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sábado, 15 de junio de 2019

La militancia de izquierda de MORENA nulificada

Resultado de imagen para morena



“Ganamos la presidencia pero perdimos el partido”, parece ser la frase que describe el estado actual de MORENA. El partido cayó en la trampa de su propia estrategia de alianzas para la elección del 2018. No solamente se aceptó a todo el que quisiera, sino que para que “quisieran” se les ofreció puestos, cargos y candidaturas. Y claro que no llegaron solos, vinieron en grupo, con sus costumbres y con su ideología (la del acomodo sobre todas las cosas). No es que MORENA fuera antes de esto una fuerza compacta y pura, nunca lo fue, pero el ingreso masivo de oportunistas vino a inclinar la balanza a favor de las antiguas prácticas, la búsqueda del hueso como mandamiento y el desfonde ideológico.“Pero se ganó y eso es lo importante”, se justifican, y claro que es un logro importante. El gobierno popular marca el inicio de un cambio que esperemos marche lejos. Hay confianza en el liderazgo de AMLO y en su gobierno. Sin embargo, la militancia de izquierda de MORENA está en el limbo, no hay crítica ni autocrítica, y lo más preocupante no está en la disputa por el partido y la nación.
El caso de Puebla es un buen ejemplo del estado actual del partido. La candidatura recayó en un contrario a MORENA y sus principios. Barbosa estuvo presente en el “Pacto por México” y aprobó las reformas de Peña, es más fue un crítico de AMLO y el proyecto de MORENA. Su contrincante dentro del partido fue el senador Armenta, un notable priista hasta meses antes de la elección, cuando se le dio una candidatura al senado. Ninguno de los dos representa a la militancia del partido, aquella que construyo al partido desde cero. Pero además ninguno representa a la izquierda o al progresismo.
La militancia no decide nada sobre el partido. La dirigencia se concentra en lo electoral, no participa en la construcción de una agenda legislativa o en la construcción de un proyecto político. Se avecina la renovación de la dirigencia y MORENA corre el riesgo de quedar en manos de la traición que representa el grupo de Monreal, sin embargo, del otro lado no se propone nada más que incondicionalidad al presidente.
La militancia no está discutiendo la estructura del partido, ni la política nacional, ni el relevó y mucho menos el proyecto futuro. No lo discute porque tampoco importa, cuando las decisiones se toman sin su consentimiento y sin su conocimiento. Bajo el pretexto de que se prohíben las corrientes no hay polos aglutinadores ideológicos o liderazgos que enarbolen una propuesta distinta y clara con respecto al partido y la nación. Lo que si hay son grupos que se agrupan bajo el principio de hacerse del poder. Mientras, la militancia a la deriva, sin liderazgos, sin proyecto y sin propuestas queda nulificada.
El partido no actúa en libertad, no impulsa con decisión la despenalización del aborto porque está a la espera de que le digan que sí puede. Sobre los actos contra el Estado laico, el evento en Bellas Artes y la participación de un pastor y un cura (francamente dando misa) en el evento del domingo pasado MORENA calla y no protesta. Lo mismo sobre otros temas que bien podría tener una postura clara y firme, de apoyo crítico al gobierno. Mientras esto pasa las alianzas partidistas con sectores conservadores siguen.
Hay que salir de la inercia y de la defensa del gobierno como única acción, se debe tomar la ofensiva por la conquista de MORENA y el impulso a las demandas sociales de izquierda. Ser movimiento, uno que de la batalla de las ideas contra la reacción, pero que haga avanzar horizontes de trasformación. No es tarea fácil, la lógica de la “política” tradicional, la corrupta y oportunista, está avanzada en MORENA. Algunos intelectuales nuestros están cómodos en el papel de incondicionales, los medios prefieren a ese MORENA light para hablar por el partido, la militancia se encuentra dispersa y sin un núcleo aglutinador que la inspire e impulse. MORENA está
en encrucijada-


en  en una encrucijada.

