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miércoles, 5 de junio de 2013

Pérez Gay, de esa estirpe que no muere: AMLO

Chema fue ‘‘hombre de pasiones’’, dice Poniatowska en el homenaje póstumo del GDF al escritor y diplomático
Ángel Vargas y Alejandro Cruz Flores
 
Periódico La Jornada
Miércoles 5 de junio de 2013, p. 40
El filósofo y escritor José María Pérez Gay pertenece a esa estirpe de hombres que nunca mueren, por su ejemplo y su legado, afirmó anoche Andrés Manuel López Obrador.
Al término del homenaje póstumo que el Gobierno del Distrito Federal organizó a Pérez Gay, fallecido el pasado 26 de mayo, el político tabasqueño recordó a quien fue su asesor en su mandato capitalino y posteriormente en las campañas presidenciales de 2006 y 2012, como un ser humano excepcional y un extraordinario escritor, intelectual, una gente de mucha valía, con dimensión ética y social.
Antes, durante la ceremonia efectuada en el Museo de la Ciudad de México, Elena Poniatowska definió al diplomático y traductor como un hombre de pasiones, de las cuales, dijo, la más grande fue Andrés Manuel López Obrador, porque sus últimos años de giras y pesares, de esperanzas y derrotas lo hicieron un mejor hombre.
En su discurso, la escritora resaltó cómo, en sus últimos años, Pérez Gay, precisamente al lado del político tabasqueño, entró a otra realidad a la que ya era sensible y conoció muchos de los males de nuestro país.
Fue un hombre sensible a la sed y al hambre, el que pierde su sombrero, su cobija, sus zapatos y ya no vuelve a comer como antes. Supo entonces que hay que perderse para rencontrarse, agregó.
También rememoró que la violencia era algo intolerable para quien fue el director fundador de Canal 22: Nadie podía ser vejado o humillado y su indignación salió a la vista después en sus obras que hablan de las grandes injusticias y las tragedias de la comunidad humana y sobre las que él escribió como la de la destrucción de Camboya.
El jefe de gobierno capitalino Miguel Ángel Mancera se refirió a él como un hombre fiel a las causas sociales de izquierda, comprometido con el conocimiento y la política, por lo que su legado quedará siempre entre nosotros.
El gobernante recordó que conoció a Pérez Gay durante una visita al periódicoLa Jornada, diario que, a decir de Poniatowska, el intelectual visitaba un día sí y el otro también.
Al Museo de la Ciudad de México, ubicado en el mero centro de la capital del país, acudieron familiares, amigos, colaboradores y alumnos de José María Pérez Gay. Entre los asistentes estaba Porfirio Muñoz Ledo.
Durante las más de dos horas del acto, se intercalaron discursos con intervenciones musicales. Los primeros, a cargo de Rafael Pérez Gay, hermano del filósofo, Luis Linares Zapata, Arnaldo Córdova, Héctor Vasconcelos, Sergio Ramírez y Elena Poniatowska, entre otros.
La parte musical estuvo a cargo de las sopranos Catalina Pereda e Irasema Terrazas, acompañadas por músicos de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, con obras de autores alemanes, entre ellos Brahms y Strauss.
El músico y diplomático Héctor Vasconcelos fue otro de los oradores que aludieron a la faceta política de la última etapa de la vida de José María Pérez Gay, y recordó que hasta que la salud del intelectual lo permitió ambos buscaron cómo contribuir a la causa de López Obrador, que para nosotros no era otra cosa que la causa de México.
Para algunos, esta militancia de la última etapa en la vida de Pérez Gay resulta algo incómodo, difícil de ubicar, algo que sería mejor esconder bajo el tapete. Yo, en cambio, pienso que la profunda convicción y la total lealtad de Pérez Gay hacia López Obrador fue uno de los mejores galardones de su vida, sostuvo.
“Le dio a su existencia una dimensión de compromiso, un sentido de propósito al que quizá antes no había accedido. Lo que conmovía a Pérez Gay de López Obrador, me lo dijo muchas veces, era ante todo su honestidad personal, su integridad.
Por esas cualidades y por su convicción de que en México resulta impostergable un cambio de fondo, Pérez Gay no tuvo empacho en abrir su agenda y su casa sin límite alguno a las necesidades del movimiento. Lo hizo, además, en las situaciones de mayor tensión, esbozando una sonrisa.
Al respecto, Luis Linares, en su turno, recalcó que Pérez Gay fue pivote de un activo ensamble de intelectuales, artistas y estudiosos de diversas disciplinas que auxiliaron a cimentar la matriz de la oferta electoral del proyecto de la izquierda, primero para la contienda del 2006, y después la del 2012.
En el camino ocurrieron bajas apreciables. Primero Carlos Monsiváis, luego Luis Javier Garrido, Bolívar Echeverría y ahora José María Pérez Gay, pérdidas que harán difícil renovar visiones y acreditar nuevas voces que prosigan la lucha por un México mejor e incluyente. La aportación de estos hombre y mujeres servirá, sin duda, para guiar las futuras profecías de nuestra memoria.

