengan, tal fue el caso de la invitación que recibió para componer una sinfonía, en ocasión del centenario del Ejército Mexicano. Fue, destacó, una de esas aventuras que te da la vida, se aparece ahí y pues había que tomarla. 

Lo recomendaron en la Coordinación de Música y Ópera de Bellas Artes, ya que aunque no se dedica a la música clásica, mucha gente dedicada a la música formal lo conoce y reconoce su calidad. “Fue una pruebota, porque no es cosa fácil, me tuve que poner a ver cómo se escribe la música para hacer una pieza con la marcialidad que merecía el caso; tiene fanfarrias y termina con un himno”, recordó Quezadas. 

Luego de 20 días de arduo trabajo, la pieza fue orquestada y dirigida por Arturo Quezadas, su hermano, quien dirigió a la Orquesta del Ejército y las Fuerzas Armadas, durante su estreno, en febrero pasado, en el Auditorio Nacional. La experiencia lo dejó muy gustoso, pues quedaron muy contentos con su trabajo, añadió el compositor, cuya música ha sido antes grabada por intérpretes como Mexicanto, Betsy Pecanins, Demián Bichir y otras voces de canto no comercial. 

Sobre el futuro, Quezadas, quien ha grabado discos como “Dentro de mi”, “Lo bello”, “Sin mi” o “Del mismo lado”, reconoció que le da un poco de miedo hacer planes, que sí desea hacer muchas cosas pero como ve que siempre todo está cambiando, prefiere ir concretándolas poco a poco, sin proyectarse muy a futuro. 

En este momento, abundó, “lo que puedo decir es que vivo para cantar y aunque respeto a los que cantan para vivir, yo quiero vivir por diversas cosas y anteponer el arte y el gozo del artista a la lana; se tiene que poder, creo que tenemos que hacer que la vida sea gozosa, para que lo que haces no te cueste trabajo y puedas seguir haciéndolo, es el paraíso”, concluyó.

lunes, 27 de mayo de 2013

José María Pérez Gay, un recolector de recuerdos


Fue uno de los pensadores más agudos sobre el devenir histórico, cultural y político del país
Queda en la memoria el gran amigo, lector empedernido y estupendo conversador
Foto
El escritor, traductor y diplomático José María Pérez Gay, en su bibliotecaFoto Barry Domínguez
Mónica Mateos-Vega
 
