miércoles, 26 de noviembre de 2008

Marcela Gómez Salce: A puerta cerrada

El primer ciego del país
Miércoles, 26 Noviembre, 2008
• Los hombres de Genaro

• Los tiraderos azules…

Gobernar, mi estimado, significa modificar. Permanecer en la obstinación y en la ceguera por no dimensionar los muy delicados acontecimientos alrededor de la simpática Operación Limpieza, de la infiltración en todos los cuerpos policiales y de los niveles de corrupción en las cúpulas federales no son sino claros síntomas de una inédita descomposición, que cuando llegue a su clímax será de una gravedad insalvable.

Insalvable, my friend, porque trastoca las mentadas instituciones del Estado que distan mucho ser el ejemplo de probidad, rectitud y solidez. Sobre todo cuando en este picante surrealismo mexicano el funcionario en turno está por encima de la institución y al diablo lo demás. Hace lunas que el tsunami rojo de ejecuciones, secuestros e impunidad son botones de un fracaso. Negarlo es (basically to be a drunk dickhead) retrasar el maravilloso efecto de una factura que tarde o temprano mostrará el costo.

Cuando entidades completas en el país hacen la nota roja y el cintillo de las cadenas internacionales es que las alarmas revelan de la urgencia de un cambio. De nombres, hombres, tácticas y estrategias.

Lo curioso es que quien porta la investidura presidencial (con más pena que gloria) sea el primer ciego del país. Sea quien se regodee con su colosal ignorancia (de varios temas) rodeado de su círculo de ineficaces amigos que se han encargado, bajo su excelso ejemplo para honrar su sello de impunidad, de desmadrar aún más (go figure, eh?) el tiradero que dejó el otro disfuncional guanajuatense y además salga a defender… lo indefendible. Con todo el uso y abuso de los usual spin doctors lo que está sucediendo en las esferas de la PGR, la SIEDO, la PFP, la SSPF coronado con las travesuras diarias de los mAFIosos es sencillamente… inadmisible.

Inaceptable porque los nombres y los hombres son los mismos que han crecido bajo un manto, en dos sexenios, de increíble complicidad e intereses.

Hoy se dan patadas (etílicas, of course, o ¿hay de otras?) de ahogado con una retórica desfasada de la sangrienta realidad. La estrategia contra la organizada delincuencia, aunque no lo parezca, es un fracaso.

Cuando el círculo de colaboradores que han transitado juntos, en las buenas y en las malas, en la última década ahora resulta que son una pandilla de corruptos, ineptos y traidores a la patria al entregar información privilegiada al organizado crimen y al jefe lo protege Felipe con un espaldarazo… inusual, hay algo que huele muy mal y no tiene nada que ver con el frívolo sonsonete de que se quiere tumbar al funcionario.

La pregunta, por supuesto cándida y obligada después de ver el nada sorpresivo estercolero de corrupción en el gabinete de seguridad federal sería…

¿Quién está interesado en sostener a García Luna contra viento y marea, yes…?

Genaro avaló a sus colaboradores. Son todos de su absoluta confianza. Todos debieron (wishfukl thinking) pasar las célebres pruebas de confianza que los certificaron como… impecables y honestos. Son sus amigos.

¿En serio no detectó las sugestivas señales desde sus orígenes…? ¿De verdad la confianza es, en un rubro tan delicado como el manejo de información, un cheque en blanco…? ¿Será que los incontables informes de inteligencia que involucraban a sus gentes en actividades divertidas y traviesas nunca fueron apreciados…? ¿Acaso ocupar la titularidad de una Secretaría, con el peso y la responsabilidad de llevar en las manos la seguridad pública… del país no amerita más cuidado, más eficacia, más profesionalismo, más discreción, más oficio, más… talento?

Porque si en la síntesis de la PGR del 2005 —donde despachaba quien sigue en la lista negra de nominados— aparecían ya datos duros sobre los cañonazos de 500 mil dólares recibidos en despachos de la cúpula de mAFIosos y que hoy están… bajo arraigo en una investigación de colusión con el narcotráfico, el irónico respetable se pregunta, tres años después, si será pendejez lo que reina en el cerebro táctico de los espaldarazos y del juego del Tío Lolo… o total complicidad.

No hay más. No hay margen para más estupidez de las justificaciones. No hay ánimo para más simulaciones. No hay más cerrojos que contengan lo que viene en esta peligrosa Caja de Pandora.

¿Daños colaterales?

Sí, a Felipe Calderón, my friend, ya se lo llevaron de corbata… y… lo sabe.

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