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jueves, 31 de marzo de 2016

Despidió Pemex a 139 ingenieros y 648 trabajadores de plataformas

Los primeros formaban parte del grupo de alta calificación; hoy se prevén más recortes
Con el Programa Reclutamiento PEP se preparaba para competir en el nuevo mercado
Foto
Piso de perforación en la plataforma de exploración BicentenarioFoto José Carlo González
Juan Antonio Zúñiga y Víctor Cardoso
 
Periódico La Jornada
Lunes 28 de marzo de 2016, p. 23
Entre el 22 y 23 de marzo recientes Petróleos Mexicanos (Pemex) despidió a 139 ingenieros entre petroleros, geólogos y geofísicos que laboraban en Pemex Exploración y Producción (PEP), quienes formaban parte del grupo de profesionales de alta calificación que laboraba en el núcleo del negocio de la empresa.
Todos formaban parte del programa de reclutamiento Talento PEP, con el que la petrolera mexicana planeaba integrar en sus filas a profesionales de alta calidad para competir ante las nuevas condiciones del mercado en México.
Según un grupo de trabajadores de Pemex –quienes solicitaron el anonimato–, los despidos han abarcado, hasta ahora, la Gerencia de Desarrollo de Campos y seis activos de producción: el de Litoral de Tabasco Tsimin-Xux, Abkatún, Macuspana-Muspac, Cantarell, Ayatsil-Tekel y el Cinco Presidentes.
Afirman que este lunes (28 de marzo) habrá más despidos, que serán notificados en los Activos Samaría-Luna, Jujo-Tecominoacán y Ku-Maloob-Zap.
Es evidente que con el recorte se optó por terminar a los trabajadores transitorios de confianza con menor antigüedad y experiencia, a tener que lidiar con recortes de trabajadores sindicalizados. Es triste que las nuevas generaciones paguemos el precio de años de deterioro, plantearon.
Masiva expulsión de jóvenes profesionales y competitivos
Agregaron que el tema les parece crítico por varias razones, pues se trata del despido masivo de jóvenes que pertenecían al programa de Reclutamiento Talento PEP, con el que Pemex planeaba renovarse, prepararse para la competencia y tener en sus filas a profesionales de alta calidad.
Precisaron: el programa arrancó en 2012 con el propósito de seleccionar profesionistas con menos de tres y máximo cinco años de experiencia para que ingresaran a Pemex Exploración y Producción, se desarrollaran aceleradamente y contribuyeran a que la petrolera mexicana compitiera técnicamente contra los nuevos participantes del sector.
El aspirante a ingresar a este programa debía inscribirse por Internet; en caso de haber sido seleccionado debía presentar un examen técnico y uno sicométrico en las instalaciones de la empresa. Una vez aprobado, el solicitante era admitido en el programa de reclutamiento, el cual consistía en un curso multidisciplinario de cuatro meses en el Instituto Mexicano del Petróleo. Aprobado el curso y en función de sus calificaciones, el aspirante podía ser enviado al campo petrolero de su elección.
Hasta ahora el recorte de personal calificado ha abarcado las cinco generaciones del programa Talento PEP.
El pasado 25 de enero La Jornadainformó que Petróleos Mexicanos despediría este año a 10 mil 533 trabajadores y sus plazas serían canceladas de manera definitiva, según un oficio fechado el 19 de enero por el entonces director general de la petrolera, Emilio Lozoya Austin, y dirigido al director de presupuesto de Pemex, Mario Govea Soria.
En entrevista televisiva, el nuevo director de Pemex, José Antonio González Anaya, explicó el 18 de febrero que el ajuste de 100 mil millones de pesos en el presupuesto de la petrolera incluirá el recorte de personal.
El directivo rechazó que Pemex fuera a quebrar, y explicó que es una empresa emblemática del sector energético del país, solvente y con reservas petroleras muy importantes. Respecto al despido de personal informó que sería realizado conjuntamente con el sindicato, y enfatizó que una de las fortalezas de Pemex es su personal, los ingenieros y el personal de base, que por décadas han sido innovadores en el sector.
Por lo pronto, 139 ingenieros petroleros, geólogos y geofísicos fueron notificados de su separación de Pemex Exploración y Producción, quienes laboraban en los siguientes activos: 30 petroleros en Cantarell; 23, entre petroleros y geocientistas en el activo de producción de Ayatsil-Tekel; 33 en Abkatún; 13 en Macuspana-Muspac; nueve en Tsimin-Xux; 24 en la gerencia de desarrollo de campos y siete en el activo de producción Cinco Presidentes.
No hay lugar donde no se destituya personal capacitado, sindicalizado y de confianza, alertan
Patricia Muñoz Ríos
Pemex Exploración y Producción envió el oficio PEP-DOP-SC-GIRP expediente 152, a la Gerencia de Apoyo a la Operación Marina y la Gerencia de Confiabilidad de Instalaciones Marinas, en el que ordena una reducción de más de 400 millones de pesos del presupuesto autorizado, el cual se debe aplicar a través de la cancelación de plazas de trabajadores de mar y tierra en plataformas y personal relacionado con las mismas.
El impacto deberá efectuarse en el rubro de mano de obra de trabajadores que se encuentran en plazas por obra determinada, detalla el oficio fechado el pasado primero de marzo.
En el documento emitido por la Gerencia de Integración de Recursos y Proyectos, de la Subdirección de Confiabilidad, de la Dirección de Desarrollo y Producción de Pemex Exploración, se ordena la cancelación de 648 plazas en instalaciones marinas, de las cuales 570 son sindicalizadas y 78 de confianza.
Detalla que se deberán cancelar plazas de personal de confianza de mar y tierra de las dos gerencias señaladas, las cuales tienen un costo anual de 155 millones 61 mil 165 pesos. Así también se anulan plazas sindicalizadas que significan una erogación de 279 millones 911 mil 768 pesos anuales.
En total, el oficio señala que con este recorte se van a ahorrar 434 millones 972 mil 921 pesos.
Explica que derivado de las medidas de austeridad implementadas por la Dirección General de Petróleos Mexicanos y por instrucción de la Gerencia de Gestión, Desarrollo y Producción, y la Subdirección de Planeación, hago de su conocimiento que para la integración del presupuesto se aplicará un ajuste de 400 millones de pesos a la baja, del techo de inversión autorizado a la Subdirección de Confiabilidad.
Dicho ajuste deberá efectuarse en el renglón de mano de obra, concerniente al área de obra determinada. Detalla el número de plazas que tendrán que resultar afectadas, según su clasificación, si son de mar o tierra, y si pertenecen a la Gerencia de Apoyo en Operación de Marina, o a la Gerencia de Confiabilidad de Instalaciones Marinas. A la primera le recortan 181 plazas y a la segunda 467.
Además, anexo al presente se envía la relación de plazas de obra determinada que se pagan con presupuesto de inversión, con el propósito de que al interior de sus áreas se apliquen de manera inmediata las acciones encaminadas a reducir el ejercicio del presupuesto por el importe que ya fue instruido.
De esta forma, el recorte de personal está tocando todas las áreas productivas, incluso las de alta especialización, lo que afectará a la empresa, detalló la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros (UNTyPP).
Esta organización indicó que no hay renglón o actividad de la empresa en la que no se esté recortando personal, tanto sindicalizado como de confianza, lo que terminará impactando la producción además de que se perderá el capital técnico y humano que por décadas se ha capacitado en estas áreas. La consecuencia será la pérdida de competitividad de la empresa.
La reforma energética no sólo busca la privatización de este sector estratégico del país, sino eldebilitamiento de las empresas del sector como son Pemex y todas sus subsidiarias, expusieron integrantes de esta Unión, y detallaron que se está atentando contra la materia de trabajo y se deja a la petrolera sin inversión ni trabajadores, a los pies de sus competidoras. Es decir, a corto plazo lo que van a administrar es elcascarón de Petróleos Mexicanos, lo que augura un futuro aún más negro para la economía del país, advirtieron.