Periódico La Jornada
Lunes 27 de mayo de 2013, p. 2
El escritor y diplomático José María Perez Gay, de 70 años, falleció ayer a las 2 de la mañana, en su casa, luego de una larga enfermedad neurológica que lo mantuvo postrado los recientes meses, informó su familia.
Su inseparable compañera Lilia Rossbach, sus hijos Mariana y Pablo, sus hermanos y amigos lo despidieron ayer en el salón Alpes del panteón Francés, donde será cremado este lunes alrededor de la una de la tarde.
El presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Rafael Tovar y de Teresa, confirmó que se realizará un homenaje nacional al autor de El imperio perdido (Cal y Arena, 1991), en fecha y lugar a acordar con los familiares.
El autor dejó una novela inédita sobre Max Weber, el sicoanálisis, las mujeres y los desamores en la época alemana-austriaca. Sus cenizas serán depositadas, una parte en el parque España, frente al que transcurrió la infancia de José María, y otra en su amada ciudad de Berlín.
Se va uno de los pensadores más agudos sobre el devenir histórico, cultural y político del país. Fue traductor, académico, ensayista y narrador, pero él se definía simplemente como unrecolector de recuerdos, tanto personales como históricos, los cuales incorporó a su obra.
Asesor en materia internacional de Andrés Manuel López Obrador, cuando éste fue jefe de Gobierno del Distrito Federal, Pérez Gay fue un incansable promotor cultural.
Sus reflexiones en torno a un sin fin de cuestiones culturales y sociales quedan plasmadas en sus colaboraciones para La Jornada, del cual fue fundador y posteriormente director del suplemento cultural dominical.
También fue importante la labor que desempeñó como subdirector de Radio Educación, articulista en el periódico Unomásuno y en La cultura en México (suplemento de la revista Siempre!), así como en el consejo editorial de la revistaNexos.
Fue director fundador del Canal 22, por cuya gestión se hizo acreedor al premio Cámara de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Estudió ciencias y técnicas de la información en la Universidad Iberoamericana (Uia), donde fue uno de los primeros 14 alumnos de esa carrera en 1960. Obtuvo el doctorado en Filosofía Germanística por la Universidad Libre de Berlín. Fue agregado cultural de la embajada de México en la República Federal Alemana, consejero cultural en las embajadas de México en Austria y Francia, y embajador de México en Portugal, de 2001 a 2003).
Fue, antes que todo, un ser humano de fina, valerosa dignidad, un militante de lo humano, como lo definió hace unos meses el analista político Luis Linares Zapata en un homenaje que le rindió sualma mater, la Uia.
Gran amigo, alumno brillante, lector empedernido, excelente escucha y estupendo conversador, así queda José María Pérez Gay en la memoria de quienes convivieron con él. Escritor que quiso ser poeta, sin lograrlo, pero que a cambio tuvo la recompensa de una mente prodigiosa que acumulaba, íntegros, sus recuerdos preferidos. Disfrutaba de tertulias donde encantaba a los presentes al compartir poemas de largo aliento como Piedra de sol, de Octavio Paz, uno de sus favoritos.
El autor de Tu nombre en el silencionació el 15 de febrero de 1943. Vivió su infancia frente al parque España, entre el entusiasmo por trepar árboles y la primera tragedia que constituyó para él ser un niño tartamudo debido al trauma que le causó subirse al simulador de vuelo de su padre, quien tenía una escuela de aviación. Es en esa época, contaba el escritor, cuando la memoria lo ayudó a superar su problema, pues leía libros en voz alta.
En su juventud, obtener una beca para estudiar cinco años en la Universidad Libre de Berlín, la maestría y doctorado en Sociología y Germanística le cambió la vida. Residió en Alemania durante 15 años, tiempo en el que se forjó como traductor al español de autores como Goethe, Mann, Celan, Kafka, Kraus, Broch, Benjamin, Habermas, Adorno, Canetti y Enzensberger, entre otros.
Su primer acercamiento a las letras de ese país, recordaba, lo hizo “con las expectativas con que un muchacho de la ciudad de México, en los primeros años 60, enamorado de la poesía, deslumbrado por la obra de Freud, entusiasmado lo mismo por Elvis que por Pérez Prado, obtiene una beca improbable en un país lejanísimo de fríos polares. El resto lo hizo el idioma alemán, esa cifra elegida por la filosofía para transmitir algunos de sus más queridos secretos. Y otra vez la poesía: Hans Magnus Enzensberger, Paul Celan.
“Los autores incluidos en mi libro La profecía de la memoria, así como los de El imperio perdido (Cal y Arena, 1991), son parte de mí. No podría concebirme sin las historias de Joseph Roth, sin la pasión de Arendt y Heidegger, sin la inteligencia y las preguntas de Habermas, Sloterdijk, Safranski. No puedo ya extrañar Alemania. Alemania es parte de mí”, señaló en una entrevista concedida a La Jornada el 2 de diciembre de 2011.
Entre los reconocimientos que obtuvo están: el Premio Nacional de Periodismo en Divulgación Cultural, en 1996. Como reconocimiento a su trayectoria intelectual, el gobierno de la República Federal de Alemania le confirió la Orden de la Gran Cruz al Mérito, en 1992. Asimismo, el Instituto Goethe le otorgó la Medalla Goethe y, en 1996, el gobierno de Austria lo distinguió con la Cruz de Honor para las Ciencias y las Artes Primera Clase, por sus aportaciones a la investigación de la cultura del imperio austro-húngaro.
De una larga serie de ensayos destacan libros fundamentales como La difícil costumbre de estar lejos(Océano, 1986), El imperio perdido(Cal y Arena, 1991), Tu nombre en el silencio (Cal y Arena, 2001) y La profecía de la memoria. Ensayos alemanes (Cal y Arena, 2010).
Las búsquedas literarias, filosóficas e históricas de José María Pérez Gay nos hacen entender mejor un siglo tan determinante como el pasado. Al leer sus libros sentimos la mano del maestro que nos guía con palabras que forman historias memorables, señala Xabier F. Coronado en un artículo publicado en La Jornada Semanal el 2 de septiembre de 2012.

domingo, 26 de mayo de 2013

Como siempre


Quiero decirte, hermano, que no has muerto,

y lo que me dijeron que te pasa no es que ya no estés más entre nosotros,

es sólo que iniciaste la representación de tu más amplia gira y sólo se dio un cambio de escenario;

que ya no necesitas de telones, ni libros, ni micrófonos ni plumas...

