Es usted uno más de los millones de mexicanos en cuya constancia de pago de salarios aparece una razón social distinta a aquella a la cual presta sus servicios? Probablemente se trate de un fraude que utilizan los patrones para cubrirle un salario menor, negarle el pago de reparto de utilidades, impedir que se asocie en un sindicato auténtico, despedirlo fácilmente, evadir seguridad social o simplemente pagar menos impuestos al fisco. Seguramente, todo ello en conjunto.
La práctica de la subcontratación, con sus distintas denominaciones: outsourcing, tercerización, externalización o las llamadas empresas de servicios, crece como hidra en el modelo laboral mexicano, carcomiendo derechos que colocan a numerosos trabajadores en estado de indefensión, ante la mirada cómplice de autoridades temerosas de contradecir la iniciativa empresarial que utiliza este camino para violar la ley. Frente a esta situación, el sindicalismo tradicional no mueve un dedo, pues no es de su interés y preocupación la defensa real de sus afiliados, además de que es incapaz, en razón de su debilidad, de contrarrestar una política en la que el sector empresarial ha encontrado una mina de oro, a costa de los trabajadores que le sirven. Los casos de Pasta de Conchos y el accidente de Petróleos Mexicanos en la plataforma Usumacinta exhiben las consecuencias de una subcontratación depredadora.
No todo está perdido; el 24 de abril pasado la Cámara de Diputados dictaminó y aprobó un conjunto de reformas que adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley del Seguro Social, iniciativa presentada por el diputado Patricio Flores Sandoval y apoyada por la Comisión de Seguridad Social, integrada por legisladores de los distintos partidos. Mediante esta reforma se prevé que los patrones beneficiados por el trabajo subcontratado y los subcontratistas, ambos tendrán la obligación de proporcionar informes periódicos y documentos que les requiera dicha institución, a fin de garantizar la vigencia de la seguridad social, fijando responsabilidades para el caso de omisión.
Esta reforma de ley aprobada por la Cámara de Diputados es compatible con el marco de nuestra legislación vigente y da un paso adelante para garantizar, al menos, el piso mínimo de protección que otorga la seguridad social a los trabajadores que están bajo este modelo de subcontratación. El dictamen fue turnado a la Cámara de Senadores y se esperaba entonces una ágil aprobación, tomando en cuenta la urgente necesidad de iniciar medidas tendientes a poner orden en este tema de gran impacto social. Pero el sector empresarial movió sus hilos, convocó a sus aliados y ha logrado hasta ahora inhibir la aprobación final de la ley. Han transcurrido ya seis meses sin que culmine el proceso legislativo en el Senado.
Existen experiencias muy valiosas en el campo internacional sobre las soluciones que se han instrumentado para regular el tema de la subcontratación, acotando su uso sólo cuando existan motivos técnicos y de especialidad, cuando la naturaleza del proceso productivo o de mercado así lo exija, inhibiendo a su vez la simulación o los incentivos para su violación. La propia Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha formulado importantes recomendaciones en la materia, entre ellas la 198, del año 2006, referida a las características que deben prevalecer en este tipo de relaciones de trabajo. Esta recomendación señala que los países miembros de la OIT, entre ellos México, deberán incluir en su política nacional medidas tendientes a “luchar contra las relaciones de trabajo encubiertas… que ocultan la verdadera situación jurídica, entendiéndose que existe una relación de trabajo encubierta cuando un empleador considera a un empleado como si no lo fuese, de una manera que oculta su verdadera condición jurídica, y que pueden producirse situaciones en las cuales los acuerdos contractuales dan lugar a que los trabajadores se vean privados de la protección a la que tienen derecho”.
Atendiendo a las legislaciones de otros países, se han admitido principios elementales sobre este tema, tales como la responsabilidad solidaria entre la empresa principal que se beneficia del trabajo y la subcontratista; la improcedencia de subcontratar actividades dirigidas a la finalidad o actividad normal de la empresa, y la prevalencia –como aparece establecido en nuestra legislación nacional– del concepto de “empresa” sustentado en razones objetivas o materiales, y no en simples formas jurídicas o denominaciones, esto es, que para identificar al verdadero patrón responsable de la relación de trabajo no basta que se invente una razón social y se le informe a los trabajadores que ya tienen nuevo patrón sustituto, sino que el auténtico beneficiario del servicio de los trabajadores sea quien responda de la relación de trabajo.
La subcontratación fraudulenta es más frecuente en el área de los servicios y en materia local; en el Distrito Federal, correspondería a la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo y a la Junta Local de Conciliación y Arbitraje tomar iniciativas para fijar criterios compatibles con nuestro marco jurídico laboral y las recomendaciones internacionales. Su ejemplo, sin duda, impactaría favorablemente en el resto del modelo laboral nacional.
sábado, 8 de noviembre de 2008
Dinero. Enrique Galván Ochoa
Irritación por el manejo de los ahorros
■ Las pérdidas de las afores
■ Desinformación y abuso
■ Las pérdidas de las afores
■ Desinformación y abuso

En un sondeo que realizamos esta semana entre 3 mil 432 personas, 67 por ciento dijo que tiene una cuenta de ahorro para el retiro. En este universo de clientes, 58 por ciento manifestó que sus estados de cuenta reflejan pérdidas, 33 por ciento admitió que no los consulta y sólo 1 por ciento cree que subieron sus saldos.
Metodología
Un número importante de participantes acompañó su voto con una opinión. Pueden leerse todas en el foro, reproducimos algunos fragmentos en las líneas que siguen.
Votos razonados
Estuve con la afore de Bancomer, pero desde hace un año me dejaron de enviar información. Fue entonces cuando llegó al plantel donde laboro un representante de Profuturo GNP, por lo que supuse que daba un mejor servicio; sin embargo, hasta el momento no he recibido un estado de cuenta con mi saldo.
José López / San Cristóbal de las Casas
¿Cuándo llegará el día en que este gobierno meta en orden a estos abusivos que tienen el descaro de cobrar comisiones, cuando las inversiones que manejan reportan rendimientos negativos? Estaría de acuerdo en que cobraran comisiones cuando haya utilidades, pero eso de cobrar cuando hay pérdidas sólo se ve en nuestro país.
Felipe Celestino / Veracruz
Pertenezco a las mayorías que no les es posible ahorrar. Vivimos al día con un pobre salario. Esto es culpa obviamente de nosotros mismos, porque jamás hemos robado, ni explotado a un semejante. Con respecto a las afores es un fraude más contra los pobres, como los cometidos en las devaluaciones, las cuotas del Infonavit, etcétera.
