jueves, 2 de mayo de 2013

"Anarquistas" agreden a granaderos ... #Provocadores





Sobreviven con menos de $4 mil al mes 6 de cada 10 trabajadores: Inegi



salario_minimo_revoluciontrespuntocero

Pese a la intención del presidente Enrique Peña Nieto de disminuir la informalidad y mejorar los salarios de la población mexicana, las condiciones laborales permanecen en la precariedad, debido a que prácticamente seis de cada 10 trabajadores ganan menos de 4 mil pesos al mes, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
De acuerdo con los datos estructurales de ocupación y empleo del organismo, 27 millones 975 mil mexicanos reciben menos de dos salarios mínimos al día.
Y eso no es todo. El mismo Peña Nieto, quien encabezó el acto conmemorativo por el Día del Trabajo, admitió que en la actualidad tres de cada cinco empleos en México son informales, de manera que 60% de los trabajadores del país carece de seguridad social.
En tanto, quienes tienen un empleo formal perciben 44% más de ingresos que los trabajadores informales.
Apenas el pasado 29 de abril, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) alertó sobre la ‘precarización’ del empleo y los salarios en México, y llamó la atención por la brecha cada vez más profunda de desigualdad.
De hecho, en 2012 el número de trabajadores que percibe hasta tres salarios mínimos al mes se incrementó en cerca de un millón de personas, pero la cifra de los que ganan por encima de tres salarios mínimos se redujo en más de 400 mil.
En otras palabras, son más los que reciben menos ingresos por su trabajo. Sin embargo, la cúpula empresarial asoció la precarización de los salarios a la baja productividad de la plantilla laboral en México.
El CCE enfatizó sobre los niveles de informalidad que absorben a seis de cada 10 mexicanos ocupados, y aseguró que la mitad de los establecimientos económicos que operan en México se desenvuelven en esas condiciones.
No obstante, acotó, “hay más trabajadores con acceso a instituciones de salud, y aunque siguió creciendo la informalidad, el aumento de la ocupación formal del año pasado fue poco más de tres veces mayor al del informal”.
Fuente: Proceso 

Joven gay denuncia a patrulleros que lo golpearon y robaron en el DF


Me dijeron que lo hacían por andar de puto, afirma
Carolina Gómez Mena
 
Periódico La Jornada
Jueves 2 de mayo de 2013, p. 54
Por haber sido detenido, golpeado y robado por policías en el Centro Histórico del Distrito Federal el pasado 15 de marzo, el joven sicólogo Jonathan Zamora López levantó denuncias ante el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, la Secretaría de Seguridad Pública y la Unidad Especializada para la Atención a la Comunidad de la Diversidad Sexual.
En conferencia de prensa, Zamora López informó que también entregó a Miguel Ángel Mancera, jefe del gobierno capitalino, las firmas de la petición que abrió en la página change.org para solicitar la realización de diversas acciones correctivas, con el fin de evitar actitudes discriminatorias relacionadas con la diversidad de género.
De acuerdo con el afectado, su detención tuvo como única causa la homofobia, pues cuando preguntó a los policías el porqué le respondieron por andar de puto.
Contó que tras la “detención arbitraria, los golpes y el despojo de sus propiedades personales levantó una denuncia ante el Ministerio Público e informó de la violación de sus derechos por diversidad de género a las instancias referidas. También aseguró que Mancera recibió las firmas a la petición que abrió en change.org el 19 de abril pasado.
Zamora López exige a las autoridades a las que ha exhibido su caso que se esclarezcan las situaciones acontecidas, que se restituya su propiedad (celular y dinero) y que la autoridades reconozcan la humillación, extorsión y vejacionesque recibió por su identidad de género.
Señaló que además propone diversas acciones a las autoridades de Seguridad Pública, como un reclutamiento y selección del personal que incluya pruebas necesarias para certificar que son personas aptas para el puesto y no homofóbicas.
El 15 de abril pasado, en el Centro Histórico, a las 4:30 horas, una patrulla se acercó a Zamora López, cuyos tripulantes le preguntaron si había bebido alcohol. “Les contesté que sí, pero que no estaba haciendo nada malo. Aun así me obligaron a subir, y cuando les dije que no tenían ningún motivo para hacerlo me respondieron ‘por andar de puto’. Expresé que los denunciaría por la arbitrariedad de la detención y por el acto discriminatorio. Ellos me contestaron que para dejarme ir les tenía que dar sexo oral”.
Después de haber sido golpeado, humillado y despojado de algunas de sus pertenencias, fue liberado.

