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viernes, 16 de diciembre de 2016

Salinas es el padre de la desigualdad moderna: AMLO

Andrés Manuel López Obrador, excandidato a la Presidencia. Foto: Benjamin Flores

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador, refrendó su negativa a debatir con los líderes del PRI, PAN y PRD e insistió que sólo debatirá con el expresidente Carlos Salinas de Gortari quien es “el jefe de la mafia en el poder”.
Enrique Ochoa, del PRI, Ricardo Anaya, del PAN e incluso Alejandra Barrales, presidenta del PRD, “son correas de transmisión, por decirlo amablemente”, afirmó en una larga entrevista con Joaquín López Dóriga.
Salinas de Gortari, dijo el tabasqueño, es “el padre” de la desigualdad moderna que padece el país y por esa razón sería “histórico” debatir con él. De paso, abundó, hasta podría informar cuánto dinero tiene y hacer su declaración 3de3.
“Salinas es el padre de la desigualdad moderna en México, pues durante su gobierno fue cuando más creció la desigualdad económica y social en el país”, subrayó.

Y ante la insistencia de sus adversarios políticos que han pedido debatir con él, dijo que acudirá a ellos “cuando sea el momento adecuado”, es decir en campaña, aunque insistió en hacerlo primero con el expresidente.
“Sería extraordinario e histórico debatir con Salinas”, dijo e insistió que la mafia que el expresidente encabeza tiene secuestrado al gobierno y los partidos políticos en México.
PAN y PRI, señaló, han dedicado sus tiempos legales en radio y televisión para golpearlo políticamente pese a que está prohibido. Incluso señaló que podría solicitar al Instituto Nacional Electoral (INE) que los spots que han transmitido sus adversarios en su cintra sean retirados, pero no lo hará porque eso lo posiciona.
En otro momento de la entrevista, el dos veces candidato presidencial dijo que de llegar a la presidencia convencerá al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, que el problema de la migración no se resolverá con muros, redadas, ni militarizando la frontera, y también aseguró que no rompería la relación con Estados Unidos, por el contrario –dijo– se fundamentaría en el respeto.
Adelantó que el próximo 20 de enero, cuando Trump asuma la Presidencia de Estados Unidos, estará en la frontera para responder de alguna manera a su discurso y expresar su respaldo a los migrantes que trabajan en ese país.
“No quiero que se vea como un reto o un desafío, de ninguna manera, pero quiero estar presente en la frontera para lo que se necesite, no vamos a actuar con balandronadas, seremos respetuosos pero al mismo tiempo defenderemos a los mexicanos y a los migrantes y sus derechos humanos, vamos a tener presencia en la frontera”, apuntó.
Detalló que ese día, el 20 de enero, estará en Acuña a las 4 de la tarde y a las 6 en Piedras Negras, “respondiendo el discurso de Trump”.
López Obrador se pronunció por una relación respetuosa con Trump, fincada en la cooperación para reactivar la economía en México.
Ambos países, abundó, deben compartir planes de desarrollo con el gobierno de Estados Unidos, pero siempre respetando su soberanía.
Los mexicanos, siguió, se van a Estados Unidos “por necesidad, no por gusto” y que su mayor sueño es que los mexicanos puedan trabajar donde nacieron. Ese, subrayó, es el propósito que tiene para 2024.
El tabasqueño consideró que la violencia y la inseguridad en el país se han acrecentado por falta de bienestar y empleos.
De su lado íntimo, el tabasqueño reveló que cuando muera quiere que sus restos sean enterrados junto a los de su primera esposa, Rocío Beltrán Medina, quien murió en el año 2003 y con quien procreó a tres de sus cuatro hijos: José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo Alfonso.
Según dijo, su actual esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, conoce su deseo. Comentó que ella llegó en uno de los momentos más difíciles de su vida y dijo reconocerle el apoyo y los consejos que le brinda.

viernes, 6 de diciembre de 2013

México es el único país de AL donde creció la pobreza: Cepal

Subió a 60.6 millones el número de mexicanos que viven bajo la línea mínima de bienestar