Carlos Castellanos / Distrito Federal
Me acabo de jubilar este año por parte del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), y la verdad no sé de qué manera opera una afore, pero, por lo que he estado leyendo en los periódicos, no son algo bueno, ya que todas esas empresas trácalas sólo buscan llenarse los bolsillos.
Maura Garnica / Distrito Federal
Ya ni quiero acordarme. Banamex se encargó de desaparecer mi ahorro. Actualmente estoy jubilada, y mi ahorro me lo hicieron perdedizo. Ni insultarlos me consuela.
Ana Ceballo / Xalapa
Pertenezco a una afore y con 64 años me falta uno para jubilarme, por tanto, mi desesperación es enorme, pues veo que los ahorros de toda mi vida laboral van a ir a parar ¿adónde?, ¿quién nos da alguna explicación?, ¿quién responde por nuestro dinero?
María Antonieta Salazar / Oaxaca
Soy empleado del gobierno federal, de los que escogieron quedarse con el mismo sistema de pensiones, con la certeza de que, mientras sigan estos gobiernos de rapiña, mi supuesta pensión no alcanzará para darles domingos a mis nietos.
José L. Estrada García / Distrito Federal
Estoy en una afore, pero desafortunadamente nos mandan sólo dos estados de cuenta al año y eso si el cartero los entrega, así que no tengo manera de checar el saldo al día de hoy, pero seguramente ya no es el mismo.
Saúl Sánchez Ramírez / Distrito Federal
¡Pa’ su mecha!... Fíjense, yo estuve cotizando para el Instituto Mexicano del Seguro Social de 1969 a 1992. Y a partir de 1993 hasta 2002, para el ISSSTE. En 2006 me vi obligado a solicitar el apoyo económico por desempleo de mi afore Bancomer y me hicieron el favor de darme 880 pesos. Para retirar el total del saldo que es de 24 mil pesos debo esperar a cumplir los sesenta años (me faltan dos). Como están las cosas ¿qué puedo esperar?
Gildardo Meraz / Distrito Federal
El gobierno ha obligado a los trabajadores a meter su dinero a las afores, aun sin entender cómo funcionan éstas y sin garantías de ganancias, y con graves riesgos de pérdidas (minusvalías les dicen). ¿Hasta qué punto el gobierno se cree con derecho –o si lo tiene– a tomar decisiones que perjudican a un sector de la población –en este caso los trabajadores– en favor de otro sector (empresarios y trasnacionales)? ¿No hay defensa que nos saque del brete en que nos metieron?
Desfiladero. Jaime Avilés
Calderón: las políticas de Bush... sin Bush
■ Coincidencias entre Obama y AMLO
Accidente o sabotaje, en cualquier caso el desastre aéreo del pasado martes en que perdieron la vida Juan Camilo Mouriño, José Luis Santiago Vasconcelos, cuatro funcionarios de la Secretaría de Gobernación, dos pilotos, una sobrecargo y cinco peatones, inauguró el último bimestre de un año pródigo en episodios de horror, entre los que destacan los 12 decapitados de Mérida, los 24 albañiles asesinados en La Marquesa, las matanzas en Culiacán, Creel, Ciudad Juárez, Chihuahua y Tijuana; las hieleras con cabezas humanas en Durango; el atentado con granadas en Morelia y el cúmulo de balaceras en retenes y ciudades de todo el país que segaron la vida de incontables inocentes.
Casi dos años después de que Felipe Calderón, sin pedirle permiso al Congreso ni a nadie, declarara su muy personal “guerra contra el crimen organizado”, hay más de 6 mil 400 muertos, numerosos desaparecidos (muchos de ellos por razones políticas, falsamente vinculados con el narcotráfico), desaliento en las fuerzas armadas, pérdida de control territorial por parte del Estado en diversas regiones y una profunda sensación de fracaso en el llamado “gobierno” de la República.
Calderón aplicó, a ojos cerrados y al pie de la letra, una política dictada por los halcones de la administración de George WC Bush en el marco de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (Aspan), con los resultados que hoy todos conocemos: el país es presa de una violencia inédita y Mouriño, el enlace directo entre Los Pinos y la Casa Blanca para todo lo relacionado con el Aspan, está muerto.
En materia de políticas económicas y sociales, Calderón también hizo suyo el programa de Bush en beneficio exclusivo de los más ricos entre los ricos. Hoy no sabe cómo enfrentar la más grave crisis financiera de todos los tiempos. El colapso de Wall Street y de los bancos más importantes del mundo exige que cada gobierno, en cada país, se adapte a las nuevas circunstancias.
Durante casi 24 meses, Calderón navegó, sin proyecto y sin equipo, detrás de Bush, confiando en que la fuerza del imperio lo protegería incluso de sus propias ineptitudes. Pero volvió a equivocarse. Bush y su visión económica están prácticamente en el basurero. Calderón tendrá que ponerse en sintonía con el sucesor del texano o, si es congruente con su fundamentalismo neoliberal, combatirlo, porque en sus líneas generales de política interna, el discurso de Barack Obama se parece en mucho al de Andrés Manuel López Obrador.
Ambos –el “presidente legítimo” de México y el presidente electo de Estados Unidos– coinciden en que, para reducir los estragos de la crisis en los sectores más desamparados de la población, hay que fortalecer el papel del Estado, reanimar el mercado interno, detonar la creación de empleos y rescatar a los pobres. ¿Cómo podrá Calderón hacer suyas esas políticas manteniendo a Agustín Carstens en la Secretaría de Hacienda, y a todos los exponentes de la ortodoxia salinista en las instancias que dizque “manejan” la economía?
¿Y ahora qué sigue?
Un minuto antes del avionazo del martes, Calderón preparaba relevos, para principios de diciembre, en las secretarías de Gobernación, Energía y Educación Pública, así como en la Procuraduría General de la República. Mouriño se iría de candidato del PAN al gobierno de Campeche; Georgina Kessel sería remplazada por un incondicional del ahora finado señor de los contratos, Josefina Vázquez Mota pasaría a Bucareli y Eduardo Medina Mora se incorporaría al servicio exterior.
Esas eran las especulaciones que se manejaban al menos desde agosto, cuando al calor de las negociaciones para la reforma energética eran frecuentes los pleitos entre Jesús Reyes Heroles, director general de Petróleos Mexicanos, y el propio Mouriño, quien gracias a su cercanía con Calderón se permitía imponer a los suyos en puestos claves de la paraestatal, pasando por encima de cualquiera.
Hoy, obviamente, el panorama se ha modificado en forma drástica. Calderón está obligado a reaccionar la semana próxima y anunciar de una vez la nueva composición de su equipo. La experiencia sugiere, sin embargo, que lejos de realizar cambios de fondo hará pequeños ajustes para mantener las mismas políticas que han conducido a la ruina al país, porque no tiene capacidad para ninguna otra cosa.
