lunes, 27 de junio de 2016

MORENA MARCHA EN APOYO AL MAGISTERIO.

Más allá de: '¡obstaculizaron la "verdadera" marcha!', '¡fue solo un grupo de personas!', '¡fueron solo acarreados!', '¡esa marcha era "indigna"!', '¡quítate que la calle es mía, tú no juegas!', entre otras expresiones del gremio chayotero-ardillíl (adivine usted cuál frase pertenece a Ricardo Alemán y cual al rrrrrrrevolucionario de cómodo asiento de la red, terminan ya sincronizándose en su entusiasmo anti-Morena como reloj suizo), el hecho es que Morena seguirá apoyando al magisterio y muchos maestros seguirán caminando junto con Morena.

Lástima por los enojos que esto cause, de verdad lamento el desgaste hepático innecesario, pues los trasplantes no se dan precisamente en maceta.

La solidaridad, por mucho que se gritoneé y manoteé, no pueden prohibirla, así como tampoco pueden evitar que la calle, siendo una vía pública, la hagamos parte de nosotros en nuestra condición de Movimiento en apoyo a muchas luchas. Esa es la esencia de gran parte de la militancia de Morena y de personas que son afínes al Proyecto que encabeza y eso es algo que no podrán quitarnos nunca. Eso también es el aval de Morena. Al final, fue enriquecedor ver a muchos sectores de la sociedad civil, apoyando esta manifestación no por Morena, sino por el magisterio. Bravo por quienes logran poner encima la causa y sacudirse las pajas mentales.

Ya ni qué decir de las acciones que no llaman reflectores y que sigue realizando Morena en pro del magisterio. Dado el derrame biliar que ha causado esta manifestación, cierro con la frase: 'Si eres tan efectivo: rebásame'.



































































No te confundas, el enemigo es solo UNO.