jueves, 16 de junio de 2016

Derechas e izquierdas al 2018 .- Octavio Rodríguez Araujo


L
a derecha mexicana va portodo y, además, de forma muy agresiva. Los resultados de los comicios pasados son sólo un indicio de lo que viene. El síndrome Zedillo parece estar repitiéndose con Peña Nieto: apoyar el neoliberalismo sin importar cuál de sus partidos afines gobierne. Zedillo no apoyó al candidato del PRI (del que guardó una sana distancia) y le quitó la palabra a Francisco Labastida, en cadena nacional de televisión, para declarar el triunfo de Fox. Deslegitimó en los hechos a su partido y avaló el triunfo del PAN, pero lo que en realidad importa es que garantizó la continuidad de las políticas neoliberales en la lógica de la alternancia partidaria en el poder, alternancia que para muchos es, sin serlo, sinónimo de democracia. La idea tras dicha estrategia era que la continuidad de las políticas neoliberales se diera desde laoposición y no gracias al desgastado PRI de esos momentos. Su estrategia funcionó, por lo menos hasta que los ciudadanos se percataron de la incompetencia del ranchero de Guanajuato.
La actual derecha priísta tuvo un mediocre papel en las elecciones locales del pasado 5 de junio, pero la derecha panista, en cambio, pasó del tercer lugar que había tenido en 2012 al segundo sitio en el cuadro partidario. El PRD, que no supo aprovechar el desprestigio del emblemático panista Felipe Calderón en la Presidencia, optó una vez más por darle sus votos al PAN en varios estados y no sólo donde los candidatos del blanquiazul ganaron la gubernatura. Los perredistas estuvieron muy lejos de fortalecerse y ahora estarán preguntándose si terminarán por apoyar, digamos, a Margarita Zavala para sustituir a Peña Nieto en 2018, porque bien saben que en solitario ganarán muy poco dentro de dos años después de sus falsos triunfos de hace 11 días. Que el PRD haya sido desbancado como tercera fuerza, como bien señaló Claudia Herrera el martes ( La Jornada), no es para echar al vuelo las campanas de Morena, el partido que duplicó su votación en comparación con las elecciones de diputados de 2015 en las mismas 12 entidades que compitieron este año para cambiar de gobernador. Una cosa es superar su votación de un año al siguiente y otra la que podría obtener en dos años ante un padrón ciudadano de más de 84 millones de posibles electores, o de 50 millones si la abstención fuera de 40 por ciento.
Es claro que la situación puede cambiar drásticamente para 2018 y que Morena podría seguir aumentado los sufragios en su favor, pero la apuesta al futuro no se puede basar en el porcentaje de la abstención. Ésta suele fluctuar entre 35 y 45 por ciento en presidenciales, por lo que en 2018, siguiendo los rangos de 2006 y 2012, podría ser –digamos– de 40 por ciento, es decir, que sólo participen 50 millones. Si este dato se acerca a la realidad, el partido ganador necesitará rebasar por lo menos los 20 millones de votos (más de los obtenidos por Peña en 2012, con un total de 50 millones de votantes efectivos). ¿Será capaz Morena de este reto si ante 37 millones de electores (2016), con más de 50 por ciento de abstención, alcanzó 2.5 millones de votos (alrededor de 14 por ciento)? ¿Solo y sin aliados? No será fácil.
La iniciativa de Peña sobre el matrimonio igualitario antes de las elecciones no parece ser casual ni inocente. Era obvio que la Iglesia católica (no únicamente) se rebelaría a tal propuesta que, dicho sea de paso, se puede quedar sin aprobación legislativa, para las calendas griegas. Sirvió, aunque no haya sido su propósito, para alebrestar a las iglesias y feligreses conservadores y, de rebote (¿será?), para favorecer al PAN, tradicionalmente contrario al aborto, al matrimonio igualitario y a la adopción de niños por parejas del mismo sexo. ¿Fue, entonces, para que ganara el PAN a costa del PRI? No necesariamente, sino para que ganara la derecha. Otra vez el síndrome Zedillo, no sólo para favorecer el neoliberalismo (independientemente del partido), sino las emociones más conservadoras de la población, emociones que las derechas y las ultraderechas han aprendido a manejar muy bien desde Mussolini hasta la fecha (con Trump, por ejemplo).
Estas derechas, que en estos momentos se sienten triunfalistas, son las que tiene y tendrá Morena como adversarias en los próximos dos años. Sólo con los partidos que en 2012 formaron la Coalición Movimiento Progresista (PRD, PT y MC) el partido de López Obrador podría, eventualmente, ganar. ¿Estos partidos de la coalición mencionada estarían dispuestos a sumarse a Morena? Poco probable, salvo que entiendan que de no hacerlo las derechas y lo que representan en el ámbito del capital seguirán adueñadas de México.
El bombardeo a López Obrador no ha empezado con las especulaciones en su contra del titular de Educación Pública ni, desde luego, con los panistas que otra vez lo califican de ser un peligro para México. Dicho bombardeo no ha cesado y va a aumentar. Si las izquierdas, por tibias o radicales que sean, no se unen desde ahora, corren el riesgo de pasar al museo de antigüedades como testimonios de lo que pudo ser y no fue.

domingo, 12 de junio de 2016

Morena, con el mejor debut como partido de izquierda en México

Ricardo Monreal, Andrés Manuel López Obrador y Martí Batres son tres de las figuras más representativas de Morena (Cuartoscuro/Archivo).

CIUDAD DE MÉXICO (CNNMéxico) — Morena, partido fundado por el excandidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, se convirtió en la organización de izquierda con el mejor debut en la historia electoral de México, desde que se tiene registro por parte del antiguo Instituto Federal Electoral (IFE).  
Creado en 1989, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) debutó en las elecciones intermedias de 1991 alcanzando el 7.91% de las preferencias en la elección de diputados federales por el principio de mayoría relativa.
El Partido del Trabajo (PT), que vio la luz en 1990, en esa misma contienda solo consiguió el 1.08% por lo que en esa ocasión perdió el registro.
Por su parte, el Movimiento de Regeneración Nacional, constituido como partido político en julio de 2014, alcanzó en la jornada de este 7 de junio cifras ligeramente más altas.
De acuerdo con el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) del Instituto Nacional Electoral (INE), Morena alcanzó el 8.37% de la votación nacional, al ganar 14 distritos electorales.
Pero en donde Morena tuvo los resultados más favorables fue en el DF, donde ganó 18 de las 40 diputaciones de mayoría en la Asamblea Legislativa (ALDF) y cinco de las 16 delegaciones: Cuauhtémoc, Tlalpan, Azcapotzalco, Xochimilco y Tláhuac.
Con ello, el partido del exjefe de gobierno del DF (2000-2005) le arrebató al sol azteca el dominio de la capital luego de 18 años de control casi absoluto.  
“Estamos contentos, obtuvimos buenos resultados (...) la expectativa de crecimiento para el partido es muy prometedora”, dijo el dirigente nacional Martí Batres a CNNMéxico.
El experredista consideró que el buen resultado de su partido se debe a cuatro puntos: el activo político de López Obrador y la “memoria” de su buen gobierno; a que fue el único que se opuso a las reformas estructurales; que tiene una militancia voluntaria; y que postuló a personajes de “buena reputación”.
Ricardo Monreal, el candidato  ganador de Morena a la delegación Cuauhtémoc, calificó el resultado como histórico.
"Esto es un adelanto de lo que se viene en 2018 (...) Hay mucha expectativa sobre Morena y vamos a cumplir las promesas porque los que aquí ganaron fueron los ciudadanos”, aseveró el también exgobernador de Zacatecas y quien busca la Jefatura de Gobierno del DF en 2018.
A pesar de los buenos resultados en el DF, en la elección de diputados federales, en estados como Colima, Jalisco y Nuevo León, Morena no logró pasar del 3% de votación.
¿Cómo lo ven los analistas? 
El investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Nicolás Loza, consideró que los resultados de Morena fueron buenos, al destacar que cuando debutó el PRD no había una opción de izquierda fuerte compitiéndole por votos, mientras que el partido de López Obrador sí compitió contra otra fuerza de izquierda bien organizada.
“Muchos perredistas que tenían dudas acerca de permanecer o no en su partido ahora las habrán resuelto y muy probablemente van a migrar porque saben que hay un partido muy fuerte que también tiene recursos y posiciones de gobierno”, comentó el analísta político.
Por su parte, Alberto Aziz Nassif, académico del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), destacó que la comparación entre los inicios electorales del PRD y Morena tienen contextos diferentes.
“El PRD salió golpeado para la elección de 1991 bajo el contexto sumamente adverso del gobierno de Carlos Salinas de Gortari; pero empieza a tener mejores perspectivas y resultados al final del sexenio”, señala.
Sin embargo, no demeritó lo hecho por el partido impulsado por López Obrador al tener pocos recursos para la campaña.
“Morena tiene muchas oportunidades de crecer. Empiezan de cero y todo lo que tengan para adelante va a ser ganancia”, subrayó Aziz Nassif.
Sin embargo, para Octavio Rodríguez Araujo, doctor en ciencia política e investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), si bien los resultados de Morena son un buen inicio, consideró que tampoco se debe sobredimensionar el debut sobre el PRD, pues la diferencia en porcentajes es reducida.
El presidente de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales (Somee), Víctor Alarcón Olguín, también dijo que  no se debe extrapolar el resultado de Morena en el DF a nivel nacional, al destacar que tambiénMovimiento Ciudadano tiene méritos igual de destacados.
Nicolás Loza y Aziz Nassif coinciden en que una condición para el crecimiento de Morena, es que el partido demuestre en los hechos que son una izquierda diferente en el ejercicio del gobierno y que verdaderamente se aleje de las prácticas de corrupción que acusan del PRD.

