lunes, 25 de febrero de 2019

Por aclarar, 7 mil 600 millones erogados por el Fonden: ASF

El Estado mexicano es incapaz de proteger y apoyar a su población en casos de desastre. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) encontró que, luego de los terremotos de 2017, la política que imperó en este tema hasta el final del sexenio de Enrique Peña Nieto “es ineficiente, ineficaz y costosa”. Además, propicia “actos contrarios a la legalidad, el desempeño inadecuado de funciones y facultades, la asignación imprecisa de recursos públicos y la omisión de reglas, criterios y normas vigentes”.
Lo anterior ha causado que, por ejemplo, el Fondo de Desastres Naturales (Fonden) no haya podido aclarar el destino de 7 mil 567 millones 358 mil 347 pesos en 2017. Y que sólo por la intervención de la propia ASF se hubiera recuperado una cantidad similar.
El Fonden es un instrumento interinstitucional, pero la coordinación de las dependencias que confluyen en él recae en la Secretaría de Gobernación (Segob), a la cual la ASF practicó una auditoría de cumplimiento financiero; en específico, a su Sistema de Control Interno. En ese año el Fonden autorizó y ejecutó recursos por 33 mil 990 millones 322 mil 661 pesos.
Entre las irregularidades reveladas en la tercera entrega del Informe individual del resultado de la fiscalización superior de la Cuenta Púbica 2017, se señala que la Comisión Nacional de Protección Civil (CNPC) fue incapaz de coordinar las acciones entre las entidades encargadas de ejecutar las políticas y los recursos ante desastres como los terremotos de 2017.
Tal incapacidad “se tradujo en la desarticulación de acciones y actividades, falta de seguimiento e ineficacia en la consecución de los objetivos institucionales del propio Fonden, en el sentido de aplicar recursos para mitigar los efectos de los fenómenos naturales perturbadores”.
La misma Comisión Nacional de Protección Civil –a cargo de la Segob– tampoco pudo ejercer control y seguimiento a los recursos autorizados por el Fonden para la reconstrucción, “lo que puso en riesgo la infraestructura afectada”.
Tal falta de control y seguimiento propició la duplicidad de funciones y el doble otorgamiento de financiamiento para las reconstrucciones de las mismas infraestructuras.
Tampoco el Comité de Control y Desempeño Institucional de la Segob cumplió con la normatividad: “no dio seguimiento al desempeño de la CNPC, ni identificó o analizó los riesgos y las acciones correctivas en las actividades del Fonden, situación que comprometió la eficiencia y la eficacia del cumplimiento de metas y objetivos del Fondo”.
Por todo lo anterior, en su dictamen, la ASF determina que “los resultados de la auditoría efectuada a los procesos de solicitud, acceso, autorización, ejecución y rendición de cuentas de los recursos del Fonden […] muestran la falta de efectividad de las acciones efectuadas por las dependencias y entidades responsables de la operación del Fondo para ejecutar acciones, autorizar y aplicar los recursos que mitiguen los efectos producidos por los fenómenos naturales […]”.
En 2017 la Segob estaba encabezada por Miguel Ángel Osorio Chong, hoy coordinador de la bancada de Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Senado de la República.
Zósimo Camacho

El histórico lujo de Los Pinos no se compara con el derroche de la casona de Huixquilucan

El palacete fue construido por el ex presidente Ávila Camacho en su rancho La Herradura
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▲ Aspectos del interior de la casa.Foto cortesía del blog Grandes casas de México, de Rafael Fierro Gossman
 
