martes, 28 de abril de 2009

Otra elección del miedo

Salvador García Soto
Serpientes y Escaleras
28 de abril de 2009

Como en los comicios federales de 1994 y 2006, aunque por otras razones, las elecciones de julio próximo estarán marcadas por el miedo. La epidemia sanitaria decretada por el gobierno federal, instrumentada por gobiernos locales y avalada por organismos internacionales, marcará el inicio de la contienda formal por la renovación de la Cámara de Diputados y varias gubernaturas locales.

Para la inmensa mayoría de mexicanos no está en sus prioridades el interés electoral y, al menos mientras dure la emergencia, no se interesarán en lo que digan los desprestigiados partidos y sus candidatos. La incertidumbre, la angustia y el instinto de supervivencia han desplazado a segundos o terceros planos la crisis, la inseguridad o el creciente desempleo.




El miedo como factor que influye en política y en elecciones vuelve a estar presente.




Y en la emergencia cada gobierno y cada gobernante de los distintos partidos busca el mismo objetivo: aparecer ante la ciudadanía como el personaje y la administración más eficaz ante la epidemia; y para lograrlo cada uno tiene su estilo y estrategia.




El gobierno federal, como responsable de las medidas extremas de control, ha inoculado el miedo. La misma administración que nos llevó a una guerra interna contra el narco, y recién anunció que hay que acostumbrarnos a los militares en las calles hasta 2013, se muestra de nuevo “decidida y determinante”, al aplicar medidas y cercos sanitarios pocas veces vistos en nuestro país, ante la amenaza de “pandemia”.




Junto a la dura estrategia federal, sin acordarse de sus diferencias, aparece el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard. Busca afanosamente aparecer como el “hombre de mando” en la capital y no dejarle toda la acción a la Federación. Para Ebrard la prioridad es verse como “gobernante moderno, que actúa y toma decisiones fuertes”, y en ese afán sobrerreacciona.




En la terna de actores principales de la emergencia figura el gobernador Enrique Peña Nieto quien, fiel a su estilo, centra su estrategia en las obras, la prestación eficiente de servicios, los resultados concretos y la difusión, mucha difusión de acciones que realiza.




Después aparecen los gobernadores que se suman con los nuevos brotes a nivel nacional. Todos “cumpliendo su deber”, pero todos calculando sus acciones. Y también todos moviéndose en el filo de la navaja; porque camino a la nueva elección del miedo, si el tema se les sale de control por sus protagonismos, en vez de contar votos contarán muertos.

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