Al maestro con cariño

Adolfo Sánchez Rebolledo
L
a idea ampliamente difundida de que todo el problema de la enseñanza nacional tiene su origen en el dominio del sindicato sobre el aparato educativo, lejos de cuestionar la naturaleza antidemocrática del SNTE, se aprovechó en sentido contrario para identificar a los maestros como la causa obvia, automática, de las deficiencias de toda la enseñanza, y a su organización, el sindicato, como un elemento extraño, ajeno por completo a la práctica vocacional del magisterio.
A esta injusta caracterización del maestro contribuyeron las declaraciones interesadas de algunos expertos que se rasgaron las vestiduras con las pruebas aplicadas a los alumnos, pero también, justo es decirlo, a la defensa a ultranza de insostenibles conquistas laborales que ninguna ley podría proteger, como la herencia de plazas. Reconocida la profundidad del desastre educativo, vimos en los últimos tiempos cómo en lugar de propiciarse un verdadero debate nacional, cuidadoso e incluyente, en torno a los objetivos de la educación que necesitamos, se abrió paso una interpretación simplificadora promovida por importantes grupos privados, amparados bajo el paraguas mediático de los poderes fácticos, en la cual se hace creer que bastaría con expulsar de las aulas –y de la plantilla laboral– a los maestros incompetentes, a los flojos o revoltosos, para limpiar el terreno y acceder a niveles del primer mundo en calidad de la enseñanza. Así, junto con la campaña a favor de la evaluación necesaria (irrecusable en cualquier servicio público) se conjugó otra cuyo objetivo (alcanzado en parte) era –y es– devaluar a los maestros para culparlos unilateralmente del desastre de la educación nacional. Más adelante, consumada la defenestración de la lideresa vitalicia del SNTE por sus desacuerdos con el nuevo gobierno, se dio a entender que el camino para la reforma ya estaba despejado y sólo se trataba de armar el rompecabezas legislativo para asegurar en la Constitución los principios que adquirirán sentido al aprobarse las leyes secundarias. Y, en efecto, el SNTE hizo mutis para que todo siguiera igual.
Mientras, en la estela del problema magisterial iban quedando huellas de cada uno de los pasos dados hasta llegar aquí. Los encargados de promover la reforma constitucional se abstuvieron de aclarar hasta qué punto la aparente ambigüedad de algunos conceptos no implicaba meter por la puerta falsa el espíritu privatizador que alentó la gestión de Calderón, cuando muchos de los gestos presidenciales se dirigían a reforzar la preferencia ideológica hacia los valores de la escuela particular, creada y multiplicada por entidades privadas y religiosas para oponerse a la enseñanza pública, laica. Uno puede decir que no es eso lo destacable en la reforma constitucional, pero es imposible pedir que no se desconfíe de la buena fe de las autoridades (hasta ayer aliadas con Gordillo) cuando en el pasado reciente se hizo todo lo imaginable para fomentar el temor entre los maestros ante las proclamadas dudas sobre la vigencia de sus derechos laborales, sobre todo entre aquellos que viven y trabajan cotidianamente allí donde el desastre pedagógico y material es más visible, esto es, en las zonas críticas de la pobreza y la marginación, que son las mismas donde la protesta magisterial adquiere visos alarmantes de conflictividad y donde hablar deprivilegios en relación con la masa magisterial es una leyenda obscena.
Sin embargo, es notable el silencio amenazador de la autoridad, incapaz de atender una problemática que se le escapa peligrosamente de las manos. Después de varias semanas de duras y reprochables confrontaciones, además de condenar los actos irreflexivos de violencia en la Autopista del Sol y en los locales de los partidos, ¿no sería adecuado, junto con las exigencia de tolerancia y respeto hacia los demás, que el secretario de Educación, tan proclive a las grandes frases, intentara diluir con argumentos convincentes la idea de que detrás de la reforma hay una conspiración contra la gratuidad de la enseñanza, los derechos de los maestros y el cuidado de los educandos? ¿O es que está en el cálculo político la esperanza de que la disidencia se vea destruida a sí misma por la acción de los aventureros y provocadores que reaparecen puntualmente?
La reforma educativa pondrá en manos del Estado mejores instrumentos para recuperar la rectoría del Estado que éste había perdido, y no sólo a manos del SNTE, pero ninguna transformación de la escuela pública a mediano plazo podrá realizarse sin el concurso activo de los maestros. Lo peor que puede pasarle a la sociedad mexicana es que se dé crédito a las visiones clasistas y discriminatorias que desprecian a los profesores que viven y trabajan en las regiones más empobrecidas de México. Debería ser lo contrario: sus voces tienen que escucharse y ser atendidas, antes de que la vorágine del conflicto acabe con la esperanza. Esa es la única defensa contra las provocaciones en la grave situación actual.
No está de más recordar que la enseñanza entró en crisis cuando los grandes valores de la reforma social desaparecieron de la vida pública: el magisterio, que llevó sobre sus hombros buena parte de la responsabilidad por la socialización del cambio en México, fue desplazado ignominiosamente con la represión contra el movimiento de Othón Salazar, en 1958. El gobierno abandonó la alianza con el magisterio, dejó de lado toda idea de futuro en la educación básica y se conformó con llenar las estadísticas a cualquier precio. El sindicalismo más corrupto se eternizó como simple instrumento del poder. Hoy, cuando la necesidad de salvar a la educación consiste en elevar significativamente su calidad, urge que los trabajadores de la enseñanza en todos los niveles sean considerados sujetos activos de la reforma estratégica, no simples empleados al servicio de un ente burocrático sin ideas propias. Y eso exige democracia interna en sus organizaciones, deliberación efectiva y responsabilidad social.