domingo, 27 de marzo de 2016

México destruye su propia identidad

La torre de Pemex en la Ciudad de México. Foto: Eduardo Miranda

CARLOS ACOSTA CÓRDOVA
El petróleo mexicano se convirtió, después de la expropiación de 1938, en uno de los dos símbolos de la identidad nacional mexicana –el otro, la Virgen de Guadalupe–. El hidrocarburo, afirma el historiador Lorenzo Meyer, le dio a los mexicanos un sentido de nación, de nacionalismo, de Estado, de unidad. Ahora todo eso se ha perdido por la cortedad de miras de la clase gobernante, a la cual le falta la visión del estadista, suplida por los mezquinos intereses económicos del corto plazo. Ahora, en las ciudades y entidades del país que vivieron años de bonanza por la petrolización de sus economías –Ciudad del Carmen, Coatzacoalcos, Villahermosa, Salamanca…–, el panorama es trágico: miles de trabajadores de la industria del ramo echados a la calle que deambulan en estaciones de autobuses, pobladores emigrados, cierre de negocios y comercios, abandono de viviendas…
Antes de Pemex no había más símbolo de identidad nacional que la Virgen de Guadalupe. Con la expropiación petrolera de marzo de 1938, y la creación de la empresa estatal, “el nacionalismo mexicano adquiere su momento cumbre”, dice el historiador Lorenzo Meyer. Y explica por qué: “es la culminación de un esfuerzo en un país que a la vez estaba creando su sentido de independencia, de nación, de nacionalismo, y todo eso se conjuga en el petróleo”.
Durante los gobiernos de Ruiz Cortines, López Mateos y Díaz Ordaz, “Pemex era tan fuerte que parecía el ‘Gibraltar’ del nacionalismo mexicano: una roca que ya no se va a mover”. La empresa, dice el también politólogo, llegó a ser “el símbolo de un país que tenía confianza en sí mismo”.
–¿Cuándo comienza a pervertirse esto? Todo indica que fue con López Portillo cuando se empieza a explotar, en 1979, el yacimiento de Cantarell y dice que “vamos a aprender a administrar la abundancia” –se le pregunta.
–Ése es el momento. Es el momento en que el sistema ya siente la lumbre en los aparejos. Porque se combina el movimiento estudiantil de1968, la guerra sucia de los setenta. Ahí pierde su inocencia el sistema, si es que le quedaba. El sistema es represivo, con desapariciones forzadas, con graves crisis económicas que empezaron al final del gobierno de Luis Echeverría.
“A partir de ahí –dice Meyer, autor entre muchos títulos de México y los Estados Unidos en el conflicto petrolero–, Pemex no es más símbolo de identidad nacional ni, mucho menos, la empresa que significó para el país confianza en sí mismo. Desde el gobierno de López Portillo (1976-1982) y los que le siguieron, hasta el de Enrique Peña Nieto, la idea fue explotar al máximo a la paraestatal y sacarle todas las utilidades posibles para el beneficio sexenal.
“Es la visión del político, no del estadista. La visión de Cárdenas es la visión del estadista. Y se perdió. Se perdió un proyecto nacional. Ahora qué es lo que hace quien dirige el país (Enrique Peña Nieto, a quien evita nombrar): administrar el día a día, y estar listo a ver cuáles son los vaivenes que lo van a perjudicar o a beneficiar. Pero no hay un proyecto de país.”
De hecho, dice, lo que el gobierno está haciendo ahora con la empresa, con la reforma energética, es permitir que otra vez vengan los extranjeros y se lleven buena parte de la renta petrolera, que antes era toda para el país.
Critica al actual gobierno, con visible molestia: “Pusieron a Pemex y al país en una situación de extrema vulnerabilidad con tal de sacarle provecho.
“Es la destrucción de un proyecto nacionalista sin que se construya nada que lo sustituya. Nada igualmente importante, sustantivo. Nada que despierte la imaginación.”
Un vacío colectivo
–Muchos crecimos, se nos enseñó en la escuela, con esa idea de que el petróleo es nuestro, de la nación. Que Pemex y sus trabajadores eran ese símbolo de identidad nacional que dice usted, del nacionalismo mexicano. Ahora son frases que no les dicen nada a los niños, a los jóvenes ni a la mayoría de la gente –se le comenta en entrevista realizada el viernes 18, aniversario 78 de la expropiación petrolera.
–La pregunta la pondría yo así: Y ahora qué es México. ¿Cuál es la concreción de qué es México? ¿Las plantas de automóviles en Morelos, en Aguascalientes, en Saltillo y en otras partes? Lo toman, sobre todo el gobierno, como que: ‘Esas plantas son nuestras, el resultado de nuestro esfuerzo y nuestra capacidad’. No, es resultado de otras capacidades.