Tu voz y tus palabras, con eso ha de bastar.

Quiero decirte, hermano, que hoy, que como siempre,

alguien me contará de tus andanzas y sabré más de ti,

y me serás presente en lo lejano

y me serás hermano...

como siempre.

domingo, 19 de mayo de 2013

De la lectura como naturalidad


Ricardo Guzmán Wolffer
Dicen que la lectura es una virtud adquirida y no nata. Dicen que la ignorancia sirve para no sufrir. Qué no se dice de la lectura, a pesar de lo poco que se practica. Quizá, la aproximación más útil sea aquella exenta de prejuicios. Decía Saramago: “He leído con placer muchas cosas que no he entendido.”


Y ahí reside la sabiduría: en leer con gusto, sea poco o mucho. 

Ni siquiera es necesario leer sólo “buenos” libros; cualquier lector recordará que en sus inicios leía todo tipo de textos. Son las necesidades del alma las que lo van llevando a los caminos más lúdicos o más imperiosos para adentrarse al propio conocimiento o, venturosamente, para comprender su entorno y su momento histórico. Incluso las citas en cómics o películas de baja estofa pueden llevar al curioso espectador a búsquedas insospechadas para pasar a leer a Lovecraft, a Kierkegaard y a muchos otros autores importantes que se van mezclando con el grafismo masivo y sus influencias literarias. 

Aunque muchos supongan que todos los humanos somos merecedores de la sabiduría más esencial y profunda, lo cierto es que no todos tenemos la destreza perceptiva a partir de lecturas, sencillas o complejas, de textos sagrados, místicos o sus adaptaciones. Así como hay niños pésimos para las matemáticas y excelsos para el tiro al blanco con tachuela, hay lectores que sentirán llegar al cielo con la literatura rosa y que apenas querrán leer más allá de la cuarta de forros de los libros de los Premios Nobel. Claro, si esos abstemios libristas supieran que muchos literatos de Nobel, como Selma Lagerlof y su carretero de la muerte, son más lacrimógenos que las telenovelas, leerían otras cosas.


Son muchos los mitos alrededor de la lectura que bien valdría la pena hacer a un lado, precisamente, para que los reacios dejen de serlo. Las lecturas filosóficas se eluden porque desde la prueba Enlace los profesores, entre marcha y marcha, quieren cerciorarse de que los pequeños lectores entienden todo al cien por ciento. Hay varios tipos de conocimiento, aparte del cognoscitivo. Incluso las lecturas de problemas matemáticos llaman a la imaginación y entre razonamientos númericos la mente puede despertar a posibilidades insospechadas. ¿Qué importa no comprender la poesía de Milton si con ello accedo a otras áreas de mi mente? Emparejado a este mito de la comprensión como presupuesto para la mejoría mental y espiritual, baste señalar que los cultos no son mejores personas que los iletrados, y que los intelectuales tampoco son necesariamente más útiles a la sociedad que los expertos en saberes técnicos. La mayoría de los dirigentes nazis eran personas muy lectoras, que comprendían cabalmente a los grandes pensadores europeos y que se nutrían del arte más refinado (de Wagner para arriba: saqueaban museos por motivos no económicos) y nadie podría justificar las atrocidades cometidas.


Lo difícil resulta el primer acercamiento a la lectura. Como los educadores oficiales suponen que los niños y jóvenes no volverán a leer en la vida, pretenden darles cápsulas que germinen permanentemente y sólo logran el efecto contrario. ¿Quiere lectores? No le deje leer el Quijote a un niño de primaria. A menos, vaya optimismo, que el profesor esté capacitado para explicarlo a nivel infantil y divertir a los alumnos para llevarlos a la propia decisión de buscar algo que los entretenga y que los enganche a esa y a otras obras. El reto escolar es mostrar el infinito catálogo de lecturas propicias para cada edad y para cada preferencia literaria. La instrucción académica debe partir del supuesto de una niñez que merece ser tratada como lectora capacitada, no un mera depositaria de la visión oficial o profesoral, suponiendo que el instructor la tenga. Muchos textos del siglo xix serían la diversión de niños. Los olvidados textos del Tarzán, de Burroughs (iniciados hace un siglo, en 1912), que pudieran clasificarse como infantiles, llegan a tener violencia y sadismo como para complacer a cualquier adolescente seguidor de la nota roja. Claro, la oferta de lectura no es exclusiva de las escuelas. Sin duda, el ejemplo paterno influye al menor para que éste suponga que es normal estar ante un libro y no ante una televisión; que puede ser más útil acceder a los libros, incluso con el riesgo de que puedan ser decepcionantes, que navegar por Youtube en busca de animales divertidos.