Vox Pópuli, Vox Dei

De la pleitesía discursiva a los denuestos contra el gobierno


El Zócalo, escenario de tres formas de manifestarse el 1º de mayo
Viejas aclamaciones al ‘‘Señor Presidente’’ y airadas protestas de maestros
Alonso Urrutia, Patricia Muñoz y Laura Poy
 
Periódico La Jornada
Jueves 2 de mayo de 2013, p. 10
Zócalo en tres tiempos. De la pleitesía discursiva de las centrales oficialistas que aclamaron, como antaño, al ‘‘Señor Presidente’’ como el visionario aliado de la clase obrera, a la elocuente definición popular del ‘‘pinche gobierno’’, que resumía las condenas a las políticas neoliberales, origen de casi todos los males que agobian a los trabajadores en la visión del ‘‘sindicalismo democrático’’.
Y el colofón: el magisterio disidente que, en ocasión del Día del Trabajo, trasladó parte de sus protestas regionales para anunciar un plantón en vísperas de la llegada del presidente estadunidense, Barack Obama. Aunque lejos de las movilizaciones en las entidades, los mentores aportaron gran parte del grueso del contingente, incansable en su repudio a la reforma educativa.
Cada quien su lucha
A pesar de la división cronológica para no empatar las movilizaciones, las calles se congestionaron de trabajadores y consignas, saturadas desde el amanecer del contingente más numeroso: la policía capitalina. Clausurado Madero, en 16 de Septiembre y 5 de Mayo no había más de cinco metros entre cada uno.
Cada quien su lucha, con sus dichos y sus actos. Los anarcos ultimaban detalles de su movilización: ‘‘Aquí no hay líderes ni lidereados’’, instruyó uno de ellos al recordar a las ‘‘células’’ que se acordó marchar y ‘‘hacer agitación política’’. Las miradas desde los rostros embozados daban la anuencia. Con los recuerdos del zafarrancho del primero de diciembre, era un pequeño contingente, aunque estrechamente vigilado como potenciales causantes de violencia.
Impredecibles, los ‘‘anarquistas’’ pasan del idealismo por gozar ‘‘del placer de la revolución’’, según confesión en sus pancartas, a apedrear el Palacio Postal como expresión de repudio a todo lo que sea gobierno e instituciones. Lejos de las dimensiones del primero de diciembre, un esbozo de trifulca surgió en 5 de Mayo. Jaloneos, pedradas e insultos contra la policía, que no dio respuesta.
Casi con el amanecer, el Zócalo comenzó a llenarse del sindicalismo oficialista. Al paso del tiempo y del discurso, la ansiedad de los trabajadores va en aumento, no para escuchar la arenga de su líder nacional, si es que tuvo la encomienda de hablarle a las masas, sino de su dirigente inmediato, del mismo que trae en su mano la codiciada contraseña que evite el descuento correctivo a quien no celebró esta nueva gesta obrera.
