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viernes, 21 de junio de 2013

Encapuchados irrumpen en acto del PVEM en el D.F. ; asaltan y golpean a participantes


El diputado local del PVEM, Alberto Cinta Martínez. Foto: Especial
El diputado local del PVEM, Alberto Cinta Martínez.
Foto: Especial
MÉXICO, D.F. (apro).- Hombres encapuchados y armados asaltó a un grupo de vecinos de la colonia Atlampa, delegación Cuauhtémoc, cuando sostenían una reunión con el diputado local de esa jurisdicción, Alberto Cinta, del PVEM.
El asalto sucedió alrededor de las 11:00 horas en la esquina de Crisantemo y Pino. La reunión se llevaba a cabo sin contratiempos, en ella participaban alrededor de 50 personas, cuando llegaron los delincuentes y accionaron sus armas.
“De repente, como una veintena de compañeros y un grupo como de seis o siete (hombres) se bajaron de forma agresiva a asaltarnos, incluso ni siquiera nos dejaron ser asaltados pacíficamente, empezaron a dar cachazos”, relató Cinta.
Según el diputado, tres personas resultaron heridas por los cachazos que les propinaron. Uno de los heridos fue Omar Flores, de 29 años, quien tuvo que ser trasladado al Hospital 1 de octubre.
En un comunicado, el PVEM afirmó que entre las víctimas también había ancianos y niños.
No conformes con los golpes, los asaltantes detonaron sus armas lo que desató el caos porque la gente salió corriendo.
Los maleantes asaltaron a uno por uno, abundó. Les quitaron llaves de sus autos, carteras, teléfonos, iPods y todo lo que pudieron, luego huyeron en unas motos que aparentemente habían dejado cerca del lugar.
Mandos policiacos de la zona sólo lograron capturar a un joven de 17 años quien presuntamente participó en el asalto. Lo trasladaron a la Coordinación Territorial de Procuración de Justicia Cuauhtémoc 1.
Coincidentemente la reunión era para poner en marcha la campaña MoverDF y para conocer de propia mano los problemas que enfrentan los habitantes de la demarcación.

viernes, 14 de junio de 2013

Más allá de Tepito


Uno de los vehículos incendiados el 6 de junio en Tepito. Foto: AP
Uno de los vehículos incendiados el 6 de junio en Tepito.
Foto: AP
MÉXICO, D.F. (apro).- La ciudad de México es desde hace tiempo centro de la delincuencia organizada. Ha sido refugio o escondite temporal de capos del narcotráfico, ofrece infraestructura para el lavado de dinero y existe tráfico de personas, trata de blancas y otros delitos que ninguna retórica puede negar.
La desaparición de los jóvenes de Tepito en la Zona Rosa es una expresión de esa realidad y no un hecho aislado como dice el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Macera. Ahí, en esa zona turística de la capital del país, no sólo hay bares ilegales como el Heaven, donde se vio a ese grupo por última vez. Desde hace tiempo han existido clubes nocturnos donde operan bandas internacionales de traficantes de mujeres.
Europeas del este, rusas, brasileñas y otras extranjeras viven cautivas en el área, donde trabajan como bailarinas y las retienen en casas y departamentos de los que no salen sino de noche hacia los centros nocturnos.
No lejos se encuentra Tepito, donde en los años noventa comenzó la distribución de cocaína en la ciudad de México. Hace dos décadas que es territorio en disputa. Sólo han cambiado los actores y los grupos.
Lo mismo ocurre en Iztapalapa, donde la década pasada la confrontación entre grupos relacionados con el narcotráfico llevó a los vecinos a bautizar a la unidad habitacional Ejército de Oriente, territorio en disputa, como “la pequeña Colombia”.
En esa demarcación se ubica la Central de Abastos, que además de vender alimentos, por las noches se convierte en un centro de comercialización de drogas y armas, a decir de quienes han dirigido el que es el centro de abasto más grande de América Latina.
Pero la delincuencia organizada va más allá de las zonas populares. La delegación Benito Juárez ha sido refugio de jefes del narcotráfico. En julio de 2011 la Marina cateó en la colonia Del Valle el que era uno de los departamentos de Héctor Beltrán Leyva, El H, jefe de una de las principales organizaciones del narcotráfico en México.
Dos años antes, en diciembre de 2009, fue asesinado en un café de la cadena Starbucks el expolicía federal Edgar Enrique Bayardo, quien era testigo protegido de la Procuraduría General de la República en contra del cártel de los Beltrán Leyva.
En octubre de 2008, en la colonia Lindavista de la delegación Gustavo A. Madero, fue detenido Jesús Zambada García, “El Rey”, hermano de uno de los jefes del cártel del Pacífico, Ismael “El Mayo” Zambada.
Tampoco se puede olvidar lo ocurrido en el Bar-Bar de avenida Insurgentes, la principal del país. Ese lugar del sur de la ciudad de México, en la delegación Álvaro Obregón, era centro de concurrencia de estrellas de Televisa, como el futbolista Salvador Cabañas, y de miembros del cártel del Pacífico Sur, que encabezó Édgar Valdez Villarreal, “La Barbie”, exsocio de los Beltrán Leyva.
Estas no son anécdotas. Son hechos que ilustran la presencia del narcotráfico en la ciudad de México, por no hablar del crecimiento del mercado de distribución y consumo, en especial en los bares y restaurantes de las delegaciones Cuauhtémoc, Álvaro Obregón y Cuajimalpa, al poniente de la ciudad.
Si se trata de la zona conurbada, esa realidad es inocultable. Ecatepec, Nezahualcóyotl y Naucalpan han sido escenario, ya por años, de numerosas ejecuciones y vendettas.
La ciudad de México no se puede perder en la vorágine de la delincuencia organizada, como ocurrió en Monterrey, centro financiero e industrial que por años permitió la llegada de narcotraficantes a San Pedro Garza García, el municipio más rico del país. Mientras llegaron sólo con sus millones no pasó nada. El problema fue cuando lo hicieron territorio en disputa.
Ni el gobierno federal ni el del Distrito Federal pueden permitir que se repita esa historia. Se trata del centro político, administrativo y económico del país. Además es sede de instalaciones estratégicas para la seguridad nacional. Un escenario de confrontación de ese tipo para el mundo sería el símbolo de la derrota del Estado mexicano ante la delincuencia.
El gobierno federal dice que va ayudar a Mancera para resolver la crisis desatada por la desaparición de los tepiteños. Más vale que lo haga. Pero Mancera tendrá que actuar pronto para que la desaparición no devenga en venganza y evitar que la ciudad entre en la espiral de violencia que ha padecido el resto del país en la fracasada “guerra a las drogas” de la última década.
jcarrasco@proceso.com.mx
Twitter: @jorgecarrascoa