jueves, 18 de junio de 2015

¿El PRD es de izquierda? .- JOSÉ GIL OLMOS

Carlos Navarrete, líder del PRD. Foto: Benjamin Flores

MÉXICO, D.F. (apro).- Hace tiempo que los partidos políticos en México dejaron de ser representantes de la sociedad. Este distanciamiento o falta de representatividad se ha ido dando conforme los miembros de estas agrupaciones dejaron de encabezar los movimientos sociales que en su mayoría son demandas de derechos establecidos en la ley y que no se cumplen.
Metidos en sus propias agendas de poder, los partidos sufren una severa crisis de legitimidad, sobre todo los que alguna vez se nutrieron de las corrientes de izquierda y que eran las portavoces de los grupos sociales que lucharon por un cambio del régimen de sistema único, contra toda expresión de abusos del poder, por los derechos humanos y, sobre todo, en contra de la corrupción, la impunidad y la injusticia.
Los partidos políticos en general, incluyendo al PRD, han repetido las mismas prácticas de inducción, coacción y compra de votos para mantener su registro y, con ello, seguir obteniendo miles de millones de pesos del presupuesto público.
Visto de esta manera, para muchos de sus integrantes y dirigentes, estar en un partido y mantenerlo registrado es el gran negocio de su vida y por ello lo administran como una franquicia exclusiva de la cual sacan provecho ampliando el negocio mediante la comercialización de la marca en la obtención de prebendas o en la gestoría de demandas de tierra, vivienda, salud, educación y salud, derechos que deberían de estar garantizados por el Estado.
El PRD nació en 1989 precisamente como una amalgama de aquellos partidos de izquierda –comunistas y socialistas—, líderes de movimientos sociales, estudiantiles, de colonos, sindicales y de derechos humanos, junto con personajes identificados con las corrientes nacionalistas del PRI encabezadas por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez, entre otros.
Con esa representatividad social y de izquierda el perredismo avanzó a pasos agigantados hasta convertirse en la segunda fuerza política nacional en la elección del 2006. Muchos de esos líderes sociales, estudiantiles, campesinos, indígenas, obreros y sindicales se hicieron legisladores y otros gobernantes. Pero al mismo tiempo que se empoderaron y entronizaron, se fueron alejando de sus principios y bases.
El PRD se perdió en la pelea de corrientes, tribus y liderazgos que buscaron a toda costa un espacio de poder. La izquierda olvidó sus principios de transformación social y se aliaron a los partidos tradicionales para repartirse las cuotas del poder legislativo y ejecutivo. Dejaron de escuchar las voces sociales que inundaron las calles y ya no respondieron a las exigencias de acabar con la corrupción, la injusticia y la impunidad.
El PRD dejó de ser de izquierda y se transformó en una franquicia de grupo político con los mismos vicios que tanto criticó de inicio: la corrupción, el amiguismo, el compadrazgo, tráfico de influencias, la impunidad y el negocio familiar.
Lo mismo pasó con el PRI que dejó de ser desde hace mucho nacionalista y revolucionario y el PAN que ya no es una alternativa honesta y democrática desde el 2000 para la mayoría de la ciudadanía que cada vez participa menos en las elecciones.
Twitter: @GilOlmos