¿Qué es lo que sigue? ¿Más de lo mismo con mayor endurecimiento represivo? ¿Ratificación en sus cargos de todos los funcionarios ineptos, el procurador general y el secretario de Seguridad Pública incluidos, para no dar una muestra de debilidad tras el “accidente”? Los días venideros mostrarán si el régimen tiene alguna posibilidad de sobreponerse a sus enormes y palpables limitaciones y, si por tanto, podrá subsistir en el vértigo de los nuevos tiempos.
Pero la pregunta –¿qué es lo que sigue?– debe ser formulada y respondida con la misma urgencia por los movimientos sociales de la oposición. Hay procesos en marcha, hay caminos bien delineados. López Obrador ha llamado a construir nuevas redes sociales en torno a la organización de comedores populares y otras formas de resistencia popular. Sin embargo, ya se acercan las elecciones legislativas de 2009. No hay partidos políticos ni instituciones electorales confiables. ¿Qué van a hacer los ciudadanos? ¿Votar o no votar?
Desfiladero ofrece este espacio a sus lectores para que, desde el sábado próximo, externen aquí sus puntos de vista en torno a la pregunta: ¿y ahora qué sigue?
Aclaraciones de Andrea
En relación con el caso de la señora Bertha Escobar Fernández, sobrecargo de Aeroméxico que murió el pasado 15 de junio en Médica Sur, Andrea, su hija, envió una carta aclaratoria para deslindarse de “todos los comentarios” que el sábado anterior publicó esta columna, pues “contienen diversos errores” que desea aclarar.
“Las jornadas de trabajo y descanso están pactadas en el contrato colectivo de trabajo que tienen celebrado la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México y Aeroméxico, con base en estudios de personas conocedoras en la materia”, explica. Por tanto, rechaza la inferencia de que el exceso de trabajo y la falta de descanso adecuado ocasionaron los derrames cerebrales que provocaron la muerte de su madre porque, agrega, no hay ninguna prueba científica que lo demuestre. Es, señala, igualmente inexacto que “Aeroméxico se haya desentendido de los gastos médicos de la paciente, por lo que no tengo ningún reclamo al respecto”.
■ Coincidencias entre Obama y AMLO
Accidente o sabotaje, en cualquier caso el desastre aéreo del pasado martes en que perdieron la vida Juan Camilo Mouriño, José Luis Santiago Vasconcelos, cuatro funcionarios de la Secretaría de Gobernación, dos pilotos, una sobrecargo y cinco peatones, inauguró el último bimestre de un año pródigo en episodios de horror, entre los que destacan los 12 decapitados de Mérida, los 24 albañiles asesinados en La Marquesa, las matanzas en Culiacán, Creel, Ciudad Juárez, Chihuahua y Tijuana; las hieleras con cabezas humanas en Durango; el atentado con granadas en Morelia y el cúmulo de balaceras en retenes y ciudades de todo el país que segaron la vida de incontables inocentes.
Casi dos años después de que Felipe Calderón, sin pedirle permiso al Congreso ni a nadie, declarara su muy personal “guerra contra el crimen organizado”, hay más de 6 mil 400 muertos, numerosos desaparecidos (muchos de ellos por razones políticas, falsamente vinculados con el narcotráfico), desaliento en las fuerzas armadas, pérdida de control territorial por parte del Estado en diversas regiones y una profunda sensación de fracaso en el llamado “gobierno” de la República.
Calderón aplicó, a ojos cerrados y al pie de la letra, una política dictada por los halcones de la administración de George WC Bush en el marco de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (Aspan), con los resultados que hoy todos conocemos: el país es presa de una violencia inédita y Mouriño, el enlace directo entre Los Pinos y la Casa Blanca para todo lo relacionado con el Aspan, está muerto.
En materia de políticas económicas y sociales, Calderón también hizo suyo el programa de Bush en beneficio exclusivo de los más ricos entre los ricos. Hoy no sabe cómo enfrentar la más grave crisis financiera de todos los tiempos. El colapso de Wall Street y de los bancos más importantes del mundo exige que cada gobierno, en cada país, se adapte a las nuevas circunstancias.
Durante casi 24 meses, Calderón navegó, sin proyecto y sin equipo, detrás de Bush, confiando en que la fuerza del imperio lo protegería incluso de sus propias ineptitudes. Pero volvió a equivocarse. Bush y su visión económica están prácticamente en el basurero. Calderón tendrá que ponerse en sintonía con el sucesor del texano o, si es congruente con su fundamentalismo neoliberal, combatirlo, porque en sus líneas generales de política interna, el discurso de Barack Obama se parece en mucho al de Andrés Manuel López Obrador.
Ambos –el “presidente legítimo” de México y el presidente electo de Estados Unidos– coinciden en que, para reducir los estragos de la crisis en los sectores más desamparados de la población, hay que fortalecer el papel del Estado, reanimar el mercado interno, detonar la creación de empleos y rescatar a los pobres. ¿Cómo podrá Calderón hacer suyas esas políticas manteniendo a Agustín Carstens en la Secretaría de Hacienda, y a todos los exponentes de la ortodoxia salinista en las instancias que dizque “manejan” la economía?
¿Y ahora qué sigue?
Un minuto antes del avionazo del martes, Calderón preparaba relevos, para principios de diciembre, en las secretarías de Gobernación, Energía y Educación Pública, así como en la Procuraduría General de la República. Mouriño se iría de candidato del PAN al gobierno de Campeche; Georgina Kessel sería remplazada por un incondicional del ahora finado señor de los contratos, Josefina Vázquez Mota pasaría a Bucareli y Eduardo Medina Mora se incorporaría al servicio exterior.
Esas eran las especulaciones que se manejaban al menos desde agosto, cuando al calor de las negociaciones para la reforma energética eran frecuentes los pleitos entre Jesús Reyes Heroles, director general de Petróleos Mexicanos, y el propio Mouriño, quien gracias a su cercanía con Calderón se permitía imponer a los suyos en puestos claves de la paraestatal, pasando por encima de cualquiera.
Hoy, obviamente, el panorama se ha modificado en forma drástica. Calderón está obligado a reaccionar la semana próxima y anunciar de una vez la nueva composición de su equipo. La experiencia sugiere, sin embargo, que lejos de realizar cambios de fondo hará pequeños ajustes para mantener las mismas políticas que han conducido a la ruina al país, porque no tiene capacidad para ninguna otra cosa.