Periódico La Jornada
Lunes 25 de febrero de 2019, p. 9
Las historias de lujo y derroche de los presidentes de México en Los Pinos (ahora desmantelado) lucen como un humilde juego de niños ante los recuerdos palaciegos que almacena la espectacular Residencia Soledad Orozco, ostentosa propiedad de la Presidencia de República de cuya existencia y función actual o futura no ha informado el nuevo gobierno federal.
El palacete fue edificado por Manuel Ávila Camacho al concluir su mandato presidencial en 1946, en lo que fuera su rancho La Herradura, una parte del cual fue fraccionada y vendida a particulares en 1962.
El arquitecto Rafael Fierro Gossman narra en su blog Grandes casas de México la historia de esa mansión por la que alguna vez pasó la crema y nata de la clase política priísta de la segunda mitad del siglo XX y que desde 2000 fue usada de manera discrecional por Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
“Según cuenta Manuel Ávila Camacho López, hijo del general Maximino Ávila Camacho y sobrino de don Manuel: ‘los terrenos de La Herradura fueron regalo del presidente Pascual Ortiz Rubio a mi tío, como también regaló a mi papá los terrenos del Batán’.
“En los tiempos de los ‘presidentes-militares’, los favores se pagaban con propiedades, como el mismo presidente Ávila Camacho agradeció al doctor Octavio Mondragón cuando le salvó de un atentado en abril de 1944, regalándole una casa en Lomas de Chapultepec (Sierra Fría 260, esquina con Aconcagua)”, detalla el blog de Fierro.
La publicación añade que al concluir su gestión, Ávila Camacho decidió con su esposa redificar la casa del rancho. Encargaron al arquitecto Manuel Giraud Esteva el diseño. Para 1947 el versallesco palacete de La Herradura estaba terminado.
Cuenta con amplios jardines y un lago, excavado en la zona alta del terreno, bordeado por pinos, cedros, eucaliptos y palmeras, con área de cocheras y alojamiento para guardias y jardineros.
El interior fue decorado, a petición de la esposa de Ávila Camacho, Soledad Orozco, por el entonces prestigiado diseñador Harry Bloc, quien amuebló “aludiendo a la Période Dorée del siglo XIX, y con interés puesto sobre muebles franceses del periodo Luis XV y XVI, así como en porcelanas de Sèvres y Meissen”.
Entre las habitaciones destaca el Gran Salón, con 140 metros cuadrados y doble altura, decorado con opulencia y donde sobresalen el candil de 60 luces acompañado por otros dos de tipo monumental de pedestal, el enorme tapete de Aubusson y las diversas piezas de porcelana azul y bronce dorado que adornaban la chimenea, se describe en el blog Grandes casas de México.
La planta baja de la propiedad alberga una amplia estancia, continúa, un comedor con 16 puestos, una galería, el despacho de don Manuel, su biblioteca, el vestíbulo de la entrada principal, un salón familiar, ascensor, estudio, desayunador, patio interior, cocina y alacena con despensa y bodegas, estancia de empleados y escalera de servicio.
En la planta alta hay una galería-estudio, un saloncillo acondicionado para doña Soledad, tres grandes habitaciones con vestidor y baño, así como dos recámaras secundarias, cuartos para servicio interno y su escalera, cuartos para lavado, planchado y almacenaje de blancos, además del indispensable tendedero.
En su mejor época, añade el blog, por la residencia pasaron desde Eleanor Roosevelt, Rita Hayworth y Dolores del Río, hasta los duques de Windsor, los príncipes Felipe de Edimburgo y Bernardo de Holanda, Fulgencio Batista, Harry S. Truman, Orson Welles, Carlos Pellicer, Juan Rulfo y José Clemente Orozco.
“Manuel Ávila Camacho murió ahí el 13 de octubre de 1955; tiempo después, doña Soledad Orozco mandó diseñar una capilla, como mausoleo para su esposo (que finalmente no se usó). Fue edificada en 1957 siguiendo un proyecto del arquitecto Juan Sordo Madaleno.
“Aunque el ex presidente especificó que ‘se donara la casa para escuela o biblioteca pública’, doña Soledad detalló que ‘el inmueble se destinará para casa de visitas de altos dignatarios de gobiernos extranjeros; que el gobierno sólo podrá tomar posesión hasta la muerte de la donante; que junto con el predio y las construcciones se entregará todo el mobiliario, lámparas, cuadros, estatuas, adornos útiles, enseres y máquinas sin exclusión’”.
A 22 años de la muerte de Soledad Orozco, su última voluntad no ha sido respetada por los gobiernos de México.

