Viernes 14 de noviembre de 2008
La grabación del avión Learjet 45, en el cual murieron el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y el ex fiscal antidrogas José Luis Santiago Vasconcelos, muestra en su punto culminante 10 segundos de profundo drama. De acuerdo con personas que han tenido acceso a la investigación, lo que se oye en la cabina es un prólogo de la muerte: gritos desesperados.
La Secretaría de Comunicaciones y Transportes dará a conocer hoy el contenido de la grabación y detalles técnicos del percance que apuntan hacia una pérdida del control del avión, presuntamente causada por la turbulencia del Boeing 767 de Mexicana, procedente de Buenos Aires, que lo antecedía en el vuelo.
La hipótesis de la turbulencia fue planteada por controladores aéreos y analistas de la industria en entrevistas con EL UNIVERSAL la misma noche del siniestro. Argumentaban una cercanía entre el Learjet 45 y el B767 de 2.8 millas, 30% menos de la distancia mínima requerida. Las autoridades federales dieron a conocer las pantallas de los radares que mostraban que la nave nunca estuvo a menos de 4 millas.
El avión, procedente de San Luis Potosí, ingresó a la zona metropolitana a 262 nudos (485 kilómetros por hora) y la última posición del radar, cercana al lugar del percance, la ubicó con una velocidad de 185 nudos (342 kph). Pilotos entrevistados dijeron que debió reducir su velocidad a 160 nudos.
La información recabada anoche no precisa el factor de la velocidad, pero sí considera la fuerte probabilidad que en las condiciones en las cuales volaba la nave, la estela de turbulencia del B767 hizo que súbitamente el piloto perdiera el control de la nave, girara bruscamente y cayera a unos 500 kilómetros por hora.
El último accidente por turbulencia registrado fue en noviembre de 2001 cuando un Airbus de American Airlines despegó del aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York a una distancia inadecuada de un Jumbo 747 de Japan Airlines.
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viernes, 14 de noviembre de 2008
sábado, 8 de noviembre de 2008
El sindicato de controladores aéreos se defiende y critica que se esté especulando
Censura que se señale culpables al azar y sin tener los resultados de las cajas negras
El Learjet 45 y la nave precedente volaban a una distancia apegada a la norma global, afirma
El Learjet 45 en que viajaba el martes pasado el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño Terrazo, “nunca tuvo una separación inferior a cuatro millas náuticas, por lo cual la estela de la turbulencia generada por el Boeing 767-300 de Mexicana de Aviación que lo precedía (en ruta hacia el aeropuerto capitalino) nunca lo alcanzó”, aseguró Raúl Campilla Gómez, secretario general del Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo (Sinacta), quien criticó que se esté “especulando” y señalando culpables al azar y sin tener los resultados de las cajas negras de la aeronave.
En entrevista con este diario precisó que la estela de la turbulencia de un avión como el Boeing 767 “alcanza como máximo tres millas náuticas” y el Learjet “a lo menos que estuvo de su predecesor fue a 4.1 y 4.2”, con lo cual el piloto y el controlador respetaron la norma que establece la Organización de Aeronáutica Civil Internacional (OACI), y por la cual se rige México. Ésta establece que “como mínimo para estas categorías debe haber una separación de cuatro millas náuticas”, es decir, casi ocho kilómetros, pues cada milla náutica corresponde a mil 852 metros.
En tal sentido aseveró que la actuación de los controladores de la Terminal México fue apegada a la norma, y precisó que las acusaciones que se hacen a la torre de control tampoco tienen base, ya que la aeronave nunca estuvo en contacto con ésta, sino con la citada terminal.
“Mucho se habla de la torre de control, pero ésta es otro servicio del tránsito aéreo; el avión con quien tuvo contacto fue con la terminal, donde el controlador de ésta lo pasa a torre de control, pero el piloto nunca llama, aunque sí acusa recibo de que lo hará. Esa es la última comunicación que se tuvo con el piloto, el cual se escucha muy tranquilo... Aquí hay que entender que la torre de control es la que tiene contacto visual con un avión, y por tanto éste debe estar cerca, y en la terminal se tiene contacto mediante el radar”, aclaró.