Las desapariciones forzadas

Familiares de los desaparecidos en la Zona Rosa protestan en la PGJDF. Foto: Germán Canseco
Familiares de los desaparecidos en la Zona Rosa protestan en la PGJDF.
Foto: Germán Canseco
MÉXICO, D.F. (apro).- Desde los años 70 del siglo pasado, el fenómeno de las desapariciones forzadas, bajo la sombra de las autoridades de seguridad del Estado, comenzó a manifestarse en el marco de la lucha contra las guerrillas con un número aproximado de mil 500 casos.
Dos décadas después, sobre todo a partir de la declaración de la guerra contra el narcotráfico, este fenómeno se ha incrementado gravemente al punto de que los registros oficiales hablan de 26 mil casos, aunque el número podría ser mayor porque una buena parte no se denuncia por temor.
A partir de 1997 la agrupación Human Rights Watch comenzó a señalar las desapariciones forzadas en el norte de México. En ese año, el estado con mayor número de casos era Baja California, pronto siguieron sus pasos Chihuahua y Tamaulipas, y luego Coahuila, Veracruz, Guerrero, Nuevo León, Morelos y Michoacán.
En algunos de estos estados, las leyes que establecían el tiempo para declarar a una persona como desaparecida fueron cambiadas en un intento de alargar ese periodo y de esa manera diluir el espinoso problema que ya tenía, con el aumento de casos y las demandas de miles de familias por encontrar a sus seres queridos.
Algunos de los casos de desapariciones eran de gente especializada en oficios o profesiones que interesaban especialmente a los grupos del crimen organizado. Se trata de electricistas, albañiles, ingenieros civiles, arquitectos, albañiles, campesinos, químicos, médicos y técnicos en cibernética, a los cuales ponían a trabajar en sus campos, laboratorios y centros de producción.
A pesar de las miles de denuncias expuestas en organizaciones nacionales e internacionales, la oleada de desapariciones forzadas ha continuado tomando nuevos perfiles y nuevos rumbos.
Ya no se trata ahora de gente especializada en algún oficio, ahora son grupos de campesinos, migrantes y muchos jóvenes que son extorsionados u obligados a trabajar bajo sus órdenes.
Tampoco se ha centralizado en algunos estados. Otras regiones del país ya sufren este problema, una de ellas la ciudad de México y los municipios colindantes del Estado de México.
La reciente desaparición de los jóvenes de Tepito en el bar de la Zona Rosa y los otros cinco del bar en la colonia 18 de marzo al norte de la ciudad de México, son dos casos que se han denunciado públicamente y que muestran que este fenómeno que va aparejado con el empoderamiento del crimen organizado no se detiene.
Es casi seguro que hay más desapariciones forzadas en el Distrito federal y el Valle de México que hasta el momento no han sido denunciadas o hechas públicas. Pero es evidente que distintas bandas del crimen organizado están operando en toda esta enorme mancha urbana que potencialmente representa el mercado de consumo más atractivo del país porque la mayor parte de la población es joven.
Paradójicamente, las autoridades capitalinas y mexiquenses están más preocupadas por aparentar que tienen controlada la situación y que el crimen organizado no está instalado en la sede del poder federal.
Pero las evidencias muestran lo contrario: colonias y barrios como Tepito, Iztapalapa, Ecatepec, Cuautepec El Alto, San Felipe, Tacuba, Atizapán, Nezahualcóyotl, Ixtapaluca, entre otras, están controladas por distintos grupos. Otros más se dedican a dominar el mercado de consumo en bares y restaurantes de colonias, como Condesa, Roma, Centro, Aragón, Anáhuac, Morelos, Doctores y Juárez, bajo la mirada complaciente o corrupta de las autoridades.
Las desapariciones que se han registrado en la ciudad de México no son casos aislados como las autoridades pretenden hacer ver, son parte de un fenómeno nacional que no ha podido ser detenido por una simple razón, por la incapacidad que los tres niveles de gobierno han mostrado para combatir al crimen organizado y la impunidad que reina en todas las instancias de seguridad y procuración de justicia.
Twitter: @GilOlmos

