domingo, 8 de febrero de 2015

Los 10 errores de “Los Chuchos”: de las alianzas al Pacto por México… y el caso Iguala

“Los dirigentes actuales, nacionales y locales, fueron elegidos por más de 2 millones y nadie reclamó”, dijo Navarrete. Foto: Cuartoscuro
“Los dirigentes actuales, nacionales y locales, fueron elegidos por más de 2 millones y nadie reclamó”, aseguró Navarrete el día de su elección. Foto: Cuartoscuro
Ciudad de México, 8 de febrero (SinEmbargo).– Desde que “Los Chuchos” llegaron a la presidencia nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en 2008, la fuerza política empezó con una dinámica que la llevó al declive y a convertirse en un partido “satélite” del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que provocó una desbandada de líderes de peso.
Los roces entre el fundador del instituto político, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, y la cúpula que domina al partido encabezada por la corriente interna Nueva Izquierda (NI) de Jesús Ortega Martínez, terminaron con la renuncia del primero y la hegemonía de los segundos.
Ahora, a diferencia de 2006, cuando Andrés Manuel López Obrador se lanzó por primera vez a la contienda electoral por la Presidencia de la República, el Sol Azteca está en unas cuantas manos: las de “Los Chuchos”: Ortega Martínez, Jesús Zambrano Grijalva, Carlos Navarrete Ruiz y sus aliados, como Héctor Bautista López, actual secretario general y coordinador de la corriente Alternativa Democrática Nacional (ADN).
De acuerdo con analistas y con perredistas que en su momento criticaron el actuar de “Los Chuchos”, el grupo político cometió varios errores, entre ellos, su política de alianzas “progresista” con la derecha, la firma del Pacto por México que secundó las reformas estructurales del Presidente Enrique Peña Nieto, el respaldo a candidatos de la talla de José Luis Abarca Velázquez –acusado de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa– en Iguala, y el minimizar la salida del partido de López Obrador y Cárdenas Solórzano.
Sin embargo, y a pesar de los errores, los expertos dicen que a la cúpula que domina al PRD no le importa perder a la izquierda electoral y quedarse con el “cascajo” de un partido moribundo, siempre y cuando, la franquicia sea rentable.