Aparte Ángel Iturbe, vocero del Sinacta, dijo que existen otros parámetros de distancia entre aviones en vuelo, que prevén mayor separación, pero son los que aplica el gobierno estadunidense, que “es uno de los pocos países que no siguen la norma de la OACI”, que agrupa la aviación civil de más de 50 naciones, entre ellas México.
En tal sentido, Campilla Gómez remarcó que “la Oficina Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés), de Estados Unidos, pide seis millas, pero nosotros nos regimos por la OACI”.
Al criticar que se estén adelantando vísperas, Campilla Gómez sostuvo que es claro que se anda “divagando, porque primero se culpó al piloto, hoy (ayer) es el controlador, mañana será el mecánico y pasado mañana el fabricante; si alguien de la comisión investigadora está informando estas cosas, está mal, porque hay que tener primero la información final; lo que arrojen las cajas negras”.
En cuanto a la velocidad que alcanzó el Learjet accidentado, el dirigente aseveró que el controlador le indica que la reduzca, y “el piloto lo acata, alcanzando a reducir a la velocidad mínima de aproximación, esto es 180 nudos” y en cuanto a la intensidad del tráfico aéreo que genera el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México reconoció que ésta es importante, pues “se llegan a tener formados alrededor de 15 aviones para la aproximación, pero siempre formados con la distancia y velocidad reglamentarias”.
Iturbe confirmó que la Procuraduría General de la República (PGR) “interrogó” el jueves pasado a dos controladores del aeropuerto de San Luis Potosí –de donde partió la aeronave– y que el del AICM (Carlos Jiménez Martínez) sólo ha rendido declaración por escrito, el día del incidente, ante Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano.
Indicó que la situación legal de Jiménez Martínez es “normal”; sin embargo, está impedido para emitir declaraciones públicas, porque está en curso una investigación de la PGR sobre los hechos del martes.
El Learjet 45 y la nave precedente volaban a una distancia apegada a la norma global, afirma
El Learjet 45 en que viajaba el martes pasado el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño Terrazo, “nunca tuvo una separación inferior a cuatro millas náuticas, por lo cual la estela de la turbulencia generada por el Boeing 767-300 de Mexicana de Aviación que lo precedía (en ruta hacia el aeropuerto capitalino) nunca lo alcanzó”, aseguró Raúl Campilla Gómez, secretario general del Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo (Sinacta), quien criticó que se esté “especulando” y señalando culpables al azar y sin tener los resultados de las cajas negras de la aeronave.
En entrevista con este diario precisó que la estela de la turbulencia de un avión como el Boeing 767 “alcanza como máximo tres millas náuticas” y el Learjet “a lo menos que estuvo de su predecesor fue a 4.1 y 4.2”, con lo cual el piloto y el controlador respetaron la norma que establece la Organización de Aeronáutica Civil Internacional (OACI), y por la cual se rige México. Ésta establece que “como mínimo para estas categorías debe haber una separación de cuatro millas náuticas”, es decir, casi ocho kilómetros, pues cada milla náutica corresponde a mil 852 metros.
En tal sentido aseveró que la actuación de los controladores de la Terminal México fue apegada a la norma, y precisó que las acusaciones que se hacen a la torre de control tampoco tienen base, ya que la aeronave nunca estuvo en contacto con ésta, sino con la citada terminal.
“Mucho se habla de la torre de control, pero ésta es otro servicio del tránsito aéreo; el avión con quien tuvo contacto fue con la terminal, donde el controlador de ésta lo pasa a torre de control, pero el piloto nunca llama, aunque sí acusa recibo de que lo hará. Esa es la última comunicación que se tuvo con el piloto, el cual se escucha muy tranquilo... Aquí hay que entender que la torre de control es la que tiene contacto visual con un avión, y por tanto éste debe estar cerca, y en la terminal se tiene contacto mediante el radar”, aclaró.
Aparte Ángel Iturbe, vocero del Sinacta, dijo que existen otros parámetros de distancia entre aviones en vuelo, que prevén mayor separación, pero son los que aplica el gobierno estadunidense, que “es uno de los pocos países que no siguen la norma de la OACI”, que agrupa la aviación civil de más de 50 naciones, entre ellas México.
