martes, 25 de noviembre de 2008

Editorial en Imágenes


Serpientes y Escaleras. Salvador García Soto

Generales en la mira


“Pasó por un momento de crisis depresiva atentando contra su vida”, fue el reporte oficial de la Sedena, pero la vox pópuli afirma que al general lo mataron


A su estilo, con todo el sigilo y la discreción castrense, sin reflectores ni publicidad, en la Defensa Nacional han iniciado sus propias operaciones de “limpieza” para detectar y remover a militares involucrados con el narcotráfico.
El caso más sonado recientemente fue el del general Roberto Aguilera, quien fungiera como responsable de inteligencia antinarcóticos de la Sedena en el sexenio foxista y a quien se dio de baja en julio pasado, tras detectarse que realizó algunas detenciones de narcotraficantes de las que no informó al Ejército ni a sus mandos superiores. El general Aguilera, cercano al ex titular de la Defensa, Gerardo Clemente Vega, y al ex procurador Rafael Macedo, causó baja y fuentes militares aseguran que actualmente está detenido en el campo militar número 1, donde lo procesan tribunales castrenses.


Otro militar de alto rango al que le pegó de rebote la civil Operación Limpieza que se lleva a cabo en la PGR y la Secretaría de Seguridad Pública federal fue el general brigadier Carlos Fernando Luque, quien tiene parentesco familiar con Miguel Colorado Jiménez, ex militar, ex funcionario de la SIEDO y principal acusado de la red de infiltrados que daba información a los cárteles de la droga.


Aunque no hay sobre él ninguna acusación que lo vincule con el narcotráfico —precisamos que el general Luque sigue en activo—, tras la detención y encarcelamiento de su cuñado Miguel Colorado, al general lo removieron de la zona militar de Oaxaca y lo enviaron a un puesto administrativo al edificio de la Sedena. Al mismo tiempo se abrió una investigación y al general lo interrogaron en el Campo Marte sobre las actividades de su cuñado, aunque en la Defensa aclaran que no hay, hasta el momento, ningún señalamiento o acusación sobre él.


Hay un caso bastante extraño que se inscribe en el contexto de esta misma guerra contra el narcotráfico y las “limpias” internas que se llevan a cabo en la Defensa. El general Jorge Alberto Cárdenas, quien era comandante de la 10 región militar, ubicada en Mérida, Yucatán, “se suicidó” hace una semana, según la versión oficial de la Sedena.


El general Cárdenas venía de un recorrido de Progreso a la ciudad de Mérida, cuando de repente en el trayecto pidió al chofer que detuviera la camioneta en que viajaba para hacer del baño. Iba acompañado por cinco escoltas, se alejó de la camioneta para hacer sus necesidades y de pronto se dio un tiro a unos cuantos metros del vehículo.


“Pasó por un momento de crisis depresiva atentando contra su vida”, fue el reporte oficial de la Sedena, pero en Mérida, donde la gente está muy sensible desde la conmoción de los decapitados y la presencia de Los Zetas, la vox pópuli afirma que al general lo mataron.


Llama la atención, en la versión oficial del suicidio, que los cinco guardias del general no lo acompañaron cuando se bajó del vehículo, puesto que la violencia del narcotráfico ha aumentado en esa entidad a raíz de que se volvió territorio de Los Zetas. ¿Es normal que dejaran al jefe de la zona militar bajarse en un tramo carretero solo a merced de cualquiera que le estuviera siguiendo los pasos?