La economía del país no ha podido despegar, mientras crece la desigualdad de ingresos, advierte
La mitad de los niños y adolescentes viven en hogares pobres, advierte su informe social
Foto
La secretaria ejecutiva de la Cepal, la mexicana Alicia Bárcena, durante la presentación del Panorama social de América Latina y el Caribe 2013Foto Cortesía Cepal
Roberto González Amador
 
Periódico La Jornada
Viernes 6 de diciembre de 2013, p. 31
México se convirtió en el único país de América Latina y el Caribe donde creció la pobreza, que afecta particularmente a niños y adolescentes. El número de mexicanos que vive por debajo de la línea mínima de bienestar subió a 60.6 millones de personas, un millón más que en 2010, reveló este jueves la Comisión para América Latina y el Caribe (Cepal).
Lo que ha pasado en México es que tiene menores tasas de crecimiento, ese es el gran tema de la economía mexicana, que no ha podido despegar y además se ha visto afectada por la severidad con que golpeó al país la crisis de 2008, afirmó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal.
El incremento de la pobreza en México ocurrió al tiempo que el país muestra una desigualdad en la distribución del ingreso –uno de los rasgos más característicos de América Latina en el contexto internacional, como describe el reporte– en el que la población en la punta de la pirámide tiene un ingreso 14 veces superior al del estrato más pobre, indica el informePanorama social de América Latina y el Caribe 2013, publicado ayer.
En México, 37 de cada cien personas viven en pobreza; otras 14 de cada cien sobreviven en una situación que el organismo califica de indigencia. En suma, uno de cada dos mexicanos, o 51 de cada cien, se encuentran en una condición en la que no tienen acceso a los satisfactores esenciales que garantizan el nivel mínimo de bienestar.
Entre 2010 y 2012 la población que está por debajo de la línea de bienestar en México pasó de 59.6 a 60.6 millones de personas, informó la mexicana Alicia Bárcena. El número de personas sin acceso a la seguridad social –como atención médica o pensión– creció de 69.6 millones a 71.8 millones en el mismo periodo, añadió.
En 2011 la proporción de mexicanos en situación de pobreza e indigencia respecto del total de la población, era de 49.6 por ciento, medio punto porcentual menos que el dato más reciente. Mientras, en 2005 fue de 40.4, lo que da cuenta de un sostenido incremento en la pobreza en México en los últimos siete años, según el reporte.
La desigualdad en la distribución del ingreso también es marcada en México, aunque se mantiene en el promedio de la región, de acuerdo con el texto.
En 2012, la quinta parte (20 por ciento) de los hogares de mayor riqueza concentraron 46.2 por ciento del ingreso nacional, mientras 20 por ciento de los hogares de menores percepciones apenas captaron 6.6 por ciento del ingreso total, refiere. De tal forma, la población en el estrato más alto tuvo un ingreso 14 veces mayor que la más pobre.
Una década atrás, en 2002, la quinta parte de los hogares de mayor renta concentraban 49.1 por ciento del ingreso total en México, mientras el 20 por ciento de los hogares más pobres obtenía 5.9 por ciento del ingreso nacional, añadió. La diferencia de percepciones entre el 20 por ciento más rico y el 20 por ciento más pobre fue, en ese año, de 15.5 veces.
En la región, el país de mayor desigualdad es Brasil, donde la quinta parte de hogares más ricos tiene una renta 22.5 veces mayor a la de los hogares más pobres. El menos desigual es Uruguay, donde la diferencia de ingreso entre los hogares más ricos y los más pobres es de 7.3 veces, definió el reporte.
El reporte de la Cepal reveló que prácticamente la mitad de los niños y adolescentes en México viven en hogares pobres. Las privaciones más significativas que padecen son las relacionadas con saneamiento, vivienda y acceso a agua potable, estableció.