¿Qué es lo que sigue? ¿Más de lo mismo con mayor endurecimiento represivo? ¿Ratificación en sus cargos de todos los funcionarios ineptos, el procurador general y el secretario de Seguridad Pública incluidos, para no dar una muestra de debilidad tras el “accidente”? Los días venideros mostrarán si el régimen tiene alguna posibilidad de sobreponerse a sus enormes y palpables limitaciones y, si por tanto, podrá subsistir en el vértigo de los nuevos tiempos.
Pero la pregunta –¿qué es lo que sigue?– debe ser formulada y respondida con la misma urgencia por los movimientos sociales de la oposición. Hay procesos en marcha, hay caminos bien delineados. López Obrador ha llamado a construir nuevas redes sociales en torno a la organización de comedores populares y otras formas de resistencia popular. Sin embargo, ya se acercan las elecciones legislativas de 2009. No hay partidos políticos ni instituciones electorales confiables. ¿Qué van a hacer los ciudadanos? ¿Votar o no votar?
Desfiladero ofrece este espacio a sus lectores para que, desde el sábado próximo, externen aquí sus puntos de vista en torno a la pregunta: ¿y ahora qué sigue?
Aclaraciones de Andrea
En relación con el caso de la señora Bertha Escobar Fernández, sobrecargo de Aeroméxico que murió el pasado 15 de junio en Médica Sur, Andrea, su hija, envió una carta aclaratoria para deslindarse de “todos los comentarios” que el sábado anterior publicó esta columna, pues “contienen diversos errores” que desea aclarar.
“Las jornadas de trabajo y descanso están pactadas en el contrato colectivo de trabajo que tienen celebrado la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México y Aeroméxico, con base en estudios de personas conocedoras en la materia”, explica. Por tanto, rechaza la inferencia de que el exceso de trabajo y la falta de descanso adecuado ocasionaron los derrames cerebrales que provocaron la muerte de su madre porque, agrega, no hay ninguna prueba científica que lo demuestre. Es, señala, igualmente inexacto que “Aeroméxico se haya desentendido de los gastos médicos de la paciente, por lo que no tengo ningún reclamo al respecto”.
Economía popular indefensa
Por si hicieran falta signos de la difícil situación que millones de mexicanos enfrentan y habrán de epadecer en los próximos meses, ayer el Banco de México (BdeM) informó que la inflación en el país, medida a tasa anual, creció 5.78 por ciento en octubre, el nivel más alto de ese indicador en los últimos siete años. Tal incremento, sin embargo, y a pesar de que de suyo constituye un factor preocupante si se toma en cuenta que los salarios en el mismo periodo sólo aumentaron 4.5 por ciento, no deja de ser un dato cosmético: a fin de cuentas, algunos de los productos alimenticios básicos han acusado, en los últimos 12 meses, alzas que superan el 100 por ciento, y este escenario de carestía, ofensivo para la economía popular en general, castiga particularmente a los sectores más pobres de la población, que son los que destinan mayor parte de sus ingresos a la compra de alimentos.
La circunstancia descrita tiene un telón de fondo que orilla al desaliento: a tono con el panorama internacional, las expectativas de desarrollo de la economía nacional se han constreñido a niveles ínfimos –el BdeM y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público coinciden en que el producto interno bruto crecerá alrededor de 1.7 por ciento en el tercer trimestre de este año, la cifra más baja desde 2003, y esa tendencia se mantendrá para el año entrante–; en tanto, la tasa de desempleo en el país se ubicó en septiembre en su nivel más alto de los últimos cuatro años (4.25 por ciento), y se prevé que el flujo de remesas –que constituyen, según lo señalado en la Evaluación de la Política de Desarrollo Social en México, un paliativo para la pobreza alimentaria– continúe descendiendo como consecuencia de la constricción en la economía de Estados Unidos.
El gobierno federal, de manera incomprensible y como si no fuera consciente de la realidad nacional, se mantiene empecinado en la aplicación de medidas que, en la circunstancia actual, tienden a agravar la de por sí apremiante situación de una buena porción de la sociedad mexicana. Es significativa, al respecto, la entrada en vigor, para hoy, del vigésimo sexto gasolinazo del año, así como los constantes aumentos denunciados por miles de usuarios en sus tarifas de electricidad –de los cuales se dio cuenta el pasado martes en estas páginas–, que llegan a rondar el 200 por ciento, como resultado de la política gubernamental de retiro de los subsidios para los consumidores domésticos.
Por lo demás, la industria petrolera nacional, que supuestamente debiera fungir como la palanca del desarrollo del país, atraviesa por una situación complicada dados los bajos niveles en los precios internacionales del crudo: la mezcla mexicana cerró ayer a 44.13 dólares por barril, cifra muy por debajo de la prevista en el presupuesto para el año entrante. Adicionalmente, no acaba de dispersarse el riesgo de la privatización de Petróleos Mexicanos: ésta pudiera presentarse ahora bajo el signo de la asignación de áreas o bloques exclusivos a empresas trasnacionales y ante la renuencia de las instancias legislativas de incorporar una prohibición expresa en ese sentido, como lo demanda el Movimiento Ciudadano en Defensa del Petróleo.
La acuciante indefensión que hoy enfrenta la economía popular requeriría de medidas inmediatas orientadas a garantizar el acceso de la población a la alimentación, a la salud y a una vida digna. Para ello sería necesario, por ejemplo, reformular una política salarial sobre la base del precio de la canasta básica, reactivar mecanismos de bienestar social que ayuden a paliar los efectos de la crisis, redirigir el gasto público hacia la construcción de infraestructura y la creación de empleos, y poner en marcha los motores de la economía y el mercado internos. Pero la insistencia de las recientes administraciones en mantener una política económica de corte impopular, la reducción sostenida del Estado tanto en tamaño como en facultades y la fe ciega en un modelo económico que ha demostrado su inviabilidad, provocan que, al día de hoy, amplias franjas de la sociedad se encuentren sumidas en la incertidumbre, la zozobra y la pobreza.
La circunstancia descrita tiene un telón de fondo que orilla al desaliento: a tono con el panorama internacional, las expectativas de desarrollo de la economía nacional se han constreñido a niveles ínfimos –el BdeM y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público coinciden en que el producto interno bruto crecerá alrededor de 1.7 por ciento en el tercer trimestre de este año, la cifra más baja desde 2003, y esa tendencia se mantendrá para el año entrante–; en tanto, la tasa de desempleo en el país se ubicó en septiembre en su nivel más alto de los últimos cuatro años (4.25 por ciento), y se prevé que el flujo de remesas –que constituyen, según lo señalado en la Evaluación de la Política de Desarrollo Social en México, un paliativo para la pobreza alimentaria– continúe descendiendo como consecuencia de la constricción en la economía de Estados Unidos.