NOTAS INDISCRETAS... ¿Y la austeridad, apás? Habría que preguntarles a los consejeros del IFE. Mientras en el discurso su presidente, Leonardo Valdés, habla de “austeridad y manejo eficiente de recursos”, en los hechos nadie se explica por qué los consejeros acaban de estrenar, en plena recesión económica, camionetas Toyota modelo 2009, con valor cada una de 350 mil pesos. Eso sin contar que, sin causa aparente, en el IFE les dio por remodelar la barda perimetral que rodea al edificio cuando la actual está en buenas condiciones. En un año electoral y con la exigencia ciudadana de que se gaste menos en el órgano electoral, ¿no habrá otra cosa más productiva en qué gastar el presupuesto?... En el mitin del domingo de Andrés Manuel López Obrador hubo dos cosas interesantes: la primera, que los fieles seguidores lopezobradoristas están más enojados con Los Chuchos que con el gobierno de Calderón, y la segunda, que AMLO cada vez se ve más alejado de Marcelo Ebrard. Cuando el líder arengaba contra el gobierno, PRI o PAN, el grito de sus seguidores era: “¡Fuera Los Chuchos, fuera Los Chuchos!”. Y sobre Marcelo, con su pista de hielo, su rampa de nieve, un árbol gigante de Navidad y hasta una cabañita de Santa, sólo le dejó a AMLO un rinconcito del Zócalo para sus protestas. ¿Será que el espíritu navideño de Marcelo ya se antepuso al espíritu de lucha?... Escalera doble de los dados. Pinta bien la semana.

VIOLENCIA Y MANIFESTACIONES POPULARES

Carlos Montemayor

Violencia y manifestaciones populares

Dijimos anteriormente que los grupos de choque se han empleado también contra manifestaciones populares que no eran originalmente de grave inconformidad social, pero que tras la actuación de los grupos policiales o militares deciden resistir o enfrentar a la fuerza pública. La reacción de confrontación no es, por supuesto, constante; tampoco puede afirmarse que sus consecuencias sociales se prolonguen o se acrecienten a corto o a largo plazos. A ello quizás se debe que estos operativos se apliquen con frecuencia, a pesar de que son susceptibles de producir graves reacciones sociales.

En caso de que las fuerzas de choque vuelvan a acosar marchas o concentraciones de los mismos grupos agraviados al inicio, la respuesta social puede ser más prolongada y de consecuencias más graves. En este sentido, a los cálculos y planeación de tales operativos falta agregar las posibles consecuencias no políticas ni sociales inmediatas, sino las de mediano y largo plazos.

La respuesta social prolongada o acumulada puede asumir diversos grados. En 1967, la represión a la manifestación pacífica de los padres de familia de la escuela primaria Juan Álvarez produjo la guerrilla de Lucio Cabañas. Ese mismo año, la respuesta a la masacre de copreros en Acapulco ocurrió a través de los cuadros de la guerrilla de Genaro Vásquez Rojas. La respuesta a la masacre de Aguas Blancas, en 1995, se demoró un año: fue la aparición de la guerrilla del EPR. En el caso de Acteal, en 1997, no hubo una reacción de las víctimas, sino un recrudecimiento de las acciones de grupos paramilitares en otras regiones de Chiapas y un clamor de la opinión pública nacional e internacional. En el caso de San Salvador Atenco, las autoridades consideraban que el conflicto de 2003 había desaparecido o que se había reducido a una dimensión controlable, aunque quizás minimizaba en exceso su protesta permanente y su simbolismo latente en conflictos futuros. Una mayor latencia sigue teniendo, años después, el conflicto social de Oaxaca de 2006.

El Estado atribuye, por otro lado, diversos grados de “éxito” a las intervenciones de los comandos de choque. Sofocar y masacrar pueden ser mecanismos recurrentes para eliminar o frenar manifestaciones populares pacíficas y de inconformidad social. Las aprehensiones multitudinarias pueden considerar sus niveles de éxito tanto en la desaparición física de inconformes como en la suspensión legal, pero arbitraria, de los derechos civiles de los arrestados. Esto implica, por supuesto, como hemos señalado, la coordinación de varias instancias policiales y militares, mandos políticos, agentes de Ministerio Público, jueces, autoridades carcelarias, servicios médicos, control de información o complicidad de medios. Tales intentos de control de marchas y concentraciones sindicales, campesinas o estudiantiles incluyen y concluyen con aprehensiones multitudinarias y condenas expeditas y selectivas.