miércoles, 2 de abril de 2014

Izquierda enclaustrada. Luis Linares Zapata


L
as oportunidades electorales de la izquierda mexicana para alcanzar el poder se presentan, hoy día y de nueva cuenta, casi irremontables. Cada día el oficialismo –que hermana la plutocracia con la élite priísta secundada por el PAN– se prepara, de manera concienzuda, para asegurar contra viento y marea su muy onerosa continuidad. Las nuevas alianzas mediáticas, el centralismo autoritario de la presidencia y la conformación subordinada de los organismos electorales así lo confirman. Cualquier reto al modelo imperante, venga de donde venga y sin importar quién lo encabece, quedaría, además de aislado, sellado con indelebles estigmas. El entorno externo, financiero, político, empresarial, de seguridad pública, militar y hasta religioso, por si fuera poca cosa, respaldará sin mayores cuestionamientos las medidas que se ejecuten para que laestabilidad del sistema imperanteprosiga sin mayores sobresaltos. La voluntad popular para estos menesteres seguirá, según rezan tales axiomas, subordinada al interés supremo de aquellos que saben conducir los asuntos nacionales por la senda de la prosperidad y la prometida grandeza. Un control ciertamente ejecutivo, dirigido por aquellos que ya lo han hecho durante los últimos cuarenta años.
No se trata tampoco de forzar un perfil de izquierda que delinee, como viene ensayando la chiclosa blandura de los que se presentan a sí mismos como modernos dialogantes. Es decir, esa mezcla incolora que parte de la total aceptación del mandato del mercado. A pesar de ese totalitario supuesto de fe absoluta, se pueden montar diseños de política pública distintos: trátese de algunas de cariz justiciero que implica ese elusivo bienestar compartido. Sean también las de corte independiente en materia política externa o aquellas que empalmen el crecimiento productivo con el empleo generalizado y remunerador. En respuesta a tales emergencias, sólo se oye el monocorde discurso de los oráculos oficialistas: fuera del supuesto del mercado como entidad regulatoria suprema sólo campea la aventura anarquizante.
El mandato vigente es único, terminal: la continuidad del modelo se sostendrá ante cualquier eventualidad de cambio sustantivo. Para marchar de acuerdo con este modo de entender la vida, la historia, el prestigio, los derechos humanos, la acumulación del capital o la misma identidad nacional, todo estará permitido, tal como han demostrado, desde las alturas, sin titubeos o timoratos desplantes, ante los tres ensayos de rebeldía electoral que se han vivido en el México contemporáneo. En uno (1988) se arguyó que el sistema priísta, bien atrincherado para entonces, no podía ser irresponsable y entregar el mando a unos improvisados que pondrían en riesgo la integridad de la República. En las dos ocasiones restantes (2006 o 2012) porque un líder carismático, calificado de mesiánico, llevaría la ruina a las instituciones o facilitaría la llegada de doctrinas y personajes indeseables, como Chávez o Castro. Se sostuvo, con feroz disonancia, que se podría implantar aquí un destructivo populismo o, de manera más radical, se daría cabida al siempre temido comunismo. Con seguridad, afirmaron los rectores nacionales, se empujaría a la sociedad hacia una rijosa discordia. El control de las conciencias acarrearía el fin de los medios de comunicación privados y la crítica libertaria de que México goza. Estas y otras necedades se siguen planteando hasta con orgullo de clase, conseja esparcida por los que saben. Menospreciar la vigencia, el peso de esas posturas impregnadas de franco racismo, es ignorar el fuerte sustrato del autoritarismo restaurado. Esa corriente que rechazan a los nacos al frente de la Presidencia. No se tiene, valga el cielo, que volver a contemplar, con desagrado, a otro indio en la Presidencia, se oye por ahí.
Pero la realidad también se mueve independiente de las previsiones y deseos de los gobernantes, y de las maniobras y presiones de todos aquellos (que son muy pocos) de sobra beneficiados por el sistema establecido. Se llevan cerca de cuatro décadas de nulo crecimiento (2 por ciento anual del PIB promedio). Si se toma en cuenta el aumento de la población el incremento per cápita productivo es cero. Este sólo señalamiento presenta una terrible y cruenta verdad que no valida los ideales discursos cotidianos para aliviarla. La inseguridad que se padece se encarga de contrariarla de manera tajante y cotidiana. Pero, además, el modelo de acumulación desigual ha entrado en una zona de amplias turbulencias que lo ponen en franca tela de juicio. La hegemonía del pensamiento neoliberal sufre por doquier serios quebrantos. La otrora indiscutida centralidad americana,que respalda tal modelo, ya no puede sostenerse en todo momento y lugar. Sudamérica ha puesto un hasta aquí a la soberbia imperial. Los estadunidenses no reconocen ese rompimiento que les afecta de manera directa e intentan, con sonados fracasos, desestabilizar a los que se desenvuelven de manera incómoda a sus intereses. China, sin embargo, es todo un coágulo de poder que crece y se desparrama por doquier. Varios países, asociados o por sí mismos, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS) buscan alternativas comerciales, financieras o diplomáticas para ensayar rutas novedosas.
La izquierda mexicana, esa que abriga una alternativa al modelo vigente, tiene sólo una palanca de apoyo, adicional a la mayoría de votantes que pueda conseguir en lo interno: las alianzas externas. Sin ellas, quedará encapsulada a la intemperancia del imperio que, bajo el cobijo financierista, militar o comercial, hará posible, de nueva cuenta, cualquier violencia sobre la voluntad expresada en las urnas.

viernes, 27 de septiembre de 2013

La izquierda a tres bandas


Escrito por  el 25 septiembre 2013 a las 9:13 pm en Sociedad

por Héctor Tenorio
Foto: El Universal
Foto: El Universal
Las distintas izquierdas se reacomodan para intentar frenar la Reforma Energética,  grupos radicales impulsan un paro nacional, la amenaza es como la espada de Damocles que cae sobre el gobierno federal. Los moderados pactan entre sí, buscan el liderazgo frente a un  gobierno que carece del apoyo popular. Los senadores del Partido Revolución Institucional (PRI) no lograron legitimar su propuesta a través de los foros organizados en el Senado, se negaron a realizar un ejercicio plural al no abrir la lista a más expositores opuestos al proyecto oficial.
En este contexto Andrés Manuel López Obrador ofrece convertirse en interlocutor  (incómodo) entre las demandas del pueblo y el Presidente de la República. Eso sí, condiciona de manera absurda la agenda de un posible encuentro. Su objetivo es que se dé una consulta a la sociedad sobre el tema antes de que la propuesta del Ejecutivo y del PRI  pudiera aprobarse el 15 de octubre.
El Movimiento Regeneración Nacional (Morena) de forma institucional entregó en Los Pinos su planteamiento y un plan de austeridad gubernamental en lugar de la Reforma Hacendaria. La oferta tiene caducidad el 6 de octubre, el mismo día que el tabasqueño determinaría nuevas acciones. Considera que la única posibilidad para frenar las medidas neoliberales de hacer las reformas constitucionales y los aumentos de impuestos, es con las movilizaciones ciudadanas pacíficas, ejerciendo los derechos ciudadanos a plenitud. El problema es que no existen mecanismos legales para que se aprueben modificaciones de ese tipo. Entonces, ¿Para qué lo hizo? ¿Acaso AMLO pretende ser parte del Pacto por México o quiere hacer responsable al mandatario de un posible paro nacional?
El mensaje llegó de forma indirecta a la dirigencia del Partido de la Revolución Democrática (PRD) que siente pasos en la azotea, pretende frenar la pérdida de militantes y al mismo tiempo retener el control del instituto político. Resulta lógico que descalifique los foros del Senado de la República. No piensan validar una reforma que ya fue planchada y evitan ser parte de la entrega de Pemex a los extranjeros. No quieren aparecer en los libros de texto convertidos en una moderna versión de la Malinche. Sin duda Nueva Izquierda (NI) son los llamados al sacrificio.
Cuauhtémoc Cárdenas aprovecha las circunstancias. Juega sus cartas en búsqueda de  retomar el control del Sol Azteca. Se va a la yugular de la iniciativa del Presidente Enrique Peña Nieto, que reforma los artículos 27 y 28 de la Constitución, a la que calificó de privatizadora.
Desde la perspectiva del ingeniero, el Estado comete un suicidio al cancelar la condición de estratégicos a los sectores petrolero y eléctrico, ya que quedaríamos sujetos a las estipulaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la riqueza de la nación se entregaría a manos privadas. Así o más claro.
El ingeniero plantea ajustarse al artículo 35 constitucional, ante la falta de reglamentación, apuesta a que se celebre una consulta popular en las elecciones de 2015, en caso de que se aprueben los cambios a los artículos 27 y 28 constitucionales.
Ahora bien cabe preguntarse la unión entre él y López Obrador, ¿podría ser el punto de partida para una gran movilización contra las Reformas Energética y Hacendaria o es un encuentro tardío entre padre e hijo?
El acercamiento entre estos dos líderes históricos continuará  para mantener la unidad en la lucha contra la privatización petrolera, aunque con cierta independencia de acción de cada uno. Juntos pero no revueltos.
Peña Nieto espera el desenlace en la batalla entre las fracciones de la izquierda para luego  negociar quien sobreviva y así darle validez al Pacto por México. La paciencia es una virtud. ¿La tendrá él?.
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domingo, 26 de mayo de 2013