En tal sentido, Campilla Gómez remarcó que “la Oficina Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés), de Estados Unidos, pide seis millas, pero nosotros nos regimos por la OACI”.
Al criticar que se estén adelantando vísperas, Campilla Gómez sostuvo que es claro que se anda “divagando, porque primero se culpó al piloto, hoy (ayer) es el controlador, mañana será el mecánico y pasado mañana el fabricante; si alguien de la comisión investigadora está informando estas cosas, está mal, porque hay que tener primero la información final; lo que arrojen las cajas negras”.
En cuanto a la velocidad que alcanzó el Learjet accidentado, el dirigente aseveró que el controlador le indica que la reduzca, y “el piloto lo acata, alcanzando a reducir a la velocidad mínima de aproximación, esto es 180 nudos” y en cuanto a la intensidad del tráfico aéreo que genera el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México reconoció que ésta es importante, pues “se llegan a tener formados alrededor de 15 aviones para la aproximación, pero siempre formados con la distancia y velocidad reglamentarias”.
Iturbe confirmó que la Procuraduría General de la República (PGR) “interrogó” el jueves pasado a dos controladores del aeropuerto de San Luis Potosí –de donde partió la aeronave– y que el del AICM (Carlos Jiménez Martínez) sólo ha rendido declaración por escrito, el día del incidente, ante Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano.
Indicó que la situación legal de Jiménez Martínez es “normal”; sin embargo, está impedido para emitir declaraciones públicas, porque está en curso una investigación de la PGR sobre los hechos del martes.
Mouriño según Calderón: un retrato imaginario
MÉXICO, D.F., 6 de noviembre (apro).- En el discurso que el presidente Felipe Calderón pronunció este jueves en el Campo Marte se desvivió en elogios hacia Juan Camilo Mouriño:
--Fue objeto de críticas y víctima de calumnias.
--Es una pérdida significativa para el Estado mexicano.
--Con él la administración que presido ganó en sensibilidad política y visión estratégica.
--Fue un hombre de acción que acogió la política para hacer posibles las reformas que México necesita.
--Su disciplina, su carácter y su profundo patriotismo...
--No sólo impulsó reformas de fondo, sino que condujo atinadamente el gabinete de Seguridad.
--Su actitud republicana, su visión estratégica, fueron impresos también con el sello de la tolerancia.
--Como el demócrata que era, estaba convencido de que el diálogo y la pluralidad...
--Recuperó un sentido constructivo y digno de la política.
--Es un digno representante de una nueva generación de mexicanos.
--Es el rostro de una nueva generación de políticos, formada en la pluralidad y la absoluta lealtad a la democracia.
--Puedo asegurar que fue un hombre franco y honesto.
--Nuestro país ha perdido a un gran hombre, inteligente, leal y apasionado de México.
--Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia.
--Bienaventurados los que, por causa de lo alto, son insultados.
--Fue objeto de críticas y víctima de calumnias.
--Es una pérdida significativa para el Estado mexicano.
--Con él la administración que presido ganó en sensibilidad política y visión estratégica.
--Fue un hombre de acción que acogió la política para hacer posibles las reformas que México necesita.
--Su disciplina, su carácter y su profundo patriotismo...
--No sólo impulsó reformas de fondo, sino que condujo atinadamente el gabinete de Seguridad.
--Su actitud republicana, su visión estratégica, fueron impresos también con el sello de la tolerancia.
--Como el demócrata que era, estaba convencido de que el diálogo y la pluralidad...
--Recuperó un sentido constructivo y digno de la política.
--Es un digno representante de una nueva generación de mexicanos.
--Es el rostro de una nueva generación de políticos, formada en la pluralidad y la absoluta lealtad a la democracia.
--Puedo asegurar que fue un hombre franco y honesto.
--Nuestro país ha perdido a un gran hombre, inteligente, leal y apasionado de México.
--Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia.