Superar la pobreza infantil requiere políticas integrales de vivienda, agua y saneamiento, además de las tradicionales de educación y salud, planteó Alicia Bárcena.
Según el informe, 47.4 de cada 100 niños y adolescentes en México enfrentan una situación de pobreza, medida en sus varias dimensiones de ingreso y acceso a servicios básicos como saneamiento, vivienda y agua potable. De ese universo, 28.1 de cada 100 sobreviven en una situación que la Cepal califica deindigencia y el restante 19.3 de cada 100 en hogares pobres.
Para 2014, auguró la Cepal, habrá avances en la reducción de la pobreza en México, como uno de los efectos derivados de la reforma fiscal aprobada el mes pasado por el Congreso y que entrará en vigor en enero.
La reforma tributaria en México es bastante positiva en el tema de la redistribución del ingreso, consideró Bárcena en una teleconferencia desde Santiago de Chile, donde se ubica la sede de la Cepal. Nos parece que la no aplicación del impuesto al valor agregado (IVA) en alimentos y medicinas ha sido buena noticia para los hogares pobres, consideró.
Los cambios fiscales, previó, aumentarán en 1.5 puntos del producto interno bruto la disponibilidad de ingresos para el Estado, lo que –en términos de reducción de la pobreza– se complementará con la propuesta de acceso a la seguridad social universal a todos los mexicanos con el transcurso del tiempo.
América Latina, lenta marcha
En el reporte publicado este jueves, la Cepal advirtió sobre una disminución en el ritmo a que ha ido bajando la pobreza en América Latina y el Caribe en los últimos años. Con datos proyectados a 2013, el organismo calculó que la pobreza afecta a 164 millones de personas en la región, el mismo número que en 2012.
Si bien se registró una caída en las tasas de pobreza e indigencia en la región en 2012, con una disminución de 1.4 y 0.3 puntos porcentuales, respectivamente, con respecto a 2011, se ha frenado el ritmo con el que se han venido reduciendo desde hace una década, apuntó el estudio.
El número de personas que vive en pobreza en la región se mantuvo estable en 2013, respecto a 2012, en 164 millones de personas. El porcentaje de población en pobreza disminuyó marginalmente de un año a otro, en 0.3 puntos porcentuales. Sin embargo, los indigentes, que en 2012 sumaban 66 millones, aumentaron este año a 68 millones, un alza de 0.2 puntos, agregó.
Prácticamente sin excepciones se ha producido en la región una caída de la pobreza, que en promedio llega a 15.7 puntos porcentuales acumulados desde 2002. La pobreza extrema también registra una caída apreciable, de 8.0 puntos porcentuales, aun cuando su ritmo de disminución se ha frenado en años recientes, mencionó.
Entre 2002 y 2007 el número de personas pobres se redujo a una tasa de 3.8 por ciento anual y el número de personas indigentes a un ritmo de 7.1 por ciento anual. En cambio, entre 2007 y 2012 la velocidad con que ha disminuido el número de personas con ingresos insuficientes cayó a 2.5 por ciento anual en el caso de la pobreza, y a 0.9 por ciento anual en el de la indigencia, de acuerdo con el reporte.
De los 11 países que cuentan con información a 2012, se registraron disminuciones de los niveles de pobreza en seis. La mayor reducción ocurrió en Venezuela (de 29.5 a 23.9 por ciento de la población, Ecuador (de 35.3 a 32.2), Brasil (de 20.9 a 18.6 por ciento), Perú, Argentina y Colombia.
Los niveles de pobreza en Costa Rica, El Salvador, la República Dominicana y Uruguay se mantuvieron constantes con respecto a la estimación previa. México es el único país con información disponible a 2012 donde los indicadores de pobreza aumentaron, con variaciones de pequeña magnitud.