1. LA POLÍTICA DE ALIANZAS

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En distintos estados, el PRD fue a elecciones en alianza con el PAN. Foto: Cuartoscuro
Carlos Sotelo García, en enero de 2014, cuando era uno de los aspirantes a la presidencia nacional del partido, criticó la política de alianzas que adoptó el Partido de la Revolución Democrática (PRD) a partir de la llegada de “Los Chuchos” a la dirigencia.
“Esta dirección que tiene el partido, donde ha estado Guadalupe Acosta Naranjo, luego Jesús Ortega, ahora Jesús Zambrano como presidentes, no digo que haya responsabilidades personales, ellos han sido los presidentes de equipos que recibieron al partido de un tamaño y ahora lo tienen de otro. En un tramo de cinco años hemos perdido las gubernaturas de Zacatecas, Michoacán, Chiapas, Baja California Sur, el ayuntamiento de Cancún, Quintana Roo, hemos perdido al principal líder de las izquierdas en México, Andrés Manuel López Obrador, que decidió separarse e irse a formar otro partido político. Hemos perdido en estos cinco años la confianza de varios sectores de la sociedad, de movimientos, liderazgos, sindicatos”, dijo en entrevista para SinEmbargo.
En ese momento Sotelo, quien ahora tiene a su cargo la Secretaría de Asuntos Municipales y Desarrollo Regional del partido, criticó la alianza con el Partido Acción Nacional (PAN), impulsada a partir de 2009.
Una política de amplias alianzas para ganar elecciones al interior del país, como las gubernaturas de Sinaloa y Puebla, así como alcaldías.
“Confiando en el buen olfato de algunos dirigentes y eso significó un extravío del partido, que inició con Felipe Calderón con la alianza electoral 2010, una alianza política-electoral, económica con el régimen, lo han continuado con Peña Nieto. En el 2010 sucedió el viraje a la derecha. No había una sola razón ni social, ni política que sostuviera una alianza, no había una razón, porque habían hecho un fraude a López Obrador, entonces Jesús Ortega y los dirigentes, incluyo a René Bejarano, Héctor Bautista, Amalia García, todos juntos votaron en el Consejo Nacional en febrero de 2010 la alianza con el PAN. Fue el gran error, eso nos dividió”, afirmó Sotelo.
Estas alianzas no significaron para el PRD un avance electoral sustancial, pues el Gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, responde al PAN en su totalidad, mientras que Mario López Valdez (Malova), Gobernador de Sinaloa, es esencialmente priista.
En noviembre de 2014 en el Congreso Nacional de Oaxtepec, Morelos, los perredistas cambiaron sus estatutos y decidieron, a partir de la división que surgió al interior del partido por el Pacto por México, acotar las coaliciones con sus aliados naturales, las fuerzas de izquierda.
“Tenemos varios escenarios: primero Morena [Movimiento de Regeneración Nacional] no irá en alianza con nadie, porque la Ley se lo impide y tiene que ir por su registro. De manera natural las alianzas tienen que ser con PT [Partido del Trabajo] y MC [Movimiento Ciudadano] , pero la verdad, la presencia de nuestros compañeros en algunos lados es nula, y se debe tratar de consolidar nuestra fuerza y presencia en los territorios, entonces se deberá buscar la alianza con el PAN en muchos lados”, explicó Armando Contreras Luna, entonces secretario de Alianzas de la fuerza política.
Sin embargo y a pesar de los estatutos, la dirigencia actual encabezada por Carlos Navarrete Ruiz, también del grupo “Los Chuchos”, permitió una amplia alianza electoral en el Distrito Federal para las elecciones de este año, entre el PRD y el Partido Nueva Alianza (Panal) fundado por la ex dirigente magisterial Elba Esther Gordillo Morales.

2. PRIVILEGIAR LA PUGNA ENTRE CORRIENTES

En diciembre, Carlos Navarrete Ruiz, dirigente nacional de la fuerza política, llamó a los miembros del Sol Azteca a dejar las pugnas entre corrientes y reconoció que de lo contrario “seremos la generación del fracaso de la izquierda partidaria”.
“Necesitamos cambiar la dinámica de la disputa entre corrientes. Si no cambiamos, nos iremos debilitando más y nuestros electores cambiarán de preferencia. Es mejor que lo entendamos y actuemos en consecuencia. Este esfuerzo no puede ser de unos cuantos”, dijo Navarrete. Reconoció que si los dirigentes no pueden con la crisis, no merecen ocupar el liderazgo de la fuerza política.
“Si los dirigentes no estamos a la altura de las circunstancias no tenemos derecho a seguir dirigiendo este partido. Lo digo con claridad, o corregimos el rumbo y recuperamos la ética y la autoridad política lastimadas, o seremos la generación responsable del mayor fracaso de la izquierda partidaria mexicana”, dijo.
Las pugnas internas del PRD han sido criticadas tanto por analistas, como por los mismos perredistas de la talla de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien en varias ocasiones antes de abandonar las filas del partido que fundó, llamó a la unidad y a dejar de lado las rencillas y lucha por el poder entre las distintas “tribus”.
El medir sus fuerzas entre corrientes, ha dejado al Sol Azteca sin líderes como López Obrador, Cuauhtémoc Cárdenas y el Senador Alejandro Encinas, entre otros.
Agustín Guerrero Castillo, coordinador de la corriente Movimiento Progresista, lamentó hace unas semanas que el partido se cierre a las propuestas de las corrientes minoritarias.
El bloque de Nueva Izquierda (NI) y Alternativa Democrática Nacional (ADN) y sus aliados, lo tienen todo y se llevan todo, dijo.

