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sábado, 10 de agosto de 2019

Coneval subestima pobreza; para el Evalúa hay 90 millones en ese rubro

Su norma es inhumana y elitista: Araceli Damián

Foto
▲ El crecimiento es tal que mucha gente instaló sus casas en cerros, donde es difícil que tengan servicios básicos como agua.Foto Roberto García Ortiz
 
Periódico La Jornada
Sábado 10 de agosto de 2019, p. 26
La titular del Consejo de Evaluación del Desarrollo Social de la Ciudad de México (Evalúa), Araceli Damián González, afirmó que en la medición de la pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) hay una subestimación muy preocupante de la realidad de la pobreza que repercute en la política pública para atender ese problema.
Al señalar que mientras el organismo federal reporta 9.3 millones de personas en pobreza extrema, mediciones del Evalúa arrojan que son 44 millones los que viven en esa situación, ya que los parámetros del Coneval son muy bajos y no reflejan las carencias sociales.
Explicó que un ejemplo de eso es que establece como suficiente un ingreso diario de 98 pesos para el medio urbano y 65 para el rural, para alcanzar un nivel de vida digno, es decir, cubrir necesidades de alimentación, transporte, vivienda, pago de servicios, educación y salud, lo que nos parece una norma inhumana y elitista, de ver a los pobres como que merecen tener una vida de cuarta.
Al ser entrevistada por este diario, Damián González dijo que el Evalúa no puede asumir esa metodología y optó por una más precisa con base en la medición integrada de la pobreza, con parámetros más altos y que es el único que incluye umbrales de satisfacción para el acceso a los derechos sociales.
De esta forma, para medir la pobreza en cuanto a ingresos en la capital del país estableció como mínimo diario 156 pesos para zona urbana y 142 para la rural, lo que arrojó que al menos cinco de cada 10 capitalinos son pobres, en contraste con los tres del Coneval.
En general, agregó, ellos reportan 52 millones de pobres, de los cuales 9.3 millones viven en pobreza extrema; en cambio, el Evalúa –órgano autónomo encargado de medir el impacto de la política social en la capital del país– identifica 90 millones de pobres, 44 millones de ellos en situación extrema.
Se trata de una diferencia de casi 40 millones de personas, lo que significa que están muy subestimadas las carencias en el país y eso, dijo la funcionaria, fue una decisión política desde el gobierno de Vicente Fox para reportar menos pobres de los que realmente hay.
Techo y llaves quitan lo pobre
La funcionaria dijo que hay grandes diferencias en los indicadores utilizados por ambos consejos en sus mediciones sobre la pobreza –cuyos resultados se dieron a conocer recientemente–, como el relacionado a la vivienda, en el que el Coneval considera que una persona tiene satisfecha esa necesidad, por ejemplo, si su techo es de lámina metálica o asbesto, cuando en distintas zonas del país las temperaturas rebasan los 40 grados centígrados o por el contrario, son muy frías, lo que hace que su calidad de vida sea mala.
La consecuencia de ese tipo de indicadores, explicó, es que gobiernos municipales y estatales los utilizan para establecer programas para entregar láminas de metal para de esa forma decir que están reduciendo la pobreza en materia de vivienda, cuando en realidad las condiciones de habitabilidad realmente no mejoran.
En cuanto al agua, el Coneval considera satisfactorio que tengas una llave en tu terreno, no necesariamente adentro de tu vivienda, y no le importa si te llega a diario o una vez al mes, lo único que cuenta es que tengas la llave, y no se considera que para quienes se encuentran en esa situación, es decir, los hogares con más bajos ingresos, tengan un sistema de almacenamiento generalmente muy precario, que el líquido se contamina y se tiene que acarrear todos los días.
Bajo esos indicadores, en la Ciudad de México identifica solamente con carencia de agua y drenaje a únicamente 2.9 por ciento de la población, cuando en zonas de Iztapalapa y Tlalpan hay un problema gigantesco de abasto porque llega una vez a la semana, mientras en Milpa Alta un tercio de los hogares no tienen llave, por lo que la medición del Evalúa establece una carencia de 40.5 por ciento.
Son consideraciones (las del Coneval) desde mi punto de vista clasistas de los consejeros que decidieron esas normas, que consideran que los pobres en México no pueden vivir como ciudadanos, expresó Damián González.
–¿Esto quiere decir que se ha subestimado la pobreza en el país?
–Es gigantesca, es un tema de subestimación muy preocupante; estamos hablando de que el Coneval identifica a cuatro de cada 10 mexicanos en pobreza y nosotros con este método a siete de cada 10. Pero más allá de esto, a nivel nacional, nosotros identificamos en pobreza extrema a 44 millones de personas y en el caso del Coneval sólo a 9.3 millones.
Pese a que el mismo Coneval tiene identificados a 21 millones de mexicanos con un ingreso más bajo del necesario para comprar alimentos crudos, que es su línea de pobreza extrema, pero solamente identifica a 9 millones como pobres extremos, porque pide que, además, tengan al menos una carencia en los indicadores sociales y eso significa que tienen que ser doblemente pobres.
Sostuvo que la ventaja del método del Evalúa son los indicadores más precisos que permiten calificar y sugerir políticas para reducir la pobreza, como el caso de la Ciudad de México, donde se puede señalar que es acertada la decisión de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, Pardo, de destinar la inversión más alta de la historia para el abasto de agua, porque sí hay un problema serio.
Ojalá el gobierno federal revise su metodología con criterios que verdaderamente tomen en cuenta el derecho de todos los mexicanos a una vida digna; austera, como dice el presidente Andrés Manuel López Obrador, pero digna.

