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jueves, 3 de diciembre de 2015

Encuentra a su hijo, a dos años de su desaparición, en una fosa clandestina

La fosa clandestina donde hallaron el cuerpo de Elías Antonio Ruiz García. Foto: El Debate
La fosa clandestina donde hallaron el cuerpo de Elías Antonio Ruiz García. 
MÉXICO, DF (apro).- Elías Antonio Ruiz García desapareció el 17 de diciembre de 2013, su ausencia fue reportada en su momento por sus padres. Una llamada anónima recibida hace unos días, les indicó que el cuerpo de su hijo estaba en una fosa clandestina en el poblado de Salinas de Ceuta, Elota, Sinaloa.
La llamada la recibió Elías Ruiz, padre de Antonio y este dio aviso a la Procuraduría General de Justicia (PGJ) del estado para que lo apoyen con los exámenes de ADN que verificarán si, en efecto, la osamenta hallada corresponde a su hijo aunque casi no tiene duda porque en la misma fosa fue hallada una bolsa con sus pertenencias.
“A don Elías ya le habían dicho la ubicación, le dijeron dónde más o menos (estaba el cuerpo), entonces él nos avisó y pues ya empezamos a mover nosotros. Le empezamos a decir al Subprocurador (Martín Robles Armenta), que teníamos que venir a este lugar porque había probabilidades de que hubiera una persona y sí pasó”, relató Alma Rosa Rojo Medina, líder del grupo de familiares de víctimas de desaparición Voces Unidas por la Vida que participó en la búsqueda de Antonio.
Según relató la mujer al diario Noroeste, encontraron el cuerpo “sepultado, en osamenta, estaba en lodo cerca del mar, en la playa, ya eran huesos y enseguida había una bolsa, ahí están sus pertenencias, todo, credenciales, cachucha, cadenas, anillo y todo es reconocido por don Elías”.
Rojo Medina añadió que los restos serán enviados a la PGJ para que se practiquen los exámenes de ADN cuyos resultados podrían tardar entre tres y seis meses más.
Con este hallazgo suman 30 casos de cuerpos hallados en fosas clandestinas, 28 de ellos en la zona norte del estado y todos han sido localizados por grupos de familiares de víctimas de desaparición como Voces Unidas por la Vida y Las Rastreadoras de El Fuerte.
Algunos de esos casos son los siguientes:
Rafael Vega Muñoz, quien fue encontrado en El Conchero, Ahome, el 13 de febrero de 2013; Jorge Luna hallado en La Carrera, El Fuerte, el 19 de septiembre de 2014; Eber Loera, Jaime Félix, Jorge Valdez y Belisario Quintero Medina localizados en el poblado de Mochicahui, el 19 de julio del 2014.
También Alejandro López Serna, encontrado el 2 de octubre de 2014 en Costa Blanca, El Fuerte, y Jorge Aguiluz localizado en febrero de 2015 en Las Aguamitas, Navolato.

jueves, 18 de diciembre de 2014

La ONU exige al gobierno mexicano tomar medidas para combatir desapariciones


DF. Exigen esclarecer desapariciones de normalistas de Ayotzinapa. Foto: Xinhua / Alejandro Ayala
DF. Exigen esclarecer desapariciones de normalistas de Ayotzinapa.
Foto: Xinhua / Alejandro Ayala
MÉXICO, D.F., (proceso.com.mx).- En el marco del 22 aniversario de la Declaración sobre Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, la Oficina en México del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (ONU-DH) urgió al Estado mexicano a abstenerse de realizar “injerencias arbitrarias” o “descalificaciones públicas” contra los defensores de los derechos humanos.
La ONU-DH llamó al gobierno mexicano a “asumir con emergencia y acelerar la implementación de las recomendaciones pendientes” para combatir la desaparición forzada, la cual “constituye un ultraje a la dignidad humana y su comisión afecta los valores más profundos de toda sociedad respetuosa de la primacía del derecho, de los derechos humanos y de las libertades fundamentales”.
Por lo anterior, le urgió a cumplir con su agenda, la cual incluye la emisión de una ley general en la materia, el reconocimiento de la figura de “declaración de ausencia por desaparición” y el combate efectivo a la impunidad.
La agenda también abarca el fortalecimiento de los servicios forenses independientes, la protección de las víctimas y de los testigos de desaparición, la “regulación apropiada del uso de la fuerza”, y el establecimiento de un mecanismo nacional de búsqueda de personas que contaría con un banco de datos genéticos así como un registro de las personas desaparecidas.
La ONU-DH reiteró la necesidad de que el gobierno reconozca la competencia del Comité contra la Desaparición Forzada en recibir quejas de víctimas, tal como lo estipula el artículo 31 de la convención en la materia, que firmó México en 2001.
El pasado martes, el canciller mexicano José Antonio Meade Kuribreña aseveró en términos vagos que “el tema de la posibilidad de reconocer esta jurisdicción (sic) es un tema que está siendo evaluado”, por lo que todavía “no existe una fecha puntual”.
Como lo documentó Proceso (1984), desde hace tres años el gobierno mexicano desdeña al comité: Se negó dos veces en seguir las recomendaciones de la ONU en reconocer su competencia e ignoró en tres ocasiones las solicitudes del comité a visitar el país.
Si bien la ONU-DH se alegró de algunos éxitos en México, como el retiro de la reserva que impedía el juicio por parte de un tribunal civil de militares involucrados en desapariciones forzadas, o avances legislativos en Coahuila, afirmó que todavía existen grandes retos.
La ONU-DH recordó al gobierno mexicano que las desapariciones de los 43 normalistas de Ayotzinapa se suman a las “numerosas desapariciones forzadas y otras violaciones a los derechos humanos” que “siguen afligiendo a muchas familias y se añaden a las desapariciones cometidas en la etapa de la así denominada ‘Guerra Sucia’”.
Retomando las palabras de Enrique Peña Nieto, la ONU-DH planteó que el asidero del problema se encuentra en “esa combinación de condiciones inaceptables de debilidad institucional”, pero subrayó que las familias y las organizaciones juegan un “rol invaluable e insustituible” en las transformaciones institucionales.
“Lo anterior supone, además, que las propias autoridades respeten el derecho de las personas a defender los derechos humanos de las personas desaparecidas”, añadió.