3. DESESTIMAR LA SALIDA DE AMLO

Convoca AMLO a ciudadanos para protestar de manera pacífica. Foto:  amlo.org
Andrés Manuel López Obrador salió del PRD para fundar un nuevo partido: Morena. Foto: amlo.org
De acuerdo con una fuente al interior del partido, López Obrador decidió renunciar al PRD después de las elecciones de 2012, porque a pesar de ser el candidato carismático que atraía de forma masiva millones de votos, las cúpulas del partido, dominadas por “Los Chuchos” y en ese momento, por la segunda corriente más importante, Izquierda Democrática Nacional (IDN) de René Bejarano, le negaron la oportunidad de colocar a sus líderes en la distribución de candidaturas.
“Obrador traía una lista de su gente y pidió una serie de candidaturas, reclamó un porcentaje para su gente, pero ni Nueva Izquierda, ni IDN ni ninguna otra corriente quiso ceder sus lugares. Entonces Obrador dijo: ‘Me voy y formo mi partido. En 2015 el panorama para la izquierda será terrible, nos van a ganar, y en 2018 si la izquierda quiere ganar, tendrá que negociar con Obrador”, dijo a SinEmbargo uno de los perredistas más importantes al interior de una de las principales corrientes o “tribus” del Sol Azteca.
Es decir, el candidato a la Presidencia de la República, no contaba con la fuerza suficiente para negociar con el resto de las tribus enquistadas del PRD. Sin embargo, su salida no causó una revisión interna en las cúpulas del Sol Azteca, explicó.
Jesús Zambrano Grijalva, ex presidente del partido, desestimó en marzo del año pasado los 30 millones de votos que Obrador obtuvo entre las dos elecciones en las que participó como abanderado del PRD.
“Si las sumas son 30 millones de votos, pero son 15 en una y 15 en la otra, digo, no sumemos peras con manzanas porque no te van a dar las cuentas. Pues así suceden los fenómenos, ¿y el PRD se desmoronó?, ¿el PRD desapareció porque se salió Andrés Manuel?, ¿pues no dijo que traía tres millones de afiliados Morena [Movimiento de Regeneración Nacional]?, pues apenas pudieron tener unos cuantos cientos de miles en año y medio y nosotros en este tiempo de la reafiliación ya llevamos tres millones de nuevos afiliados. El mito de que él era el único que podía llenar el Zócalo se acabó; ahora el único que puede llenar el Zócalo con fuerzas de izquierda se llama PRD. Entonces yo no me asumo como culpable, como responsable de la salida de Andrés Manuel, cada quien es responsable de sus actos, de sus decisiones, y cada quien asumirá las consecuencias de esas decisiones y será juzgado por la historia”, dijo Zambrano.
Pero López Obrador formó su partido y en este año va, según los expertos, por el principal bastión del PRD: el Distrito Federal.
Héctor Quintanar, especialista de la Facultad Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), consideró que 2015 es fundamental para garantizar un 2018 exitoso.
“El Distrito Federal es una ciudad donde está el origen de Morena. Los antecedentes de Morena se hayan sin duda en esta ciudad, desde el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y hay delegaciones como Iztapalapa y la Cuauhtémoc en donde pueden tener un avance electoral”, expuso.
Para el politólogo, Morena va por la militancia perredista en este año, y aunque el PRD tiene sus bases clientelares bien definidas, el tabasqueño le arrebatará escaños importantes.