martes, 28 de mayo de 2013

José María Pérez Gay y el silencio del nombre

Se presentar� informaci�n exclusiva, semblanzas e im�genes de archivo del escritor, traductor y dipl
Luis Hernández Navarro
E
rnesto Cardona es un joven mexicano que estudió en la Universidad Libre de Berlín, vivió en Colonia, trabajó en la embajada de México, regresó a su país y fue profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde quiso, infructuosamente, no refugiarse sino vivir.
Ernesto Cardona es el personaje central de la novela Tu nombre en el silencio, de José María Pérez Gay, en la que se narra, desde Alemania y América Latina, la historia y el desencanto de una generación que quiso construir un mundo mejor a través de la revolución y el socialismo.
De muchas maneras, la vida de Ernesto Cardona es la de Chema.Escrita con una prosa excepcional y una tensión dramática que no da descanso al lector, Tu nombre en el silencio relata, a través de Cardona, la biografía y tribulaciones del escritor.
“Alemania –dice Cardona, en la ciudad de Managua, al colombiano Alonso Vélez Giraldo, un viejo amigo suyo de los tiempos de Berlín, asesor del gobierno sandinista emanado del levantamiento armado– fue el río de nuestros sueños (...) Los sueños en los que aprendimos a deletrear la esperanza, pero también los que nos volvieron inmunes a los hechos incómodos.”
Alemania (y también Austria), su cultura, su literatura y su idioma fueron eso y mucho más para José María Pérez Gay. Allí vivió 15 intensos años. Allí escuchó al filósofo Herbert Marcuse, profeta temprano de la revuelta juvenil. Allí conoció a su querido Rudi Dutschke, el socialista antiautoritario que falleció en una bañera después de sufrir un atentado, el gran artífice del movimiento estudiantil de 1968, y con quien Chema aprendió la profecía de la memoria que señala que todos dejamos nuestro nombre en el silencio.
Traductor privilegiado del mundo germano a nuestro país y a la cultura latinoamericana, Pérez Gay recibió de manera abierta por parte de esas naciones los honores literarios que apenas tímidamente le fueron reconocidos en México. En 1992 el gobierno alemán le otorgó la Cruz al Mérito y tres años más tarde la medalla Goethe. En 1997 Austria le dio la Gran Cruz de las Artes y las Letras.
Devorador insaciable de libros, escucha atento de los sonidos de la vida, fue un formidable conversador y escritor, cualidades que con frecuencia no se presentan simultáneamente en una misma persona. Sus charlas eran como pequeños cuentos sacados de la vida real, sus novelas una impresionante galería de personajes únicos y sus ensayos un juego desbordante de erudición esclarecedora alejada de la pedantez.
A su manera, sus relatos eran una versión masculina de Sherezade. Acompañados siempre por la sonrisa de su mirada, surgían uno de otro, como si fueran matrioskas. De esa maneraChema se convertía en el centro de tertulias y reuniones o atrapaba a los lectores como la princesa hacía con el sultán en Las mil y una noches. Por esta vía, la atención e interés que su palabra lograba, se convertía en una victoria más sobre su tartamudez infantil, la misma que derrotó leyendo libros en voz alta.
Sus historias no eran meras anécdotas para entretener sino fábulas llenas de contenido. Al platicar cómo su vida cambió drásticamente cuando comenzó a asesorar a Andrés Manuel López Obrador, y tuvo que madrugar regularmente para asistir a las conferencias de prensa que el jefe de Gobierno de la ciudad de México daba a las 6 de la mañana, ejemplificaba el contraste existente entre el mundo del tabasqueño y el suyo con la historia de los desayunos que compartían al terminar la sesión con los periodistas: mientras la cocinera de López Obrador le preparaba a su jefe mojarras fritas cuando apenas salía el sol, Pérez Gay pedía humildemente que le sirvieran unos corn flakes con leche.
Chema se acercó a López Obrador y su movimiento con la misma pasión con la que su generación abrazó el sueño de un mundo más justo. No obstante la evidencia de la vertiginosa agonía de los principios y certezas que se respiraban en su época alemana, él encontró la forma de comenzar la vida por segunda vez después de haber sido funcionario público de la cultura y diplomático, en la acción pública con el lopezobradorismo. Para horror de muchos de sus amigos y de una parte de la República de la Letras, su adhesión a la causa fue mucho más allá de lo político y se convirtió en una entrañable relación personal, llena de mutua admiración.
Su papel en el movimiento fue mucho más allá de su papel de asesor en cuestiones internacionales. Junto a su esposa Lilia Rossbach fue clave en la construcción de una red de académicos, intelectuales y artistas de enorme prestigio; un bloque político-cultural nacido de la convicción, que ningún partido político, gobierno o medio de comunicación ha logrado articular desde entonces, a pesar de lo abultado de sus nóminas.
Desde 2005, José María Pérez Gay fue el puente entre un grupo de generales de gran peso en las fuerzas armadas y Andrés Manuel López Obrador. Los divisionarios simpatizaban con el tabasqueño, consideraban que tenía enormes posibilidades de ganar las elecciones y estaban hartos de Vicente Fox y su esposa. Con prudencia, evitaron tener con el jefe de Gobierno de la ciudad de México una relación directa, que habría sido detectada por los organismos de seguridad de Presidencia y creado muchos problemas. Chema fue el canal de comunicación con ellos.
Cuando en 2006 estalló el conflicto poselectoral y los simpatizantes de López Obrador ocuparon Paseo de la Reforma, esos militares se opusieron a que se sacara al Ejército a las calles pararesolver el conflicto. Tenían muy presente lo sucedido en el movimiento estudiantil de 1968, en el que fueron usados por los civiles para reprimir a los jóvenes y acabaron pagando por ello un enorme precio.José María no pudo hablar durante los últimos meses de su vida. Una penosa enfermedad se lo impidió. Su rostro y sus ojos se convirtieron entonces en el vehículo para comunicarse. Lo hacía con emotividad conmovedora. Hoy, esa capacidad para decir permanece en su obra. Su nombre no quedará en el silencio.