martes, 30 de julio de 2013

Lideresa de paracaidistas, entre los desaparecidos en Morelos


María Perla Rencillas Camacho y su esposo son principales sospechosos de la desaparición de las 7 personas.
Griselda Sotelo Yépez, encarcelada dos veces en el DF, fue invitada por un matrimonio para llevar a cabo la permuta de un terreno. (Milenio)
Griselda Sotelo Yépez, encarcelada dos veces en el DF, fue invitada por un matrimonio para llevar a cabo la permuta de un terreno. (Milenio)
José Antonio Belmont/Milenio
MÉXICO, DF.- Griselda Sotelo Yépez, una de las siete personas desaparecidas desde el pasado 6 de julio en Yautepec, Morelos, fue identificada como líder de una organizacióndedicada a invadir inmuebles en la delegación Iztacalco, por lo que incluso cuenta con denuncias penales.
De acuerdo con indagatorias de la Procuraduría General de Justicia del DF, la agrupación que encabeza Sotelo Yépez seapropia irregularmente de unidades habitacionales del Instituto de la Vivienda del DF en la delegación Gustavo A. Madero.
Las pesquisas de las autoridades capitalinas indican que la mujer desaparecida es dirigente en la unidad habitacional conocida como El Huizachito, ubicada en la calle Oriente 237 número 59, Fracción E, colonia Agrícola Oriental, donde ha sido denunciada por fraude.
Según vecinos de la zona, Sotelo Yépez es simpatizante del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y se dedica a la santería. 
Incluso dentro del complejo habitacional es conocida como La Bruja. De igual forma, la describen como “muy brava” e iba acompañada de varios seguidores.
Esta mujer viajó el pasado 6 de julio a Morelos para concretar presuntamente un negocio junto con sus hijos Michel y Óscar Jonathan Olguín Sotelo, además de su pareja, Jony Aguilar Pineda y de Mónica Benítez Jaramillo, Luis Antonio Valadéz Zúñiga y Adriana Méndez Sánchez.
La Procuraduría General de Justicia de esa entidad explicó que siete adultos y seis menores arribaron a Oaxtepec, municipio de Yautepec, a bordo de dos vehículos: un auto compacto Peugot y una camioneta Chevrolet Blazer, a invitación de un matrimonio.
Un día después los seis menores de edad fueron abandonados dentro de uno de los vehículos en el centro de la ciudad de Puebla.
Las investigaciones revelan que Sotelo Yépez y su familia fueron invitados por María Perla Rencillas Camacho y su esposo, con quienes concretarían la permuta de una casa por un terreno. De acuerdo con las declaraciones de uno de los menores, los “conocen desde hace 13 años”.
Derivado de las versiones de los menores, Rencillas Camacho y su esposo son los principales sospechosos de la desaparición de las siete personas. Respecto a la lideresa, cuenta con dos ingresos a un reclusorio del Distrito Federal por robo (2004) y por delitos contra la salud (2008).
“La mujer, junto con su esposo, sacó de su domicilio, primero, a cuatro adultos para mostrarles unos terrenos que permutaría por un departamento propiedad de uno de sus invitados; después casó a los otros tres con el engaño de que aquéllos se habían accidentado”, según las declaraciones contenidas en la carpeta de investigación FLP/343/2013, iniciada el pasado 10 de julio en la Agencia Investigadora Tres de la Fiscalía Desconcentrada de la Procuraduría General de Justicia del DF.
“A los seis menores los subieron a bordo del Peugot, propiedad de uno de los desaparecidos, para dejarlos encerrados en el interior del auto y abandonados frente al mercado municipal de la ciudad de Puebla el domingo 7 de julio, donde los rescataron autoridades de esa entidad federativa”, abundan.

Llevan el caso a Morelos

El titular de la PGJDF, Rodolfo Ríos Garza, puntualizó que la denuncia la realizó una de las hijas de Sotelo Yépez, pero al conocer el origen del delito, enviaron el expediente a las autoridades de Morelos.
“Enviamos el original de la averiguación previa a Morelos, donde se abrió una carpeta de investigación en ese estado, toda vez que en el mismo fue en donde ocurren los hechos delictivos, por tanto, es conocimiento de Morelos”, señaló.
Hasta este jueves la policía de Morelos intentó ubicar el domicilio del matrimonio en Oaxtepec, pero no se ha conseguido, debido a la falta de información. Además, los familiares de los desaparecidos no han recibido llamada sobre un posible rescate y siguen en su búsqueda.
La procuraduría estatal ha señalado que una de las líneas de investigación es que “probablemente las víctimas hayan desaparecido en otro estado de la República”.