4. EL PACTO POR MÉXICO

Desde el Pacto por México, el PRD se convirtió en un partido satélite: analistas y perredistas. Foto: Cuartoscuro
Desde el Pacto por México, el PRD se convirtió en un partido “satélite”, coinciden analistas y militantes perredistas. Foto: Cuartoscuro
Héctor Quintanar opinó que fue el Pacto por México el rasgo distintivo que selló el proyecto político de “Los Chuchos” para el PRD.
“Hacer pactos con sus enemigos históricos, olvidándose que una buena parte del PRD nació como una incisión del PRI [Partido Revolucionario Institucional], olvidando sus propios orígenes se fueron a los brazos de los priistas y se desdibujaron, hay bastantes signos que lo confirman”, indicó Quintanar.
Para el especialista de la UNAM, el PRD se perdió en un afán de “quedar bien con todos” y se olvidaron de su misión de defender su posición ideológica.
Fue el Pacto por México, que firmó Jesús Zambrano en diciembre de 2012, el que cimbró a otros líderes perredistas que estuvieron en desacuerdo con la firma de un convenio que beneficiaría y avalaría las reformas estructurales de Enrique Peña Nieto.
“Los Chuchos” defendieron el pacto con el argumento de que el partido era “progresista” y que de nada servía oponerse por oponerse al proyecto presidencial.
Había que ser generadores de un cambio y de un proyecto y no un partido que dijera “que no a todo”, dijeron Ortega y Zambrano en más de una ocasión.
En ese lapso el partido se dividió en dos: los perredistas en contra del Pacto por México y lo que estaban a favor, dijo Alejandro Sánchez Camacho, cuando aún era secretario del Sol Azteca.
A mediados de año, cuando el Pacto por México estaba en todo su apogeo, con la Reforma Energética en puerta y todavía con un PRD apostándole al diálogo, César Camacho Quiroz, presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), se jactó después de instalar la mesa de negociación de la Reforma Política-Electoral en el Hotel Hilton de la Ciudad de México, del éxito del acuerdo, con la complacencia de sus firmantes.
“A ocho meses de su firma el Pacto por México es eficaz, de los 95 compromisos, 55 están en avance o cumplidos y 33 esperan. El Pacto crece y se hace grande. Crece, porque las reformas constitucionales aprobadas se desarrollan en legislaciones secundarias y si el Pacto crece significa que madura y se engrandece. Esto acredita su capacidad transformadora”, dijo.
El priista prosiguió: “Muestra un potencial que atemoriza a los reaccionarios y conservadores y acredita la eficacia de la política. El Pacto se ha hecho más complejo… el Pacto va por más reformas”.
Ese mismo día, Jesús Zambrano Grijalva dijo estar convencido de que con la propuesta energética del PRD, la izquierda tendría con qué debatir con las propuestas del PAN y del PRI en el seno del Pacto.
“Vamos a presentar nuestra propuesta y ojalá y se convenzan de que lo mejor que puede hacer es que sea la gente la que decida. Voy a tratar de convérselos de que no es necesario reformar la constituciónn para modernizar a Pemex”, dijo en agosto.
Jesús Zambrano defendió el Pacto hasta el final. Lo defendió en el Congreso Nacional del partido en Oaxtepec, Morelos en noviembre, unos días antes de que el acuerdo concluyera y logró que 80 por ciento de los consejeros perredistas votaran a favor de mantenerse dentro del pacto.
Días después tuvieron que rectificar y salirse del Pacto porque la Reforma Energética se aprobó en el Congreso de la Unión sin tomar en cuenta el voto perredista ni los esfuerzos de Zambrano.