Gran ovación en el adiós a Pérez Gay

El escritor José María Pérez Gay, en una foto de septiembre de 2011. Foto: Germán Canseco
Ayer fueron cremados sus restos; medios europeos dieron la noticia del fallecimiento
Fabiola Palapa Quijas Alia Lira Hartmann
Reportera y corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 28 de mayo de 2013, p. a40
Con una gran ovación, amigos y familiares despidieron ayer a José María Pérez Gay en el Panteón Francés de la Ciudad de México. Los restos del escritor y diplomático, que falleció este domingo, fueron cremados a las 13 horas. En Europa, incontables medios alemanes, austriacos y suizos dieron noticia del fallecimiento del autor, considerado uno de los puentes culturales más importantes entre México y Alemania. A Pérez Gay se le considera hijo predilecto de la capital alemana, Berlín.
En el Distrito Federal, acudieron al cementerio el jefe de Gobierno capitalino, Miguel Angel Mancera; el escritor Héctor Aguilar Camín; el ex embajador Héctor Vasconcelos; la viuda de Carlos Fuentes, Silvia Lemus; Ignacio Toscano, director de Instrumenta Oaxaca, y el cineasta Luis Mandoki, entre otros.
En una ceremonia íntima en la sala Alpes del Panteón Francés, su viuda Lilia Rossbach –en compañía de sus familiares e hijos– agradeció el apoyo a los amigos que le manifestaron sus condolencias. Posteriormente se escuchó una ovación.
Rossbach informó que el gobierno de la ciudad organizará un homenaje póstumo al autor de El imperio perdido, el cual podría ser la próxima semana. Asimismo, expresó que aún no se decide la fecha del homenaje nacional que realizará el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes en coordinación con el Instituto Nacional de Bellas Artes.
Como se informó ayer, una parte de las cenizas del intelectual será depositada en el Parque España, de la colonia Condesa, lugar de sus entrañables recuerdos de infancia. Después de los homenajes que organicen las instituciones culturales, otra parte se depositará en la ciudad de Berlín.
Su hermano Rafael explicó que la editorial Cal y Arena publicará algunos de los libros inéditos que dejó José María, así como algunos artículos publicados en La Jornada.
El historiador y cronista capitalino, Guillermo Tovar y de Teresa, expresó sus más profundas condolencias por la pérdida del autor, a quien describió como un amigo entrañable.
Añadió que el legado primordial del autor de El imperio perdido fue el acercamiento que produjo en muchos de sus lectores hacia el mundo centroeuropeo, a los autores del extinto imperio austro-húngaro, que conoció como nadie.
Guillermo Tovar y de Teresa enfatizó que, gracias a Pérez Gay, en México se fomentó la lectura de autores como Walter Benjamín, Robert Musil y Joseph Roth, por mencionar a algunos cuantos. Fue importante que hubiera alguien que fuera lector y al mismo tiempo difusor de autores universales que no son demasiado conocidos.
Doctor en filosofía germanística por la Universidad Libre de Berlín, en 2004, en una visita a la capital alemana Pérez Gay destacó el honor que para él significó ser el encargado del discurso laudatorio cuando esa institución alemana le otorgó a Carlos Fuentes el doctorado honoris causa.
La presencia del filósofo en Alemania no pasaba desapercibida en diversos círculos culturales. Uno de los últimos hechos que dieron cuenta sobre su quehacer en ese país fue el pasado verano de 2012, al leerse en español, y traducida al alemán, parte de su correspondencia con la antropóloga y activista Margarita Uría Hermosillo, durante la presentación en Berlín y Braunschweig de la obra de teatro El rumor del incendio, por parte del grupo mexicano de teatro independiente Lagartijas Tiradas al Sol.

lunes, 27 de mayo de 2013

José María Pérez Gay, un recolector de recuerdos


Fue uno de los pensadores más agudos sobre el devenir histórico, cultural y político del país
Queda en la memoria el gran amigo, lector empedernido y estupendo conversador
Foto
El escritor, traductor y diplomático José María Pérez Gay, en su bibliotecaFoto Barry Domínguez
Mónica Mateos-Vega
 