--Bienaventurados los que, por causa de lo alto, son insultados.
jueves, 6 de noviembre de 2008
Más claro, ni el agua : Genera suspicacias en prensa española muerte de Mouriño
ALEJANDRO GUTIéRREZ
MÉXICO, D.F., 5 de noviembre (apro).- El percance aéreo en el que murió el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño fue destacado ampliamente en la prensa española, mientras el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo que el funcionario fallecido fue "un colaborador y amigo de España".También señaló que este hecho es "un duro golpe" y reveló que expresó el pésame al presidente de México, Felipe Calderón.
El percance en el que murió el secretario Mouriño y el exsubprocurador especializado en delincuencia organizada, José Luis Santiago Vasconcelos, ocupó amplios espacios en los periódicos españoles, por el origen ibérico de quien fue colaborador de Felipe Calderón.
El periódico El País tituló una nota en su portal electrónico: "El gobierno mexicano no descarta que el accidente aéreo haya sido un atentado"; da cuenta que el percance provocó 14 fallecidos, entre éstos, José Luis Santiago Vasconcelos a quien identifica como "el máximo responsable de la lucha contra el narcotráfico", pese a que ya no ocupaba esa posición en la Procuraduría General de la República.
El periódico español destaca también que el "hombre fuerte" del presidente Felipe Calderón era hijo del actual propietario del Club Real Celta de Vigo, Manuel Carlos Mouriño Atanes.
En su nota, El País señala que "el gobierno mexicano no descarta ninguna hipótesis e indagará todas las posibles causas del accidente aéreo".
Agrega que "la operación se realizaba normalmente dentro de los parámetros para el aterrizaje en la pista 05 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México"; y enfatiza que "en ningún momento se tuvo comunicación con el piloto de que existía algún problema con la aeronave, ni tampoco había mal clima".
En uno de sus recuadros, que tituló "Nuevo golpe al presidente Calderón", el periódico español señala que "su país, su ciudad, sus amigos... el narco y la mala suerte -mientras no se demuestre lo contrario" se han confabulado para amargarle la vida al presidente mexicano, Felipe Calderón".
Añade: "La feroz reacción de los capos del narcotráfico a su plan de ataque ha sumido al país en una espiral sangrienta..."
No solo El País, sino también los periódicos El Mundo y ABC destacan que llegaron a México el papá de Juan Camilo Mouriño, el empresario Manuel Carlos Mouriño Atanes, y su hija Miriam, también directiva del Club Real Celta de Vigo, procedentes de esa ciudad gallega.
El Mundo, a su vez, destaca en su cabeza que "México no ve pruebas de que haya sido atentado", y presenta otro texto que cabeceó: "El español que se ganó la confianza de Calderón", donde hace un perfil de Mouriño.
Según el periódico, "Juan Camilo Mouriño había puesto cerco al narcotráfico".
ABC también señala que "la investigación sobre el avión siniestrado en México durará semanas ante la falta de indicios"; y presenta testimonios de algunos testigos que tituló: "La gente empezó a gritar que había sido una bomba".
MÉXICO, D.F., 5 de noviembre (apro).- El percance aéreo en el que murió el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño fue destacado ampliamente en la prensa española, mientras el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo que el funcionario fallecido fue "un colaborador y amigo de España".También señaló que este hecho es "un duro golpe" y reveló que expresó el pésame al presidente de México, Felipe Calderón.
El percance en el que murió el secretario Mouriño y el exsubprocurador especializado en delincuencia organizada, José Luis Santiago Vasconcelos, ocupó amplios espacios en los periódicos españoles, por el origen ibérico de quien fue colaborador de Felipe Calderón.
El periódico El País tituló una nota en su portal electrónico: "El gobierno mexicano no descarta que el accidente aéreo haya sido un atentado"; da cuenta que el percance provocó 14 fallecidos, entre éstos, José Luis Santiago Vasconcelos a quien identifica como "el máximo responsable de la lucha contra el narcotráfico", pese a que ya no ocupaba esa posición en la Procuraduría General de la República.
El periódico español destaca también que el "hombre fuerte" del presidente Felipe Calderón era hijo del actual propietario del Club Real Celta de Vigo, Manuel Carlos Mouriño Atanes.