5. HACER DEL PARTIDO UNA FRANQUICIA

Telésforo Nava Vázquez, investigador y experto en la izquierda mexicana de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), aseguró que “Los Chuchos” hicieron del PRD su franquicia personal, para venderla al mejor postor, sin importarles de ninguna forma ganar la Presidencia de la República.
“Es una burocracia muy consolidada, muy hecha y que se apropió el PRD, ellos van a buscar conservar el registro del partido porque para ellos es suficiente, les sirve para tener sus puestos, sus cargos, sus familiares, es lo que les interesa, no van aceptar nada que atente contra su poder, mucho menos van aceptar dejar ese poder”, dijo.
Y aunque para Nava “Los Chuchos” se quedaron con el “esqueleto” o el “cascajo” del partido, después de la renuncia de Cárdenas Solórzano, al Sol Azteca aún le queda vida.
“Los Chuchos se adueñaron desde hace mucho del partido. El PRD, cuando surge, fue objeto de una persecución terrible que hizo Carlos Salinas de Gortari, asesinaron a más de 300 militantes del PRD y había un golpeteo diario en contra de Cárdenas. Pero en 1994-1995, Porfirio Muñoz Ledo, [René] Bejarano y Los Chuchos empiezan a pactar con el PRI y a entrar a ese régimen de los partidos y subordinarse al gobierno”, explicó el investigador.
Nava recordó que la sumisión del partido al poder forma parte de un proyecto político que inició desde el interinato de Guadalupe Acosta Naranjo y que tomó fuerza entre 2008-2011 con Jesús Ortega Martínez, el líder de “Los Chuchos”.
“Todos andan tras el billete, los elevados salarios, el glamour del poder. A ellos no les interesa que el partido elabore un programa para llevar al pueblo a la lucha para cambiar la situación que significa el PRI”, dijo.
Nava indicó que el PRD se convirtió en un botín que las diferentes “tribus” pelean y se reparten y donde hoy el PRI juega un papel importante.
“Se instituyó la frase ‘acuerdo mata estatuto’, la ley en el PRD no sirve para nada, las bandas se ponen de acuerdo, pasan sobre el estatuto e imponen la ley de las bandas. La dinámica del partido es de subordinación absoluta a la política de Peña Nieto”, explicó.

6. DARLE LA ESPALDA A CUAUHTÉMOC CÁRDENAS

Foto: Cuartoscuro.
Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano abandonó el partido el año pasado. Foto: Cuartoscuro.
Uno de los errores más importantes de “Los Chuchos”, de acuerdo con los expertos y con perredistas, fue darle la espalda a Cárdenas y permitir su renuncia.
El líder moral del partido renunció, sin más, después de no encontrar eco a la solicitud de una nuevo Comité Ejecutivo Nacional para el PRD. El fundador pedía la renuncia de Carlos Navarrete.
Pero antes de la renuncia del dirigente, “Los Chuchos” prefirieron aceptar la de Cárdenas y las críticas no se hicieron esperar.
La coalición de Izquierda a la que pertenecían los senadores Miguel Barbosa Huerta y Alejandro Encinas Rodríguez, lamentaron la decisión.
“La renuncia del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas representa el mayor golpe que ha tenido el partido en su historia. La respuesta que la dirección nacional dio a las propuestas presentadas por el ingeniero a sus señalamientos, a la iniciativa de trabajar para modificar de fondo los problemas estructurales del partido, fue recibida con oídos sordos, por la sencilla razón de que afecta sus intereses. Es una demostración de que no existe en esta dirección ni interés ni voluntad para iniciar un proceso de transformaciones de la envergadura que se requiere”, señaló la Coalición en noviembre.
Cárdenas escribió una carta dirigida a Navarrete y a los otros dirigentes del CEN del PRD:
“Está a punto de disolverse o de quedar como una simple franquicia político electoral, subordinada a intereses ajenos a los de su amplia base militante, a partir de encontrarse inmerso en un ya largo proceso de pérdida de autoridad moral como institución y de pérdida de autoridad moral de sus dirigentes; de disminución creciente de su militancia en toda la República”, sostuvo en la misiva.
Algunos expertos coincidieron que si el PRD estaba herido por las continuas pugnas internas antes de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, después del escándalo de Iguala, la fuerza política recibió la estocada final que beneficiará no sólo a Morena, sino a la derecha y centro-derecha.
Para Virgilio Bravo Peralta, director del Centro de Negociación, Mediación, Conciliación y Arbitraje (CENCA) del Instituto Internacional de Estudios de Derecho y Jurisprudencia (IIEDJ), el PRD seguía siendo una opción de izquierda a pesar de la salida de López Obrador: “Pero a partir de Guerrero y de [José Luis] Abarca, es un partido más en crisis y, ya no es aquel partido que abanderaba las mejores causas sociales. Se vio reducido a una cúpula que lo toma como botín, ha perdido la mitad del capital político que tenía”.