jueves, 18 de julio de 2013

Desaparecen siete residentes del DF en Oaxtepec, Morelos


La ruta de Iztacalco a Oaxtepec. Foto: Google Maps
La ruta de Iztacalco a Oaxtepec.
Foto: Google Maps
CUERNAVACA, Mor. (apro).- La Procuraduría General de Justicia (PGJ) confirmó que siete personas originarias de la Ciudad de México se encuentran desaparecidas desde el pasado sábado 6, fecha en que acudieron al poblado de Oaxtepec para ver unos terrenos.
En un comunicado, la dependencia informó que el pasado miércoles 10 los familiares de los desaparecidos presentaron una denuncia ante la Agencia Investigadora número 3 de la Fiscalía Desconcentrada de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, ubicada en Iztacalco, y un día después interpusieron otra ante la PGJ, misma que quedó integrada en la carpeta de investigación FLP/343/2013.
De acuerdo con el relato de los familiares, siete adultos y seis menores de edad viajaron en dos vehículos del Distrito Federal a Oaxtepec, el pasado sábado 6, “a invitación de una mujer a la que conocen desde hace 13 años”, misma que ya fue identificada y quien tiene registrados dos ingresos al Reclusorio Preventivo Femenil  Norte: en 2004 por robo y en 2008 por delitos contra la salud.
De acuerdo con el documento, la mujer mencionada junto con su esposo “sacaron de su domicilio primero a cuatro adultos para mostrarles unos terrenos que según permutaría por un departamento propiedad de uno de sus invitados, y después a los otros tres con el engaño de que los primeros se habían accidentado”.
Después, agrega, “a los seis menores los subieron a bordo del Peugeot propiedad de uno de los desaparecidos, para dejarlos encerrados en el interior del auto y abandonarlos frente al mercado municipal de la ciudad de Puebla el domingo 7 de julio, donde los rescataron autoridades de esa entidad federativa”, y posteriormente fueron entregados a sus familiares.
A la fecha continúan desaparecidos los adultos y sus familiares no han recibido llamado alguno del matrimonio que los invitó y recibió en su hogar.
El gobierno del estado aseguró que trabaja de manera coordinada con las autoridades del DF y la federal para continuar investigando y dar con el paradero de las  siete personas adultas que desaparecieron en territorio morelense.

martes, 16 de julio de 2013

Templarios estarían detrás del plagio al notario que exhibió corrupción de Granier

El gobernador de Tabasco, Arturo Núñez Jiménez. Foto: Miguel Dimayuga

VILLAHERMOSA, Tab., (proceso.com.mx).- El gobernador del estado, Arturo Núñez, informó que detrás del secuestro del notario de Cunduacán, Heberto Taracena Ruiz, estaría involucrada la organización delictiva “Los Caballeros Templarios”.
Taracena Ruiz, también presidente del Colegio de Notarios de Tabasco, escritor, exalcalde priista de Cunduacán y exdiputado local fue quien informó del hallazgo de los 88.5 millones de pesos atribuidos al exsecretario de Finanzas de la administración de Andrés Granier, José Manuel Sainz Pineda.
El notario fue plagiado la mañana de ayer domingo cuando, a bordo de su vehículo Jetta color gris, regresaba de su rancho, ubicado en la comunidad de La Piedra, Cunduacán, donde en mayo de 2009 fue masacrado un policía municipal, seis miembros de su familia y una vecina, luego de un operativo antinarco.
El vehículo del notario fue hallado abandonado a un costado de la carretera y junto a un casquillo percutido.
Trabajadores de Taracena Ruiz declararon que el notario llegó al rancho y luego se retiró. Vecinos del lugar relataron que, desde un vehículo Jetta azul, el grupo armado disparó contra el Jetta plateado que conducía el notario, quien trató de huir pero finalmente fue privado de su libertad.
El pasado 22 de mayo el notario dio fe del decomiso de los 88.5 millones de pesos en efectivo hallados en una refaccionaria propiedad de Abraham Cupil Córdova, padre de Marlis Cupil, secretaria y contadora del extesorero José Manuel Saiz Pineda, en la ranchería Lomitas del municipio de Nacajuca, Tabasco.
En diciembre de 2010 un comando ya había asaltado su casa de la cabecera municipal de Cunduacán. Entraron por la fuerza y se llevaron  dos vehículos, joyas y centenarios.
En mayo del año 2000, un comando a bordo de varios vehículos irrumpió en la comunidad de La Piedra, Cunduacán, y acribilló al policía Baldomero García Rodríguez cuando descansaba en la hamaca en el patio de su casa.
También fueron asesinados su esposa, dos de sus tres hijos de 16 y 9 nueve años, su cuñada, dos sobrinos menores de edad y una vecina.
Baldomero era comandante de la Policía Preventiva del municipio de Comalcalco, contiguo a Cunduacán, y días antes de su ejecución había participado en un operativo antinarco.
La mañana de este lunes se reportó un nuevo secuestro en Cunduacán. Se trata de Lelio Hernández Gordillo, nieto del exalcalde perredista de esa localidad, Juan Armando Gordillo.
De acuerdo con la policía municipal, el plagio ocurrió alrededor de las ocho de la mañana, cuando Hernández Gordillo regresaba de su rancho, ubicado en la comunidad de Pechucalco, primera sección de Cunduacán, donde fue interceptado.