Periódico La Jornada
Lunes 27 de mayo de 2013, p. 2
El escritor y diplomático José María Perez Gay, de 70 años, falleció ayer a las 2 de la mañana, en su casa, luego de una larga enfermedad neurológica que lo mantuvo postrado los recientes meses, informó su familia.
Su inseparable compañera Lilia Rossbach, sus hijos Mariana y Pablo, sus hermanos y amigos lo despidieron ayer en el salón Alpes del panteón Francés, donde será cremado este lunes alrededor de la una de la tarde.
El presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Rafael Tovar y de Teresa, confirmó que se realizará un homenaje nacional al autor de El imperio perdido (Cal y Arena, 1991), en fecha y lugar a acordar con los familiares.
El autor dejó una novela inédita sobre Max Weber, el sicoanálisis, las mujeres y los desamores en la época alemana-austriaca. Sus cenizas serán depositadas, una parte en el parque España, frente al que transcurrió la infancia de José María, y otra en su amada ciudad de Berlín.
Se va uno de los pensadores más agudos sobre el devenir histórico, cultural y político del país. Fue traductor, académico, ensayista y narrador, pero él se definía simplemente como unrecolector de recuerdos, tanto personales como históricos, los cuales incorporó a su obra.
Asesor en materia internacional de Andrés Manuel López Obrador, cuando éste fue jefe de Gobierno del Distrito Federal, Pérez Gay fue un incansable promotor cultural.
Sus reflexiones en torno a un sin fin de cuestiones culturales y sociales quedan plasmadas en sus colaboraciones para La Jornada, del cual fue fundador y posteriormente director del suplemento cultural dominical.
También fue importante la labor que desempeñó como subdirector de Radio Educación, articulista en el periódico Unomásuno y en La cultura en México (suplemento de la revista Siempre!), así como en el consejo editorial de la revistaNexos.
Fue director fundador del Canal 22, por cuya gestión se hizo acreedor al premio Cámara de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Estudió ciencias y técnicas de la información en la Universidad Iberoamericana (Uia), donde fue uno de los primeros 14 alumnos de esa carrera en 1960. Obtuvo el doctorado en Filosofía Germanística por la Universidad Libre de Berlín. Fue agregado cultural de la embajada de México en la República Federal Alemana, consejero cultural en las embajadas de México en Austria y Francia, y embajador de México en Portugal, de 2001 a 2003).
Fue, antes que todo, un ser humano de fina, valerosa dignidad, un militante de lo humano, como lo definió hace unos meses el analista político Luis Linares Zapata en un homenaje que le rindió sualma mater, la Uia.
Gran amigo, alumno brillante, lector empedernido, excelente escucha y estupendo conversador, así queda José María Pérez Gay en la memoria de quienes convivieron con él. Escritor que quiso ser poeta, sin lograrlo, pero que a cambio tuvo la recompensa de una mente prodigiosa que acumulaba, íntegros, sus recuerdos preferidos. Disfrutaba de tertulias donde encantaba a los presentes al compartir poemas de largo aliento como Piedra de sol, de Octavio Paz, uno de sus favoritos.