El gobierno federal, de manera incomprensible y como si no fuera consciente de la realidad nacional, se mantiene empecinado en la aplicación de medidas que, en la circunstancia actual, tienden a agravar la de por sí apremiante situación de una buena porción de la sociedad mexicana. Es significativa, al respecto, la entrada en vigor, para hoy, del vigésimo sexto gasolinazo del año, así como los constantes aumentos denunciados por miles de usuarios en sus tarifas de electricidad –de los cuales se dio cuenta el pasado martes en estas páginas–, que llegan a rondar el 200 por ciento, como resultado de la política gubernamental de retiro de los subsidios para los consumidores domésticos.
Por lo demás, la industria petrolera nacional, que supuestamente debiera fungir como la palanca del desarrollo del país, atraviesa por una situación complicada dados los bajos niveles en los precios internacionales del crudo: la mezcla mexicana cerró ayer a 44.13 dólares por barril, cifra muy por debajo de la prevista en el presupuesto para el año entrante. Adicionalmente, no acaba de dispersarse el riesgo de la privatización de Petróleos Mexicanos: ésta pudiera presentarse ahora bajo el signo de la asignación de áreas o bloques exclusivos a empresas trasnacionales y ante la renuencia de las instancias legislativas de incorporar una prohibición expresa en ese sentido, como lo demanda el Movimiento Ciudadano en Defensa del Petróleo.
La acuciante indefensión que hoy enfrenta la economía popular requeriría de medidas inmediatas orientadas a garantizar el acceso de la población a la alimentación, a la salud y a una vida digna. Para ello sería necesario, por ejemplo, reformular una política salarial sobre la base del precio de la canasta básica, reactivar mecanismos de bienestar social que ayuden a paliar los efectos de la crisis, redirigir el gasto público hacia la construcción de infraestructura y la creación de empleos, y poner en marcha los motores de la economía y el mercado internos. Pero la insistencia de las recientes administraciones en mantener una política económica de corte impopular, la reducción sostenida del Estado tanto en tamaño como en facultades y la fe ciega en un modelo económico que ha demostrado su inviabilidad, provocan que, al día de hoy, amplias franjas de la sociedad se encuentren sumidas en la incertidumbre, la zozobra y la pobreza.
Beltrones: en la política difícilmente se deja de ser calumniado
JENARO VILLAMIL
MÉXICO, DF, 6 de noviembre (apro).- Los coordinadores de las tres principales fuerzas políticas en el Senado manifestaron sus diferencias ante los señalamientos que lanzó el presidente Felipe Calderón, quien reprochó a aquellos que "calumniaron" al fallecido secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño.
El coordinador del Revolucionario Institucional, Manlio Fabio Beltrones, advirtió que "es la hora de pasar a lo que sigue para bien de México", y destacó que el nuevo titular de Gobernación debe ser un político conciliador "que aspire más a encontrar acuerdos que a ganar elecciones".
Beltrones, al igual que el coordinador del Partido de la Revolución Democrática, Carlos Navarrete, descartó que fuera el momento de dar "votos de confianza" a las autoridades que investigan los hechos del martes pasado.
En contraste, el coordinador del PAN y presidente del Senado, Gustavo Madero, insistió en que es necesario dar a las autoridades "el voto de confianza para que reúnan el material, se analice" y determinar los alcances de la tragedia.
El panista subrayó que los senadores de su partido han "cerrado filas" en torno del presidente e incluso disertó sobre el proceso de duelo generado en la clase política.
"Creo que el dolor también es un cemento, es un aglutinador, es un cohesionador de los seres humanos para cerrar filas y para profundizar las tareas que estaban en proceso", afirmó Madero.
Por su parte, Beltrones advirtió:
"Sé que estas últimas horas le ha permitido a muchos de quienes opinaban en contra del exsecretario de Gobernación, expiar culpas con declaraciones a veces hasta inverosímiles, pero todo eso se vale cuando existe una tragedia de esta naturaleza".
El también presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado criticó las declaraciones del presidente Felipe Calderón, quien acusó a los que "calumniaron" a Mouriño.
"En la vida -y la política no es más que la síntesis de la vida-- difícilmente alguien deja de ser calumniado, difamado en alguna u otra o múltiples ocasiones. Lo que importa es la verdad.
"Aquel que anda cerca del fuego, no debe temer que algún día le llegue un poquito de la lumbre", sentenció Beltrones, quien también recordó que fue el PRI en el Senado el que rechazó se formara una comisión investigadora por el presunto tráfico de influencias de Mouriño.
"Eso nos ganó algunas otras difamaciones y calumnias, pero a nosotros más que a él, por decir que lo estábamos protegiendo de una u otra manera", recordó el senador sonorense.
"En fin, insisto, no deja de existir la canalla en la vida. Hay que cuidarse de ella, hay que blindarse muy bien y no caer en el juego de la misma", reflexionó Beltrones.
Por su parte, Carlos Navarrate consideró que en estos momentos el PRD se encuentra en un impasse político, y advirtió que el próximo secretario de Gobernación deberá tener "capacidad de diálogo, capacidad de escuchar, capacidad de tratar a los Poderes de la Unión, con las fuerzas políticas, con los movimientos sociales que en el país existen".
Informó que recibió de la Procuraduría General de la República (PGR) y de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) datos suficientes para considerar que será en "pocos días" --y no semanas-- cuando se conozcan las razones de lo que ocurrió.
"No son tiempos de utilización política de una tragedia, no son tiempos de bajezas, son tiempos de reflexión y de prudencia y de mandar un mensaje a la sociedad mexicana", insistió el coordinador de los senadores del PRD.
Navarrete, al igual que Beltrones, consideró que no es necesario darle "votos de confianza" al gobierno federal:
"No se trata de creencias ni de votos de confianza, se trata de pedir que las autoridades cumplan su obligación, hagan una rigurosa investigación", aclaró.
El senador perredista también aprovechó para enmendarle la plana a su correligionario Ricardo Monreal, quien un día antes informó que la fracción del PRD pediría la comparecencia de los responsables de la investigación. "No veo motivo para hacer comparecer a nadie mientras no termina la investigación", puntualizó.
MÉXICO, DF, 6 de noviembre (apro).- Los coordinadores de las tres principales fuerzas políticas en el Senado manifestaron sus diferencias ante los señalamientos que lanzó el presidente Felipe Calderón, quien reprochó a aquellos que "calumniaron" al fallecido secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño.