“No hay quien sustituya a Pemex. Deja un vacío en la imaginación colectiva, en la seguridad que dio un tiempo de decir: ‘Tenemos una industria petrolera de nivel mundial y somos de lo mejorcito que hay. A ver quién nos viene a decir que no’.”
–A estas alturas, en un mundo tan complicado y conflictivo, globalizado y tan entrelazado, ¿para qué sirve el nacionalismo? –insiste el reportero.
–En el caso concreto de México sirve para darte identidad, para darte confianza a ti como parte de una comunidad que tiene confianza en el futuro, para aguantar las partes duras y difíciles del presente en función de algo colectivamente mejor. Sobre todo en el caso mexicano, el nacionalismo sirve para no ser avasallados por Estados Unidos.
“Estamos como vecinos con un país altamente nacionalista. Uno de los precandidatos presidenciales de ese país (Donald Trump, de quien tampoco menciona el nombre) dice: ‘Voy a hacer una barda, una muralla, no quiero aquí a los mexicanos’.
“Si no tienes un sentido nacionalista, qué haces con esto. Pues te derrumbas. No somos nada, no somos nadie. La gran potencia nos quiere desaparecer de su mundo.”
–¿No ha sido un exceso el miedo a la presencia de extranjeros en las actividades petroleras del país? Todos los países productores la tienen. En la época de Porfirio Díaz eran extranjeras las empresas que controlaban todo el proceso de la industria petrolera. Muchos países de acendrado nacionalismo como Cuba, Venezuela, Brasil, Colombia, Perú y otros, desde siempre han tenido empresas extranjeras en esas actividades, sin mayor problema.
–Hay una diferencia: que don Porfirio les dio la propiedad absoluta a las empresas extranjeras. Compraban los terrenos y si en ellos había petróleo, era todo suyo. Los otros países saben que no tienen capacidad pero se consideran dueños del petróleo.
“Don Porfirio era el liberalismo, copia y modelo norteamericano. El modelo norteamericano es ese: tuyo es el terreno y si hay petróleo en ese terreno el petróleo es tuyo. La diferencia con otros países es que México descubrió mucho antes el petróleo. Los otros, los que tú dices, ya son después. Ya se tiene conciencia de lo que es la renta petrolera, de qué importancia tiene para el Estado.
“En el caso mexicano, se explota el petróleo desde fines del siglo XIX, no hay una conciencia clara de lo peculiar del hidrocarburo, pues es un país sin tecnología, sin capital.
“Los otros países, que descubren su petróleo en la segunda mitad del siglo pasado, ya tienen un conocimiento de lo que eso significa y de lo que puede significar. México no; en ese sentido era inocente. Era una inocencia casi total. México no dejó nunca de sentirse el dueño de la plata, del oro, de los metales preciosos, que eran lo importante. Porque su historia venía de eso.”
Raíces históricas
–¿Qué nos hace únicos, diferentes a los demás países petroleros? ¿Cómo llega Pemex a ser símbolo de identidad nacional, como lo fue primero la Virgen de Guadalupe, y que no entiende la mayoría de los mexicanos hoy en día?
–Somos únicos en la historia que creó a Pemex. Ningún otro país vivió, padeció, sufrió lo que México, para construir y consolidar su industria petrolera, con Pemex al frente.
Lo que sigue es una apretada síntesis de esa historia, que el también profesor emérito de El Colegio de México y docente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, contó en una entrevista de más de dos horas:
Durante el porfiriato (1884-1911) la prioridad eran los ferrocarriles como eje de la modernización del país. Cuando Díaz empieza a reconocer la importancia del petróleo, decide dejárselo en propiedad a las empresas extranjeras que tienen capacidad de extraerlo, refinarlo y comercializarlo.
En primer lugar, para darle combustible a los ferrocarriles, que eran la joya de la corona del régimen. Esas empresas se quedaban con la renta petrolera toda –la diferencia entre el costo de producción y el precio de venta–, sólo pagaban el llamado “impuesto del timbre” y podían importar maquinaria sin pagar arancel alguno.
Como nunca tuvo los elementos necesarios para reconocer el valor económico de los depósitos de hidrocarburos, Díaz cede esa riqueza “sin darse cuenta bien de lo que estaba haciendo”.
Cuando deja el poder, en 1911, se reconoce la importancia económica del petróleo. Con la Revolución aumenta “el volumen y la presión del nacionalismo”. Y coincidentemente se descubre más y más petróleo, que es propiedad de las empresas extranjeras. Y empiezan los pleitos contra ellas, de parte de los presidentes que sucedieron a Díaz. Especialmente Venustiano Carranza, que necesita dinero para el ejercicio de su Presidencia.