En su nota, El País señala que "el gobierno mexicano no descarta ninguna hipótesis e indagará todas las posibles causas del accidente aéreo".
Agrega que "la operación se realizaba normalmente dentro de los parámetros para el aterrizaje en la pista 05 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México"; y enfatiza que "en ningún momento se tuvo comunicación con el piloto de que existía algún problema con la aeronave, ni tampoco había mal clima".
En uno de sus recuadros, que tituló "Nuevo golpe al presidente Calderón", el periódico español señala que "su país, su ciudad, sus amigos... el narco y la mala suerte -mientras no se demuestre lo contrario" se han confabulado para amargarle la vida al presidente mexicano, Felipe Calderón".
Añade: "La feroz reacción de los capos del narcotráfico a su plan de ataque ha sumido al país en una espiral sangrienta..."
No solo El País, sino también los periódicos El Mundo y ABC destacan que llegaron a México el papá de Juan Camilo Mouriño, el empresario Manuel Carlos Mouriño Atanes, y su hija Miriam, también directiva del Club Real Celta de Vigo, procedentes de esa ciudad gallega.
El Mundo, a su vez, destaca en su cabeza que "México no ve pruebas de que haya sido atentado", y presenta otro texto que cabeceó: "El español que se ganó la confianza de Calderón", donde hace un perfil de Mouriño.
Según el periódico, "Juan Camilo Mouriño había puesto cerco al narcotráfico".
ABC también señala que "la investigación sobre el avión siniestrado en México durará semanas ante la falta de indicios"; y presenta testimonios de algunos testigos que tituló: "La gente empezó a gritar que había sido una bomba".
Cayó en picada a más de 300 kph
Aída Ulloa
El Universal
Jueves 06 de noviembre de 2008
aida.ulloa@eluniversal.com.mx
La aeronave que se accidentó el martes sobre Paseo de la Reforma y Periférico cayó en picada, no en barrena, su descenso fue rápido, según los reportes de las primeras investigaciones.
Controladores de tránsito aéreo señalaron que a los pilotos no les dio tiempo de resolver la emergencia y mucho menos comunicarla.
En dos conferencias de prensa y en diversas entrevistas a medios de comunicación, el secretario de Comunicaciones, Luis Téllez, insistió en que “hasta el momento no hay indicios que permitan formular hipótesis diferentes a las de un accidente”. Por encontrarse el fuselaje y las turbinas en un radio relativamente cercano, todo indica que fue un accidente, mencionó.
En la tragedia perdieron la vida el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, el ex subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos, siete ocupantes más y cinco personas que se encontraban en el lugar del impacto.
Agustín Arellano, director de Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano, dijo que el avión se estrelló en posición contraria a su ruta, lo que indica pérdida de control, falta de potencia o falla de instrumentos.
Téllez presentó la conversación entre el piloto y el controlador de tránsito aéreo, en la cual nunca se hace referencia a algún problema con la aeronave o con el desarrollo del vuelo.
A las 18:46 se observó la última posición del minijet a través del radar del aeropuerto con una altura de 749 metros y velocidad de 330 kilómetros por hora. En ese momento se interrumpió la comunicación.
El Universal
Jueves 06 de noviembre de 2008
aida.ulloa@eluniversal.com.mx
La aeronave que se accidentó el martes sobre Paseo de la Reforma y Periférico cayó en picada, no en barrena, su descenso fue rápido, según los reportes de las primeras investigaciones.
Controladores de tránsito aéreo señalaron que a los pilotos no les dio tiempo de resolver la emergencia y mucho menos comunicarla.
En dos conferencias de prensa y en diversas entrevistas a medios de comunicación, el secretario de Comunicaciones, Luis Téllez, insistió en que “hasta el momento no hay indicios que permitan formular hipótesis diferentes a las de un accidente”. Por encontrarse el fuselaje y las turbinas en un radio relativamente cercano, todo indica que fue un accidente, mencionó.
En la tragedia perdieron la vida el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, el ex subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos, siete ocupantes más y cinco personas que se encontraban en el lugar del impacto.
Agustín Arellano, director de Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano, dijo que el avión se estrelló en posición contraria a su ruta, lo que indica pérdida de control, falta de potencia o falla de instrumentos.