CHAIRO .- Fabrizio Mejía

Siempre me he preguntado qué lleva a alguien a apoyar algo que le perjudica. La respuesta simple es la que da Carlo Cipolla en su libro Allegro ma non troppo. Él distingue cuatro tipos de personas: los buenos, que actúan en beneficio de ellos y los demás; los incautos, cuyas acciones sólo benefician a los demás; los malos, que obtienen ganancias a costa de perjudicar a los demás; y los estúpidos, que se perjudican en la medida en que arruinan a los otros.
En el caso de quienes aplaudieron el asesinato de los maestros en Nochixtlán, Oaxaca –sí, como lo oyen, y abundaron–, anhelaría que la explicación fuera más compleja. Me ocupo no de los opinólogos que cobran como publicistas en las secretarías de Estado y los gobiernos de los estados, sino de los que no se benefician en nada de ese aplauso. Por un lado, reviven una vieja tradición autoritaria que clama por confundir autoridad con orden y éste con uso de la fuerza. La testosterona como política pública, la hombría como memorándum. Es la autoexculpación después de la masacre de 1968: “En lugar de estudiar, andaban metiéndose en política”. No sólo la víctima es culpable –y no los que ordenaron la matanza o los que taimadamente permitieron con su silencio que sucediera–, sino que también se refuerza la idea de que todos debemos estar en el lugar que nos corresponde, como en mural de Diego Rivera –los explotadores bebiéndose con putas sus ganancias, los explotados sufriendo, esclavos de la debilidad de sus propias rodillas–, donde lo inamovible es estable. Implica una sociedad de castas, colonial y de retablo: si todos hicieran lo que les corresponde, la armonía advendría. Por lo tanto, los que se mueven, desarreglan y –como diría el eterno líder obrero, Fidel El Nuestro– “no salen en la foto”. El discurso de lo estático también lo es de lo estoico. La ideología de la cultura priista no es, como se sabe, ni de izquierda ni de derecha, sino del saber acomodarse. Se mueve apenas lo necesario para perder lo mínimo. Sus súbditos son adiestrados en “lo mexicano”: el aguante del dolor, la resignación de ceja levantada, la contención que permite confiar en que todo va a empeorar; ese fatalismo. La cultura priista es una del miedo y sus súbditos aprenden a simular que no están aterrados. La carcajada en medio de la balacera: “Es que los mexicanos nos reímos de la muerte”. Como discurso de dominación, “lo mexicano” es paralizante. No por nada a los estudiantes masacrados en 1968 se les acusó de “extranjerizantes”, de tener “ideologías ajenas a la Revolución Mexicana”. Protestar no es de patriotas, según el panfleto de la mexicanidad. Es resistir la injusticia como una desgracia casi congénita y, luego, acomodarse sobre los despojos que dejó. “Que se pongan a trabajar”, dice la cultura priista ante toda protesta. Así, con las demandas convertidas en simples quejas, los que se mueven se buscan con ello su propio desenlace y su derrota final.
Pero existe un añadido novedoso al discurso de lo pasmado: un dudoso prestigio de acatar el estado de cosas, aunque no te beneficien. La idea de que votar a la derecha o justificarla es acercarse a los ricos. En la dinámica cortesana, el súbdito que alaba al más poderoso recibe a cambio algún beneficio. En el caso de nuestra sociedad de castas, el que apoya el inmovilismo aterrorizado no recibe más que su propio espejismo: si apoyo al poderoso, dejo de ser pobre, tengo buen gusto. La superioridad estriba sólo en querer creer que la propia situación no se parece a la de “los jodidos”. Que si estamos mal es porque –como dijo un cómico de la televisión– “no le chingamos” lo suficiente. Que, un día, en efecto, me veré como las Kardashians, con sus casas, sus viajes, sus implantes. El discurso