jueves, 21 de julio de 2016

Insostenible, que hayan crecido los ingresos de los más pobres: Coneval

Los cambios del Inegi no permiten comparar la medición de 2015 con las de otros años
Solicita al instituto una explicación sobre las modificaciones que realizó en el operativo de campo; no se afectó la metodología
Detenido, el reporte que el consejo daría en este mes
Emir Olivares Alonso
 
Periódico La Jornada
Jueves 21 de julio de 2016, p. 34
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) aseguró que los cambios en los criterios de captación del ingreso de los hogares más pobres del país, que realizó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), no permiten hacer una comparación con los reportes previos elaborados por el consejo.
El aumento que se dio en el ingreso, en particular del primer decil (la décima parte de la población más pobre), es insostenible con lo que se venía observando anteriormente y con la propia dinámica económica de 2014 a 2015, por lo que no puede considerarse aceptable o creíble, aseveró en entrevista con La JornadaRicardo Aparicio, director general adjunto de análisis de la pobreza del Coneval.
El consejo trabaja en conjunto con el Inegi para obtener datos y cifras que puedan compararse con los reportes entregados en 2008, 2010, 2012 y 2014, a fin de observar la evolución de la desigualdad entre la población más rica del país (el decil más alto) y los más pobres (el más bajo).
El Coneval, asimismo, solicitó formalmente al instituto una explicación por escrito de los cambios en el operativo de campo, debido a que el primero tenía programado dar a conocer su estudio de 2015 el próximo 26 de julio, lo cual ahora está en duda.
El funcionario del Coneval aclaró que las modificaciones del Inegi se dieron únicamente en el operativo de campo para la captación del ingreso en los hogares de menores recursos, pero no en el diseño conceptual ni metodológico de la encuesta correspondiente.
Diferendo
El viernes de la semana pasada ocurrió un diferendo entre ambos organismos. El Inegi dio a conocer en un boletín que en 2015 los hogares más ricos del país percibieron ingresos 20 veces superiores a los que obtuvieron ese año los más pobres. En respuesta, el Coneval, también en un comunicado, sostuvo que los cambios en los criterios de captación de datos realizados por el instituto fueron decisión exclusiva de éste, se hicieron al margen del convenio de colaboración entre ambos, no fueron debatidos técnicamente en conjunto y rompen la evolución histórica de las mediciones de pobreza que han presentado desde 2008.
Con los ejercicios previos, de alguna manera su evolución era consistente con lo que se observaba en los indicadores macroeconómicos, que la brecha entre 10 por ciento de población que más gana y el 10 por ciento que menos percibe era todavía mayor. Si lo comparamos directamente, con los nuevos datos del Inegi se reduce (esta brecha), pero este es precisamente el problema: no se pueden comparar; por ello, nosotros queremos y necesitamos tener información comparable, enfatizó Aparicio.
El Coneval –subrayó– no dará a conocer ninguna hasta no contar con datos que permitan hacer la comparación; por ello aún no se puede confirmar si el nuevo reporte se presentará el 26 de julio.
Afirmó que el Coneval no fue alertado de este último cambio, pese a que hay voces que aseguran lo contrario, razón por la que ambas instancias trabajan en conjunto a fin de llegar a un acuerdo y tener datos que se puedan comparar.