Ahora bien, es difícil, al menos en el manejo pragmático de concentraciones populares de inconformidad social en México, marcar una frontera clara entre la contención social y el inicio de la represión o la masacre. El riesgo de fundir esas fronteras ha sido recurrente entre nosotros. Gran parte de las manifestaciones populares comienzan con marchas que ocupan calles enteras en largos o breves trayectos hasta llegar al punto de concentración final. La contención policial o militar en estos casos opera en la vigilancia y acotamiento de la marcha y en el resguardo del perímetro de la concentración última. En ocasiones, la concentración no se halla precedida por ninguna marcha y las barreras de contención se extienden por un perímetro más amplio, a fin de tener bajo control las posibles vías de salida o desahogo de la concentración popular.

En términos también técnicos, pareciera más fácil la contención de concentraciones pacíficas no precedidas por marchas, puesto que hay la posibilidad de un seguimiento puntual de los arribos de contingentes a la concentración y de su desahogo posterior por rutas previstas y controladas de antemano. Pero en ocasiones la contención policial se propone precisamente evitar la concentración, y para ello, en términos técnicos, de nuevo, pareciera más fácil frenar las columnas en marcha que controlar su agrupamiento final. En estos casos volvemos al mecanismo reiterado de la violencia: la vigilancia de marchas o de concentraciones no opera de la misma manera que la contención de una marcha para impedir una concentración o que la acción más compleja de dispersar la concentración misma. En estos últimos operativos, la masacre surge de manera recurrente.

No es imposible distinguir los operativos llamados de disuasión de los de dispersión directa. Tampoco, distinguir los operativos previstos de antemano con los operativos emergentes. Igualmente, haya o no una reacción espontánea o inducida de confrontación con la fuerza pública de las columnas en marcha o de los participantes en una concentración, técnicamente parece natural el deslizamiento de los operativos de disuasión o contención a los de represión y masacre. El inicio y el final del movimiento estudiantil de 1968 puede entenderse por estos mecanismos. En la riña inicial de estudiantes de dos vocacionales y una preparatoria, fue la represión policiaca desmedida el origen de la resistencia estudiantil y de la unificación de estudiantes del Politécnico y de la Universidad. El mismo desplazamiento de acciones agravadas ya ocurrió el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco con los operativos “previstos” de contención y disuasión convertidos en o alterados por la masacre.

Navegaciones. Pedro Miguel

Candor o cinismo
O sea que, después de varios años de tener bajo su mando a la Policía Federal Preventiva, y a dos de haberse hecho cargo de la SIEDO y de la AFI, Eduardo Medina Mora ha descubierto que “este país nunca se planteó con suficiente seriedad la construcción de instituciones policiales” (El País, 23/11/08). ¿Cuándo se dio cuenta? ¿La semana pasada? O sea que Genaro García Luna, ex director de la AFI y sucesor de Medina Mora en la SSP, ha vivido todos estos años (sin enterarse, claro) en medio de un hervidero de informantes del narcotráfico, y que él pensaba que sus subordinados tenían una suerte excepcional con la lotería, y que por eso las casotas y los cochesotes. O sea que cuando Felipe Calderón Hinojosa emprendió una “guerra frontal contra la delincuencia”, los mandos operativos de la PFP y de la AFI se encontraban a sueldo de los cárteles de la droga: ¿y cuántos policías fueron colocados de esa manera en la mira de los cuernos de chivo, señores gobernantes? Para que nada falte, el primero de los mencionados afirma que ahora sí se acabó, y que en lo sucesivo, para evitar las fugas de información de la procuraduría, se les quitarán las conexiones USB y las unidades de CD a las computadoras de la dependencia y se suprimirán las impresoras.

Señor procurador: es posible que usted no lo sepa, pero combatir a la criminalidad es un poquito más difícil que impedir que los niños vean páginas porno. Ahórrenos el espectáculo de sus explicaciones, de aquí a unos meses, sobre cómo un empleado de la dependencia a su cargo usó un lápiz para copiar en una tarjetita la información de la pantalla y luego se la pasó a los narcos, o de cómo un técnico de sistemas fue sobornado para instalar un “troyano” o un “spyware” por el que se fue la vida de quién sabe cuántos agentes. Haga que le platiquen algunas nociones básicas de computación, entérese que no está usted al mando de un laboratorio de informática de una escuela primaria, sino de la Procuraduría General de la República y deje de tomarse el pelo pretendiendo que se lo toma a la ciudadanía.