López Obrador pide acabar con izquierda simulada


López Obrador pide acabar con izquierda simulada



Andrés Manuel López Obrador (Foto: Internet).
El ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador pidió terminar con la simulación de la izquierda para ser congruentes, porque ser de izquierda implica ser honesto y de buen corazón.

Durante la toma de protesta a los comités municipales Morena en el Cineteatro "Rosalío Solano", afirmó que no se puede ser egoísta y ser de izquierda.

Aseguró que ser de izquierda implica hacer historia para transformar al país y Morena pretende luchar por el bien del prójimo.

"Ya basta de la simulación de la izquierda, ser de izquierda es sencillamente ser honesto y de buen corazón. No darle la espalda a la gente que sufra, no puede ser de izquierda nada más siendo egoísta", subrayó.

Pidió a los integrantes de Morena actuar con rectitud y ser vigilantes para que se convierta en un partido político diferente y al servicio de la sociedad

sábado, 25 de mayo de 2013

Reconstruir la izquierda, el mejor homenaje a Martínez Verdugo

No hay que olvidarse de sus enseñanzas, su honradez y que fue un político de primera, sostuvo Carlos Payán, director fundador de "La Jornada", a su llegada al Museo de la Ciudad de México para el reconocimiento que se realiza al dirigente histórico del Partido Comunista.
Ángel Bolaños
Publicado: 25/05/2013 12:53
México, DF. La reconstrucción de la izquierda es el mejor homenaje que se podría hacer a la memoria de Arnoldo Martínez Verdugo, así lo afirmó Porfirio Muñoz Ledo, comisionado para la Reforma Política del Distrito Federal, uno de los primeros en llegar al Museo de la Ciudad de México para el homenaje de cuerpo presente que se realiza al dirigente histórico del Partido Comunista fallecido ayer.
Carlos Payán, director fundador del diario La Jornada, comentó que no hay que olvidarse de sus enseñanzas, su honradez y que fue un político de primera, en lo que coincidió el ex presidente del PRD capitalino, Ricardo Ruiz, al observar que “mucho de lo que somos como izquierda, se lo debemos a él”.
Retomar sus enseñanzas y “la congruencia que demostró siempre como político de izquierda es fundamental ahora para evitar desviaciones y simulaciones que se ven el partido”, apuntó.
El secretario general del PRD-DF, Enrique Vargas, anticipó que prepararán un festival para recuperar sus enseñanzas y darlas a conocer a las nuevas generaciones “porque la lucha que él encabezó debe continuar, y ese es el mejor homenaje que se puede hacer”.
Al Museo de la Ciudad continúan llegando diversas personalidades de la izquierda y funcionarios del Gobierno de la ciudad, entre ellas, los senadores Alejando Encinas y Mario Delgado, los secretarios de Educación y de Gobierno, Mara Robles, y Héctor Serrano, respectivamente, entre otros.

Martínez Verdugo, “ejemplo de honestidad”: López Obrador


Andrés Manuel López Obrador, excandidato a la presidencia. Foto: Benjamin Flores
Andrés Manuel López Obrador, excandidato a la presidencia.
Foto: Benjamin Flores
MÉXICO, D.F. (apro).- El presidente del Consejo Político Nacional del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador, lamentó el fallecimiento del líder histórico de la izquierda mexicana Arnoldo Martínez Verdugo.
En su cuenta de Twitter @lopezobrador_, el político tabasqueño escribió: “Lamento el fallecimiento de Arnoldo Martínez Verdugo, un político consecuente, ejemplo de honestidad. Un abrazo a sus familiares y amigos”.
Del mismo modo, el presidente de Morena, Martí Batres, redactó diez tuits con el mismo número de comentarios, entre los que destacó la labor de Arnoldo entre la izquierda, a la que dirigió en una época de represión, la rescató del control del Estado, la hizo ser solidaria con las luchas obreras, campesinas y estudiantiles.
Después del 68, rememoró, abrió la izquierda a las clases medias, la transformó para orientar su lucha por la vía democrática y promovió las alianzas con otras fuerzas democráticas.
“El nombre de Arnaldo Martínez Verdugo está en los muros de honor de la historia junto a Heberto Castillo, Demetrio Vallejo y Valentín Campa”, tuiteó Batres.
Por su parte, el presidente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Jesús Zambrano, también lamentó el deceso de Arnoldo.
Mediante un comunicado, el PRD difundió: “Jesús Zambrano Grijalva, presidente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), lamentó el sensible fallecimiento de Arnoldo Martínez Verdugo, quien desde el entonces Partido Comunista Mexicano, luego en el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), y finalmente junto a nosotros, luchó y contribuyó a construir los cambios democráticos que hoy permiten tener un país muy distinto al de la segunda mitad del siglo pasado”.
Asimismo, Zambrano se pronunció por mantener vivos los legados de este luchador de izquierda y avanzar en los ideales del PRD, así como crear las condiciones de un país mejor para toda la población.

