martes, 2 de marzo de 2010

Tarifa secreta... El "chayote" al descubierto.

Bucareli
Jacobo Zabludovsky


01 marzo 2010

La denuncia es grave. Sobre todo si quien la hace es el presidente de la República. Las primeras planas de los periódicos mexicanos están en venta. Cuando creemos leer noticias recibimos anuncios encubiertos, publicidad pagada, falsa información. Nos estafan, pues, según declaró el jueves en Mérida el presidente Felipe Calderón.

“Claro que si uno ve la prensa nacional, desde luego que la manta que dejan (se refería a la difusión de narcomantas en los periódicos, aunque no las mencionó expresamente), además, en un pueblo, un recado de fulano para zutano, o lo que no tenemos, lo que nos cuesta a cualquiera de ustedes (hablaba ante representantes de la iniciativa privada) o al gobierno una primera plana de varios millones de pesos, eso sí aparece en primera plana y a todo color”, dijo el señor Calderón.

La intención era evitar hacerles el juego a quienes han convertido en “deporte” amplificar los retos al país, a quienes se empeñan en aterrorizar a sus habitantes. Aunque el problema de la inseguridad es real, la exageración de maniobras de propaganda criminal causa un gran perjuicio, dijo. Eso lo entendemos. Lo que requiere ciertas aclaraciones es la inesperada acusación lanzada a “la prensa nacional”.

Me parece indispensable que el presidente aporte datos que nos permitan conocer los detalles de una rama de la corrupción que incide en la vida de todos los ciudadanos, afecta la credibilidad de los medios impresos de comunicación y pone en duda la honestidad de quienes son responsables de ellos.

Acusar de vicios vergonzosos a la prensa no es algo nuevo. La historia registra episodios que torcieron su curso, provocaron conflictos, ocultaron verdades o las sustituyeron por patrañas. El caso Dreyfus o la guerra de Independencia de Cuba son ejemplos de la dimensión a la que puede llegar un periodismo mal intencionado. El maestro José Pagés Llergo solía decir que algunos periodistas no se venden, sólo se alquilan. Y don Félix F. Palavicini, fundador de este periódico, me confirmó una anécdota que circulaba sobre la ocasión en que un político quiso comprar la empresa y le preguntó si estaba a la venta y cuánto valía: “EL UNIVERSAL, dijo don Félix, cuesta 5 centavos y se vende en todas las esquinas”. Recuerdo que en algunas giras presidenciales un colega, al recibir un sobre enviado por el gobernador en turno, calculaba su contenido pesándolo en su mano y antes de abrirlo sabía si aceptar o reclamar. De modo que las tarifas secretas de algunos periódicos y periodistas son tan antiguas que precedieron en mucho al invento de las rotativas.

Lo nuevo es que lo diga un presidente de la República mientras ejerce el poder, porque acostumbran hacerlo a toro pasado, en sus memorias o entrevistas concedidas después de desocupar la silla. La declaración categórica de que cuesta “a cualquiera de ustedes o al gobierno pagar una primera plana de varios millones de pesos” me recuerda la muy reciente ofensa que el Presidente hizo a 15 muchachos, estudiantes la mayoría, acusándolos de pandilleros cuando fueron víctimas de asesinos todavía impunes. En este caso habla de “la prensa nacional” y a mí me gustaría saber si el periódico en que trabajo le ha facturado una primera plana sin mencionar que es inserción pagada. Me gustaría saber si los periódicos que compro y leo me engañan. Me gustaría saber la tarifa secreta, porque no la encuentro en las ofertas de anuncios. Me gustaría saber quién hizo la investigación, en qué basa sus palabras de una gravedad sin precedentes. Me gustaría saber, aunque no deja títere con cabeza, si nadie escapa, si no hay un periódico excepcional, si no hay periodista que se salve, si reitera que todos merecen ser arrojados al mismo costal por practicar las mismas costumbres.

Me gustaría saber muchas otras cosas. Por ejemplo, cuántas veces durante su mandato ha comprado “primeras planas y a todo color”, cuánto nos han costado a los contribuyentes, por qué no se exigió la advertencia de que se enmascaraba como noticia un mensaje publicitario, en qué ocasiones se recurrió a este procedimiento.

Calificar de ladrones a todos los políticos es injusto. Pero esa acusación surge generalmente de abajo, como desahogo del pueblo sin poder. Basta sacudírsela y es lo que hacen los políticos. Muy distinto es que se genere arriba, donde está el Jefe del Poder Ejecutivo, y caiga sin escrutinio cuidadoso sobre todo un gremio. Suponemos que se generó después de examinar los elementos que fundamenten la aseveración. Me gustaría saber cuáles fueron los fundamentos. Creo que el presidente Calderón está obligado a informar. Y todos los mexicanos tienen derecho de saber. O…

No hay comentarios:

Escándalos de Luis Mendoza Acevedo