El autor de Tu nombre en el silencionació el 15 de febrero de 1943. Vivió su infancia frente al parque España, entre el entusiasmo por trepar árboles y la primera tragedia que constituyó para él ser un niño tartamudo debido al trauma que le causó subirse al simulador de vuelo de su padre, quien tenía una escuela de aviación. Es en esa época, contaba el escritor, cuando la memoria lo ayudó a superar su problema, pues leía libros en voz alta.
En su juventud, obtener una beca para estudiar cinco años en la Universidad Libre de Berlín, la maestría y doctorado en Sociología y Germanística le cambió la vida. Residió en Alemania durante 15 años, tiempo en el que se forjó como traductor al español de autores como Goethe, Mann, Celan, Kafka, Kraus, Broch, Benjamin, Habermas, Adorno, Canetti y Enzensberger, entre otros.
Su primer acercamiento a las letras de ese país, recordaba, lo hizo “con las expectativas con que un muchacho de la ciudad de México, en los primeros años 60, enamorado de la poesía, deslumbrado por la obra de Freud, entusiasmado lo mismo por Elvis que por Pérez Prado, obtiene una beca improbable en un país lejanísimo de fríos polares. El resto lo hizo el idioma alemán, esa cifra elegida por la filosofía para transmitir algunos de sus más queridos secretos. Y otra vez la poesía: Hans Magnus Enzensberger, Paul Celan.
“Los autores incluidos en mi libro La profecía de la memoria, así como los de El imperio perdido (Cal y Arena, 1991), son parte de mí. No podría concebirme sin las historias de Joseph Roth, sin la pasión de Arendt y Heidegger, sin la inteligencia y las preguntas de Habermas, Sloterdijk, Safranski. No puedo ya extrañar Alemania. Alemania es parte de mí”, señaló en una entrevista concedida a La Jornada el 2 de diciembre de 2011.
Entre los reconocimientos que obtuvo están: el Premio Nacional de Periodismo en Divulgación Cultural, en 1996. Como reconocimiento a su trayectoria intelectual, el gobierno de la República Federal de Alemania le confirió la Orden de la Gran Cruz al Mérito, en 1992. Asimismo, el Instituto Goethe le otorgó la Medalla Goethe y, en 1996, el gobierno de Austria lo distinguió con la Cruz de Honor para las Ciencias y las Artes Primera Clase, por sus aportaciones a la investigación de la cultura del imperio austro-húngaro.
De una larga serie de ensayos destacan libros fundamentales como La difícil costumbre de estar lejos(Océano, 1986), El imperio perdido(Cal y Arena, 1991), Tu nombre en el silencio (Cal y Arena, 2001) y La profecía de la memoria. Ensayos alemanes (Cal y Arena, 2010).
Las búsquedas literarias, filosóficas e históricas de José María Pérez Gay nos hacen entender mejor un siglo tan determinante como el pasado. Al leer sus libros sentimos la mano del maestro que nos guía con palabras que forman historias memorables, señala Xabier F. Coronado en un artículo publicado en La Jornada Semanal el 2 de septiembre de 2012.