Téllez presentó la conversación entre el piloto y el controlador de tránsito aéreo, en la cual nunca se hace referencia a algún problema con la aeronave o con el desarrollo del vuelo.
A las 18:46 se observó la última posición del minijet a través del radar del aeropuerto con una altura de 749 metros y velocidad de 330 kilómetros por hora. En ese momento se interrumpió la comunicación.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Mouriño: ¿otra víctima de Fecal?
Edgar González Ruiz
Sigue la serie sangrienta que caracteriza al gobierno encabezado por Felipe Calderón, Fecal, como era de esperarse dada la índole tramposa y sanguinaria de ese personaje.
Luego de la masacre del 15 de septiembre en Morelia, que el gobierno Fecal quiso convertir en pretexto para una mayor militarización del país, hoy 4 de noviembre, muere en un misterioso accidente en plena avenida Reforma, de la ciudad de México, el secretario de Gobernación del gobierno espurio, Juan Camilo Mouriño Terrazo.
.
Nacido en España, vástago de una familia de empresarios tramposos, Mouriño fue amigo y cómplice de Fecal, al grado de que en los círculos cortesanos habían quien lo consideraba posible candidato a la presidencia en 2012.
Mouriño no tuvo escrúpulos para incorporarse como secretario de Gobernación del espurio, cargo en el que demostró ser un inepto, y quizás un lastre cada vez más pesado para el visceral y alcohólico Fecal, además de que las intrigas palaciegas en el gobierno derechista son cada vez más visibles.
Como suele suceder con los crimenes de estado, quizás nunca se llegue a saber qué motivó el pretendido accidente en el que murió tanto Mouriño como otros funcionarios del gobierno ilegítimo, así como personas inocentes cuya única falta fue salir a la calle precisamente en el momento en que el avión misteriosamente se desplomó.
Si la regla del gobierno Fecal es resolver de manera sanguinaria sus conflictos y cambios de humor, episodios como el de Morelia y como el de la muerte de Mouriño se seguirá repitiendo, y los medios oficialistas los justificarán mediante pretextos infantiles desde el "crimen organizado" hasta el haberse subido a un avión que misteriosamente lo llevó a la muerte.
Por eso, cada uno de esos episodios no se podrá aclarar de otra forma, y en cambio continuarán ocurriendo otros similares. El día de mañana, habrá otro crimen de estado, o un "accidente" tan misterioso como el de Mouriño, en el cual, o bien habría que creer en lo altamente improbable y oportuno (pues ya Mouriño le estorbaba a Fecal); o bien, si no se trató de un accidente, Mouriño murió a manos del único que estaba en posibilidades de matarlo, que era Fecal.
Independientemente de eso, la muerte de Mouriño ha sido un pretexto más que el gobierno de Fecal trate, a su conveniencia, de enaltecer su memoria, e incluso, cínicamente, de victimizarlo.
Si Mouriño fue víctima, lo fue quizás de Fecal y en todo caso de su propia ambición, que lo llevó al peligroso juego de ponerse al servicio de un político criminal.
Desde luego no es ético celebrar la muerte de nadie, pero en el plano político y cívico, Mouriño y demás complices del gobierno espurio no son mejores por el hecho de haber muerto.
Ahora proliferan las actitudes plañideras de "solidarizarse" con los parientes de Mouriño y demás compinches de Fecal; no cabe ninguna solidaridad con ellos en tanto fueron funcionarios de un gobierno espurio, que violó la voluntad popular.
Desde luego, sus parientes y amigos lamentarán su muerte, pero mucho más lo es la de cualquiera de las personas inocentes que tuvieron que morir por haberse topado en la calle de Reforma con el avión de Mouriño.
Esas personas sí fueron realmente inocentes, pues sin haber tenido que ver con el fraude, ni con la corte de Fecal tuvieron que morir esa tarde.
No es cierto, como dice ahora el coro de medios oficialistas, que Mouriño haya sido un "destacado", "experimentado" o "valioso" funcionario; fue simplemente un derechista tramposo, ambicioso, sin escrúpulos, cuyo estilo personal correspondía al modelo del "éxito" capitalista.