7. EL CASO IGUALA

José Luis Abarca y su esposa. Foto: Cuartoscuro.
El perredista José Luis Abarca y su esposa fueron detenidos por la desaparición de los normalistas y por sus presuntas ligas con el crimen organizado. Foto: Cuartoscuro.
La desaparición de 43 estudiantes y el asesinato de otros entre la noche del 26 de septiembre y la madrugada del 27 del año pasado, cimbró al PRD. El error que cometieron y que el mismo Navarrete Ruiz reconoce, fue avalar como Alcalde a José Luis Abarca Velázquez, un hombre involucrado con el narcotráfico.
De acuerdo con René Bejarano Martínez, “Los Chuchos” no pueden decirse desconocedores de las actividades de Abarca, pues él lo denunció en 2013 por la muerte de varios perredistas opositores.
Nueva Izquierda sabía quién era Abarca, pero no hizo nada, dijo Bejarano el día que tomó protesta como nuevo presidente nacional Carlos Navarrete.
Ese día Navarrete estaba radiante y celebró con Mariachis en el hotel Sheraton María Isabel de Avenida de la Reforma su triunfo. Era en la madrugada cuando los trabajos del Consejo Nacional que lo eligió concluyeron y apenas dio algunas declaraciones sobre Iguala.
Dos días después, Navarrete viajó con todos los miembros del nuevo Comité Ejecutivo Nacional (CEN) a Iguala y pidió perdón por los actos de Abarca.
Luego declaró a la prensa que no había recibido un nombramiento, sino “nos entregaron un cartucho de dinamita en las manos”.
Pero se siguieron equivocando. De acuerdo con el Senador Alejandro Encinas, no se investigaron los nexos de la esposa de Abarca con el crimen organizado, antes de elegirlo candidato, y después de la bomba del 26 de septiembre, las cúpulas del PRD no deslindaron responsabilidades sobre quiénes fueron los que apoyaron al ex Alcalde
“Había denuncias expresas de Abarca donde se le vinculaba al homicidio de militantes perredistas, el de Arturo Hernández Cardona y otros dos compañeros, y ni la autoridad federal ni local ni la dirección del partido tomó cartas en el asunto. Nueva Izquierda debe afrontar la responsabilidad y ayudar a esclarecer la situación e identificar el nivel de penetración que tuvo este grupo criminal en las filas del partido en Guerrero y que la autoridad deslinde responsabilidades”, dijo Encinas.