¿Candor o cinismo? Candor, si se considera la ingenuidad del intento de venderle a la opinión pública esta “operación limpieza” con la que se pretende poner de manifiesto la firme determinación de las autoridades de ir a fondo en el combate de la criminalidad y bla, bla, bla, porque la firmeza que se pretende comunicar tiene por objetivo inocultable la catástrofe de descomposición y corrupción generada por la ineptitud de los propios gobernantes, éstos de ahorita, a los mismos a los que se les dijo en múltiples ocasiones que antes de ir a tirar balazos contra los delincuentes era imperativo sanear las corporaciones policiales.

La parte del cinismo es la siguiente: en un régimen democrático, en el que las autoridades son electas por el sufragio del pueblo, bastaría con la mitad de este desastre para que los propios funcionarios sintieran el reclamo de su propio decoro y presentaran sus dimisiones. Y si no, las instancias legislativas emprenderían sin más trámite juicios políticos contra los responsables del naufragio de la seguridad pública y del estado de derecho y los pondrían de patitas en la calle, o casi. Eso sería mejor, en el caso de México, que esperar a que los poderes fácticos empresariales, caciquiles y mediáticos que impusieron al actual gobierno acaben de hartarse de su ineptitud, su corrupción y su mendacidad, y se pongan de acuerdo para remplazarlo, en forma tan antidemocrática y turbia como lo conformaron.

La columna de hoy de Julio Hernández

Astillero
Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

■ Economía ¿ficción?

■ De peor en peor

■ Chile: Pinochet; Lima: ¿Fujimori?

El mundo se revuelve entre historias sombrías de dinero cuya única certeza es que todo seguirá estando mal para muchísimos (sumada una buena parte de quienes durante largo tiempo vivieron en una burbuja clasemediera de confort), a la par que una reducida porción de jugadores de alto nivel mantendrá su masa de privilegios más o menos a salvo, así fuera con altibajos financieros susceptibles, para esa elite, de absorción y amortiguamiento.

La esperanza despertada por Obama va entrando al terreno minado de los nombramientos y los arreglos que darán continuidad real a los intereses que dominan Washington más allá del color de piel del ocupante protocolario. Los administradores del Estado mexicano, por su parte, parecen poco equipados para enfrentar una crisis como la que asoma: el presunto jefe máximo de la barca se preocupa más por los aguacates michoacanos de exportación que por plantear una estrategia firme, compacta, creíble y compartida de defensa de la economía nacional ante los futuros embates renegociadores del TLC (con los que la Casa Blanca, naturalmente, buscará corregir o retirar rubros que hubieran sido benéficos para México y privilegiar los estadunidenses), pero, sobre todo, ante el conjunto de fenómenos negativos que están en inevitable ruta de arribo a la de por sí lastimada nación tercermundista.

El secretario de Hacienda, que originalmente parecía ser una de las pocas adquisiciones calderonistas técnicamente aceptables (aunque se disintiera de su orientación política e ideológica), también naufraga, dejando a veces la impresión de que es terriblemente incapaz e ineficaz y, en otras, pareciendo uno más de los tecnócratas especializados en dar declaraciones optimistas y hacer maniobras de distracción para que los pillos de cuello blanco (banqueros, empresarios, especuladores, funcionarios “bien informados”, etcétera) saqueen al público que había confiado en las palabras tranquilizadoras de sus verdugos técnicos. En el mal teatro de desgracias económicas también participa el gobernador del Banco de México, alguien que ha acompañado durante largas décadas los procesos priístas de prestidigitación económica y que ahora, “autónomo”, se jalonea y enfrenta a los capitanes de la empresa gubernamental, Calderón y Carstens, que tienen otros planes y otros enfoques. Así, es posible que haya buenas ganancias en un día de la Bolsa Mexicana de Valores y enterarse al mismo tiempo del crecimiento de la inflación, e ir amontonando –como en los casos de los muertos a causa real o presunta del narcotráfico y su guerra– las estadísticas de los cierres de empresas, de la cancelación de empleos, del amago empresarial de apenas aparentar que el año venidero habrá alguna forma de mejoría salarial… Lo bueno es que el propio Obama ha dejado las cosas bien claras: “La situación empeorará antes de mejorar”.