jueves, 23 de mayo de 2013

El PND de Peña revela el legado panista: pobreza, desigualdad, discriminación…

La presentación del Plan Nacional de Desarrollo. Foto: Benjamin Flores


MÉXICO, D.F. (apro).- Cumplir el segundo eje del Programa Nacional de Desarrollo (PND) —delineado por el propio gobierno federal— será uno de los mayores retos del presidente Enrique Peña Nieto.
El objetivo de este segundo punto es garantizar los derechos sociales y cerrar las brechas de desigualdad social persistente, a fin de crear una sociedad equitativa, cohesionada e igualitaria.
Pero la meta dista mucho de la realidad, según el diagnóstico elaborado por el gobierno actual, porque persisten altos niveles de exclusión, la privación de derechos sociales y la desigualdad entre personas y regiones del país.
Un dato lo demuestra: según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) 2010, 46.2% de la población está en condiciones de pobreza, sin la posibilidad de adquirir bienes y servicios, para satisfacer sus necesidades o sin poder acceder a alguno de los derechos sociales: educación, salud, seguridad social, calidad y espacios de vivienda, servicios básicos de vivienda y alimentación.
Por si fuera poco, 10.4% de la población nacional se encuentra en pobreza extrema, es decir, carece del ingreso mínimo necesario para adquirir una canasta básica alimentaria y no tiene acceso a tres o más derechos sociales.
Las mismas cifras del Coneval señalan que en 40% de los municipios del país, más de 75% de su población es pobre, y 190 municipios concentran la mitad de la población en pobreza extrema. Son municipios pequeños, en localidades rurales y con altos porcentajes de población de habla indígena.
Y pese a que el artículo 4 constitucional garantiza el derecho a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad, el Coneval asienta que 28 millones de personas no tuvieron acceso a una alimentación adecuada en 2010. De éstos, 7.4 millones están en pobreza extrema.
De acuerdo con el PND, a pesar del creciente gasto social y de la implementación de un amplio abanico de políticas públicas en los tres ámbitos de gobierno los niveles de pobreza se han mantenido altos.
Entre 2008 y 2010, según el Coneval, en medio de un escenario de crisis económica y volatilidad de precios internacionales de alimentos, “la única carencia social que aumentó su incidencia fue la alimentaria”.
Distribución desigual
Según el PND también la distribución del ingreso del país representa un reto para el desarrollo nacional y la equidad social. Y no es para menos, en la última década, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), México fue la segunda nación más desigual después de Chile.
Datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2010 señalan que la relación de ingresos entre el 10% de la población más rica y el 10% más pobre fue de 25 a uno.
La misma medición destaca que el 44% de la clase trabajadora del país percibe ingresos por debajo de dos salarios mínimos mensuales.
El panorama por regiones es menos alentador, según el PND. Alrededor de 45% de las personas ubicadas en áreas urbanas son pobres y la cifra aumenta a 65% en zonas rurales.
Parte del problema, según el programa, es que los recursos públicos destinados a atender los problemas de pobreza y desigualdad en algunos casos no están dirigidos adecuadamente: la mitad de esos recursos se destinan al segmento superior de la escala de ingresos y sólo 10% se asigna al 20% más pobre de la población.
A todo esto se suma otro problema: la discriminación de la que son víctimas 6.7 millones de personas que hablan
lenguas indígenas y los más de 5.7 millones que viven con alguna discapacidad.
“La discriminación, intolerancia y exclusión social que enfrentan estos sectores de la población mexicana constituyen uno de los mayores desafíos para la presente administración”, señala el PND.
Es imperativo, subraya, generar políticas públicas para corregir desigualdades, dar poder a quienes no lo tienen y crear una auténtica sociedad de derechos y de igualdad de oportunidades. También, dice, es fundamental atender el creciente número de jóvenes que no estudian ni trabajan y diseñar acciones específicas de política pública enfocadas a mejorar su calidad de vida y sus oportunidades.
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2010, hay 6.1 millones de niñas, niños y adolescentes que están fuera de la escuela.
Otro eje transversal del PND en el ámbito de la igualdad es el de género. En esta materia, dice, los retos son muchos y muy complejos.
A pesar de que la participación femenina en la economía ha crecido aceleradamente en los últimos 40 años, en su mayoría se siguen desempeñando en puestos de menor jerarquía, en trabajos que carecen de seguridad social y en actividades “propias de los roles asignados a su género” en el sector servicios como vendedoras, profesoras, enfermeras y cuidadoras de niños.
También hay grandes diferencias en cuanto al trabajo remunerado, ya que 49.5% de las mujeres ocupadas gana menos de dos salarios mínimos, en comparación con 34.7% de los hombres.
Según el índice de Discriminación Salarial 2012, las mujeres ganan en promedio 5% menos que los hombres, aunque en algunas ocupaciones la brecha es mayor.
Además, el PND refiere que cuatro de cada 10 mujeres son cabeza de familia y desempeñan una doble jornada, porque además de su empleo se encargan del trabajo doméstico, aunque este último no se contabiliza en las encuestas nacionales.