viernes, 14 de junio de 2013

Las desapariciones forzadas

Familiares de los desaparecidos en la Zona Rosa protestan en la PGJDF. Foto: Germán Canseco
Familiares de los desaparecidos en la Zona Rosa protestan en la PGJDF.
Foto: Germán Canseco
MÉXICO, D.F. (apro).- Desde los años 70 del siglo pasado, el fenómeno de las desapariciones forzadas, bajo la sombra de las autoridades de seguridad del Estado, comenzó a manifestarse en el marco de la lucha contra las guerrillas con un número aproximado de mil 500 casos.
Dos décadas después, sobre todo a partir de la declaración de la guerra contra el narcotráfico, este fenómeno se ha incrementado gravemente al punto de que los registros oficiales hablan de 26 mil casos, aunque el número podría ser mayor porque una buena parte no se denuncia por temor.
A partir de 1997 la agrupación Human Rights Watch comenzó a señalar las desapariciones forzadas en el norte de México. En ese año, el estado con mayor número de casos era Baja California, pronto siguieron sus pasos Chihuahua y Tamaulipas, y luego Coahuila, Veracruz, Guerrero, Nuevo León, Morelos y Michoacán.
En algunos de estos estados, las leyes que establecían el tiempo para declarar a una persona como desaparecida fueron cambiadas en un intento de alargar ese periodo y de esa manera diluir el espinoso problema que ya tenía, con el aumento de casos y las demandas de miles de familias por encontrar a sus seres queridos.
Algunos de los casos de desapariciones eran de gente especializada en oficios o profesiones que interesaban especialmente a los grupos del crimen organizado. Se trata de electricistas, albañiles, ingenieros civiles, arquitectos, albañiles, campesinos, químicos, médicos y técnicos en cibernética, a los cuales ponían a trabajar en sus campos, laboratorios y centros de producción.
A pesar de las miles de denuncias expuestas en organizaciones nacionales e internacionales, la oleada de desapariciones forzadas ha continuado tomando nuevos perfiles y nuevos rumbos.
Ya no se trata ahora de gente especializada en algún oficio, ahora son grupos de campesinos, migrantes y muchos jóvenes que son extorsionados u obligados a trabajar bajo sus órdenes.
Tampoco se ha centralizado en algunos estados. Otras regiones del país ya sufren este problema, una de ellas la ciudad de México y los municipios colindantes del Estado de México.
La reciente desaparición de los jóvenes de Tepito en el bar de la Zona Rosa y los otros cinco del bar en la colonia 18 de marzo al norte de la ciudad de México, son dos casos que se han denunciado públicamente y que muestran que este fenómeno que va aparejado con el empoderamiento del crimen organizado no se detiene.
Es casi seguro que hay más desapariciones forzadas en el Distrito federal y el Valle de México que hasta el momento no han sido denunciadas o hechas públicas. Pero es evidente que distintas bandas del crimen organizado están operando en toda esta enorme mancha urbana que potencialmente representa el mercado de consumo más atractivo del país porque la mayor parte de la población es joven.
Paradójicamente, las autoridades capitalinas y mexiquenses están más preocupadas por aparentar que tienen controlada la situación y que el crimen organizado no está instalado en la sede del poder federal.
Pero las evidencias muestran lo contrario: colonias y barrios como Tepito, Iztapalapa, Ecatepec, Cuautepec El Alto, San Felipe, Tacuba, Atizapán, Nezahualcóyotl, Ixtapaluca, entre otras, están controladas por distintos grupos. Otros más se dedican a dominar el mercado de consumo en bares y restaurantes de colonias, como Condesa, Roma, Centro, Aragón, Anáhuac, Morelos, Doctores y Juárez, bajo la mirada complaciente o corrupta de las autoridades.
Las desapariciones que se han registrado en la ciudad de México no son casos aislados como las autoridades pretenden hacer ver, son parte de un fenómeno nacional que no ha podido ser detenido por una simple razón, por la incapacidad que los tres niveles de gobierno han mostrado para combatir al crimen organizado y la impunidad que reina en todas las instancias de seguridad y procuración de justicia.
Twitter: @GilOlmos

jueves, 6 de junio de 2013

Se enreda CNDH con cifras en Foro sobre Desapariciones

Presentan informe sobre desapariciones en México. Foto: Germán Canseco
Presentan informe sobre desapariciones en México.
Foto: Germán Canseco
SALTILLO, Coah. (apro).- Al querer lucirse y criticar a las autoridades federales por su inacción ante las denuncias por las desapariciones de personas, el titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Raúl Plascencia, se enredó con sus propios datos, pues las cifras pusieron al descubierto su bajo rendimiento en la materia.
“La CNDH tiene hoy un registro de 24 mil 800 personas víctimas de esos sucesos cuyo paradero se desconoce. Tenemos 2 mil 344 casos donde hay indicios más o menos claros de la intervención de servidores públicos. Tenemos 30 casos con recomendaciones donde hemos demostrado quiénes son estos servidores públicos que cometieron la desaparición. No hay uno solo en prisión”, dijo en la inauguración del Foro Internacional sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias en México.
El ombusdman nacional lanzó estas cifras en el crítico discurso en el que ironizó que no sirve de nada la creación de la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas, en alusión a la recientemente creada por la PGR, o los cambios legislativos, si éstos no dan resultados, y señaló que es una vergüenza la ausencia de justicia.
Al ser cuestionado al final de su discurso, el ombusdman rectificó y dio una cifra menor: son 12 recomendaciones las que el organismo ha lanzado en los últimos años, por la desaparición de 30 personas. Las 2 mil 344 restantes se siguen investigando para deslindar responsabilidades.
Y cuando se le pregunto por la lentitud para investigar y hacer recomendaciones, respondió que cada caso lleva su tiempo para encontrar pruebas y sustentarlo.
Plascencia Villanueva también reconoció que aun no cuenta con la base de datos de personas desaparecidas o no localizadas que dio a conocer la Secretaría de Gobernación, por lo que no ha podido cotejarla con su propia lista, de la cual no pudo informar los estados donde más ocurren estos delitos de lesa humanidad.
Tras escuchar la intervención, el abogado chileno Roberto Garretón, quien luchó contra las desapariciones durante la dictadura pinochetista y ha sido representante en diversos órganos de derechos humanos de Naciones Unidas, señaló:
“Me quedé preocupado con las cifras de la CNDH porque, ¿qué pasa con esos casos?”. Posteriormente, en entrevista, señaló: “Oírlo me dejo frito en la mañana, oír que dice que tienen 2 mil 400 casos identificados, pero no dice qué paso con ellos, ¿siguen trabajando igual si tienen tantos?”
En una sesión posterior, el primer visitador de la CNDH, Luis García, quien en su ponencia señaló que para acabar con las desapariciones cada funcionario publico debería hacer bien su trabajo, fue cuestionado por el público sobre los escasos resultados.
Ante ello, señaló que esos casos requieren hacer solicitudes de información a múltiples instancias, y que únicamente el año pasado giraron 50 mil oficios para preguntar por el paradero de personas, acciones que representaron un trabajo de procesamiento de 50 mil respuestas.
“En este marco hay 2 mil 443 víctimas donde hay indicios de que pudo haber intervenido un funcionario publico (en su desaparición); ya con elementos, el ‘ombusdman’ ha emitido 12 recomendaciones que representan a 30 víctimas, y ha presentado denuncias penales ante la PGR (…) lamentablemente es que sigue sin haber un solo servidor publico en la cárcel”.