Astillas:

Travesuras de la historia: a Felipe Calderón le asignaron en la capital chilena (pues había solicitado al gobierno de Michelet un automóvil blindado para moverse en su reciente gira por allá) un vehículo cuyo más destacado usuario anterior había sido el general Augusto Pinochet, y en la capital peruana el mexicano hizo una firme defensa del secretario García Luna, lo que en este caso hizo recordar a Daniel Zappi que fue también en Lima donde “poco años antes un truhán llamado Fujimori declaraba que otro tipejo de su misma calaña, llamado Montesinos, era la honradez personificada”… La Operación Limpieza no alcanza a limpiar páginas de Internet: aun cuando ha sido judicialmente arraigado, y sus antiguos superiores y compañeros le han convertido en pieza de escarnio expiatorio, el nombre de Noé Ramírez Mandujano sigue vigente en el directorio de la PGR que puede ser consultado en Internet. “Ministro”, dice la ficha laboral a la que se llega no tecleando el nombre completo del ex subprocurador federal, pues entonces el reporte dice que no hay nadie registrado así, sino escribiendo solamente Noé, o Mandujano, o estos dos datos juntos pero sin el Ramírez. El lector que descubrió el truco en el portal de la PGR agrega que “las procuradurías, todas, hacen simulaciones cuando ‘investigan’ a sus miembros. Acá en Chiapas por el caso de Chinkultic, ‘despidieron’ a varios altos mandos del Ministerio de Justicia y yo sé que te va a parecer muy extraño, pero aún cobran sus nóminas puntualmente”… A propósito, otro lector, José Ruiz, dice que el de Chiapas “es un gobierno de ocurrencias, porque nada se planea y todo va como se va. Las carreteras estatales están hechas un desastre. Por algo dicen que el de Juan Sabines es un gobierno de pura fiesta, marimba y cochito”… Desde Bangkok, Alfredo Saavedra advierte que “el desbordamiento en años recientes del narcotráfico, narcoviolencia, secuestro, y tráfico transfronterizo de personas y armas, entre otros rubros, ha sido el cebo para engordar monumentalmente la nómina y presupuesto de CIA, DEA, FBI, Patrulla Fronteriza y servicios de migración y naturalización. ¿Cómo justificar la guerra, y el desmesurado pastel, sin enemigo al frente? Ante ello, el Plan Mérida sólo formaliza una realidad que ya se había venido configurando desde sexenios atrás. El poder de las supercorporaciones policiacas de Estados Unidos no tendrá el mínimo retroceso o retracción de sus intereses vitales, sino todo lo contrario, sobre todo en la lucrativa instancia del inerme y atribulado traspatio colonial del Tío Sam”… Un nefrólogo tampiqueño, cuyo nombre será guardado por prudencia, asegura que unas 10 mil personas afectadas de insuficiencia renal crónica mueren anualmente en México a causa de que “no son derechohabientes de instituciones como el IMSS, el ISSSTE o Pemex, sino que buscan atención en hospitales de la Secretaría de Salud, donde no se les atiende adecuadamente. El Seguro Popular que, como dicen, no es ni tan seguro ni popular, no cubre este tipo de atención. Así que denuncio al gobierno actual de irresponsabilidad por este hecho”… Y, mientras Manlio Fabio jura que la lucha superlibre por la candidatura priísta de 2012 será limpia, respetuosa y noble, ¡hasta mañana!