Carranza emprende una lucha contra las empresas para extraerles la renta petrolera y “en 1916, sin que el grueso de los mexicanos se dé cuenta, ni se percate de la importancia, se nacionaliza el petróleo. Y está en el artículo 27 de la Constitución que se promulgaría al año siguiente: quedan anulados los contratos suscritos bajo las leyes anteriores y el petróleo es considerado propiedad original de la nación”.
Aquí se vive el momento cumbre de la Revolución. En el mundo, Europa vive el apogeo de la Primera Guerra Mundial.
“Es una afortunada coincidencia histórica”, dice Meyer. México tuvo la suerte que los ojos del mundo no estuvieran puestos en él y su Revolución, y por eso pudo Carranza regresar el petróleo a su estatus jurídico original. “Si las empresas quieren seguir explotando el petróleo, tendrán que pagarle regalías al dueño”. Las empresas no aceptan eso.
Cuando termina la guerra, sin embargo, empiezan los reclamos de Estados Unidos y sus empresas petroleras contra México. Carranza no termina su mandato.
Llega Álvaro Obregón (1920-1924), pero no es reconocido por Washington, que además le exige comprometerse a no aplicar retroactivamente el artículo 27. Quería que, si se nacionalizaba el petróleo, se excluyera el que ya era propiedad de las empresas; que aplicara sólo al que se encontrara a partir de la entrada en vigor de la nueva ley, de febrero de 1917.
En 1923 Obregón acepta no aplicar retroactivamente la ley pero exige a las empresas demostrar fehacientemente las inversiones que habían hecho; si no, volvía al Estado esa propiedad.
Cuando llega Calles enfrenta un conflicto más grave, pues hace la ley reglamentaria de lo que la Revolución puso en su artículo 27. Pero no la aceptaron los intereses petroleros estadunidenses ni europeos. Esa ley reglamentaria original ponía 50 años de límite a la propiedad exclusiva de los superficiarios sobre el petróleo. Pasados los 50 años, la propiedad regresaba a la nación.
Pero los extranjeros la pensaron: ¿cómo es que tú le vas a permitir a un país chiquito, periférico, cambiar la legislación, afectando los intereses de los grandes inversionistas extranjeros? Si lo permites te lo pueden hacer en muchas otras partes y en otras áreas.
Así que había que detenerlo. Calles se enfrenta a una oposición de fondo. Le dicen: “No puedes, no vamos a aceptar esa ley, es retroactiva, es ilegal, eso es confiscación. Y la confiscación no es aceptable dentro del derecho internacional. Así que México no tiene la posibilidad de cambiarnos esas reglas del juego”.
Calles se endurece: México es un país soberano. Están ustedes limitados, por el derecho internacional, creado por las grandes potencias. Los años 1926-1927 son muy difíciles en la relación. Amenazas, posibilidades de una acción directa estadunidense contra Calles.
Se llega a un acuerdo en que realmente pierde México. Lo único que se acepta es que los títulos originales de propiedad se van a cambiar. México les va a otorgar la concesión sobre el petróleo que ya tienen. Es un cambio de forma, no de contenido.
Llega Cárdenas. Pero todo esto muestra que ha habido un esfuerzo, no exitoso precisamente, pero un esfuerzo sistemático del Estado revolucionario o heredero de la revolución por defender el petróleo.
Y se abre otra coyuntura histórica, otro conflicto: La Segunda Guerra Mundial. Para mediados de los treinta ya estaban los nazis, estaba Mussolini, Japón, la necesidad estadunidense de contar con una alianza sólida dentro de América Latina.
Entonces el gobierno de Cárdenas alienta la creación del sindicato único de petroleros. Y vía el sindicato es donde se va a abrir el frente, un nuevo frente. Ya no se va a discutir si es retroactivo o no el artículo 27.
Ahora es un problema que no se había presentado de esa manera tan aguda. Un gran sindicato petrolero que quiere un contrato; negociar el contrato de trabajo y las compañías rechazan las condiciones que los petroleros proponen.
Entonces Cárdenas echa el peso del lado de los trabajadores. Se les da la razón. Las empresas dicen no. Y Cárdenas aprovecha esta extraordinaria oportunidad de 1938, víspera de la guerra que ya se ve venir.
Se aprovecha eso y se da la expropiación. Ya no en una interpretación legal de si el petróleo es realmente del Estado, todo y desde el principio, o si nada más después de 1917, qué pasa con los derechos adquiridos y esas cosas. Eso desaparece.
Es por la otra puerta, la del conflicto laboral, que el Estado mexicano dice: no obedecen a los tribunales mexicanos, están en desacato.
Es cuando el nacionalismo mexicano adquiere su momento cumbre, su importancia. Y para México, a partir de ese momento o en ese momento, sí es el equivalente a la Virgen de Guadalupe. l