miércoles, 5 de junio de 2013

En México hay 24 mil 800 personas desaparecidas: CNDH


Familiares de desaparecidos en el Foro Internacional sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias. Foto: Juan Cedillo
Familiares de desaparecidos en el Foro Internacional sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias.
Foto: Juan Cedillo
SALTILLO, Coah., (proceso.com.mx).- Cientos de familias de al menos diez estados del país asistieron al primer Foro Internacional sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias que se realiza en esta ciudad.
La inauguración estuvo encabezada por Raúl Moreira, gobernador de Coahuila, funcionarios de la Procuraduría General de la República, la Comisión Nacional  de Derechos Humanos, representantes del Senado y del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la Naciones Unidas, así como familias con personas desaparecidas.
Lourdes Herrera, representante de la organización Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos de Coahuila (Fuundec), habló a nombre de las familias, contó el caso la desaparición de su hijo, su esposo y cuñado, ocurridas en agosto de 2009.
Herrera  demandó a los funcionarios  resultados y el compromiso para que el foro sea “un paso más en la búsqueda implacable de los desaparecidos”.
También mandó un mensaje de apoyo a las familias de la Guardería ABC al cumplirse un aniversario más de la tragedia: “Estamos con ustedes en este dolor que jamás desaparecerá”.
En  Coahuila se tiene un padrón de alrededor de mil 200 personas desparecidas, mientras que en Nuevo León la cifra extraoficial es de mil 100 personas. En Tamaulipas no existe una estadística oficial, pero es el estado con mayor número de casos.
Raúl Valencia, titular de la  CNDH, aseguró que no hay pretexto para  encontrar a los responsables de un delito que está considerado como de lesa humanidad.
“Es el principal reto y uno de los principales puntos de la agenda nacional”, destacó Valencia.
El titular de la CNDH precisó que si el Estado se niega a identificar a los responsables y localizar a los desaparecidos, puede ser acusado de negligencia.
Valencia reiteró que en el padrón de la  CNDH se  registran  24 mil 800 personas cuyo paradero se desconoce. Entre ellos hay  2 mil 400 casos donde hay indicios  de que participaron  servidores públicos. Mencionó que existen casos donde se tienen identificados a los responsables.
El gobernador de Coahuila Raúl Moreira   agradeció   a la Diócesis de Saltillo que encabeza el obispo Raúl Vera el gran apoyo que brinda a las familias.
El evento durará tres días con mesas de trabajo y conferencias donde se analizarán modificaciones legislativas y experiencias de casos en diversos países.

Insuficientes aún, acciones del gobierno en desapariciones: AI

Ha dado pasos positivos, pero no se reconoce la participación de servidores públicos
Familiares de las víctimas se han visto obligados a investigar por su cuenta y arriesgar su vida
El organismo pone en evidencia el ‘‘fracaso sistemático’’ de autoridades de los tres niveles
No se toman en serio las denuncias y crece la impunidad, afirma al presentar un nuevo informe
Foto
Brenda Rangel y Lucía Baca, familiares de desaparecidos, lloran durante la presentación del informeEnfrentarse a una pesadilla, emitido por Amnistía Internacional, en el Museo Memoria y ToleranciaFoto Guillermo Sologuren
Fernando Camacho Servín
 