Su muerte no borra sus negocios turbios ni los de su padre, que se han estado ventilando en la opinión pública; la gestión de Mouriño no le dejó nada bueno a México, pero su muerte debería servir como metáfora de lo efímero que es el poder.
posted by Edgar González Ruiz at 9:34 PM 0 comments
Wednesday, October 29, 2008
Reflexiones enviadas por una lectora del blog
Hola:
Hoy es un día muy triste para México, hoy se consumó la entrega de PEMEX, después de 20 años de estarla planeando.
Tristemente a base de sufrimientos vamos a ir viendo que AMLO tiene la razón, cada uno de nosotros sabrá en su conciencia, ¿Hasta dónde es cómplice de este atraco?, cuando menos por omisión y no se diga si son de los que se han unido para calumniar, denostar y atacar sistemáticamente al único Hombre (a pesar de ser político) honesto, valiente, congruente, que lleva años advirtiendo del peligro que corre México en las manos de gobernantes traidores, vendepatrias. Hoy lamentablemente somos testigos de la consumación de esta infamia y que tarde o temprano la vida nos va a pasar la factura, cuando menos por la negligencia, la apatía y la inmovilidad para defender nuestro patrimonio.
Sigue la serie sangrienta que caracteriza al gobierno encabezado por Felipe Calderón, Fecal, como era de esperarse dada la índole tramposa y sanguinaria de ese personaje.
Luego de la masacre del 15 de septiembre en Morelia, que el gobierno Fecal quiso convertir en pretexto para una mayor militarización del país, hoy 4 de noviembre, muere en un misterioso accidente en plena avenida Reforma, de la ciudad de México, el secretario de Gobernación del gobierno espurio, Juan Camilo Mouriño Terrazo.
.
Nacido en España, vástago de una familia de empresarios tramposos, Mouriño fue amigo y cómplice de Fecal, al grado de que en los círculos cortesanos habían quien lo consideraba posible candidato a la presidencia en 2012.
Mouriño no tuvo escrúpulos para incorporarse como secretario de Gobernación del espurio, cargo en el que demostró ser un inepto, y quizás un lastre cada vez más pesado para el visceral y alcohólico Fecal, además de que las intrigas palaciegas en el gobierno derechista son cada vez más visibles.
Como suele suceder con los crimenes de estado, quizás nunca se llegue a saber qué motivó el pretendido accidente en el que murió tanto Mouriño como otros funcionarios del gobierno ilegítimo, así como personas inocentes cuya única falta fue salir a la calle precisamente en el momento en que el avión misteriosamente se desplomó.
Si la regla del gobierno Fecal es resolver de manera sanguinaria sus conflictos y cambios de humor, episodios como el de Morelia y como el de la muerte de Mouriño se seguirá repitiendo, y los medios oficialistas los justificarán mediante pretextos infantiles desde el "crimen organizado" hasta el haberse subido a un avión que misteriosamente lo llevó a la muerte.
Por eso, cada uno de esos episodios no se podrá aclarar de otra forma, y en cambio continuarán ocurriendo otros similares. El día de mañana, habrá otro crimen de estado, o un "accidente" tan misterioso como el de Mouriño, en el cual, o bien habría que creer en lo altamente improbable y oportuno (pues ya Mouriño le estorbaba a Fecal); o bien, si no se trató de un accidente, Mouriño murió a manos del único que estaba en posibilidades de matarlo, que era Fecal.
Independientemente de eso, la muerte de Mouriño ha sido un pretexto más que el gobierno de Fecal trate, a su conveniencia, de enaltecer su memoria, e incluso, cínicamente, de victimizarlo.
Si Mouriño fue víctima, lo fue quizás de Fecal y en todo caso de su propia ambición, que lo llevó al peligroso juego de ponerse al servicio de un político criminal.
Desde luego no es ético celebrar la muerte de nadie, pero en el plano político y cívico, Mouriño y demás complices del gobierno espurio no son mejores por el hecho de haber muerto.
Ahora proliferan las actitudes plañideras de "solidarizarse" con los parientes de Mouriño y demás compinches de Fecal; no cabe ninguna solidaridad con ellos en tanto fueron funcionarios de un gobierno espurio, que violó la voluntad popular.