La herencia de Arnoldo Martínez Verdugo

Hasta siempre, camarada
Unió a la izquierda
Políticos que en su momento militaron en el Partido Comunista Mexicano (PCM) y destacados intelectuales hablaron con La Jornada sobre las contribuciones de Arnoldo Martínez Verdugo a la vida política del país. Lo calificaron como el sabio del comunismoun gran hombre, un gran amigo, un gran camarada
Foto
Arnoldo Martínez Verdugo fue un convencido de que quienes teníamos coincidencias teníamos que caminar juntos, recordó Cuauhtémoc Cárdenas. Imagen de una manifestación en los 80Foto Pedro Valtierra / Cuartoscuro
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Pablo Gómez y Arnoldo Martínez Verdugo en julio de 1985Foto Pedro Valtierra
Alma E. Muñoz y Fabiola Martínez
 
Periódico La Jornada
Sábado 25 de mayo de 2013, p. 4
Figura central en la lucha por la democracia
Gerardo Unzueta, miembro del extinto Partido Comunista: Me acabo de enterar, lo siento infinitamente. Fue mi compañero desde el 46; en ese año marchamos juntos en la juventud comunista, en el periódico del partido La voz de México, en el propio Partido Comunista (PCM), en los diferentes momentos de ese partido, es decir en la clandestinidad.
Yo participé activamente, por medio de cartas con Arnoldo, mientras estuve en la cárcel. Él me mostraba todo lo que ocurría en el país y en el partido, y yo opinaba sobre eso.
Recuerdo una cuestión incidental extraordinariamente importante: el momento en que se produjo la invasión a Checoslovaquia y que nosotros decidimos estar en contra y reclamar la desocupación.
Ese momento fue extraordinariamente importante, porque mostró ante la opinión pública y ante el movimiento comunista internacional que nosotros teníamos una concepción más cercana de la lucha por la democracia dentro del PCM, dentro de los movimientos en los que participaba el partido, y dentro de los propios países en los cuales actuábamos.
La experiencia más fuerte y más grande con relación a Arnoldo fue el 13 congreso del PCM. Fue el momento en que hicimos una nueva concepción de la lucha política, del partido y la decisión de pasar a una acción unitaria hacia la sociedad mexicana, que después se reflejó en la creación de una nueva concepción de la vida política, de la cual el artífice principal fue Arnoldo.
Arnoldo fue el hombre que concibió el tránsito de la lucha concreta del PCM a la colaboración con otros partidos y a la lucha en general por la democracia en el país. El 13 congreso fue un punto clave, pero también nuestra participación en las elecciones.
Fuimos los primeros en plantear cuales debían ser las condiciones y los requisitos necesarios para que actuáramos como una fuerza política con sus derechos, con sus candidatos y después en el Congreso, en los diferentes periodos.
Hemos sido baluartes en la lucha por la defensa de los derechos de los mexicanos en Estados Unidos y por su derecho de voto y participación en las elecciones, cuestión que, en general, otras fuerzas no lo consideran una decisión importante, mientras nosotros la hemos mantenido durante más de 20 años.
Todos los problemas de la unidad con otras fuerzas los resolvimos conjuntamente: en la dirección del partido, en la comisión política, en el comité central, en el conjunto de las relaciones de los comunistas con otras fuerzas y juntos decidimos ir a la creación del Partido Socialista Unificado de México, del Partido Mexicano de los Trabajadores y finalmente del Partido de la Revolución Democrática, junto con otras fuerzas, como la corriente que se separaba del PRI y con otra cantidad de organizaciones de la sociedad civil.
En fin, todo esto lo resolvimos juntos y decidimos la formación de un partido en la sociedad mexicana, de lucha abierta, de fondo, por la democracia, por los derechos políticos, hasta llegar a los últimos periodos.
El homenaje a Arnoldo en enero-febrero (en la delegación Tlalpan) lo reivindica precisamente como una de las figuras centrales de la lucha por la democracia en México.
Sin la lucha que él encabezó, pero que todos nosotros dimos, esta democracia que existe en México, a pesar de todos sus defectos y desde luego de sus fraudes, ni siquiera existiría. No estaríamos luchando y actuando en defensa de esta democracia, estaríamos luchando por la democracia, pero ahora estamos en la defensa de la democracia que conquistamos y de la cual Arnoldo fue una figura genial.
Ejemplos como el de Arnoldo hacen falta en estos momentos en el país, hay que recabar lo que ha sido su tradición, sus enseñanzas, su concepción de la lucha política, su concepción de la democracia, su concepción, en fin, de lo que es su desarrollo político.
Ejemplo ante la actual claudicación de la izquierda
Enrique Semo, historiador: Cercano y compañero durante 30 años en PCM, PSUM, PMT y después en el PRD, o sea durante 30 años, creo que fue uno de los artífices de la vieja izquierda, de la izquierda programática a la legalidad, que no fue una dádiva del gobierno priísta, sino el logro de todas las luchas populares.
Es muy importante su papel en diferentes periodos, el de semilegalidad del Partido Comunista, que compartí con él en el Comité Central 1961-1979; luego, el periodo cuando el PCM encabezó la fusión con otras fuerzas para crear una gran fuerza electoral, de 1979 hasta 1989. En eso Arnoldo no abandonó sus posiciones comunistas y entró al PRD, al mismo tiempo que yo, manteniendo en alto su bandera de comunista y de marxista, de su lucha de 30 años. Fue diputado en la primera fracción comunista en el Congreso de la Unión; un hombre de honestidad a prueba de balas; de gran entereza y valentía, y un ser humano tierno con sus amigos. Para él y su familia todo mi afecto.
Figuras como la suya hacen falta, porque hay una verdadera pudrición de la élite política. No voy a hacer referencia a los casos recientes, pero en ese ambiente de claudicación que hay en ciertos grupos de izquierda, Arnoldo es un ejemplo a seguir.
El político que más he respetado en mi vida
Carlos Payán, director fundador de La Jornada: Nos conocimos en 1958, en el Partido Comunista. Desde entonces hubo una relación de camaradas y un respeto que le profesé siempre, toda la vida. Es el político que más he respetado en mi vida.
La última vez que lo vi (Arnoldo) ya había perdido parte de la memoria. Hacía años que había un paulatino deterioro.
Como dirigente comunista fue el primero que alentó, en el partido, la crítica a la Unión Soviética, por ejemplo, ante la invasión a Afganistán. Lanzó al partido en contra de esa barbaridad que estaban haciendo los soviéticos.
Creo que cuando el pensó que ya se había perdido, se había esfumado lo dela dictadura del proletariado que se había enarbolado como bandera, decidió liquidar el PC y fundar otras organización, con otras fuerzas políticas, para agrandar el movimiento de izquierda.
Siempre estuvo con esa pretensión para asegurar el partido, la izquierda. Fue fundador del Centro de Estudios del Movimiento Obrero y Socialista, que ahora dirijo yo, que en realidad es el archivo y la memoria del Partido Comunista. Su objetivo era preservar la memoria del partido y, desafortunadamente, él fue perdiendo poco a poco la memoria, es una lástima.
Arnoldo siempre luchó por el reconocimiento del partido, que ya no se le persiguiera. Al final, él se acercó mucho a las posiciones de la socialdemocracia, pero en su interior siempre fue comunista.
Si uno platicaba con él, estaba pensando siempre en el comunismo. Siempre, siempre fue comunista.
Mañana le vamos a decir adiós a un gran hombre, a un gran amigo, a un gran comunista, a un gran mexicano, a un gran camarada
La unidad de las izquierdas aporte estratégico y trascendental
Pablo Gómez, militante del extinto PC, ex legislador: Creo que Arnoldo es el dirigente de la izquierda más importante de la segunda mitad del siglo XX. Tuvo muchos méritos. Él llevó a la izquierda a la lucha por la democracia política, sin la menor reticencia, lo cual era muy criticado, muy incomprendido por otros.
Él dirigió un partido que se renovó, que era independiente, que no se sometió ni al gobierno ni a ningún otro partido, adentro y fuera del país, que tuvo una autonomía poco frecuente, muy rara en esas épocas de la guerra fría.
También fue el primero que planteó como objetivo estratégico de la izquierda la unidad de todas las corrientes en la medida de lo posible. Ese fue otro de los grandes planteamientos de Arnoldo.
Es una pérdida enorme, es un motivo de luto para las fuerzas democráticas de izquierda del país. Arnoldo Martínez Verdugo deja una herencia que la izquierda mexicana está obligada a preservar y a desarrollar: la lucha por la democracia política, la autonomía del partido y la unidad de las izquierdas son elementos valiosísimos, de carácter estratégico, trascendentales.