Periódico La Jornada
Miércoles 5 de junio de 2013, p. 3
Aunque el actual gobierno de México ha dado algunos pasos positivos en el reconocimiento del problema de la desaparición forzada, dichas acciones siguen siendo insuficientes y todavía no se admite la importancia de la participación de muchos servidores públicos en el fenómeno, lo cual ha obligado a los propios familiares de las víctimas a investigar por su cuenta y poner en riesgo su vida.
Lo anterior forma parte de las conclusiones del informe Enfrentarse a una pesadilla. La desaparición de personas en México, elaborado por Amnistía Internacional (AI), donde se pone en evidencia el ‘‘fracaso sistemático’’ de las autoridades de los tres niveles de gobierno por tomar con seriedad las denuncias al respecto, contribuyendo así a aumentar la impunidad.
En el documento de 16 páginas, el colectivo con sede en Londres señala que a pesar del ‘‘número escalofriante’’ de 26 mil 121 personas ‘‘ausentes o no localizadas’’, que dio a conocer recientemente la Procuraduría General de la República (PGR), el gobierno no ha tomado las acciones necesarias para determinar el paradero de las víctimas y castigar a los autores de los ataques.
Aunque AI admite que la mencionada lista constituye un ‘‘primer esfuerzo importante’’ para recopilar la información sobre los desaparecidos, advierte que dicho registro tiene ‘‘serias deficiencias’’, como no diferenciar el motivo por el cual los sujetos no aparecen, no eliminar a quienes ya fueron encontrados y al mismo tiempo excluir muchos otros casos documentados por colectivos independientes.
Ante las ‘‘deplorables’’ fallas de las instituciones mexicanas, subraya AI, ‘‘la determinación de las familias de descubrir lo que les ha sucedido verdaderamente a sus seres queridos ha empezado a generar cambios’’, a pesar de las dificultades económicas, las amenazas y el hostigamiento.
Luego de dar un panorama histórico del problema, la organización indica en el informe que ha documentado 152 casos de desaparición, en 85 de los cuales ‘‘hay indicios suficientes de implicación de funcionarios públicos [...] y falta de diligencia debida por parte de las autoridades para localizar a la víctima’’.
Entre los casos mencionados en el documento figuran, entre otros, el del niño Brandon Acosta Herrera, quien fue secuestrado junto con su padre y dos tíos a las afueras de Saltillo, Coahuila, en agosto de 2009; el de Guadalupe Torres Rivera, desaparecida en Apodaca, Nuevo León, en febrero de 2010, y el de Ricardo Peña Mejía y otros ocho ingenieros en telefonía, secuestrados en junio de 2009 en Nuevo Laredo, Tamaulipas.
De acuerdo con la investigación de Amnistía Internacional, la mayoría de las desapariciones han ocurrido en los estados donde hay mayor presencia de las fuerzas de seguridad, como Tamaulipas, Chihuahua, Nuevo León, Coahuila, Michoacán y Guerrero. Muchas de las víctimas y sus familiares han sido criminalizadas y hostigadas, y no tienen un marco jurídico que las respalde, lo que ha provocado que desde 2006 sólo haya dos sentencias condenatorias por este delito.
Sin embargo, a pesar de la gravedad del tema, ‘‘el gobierno todavía no ha reconocido el grado de implicación de funcionarios públicos en desapariciones forzadas y prefiere referirse únicamente a desapariciones o secuestros cuya responsabilidad se imputa a bandas criminales’’, denuncia el informe.
Por lo anterior, AI presenta una serie de recomendaciones al gobierno federal, entre ellas, tipificar el delito de desaparición forzada en todos los estados, de acuerdo con estándares internacionales; diseñar políticas públicas tomando en cuenta la opinión de los familiares de las víctimas; crear una base de datos confiable sobre el tema, y definir protocolos de búsqueda inmediata y efectiva.
Luego del informe en el Museo Memoria y Tolerancia, el investigador especial de AI sobre México, Rupert Knox, advirtió que si dentro de un año no hay evidencias de que el gobierno actual se propone resolver los casos de desapariciones, el escepticismo volverá a apoderarse de los familiares. ‘‘Actualmente lo que tenemos son promesas, pero se tienen que concretar rápidamente en un cambio’’, enfatizó.
En el mismo sentido, Knox advirtió que las condiciones de violencia en el país no han cambiado sustancialmente del sexenio anterior al actual.

lunes, 15 de abril de 2013

Argentina ofrece recompensas por datos sobre niños robados durante la dictadura



El Gobierno argentino anunció que entregará una recompensa de 100.000 pesos (unos 20.000 dólares) a quien facilite información que permita localizar a menores robados durante la dictadura (1976-1983). 

"Esas conductas criminales han ocasionado daños irreparables a la sociedad en su conjunto y en particular, a quienes han visto suprimida o alterada su verdadera identidad, así como a sus familias, quienes los han buscado por más de 35 años", señaló la resolución. 

Hasta la fecha, la organización Abuelas de Plaza de Mayo ha restituido la identidad a 108 nietos. Sin embargo, todavía quedan unas 400 denuncias pendientes de resolver y alrededor de 300 familias han depositado datos en bancos de ADN con la esperanza de recuperar a sus seres queridos. 

domingo, 31 de marzo de 2013

Hallan cuerpos de tres jóvenes desaparecidos en enero en Sinaloa



Se pensaba que habían sido detenidos por policías de Ahome. Los cadáveres estaban en una fosa clandestina.
De la Redacción
Publicado: 31/03/2013 18:23
El hallazgo de cuerpos de tres jóvenes desaparecidos desde el pasado 31 de enero destaca entre las muertes presuntamente relacionadas con el crimen organizado en las últimas horas.
En Sinaloa, agentes de la Policía Ministerial del Estado localizaron los cadáveres de los tres jóvenes de Juan José Ríos que permanecían en calidad de desaparecidos desde el 31 de enero, cuando fueron aparentemente detenidos por policías municipales de Ahome.
Fueron los familiares quienes identificaron a los occisos Irving Jared Blanco Rodelo, de 21 años, y los primos Efrén Ulises Valenzuela Muro y Luis Carlos Acosta Muro, ambos de 22 años de edad, y residentes de Juan José Ríos, comunidad ubicada en el municipio de Guasave.
Los cadáveres estaban en una fosa clandestina localizada este sábado, atados de manos y envueltos en cinta adhesiva. Los hoy occisos viajaban en un automóvil tipo Neón modelo 1995, con placas de circulación VMV-7381, que no ha sido localizado.
Sus padres y amigos realizaron desde la desaparición marchas y plantones para exigir a la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) la ubicación de los jóvenes y castigo a los responsables.
En tanto, en Morelos cinco personas han sido asesinadas durante este fin de semana en diferentes municipios de la entidad. 
El sábado fueron encontradas cuatro cuerpos sin vida con impactos de bala, y esta mañana fue encontrada sin vida la quinta víctima.
Dos de estos cinco asesinatos ocurrieron en el municipio de Jiutepec, uno en Cuernavaca, otro en Amacuzac y otro en la cabecera municipal de Emiliano Zapata. 
De acuerdo con los reportes policiacos, una de la víctimas de Jiutepec fue hallada sin vida en la colonia José López Portillo y la otra en la colonia Tlahuapan. En Amacuzac se encontró un cuerpo dentro de una bolsa negra y ya estaba en avanzado estado de putrefacción. En Cuernavaca se halló el cadáver de un joven de 23 años de edad en una cajuela de un taxi.
La quinta persona sin vida fue encontrada esta mañana sobre el camino de terracería de la colonia El vigilante de la cabecera municipal de Emiliano Zapata.
Calcinado en Torreón
Del mismo modo, con las manos atadas por la espalda, este domingo se localizó el cuerpo de un hombre calcinado en el interior de la cajuela de un automóvil que fue incendiado y abandonado entre el bulevar Las Quintas y calle Centenario, en Torreón, Coahuila. La Procuraduría de Justicia en el Estado informó que el hallazgo se realizó a la 01:00 horas, ubicando el automóvil Dodge Stratus azul marino con placas del estado de Chihuahua totalmente siniestrado.