Poco puede hacerse por la lectura cuando se asume como intemporal y con valores propios que no exigen hacerla compaginable con el momento que viven los niños que se busca hacer lectores. Para la oficialidad, lo mismo deben leer los infantes de un Estado con decenas de narcos muertos a diario, que otro donde son tan aislados esos asesinatos que apenas se publicitan. Los valores de los forjadores de la patria son los mismos por generaciones, a pesar de que las referencias históricas y legales van cambiando. ¿Cómo insertar el discurso de los derechos humanos constitucionales en las lecturas históricas donde se enarbola el sufrimiento causado por independentistas y conquistadores? ¿Cómo llevar a la lectura de Poe o de Quiroga, cuando internet ofrece datos y textos que sí hacen eco del miedo y la inseguridad infantil, mientras que los programas públicos ni siquiera mencionan la violencia generalizada? El problema de la lectura es no comprender que su oferta debe actualizarse para públicos que en su computadora pueden acceder a bibliotecas enteras en busca de respuestas para lidiar con el miedo a lo inmediato y el sufrimiento apabullante de saberse a merced de fuerzas sin contraparte. Se denuestan los libros de autoayuda y cómo pueden ser contrarios a los fines de la ética y el desarrollo personal, pero sirven a la lectura y al lector.
Será la subjetividad el punto de partida para decidir qué lectura nos hará felices. Si en el intermedio logramos ser mejores personas, ya será un logro. Al final, lo que importa es leer. Nos queda confiar en que cada quien encuentre sus mejores caminos.

El arte de no leer




Hermann Bellinghausen


Este comentario trata de los libros que uno
no lee. De uno en particular, que usted
probablemente no leerá, titulado Cómo
hablar de los libros que usted no ha leído

(Bloombsbury, Nueva York, 2007; edición
castellana en Anagrama, Madrid, 2008), del
profesor de literatura en alguna Sorbona de
París, Pierre Bayard. Usted supondrá que
al menos este reseñista sí lo leyó y
con altruismo le está ahorrando
hacerlo. Quizá se engaña. 



Según el propio Bayard, hay muchas maneras de hablar, incluso doctamente, de libros que no se han leído pero tanto se dice de ellos y tanto se les cita que la gente se siente cómoda y hasta apasionada discutiendo un libro ignoto, lo compara, desdeña o defiende.

Este comentarista bien pudo sólo hojearlo, una de las técnicas que comenta el catedrático francés y usa a Paul Valéry para demostrarlo, siendo que el poeta homenajeó a Proust, Bergson y Anatole France sin haberlos leído ni planear hacerlo en el futuro; pero qué encendido obituario el suyo para expresar admiración por La recherche. Bastaba echar un vistazo al índice, por lo demás bastante expositivo, pues se trata de sumarios del contenido de cada capítulo. Además, el autor no es un pedante que aplaste al lector con su bagaje literario. Tal vez porque no tiene mucho de qué presumir. Sincero, candoroso, democrático, empieza por confesar que nunca ha leído Ulises, de James Joyce, pero tiene una idea aceptablemente completa de la trama, el modo peculiar de la narración, el flujo de la conciencia, el monólogo de Molly Bloom y su lugar en la literatura universal, aunque sólo conozca poco más que la portada, dando la razón a Flaubert en su Diccionario de lugares comunes: “Libro: Cualquiera que sea, siempre demasiado largo.”

Lo que sigue son entretenidas revelaciones, reflexiones, interpretaciones, pasajes y comentarios sobre las más diversas e imaginativas formas de mendacidad y autoengaño para hablar, escribir o dictar conferencias ante auditorios que podrían conocer mejor que uno el libro del cual uno está pontificando. Cuando no hilarante, es demoledor. Pone en duda buena parte de lo que los que “saben” dicen saber de los libros.