PEMEX CAE A PEDAZOS, PERO SU NÓMINA DA AL PRI MILES DE VOTOS

Los analistas dicen que un ineficiente Pemex carga con 152 mil empleados en momentos en que la otrora gran petrolera mexicana se desmorona. “Esos puestos de trabajo de Pemex son utilizados por el PRI para ganar las elecciones”, dice Francisco J. Monaldi, analista de política energética en América Latina para el Instituto Baker en la Universidad Rice.

El Presidente Enrique Peña Nieto con el líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, Carlos Romero Deschamps. Foto: Cuartoscuro

El Presidente Enrique Peña Nieto con el líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, Carlos Romero Deschamps. Foto: Cuartoscuro
Ciudad de México, 26 de marzo (SinEmbargo).– El pasado 8 de diciembre, el Presidente Enrique Peña Nieto se tomó un selfie con el líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, Carlos Romero Deschamps, uno de los mayores símbolos de corrupción en el país. Actual Senador del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Romero fue acusado y encontrado culpable, aunque nunca condenado, por el desvío de mil millones de pesos de la empresa mexicana para apoyar la campaña de Francisco Labastida Ochoa.
El líder petrolero ha sido protegido por el PRI desde siempre. En la actualidad tiene fuero gracias a que, sin votos, recibió un escaño en el Senado de la República. Sus hijos han protagonizado escándalos durante años pero la familia Romero nunca ha sido investigada ni si quiera durante el período en el que gobernó Acción Nacional (PAN).
Apenas fue nombrado Senador, Romero Deschamps fue motivo de escándalo cuando su hija difundió fotos en aviones privados y con sus perros haciendo turismo de lujo por todo el mundo. Su hijo tiene propiedades en Estados Unidos y es conocido que conduce un Ferrari Enzo de edición limitada.
A Romero Deschamps, se le ve con frecuencia en el restaurante The Palm, en Polanco, donde una comida individual con entradas, plato fuerte y bebidas puede costar hasta tres mil pesos; o la cantina Cuchilleros, a una calle del nuevo edificio del Senado, donde ordena whisky. Adueña casas y embarcaciones en México y Estados Unidos. En abril, cuando se discutía el Sistema Nacional Anticorrupción, el Senador por el PRI se recreaba con un catálogo de yates, al lado de su compañero Gerardo Sánchez.
Mientras, las enfermedades de Pemex, provocadas por la negligencia de sus altos directivos y por la muy reciente caída de los precios del crudo tienen a la otrora gran empresa de América Latina al borde del colapso. No es algo para el futuro: es para hoy. La consecuencia inmediata es que el Gobierno mexicano, que depende de su dinero para operar –los ingresos tributarios no compensan–, también se está apretando el cuello. A sí mismo.
Romero Deschamps, con Luis Videgaray. Foto: Cuartoscuro
Romero Deschamps, con Luis Videgaray. Foto: Cuartoscuro
En eso coinciden distintos analistas entrevistados por medios extranjeros. Las enfermedades: una nómina exagerada de 150 mil personas que responden a un sindicato que da votos al PRI, partido del Presidente Peña Nieto; una histórica caída de la exploración, extracción y producción; una deuda de miles de millones de dólares que sigue creciendo, año con año, porque no hay dinero para operar; un desmantelamiento de las instalaciones por falta de inversiones para modernización y para mantenimiento.
Si a esto se le suma, dicen los analistas, un pésimo historial de administradores y una caída en los precios internacionales de petróleo, entonces Pemex es un castillo de naipes en medio de un vendaval.
El vendaval es que el próximo año, 2017, se terminan las coberturas de petróleo, con las que México se financiaba mientras Pemex seguía cayendo. Las coberturas fueron un seguro, pero ese seguro terminará.
La disminución de la producción de petróleo, según los expertos, no es de hoy. Se viene acumulando desde hace una década, desde Vicente Fox Quesada, pasando por Felipe Calderón Hinojosa y continuando con Peña Nieto, quien lleva poco más de tres años en el poder.
De acuerdo con la agencia Reuters, la empresa se enfrenta a una disminución del flujo de caja y de producción sin precedentes en su historia. La producción de crudo ha caído cada año durante los últimos 11 años y la compañía perdió 10.2 mil millones de dólares en el tercer trimestre y 9.8 mil millones en el cuarto trimestre de 2015.
Por si fuera poco, la deuda acumulada para este año se calcula en mil millones de dólares.
Romero Deschamps. Votos para el PRI. Foto: Cuartoscuro
Romero Deschamps. Votos para el PRI. Foto: Cuartoscuro
EL CASTILLO DE NAIPES SE DESPLOMA
“El gobierno, que en los últimos años ha dependido de los ingresos del monopolio de petróleo para aproximadamente el 30 por ciento de su gasto, se enfrenta a un gran golpe en su hacienda”, dijo a CNS News Francisco J. Monaldi, analista de política energética en América Latina para el Instituto Baker en la Universidad Rice de Houston, Texas.
“Pemex es una fuente de una parte muy importante del presupuesto mexicano y está en una situación muy grave”, dijo Monaldi en una entrevista telefónica Robert Grattan, deCNS News. “Pemex no puede continuar. Hasta este año, el gobierno pudo evitar el impacto del colapso de los ingresos de Pemex debido a las coberturas en el mercado de futuros, pero ahora que no es viable porque los precios están demasiado bajos y eso va a ser un problema muy grande para México”.
Monaldi dijo que Pemex tiene una gran nómina de empleados innecesarios, aproximadamente 150 mil, y un poderoso sindicato que tiene una “cómoda relación con el partido gobernante, el PRI. Esos puestos de trabajo de Pemex son utilizados por el PRI para ganar las elecciones”.
De acuerdo con el último reporte, Pemex tiene 153 mil 85 empleados.
Analistas tienen tiempo advirtiéndole al Gobierno mexicano que el sindicato petrolero, en manos del Senador priista Carlos Romero Deschamps, está acabando con la empresa. Romero Deschamps y su sindicato han servido como una gigantesca caja grande del PRI. En 1999-2000 se descubrió que desvió mil millones de pesos para la campaña de Francisco Labastida Ochoa a la presidencia; perdió ante Fox Quesada, quien perdonó al sindicato y lo hizo su aliado.
Algo similar hizo Calderón Hinojosa, quien sumó a sus sindicatos al PAN en un intento por ganarse esos votos.
Recientemente, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), encabezada por Luis Videgaray Caso, creó una especie de Fobaproa para pagar una parte del pasivo laboral de los trabajadores de Pemex. A ese fondo destinó 50 mil millones de pesos. El Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), gremio liderado por el Senador Romero Deschamps, es el beneficiario.
El Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) fue creado en 1995 para rescatar a los bancos por alrededor de 552 mil millones de pesos.
El fondo viene de la Reforma Energética de 2014, en la que el Congreso instruyó al Gobierno para que asumiera parte de las pensiones y jubilaciones de Pemex en caso de lograr un acuerdo con el sindicato. El año pasado se acordó subir de 55 a 60 años la edad de jubilación para quienes tengan menos de 15 años en la empresa y sus nuevos empleados, desde 2016, aportarán a su retiro con un esquema tipo Afore.
Thomas Olney, del grupo internacional de consultoría de energía FGE, pintó un panorama sombrío al periodista Robert Grattan. “Las cosas no se ven positivas para Pemex en el corto plazo, con la caída de la producción y los costos de producción relativamente altos”, dijo. “La compañía tiene un historial pésimo en cuanto a la gestión de la producción, que disminuye en sus dos grandes campos [Ku-Maloob-Zaap y Cantarell]”.
Onley dijo que la compañía no colapsará porque su principal accionista es el Gobierno mexicano y sus bonos tienen un precio como “cuasi deuda soberana”, es decir, deuda de gobierno.