domingo, 17 de marzo de 2013

Izquierda diluida



Jespus Zambrano y Dolores Padierna. Enfrentados Foto: Miguel Dimayuga
Jespus Zambrano y Dolores Padierna. Enfrentados
Foto: Miguel Dimayuga
MÉXICO, D.F. (apro).- Engolosinada con la presencia de Enrique Peña Nieto, así como por haber sido incluida en el llamado Pacto por México, la izquierda en la Cámara de Diputados se desdibujó.
El PT, que se sumó a la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador y le dio todo su respaldo en la última Legislatura (2009-2012) del periodo de Felipe Calderón, decidió hacerse a un lado.
De la combativa fracción que puso de cabeza a priistas y panistas en San Lázaro y que incluso logró que no se cobrara a jubilados el Impuesto Sobre la Renta (ISR), ya no queda nada. Ahora, sólo en contadas ocasiones vota unida contra PRI o PAN y, en otras, lo hace de manera dividida.
El PT se encuentra de manera formal en el bloque de izquierda, pero en los hechos nunca discute ni promueve el debate. Van dos ejemplos: En el Instituto Federal Electoral IFE), donde todos los partidos cuentan con una posición pero sin derecho a voto, el Partido del trabajo nunca intervino durante la discusión del caso Monex ni menos aún en el análisis del rebase de tope de campaña del priista Peña Nieto.
El segundo caso sobre la dudosa actuación del PT se dio el jueves 14, durante la “discusión” sobre la reforma a la Ley de Telecomunicaciones. Ese día, al fijar los partidos su posición y que es la que da la pauta sobre cómo será el voto en el pleno, el PT optó por guardar silencio.
Fue el único partido que no fijó posición. Ricardo Cantú, su representante, se dedicó, en la segunda etapa, a presentar una serie de reservas; éstas, se sabía de antemano, serían rechazadas, pues PRI, PAN y PRD avasallarían en voto.
La actitud de los petistas no resulta extraña si se considera que en Baja California se alió con el PRI, justo hoy cuando el tricolor tiene grandes posibilidades de ganar las elecciones para gobernador el próximo 7 de julio y recuperar el poder después de que el panista Ernesto Ruffo Appel le ganó a la priista Margarita Ortega Villa.
El PT perdió posiciones con López Obrador. De hecho, cuando se discutía el presupuesto, los petistas de toda la vida eran quienes negociaban a cambio de que se les mantuvieran recursos en los municipios donde aún son gobierno. Los diputados obradoristas que habían llegado al Congreso bajo las siglas del PT estaban nulificados para participar en esas negociaciones.
En cambio, cuando se trataba de luchar en contra de reformas a la Constitución que no afectaran su presupuesto, como por ejemplo, la energética, sí hacían bloque con los obradoristas y hasta tomaban la tribuna.
Caso emblemático por supuesto es el de Mario Di Costanzo, quien fue uno de los críticos más duros hacia el panismo y el priismo. Hoy es funcionario federal del gobierno de Peña Nieto.
Y lo que en legislaturas pasadas se vio en el PT, hoy lo vemos en el PRD, el aliado indiscutible del PRI.
Hoy el dirigente nacional del PRD, Jesús Zambrano, no sólo es el presidente del Pacto por México, esa cosa extraña que legisla y ordena a las Cámaras, sino que los miembros de su corriente política, Los Chuchos, se han dedicado a hacer el trabajo sucio del PRI.
Dos ejemplos también. Cuando se discutió en comisiones de San Lázaro la eliminación del fuero a legisladores, secretarios de Estado, gobernadores, alcaldes y el Presidente de la República, correspondió al PRD defender a Peña Nieto.
Y ¿cómo lo hizo?, pues desde que aceptó la presidencia de la Comisión de Puntos Constitucionales. Para nadie es desconocido que es en esta instancia donde se realizan los cambios más importantes a la ley, a la Constitución, su propio nombre lo dice.
El PRD sabía, como la mayoría de los mexicanos, que el gobierno de Peña Nieto hace y hará cambios a la Carta Magna. Por lo tanto, al aceptar la posición de la presidencia de dicha comisión se daba por entendido que tendría que “conducir” tales trabajos.
Y la primera alianza legislativa la hizo el PRD el 27 de febrero, cuando el presidente de la comisión no supo mantener la minuta sobre el fuero como venía del Senado, es decir, que retiraba el fuero al Presidente de la República.
Cierto es que el PRI cuenta con su aliado formal, el PVEM, para ganar cualquier votación, pero la función del presidente de toda comisión es no dejarse avasallar y promover la discusión y el debate. Ello no sucedió con el retiro del fuero como no fuera la de un par de posicionamientos en contra.
La habilidad política debe estar presente en el presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, es el primer filtro para cualquier modificación constitucional que el gobierno de Peña Nieto pretenda hacer. Sin embargo, el PRD ubicó en esa posición a una persona que hasta el momento no ha dado muestras de gran habilidad política.
Y el segundo caso sucedió apenas la semana pasada, cuando el presidente de la comisión fue rebasado en el tema de las telecomunicaciones. Primero no fue una iniciativa que surgiera de los diputados encargados de hacer las leyes, sino del llamado Pacto por México. Después, ya estando en la citada comisión, el presidente de esa instancia nunca promovió el debate y sí en cambio fue hecho a lado por el PRI, quien conformó junto con el PAN y el propio PRD una mesa de discusión alterna.
Entonces, ¿para qué existen las comisiones y se les paga tanto a los presidentes’, se pregunta el ciudadano común.
Con estos actos, la mal llamada izquierda del PRD quedó eliminada, fue como en el caso del PT, absorbida por el PRI.
Hoy sólo queda como reducto el partido Movimiento Ciudadano (MC). Sus 16 legisladores nada pueden hacer para detener las reformas constitucionales o cambios a leyes secundarias, pero lo que sí pueden lograr es lo que realizaron los petistas-obradoristas de la Legislatura pasada: evidenciar los verdaderos intereses que están detrás de cada cambio propuesto por el peñismo y respaldado por el priismo.
Desdibujada la izquierda como fuerza política no queda más que la actuación de la ciudadanía. Son los mexicanos apartidistas, los renegados del sistema político de partidos los que tienen la obligación ahora de “cercar” al gobierno, de vigilarlo y de exigirle, porque está visto que el PRD y el PT no lo harán.
Y bueno, del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) hablaremos en otra ocasión, pues en la Cámara de Diputados no existe y en el plano electoral los veremos hasta los comicios intermedios de 2015. Lo mejor que les puede suceder es encabezar los movimientos sociales contra el aumento de impuestos, a la gasolina y la privatización del sector energético. Y eso, si la gente se deja encabezar, porque si de algo estamos seguros muchos es que la población ya no cree en los partidos.
Comentarios: mjcervantes@proceso.com.mx
twt @jesusaproceso