Es comprensible que para algunos reseñistas resulte ofensivo y lo divertido se le acabe pronto, y ponen a Bayard seriamente en su lugar: “Hay pocos libros más deplorables que este ensayo. Debajo de su astucia e ironía no se oculta otra cosa que un fácil antiintelectualismo”, escribió en Letras Libres el intelectual Rafael Lemus (noviembre de 2008). “Disfrazada de irreverencia predomina la estupidez, un tosco elogio de la estupidez. Ninguna de las frases de este libro promueve la inteligencia; ninguna pretende crear un lector más inteligente. Por el contrario: se celebra la mera astucia, se enaltece al pícaro.” Le reprocha no acusar deleite. En un comentario más entusiasta, la admirable escritora estadunidense Francine Prose encontraba ahí “un himno a los placeres de leer”.


Ilustraciones de Huidobro
Admitamos que la pieza participa de la tradición francesa en la que algúnsavant alza la voz para elogiar en vituperio una materia que no es su fuerte (ya ven, Sartre furioso contra Baudelaire, sólo demostrando lo poco que el filósofo entendía la poesía).

 Acaso Bayard no es un lector apasionado ni hedonista. Algo hay de calvinista en su regodeo. Con una breve nomenclatura en siglas, marca cada libro que cita indoctamente como “desconocido para mí”, “hojeado”, “he oído hablar” (“bien o mal, mucho o poco”). Guiado por pasajes de novelas digamos que populares (El nombre de la rosa, de Umberto Eco; El tercer hombre, de Graham Greene), o la película Groudhog Day, de Harold Ramis (1993), va comentando textos que desconoce de Virgilio, Aristóteles u otros indispensables para cualquiera que lee, y se permite ilustrar la importancia que pueden alcanzar libros de los que sólo se ha oído hablar y quién sabe si existan.


No es un alegato de denuncia. Al contrario. Con respeto, incluso admiración, describe algunas formas de no leer. Así, un bibliotecario de El hombre sin atributos, de Robert Musil, cuida un acervo incalculable en valor e inmenso en número. De esos libros que ama y cuida, que son su vida, no ha leído ninguno. Como padre justo, los quiere por igual. Elabora y comparte catálogos, los únicos volúmenes que sí lee. Organiza, clasifica, numera tomos. Gracias a él, cada uno posee su lugar.

Para leer sin leer

Hay formas de no leer que Bayard no trata, espero que deliberadamente. Con los buscadores de internet, Facebook y demás, estas formas se han multiplicado (algo que cualquier educador conoce bien como la herramienta de trampa favorita de los estudiantes para reseñar en base al plagio, las generalidades y Wikipedia). O las películas “del libro”. Nunca planeé leer El padrino, de Mario Puzo, sin dudar que sea interesantísimo. Pero vi la película, con el consuelo adicional de que es una Obra Maestra del cine de gángsters, con aires shakesperianos y estupendas actuaciones. Los ejemplos son miles. El gran John Houston basó su larga y desigual carrera en adaptar cuentos y novelas. Uno puede comparar las versiones cinematográficas deLos miserablesAna KareninaCumbres borrascosasPedro PáramoMacbeth o laIlíada. Cuántas cintas vemos, comerciales o serias, de libros que nunca leeremos y qué bueno. O qué lástima, según.

Los audiolibros son, supongo, una forma legítima de no leer mientras manejas, cocinas o reparas una silla: un disco de fondo nos evita gastar la vista en las páginas de Paulo Coelho o cosas peores, pero también nos achica los clásicos. Por fortuna, los invidentes pueden constituirse en espléndidos lectores. Ahora, prejuicios aparte, ¿cuánta gente que “no lee” de hecho devora volúmenes y sagas que quienes decimos leer jamás acometeríamos? La industria trasnacional está poblada de tomos de quinientas o novecientas páginas que vuelan a la playa y habitan comedores y retretes, van de mano en mano, agotan ediciones, merecen secuelas y “precuelas” que para los-que-sí-leemos son basura. El folletón no ha muerto.