HABRASE VISTO-Helguera

domingo, 24 de febrero de 2019

Caído el telón del concierto, inició puesta en escena de la oposición

Luis Hernández Navarro, enviado
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Maná... Pobres diablos

Táchira, frontera venezolana con Colombia. Concluido el show musical de Venezuela Aid Live, arrancó la violencia. Caído el telón en Cúcuta, Colombia, las palabras de paz de los cantantes antichavistas se transformaron en acciones de desestabilización escenográfica de la oposición.
La jornada opositora de este sábado fue, en lo esencial, una puesta en escena fronteriza. Cada uno de los montajes caminó de la mano de una apabullante ofensiva mediática, consistente, en parte, de verdaderos tsunamis de mensajes falsos. Las pequeñas (por las pretensiones de sus promotores) acciones violentas de comandos organizados fueron presentadas como parte de una fractura militar en la que mandos y soldados se sumaban a la población y desconocían el gobierno de Nicolás Maduro, o permitían el paso de la “ayuda humanitaria”.
Durante una gran manifestación en favor de su gobierno, Maduro declaró esta tarde, cuando los medios de prensa ya coincidían en que no se logró introducir los insumos al territorio venezolano: “El golpe ha fracasado y que está más firme y fuerte que nunca en su papel. Estamos defendiendo el derecho a ser libres y soberanos. No es tiempo de traidores”.
En el centro del relato opositor, construido para la ocasión en redes y radio rumor, se encuentra el falso anuncio sobre la inminencia de la entrada de marines estadunidenses y soldados colombianos a Venezuela. No es que la amenaza no exista, pero el antichavismo llega al extremo de ponerle fecha: este 24 de febrero.
Parte sustantiva del show mediático fue la deserción de siete uniformados a lo largo del día, presentada como el imparable desgrane de la mazorca de la fuerza castrense. Siete deserciones, ninguna de ellas relevante, en el contexto del día clave de la movilización opositora no parecen gran cosa. Más aún si se considera que la presión estadunidense en los últimos días, desde el presidente Donald Trump hasta legisladores del país de las barras y las estrellas, se ha concentrado en el ejército venezolano.
Las fuerzas armadas venezolanas tienen 235 mil miembros en activo, por lo que aún si las más de 60 deserciones de las que hablaron medios como CNN fueran ciertas, y que al parecer en su mayoría eran de policías y no de soldados, el número no sería relevante.
Si la apuesta opositora con la ofensiva de este 23 de febrero era propiciar desde la frontera un desbordamiento civil acompañado por la acción de grupos paramilitares, capaz de ocupar un territorio en el cual instalar al gobierno del autoproclamado Juan Guaidó, la arremetida fracasó. Los militares bolivarianos contuvieron la embestida y mantuvieron el control del territorio, para desencanto opositor. Salvo un caso, la entrada de la llamada “ayuda alimentaria” a territorio venezolano llevada a Colombia por Estados Unidos y Chile –el teórico objeto del pulso actual– no pudo traspasar el bloqueo fronterizo.
La otra línea discursiva, la de soldados venezolanos defendiendo una dictadura frente a opositores civiles, tampoco es cierta. En muchos de los cruces fronterizos miles de chavistas acompañaron a las fuerzas armadas de su país. En Caracas, una multitudinaria manifestación popular cobijó al presidente Nicolás Maduro.