domingo, 25 de marzo de 2012

Con Calderón, 300% más desapariciones que en Guerra Sucia

por Flor Goche
En la “guerra” antidrogas, aumentan las quejas en contra de militares por su posible implicación en desapariciones forzadas de civiles. El caso más reciente, ocurrido en Tamaulipas, involucraría a marinos en la desaparición de 15 personas. De 2007 a la fecha se habrían cometido 3 mil crímenes de lesa humanidad de este tipo en México, documenta la ONU; 300 por ciento más que los ocurridos durante la Guerra Sucia. Al menos, 32 luchadores sociales y defensores de derechos humanos formarían parte de la lúgubre lista

Socios | Ciudad de México (México) | 15 de agosto de 2011
Soldados y marinos son señalados como los autores de decenas de desapariciones forzadas de civiles, cometidas en el contexto de la “guerra” del gobierno federal contra el narcotráfico. La más reciente denuncia implica a elementos de la Secretaría de Marina en la desaparición de 15 personas entre el 1 y el 22 de junio pasado. De acuerdo con el Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo, Tamaulipas, hay fotografías y videos que comprueban la participación de los representantes del Estado mexicano en esos crímenes.

Apenas tres meses antes de esos hechos, el Grupo de Trabajo de Desapariciones Forzadas e Involuntarias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) visitó México, por considerar “alarmante” el número de quejas que ha recibido entre 2007 y principios de 2011. Al finalizar su recorrido, el 31 de marzo, dicho Grupo denunció que en el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa se habrían cometido unos 3 mil crímenes de lesa humanidad de este tipo; esto es 300 por ciento más que las desapariciones ocurridas durante la Guerra Sucia (1962-1987).

No obstante, la cifra podría ser mayor. Datos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) refieren que las quejas por extravío de personas entre 2007 y 2011 superan las 5 mil. Aunque la dependencia gubernamental no las califica como desapariciones forzadas o involuntarias, defensores de derechos humanos consideran que las posibilidades de que se trate de crímenes de este tipo son elevadas.

Para que un extravío se catalogue como desaparición forzada, se debe demostrar que el civil fue privado de su libertad por agentes del gobierno o por terceros contratados por un agente de gobierno.

En la presente administración panista, los móviles políticos –que durante los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional se enfocaban en guerrilleros y activistas– sí se estarían reeditando. Al menos 32 luchadores sociales y defensores de derechos humanos han desaparecido forzadamente en el actual sexenio. De éstos, se desconoce el paradero de 20; ocho fueron ejecutados extrajudicialmente y cuatro liberados.

Las cifras negras
El 22 de junio pasado se publicó en el Diario oficial de la federación el nuevo marco legal para castigar a los responsables de estos delitos (Decreto Promulgatorio de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas). Pese a ello, el gobierno de México no parece estar realmente comprometido con el esclarecimiento de estos hechos.

Considerados por el derecho internacional como de lesa humanidad, estos crímenes permanecen impunes, al igual que las más de 1 mil desapariciones forzadas que se registraron en la Guerra Sucia; las de decenas de simpatizantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en la década de 1990; y las de cuatro indígenas de la comunidad Viejo Velasco, Chiapas, ocurridas en noviembre de 2006.

A pesar de que las desapariciones podrían llevar al Estado mexicano a un juicio internacional, ninguna de las instituciones del gabinete de seguridad lleva registro de ellos, se desprende de respuestas a solicitudes de información ciudadanas consultadas por este semanario.

El problema tampoco se resuelve en el ámbito local. En cada entidad federativa, son las comisiones estatales de derechos humanos y las organizaciones civiles las que van engrosando sus listas con nombres y datos de las víctimas.

Un caso dramático es el de Coahuila. Los reportes de las autoridades locales refieren 219 denuncias por ese delito. El Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Larios, adsctrito a la diócesis de Coahuila, también tiene documentadas 185 desapariciones forzadas en la entidad.

En Michoacán, uno de los estados que más ha sufrido la violencia de la supuesta “guerra” contra las drogas, la Comisión Estatal de Derechos Humanos ha documentado 165 desapariciones forzadas, ocurridas entre 2010 y lo que va de 2011.

En contraste, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Chihuahua asegura que su registro de denuncias es de sólo 48 desaparecidos forzadamente entre 2008 y 2010. Las cifras se potencian en Guerrero. Ahí, el Taller de Desarrollo Comunitario ha documentado 1 mil 694 casos de desapareciones forzadas entre 2005 y 2011.

Pero los estados fronterizos del Norte del país no se quedan atrás. A inicios de junio, Leonel Aguirre Meza, presidente de la no gubernamental Comisión de Defensa de los Derechos Humanos, denunció que en Sinaloa se han registrado 230 desapariciones de civiles en el marco de lucha contra el narcotráfico.