por la igualdad es amenazante para quien cree que la vida lo recompensará algún día por su obediencia al poder. Los desesperados son “los de abajo” que necesitan protestar o disentir. Y, éstos, además son “pandrosos” –no siguen la moda–, “indígenas” –usado en términos despectivos por su pobreza, rasgos fenotípicos y sus lenguas– y, últimamente, “chairos” –la restauración de “naco”, ahora asimilada a la izquierda–. En la medida en que desprecio la realidad de mi propia pobreza, desdeño a los que protestan contra ella. Protestar, indignarse por la injusticia sería aceptar que la padezco. El chairo siempre es el otro.
Pero todavía hay una pieza más en lo publicado esta semana: gente aprobando una masacre. La cultura neo prestigia la insensibilidad y la distancia de un Narciso cuyo pobre reflejo es, si acaso, un iPhone. Desde el inicio –los cowboys–, lo cool es no mostrar las emociones ni los afectos, pero ahora, también, es ser antiintelectual. Lo superficial como celebración de la ligereza y el desdén a lo geek, esa fascinación por la información específica. Lo vano e insustancial como una vanidad prestigiosa: no informarse para no preocuparse, despreciar las búsquedas insaciables de saberes como casi patológicas lleva a lo insensible. Si nada es para tanto, hasta una masacre es celebrable. No es que los que aplaudieron los crímenes de los maestros tengan una postura a favor de la reforma educativa –no pueden porque eso sería faltar al prestigio de la superficialidad–, es que festejarlo es demostrar inclemencia, un valor de la cultura neoliberal. “You’re fired”, despedía Donald Trump a los concursantes de su show.
Y bien, quisiera que éstas fueran las explicaciones para definir a los que, sin pagos de por medio, apoyaron la represión al movimiento magisterial. Pero sospecho que sí, que la explicación de Cipolla puede ser la más acertada.

La CNTE escala bloqueos en Oaxaca, previo a la reunión con la Segob

Maestros de la CNTE bloquean carretera en Oaxaca. Foto: Octavio Gómez

OAXACA, Oax. (apro).- La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), escaló los bloqueos viales en esta ciudad y su conurbación, ante el segundo encuentro entre sus dirigentes y la Secretaría de Gobernación (Segob) que se realizará hoy.
A partir de las 7:00 de la mañana, se inició la obstrucción de la ruta que conduce al aeropuerto de esta ciudad, donde encontraron una pipa oficial atravesada aunque sin presencia policial.
Con bloqueos intermitentes en Hacienda Blanca –comunidad localizada en la entrada de esta ciudad, donde se desarrolló el operativo federal del 19 de junio– la CNTE mantiene la instrucción, girada desde la semana pasada, de permitir el paso de civiles y automotores de carga, siempre y cuando estos no sean de empresas trasnacionales.
Maestros de la CNTE toman una pipa de la Gendarmería en Oaxaca. Foto: Octavio Gómez
Maestros de la CNTE toman una pipa de la Gendarmería en Oaxaca. Foto: Octavio Gómez
“Bloqueos carreteros: paso libre al pueblo-retención de trasnacionales”, instruye la agenda interna de la CNTE en Oaxaca.
Además del aeropuerto y Hacienda Blanca, se instalaron también obstrucciones viales en las inmediaciones de la sede del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO).
Las medidas de protesta implementadas hoy por el magisterio disidente forman parte de las acciones que se realizan en todo el país como medida de presión al gobierno de Enrique Peña Nieto, que a través de la Segob realizará hoy un segundo intento de diálogo con la CNTE, organización que plantea revertir y reformular la Reforma Educativa.
Elementos de la Gendarmería son retenidos por maestros en Oaxaca. Foto: Octavio Gómez
Elementos de la Gendarmería son retenidos por maestros en Oaxaca. Foto: Octavio Gómez