La tecnología ha facilitado enormemente las posibilidades de no lectura. Si uno necesita o desea un determinado libro, de un clic lo baja y ya, con todo y sumario. Nada de trasladarse a la librería o la biblioteca, o sustraerlo de casa de un conocido, ni siquiera ordenarlo en Amazon. Luego que para eso están las enciclopedias en línea y sus millones de espejos que nos permiten en segundos acceder a sinopsis, reseñas y promocionales, de manera que el no libro suplanta al libro, y más que alterar su forma (cualquier lectura es válida), diluye el contacto con su contenido.

Las consideraciones del polémico Bayard pasan por admitir que se dirige a un sector reducido para el cual leer libros, haberlo hecho, impacta en la imagen que los demás se hacen de uno y la idea que uno tiene de sí mismo: gente a la que le importan a lectura, la escritura, la traducción y la edición de este “formato” para comunicarse mediante palabras encuadernadas. Hoy los prestigios y referentes culturales presentan otras coordenadas, distintas formas de presentación, asimilación, reproducción y uso. La pantalla móvil y la infinita progresión de datos, registros, imágenes y códigos neo o postverbales llevan la no lectura a esferas que esta nota no pretende discutir.

Bayard recurre a Balzac ‒a quién más‒ para ilustrar la realidad del mundo editorial, los comentaristas y demás magma del prestigio cultural (no sólo literario). Reseña Las ilusiones perdidas resaltando que los editores no necesariamente leen lo que publican o rechazan, sino que se guían de opiniones ajenas que pueden hundir o enaltecer obras mediante recensiones por encargo cuyos autores las elaborarán sin perder el tiempo en la lectura. Casos hay que hasta premios ganan y los entregan reyes, presidentes o funcionarios que pronuncian informados discursos escritos por alguien más.

Con Montaigne, el profesor de Sorbona se pregunta si los libros que leímos y olvidamos (la mayoría, ciertamente) podemos darlos por buenos. En algún compartimento de nosotros alguna huella habrán dejado, grande o no, formativa o desesperanzadora, bella o ingeniosa. Pero no los recordamos. Bayard es también psicoanalista; infiero que da por sentados el inconsciente, la memoria profunda, el olvido selectivo, la materia de los sueños y el sentimiento de culpa por no hacer la tarea.
Están los autores que se los inventan (no menciona a Borges, pero sí a Soseki, el inquietante narrador japonés). Con desparpajo final, el ensayo de Bayard nos conduce al refranero de Oscar Wilde y la certidumbre de que leer nos distrae de escribir nuestra autobiografía: la “antinomia” entre leer y crear. En otro extremo estarían las deliciosas reseñas de libros inexistentes realizadas por Stanislaw Lem enProvocación (Editorial Funambulista, Madrid, 2005) y Vacío perfecto (Impedimenta, Madrid, 2008) que en su virtualidad prodigan intensas maneras de leer y conocer: algo demasiado complicado para Bayard, si bien habla del libro “interno” y el “virtual” como la nuez de esa idea que nos hacemos de determinado libro, la que realmente importa.

Intelectualmente plebeyo pese a todo, Bayard expone los riesgos que implica esta actividad secreta y osada, y la común hipocresía respecto a lo que verdaderamente se ha leído. Estamos en una de las pocas zonas de la vida privada “además de las finanzas y el sexo ‒dice‒ sobre las cuales es difícil obtener información confiable”.
Los creyentes que leen exclusivamente biblias, coranes o devocionarios tienen sus propias ideas al respecto; memorizan colectivamente, por ósmosis, contenidos por los cuales, llegado el caso, morirán, matarán o quemarán los libros infieles. Los censores hitlerianos y estalinistas, como el Santo Oficio, serían entonces sacrificados lectores que salvaron al vulgo de contaminarse con las obras equivocadas.

Dejando de lado esa estupidez que considera la lectura una “adicción”, cabe concluir que los no lectores más flagrantes (plagiarios, demagogos, falsificadores) los encontramos entre quienes leen, escriben y dan importancia mayúscula a dichas actividades. Una paradoja interesante.

lunes, 6 de mayo de 2013

Morena Cine Popular. Programación de mayo de 2013.




JUEVES 9 de MAYO. Proyección de la película "NO VOLVERÁN"
7:30PM, Zócalo capitalino.