Desde luego, sus parientes y amigos lamentarán su muerte, pero mucho más lo es la de cualquiera de las personas inocentes que tuvieron que morir por haberse topado en la calle de Reforma con el avión de Mouriño.
Esas personas sí fueron realmente inocentes, pues sin haber tenido que ver con el fraude, ni con la corte de Fecal tuvieron que morir esa tarde.
No es cierto, como dice ahora el coro de medios oficialistas, que Mouriño haya sido un "destacado", "experimentado" o "valioso" funcionario; fue simplemente un derechista tramposo, ambicioso, sin escrúpulos, cuyo estilo personal correspondía al modelo del "éxito" capitalista.
Su muerte no borra sus negocios turbios ni los de su padre, que se han estado ventilando en la opinión pública; la gestión de Mouriño no le dejó nada bueno a México, pero su muerte debería servir como metáfora de lo efímero que es el poder.
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Wednesday, October 29, 2008
Reflexiones enviadas por una lectora del blog
Hola:
Hoy es un día muy triste para México, hoy se consumó la entrega de PEMEX, después de 20 años de estarla planeando.
Tristemente a base de sufrimientos vamos a ir viendo que AMLO tiene la razón, cada uno de nosotros sabrá en su conciencia, ¿Hasta dónde es cómplice de este atraco?, cuando menos por omisión y no se diga si son de los que se han unido para calumniar, denostar y atacar sistemáticamente al único Hombre (a pesar de ser político) honesto, valiente, congruente, que lleva años advirtiendo del peligro que corre México en las manos de gobernantes traidores, vendepatrias. Hoy lamentablemente somos testigos de la consumación de esta infamia y que tarde o temprano la vida nos va a pasar la factura, cuando menos por la negligencia, la apatía y la inmovilidad para defender nuestro patrimonio.
Carlos Marín en el paroxismo del chayote :
Mouriño y Vasconcelos
Más Juan Camilo Mouriño que José Luis Santiago Vasconcelos, ambos venían capoteando el vendaval de la insidia: el primero la calumnia de “corrupto”, y el segundo la de “protector de narcotraficantes”.
La revelación de que el ex secretario de Gobernación había firmado contratos con Pemex como apoderado legal de una empresa familiar de transporte, cuando ya era funcionario público, probó nada más que Mouriño, como sus linchadores, también cometía errores, pero el negocio fundado por su padre comenzó con diez carros pipas, los contratos eran renovables de manera rutinaria, y resultó tan “próspero” que las unidades se volvieron ocho.
De Santiago Vasconcelos vino murmurándose que “pudo estar detrás” de los funcionarios de la SIEDO acusados de servir al crimen, pero lo único verificable es que fue el mayor experto de México en la persecución de la delincuencia organizada; que gozó de reconocimiento internacional más que nadie, y que aspiraba a la Suprema Corte para que hubiera, por fin, un ministro especializado en el escabroso tema.
Qué cruda ética la de sus calumniadores.
Más Juan Camilo Mouriño que José Luis Santiago Vasconcelos, ambos venían capoteando el vendaval de la insidia: el primero la calumnia de “corrupto”, y el segundo la de “protector de narcotraficantes”.
La revelación de que el ex secretario de Gobernación había firmado contratos con Pemex como apoderado legal de una empresa familiar de transporte, cuando ya era funcionario público, probó nada más que Mouriño, como sus linchadores, también cometía errores, pero el negocio fundado por su padre comenzó con diez carros pipas, los contratos eran renovables de manera rutinaria, y resultó tan “próspero” que las unidades se volvieron ocho.
De Santiago Vasconcelos vino murmurándose que “pudo estar detrás” de los funcionarios de la SIEDO acusados de servir al crimen, pero lo único verificable es que fue el mayor experto de México en la persecución de la delincuencia organizada; que gozó de reconocimiento internacional más que nadie, y que aspiraba a la Suprema Corte para que hubiera, por fin, un ministro especializado en el escabroso tema.
Qué cruda ética la de sus calumniadores.
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