Una visita a los profes

Maestros en el campamento instalado afuera de la SEP. Foto: Octavio Gómez
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Si yo fuera un Walmart no sabría cómo administrarme le estaba diciendo a alguien que se había tomado la molestia de llamarme para comentar las declaraciones del rector del Instituto Tecnológico de México, el ITAM.
Era 6 de junio y lo dije porque la idea millonaria de los neos es, si acaso, que los estudiantes deben servirle a las empresas –así se ahorran invertir en ellos, ya que la mayoría de las escuelas se sostiene con recursos públicos– y que la educación es como un Walmart. Lo dicho por el rector del ITAM –algunos de cuyos egresados han sido buenos vendedores de los bienes de la nación a sus amigos– era de una vulgaridad de cuartel: “(Los maestros inconformes son) un animal herido de muerte, que lanza gruñidos y zarpazos a diestra y siniestra; se trata de una organización política que agrupa a un gremio radical formado en una ideología guerrillera, rémora de lo peor de nuestro pasado político”. Lo dijo en un acto de un banco y del secretario de Educación. Otros opinólogos habían retado a la inteligencia con llamados a reprimir a los profes sobre la base de que “el gobierno no les tuviera miedo” (la testosterona como política pública), pero nadie recordó “el peor pasado político” como el rector del ITAM, de donde egresaron los Carstens, Aspes, Videgarayes y hasta Sotas (aunque ella, me dicen, no terminó): su discurso era el del general Hermenegildo Cuenca Díaz contra “la subversión” en los años setenta. Se habían alineado los polos: del lado más beligerante –el que maneja a la policía– una idea desdeñosa de la educación pública (un animal herido), de la labor de los maestros (ideología guerrillera, cosa que no existe porque hay guerrillas de derecha, religiosas, sicóticas) y de qué podría hacerse con los inconformes de la “reforma educativa”: exterminarlos. Quisieran que la educación pública se manejara como un Walmart que divide a sus empleados en tres: los competitivos, los aterrorizados y los perdedores. Según las ideas de Mexicanos Primero, la organización empresarial que lanzó la campaña de odio contra la educación pública, los estudiantes son “alumnos” y, en realidad, “emprendedores”, “gerentes”. Cada uno debe ser un Walmart. Por eso dije:
–Si yo fuera un Walmart no sabría cómo administrarme.
Luego llamó Paco Taibo, agitado como siempre. Sentía la misma impotencia cuando escuchamos la propaganda contra la educación pública: los maestros son flojos; estar sindicalizado es “buscar privilegios” –“beneficios indebidos de vividores”– rector says; y la cantaleta del diazordacismo reloaded de que la disidencia debe estar manipulada por intereses ajenos a la idiosincrasia de la patria que, para todo fin práctico, es el Paraíso o vamos rumbo a (“En 20 años”, le calcula el rector del ITAM, vendrá “el México próspero”, es decir, cuando él tenga 83 años).
–Vamos a escucharlos –me propone Taibo.
El género que más practican los escritores no es el cuento, la novela o la poesía. Es la excusa. Pero esta vez me sentí obligado a aceptar: ante la demanda de diálogo de los maestros, el secretario de Educación había puesto como condición que aceptaran de antemano declinar sobre el tema a dialogar. Luego, si bien no manda sobre los profes, parece que sí es el jefe de los policías. La reforma educativa es un examen entre gases lacrimógenos.
A las cinco de la tarde llegamos unos cincuenta escritores a las puertas del Café Habana. En el camino pensé en una paradoja: los neos insisten en “desregular” los mercados –creen que la educación, la salud o el agua son mercancías– pero llenan todo con reglamentos, supervisiones, evaluaciones, monitoreos, cámaras, periscopeadas. Ante la falta de autoridad y confianza que su sistema ha generado imponen algo medible, es decir, números, cifras que ellos creen son incontestables. Una de las consecuencias de imponer números es que la opinión de las personas ya no importa y la gente ya no se compromete con su trabajo ni se hace responsable. Ya no tendrán maestros sino contestadores de opción múltiple. La idea de educación de los Mexicanos Primero es que las escuelas públicas ya no importen: nadie necesita ciudadanos críticos o sensibles; lo que se requiere es alumnos “flexibles” porque la educación debe residir en el trabajo y ya no en las escuelas.
Es 9 de junio. Nos vamos caminando hacia el campamento de los maestros inconformes en La Ciudadela. Curioso que la policía capitalina los replegara justo adonde comenzó la represión que dio origen al movimiento de 1968. Se sientan en una herradura delante de nosotros. Son de Michoacán, de Oaxaca, del Defe, de Guerrero o de un tiempo en que la memoria se usaba para lo sensible: “Un poema, una canción… los jubilados en acción”, gritan los maestros activos desde los sesenta. Lo que escuchamos es la historia de la disidencia magisterial: precariedad laboral, represiones, desdén. Se ven cansados. Discuten, planean, resisten –luchar es aprender a soportar los tiempos muertos– y duermen bajo lonas de plástico muy delgado, soportadas por endebles tubos de PVC que insisten en resbalarse. No sé cómo van a aguantar los aguaceros. Sobre las evaluaciones impuestas nos dicen:
–No tenemos derecho a revisión de examen para preguntas que no pueden contestarse con un simple “sí o no”. Si lo pasas, sólo tienes trabajo por otros cuatro años. Es un examen para castigarnos, no para evaluarnos.
–Tenemos 8 mil despedidos, entre cesados y amenazados. Otros 5 mil no han podido cobrar su sueldo en 10 meses.
–Con los certificados de infraestructura (CIEN) la iniciativa privada construye las escuelas, pero es con bonos en la Bolsa de Valores. Esa deuda la van a acabar pagando los padres de familia.
–La educación –dice un maestro bilingüe del náhuatl– es una forma de sentir el mundo. Eso no puede estandarizarse.
Antes de que baje el sol, los maestros se despiden de los escritores: se toman fotos, se autografían libros, se dan abrazos. Mentir convincentemente y no sentir es algo que aprecian mucho los gerentes de Walmart. Y en eso, también, disentimos.
Dos días después son detenidos dos líderes del magisterio. Desde hace tiempo los gobernantes confunden la autoridad con el uso de la fuerza pública. Lo nuevo es que el poder es ya un callcenter: sin rostro ni ubicación, hecho para contestar pero no para dar respuestas. No sé hacia dónde vamos. Lo único que sé es que no sabría vivir en un Walmart.