martes, 30 de julio de 2013

Magnitud de pobreza en México podría ser más escalofriante que cifras de Coneval: AI


Además de las 53.3 millones de personas en pobreza, existen 33.6 millones en extrema fragilidad de caer en esa condición, sostiene.
Fernando Camacho Servín
Publicado: 30/07/2013 13:38

México, DF. Amnistía Internacional (AI) señaló que la magnitud de la pobreza en México "podría ser aún más escalofriante" de lo que indican las cifras dadas a conocer el lunes por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), según las cuales 53.3 millones de personas se encuentran viviendo en situación de pobreza.
"La pobreza es un grave problema de derechos humanos. Cuando hablamos de pobreza hablamos de falta de agua, de falta de acceso a servicios de salud y educación, de ausencia de una vivienda digna, de hambre. Por eso la lucha contra la pobreza debe poner los derechos humanos en el centro y adoptar un enfoque de derechos que permita garantizar una vida digna a todas las personas en México", señaló Daniel Zapico, representante en México de Amnistía Internacional.
El organismo de derechos humanos señaló a través de un comunicado que la mayor parte la población en México, al menos 86.9 millones de personas, sufren al menos una carencia social, lo cual significa que además de las 53.3 millones de personas pobres, existen 33.6 millones en una situación de extrema fragilidad ante el riesgo de caer en la pobreza.
Ante tal escenario, AI consideró que la pobreza en México se ha alimentado de la falta de voluntad de las autoridades, que al tiempo que se han comprometido a poner fin a la pobreza se han quedado cortas al momento de implementar políticas efectivas para combatirla.
En este sentido, aunque consideró positivo que se asuman compromisos para combatir el hambre, por ejemplo, advirtió que no han establecido objetivos claros y medibles, plazos y acciones específicas.
"Ante las escandalosas cifras de pobreza, AI hace un urgente llamado al presidente Enrique Peña Nieto para que sin mayor dilación se firmen instrumentos como el Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y al Senado para que lo ratifique sin dilación tras esa firma".

lunes, 29 de julio de 2013

En pobreza, 45.5% de la población mexicana: Coneval


En situación extrema hay 11.5 millones de personas, es decir 9.8%, menos que hace dos años cuando fue de 11.3%, señaló el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social.
Angélica Enciso
Publicado: 29/07/2013 10:33