martes, 22 de marzo de 2016

Se acabó la actividad petrolera en Pánuco, Veracruz; se van las compañías


Primerparrafo.com/
Pánuco, Ver.-En el municipio de Pánuco al norte del estado de Veracruz, concluyeron todos los trabajos de construcción de plataformas petroleras y ahora los obreros enfrentan una crisis laboral y económica que los ha obligado a migrar de esa región.
La compañía Dragados Offshore, fue la última en trabajar el proyecto de construcción de plataformas y por lo tanto cerrará su patio de operaciones.
Dragados offshore s.a. es un contratista líder en ingeniería, adquisiciones, y construcción para industrias del sector de petróleo, gas y otras del sector energético, siendo una de las más importantes en este rubro.
Esta compañía atiende al sector petrolero y gas de todo el mundo, pero al no haber más producción tuvieron que abandonar el norte veracruzano.
Con esto concluyó la actividad de construcción de plataformas en esta zona y los cientos de obreros que dependían de la actividad enfrentarán una situación económicamente difícil por la falta de trabajo.
Actualmente está suspendida la actividad de construcción de plataformas en la zona, explicó Moisés González, regidor comisionado en Comercio del municipio de Pánuco.
El edil señaló que la migración de los jefes de familia en la región se está dando a partir de unas semanas, pues deben de buscar el sustento para los suyos.
Pero comentó que se espera que para este mes (marzo) se instale una nueva empresa en un proyecto que traerá más empleos a la zona por la construcción e instalación de un gasoducto en la costa del Golfo de México.