El coordinador del Revolucionario Institucional, Manlio Fabio Beltrones, advirtió que "es la hora de pasar a lo que sigue para bien de México", y destacó que el nuevo titular de Gobernación debe ser un político conciliador "que aspire más a encontrar acuerdos que a ganar elecciones".
Beltrones, al igual que el coordinador del Partido de la Revolución Democrática, Carlos Navarrete, descartó que fuera el momento de dar "votos de confianza" a las autoridades que investigan los hechos del martes pasado.
En contraste, el coordinador del PAN y presidente del Senado, Gustavo Madero, insistió en que es necesario dar a las autoridades "el voto de confianza para que reúnan el material, se analice" y determinar los alcances de la tragedia.
El panista subrayó que los senadores de su partido han "cerrado filas" en torno del presidente e incluso disertó sobre el proceso de duelo generado en la clase política.
"Creo que el dolor también es un cemento, es un aglutinador, es un cohesionador de los seres humanos para cerrar filas y para profundizar las tareas que estaban en proceso", afirmó Madero.
Por su parte, Beltrones advirtió:
"Sé que estas últimas horas le ha permitido a muchos de quienes opinaban en contra del exsecretario de Gobernación, expiar culpas con declaraciones a veces hasta inverosímiles, pero todo eso se vale cuando existe una tragedia de esta naturaleza".
El también presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado criticó las declaraciones del presidente Felipe Calderón, quien acusó a los que "calumniaron" a Mouriño.
"En la vida -y la política no es más que la síntesis de la vida-- difícilmente alguien deja de ser calumniado, difamado en alguna u otra o múltiples ocasiones. Lo que importa es la verdad.
"Aquel que anda cerca del fuego, no debe temer que algún día le llegue un poquito de la lumbre", sentenció Beltrones, quien también recordó que fue el PRI en el Senado el que rechazó se formara una comisión investigadora por el presunto tráfico de influencias de Mouriño.
"Eso nos ganó algunas otras difamaciones y calumnias, pero a nosotros más que a él, por decir que lo estábamos protegiendo de una u otra manera", recordó el senador sonorense.
"En fin, insisto, no deja de existir la canalla en la vida. Hay que cuidarse de ella, hay que blindarse muy bien y no caer en el juego de la misma", reflexionó Beltrones.
Por su parte, Carlos Navarrate consideró que en estos momentos el PRD se encuentra en un impasse político, y advirtió que el próximo secretario de Gobernación deberá tener "capacidad de diálogo, capacidad de escuchar, capacidad de tratar a los Poderes de la Unión, con las fuerzas políticas, con los movimientos sociales que en el país existen".
Informó que recibió de la Procuraduría General de la República (PGR) y de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) datos suficientes para considerar que será en "pocos días" --y no semanas-- cuando se conozcan las razones de lo que ocurrió.
"No son tiempos de utilización política de una tragedia, no son tiempos de bajezas, son tiempos de reflexión y de prudencia y de mandar un mensaje a la sociedad mexicana", insistió el coordinador de los senadores del PRD.
Navarrete, al igual que Beltrones, consideró que no es necesario darle "votos de confianza" al gobierno federal:
"No se trata de creencias ni de votos de confianza, se trata de pedir que las autoridades cumplan su obligación, hagan una rigurosa investigación", aclaró.
El senador perredista también aprovechó para enmendarle la plana a su correligionario Ricardo Monreal, quien un día antes informó que la fracción del PRD pediría la comparecencia de los responsables de la investigación. "No veo motivo para hacer comparecer a nadie mientras no termina la investigación", puntualizó.
Mouriño según Calderón: un retrato imaginario
MÉXICO, D.F., 6 de noviembre (apro).- En el discurso que el presidente Felipe Calderón pronunció este jueves en el Campo Marte se desvivió en elogios hacia Juan Camilo Mouriño:
--Fue objeto de críticas y víctima de calumnias.
--Es una pérdida significativa para el Estado mexicano.
--Con él la administración que presido ganó en sensibilidad política y visión estratégica.
--Fue un hombre de acción que acogió la política para hacer posibles las reformas que México necesita.
--Su disciplina, su carácter y su profundo patriotismo...
--No sólo impulsó reformas de fondo, sino que condujo atinadamente el gabinete de Seguridad.
--Su actitud republicana, su visión estratégica, fueron impresos también con el sello de la tolerancia.
--Como el demócrata que era, estaba convencido de que el diálogo y la pluralidad...
--Recuperó un sentido constructivo y digno de la política.
--Es un digno representante de una nueva generación de mexicanos.
--Es el rostro de una nueva generación de políticos, formada en la pluralidad y la absoluta lealtad a la democracia.
--Puedo asegurar que fue un hombre franco y honesto.
--Nuestro país ha perdido a un gran hombre, inteligente, leal y apasionado de México.
--Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia.
--Bienaventurados los que, por causa de lo alto, son insultados.
--Fue objeto de críticas y víctima de calumnias.
--Es una pérdida significativa para el Estado mexicano.
--Con él la administración que presido ganó en sensibilidad política y visión estratégica.
--Fue un hombre de acción que acogió la política para hacer posibles las reformas que México necesita.
--Su disciplina, su carácter y su profundo patriotismo...
--No sólo impulsó reformas de fondo, sino que condujo atinadamente el gabinete de Seguridad.
--Su actitud republicana, su visión estratégica, fueron impresos también con el sello de la tolerancia.
--Como el demócrata que era, estaba convencido de que el diálogo y la pluralidad...
--Recuperó un sentido constructivo y digno de la política.
--Es un digno representante de una nueva generación de mexicanos.
--Es el rostro de una nueva generación de políticos, formada en la pluralidad y la absoluta lealtad a la democracia.
--Puedo asegurar que fue un hombre franco y honesto.
--Nuestro país ha perdido a un gran hombre, inteligente, leal y apasionado de México.
--Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia.
--Bienaventurados los que, por causa de lo alto, son insultados.
Serpientes y Escaleras. Salvador García Soto
Calderón: ¿oportunidad perdida?
Pocas, muy pocas veces en su gobierno Felipe Calderón Hinojosa logrará una muestra de unidad y solidaridad como la que se le brindó el jueves pasado tras la trágica muerte de su secretario de Gobernación
El apoyo moral total e incondicional que nunca tuvo Carlos Salinas y sí tuvo Calderón el jueves pasado quedó reducido a un acto personalísimo de amistad
Pocas, muy pocas veces en su gobierno Felipe Calderón Hinojosa logrará una muestra de unidad y solidaridad como la que se le brindó el jueves pasado tras la trágica muerte de su secretario de Gobernación.