viernes, 24 de febrero de 2012

“Trabajo despachando gasolina y soy una mujer importante en México”: Claudia López

Viernes, 24 de Febrero de 2012 14:11
Por la Redacción de Izquierda Mexicana

Es madre soltera y con este empleo mantiene a sus hijos



Claudia López Batalla tiene 40 años de edad y es despachadora de gasolina, aparte de ser madre y ama de casa; "gracias a este trabajo he tenido muchos logros y me he realizado como mujer, no necesito tener a una persona a mi lado para salir adelante", expresa.

Su jornada laboral depende del horario que le asignen. "Hay tres horarios, el primero es de seis de la mañana a dos de la tarde, y en este me levanto a las cuatro y veinte de la mañana; entro a trabajar a las seis, salgo y voy a comer con mis compañeras".

El segundo horario "trabajo de las doce del día a las seis de la tarde; en este horario puedo dormir un poco más, pero el día no me rinde, ya que mi trabajo ocupa la mañana y la tarde".

Comenta que cuando tiene que cubrir el tercer horario entra a las seis de la tarde y sale a las seis de la mañana del otro día. "Es el más pesado, pero el más socorrido gracias a Dios, porque son 12 horas de labor, pero cuando te gusta un trabajo no se te hace cansado".

Después de cubrir esta extensa jornada laboral "llego a casa, duermo dos o tres horas, me levanto a lavar ropa y a limpiar la casa, estoy un rato con mis hijos y mi nieta, me meto a bañar porque ya tengo que venirme a trabajar".

Claudia, feliz expresa que trabaja todos los días porque por el momento no tiene un compañero que tenga el mismo rango que ella. "Ahorita ya soy despachadora gasolinera y tengo a toda la gente que está en piso a mi cargo, soy la que les enseño".

Y explica que no sólo capacita a las personas que se van incorporando al trabajo, sino también a los clientes; "me dicen: no creo posible que una mujer sepa más que yo de carros, y eso lo he aprendido conforme a mi oficio".

Lo que más le gusta de su trabajo es que la remuneración económica que obtiene por él es buena, y recuerda que en un inicio no percibía sueldo base, su único salario eran las propinas, pero por su esfuerzo y dedicación ya está dentro de la nómina de la empresa.

Por otra parte, dice: "una de las cosas que aprendes en este empleo es a tratar con todo tipo de gente, quienes vienen enojados, incluso con los hombres que llegan a insinuarnos cosas obscenas, cuando me dicen: ¿qué hace una mujer tan bonita trabajando en una gasolinera? yo respondo, eso, trabajando".

Riendo, dice que incluso le han llegado a decir: "si usted fuera mi mujer no estuviera trabajando".

"Y yo sólo les digo: pero como no soy su mujer, ni modo, tengo que trabajar".

Claudia reitera que todas las empleadas de la gasolinera se tienen que hacer de carácter fuerte para que no abusen de ellas los clientes, y más en el horario nocturno porque hay ocasiones en las que llegan bebidos. "Nosotras estamos trabajando, no tenemos un letrero que diga: 'necesito a alguien a mi lado'".

Comenta que incluso han existido ocasiones en las que tienen que decirles en un tono grosero a los hombres: "aquí se vende gasolina nada más".

"Uno como mujer puede sola, hay veces que piensas que un matrimonio es para toda la vida pero cando no es así, tienes que sacar a tus hijos adelante por ti misma", dice.

"Soy Claudia López Batalla me dedico a despachar gasolina, me encanta mi trabajo y soy una mujer importante en México".

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