Paco Ignacio Taibo II con la #CNTE 26 junio 2016

EPN apoya marcha gay Julio Hernández López

Astillero
 AMLO y la transición
 Pide que renuncie MAO
 Bartlett, en la vanguardia
 EPN apoya marcha gay
Julio Hernández López
Foto
POR LA RECONCILIACIÓN. Tras la marcha a la que asistieron decenas de miles de personas para apoyar a los maestros, Andrés Manuel López Obrador propuso que en el último tercio de su mandato el presidente Enrique Peña Nieto integre un gobierno de transición. Este cambio, explicó, pasa por conformar un gabinete distinto, con una nueva actitud que incluya el diálogo y la reconciliaciónFoto Cristina Rodríguez
L
a marcha organizada por Morena para solidarizarse con el profesorado en lucha (y, también, para medir fuerzas en el curso electoral dominante) tuvo éxito gráfico. La capacidad de convocatoria y movilización del partido en crecimiento fue ratificada a lo largo de un buen tramo del Paseo de la Reforma, de la Estela de Luz al Monumento a Colón, en visualizaciones multitudinarias parecidas a las que han sucedido en otras fases de este movimiento que con distintas denominaciones cumple 10 años de actividad continua. Miles de ciudadanos provenientes de diversas partes del país, más la chilanga numerosidad anfitriona, dieron marco a la protesta por los actos de represión del gobierno, particularmente en Nochixtlán, y a la defensa de la educación pública, en especial ante el embate de la llamadareforma educativa.
El dirigente de Morena y virtual candidato presidencial adelantado, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), reiteró su solidaridad con los profesores en lucha, en congruencia con los acuerdos que ha sostenido en varios estados con representantes de esos trabajadores de la educación y para beneficio laboral de tropas de Internet dedicadas por encargo a esparcir en las redes sociales acusaciones contra el tabasqueño, pretendiendo ligarlo con aspectos sombríos de la lucha magisterial que urden esos difamadores de acción robotizada.
El foro capitalino (que no pudo realizarse en la Plaza de la Constitución por previas maniobras obstructoras realizadas por Miguel Ángel Mancera, quien ya fue mencionado en las arengas de ayer como agregado de pilón en el paquete repudiable que encabezan Enrique Peña Nieto, Miguel Ángel Osorio Chong y Aurelio Nuño) fue aprovechado por López Obrador para elevar la mira hacia el priísta hasta ahora puntero en las manipulables encuestas de opinión que circulan a la fecha: que renuncie el secretario de Gobernación, propuso el líder de Morena, por considerar responsable al hidalguense de los sucesos mortales de Nochixtlán. Y pidió al carnívoro en banquete, Peña Nieto, que por voluntad propia se vuelva vegetariano, al plantear la necesidad de que se establezca a estas alturas del sexenio un gobierno de transición, con un gabinete distinto y un enfoque político alejado de lo hecho hasta hoy por Los Pinos. El país, dijo AMLO para justificar su propuesta transicional, ha entrado en un proceso preocupante y riesgoso de descomposición, pero aún está a tiempo de evitar un derrumbe precipitado y perjudicial para todos.
Distantes por decisión propia de la movilización partidista en apoyo al magisterio disidente (marcha en la cual, por cierto, en la vanguardia destacó la presencia de Manuel Bartlett, quien en su etapa priísta fue enérgico secretario de Gobernación, con caídas de sistema incluidas, y secretario federal de Educación; Bartlett y la también senadora Layda Sansores corresponden formalmente a la bancada del Partido del Trabajo, pero el año pasado se anunció que en realidad su adscripción debía asumirse como PT-Morena), activistas y familiares de los desaparecidos de Ayotzinapa cumplían con la protesta que mes tras mes realizan para que no se olviden los hechos y para que se sostenga la demanda de justicia y verdad. Unos cuantos frente a los miles en la marcha morena, tuvieron que esperar a que se desahogara ésta para poder cruzar rumbo a las instalaciones de la procuraduría federal de eso que llaman justicia. Manifestaciones y mítines irán y vendrán, elecciones y candidatos han ido y venido, y el caso de los 43 normalistas sigue sin solución, incluso encaminado a que los tiempos electorales ya tan acelerados le resten visibilidad, a que los afanes comiciales le confinen al archivo de los pendientes eternos.
El movimiento popular y magisterial contra la reforma Peña-Nuño ofrecía distintas facetas en estos días posteriores a la reanudación de los diálogos en Bucareli. En Hermosillo siguen presos los dirigentes de la sección 22 oaxaqueña, Rubén Núñez y Aciel Sibaja (secretario general y ex secretario de finanzas, respectivamente), aunque en la jurisdicción federal se les concedió la posibilidad de llevar el proceso en su contra en libertad, previo depósito de una caución pagadera en 15 días y con restricciones como, por ejemplo, no participar en concurrencias que pudiesen derivar en actos contra las leyes. Ese abrir federal de puertas (en una de tres causas penales existentes) no tuvo como consecuencia la salida del penal de Hermosillo, donde fueron recluidos, pues está pendiente la definición de las puertas estatales, las oaxaqueñas, donde se procesa una acusación por robo. Con esos pasos preliminares, convenientemente imprecisos aún, se reanudarán hoy las pláticas en la Secretaría de Gobernación, donde una de las demandas magisteriales es la liberación de sus compañeros.
El sábado reciente se dio otra movilización importante en la Ciudad de México, en defensa de la diversidad sexual. La marcha del orgullo gay pudo llegar al Zócalo capitalino y además contó con palabras de aliento de Enrique Peña Nieto, quien puso en Twitter mensajes notables si se toma en cuenta la irritación que en la estructura eclesiástica nacional provocó el envío desde Los Pinos de una iniciativa para formalizar en la Constitución la posibilidad de los matrimonios igualitarios. Los jefes de la Iglesia católica en México se siententraicionados por la postura de EPN en esa materia y realizaron activismo contra el PRI en las pasadas elecciones, lo que restó viabilidad a los candidatos de tres colores afectados sustancialmente por el hartazgo ciudadano contra la corrupción, la impunidad y la inseguridad.
Y, mientras en España a pesar de todo ganaba el Partido Popular, pero no por mayoría suficiente para dar viabilidad a la formación de gobierno, con la izquierda menguada (el PSOE en segundo lugar, pero a la baja, y Podemos sin dar el salto a pesar de, o debido a, la alianza con Izquierda Unida), ¡hasta mañana, con la multiplicación del odio racial en Reino Unido luego del Brexit!
Twitter: @julioastillero
Facebook: Julio Astillero

Green Go