sábado, 19 de marzo de 2016

La estocada a Pemex .- JESUSA CERVANTES


CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El forjador de las “grandes reformas” estructurales, el hombre que según medios extranjeros en su edición mexicana pasaría a la historia por “salvar a México”, el priista Enrique Peña Nieto, ha dado una de sus últimas estocadas a una de las empresa mundiales mejor calificadas, Pemex.
Primero el Congreso de la Unión, con mayoría priista, arrasó en votos para privatizar los recursos energéticos, y como segundo paso inició una carrera de endeudamiento sin control pero con un pequeño detalle: Mientras más se endeuda, más le recorta el gobierno federal en su presupuesto.Todo indica que el hombre que pasaría a la historia por “salvar a México”, en su gobierno está cavando rápidamente la tumba de la exparaestatal.A 78 años de que el gobierno mexicano arrebató a los extranjeros la explotación que hacían del petróleo, y nacionalizó ese preciador recurso, la empresa que surgió como consecuencia de ello ahora se está derrumbando.Con un total cinismo, Peña Nieto advirtió hoy a los miembros del Consejo de Administración de Pemex que deben prepararse para asumir decisiones “que entendemos son difíciles pero necesarias” para la empresa.
Será difícil para los mexicanos asumir y pagar las dolorosas decisiones del desmantelamiento de Pemex, pero para Peña, su gobierno y los consejeros profesionales del Consejo de Administración ha sido una ruta de lo más fácil.
Y aquí unos datos.
A partir de 2013, año en que verdaderamente empezó a ejercer el gobierno Peña Nieto, la ahora “empresa productiva del Estado” se endeudó con 24 mil millones de pesos. En 2014 lo rebasó con poco más del cien por ciento y así el endeudamiento subió a 56 mil millones de pesos. En 2015 llegó a 76 mil millones y para este 2016 se tiene proyectado alcanzar los 147 mil millones de pesos.
En el 2009, con Felipe Calderón al frente, su deuda con proveedores era de apelas 6 mil millones de pesos, dejándola en 16 mil millones.
Ahora, los priistas pasan en cuatro años de 24 mil millones de pesos a la estratosférica cantidad de 147 mil millones.
Estas cifras, tan inconcebibles para el mexicano común y corriente, y tan fáciles de autorizar para los miembros del gobierno, se fueron sumando, fueron aumentando sin que nadie nos diera una explicación, sin que nadie nos explicara por qué el gobierno federal, luego de aprobada la reforma energética, inició una imparable carrera de compras “sin control”.
Y digo sin control porque Emilio Lozoya Austin, el exintegrante del Consejo de Administración de Pemex, autorizó las compras sin que los “consejeros” independientes y profesionales nos rindan cuentas.
De los 147 mil millones de pesos que se deben a proveedores, hay 39 mil millones en compras que no están documentadas y, aunque esta última cantidad resulta preocupante, más lo es que los consejeros independientes no nos expliquen por qué autorizaron esas adquisiciones, qué ha comprado Pemex que nos ha salido tan caro, quiénes son los proveedores y para qué se endeudó de esa manera a la exparaestatal o, peor aún, si se justifica o no tal inversión.
Lozoya se fue. ¿Y los consejeros? ¿No debieron ellos preguntar qué pasaba con la enorme duda, por qué se removía a Lozoya de la dirección, por qué no cuestionaron a José Antonio González Anaya sobre el recorte de cien mil millones de pesos?
Senadores y diputados no debieron llamar a comparecer al nuevo director de Pemex sino a los consejeros independientes, con el fin de que explicarán por qué aceptaron los cambios y el recorte sin chistar. Ellos también tienen una responsabilidad pública.
Y mientras Peña Nieto da un zarpazo a Pemex recortándole cien mil millones de pesos y haciendo compras sin control por 147 mil millones, todavía tiene que pagar poco más de 5.3 billones de pesos.
De acuerdo con los proyectos especiales que ha autorizado Hacienda a Pemex, y que suman 484 (de ellos 198 se firmaron en la administración de Felipe Calderón, y 286 en estos cuatro años de Peña Nieto), la mayoría tiene que ver con compras en Pemex corporativo y sus subsidiarias.
La pregunta es, cómo lo va a pagar Pemex si con la reforma energética le quitaron decenas de millones de pesos. Y hora le recortan cien mil millones más.
Luis Videgaray, que está endiosado con las calificadoras y con obtener como gobierno una buena certificación, decide que la administración federal no se endeude y así obtener una buena calificación y por ende venderse mejor como país.
En cambio, al recortarle los cien mil millones a Pemex y autorizar tantos proyectos de inversión, no le quedará a la empresa más que endeudarse. Con ello quien bajará en las calificadoras internacionales será Pemex y no el gobierno.
Así, la empresa que gozó del mejor puntaje a nivel internacional por parte de las calificadoras internacionales, al ser ahora chatarra y un amasijo de deudas, tendrá la peor calificación.
Y como consecuencia recibirá menos apoyo, pasará a convertirse en el patito feo, y de ello los consejeros independientes no han dicho nada.
Seguramente este negro panorama de Pemex y cómo afrontar sus consecuencias, son las “difíciles medidas” que Peña Nieto adelantó a los miembros del Consejo de Administración, quienes deberán asumir a la brevedad decisiones “duras pero necesarias”.