VIERNES 10 de MAYO. Proyección de la película “LISTA DE ESPERA”
7:30PM Oriente 245 y sur 4d Col. Agricola Oriental

VIERNES 17 de MAYO Proyección de la película “VIVA MÉXICO”
7:30PM Oriente 245 y sur 4d Col. Agricola Oriental

VIERNES 24 de MAYO Proyección del Documental “SiCKO”
7:30PM Oriente 245 y sur 4d Col. Agricola Oriental

domingo, 5 de mayo de 2013

“La cultura no le conviene al poder”: Luis Eduardo Aute




MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- El cantautor, poeta, pintor y director de cine, Luis Eduardo Aute, quien por primera vez ofreció un recital en Coyoacán anoche, increpó “a la mafia que controla todo el poder económico y que pretende comprar al mundo”.
Entonces evidenció que por eso hay un desprecio por cualquier tipo de manifestación cultural porque no le conviene a ese poder que el pueblo esté despierto, “no es gratuito que estén de moda las películas de zombies, porque nos quieren muertos en vida”.
En el Jardín Hidalgo, repleto con sus fieles seguidores, interpretó las 11 melodías de su disco El niño que miraba el mar, el cual grabó el año pasado, y proyectó el cortometraje El niño y el basilisco, que dirigió también en 2012 y donde colaboraron sus hijos.
El autor de la melodía Sin tu latido (que casi al final del concierto cantó con el coro del público), explicó en conferencia de prensa que realizó el cortometraje, de 20 minutos, de manera casera. Ahí presenta dibujos que él mismo creó motivados por tres canciones de El niño que miraba el mar. “Para mí la película es como si fuera otra canción más”, agregó.
A sus 69 años el creador español se encuentra muy preocupado por la situación mundial:
“En cuanto al alimento que puede ser la cultura para la supervivencia, creo que estamos pasando por una etapa histórica muy negativa, porque cualquier cosa que tenga que ver con la cultura es algo que el poder rechaza por completo, no produce beneficios para ellos, no es un buen negocio. Y como estamos viviendo una época de apoteosis de la explotación, más allá del capitalismo, creo que se está sobrepasando ya el capitalismo, son unos cuantos entes anónimos quienes deciden qué es lo que le conviene o no al mundo, y a ellos lo que les conviene es la privatización del mundo”.
Una melodía de su nuevo álbum está dedicada a esa gente. “Estos sinvergüenzas representan la mierda”, acusó.
Para el artista la situación ya es alarmante:
“Estamos en una etapa de auténtica obsesión por la privatización, están privatizando países”.
Y pone como ejemplo a Grecia: “Es un país que ya no tiene soberanía, pertenece ya a grandes multinacionales, lo mismo Portugal, Italia y España”.
En su presentación entonó Atenas en llamas, en la cual se refleja la situación de Grecia, cuna de la democracia, la filosofía y el conocimiento.
Se quejó de que en su país se están cerrando teatros y cines, “no hay ninguna consideración para la cultura, el IVA subió 21% de modo que no es asequible ir al cine ni a espectáculos. En los medios electrónicos la cultura no existe, no hay programas culturales en la televisión, pero no sólo es en España sino en todas las naciones”.
Él mismo no tiene cabida en la pantalla chica. “Quizá porque estoy muy feo”, bromeó.
Entonces, Aute precisó la importancia de la cultura:
“Nos ayuda a vivir, nos ayuda a entendernos mejor a nosotros mismos y a los demás, y con ella tenemos la capacidad de apreciar lo que realmente debe ser el sentido de la vida. Esos terroristas nos quieren como muertos vivientes, eso debe estar entre sus objetivos. Con todo eso, no se deja de hacer cultura, pero no tiene el más mínimo apoyo. Hay crisis para la creatividad.”
Sin embargo, su esperanza no se pierde:
“La gente joven están despertando. Hace unos años era una opinión común de que los jóvenes estaban dormidos, aletargados, devorados por el consumo y la tecnología sobre todo. En este mes, en mi país empezará a revitalizarse el movimiento de los indignados que son gente joven la mayor parte. Aquí tienen ustedes el #YoSoy132, lo mismo sucede en Estados Unidos y Francia. En España la gente joven no tienen trabajo, la más preparada, se va a otros países.”
Así que las nuevas generaciones que se encuentran en la lucha cuentan con su apoyo.  “Los ayudaré en todo, con conciertos, en fin”, redondeó.

Green Go