domingo, 9 de junio de 2013

SEGOB está detrás de campaña mediática contra el GDF por "inseguridad" :AMLO

Víctor Hernández

Por segunda vez en menos de una semana, Andrés Manuel López Obrador defendió publicamente al gobierno del DF y por primera vez sñaló como responsable de una campaña mediática contra el GDF a la Secretaría de Gobernación.

De acuerdo con La Jornada, López Obrador declaró que desde Gobernación, e impulsada por Miguel Ángel Osorio Chong, se hace una campaña mediática para que se crea que el DF ya está igual que el resto del país.

AMLO señaló que no se está deteriorando la seguridad en el DF, y que es parte de la misma propaganda, y no se sabe nada de lo que pasa en Cadereyta, pero sí de los desaparecidos del DF, ya que eso está en la mañana, al medio día y en la noche.

Dijo AMLO desde Nuevo León:

"Ahí está Chong metido en la manipulación, desde luego es muy lamentable lo que sucedió (el secuestro de 12 jóvenes en un bar de la Zona Rosa y el asesinato de cuatro personas en un gimnasio de Tepito) y hay que atenderlo, pero yo le tengo confianza a Miguel Ángel Mancera porque entre otras cosas es un hombre honesto, y no se puede comparar a Rodrigo Medina (gobernador de Nuevo León) con Mancera, por poner un ejemplo; Medina encarna a la corrupción, Mancera es un hombre honesto.
Hay más cosas en el Distrito Federal: hay una política social como en ningún otro estado y las corporaciones policiacas no están penetradas por el crimen."

Agregó que lo que pasa es que "hay una campañita dirigida por Chong para hacer ver que ya el Distrito Federal está igual, ese es el truco, son muy mañosos."

sábado, 8 de junio de 2013

“Nadie puede desestabilizar a esta ciudad”, sostiene Mancera

Ante cientos de jóvenes, advirtió que es más la gente que busca tener una convivencia sana y eso es lo importante.
Gabriela Romero
Publicado: 08/06/2013 12:25
México, DF. El jefe de gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, afirmó ante cientos de jóvenes que “nadie puede desestabilizar a esta ciudad”.
Al encabezar la presentación de la tarjeta Capital ISIC en el Monumento a la Revolución, el mandatario capitalino pidió el apoyo de los jóvenes, ya que “ustedes representan la fuerza de esta ciudad”.
Antes, al presentar el programa de Mejoramiento de los Centros de Desarrollo Comunitario DIF-DF, Mancera Espinosa enfatizó que se tiene que buscar que los niños y las niñas estén cada vez mejor formados y sean más fuertes ya que sólo así se podrá vencer a los que buscan dañar a la ciudad.
“Tenemos que buscar que los niños y niñas estén cada vez mejor formados, sean más fuertes, sólo así vamos a vencer a los que buscan dañar a la ciudad, a los que forman parte de la delincuencia, a los que no quieren estar en una convivencia sana”.
Advirtió que es más la gente que busca tener una convivencia sana y eso es lo importante, “los que encontramos espacios de desarrollo somos más, somos muchos más, entonces hombres y mujeres en esta ciudad vamos a estar unidos por toda la gente que lo necesita”.
Como parte del programa de Mejoramiento de los Centros de Desarrollo se realizarán remodelaciones, mantenimiento a instalaciones hidráulicas, sanitarias y eléctricas, impermeabilización, trabajo de carpintería, jardinería, entre otros, con una inversión de 16.8 millones de pesos, informó el titular del DIF-DF, Gustavo Gamaliel.

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