domingo, 26 de mayo de 2013

Como siempre


Quiero decirte, hermano, que no has muerto,

y lo que me dijeron que te pasa no es que ya no estés más entre nosotros,

es sólo que iniciaste la representación de tu más amplia gira y sólo se dio un cambio de escenario;

que ya no necesitas de telones, ni libros, ni micrófonos ni plumas...

Tu voz y tus palabras, con eso ha de bastar.

Quiero decirte, hermano, que hoy, que como siempre,

alguien me contará de tus andanzas y sabré más de ti,

y me serás presente en lo lejano

y me serás hermano...

como siempre.

Muere el escritor y filósofo José María Pérez Gay

José María Pérez Gay, en foto 2005 tras reunirse con el entonces jefe de Gobierno del DF, Andrés Manuel López Obrador, en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento.

Voz imprescindible en el medio cultural, político y diplomático de México. Premio Nacional de Periodismo Cultural 1996, asesor en materia internacional de Andrés Manuel López Obrador, agregado cultural de varias embajadas y colaborador de esta casa editorial.
Mónica Mateos-Vega
Publicado: 26/05/2013 08:54
México, DF. Este domingo falleció el escritor y filósofo José María Pérez Gay, informó su familia. Fue una de las voces imprescindibles en el medio cultural, político y diplomático de México. Gracias a sus traducciones fue difundida en español la obra de Thomas Mann, Franz Kafka, Robert Musil, Herman Broch, Joseph Roth, Jürgen Habermas, Karl Kraus y Elias Canetti, entre otros.
Será despedido a partir del mediodía en el Pantéon Francés, ubicado en la avenida Legaria.
El presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Rafael Tovar y de Teresa, confirmó que la institución a su cargo le rendirá un homenaje al escritor, una vez que se haya acordado con la familia el lugar y la fecha.
Colaborador de La Jornada, en donde dirigió el suplemento cultural dominicalLa Jornada Semanal, José María Pérez Gay nació en la ciudad de México en 1944. Estudió Ciencias y Técnicas de la Información en Universidad Iberoamericana, donde descubrió una de sus vocaciones: el placer de enseñar. Una beca para estudiar un doctorado en Filosofía Germanística por la Universidad Libre de Berlín lo llevaría a otra de sus pasiones, la cultura alemana.
Obtuvo el Premio Nacional de Periodismo en Divulgación Cultural en 1996, el gobierno de Austria lo distinguió con la Cruz de Honor para las Ciencias y las Artes, y el gobierno de Alemania le confirió la Orden de la Gran Cruz al Mérito.
Fue asesor en materia internacional de Andrés Manuel López Obrador y agregado cultural de varias embajadas.
Realizó una importante labor en la consolidación de medios como Radio Educación, el diario UnomásUno, y como miembro del consejo editorial de la Revista Nexos, además de ser director fundador del Canal 22 (durante su gestión la televisora se hizo acreedora al Premio Cámara de la UNESCO).

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