La clase política en pleno, sus opositores —los más férreos y los moderados—, los gobernadores, empresarios, el clero, los militares, acudieron al Campo Marte al homenaje que se rindió a Juan Camilo Mouriño, a José Luis Santiago Vasconcelos y a los otros cuatro funcionarios que murieron el martes al estrellarse el avión en que viajaban en las calles de la ciudad de México.
Era todo un acto de Estado para despedir al amigo y a uno de los hombres más cercanos al mandatario. Y era también la oportunidad para que Felipe Calderón relanzara su gobierno y aprovechara la incondicional solidaridad con un mensaje que muchos esperaban como una amplia convocatoria a la unidad, al trabajo conjunto de todas las fuerzas políticas, por encima de sus diferencias.
El marco estaba puesto para una convocatoria presidencial abierta y clara a un pacto político que permita al país enfrentar la difícil situación que nos traerá la conjunción de los problemas económicos y sociales, con la inseguridad y la violencia irracional que campea en el país por la guerra contra el narcotráfico.
¿Qué hizo en cambio el Presidente? Prefirió centrar su mensaje en una defensa personal, emotiva y humana, pero al fin muy personal, de su colaborador fallecido. “Juan Camilo fue objeto de críticas y víctima de calumnias; sin embargo, puedo asegurar que fue un hombre franco y honesto”, dijo Calderón en un intento por honrar y limpiar la memoria de su secretario de Gobernación.
El gesto presidencial, motivado por la conocida cercanía que tenía con el funcionario caído, fue acompañado por una cita bíblica, la parábola de las bienaventuranzas con la que Calderón se refirió a su amigo caído como “limpio de corazón”. El acto de Estado se reducía así a un emotivo homenaje personal.
En varias ocasiones vimos cómo al jefe del Ejecutivo se le quebraba la voz por el dolor que le causaba el hecho, tomaba agua o aire para contener el sentimiento y reafirmaba así que la tragedia, sin menoscabo de su parte humana, también tiene un innegable bono moral que llevó en estos días al Presidente a altísimos niveles de apoyo de todos los mexicanos, incluidos sus opositores políticos.
Con su discurso, fue el mismo presidente Felipe Calderón quien llevó a las exequias de su amigo a Andrés Manuel López Obrador, que sin estar en aquella ceremonia, se hizo presente en el Campo Marte. Porque el mensaje presidencial era directo para el tabasqueño, que puso en tela de juicio la honorabilidad de su amigo, al revelar aquellos contratos con Pemex que firmó en vida Mouriño como representante de sus empresas familiares cuando al mismo tiempo era funcionario del sector energético.
Calderón evidenciaba así el efecto nocivo que causó en él y su gobierno aquel lance de López Obrador, cuyas acusaciones de tráfico de influencias no fueron probadas como algo ilegal, pero sí lograron permear en un sector de la opinión pública y dañar la imagen del fallecido funcionario.
Así, el homenaje de Estado que no tuvo ni siquiera en su momento el asesinado candidato presidencial Luis Donaldo Colosio, o el apoyo moral total e incondicional que nunca tuvo Carlos Salinas y sí tuvo Calderón el jueves pasado, quedó reducido a un acto personalísimo de amistad.
En la disyuntiva de aprovechar el momento para capitalizar la solidaridad política y volverla puntal de una estrategia de Estado que redimensionara su gobierno u optar por confirmar su lealtad y amistad personal, el Presidente optó por lo segundo. Y relegó a un segundo plano el llamado a la unidad y al trabajo conjunto de todas las fuerzas políticas por el país.
Tal vez lo ocurrido en el Campo Marte fue el preludio del relevo que se anunciará este fin de semana o el lunes en la Secretaría de Gobernación. Si algunos esperaban que Calderón aprovechara la crisis de gabinete que provocó la tragedia para rediseñar y lanzar su gobierno y borrar la imagen de una administración cerrada a un círculo amistoso y partidista, se van a quedar esperando.
NOTAS INDISCRETAS... “Ciertamente”, como diría él mismo, el tacto político nunca fue el fuerte del ex presidente Vicente Fox. Y fue su insensibilidad lo que lo expuso al desaire evidente que sufrió su Cumbre de la Internacional Demócrata de Centro. Bueno, ni siquiera su amigo, Manuel Espino, se presentó al evento que Fox y su inseparable Martita se negaron a cancelar por el luto que embargaba al panismo tras la muerte de Juan Camilo Mouriño. ¿Y yo por qué tengo que cancelar mi fiesta?, debió decir el ex mandatario… Inundaciones, salvamentos y un recrudecimiento de la violencia del narcotráfico han marcado los dos años de gobierno de Andrés Granier en Tabasco. Con todo, el mandatario que llegó al poder con altos niveles de popularidad dará mañana su segundo informe y hará el balance de un complicado primer tercio de su administración… A los médicos que dirigen el Hospital de Perinatología de la Secretaría de Salud alguien debiera recordarles el sagrado juramento de Hipócrates, porque parece ser que se les olvidó el día de la tragedia del avionazo, ocurrida a escasos metros de sus instalaciones. Cuando los heridos y lesionados por el impacto de la aeronave comenzaron a llegar a Perinatología, los médicos de ese instituto nacional se negaron a recibir a las víctimas y los mandaban a buscar otro hospital o de plano a ir a la Cruz Roja de Polanco, a donde tuvieron que trasladar a la mayoría de los lesionados. Ni por humanidad ni por ética médica, bueno, ni siquiera por ser una institución pública, les pudieron dar al menos el auxilio básico a los heridos… ¿Dislate o mensaje partidista? La propuesta que lanzó ayer el senador Francisco Labastida, al expresar públicamente su apoyo a Diego Fernández de Cevallos para encabezar Gobernación, sorprendió incluso a algunos priístas. Porque en la reunión de los senadores del Revolucionario Institucional, el jueves por la noche, lo que se escuchó de la mayoría de los tricolores que comanda Manlio Fabio Beltrones fue sólo un perfil muy claro, pero nunca le pusieron nombres ni apellido. “Un político conciliador, con experiencia y capacidad política”, fue lo único que definieron los priístas, que dejaron claro que no verían bien una definición sólo basada en la amistad o a un político partidista que sólo sea enviado a operar por el panismo de cara a las elecciones del próximo año. Así que más bien lo de Labastida fue otro acto de afectos personales… Los dados cierran con serpiente. Semana negra.
Pocas, muy pocas veces en su gobierno Felipe Calderón Hinojosa logrará una muestra de unidad y solidaridad como la que se le brindó el jueves pasado tras la trágica muerte de su secretario de Gobernación
El apoyo moral total e incondicional que nunca tuvo Carlos Salinas y sí tuvo Calderón el jueves pasado quedó reducido a un acto personalísimo de amistad
Pocas, muy pocas veces en su gobierno Felipe Calderón Hinojosa logrará una muestra de unidad y solidaridad como la que se le brindó el jueves pasado tras la trágica muerte de su secretario de Gobernación.