México, DF. En México hay 53.3 millones de mexicanos en pobreza, el 45.5 por ciento de la población, porcentaje menor al que había en 2010 que ascendía a 46.1, informó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
En conferencia de prensa, el secretario ejecutivo del organismo Gonzalo Hernández explicó que en pobreza extrema hay 11.5 millones de personas, el 9.8 por ciento de los mexicanos, menos que hace dos años cuando fue de 11.3 por ciento.
Según la propia información de este organismo, entre 2010 y 2012 disminuyeron en porcentaje y número de personas las carencias por rezago educativo; acceso a los servicios de salud; calidad y espacios de la vivienda; acceso a los servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación, lo que contrasta con el acceso a la seguridad social y ingresos inferiores a la línea de bienestar.
Para el caso de pobreza, el Coneval precisó que se considera situación de pobreza cuando se tiene al menos una carencia social y se percibe un ingreso inferior a la línea de bienestar, "cuyo valor equivale al costo de las canastas  alimentaria y no alimentaria juntas".
A nivel nacional el número de personas en situación de pobreza tuvo una variación a la baja tomando en cuenta que según las estimaciones del Inegi, la población total pasó de 114.5 a 117.3 millones de personas entre los años referidos.
En este periodo, señaló, el número de carencias promedio de la población mexicana en situación de pobreza se redujo de 2.6 a 2.4.
Por otro lado, se considera pobreza extrema cuando las personas tienen tres o más carencias sociales y perciben un ingreso inferior a la línea de bienestar mínimo, es decir, tienen un ingreso total que es menor al costo de la canasta básica.
En este indicado, la cifra promedio de carencias sociales de esta población se redujo de 3.8 a 3.7.
El Coneval revela también indicadores de población vulnerable por carencias sociales y por ingreso. En ambos casos se observó un aumento al pasar de 32.1 millones de personas a 33.5 millones, y de 6.7 millones a 7.2 millones, respectivamente.
Sin embargo, también mostró un alza la población "no pobre ni vulnerable"; es decir, sin carencias sociales y con ingresos superiores a la línea de bienestar se elevó de 22.8 millones de personas a 23.2 millones.