8. LA DEFENSA DE ÁNGEL AGUIRRE

El Gobernador con licencia de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero y el dirgente del PRD, Carlos Navarrete. Foto: Cuartoscuro
El Gobernador con licencia de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, y el dirgente del PRD, Carlos Navarrete Ruiz. Foto: Cuartoscuro
Aún con el caso Iguala a cuestas, la dirigencia del PRD sostuvo y protegió, hasta la fecha, al Gobernador con licencia Ángel Aguirre Rivero.
Fueron “Los Chuchos” y sus aliados de las corrientes afines, quienes decidieron no exigirle la renuncia, ni la licencia a Aguirre Rivero, aún cuando en las calles de Chilpancingo, Guerrero y del Distrito Federal, la población marchaba solicitando juicio político para el mandatario.
La renuncia se dio en medio de un estira y afloja entre un grupo de corrientes que son minoría al interior del partido y las corrientes mayoría,“Los Chuchos” y ADN, las cuales conformaron un bloque que consiguió a un poco más del 70 por ciento de los consejeros nacionales que decidieron que Navarrete sería el nuevo presidente.
Pablo Gómez Álvarez participó en un Consejo Extraordinario y llamó la atención sobre la crisis que vive el PRD y enfatizó que el Consejo Nacional se equivocó al no admitir la propuesta de la corriente Patria Digna de solicitarle a Ángel Aguirre su renuncia y además, reconocer su responsabilidad política en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
La mayoría del Pleno del Consejo Nacional del PRD votó una semana antes de que Ángel Aguirre se viera obligado finalmente a renunciar, en contra de solicitarle licencia y reconocer culpabilidad política del Gobernador.
Carlos Navarrete dijo que de los 291 consejeros nacionales que asistieron a la plenaria, 272 votaron a favor de su resolutivo, que no incluía la necesidad de pedir licencia inmediata al Gobernador de Guerrero y tampoco el reconocimiento de su culpabilidad política, como lo propuso la Coalición de Izquierda y fundadores del instituto político como Pablo Gómez Álvarez.
“En términos de la Constitución, el Ejecutivo no tiene responsabilidad política, pero Aguirre sí la tiene”, dijo Gómez durante ese Consejo.
Miguel Barbosa y el Senador Alejandro Encinas propusieron que fuera la dirigencia quien solicitara inmediatamente la renuncia al ex Gobernador, sin éxito
Gómez Álvarez advirtió que la posición de la dirigencia era una “posición política equivocada de la mayoría de la dirección de no buscar la salida de Ángel Aguirre sino esperar, yo no me explico qué se está esperando”.
A principios de enero, el Senador Armando Ríos Piter, el principal aspirante del PRD a la gubernatura de Guerrero, renunció a sus aspiraciones aludiendo que Jesús Ortega le pidió realizar un acuerdo con Ángel Aguirre a cambio de apoyo a su candidatura.
El Senador dijo que se le propuso un acuerdo “obscuro” que incluía a Ángel Aguirre y que se trata de tener “omisiones graves” o “incluso acciones que tengan que ver con lo penal”.
“A mi me insinuaron que para procesar el apoyo a mi candidatura, tenía que hacer un acuerdo con varios actores políticos, entre ellos con el ex Gobernador que es parte del problema y no la solución. No estoy dispuesto a participar en un acuerdo de ninguna naturaleza que tenga que ver con el anterior Gobernador”, reveló.
Luego en entrevista en Primero Noticias, el Senador Ríos Piter contó que “[Jesús Ortega] me sugirió y en ese contexto, pues yo le señalé que no me parece pertinente, le dije, a mí no me parece que tener un acuerdo con alguien que desde mi punto de vista todavía es parte del problema y no es la solución”.
Armando Ríos Piter afirmó que Aguirre Rivero juega actualmente un papel importante al interior del PRD. “Tiene una fuertísima injerencia, y es parte de mi decisión”.