Como compensación, los antichavistas lograron algunas fotos útiles para su guerra mediática. Entre ellas destacan la de dos tanquetas embistiendo una valla de seguridad bolivariana, la de grupos de encapuchados levantando barricadas y agrediendo a la fuerza pública, el paso de asistencia alimentaria a través de la frontera con Brasil (desmentida por el gobierno venezolano) o la quema de camiones cargados con “ayuda humanitaria” en territorio colombiano para echarle la culpa al gobierno… venezolano.
La decepción
La euforia se convierte en coraje y luego en decepción. El pequeño convoy de que busca cruzar a Venezuela desde Colombia para incorporarse a la ofensiva del autoproclamado presidente Juan Guaidó, no avanza. Un retén de la Guardia Nacional en El Vallao se lo impide.
Los guardias del 3er pelotón, 3ra compañía, D-212, todos ellos muy jóvenes, están tranquilos. Un teniente al mando les explica a los manifestantes que pueden pasar ellos a pie, pero no sus vehículos. No precisan cuándo se va a permitir nuevamente la circulación.
Los antichavistas están cerca de su destino, apenas a 19 kilómetros del puente Las Tacitas. Pero los uniformados y sus armas convierten esa distancia en una barrera infranqueable. Algunos han venido desde Valencia. Otros, muchachos de alrededor de 20 años, viajaron hasta el aeropuerto La Fría desde Caracas.
Para la ocasión, se vistieron con camisetas con la leyenda “Coalición Ayuda y Libertad Venezuela” y “Libertad a Leopoldo López”, y gorros y chamarras con la bandera venezolana. Un camión de sonido reproduce a todo volumen canciones con distintos géneros musicales y letras antigubernamentales. Raps, vallenatos, hip hop y baladas se intercalan con un solo mensaje.
El entusiasmo inicial se convierte muy rápidamente en enojo. A todo pulmón gritan “Maduro: el coño de tu madre”. Celebran jubilosos su ofensa. Comienzan entonces a cantar el himno nacional, pero lo abandonan al primer intento. No pasan de entonar un par de estrofas. A pesar de que son apenas pasadas las 10 de la mañana, los hombres circulan aguardiente (le llaman salta pa’tras) en botellas de plástico para agua, o se meten a la fonda a beber cervezas y comer algo.
Cuando llega la noticia de que el container de un camión hace imposible el retorno, el desánimo se hace mayor. El responsable de comunicación de un diputado de la Asamblea Nacional trata de que los más jóvenes tengan calma. “Llevamos 20 años de paciencia”, les dice. Igual, están inmovilizados.
Acciones para la foto
En otros puntos fronterizos, los antichavistas se prepararon mejor para realizar acciones espectaculares. En el puente internacional Simón Bolívar, tres militares desertores a bordo de dos tanquetas de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), embistieron la barrera de seguridad y arrollaron a la fotoperiodista chilena Nicole Krammer.
Nicole salvó su vida de milagro. Según declaró a El Porteño, los desertores “querían matar gente civil que estaba parada en la frontera. Me salvé por poco. No puedo creer que los presenten como héroes”.
Después huyeron con sus armas hacia Colombia donde fueron recibidos por dos dirigentes de la ultraderecha venezolana: el ex diputado José Manuel Olivares y el dirigente de la Universidad de Los Andes (ULA) Villca Fernández, ambos prófugos de la justicia venezolana. “Tranquilos, estos son nuestros, dijeron cuando los vieron llegar”.
En la línea fronteriza, la periodista de Telesur Madelein García fue amenazada por Villca Fernández, recientemente amnistiado por el gobierno venezolano, después de ser acusado de terrorismo.
En Ureña, ciudad ubicada en el estado venezolano Táchira, encapuchados alanzaron objetos contundentes contra las fuerzas de seguridad, le prendieron fuego a un autobús, e instalaron barricadas con neumáticos en llamas.