Otro grupo que requiere atención especial, señala el PND, es el de los adultos mayores de 65 años, que representan 6.2% de la población. Casi la mitad de ellos es pobre.
También están los 5.7 millones de personas con alguna limitación física o mental, a los que, desde 1995, el gobierno federal ha destinado recursos para la creación de instituciones y mecanismos que garanticen su derecho al desarrollo integral e inclusión plena.
En este ámbito, señala el PND, aún persiste una brecha importante en el acceso a la educación en condiciones adecuadas, así como el acceso a oportunidades de trabajo.
Acceso a la salud limitado
En materia de salud, refiere el documento, el ingreso del Seguro Popular en 2004 representó un avance en términos de igualdad a la protección social de la salud.
Sin embargo, apunta el PND, su paquete de servicios es limitado en comparación con la cobertura que ofrecen el IMSS y el ISSSTE a sus derechohabientes, y también “representa un reto para promover la formalidad del empleo con el tiempo”.
El documento señala que entre 2000 y 2010, el gasto público en salud como porcentaje del PIB creció de 2.6% a 3.1%, lo que representa un aumento de 19.2%. Sin embargo, “este nivel de gasto sigue siendo bajo en comparación con el de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)”.
Se ha avanzado también en el aumento de la esperanza de vida o la disminución de la mortalidad infantil. La mortalidad materna se redujo a menos de la mitad entre 1990 y 2011, al pasar de 89 a 45 defunciones de mujeres por cada 100 mil nacidos vivos. Sin embargo, la cifra aún está lejos de la meta de 22 defunciones, pactada para 2015 con países miembros de la ONU.
La obesidad es otro indicador. En 2008 su atención representó un gasto de 67 mil millones de pesos. “De no actuar, el costo que pagaremos en el futuro será mayor a la inversión requerida hoy para implementar políticas que hagan frente a esta problemática”, advierte el documento.
Seguridad social insuficiente
Un problema más de desigualdad es el sistema de seguridad social, que está directamente relacionado con la condición laboral y favorece principalmente a quienes cuentan con un trabajo formal. Actualmente el 84% del gasto del gobierno en protección social está destinado a ese sector de la población que representa apenas un 40% del total. El resto está en la informalidad.
Dicho de otra manera, sólo el 15.6% del gasto de seguridad social del gobierno se utiliza para atender al 60% de la población, fracción en la que se ubican las personas de menores ingresos.
El sistema, señala el PND también se caracteriza por la falta de “portabilidad de derechos” cuya consecuencia directa es que quienes deciden cambiar de empleador, antes de cumplir con cierta antigüedad laboral, pierden sus beneficios de pensión y atención médica lo que genera una gran cantidad de trabajadores con largas trayectorias laborales y desprotección de la vejez.
Dentro del sistema, el IMSS, la institución de seguridad social más grande de Latinoamérica, con más de 16 millones de trabajadores asegurados, “presenta un panorama financiero complicado” por dos factores en particular.
El primero es la prevalencia de padecimientos crónico-degenerativos, cuya atención requiere de mayores recursos económicos; y el segundo, los retos financieros derivados de su régimen de jubilaciones y pensiones y de una contratación acelerada de personal en los últimos años.
Por su parte, el ISSSTE, la segunda institución de seguridad social más importante del país, “requiere ser fortalecido para garantizar su viabilidad”.
El reto para el gobierno actual en materia de seguridad social, señala el PND, es llevar a cabo políticas que fortalezcan la situación financiera de ambas instituciones y que considere un seguro de desempleo que proteja a las familias ante cambios temporales en la condición laboral.
El acceso a la vivienda digna también se ha convertido en un problema, debido en parte a que la oferta de casas se encuentra lejos de servicios como escuelas, hospitales y centros de abasto. Esto ha generado, según el PND, comunidades dispersas, un debilitamiento del tejido social y un uso poco eficiente de los recursos de la economía.
Actualmente, según el Censo de Población y Vivienda 2010, ese fenómeno ha generado que cinco millones de casas estén deshabitadas y, otros dos millones, estén ocupadas de forma temporal.
Política social de nueva generación
Ante el panorama adverso, el gobierno de Peña Nieto se plantea el reto de contar con una política social “de nueva generación”: una política enfocada en alcanzar una sociedad de derechos ciudadanos y humanos “plenos”.
La prioridad, señala el documento, será integrar una sociedad con equidad, cohesión social e igualdad de oportunidades.
“Un México incluyente busca consolidar plataformas de movilidad social que contribuyan a cerrar las brechas existentes entre diferentes grupos sociales y regiones del país”, subraya el PND.
La acción del gobierno para lograr un México incluyente girará en torno a cinco ejes: garantizar el ejercicio efectivo de los derechos sociales para toda la población, transitar hacia una sociedad equitativa e incluyente, asegurar el acceso a los servicios de salud, ampliar el acceso a la seguridad social y proveer un entorno adecuado para el desarrollo de una vida digna.