jueves, 23 de mayo de 2013

El PND de Peña revela el legado panista: pobreza, desigualdad, discriminación…

La presentación del Plan Nacional de Desarrollo. Foto: Benjamin Flores


MÉXICO, D.F. (apro).- Cumplir el segundo eje del Programa Nacional de Desarrollo (PND) —delineado por el propio gobierno federal— será uno de los mayores retos del presidente Enrique Peña Nieto.
El objetivo de este segundo punto es garantizar los derechos sociales y cerrar las brechas de desigualdad social persistente, a fin de crear una sociedad equitativa, cohesionada e igualitaria.
Pero la meta dista mucho de la realidad, según el diagnóstico elaborado por el gobierno actual, porque persisten altos niveles de exclusión, la privación de derechos sociales y la desigualdad entre personas y regiones del país.
Un dato lo demuestra: según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) 2010, 46.2% de la población está en condiciones de pobreza, sin la posibilidad de adquirir bienes y servicios, para satisfacer sus necesidades o sin poder acceder a alguno de los derechos sociales: educación, salud, seguridad social, calidad y espacios de vivienda, servicios básicos de vivienda y alimentación.
Por si fuera poco, 10.4% de la población nacional se encuentra en pobreza extrema, es decir, carece del ingreso mínimo necesario para adquirir una canasta básica alimentaria y no tiene acceso a tres o más derechos sociales.
Las mismas cifras del Coneval señalan que en 40% de los municipios del país, más de 75% de su población es pobre, y 190 municipios concentran la mitad de la población en pobreza extrema. Son municipios pequeños, en localidades rurales y con altos porcentajes de población de habla indígena.
Y pese a que el artículo 4 constitucional garantiza el derecho a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad, el Coneval asienta que 28 millones de personas no tuvieron acceso a una alimentación adecuada en 2010. De éstos, 7.4 millones están en pobreza extrema.
De acuerdo con el PND, a pesar del creciente gasto social y de la implementación de un amplio abanico de políticas públicas en los tres ámbitos de gobierno los niveles de pobreza se han mantenido altos.
Entre 2008 y 2010, según el Coneval, en medio de un escenario de crisis económica y volatilidad de precios internacionales de alimentos, “la única carencia social que aumentó su incidencia fue la alimentaria”.
Distribución desigual
Según el PND también la distribución del ingreso del país representa un reto para el desarrollo nacional y la equidad social. Y no es para menos, en la última década, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), México fue la segunda nación más desigual después de Chile.
Datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2010 señalan que la relación de ingresos entre el 10% de la población más rica y el 10% más pobre fue de 25 a uno.
La misma medición destaca que el 44% de la clase trabajadora del país percibe ingresos por debajo de dos salarios mínimos mensuales.
El panorama por regiones es menos alentador, según el PND. Alrededor de 45% de las personas ubicadas en áreas urbanas son pobres y la cifra aumenta a 65% en zonas rurales.
Parte del problema, según el programa, es que los recursos públicos destinados a atender los problemas de pobreza y desigualdad en algunos casos no están dirigidos adecuadamente: la mitad de esos recursos se destinan al segmento superior de la escala de ingresos y sólo 10% se asigna al 20% más pobre de la población.
A todo esto se suma otro problema: la discriminación de la que son víctimas 6.7 millones de personas que hablan
lenguas indígenas y los más de 5.7 millones que viven con alguna discapacidad.
“La discriminación, intolerancia y exclusión social que enfrentan estos sectores de la población mexicana constituyen uno de los mayores desafíos para la presente administración”, señala el PND.
Es imperativo, subraya, generar políticas públicas para corregir desigualdades, dar poder a quienes no lo tienen y crear una auténtica sociedad de derechos y de igualdad de oportunidades. También, dice, es fundamental atender el creciente número de jóvenes que no estudian ni trabajan y diseñar acciones específicas de política pública enfocadas a mejorar su calidad de vida y sus oportunidades.
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2010, hay 6.1 millones de niñas, niños y adolescentes que están fuera de la escuela.
Otro eje transversal del PND en el ámbito de la igualdad es el de género. En esta materia, dice, los retos son muchos y muy complejos.
A pesar de que la participación femenina en la economía ha crecido aceleradamente en los últimos 40 años, en su mayoría se siguen desempeñando en puestos de menor jerarquía, en trabajos que carecen de seguridad social y en actividades “propias de los roles asignados a su género” en el sector servicios como vendedoras, profesoras, enfermeras y cuidadoras de niños.
También hay grandes diferencias en cuanto al trabajo remunerado, ya que 49.5% de las mujeres ocupadas gana menos de dos salarios mínimos, en comparación con 34.7% de los hombres.
Según el índice de Discriminación Salarial 2012, las mujeres ganan en promedio 5% menos que los hombres, aunque en algunas ocupaciones la brecha es mayor.
Además, el PND refiere que cuatro de cada 10 mujeres son cabeza de familia y desempeñan una doble jornada, porque además de su empleo se encargan del trabajo doméstico, aunque este último no se contabiliza en las encuestas nacionales.