La clase política en pleno, sus opositores —los más férreos y los moderados—, los gobernadores, empresarios, el clero, los militares, acudieron al Campo Marte al homenaje que se rindió a Juan Camilo Mouriño, a José Luis Santiago Vasconcelos y a los otros cuatro funcionarios que murieron el martes al estrellarse el avión en que viajaban en las calles de la ciudad de México.
Era todo un acto de Estado para despedir al amigo y a uno de los hombres más cercanos al mandatario. Y era también la oportunidad para que Felipe Calderón relanzara su gobierno y aprovechara la incondicional solidaridad con un mensaje que muchos esperaban como una amplia convocatoria a la unidad, al trabajo conjunto de todas las fuerzas políticas, por encima de sus diferencias.
El marco estaba puesto para una convocatoria presidencial abierta y clara a un pacto político que permita al país enfrentar la difícil situación que nos traerá la conjunción de los problemas económicos y sociales, con la inseguridad y la violencia irracional que campea en el país por la guerra contra el narcotráfico.
¿Qué hizo en cambio el Presidente? Prefirió centrar su mensaje en una defensa personal, emotiva y humana, pero al fin muy personal, de su colaborador fallecido. “Juan Camilo fue objeto de críticas y víctima de calumnias; sin embargo, puedo asegurar que fue un hombre franco y honesto”, dijo Calderón en un intento por honrar y limpiar la memoria de su secretario de Gobernación.
El gesto presidencial, motivado por la conocida cercanía que tenía con el funcionario caído, fue acompañado por una cita bíblica, la parábola de las bienaventuranzas con la que Calderón se refirió a su amigo caído como “limpio de corazón”. El acto de Estado se reducía así a un emotivo homenaje personal.
En varias ocasiones vimos cómo al jefe del Ejecutivo se le quebraba la voz por el dolor que le causaba el hecho, tomaba agua o aire para contener el sentimiento y reafirmaba así que la tragedia, sin menoscabo de su parte humana, también tiene un innegable bono moral que llevó en estos días al Presidente a altísimos niveles de apoyo de todos los mexicanos, incluidos sus opositores políticos.
Con su discurso, fue el mismo presidente Felipe Calderón quien llevó a las exequias de su amigo a Andrés Manuel López Obrador, que sin estar en aquella ceremonia, se hizo presente en el Campo Marte. Porque el mensaje presidencial era directo para el tabasqueño, que puso en tela de juicio la honorabilidad de su amigo, al revelar aquellos contratos con Pemex que firmó en vida Mouriño como representante de sus empresas familiares cuando al mismo tiempo era funcionario del sector energético.
Calderón evidenciaba así el efecto nocivo que causó en él y su gobierno aquel lance de López Obrador, cuyas acusaciones de tráfico de influencias no fueron probadas como algo ilegal, pero sí lograron permear en un sector de la opinión pública y dañar la imagen del fallecido funcionario.
Así, el homenaje de Estado que no tuvo ni siquiera en su momento el asesinado candidato presidencial Luis Donaldo Colosio, o el apoyo moral total e incondicional que nunca tuvo Carlos Salinas y sí tuvo Calderón el jueves pasado, quedó reducido a un acto personalísimo de amistad.
En la disyuntiva de aprovechar el momento para capitalizar la solidaridad política y volverla puntal de una estrategia de Estado que redimensionara su gobierno u optar por confirmar su lealtad y amistad personal, el Presidente optó por lo segundo. Y relegó a un segundo plano el llamado a la unidad y al trabajo conjunto de todas las fuerzas políticas por el país.
Tal vez lo ocurrido en el Campo Marte fue el preludio del relevo que se anunciará este fin de semana o el lunes en la Secretaría de Gobernación. Si algunos esperaban que Calderón aprovechara la crisis de gabinete que provocó la tragedia para rediseñar y lanzar su gobierno y borrar la imagen de una administración cerrada a un círculo amistoso y partidista, se van a quedar esperando.
NOTAS INDISCRETAS... “Ciertamente”, como diría él mismo, el tacto político nunca fue el fuerte del ex presidente Vicente Fox. Y fue su insensibilidad lo que lo expuso al desaire evidente que sufrió su Cumbre de la Internacional Demócrata de Centro. Bueno, ni siquiera su amigo, Manuel Espino, se presentó al evento que Fox y su inseparable Martita se negaron a cancelar por el luto que embargaba al panismo tras la muerte de Juan Camilo Mouriño. ¿Y yo por qué tengo que cancelar mi fiesta?, debió decir el ex mandatario… Inundaciones, salvamentos y un recrudecimiento de la violencia del narcotráfico han marcado los dos años de gobierno de Andrés Granier en Tabasco. Con todo, el mandatario que llegó al poder con altos niveles de popularidad dará mañana su segundo informe y hará el balance de un complicado primer tercio de su administración… A los médicos que dirigen el Hospital de Perinatología de la Secretaría de Salud alguien debiera recordarles el sagrado juramento de Hipócrates, porque parece ser que se les olvidó el día de la tragedia del avionazo, ocurrida a escasos metros de sus instalaciones. Cuando los heridos y lesionados por el impacto de la aeronave comenzaron a llegar a Perinatología, los médicos de ese instituto nacional se negaron a recibir a las víctimas y los mandaban a buscar otro hospital o de plano a ir a la Cruz Roja de Polanco, a donde tuvieron que trasladar a la mayoría de los lesionados. Ni por humanidad ni por ética médica, bueno, ni siquiera por ser una institución pública, les pudieron dar al menos el auxilio básico a los heridos… ¿Dislate o mensaje partidista? La propuesta que lanzó ayer el senador Francisco Labastida, al expresar públicamente su apoyo a Diego Fernández de Cevallos para encabezar Gobernación, sorprendió incluso a algunos priístas. Porque en la reunión de los senadores del Revolucionario Institucional, el jueves por la noche, lo que se escuchó de la mayoría de los tricolores que comanda Manlio Fabio Beltrones fue sólo un perfil muy claro, pero nunca le pusieron nombres ni apellido. “Un político conciliador, con experiencia y capacidad política”, fue lo único que definieron los priístas, que dejaron claro que no verían bien una definición sólo basada en la amistad o a un político partidista que sólo sea enviado a operar por el panismo de cara a las elecciones del próximo año. Así que más bien lo de Labastida fue otro acto de afectos personales… Los dados cierran con serpiente. Semana negra.
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