9. MENOPRECIAR A LÍDERES

Presentación del Plan . Foto: Cuartoscuro
Porfirio Muñoz Ledo (derecha), otro de los líderes que han abandonado al PRD. Foto: Cuartoscuro
Según los expertos, uno de los errores más graves de la dirigencia que encabezan “Los Chuchos” es menospreciar la salida de los líderes perredistas que abandonaron al partido, empezando por Cuauhtémoc Cárdenas.
A lo largo de su historia, el PRD ha perdido poco a poco a muchos de sus líderes y fundadores. Jorge Alcocer en 1990; Gilberto Rincón Gallardo,1991; Porfirio Muñoz Ledo, 2000; Rosario Robles Berlanga, 2004; Andrés Manuel López Obrador, 2012 y el fundador y líder moral Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano en 2014.
Pero para Carlos Navarrete Ruiz el que estos liderazgos renuncien, no significa una desbandada, pues confía en los perredistas de base. Los que mueven a la población, los que trabajan en la calle.
“No veo una desbandada, quizá algunos estén pensando retirarse, los que ya están ausentes de la vida del partido. Algunos andan en el extranjero de vacaciones, tienen meses, años, nadie se va de dónde no esta”, dijo Navarrete un día después de la renuncia de Cárdenas.
Navarrete incluso aseguró que con la renuncia de Cárdenas se cerraba un ciclo de 25 años de construcción de partido y se abría uno nuevo, con sangre nueva de todos sus funcionarios públicos, gobernadores y dirigentes perredistas.
En la víspera de la salida de Alejandro Encinas le dedicó una carta donde lo despidió y le dijo que mantuvo una “cómoda indefinición”.
“Otro partido te espera en sus filas y ya te ha dado la bienvenida. Muchos esperamos que des el paso y te agrupes con quienes, es evidente, tienes más coincidencias políticas”. “No hacerlo te mantendría otra vez en la cómoda indefinición que has mostrado en más de una ocasión, pues es claro que resulta más atractivo quedarse en el Grupo Parlamentario de los Senadores del PRD con todas las prerrogativas que ello implica, que asumir el reto de ser un Senador de un Partido nuevo en busca de su registro”, le dijo.
Sin embargo, los expertos coincidieron en que, restarle importancia a la salida de políticos de peso, no es lo mejor para un partido que pierde líderes.
Con la salida de Andrés Manuel López Obrador, el PRD perdió a muchos perredistas de base que ahora forman parte de las filas del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
Al final “Los Chuchos” y sus aliados irán minando la fuerza del partido, pues con “un político de peso también se va gente de base”, dijo Telésforo Nava Vázquez.
Si bien en lo inmediato no se espera que el padrón del PRD se desinfle en un instante, sí habrá desbandada de líderes, indica Héctor Quintanar.
“Se les fue Cárdenas, se les van ex presidentes del partido, nada más les quedan sus clientes: las estructuras clientelares que han ido forjando con los años”, explicó.

10. UN PARTIDO SATÉLITE DEL PRI

Uno de los errores más graves de “Los Chuchos” que les reclamó Cárdenas Solórzano, es un “entreguismo” del partido al PRI.
En noviembre del año pasado, Cárdenas se presentó en el Congreso Nacional de Oaxtepec Morelos donde se plantó frente al entonces presidente nacional Jesús Zambrano Grijalva y le dijo que el partido que dirigía apoyó al “entreguismo” durante los últimos años.
“La representación de la izquierda mexicana, que la gente reconoce, quede en fuerzas que han venido trabajando sin definición ideológica, sin verdadero proyecto nacional consciente o inconscientemente, apoyando al entreguismo”.
Cárdenas prosiguió: “Estas contradicciones nos desacreditan, nos debilitan, nos desdibujan. Ninguna ventaja ha sacado el PRD, salvo alguna posición burocrática y no política y por cierto menor”.
Antes de Cárdenas, el Jefe de Gobierno Marcelo Ebrard Casaubón, acusó que el grupo político de Jesús Ortega convirtió al Sol Azteca en un partido “satélite” del gobierno que encabeza el priista Enrique Peña Nieto.
“Podemos hacer todas las encuestas que se quieran, pero es evidente que en una consulta abierta, el grupo que está en el poder y que representa la continuidad de un partido diría yo satélite del gobierno federal, esa continuidad está derrotada si se sigue lo que dicen los ciudadanos. No se trata sólo de un tema personal, sino de qué va a pasar con el partido más importante de la izquierda mexicana”, dijo.
El Senador Alejandro Encinas, antes de renunciar al partido, opinó que el PRD tenía “el tiro de gracia”, pues perdió su perfil opositor.
Encinas reconoció que el Sol Azteca vive la peor crisis de su historia, la cual no será resuelta por la dirigencia actual encabezada por “Los Chuchos”.

“Se requiere una refundación que recupere la vocación de independencia y autonomía del PRD respecto a los poderes políticos y económicos, esta refundación incluiría la disolución de todos los órganos de dirección para replantear de nuevo todos los términos, dejando atrás la vida tribal y el reparto de cuotas en el partido”, expuso el perredista.

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