Otro grupo que requiere atención especial, señala el PND, es el de los adultos mayores de 65 años, que representan 6.2% de la población. Casi la mitad de ellos es pobre.
También están los 5.7 millones de personas con alguna limitación física o mental, a los que, desde 1995, el gobierno federal ha destinado recursos para la creación de instituciones y mecanismos que garanticen su derecho al desarrollo integral e inclusión plena.
En este ámbito, señala el PND, aún persiste una brecha importante en el acceso a la educación en condiciones adecuadas, así como el acceso a oportunidades de trabajo.
Acceso a la salud limitado
En materia de salud, refiere el documento, el ingreso del Seguro Popular en 2004 representó un avance en términos de igualdad a la protección social de la salud.
Sin embargo, apunta el PND, su paquete de servicios es limitado en comparación con la cobertura que ofrecen el IMSS y el ISSSTE a sus derechohabientes, y también “representa un reto para promover la formalidad del empleo con el tiempo”.
El documento señala que entre 2000 y 2010, el gasto público en salud como porcentaje del PIB creció de 2.6% a 3.1%, lo que representa un aumento de 19.2%. Sin embargo, “este nivel de gasto sigue siendo bajo en comparación con el de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)”.
Se ha avanzado también en el aumento de la esperanza de vida o la disminución de la mortalidad infantil. La mortalidad materna se redujo a menos de la mitad entre 1990 y 2011, al pasar de 89 a 45 defunciones de mujeres por cada 100 mil nacidos vivos. Sin embargo, la cifra aún está lejos de la meta de 22 defunciones, pactada para 2015 con países miembros de la ONU.
La obesidad es otro indicador. En 2008 su atención representó un gasto de 67 mil millones de pesos. “De no actuar, el costo que pagaremos en el futuro será mayor a la inversión requerida hoy para implementar políticas que hagan frente a esta problemática”, advierte el documento.
Seguridad social insuficiente
Un problema más de desigualdad es el sistema de seguridad social, que está directamente relacionado con la condición laboral y favorece principalmente a quienes cuentan con un trabajo formal. Actualmente el 84% del gasto del gobierno en protección social está destinado a ese sector de la población que representa apenas un 40% del total. El resto está en la informalidad.
Dicho de otra manera, sólo el 15.6% del gasto de seguridad social del gobierno se utiliza para atender al 60% de la población, fracción en la que se ubican las personas de menores ingresos.
El sistema, señala el PND también se caracteriza por la falta de “portabilidad de derechos” cuya consecuencia directa es que quienes deciden cambiar de empleador, antes de cumplir con cierta antigüedad laboral, pierden sus beneficios de pensión y atención médica lo que genera una gran cantidad de trabajadores con largas trayectorias laborales y desprotección de la vejez.
Dentro del sistema, el IMSS, la institución de seguridad social más grande de Latinoamérica, con más de 16 millones de trabajadores asegurados, “presenta un panorama financiero complicado” por dos factores en particular.
El primero es la prevalencia de padecimientos crónico-degenerativos, cuya atención requiere de mayores recursos económicos; y el segundo, los retos financieros derivados de su régimen de jubilaciones y pensiones y de una contratación acelerada de personal en los últimos años.
Por su parte, el ISSSTE, la segunda institución de seguridad social más importante del país, “requiere ser fortalecido para garantizar su viabilidad”.
El reto para el gobierno actual en materia de seguridad social, señala el PND, es llevar a cabo políticas que fortalezcan la situación financiera de ambas instituciones y que considere un seguro de desempleo que proteja a las familias ante cambios temporales en la condición laboral.
El acceso a la vivienda digna también se ha convertido en un problema, debido en parte a que la oferta de casas se encuentra lejos de servicios como escuelas, hospitales y centros de abasto. Esto ha generado, según el PND, comunidades dispersas, un debilitamiento del tejido social y un uso poco eficiente de los recursos de la economía.
Actualmente, según el Censo de Población y Vivienda 2010, ese fenómeno ha generado que cinco millones de casas estén deshabitadas y, otros dos millones, estén ocupadas de forma temporal.
Política social de nueva generación
Ante el panorama adverso, el gobierno de Peña Nieto se plantea el reto de contar con una política social “de nueva generación”: una política enfocada en alcanzar una sociedad de derechos ciudadanos y humanos “plenos”.
La prioridad, señala el documento, será integrar una sociedad con equidad, cohesión social e igualdad de oportunidades.
“Un México incluyente busca consolidar plataformas de movilidad social que contribuyan a cerrar las brechas existentes entre diferentes grupos sociales y regiones del país”, subraya el PND.
La acción del gobierno para lograr un México incluyente girará en torno a cinco ejes: garantizar el ejercicio efectivo de los derechos sociales para toda la población, transitar hacia una sociedad equitativa e incluyente, asegurar el acceso a los servicios de salud, ampliar el acceso a la seguridad social y proveer un entorno adecuado para el desarrollo de una vida digna.

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