martes, 26 de enero de 2016

Otro disparate: Pemex se arruina… y el Estado paga a privados

No sólo Pemex, también la CFE está siendo desmantelada por el Gobierno federal. Foto: Cuartoscuro
No sólo Pemex, también la CFE está siendo desmantelada por el Gobierno federal. Foto: Cuartoscuro
La Reforma Energética, que se discutió y aprobó entre 2013 y 2014, argumentó los problemas financieros de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) como las principales urgencias para realizar el cambio constitucional más importante en el sector desde 1938.
Y no sólo eso: el Gobierno federal y los legisladores del PRI, apoyados por sus partidos satélites como el Verde y el Panal, e incluso el PAN, pintaron un escenario catastrófico que incluyó la ausencia de recursos públicos para garantizar el crecimiento del consumo de la energía en el país y, por tanto, el riesgo para la seguridad energética. Además, dijeron entonces, era un peligro que México se endeudara más y más para financiar la operación de las dos grandes paraestatales que aún le quedaban entonces al Estado y, por tanto, era urgente que la iniciativa privada –nacional y extranjera– entrara al quite para no castigar el gasto social: el dinero destinado a la educación, la salud, la seguridad y, por supuesto, el combate a la pobreza.
Dijeron también que los monopolios de Pemex y la CFE se habían agotado, que México nunca podría tener energía a precios más accesibles mientras ambas empresas dominaran el mercado y, por tanto, la única salida era reestructurarlas y dejar que más participantes asumieran los riesgos.
Sin embargo, a un año y cinco meses de la aprobación de la Reforma Energética en el Congreso, los argumentos de su defensa se han resquebrajado al tiempo que se desbaratan con rapidez las dos últimas grandes compañías del Gobierno federal.
El disparate, sin embargo, es que las empresas privadas están adquiriendo activos, pero no están asumiendo la totalidad de los riesgos ni mucho menos.
El Gobierno federal, contrario a sus afirmaciones, está financiando el crecimiento del sector –lo mismo la modernización de infraestructura ya existente que la creación de nuevos proyectos– con mecanismos financieros que ya usaban antes de la reforma y que, además, ponen en riesgo las cuentas públicas, pues se utilizan garantías gubernamentales y deuda como motor para su expansión.
En un contexto de bajos precios del petróleo, con la economía China en recesión y el alza de las tasas de interés en Estados Unidos, el Gobierno de Peña Nieto, con la Secretarías de Hacienda y Energía como puntales, le está dando a los privados un cómodo escenario pues, al final, con dinero público, con el mismo con el que Pemex y la CFE generaban riqueza y podrían modernizarse, ahora las empresas energéticas nacionales y extranjeras explotarán los recursos naturales pero, de ningún modo, asumirán el riesgo total del financiamiento y la construcción de infraestructura.
Es decir, como ya es costumbre en este país sexenio tras sexenio, y según el grupo político y empresarial que esté al frente, una vez más esa infraestructura se pagará con recursos públicos y más deuda, por supuesto, que se pondrán además en pocas manos, lo que no incentivará el mercado y la competencia, pero sí la concentración de la riqueza.
Si Pemex y la CFE era los monopolios de la energía en el país hasta hace unos meses, ahora lo serán unos pocos empresarios que, además, estarán financiados, o mejor dicho subsidiados, con dinero de todos los mexicanos.
Ayer, el diario La Jornada publicó que Pemex, inmersa en su peor crisis financiera de la historia, despedirá hasta 10 mil 553 trabajadores en 2016 y esas plazas serán canceladas de manera definitiva. El recorte equivale a 7.38% de su plantilla si se considera que en la empresa laboran 142 mil 976 empleados y funcionarios.
Emilio Lozoya Austin, director general de la Empresa Productiva del Estado, envió un documento al subdirector de Presupuesto de Pemex, Mario Govea Soria, donde plantea que solicitó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ”la cancelación de 10 mil 553 plazas presupuestarias de carácter permanente, a fin de alinear la estructura organizacional y ocupacional con el monto de recursos presupuestarios autorizados en el presupuesto de servicios personales para el ejercicio fiscal 2016”, esto de acuerdo con la información publicada por ese diario.
El constante descenso de la plataforma de producción unido a un desplome de los precios del crudo, que acaricia su costo de producción, ha puesto en un verdadero aprieto a la Empresa Productiva del Estado.
Petróleos Mexicanos está en números rojos y diversos especialistas sostienen que la empresa tiene una crisis técnica y que de no mejorar la administración de sus finanzas su producción seguirá en caída libre.
Sin embargo, al tiempo que Pemex se resquebraja y también se desmantela, el Gobierno federal sigue gastando a manos llenas para darle a los privados la operación energética del país. Y esta maniobra no ocurre sólo en la petrolera  sino también en la CFE, ahora ya separada formalmente en 10 subsidiarias, con estructuras diferenciadas que, además, darán cabida a la iniciativa privada.
Entonces, ¿dónde quedaron los argumentos para hacer una reforma que salvara a Pemex y a la CFE?, ¿por qué el Gobierno federal y los legisladores del PRI, PAN, PVEM y Panal prometieron una cosa y ahora sucede otra muy distinta?, ¿cuánta deuda se sumará a las arcas nacionales para hacer atractivo al sector y los privados, de aquí y de allá, entren como Pedro por su casa a explotar los recursos del país?
En este proceso de privatización artero hay muchas preguntas de quienes cargarán con el muerto, es decir todos los mexicanos.
Pero el Gobierno federal y los políticos que aprobaron la Reforma Energética guardan silencio y no dan cuenta de su disparate, porque lo que para nosotros es un despropósito, para ellos y sus socios en la IP resultará un negocio redondo.
¡Falta más! Aun en plena crisis de petroprecios, hay un Estado dispuesto, muy interesado además, en que la infraestructura privada crezca y que lo haga, claro, con recursos públicos.

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