Venezuela: democracia refrendada

Los comicios regionales celebrados el pasado domingo en Venezuela, en los que participó 65 por ciento del electorado, según cifras del Consejo Nacional Electoral, han dado cuenta de la correlación de fuerzas entre las distintas expresiones políticas que compiten en aquel país. Por un lado, el movimiento que encabeza el presidente Hugo Chávez volvió a obtener un apoyo mayoritario de los votantes, que otorgaron al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) el triunfo en 17 de las 22 gubernaturas en disputa. La oposición, por su parte, logró un avance significativo en relación con los comicios de 2004: ganó la alcaldía mayor de Caracas, los estados de Carabobo, Táchira y Miranda –antes en manos del chavismo– y retuvo las gubernaturas de Nueva Esparta y Zulia, esta última la entidad más rica del país.

Tales resultados refrendan el carácter democrático del régimen venezolano y confirman la solidez, autonomía e imparcialidad de sus instituciones electorales. Asimismo, y de manera paradójica, el crecimiento de la oposición venezolana en el mapa electoral constituye, más que una derrota, una victoria moral para el presidente Chávez, por cuanto se desmiente, una vez más, a quienes tildan de antidemocrático y autoritario a un gobierno que se ha sometido al veredicto ciudadano en numerosas ocasiones: la más reciente, cabe recordarlo, fue el referendo realizado el 2 diciembre de 2007, cuando la mayoría se manifestó en contra de una propuesta de reforma constitucional que, según los críticos del chavismo, habría permitido una mayor concentración de poderes en la figura del jefe de Estado y su relección indefinida. En aquella ocasión, el propio mandatario reconoció plenamente y sin ambigüedad el triunfo de sus adversarios, a quienes instó a “administrar la victoria” y a reconocer que la vía electoral “es el camino”, y llamó a sus simpatizantes a mantener la calma y a seguir “construyento el socialismo en el marco de la Constitución”.

Por lo demás, y a diferencia de lo ocurrido con el pasado referendo constitucional, cuando el electorado tuvo que pronunciarse entre el apoyo y el rechazo a la propuesta chavista –lo que implicó una polarización de la sociedad venezolana durante la campaña–, en las elecciones regionales de este domingo fue significativa la ampliación de la baraja de opciones políticas opositoras: desde las vinculadas a los sectores más reaccionarios –los que impulsaron la intentona golpista de 2002– hasta expresiones progresistas desgajadas del chavismo, con lo que se abre paso a un pluralismo político necesario para la vigencia de un régimen democrático.

El balance de la jornada dominical despeja, por otra parte, los temores generados por algunos de los característicos excesos verbales de Chávez, quien unos días antes de los comicios había amenazado con “sacar los tanques de la Brigada Blindada para defender al gobierno revolucionario y al pueblo” en caso de un triunfo de la “oligarquía” en Carabobo, y llamó “traidores” a los cuadros disidentes de su movimiento, a pesar de que algunos de éstos han manifestado que mantienen simpatía por los objetivos del actual gobierno. Así, pudo comprobarse que las desafortunadas expresiones eran eso: meros exabruptos.

En suma, con los comicios referidos se confirma que en Venezuela existen las condiciones políticas e institucionales para avanzar en las transformaciones sociales por la vía democrática y se desactivan las aspiraciones golpistas anidadas en algunos sectores de la oposición e impulsadas desde Washington. Cabe felicitarse por ello.

Marcela Gómez Salce: A puerta cerrada

Los colores de la Operación Limpieza
Martes, 25 Noviembre, 2008
• El sexenio de Fox en la mira
• CNSP… tic-tac

Ante la duda, mi estimado, es mejor callar. Las secuelas sobre la célebre Operación Limpieza en la PGR del procurador (con minúsculas) Medina Mora, traen a más de uno de cabeza… o sin cabeza. Sobre todo porque los datos duros que sí trastocan las cúpulas de las dependencias encargadas del combate al organizado crimen y que no son sólo inherentes a... esta administración, de alguna manera ya están cerca de la superficie donde la más mínima presión, perdón, detonación, los hará subir y el control de daños conllevará otros daños colaterales.