En el estrado, al octogenario Joaquín Gamboa Pascoe nada lo conmueve. Décadas de cacicazgo sindical lo han hecho inmune a los discursos e imperturbable a la demanda obrera. Nadie le arranca siquiera una mueca al viejo líder cetemista, por más encendida que sea la oratoria que se lance.
Entre los oradores a alguien se le ocurre evocar que se cumplen 100 años de movilizaciones colectivas de los obreros en México. Otro más, Jorge Martín del Campo, del Congreso del Trabajo, hace malabares discursivos para condenar las condiciones laborales que hoy ‘‘hacen que los trabajadores tengan jornadas mínimas, tan mínimas que ahora nos podrán pagar por segundos o por minutos’’.
Una alusión sin destinatario a la reforma laboral en el ocaso del calderonismo que allanara el camino al nuevo gobierno, al viejo PRI. Larga perorata para concluir que ‘‘no todo se lo podemos dejar al Presidente, porque ante la ausencia de trabajo decente y la precariedad de los salarios, desafiar al destino es cosa de todos los días’’. A saber si fue arenga o sentencia.
‘‘¿Indignados? No, encabronados’’
A la espera del final de los discursos oficialistas y el desalojo de sus bases, frente a Bellas Artes aguarda el numeroso contingente de la Unión Nacional de Trabajadores. Peculiares pancartas ajenas a las históricas demandas: ‘‘Los telefonistas demandan brindar servicio de triple play’’.
Al paso del contingente un telefonista daba su versión sobre los efectos laborales de la lucha contra los monopolios televisivos, beneficiarios de las deudas políticas de los recientes gobiernos, porque ‘‘para monopolios, la televisión’’.
Entre las pancartas hay otra demanda de los telefonistas: ‘‘No al outsourcing(subcontratación), un fenómeno creciente en la empresa del emporio de Carlos Slim.
Entre la multiplicidad se escuchan voces que agrupan al STUNAM, al SME, con su ya añeja lucha que trascendió el sexenio pasado; la originalidad hace la diferencia. Aunque reducido el contingente, imposible no detenerse ante la estridente frase impresa en las playeras del Frente Auténtico del Trabajo: ‘‘¿Indignados? No, encabronados, porque ya estamos hasta la madre de la situación de los trabajadores’’, dijo Beatriz Luján, una de las dirigentes, quien reivindicó la exigencia del cumplimiento de convenios laborales internacionales.

‘‘Pacto social’’ y anular reformas, demandan gremios independientes


Piden en el Zócalo poner freno a las ‘‘agresiones’’ del gobierno contra los obreros

Anuncian la creación de una nueva central de trabajadores; surgen choques entre jóvenes y policías
Foto
Enfrentamiento entre jóvenes encapuchados y elementos policiacos en la calle 5 de MayoFoto Marco Peláez
Patricia Muñoz, Laura Poy y Alonso Urrutia
 