Durango también se suma a los estados con dramáticos registros. La Comisión Estatal de Derechos Humanos tiene conocimiento e investiga 176 desapariciones forzadas de personas entre 2009 y abril de 2011. Según sus estadísticas, 89 por ciento de las víctimas son hombres y 11 por ciento mujeres.

De las decenas de denuncias, la CNDH sólo ha informado de 238 casos de desaparición forzada registrados en México desde la década de 1960, según constaría en un informe que su presidente, Raúl Plascencia Villanueva, entregó al Grupo de Trabajo de la ONU el pasado 23 de marzo. Éste es confidencial, pues “contiene averiguaciones previas”, refieren funcionarios de la Comisión.

Militares implicados
En enero pasado, la Unidad para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación informó a Contralínea que, durante una década de gobiernos panistas, tiene conocimiento de 74 presuntas desapariciones forzadas. Al menos 29 de estas investigaciones recaen en juzgados militares.

Se trata de los casos de Nitza Paola Alvarado Espinoza, José Ángel Alvarado Herrera, Rocío Irene Alvarado y 24 personas más, a cargo de la Procuraduría General de Justicia Militar de Chihuahua; y el de Raúl Evangelista Alonso y Roberto González Mosso, en manos del Ministerio Público Militar adscrito a la 35 zona militar de Chilpancingo, Guerrero, que inició la averiguación previa 35ZM/26/201.

Pero éstos no son los únicos crímenes de lesa humanidad en los que se habría probado la participación de militares. El de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez es el único caso reciente de desaparición forzada de luchadores sociales que, a través de la recomendación 7/2009, reconoce la CNDH. También, el único en el que se ha logrado establecer una interlocución con el gobierno federal, con duración aproximada de un año.

Recientemente Gabino Cué Monteagudo, gobernador de Oaxaca, aceptó la recomendación que la CNDH dirigió a la administración de su antecesor, Ulises Ruiz Ortiz. No obstante, la desaparición forzada de los integrantes del Ejército Popular Revolucionario (EPR), perpetrada el 24 de mayo de 2007 en la ciudad de Oaxaca, continúa impune.

El 21 de abril de 2009, la Comisión de Mediación entre el EPR y el gobierno federal –un grupo de intelectuales creado en 2008 con el objetivo de posibilitar la presentación con vida de estos militantes– dio por terminada su misión ante la “falta de interés, voluntad política y actitud poco atenta” de las autoridades.

“Lo que veíamos era una intención de hacer sesiones, de sacar fotografías, de usarlo en los medios, pero no realmente de resolver el problema”, manifiesta José Enrique González Ruiz, coordinador de la maestría en derechos humanos de la Universidad Autónoma de la Cuidad de México e integrante de la Comisión.

A más de cuatro años de la desaparición de Reyes Amaya y Cruz Sánchez, no se sabe de servidores públicos o militares a los que se les haya llamado a declarar o fincado responsabilidad; no hay evidencia de avances en la localización de los activistas; tampoco se ha llevado a juicio a los culpables; además, en la investigación de la PGR el delito que aparece es el de privación ilegal de la libertad en su modalidad plagio o secuestro y no el de desaparición forzada.

A decir de González Ruiz, este caso es “simbólico y paradigmático” por lo que “si podemos esclarecerlo y llevar a los responsables ante los tribunales, se puede abrir una rendijilla por la que se cuele la justicia para los demás casos de desaparición forzada en México”.

Desde su creación, en la década de 1980, el Grupo de Trabajo de la ONU ha transmitido al gobierno de México 412 casos. De éstos, 233 (el 57.76 por ciento) siguen sin resolverse; 16 se han discontinuado; 24 se han esclarecido con base en la información proporcionada por los demandantes; y 134, a partir de los informes gubernamentales.

Estos datos “no son representativos de la dimensión del tema en cuestión”, advierte el Grupo de Trabajo en su informe preliminar de su reciente visita a México. “El incremento de nuevos casos admitidos durante 2010 y el gran número de nuevas alegaciones recibidas durante la visita podrían indicar un deterioro de la situación de desaparición forzada en México”.

Del 18 al 31 de marzo de 2001, Jasminka Džumhur, Ariel Dulitzky y Osman El Hajjé, integrantes del Grupo de Trabajo de la ONU, visitaron México. De sus reuniones con autoridades federales y locales, organizaciones de la sociedad civil, organismos protectores de derechos humanos y familiares de personas desaparecidas confirmaron que el principal reto es acabar con la impunidad “para los delitos en general, y para las desapariciones forzadas en particular”.

A los representantes de la ONU únicamente se les informó de dos sentencias condenatorias por el delito de desaparición forzada en contra de servidores públicos, mismas que actualmente se encuentran en proceso de apelación. Respecto de las desapariciones forzadas cometidas durante la Guerra Sucia, tuvieron noticia de que sólo el 2.5 de los casos investigados resultó en el inicio de una investigación penal; que 20 de éstos fueron consignados ante una autoridad judicial; y que si bien las investigaciones ministeriales continúan, ningún funcionario ha sido sentenciado, detenido o está en espera de juicio.

En su informe de observaciones preliminares, en el que dirige 34 recomendaciones al Estado mexicano, el Grupo asegura que la PGR “no aportó ninguna información específica respecto a las líneas de investigación, los avances significativos en las investigaciones, la posibilidad de nuevas acusaciones y los canales de comunicación con los familiares de las personas desaparecidas forzosamente”.

Para la realización de este trabajo, se solicitó una entrevista con Omeheira López Reyna, titular de la Unidad para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos; con Irving Barrios Mojica, subprocurador de Investigación Especializada en Delitos Federales de la PGR, y con Ricardo Nájera Herrera, coordinador General de Investigaciones de la misma dependencia. Al cierre de esta edición no hubo respuesta.

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