Y es justo aquí, my friend, donde Felipe Calderón deberá ser firme y dejar atrás el titubeo, la vacilación y la permanente inseguridad que lo acompaña a la hora de tomar decisiones que marcarán su vulnerable y frágil sexenio.

El quid sobre la peligrosa infiltración del narcotráfico en el interior del Estado mexicano, es que al final de all the usual mediatic bullshit, sus protagonistas son los mismos de hace ocho años. Léase como mismo infierno, diferentes diablos. Todos fueron parte del magnífico diseño nacido bajo la luna azul del sexenio de Vicente Fox y que con la llegada del actual inquilino de Los Pinos, lo único que sucedió fue (que le dieron atole con el dedo) una simpática rotación en la cual, con el paso del tiempo, ha fortalecido o debilitado los planes estratégicos para el control total de la táctica (y el billete) en la mal llamada guerra contra el narcotráfico.

El hoyo negro de la Operación Limpieza que, sumado al de la polémica captura, que más bien fue producto de una discrepancia económica entre los mAFIosos y los traviesos, del llamado Rey Zambada en el DF y el aseguramiento en octubre de una lujosa residencia en el Desierto de los Leones de un divertido cártel colombiano, socio de los revoltosos Beltrán Leyva, son distintas ramificaciones, amable lector, sobre la atractiva información que ha desencadenado una muy estupenda cacería de la cual funcionarios de este (des)gobierno… y del sexenio del cambio, no podrán cambiar, modificar aunque quizá permutar por algún espléndido beneficio.

Porque el problemita es que when the shit stays in the fan por demasiado tiempo como está ocurriendo con los arraigos, interrogatorios e investigaciones, el estercolero de la salpicadera es inevitable.

El caso de la corrupción de altos funcionarios cercanos a Genaro García Luna apunta a una muy agradable complicidad con el que fuera el cártel del Chapo del sexenio antes de la delicada fractura en la denominada Federación… que venía haciendo sus travesuras con las cabezas y mandos medios de la administración del ranchero guanajuatense que, de seguir la presión en la olla, terminará estallando en mil pedazos cuyas esquirlas alcanzarán, no se me equivoque, a tirios y troyanos del cercano pasado que incluirá una simpática gama de colores como… el verde olivo.

La muy original y temeraria defensa de Felipe hacia Genaro en el marco de la divertida reunión del mentado CNSP, que se llevara a cabo el viernes próximo con el plazo de los 100 días al cuello, ha originado un par de agraciadas reacciones por parte de personajes de la clase política como Manuel Espino y Javier González Garza. El segundo avisando que, con la pena, pero en estos escasos tres meses desde la firma de los acuerdos whatever para la justicia y legalidad el contexto nacional se ve mucho más complicado, con menos certidumbre, con un descomunal desmadre, con una monstruosa impunidad, con el tsunami infiltrador en la PGR, la SSPF, la SIEDO, más lo que se acumule antes de finalizar con este aciago 2008.

El espléndido dato de lo declarado por la lacrita de González Garza, mi estimado, es que los amarillos hace tiempo no ven las condiciones ni los resultados para dejar con pulso a García Luna, y han enviado múltiples señales a Los Pinos de que el PRD quiere respaldar al (des)gobierno en su mal llamada guerra contra el narcotráfico, peeero la permanencia de Genaro está estirando demasiado una cuerdita en el Congreso que se terminará reventando por lo más delgado… y la situación del actual titular de la SSPF no es, digamos, sólida entre todos los partidos políticos que perciben, aunque no lo parezca, el fracaso de la estrategia integral federal.

La llamativa duda es si la férrea defensa de Calderón hacia García Luna fue una bola rápida (ensalivada) o si metería sus manos (limpias, of course) al fuego (amigo)… que no tarda en recibir un encantador pedazo de madera, my friend, rociado con gotitas de gasolina…

¡¿Boooooommmmm?!

Green Go