Periódico La Jornada
Jueves 2 de mayo de 2013, p. 7
Un ‘‘pacto social’’, freno a las ‘‘agresiones’’ del gobierno contra los obreros, derogación de las reformas educativa y laboral, ‘‘porque erosionan los derechos de los trabajadores’’, y cambio del rumbo económico del país, pues el actual ‘‘va al desastre’’, demandaron ayer las centrales sindicales independientes en el Día del Trabajo. Anunciaron la creación de una nueva central obrera que aglutinará gremios sindicales y sectores informales.
Este primero de mayo –fecha en que se cumplen 100 años de esta conmemoración en México–, decenas de gremios obreros independientes integrantes de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y del Frente Sindical Mexicano (FSN) marcharon al Zócalo. Gran parte del contingente estuvo conformado por maestros de Michoacán, Oaxaca, Distrito Federal, Guerrero y Chiapas, integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que luego de la movilización se instalaron en ‘‘plantón nacional indefinido’’ frente al Palacio de Minería.
Participación variopinta
A los miles de los trabajadores de los sindicatos de la UNAM, Conalep, Bachilleres, mineros, tranviarios, telefonistas, pilotos, sobrecargos, de la industria nuclear, electricistas y más, se sumaron organizaciones de colonos como la Unión de Pobladores Tierra y Libertad, Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata, así como empleados de dependencias públicas como el Nacional Monte de Piedad, Nacional Financiera y Bancomext, entre muchos otros.
Hubo quema de un monigote que representaba al presidente Enrique Peña Nieto, mantas contra la política económica, los gasolinazos, las reformas, el pacto, camisetas que señalaban: ‘‘No estamos indignados, sino encabronados’’ y las consignas que hablaban del hartazgo de los trabajadores con la clase política.
Tampoco faltaron las pedradas, botellazos y petardos. Estos últimos de integrantes de colectivos anarquistas que se colaron en la marcha y frente al Senado apedrearon a dos policías; en el Eje Central lanzaron objetos contra el Palacio Postal, y en 5 de Mayo los blancos fueron comercios y edificios públicos.
En esta marcha se tuvo un inusualoperativo de seguridad, que incluyó vallas metálicas de más de tres metros de altura en gran parte de las calles del primer cuadro, para resguardar bancos, hoteles, comercios, instalaciones públicas y prácticamente se blindaron los accesos a la Plaza de la Constitución.
En ese contexto, el reclamo obrero se centró en que el Pacto por México, que impulsa el gobierno, ‘‘tiene que transformarse y ser también social’’. Apuntaron que no se van a dar por vencidos con las reformas y van a continuar con sus movilizaciones contra ellas.
Durante el mitin, dirigentes de varias secciones de la CNTE coincidieron en que arranca una nueva etapa de acciones y van a continuar las movilizaciones en sus estados; informaron también que marcharán en la capital del país para exigir la abrogación de la reforma educativa. Finalmente convocaron a instalar un plantón en el Zócalo (lo que fue impedido) y llamaron a un paro nacional indefinido.
Por la presidencia colegiada de la UNT, Francisco Hernández Juárez y Agustín Rodríguez denunciaron que en el Pacto por México no están considerados los sectores sociales, sino sólo los políticos; que en las reformas no se tomó en cuenta la voz de los trabajadores y que la Cruzada Nacional contra el Hambre no atiende los problemas centrales de la pobreza y sólo es ‘‘clientelar’’.
A su vez, los dirigentes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), Martín Esparza; la Alianza de Tranviarios, Benito Bahena, y de varias secciones de la CNTE, informaron que impulsan una nueva central que agrupará gremios obreros, trabajadores informales, desempleados y organizaciones sociales como la de usuarios de luz. Esparza planteó que las dos acciones inmediatas de esta organización serán organizar a todos los inconformes contra los altos cobros de energía eléctrica y se creará una red de cooperativas de consumo popular.
El mitin fue también foro para que los trabajadores demandaran solución al caso Mexicana de Aviación, los mineros reclamaran el cese del ‘‘hostigamiento’’ a su dirigente, Napoleón Gómez Urrutia, y los sobrecargos denunciaron que Aeroméxico ‘‘quiere arrasar’’ con sus salarios y prestaciones.
En la marcha, que según los organizadores reunió a más de 35 mil trabajadores y que datos del gobierno capitalino señalan que fueron 25 mil, hubo conatos de gresca entre policías y jóvenes vestidos de negro, con los rostros cubiertos y camisetas y banderas con la letra A de los grupos anarquistas. Los problemas se originaron en 5 de Mayo, donde los encapuchados lanzaron piedras contra las cortinas metálicas de los comercios e intentaron derribar una de las vallas en la esquina con Palma, usando tubos y cadenas.
Esto generó que un contingente de maestros de la sección 22 del SNTE en Oaxaca se replegara e hiciera un hueco para desmarcarse de las acciones. La policía contuvo a los manifestantes, quienes corrieron hacia el Zócalo a mezclarse con los trabajadores, luego de realizar pintas en casetas telefónicas y mobiliario urbano. No obstante, entre ellos mismos llamaban a la calma y a ‘‘no caer en la provocación’’.
Mientras tanto, en la plancha continuaban consignas como ‘‘¡Les guste o no les guste, el primero de diciembre les dimos en su madre y lo volveríamos a hacer!’’, y ‘‘Este día no es de fiesta, es de lucha y de protesta’’. También estuvieron presentes trabajadores de tierra de Mexicana, el sindicato independiente del Metro, jubilados tranviarios y ferrocarrileros. Los de SME portaron incluso ataúdes en los que llevaban ‘‘muerta a la justicia’’ y un burro de cartón que estaba ‘‘marchando con la prole’’.

Green Go