Calderón y Peña sobrepagaron 41 mil 26 mdp en 8 penales: ASF

Irregularidades en ceferesos

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▲ Entre otras anomalías en los Ceferesos, se detectó la contratación de empresas sin personal experimentado.Foto Carlos Ramos Mamahua
 
Periódico La Jornada
Domingo 24 de febrero de 2019, p. 8
Los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto contrataron la construcción de ocho Centros Federales de Readaptación Social (Ceferesos) con sobreprecios que suman 41 mil 26 millones 400 mil pesos, lo que representó 31 por ciento más al monto estimado en 2001, cuando la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSP) estaba a cargo de Genaro García Luna.
La Auditoría Superior de la Federación detectó, de acuerdo con el tercer reporte del Informe del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2017, otras irregularidades a través del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social (Oadprs), como el hecho de que se contrató una empresa para que realizara la supervisión técnica de los servicios penitenciarios, pero la compañía no contaba con personal experimentado para ello.
Asimismo, se detectó que la entonces SSP justificó la procedencia de la contratación de los inversionistas proveedores mediante adjudicaciones directas por razones de seguridad pública y nacional.
El reporte de auditoría señala que en el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, en su eje uno, Estado de Derecho y Seguridad, refirió la necesidad que se tenía para incrementar la capacidad y modernizar el sistema penitenciario nacional, ya que existía un déficit de 41 mi 946 espacios en los centros penitenciarios del fuero federal.
Con la construcción de 12 nuevos Ceferesos se abatiría el déficit de infraestructura penitenciaria en más de 30 mil espacios; asimismo, se obtendrían servicios para que el sistema carcelario se desarrolle en condiciones de eficiencia, calidad y seguridad.
En ese entonces se estimó que el costo de los 12 reclusorios sería de 270 mil 76 millones 600 mil pesos, incluyendo costos de operación, mantenimiento y financieros
Adjudicaciones directas
De esa manera, la SSP determinó un déficit de espacios en los centros penitenciarios federales, por lo que presentó el proyecto para el desarrollo de 12 nuevos centros, y realizó lo siguiente: consultó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para determinar la forma de contratación del proyecto. La Unidad de Inversiones sugirió a la SSP analizar y evaluar el desarrollo del proyecto mediante un Contrato Plurianual de Servicios (CPS), ya que consideró que no tendría por objeto principal la adquisición de la infraestructura y demás activos puestos a disposición de la SSP por el proveedor.
Así, la SSP y el Oadprs cumplieron “con los requisitos del proceso para la autorización de los CPS de los ocho Ceferesos (…) Obtuvo el aval presupuestario de la SHCP por 199 mil 476 millones 60 mil pesos, con un sobrecosto de 41 mil 26 millones 400 mil pesos, que en total representó 31 por ciento más a previsto en la solicitud inicial, por lo que en el transcurso de la auditoría la Dirección General de Auditoría Financiera Federal A se emitió el oficio número DGAFFA/IOIC/008/2019 para solicitar la intervención de la instancia de control en el Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social”.
La ASF determinó que “la autorización de los CPS de los ocho Ceferesos se realizó con un sobrecosto en cada uno de los contratos hasta por 27.2 por ciento del propuesto original, y la entonces SSP justificó la procedencia de la contratación de los inversionistas proveedores mediante adjudicaciones directas, por razones de seguridad pública y nacional.
De 2012 a 2017, cuando desapareció la SSP federal y el Oadprs se integró directamente a la Secretaría de Gobernación, ésta pagó 40 mil 586 millones 733 mil 600 pesos por siete centros penitenciarios, de los cuales, 11 mil 532 millones 669 mil 400 pesos corresponden al ejercicio 2017, y aunque el órgano “registró contablemente los gastos realizados durante 2017, no cuenta con un registro de los compromisos de pago futuros establecidos mediante (…) como un pasivo ni a corto ni a largo plazo, los montos pendientes de pago con los inversionistas proveedores, aun cuando los Contratos para Prestación de Servicios de Largo Plazo son compromisos que son cuantificables”.
Aunque se justificó la necesidad de mayores espacios carcelario para presos federales actualmente los siete Ceferesos revisados se encuentran operando por debajo de su capacidad, en un promedio de 43.2 por ciento.

CONCIERTO-Hernández

Juan Guaidó admite su fracaso: no entró ayuda a Venezuela

Jóvenes opositores al gobierno chavista queman en la frontera de Cúcuta cajas con la “ayuda humanitaria” enviada por los aliados del autoproclamado “presidente encargado” de Venezuela, luego de fallar en su intento por ingresarla al país sudamericano, estrategia que Nicolás Maduro consideró el pretexto para ejecutar el golpe de Estado en su contra. Foto Xinhua