sábado, 10 de diciembre de 2011

@epn gana en una semana lo que un asalariado en un año.

 Gracias a http://vicereinestfeir.wordpress.com/

Estaba en Twitter. Twitteando. De repente alguien me dice “Al del salario de EPN comparado con el mínimo… y viene a que es más de lo que dice ahí, según yo.” refiriéndose a la cita de la carta de Miguel Palacios a Paulina Pretelini, hija de Enrique Peña Nieto, la cual dice así:
Los hijos de la prole, querida Paulina, ganan en un año lo que tu padre gana en una semana.
Y tiene razón. Hicimos cuentas y alguien que gana lo de un salario mínimo al día, gana MENOS de lo que éste hombre se embolsaba en una semana como gobernador. Chequen. Salario de EPN: 143,728.28 Fuente: CNN

Escenario 1:

México tiene más de 50 millones de pobres. 52 según CONEVAL hasta julio de 2011. Fuente: El Universal Cabe resaltar que la pobreza extrema aumentó en EDOMEX. Cerca del 12% de la población vive en extrema pobreza, o pobreza alimentaria y sobrevive con cerca a un dólar por día.
Aprovechando que el dólar anda caro, vamos a tomar el tipo de cambio de 14. 14*365= 5110 Pesos por año. Ahora, 143,728.28 al mes, entre 4 semanas: 35,932.07 pesos a la SEMANA que es el equivalente a 5133.15 pesos AL DÍA. 12% De la población de México gana EN UN AÑO lo que él un UN DÍA.

Escenario 2.

Un asalariado. El salario mínimo por una jornada de 8 horas como lo marca la ley, es deprimente. Vean: $59.89 el de la zona “A”, el más alto. Fuente: SAT Seamos generosos y contemos todos los días del año. 59,89*365= 21,859.85 Una persona que gana un salario mínimo AL DÍA, gana poco menos que lo que obtiene Enrique Peña Nieto en 5 DÍAS.

Apartado

Es triste, pero sobre todo preocupante, que la clase alta crea lo que cree del resto del país. Y más cuando se aspira a querer gobernar dicho país. La política como forma de hacer dinero debe dejar de existir. La política debe ser conocimiento para manejar una nación y mejorar la condición de vida de quienes son gobernados. No empeorarla. Políticos, cuando mueran ¿qué se llevarán? ¿Sus trajes Armani, Rolex en las muñecas y plumas mancuernas Mont Blanc? Nada. La respuesta es nada. Pero podrían hacer las cosas bien y entrar en la historia del país (y no la de los libros, la real, la de la sociedad, la del pueblo), no como ratas déspotas y autócratas sino como alguien que cambió el rumbo de una nación, con trabajo honesto, levantándola de sus ruinas y haciéndola esplendorosa como otrora fue.

Green Go