Cúcuta. Ningún cargamento con “ayuda humanitaria” estadunidese pudo ingresar este sábado a Venezuela desde la fronteras con Colombia, Brasil, Curazao o Puerto Rico, aunque se informó de varios muertos y decenas de heridos en enfrentamientos entre civiles y elementos de seguridad venezolanos en cruces limítrofes hasta el cierre de esta edición. Caracas no confirmó ninguno de los fallecimientos.
El canciller de Colombia, Carlos Holmes Trujillo, afirmó que “la prioridad para el gobierno del presidente, (Iván) Duque, es proteger la integridad de las personas en la zona de frontera” por lo que se dispuso resguardar los camiones que contenían la “ayuda humanitaria” que se intentó introducir a territorio venezolano.
El ministro de Defensa, Guillermo Botero, precisó que la mañana de este sábado un total de ocho camiones partieron del centro de Las Tienditas, de los cuales cuatro se dirigieron hacia el puente Francisco de Paula Santander, que comunica con la ciudad venezolana de Ureña, y otros cuatro hacia el puente Simón Bolívar, que comunica con la población de San Antonio del Táchira.
Miles de voluntariados acudieron a pie o con autos y camiones de carga a los accesos de los puentes internacionales Las Tienditas, Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y Unión, que unen a Venezuela con Colombia, para ingresar la “ayuda”. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, considera esta acción como una amenaza para invadir militarmente al país petrolero y derrocarlo.
Del lado venezolano, militares y policías lanzaron gases lacrimógenos y balas de goma a los manifestantes que intentaron romper los cercos militares en los puentes, lo que dejó decenas de heridos.
En el Simón Bolívar, una tanqueta de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) avanzó para embestir a voluntarios que intentaban pasar hacia Colombia, y atropelló a uno de ellos. Tras el incidente, tres militares salieron detrás de la tanqueta y comenzaron a caminar hacia la frontera con los brazos en alto para entregarse a las autoridades migratorias colombianas.
Un cuarto militar desertó en el puente internacional Francisco de Paula Santander. El uniformado, que lloraba incesantemente al caminar junto a las autoridades colombianas, fue recibido con aplausos por decenas de transeúntes en una calle cercana al puente fronterizo.
Al menos 60 miembros de cuerpos de seguridad, sobre todo policías, desconocieron a Maduro y dieron su apoyo a Guaidó, de acuerdo con registros de Migración de Colombia, aunque no dio un listado con los nombres y cargos de los desertores.
En dicho puente, dos camiones con “ayuda humanitaria” fueron incendiados por un grupo de manifestantes provocadores, lo que dejó unas 20 personas lesionadas, incluida una niña. Las cajas con la “asistencia” fueron salvadas por los voluntarios.
En Las Tienditas, bloqueado desde el pasado 7 de febrero por el ejército con un camión cisterna, dos contenedores de carga pesada y una malla de metal, hubo enfrentamientos entre militares y voluntarios que dejaron varios heridos.
Holmes Trujillo afirmó que los incidentes se saldaron con 285 lesionados, en su mayoría por gas lacrimógeno, de los cuales 255 son venezolanos y el resto colombianos. Sin embargo, el protector del estado de Táchira, Freddy Bernal, indicó que sólo hubo 42 los heridos en estas escaramuzas.
En Brasil, montado sobre un pequeño camión con sacos de arroz y leche en polvo, uno de los cordinadores del operativo de ingreso de “ayuda humanitaria” para Venezuela llamó a repliegue.
“Tenemos que repensar la estrategia. El presidente Guaidó nos ordenó no arriesgar, buscar la manera de entrar la ayuda de manera pacífica”, gritaba el joven señalando la frontera venezolana, bloqueada por militares desde el pasado jueves por órdenes de Maduro.
Dos camiones con ocho toneladas de donaciones de Estados Unidos y Brasil llegaron a Pacaraima desde un depósito en una base área de Boa Vista, la capital de Roraima, acompañados por el canciller brasileño, Ernesto Araújo, y la embajadora designada por Guaidó para Brasil, Teresa Belandria.
En la comunidad venezolana de Santa Elena de Uairén, en los límites con Brasil, cientos de voluntarios, en su mayoría indígenas pemones, acudieron a la frontera, pero fueron repelidos por militares, lo que dejó al menos dos muertos y 31 heridos. El pasado viernes se registró un suceso similar, en el que fallecieron dos personas, pero el gobierno venezolano aseguró que fue un falso positivo.
Coberturas periódisticas indicaron que sólo personas a pie o algunas camionetas pudieron ingresar con algunas cajas a Venezuela.
En tanto, un barco que zarpó de Puerto Rico con “ayuda humanitaria” para Venezuela “recibió amenaza directa de fuego por parte de naves venezolanas”, por lo que tuvo que regresa a la isla, reportaron fuentes gubernamentales.

Green Go