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martes, 12 de marzo de 2019

El Estado dio 27 mil millones en 14 años a OSC de Salinas Pliego, Fox, Azcárraga, Beltrones, partidos…

De 2004 a 2018, el Estado mexicano le entregó en donativos casi 27 mil millones de pesos a las Organizaciones Sociales Civiles a través de los programas de las dependencias federales. Los beneficiarios no siempre fueron activistas o defensores de derechos humanos. El dinero también le llegó a las agrupaciones fundadas por el ex Presidente Vicente Fox Quesada (2000-2006) y parte de su familia, el ex dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Manlio Fabio Beltrones, así como los empresarios dueños del oligopolio televisivo en México, Emilio Azcárraga Jean de Televisa y Ricardo Salinas Pliego de TV Azteca. También a los partidos políticos a través de decenas de organizaciones campesinas.

Ciudad de México, 12 de marzo (SinEmbargo).– Con el mérito innegable de visibilizar algunas causas sepultadas en un olvido histórico, las Organizaciones Sociales Civiles (OSC) se convirtieron en un aparato que acaparó buena parte de los recursos que el Estado mexicano tenía para cumplir sus responsabilidades a través de programas sociales.
De 2004 a 2018, le entregó en donativos 26 mil 391 millones 338 mil 283 pesos través de los programas de las dependencias federales. El Gobierno que otorgó más fue el de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) con 12 mil 719 millones 740 mil 858 pesos. El de Enrique Peña Nieto dio 9 mil 934 millones 598 mil 126 pesos y el de Vicente Fox (considerados sólo tres años) 3 mil 727 millones 999 mil 298 pesos.
En otras palabras: cada año, las OSC recibieron en conjunto mil 759 millones 422 mil 552 pesos, una cantidad que equivale a 43.9 por ciento de todo el dinero que tuvo la Cruzada Nacional contra el Hambre, de la Secretaría de Desarrollo Social (hoy de Bienestar), que la administración de Enrique Peña Nieto (2012-2018) lanzó para combatir la crisis alimentaria en México.

 De los donativos de los gobiernos a las causas sociales, los beneficiarios no siempre fueron activistas o defensores de derechos humanos.
El dinero también le llegó a las agrupaciones fundadas por el ex Presidente Vicente Fox Quesada y parte de su familia, el ex dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Manlio Fabio Beltrones, así como los empresarios dueños del oligopolio televisivo en México, Emilio Azcárraga Jean de Televisa y Ricardo Salinas Pliego de TV Azteca. También a los partidos políticos a través de decenas de organizaciones campesinas.
Lo anterior es resultado de la revisión de la contraloría pública, el registro federal de OSC del Instituto de Desarrollo Social (Indesol), los reportes de donatarias autorizadas ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, así como los informes sobre la situación económica, las finanzas públicas y la deuda pública a través de los 14 años durante los cuales, la Ley de Fomento a las Actividades de las OSC ha estado vigente.


El ex Presidente Vicente Fox y el empresario Emilio Azcárraga han sido de los beneficiados por donativos del Gobierno para sus organizaciones. En esta imagen de noviembre de 2006 se observa a ambos personajes durante la entrega del premio Nacional de Comunicación. Foto: Nelly Salas, Cuartoscuro.

La Cuenta Pública señala que los recursos otorgados a estas organizaciones se han canalizado más a través de las Secretarías de Hacienda, Agricultura, Economía, Educación Pública, Salud, Medio Ambiente, Desarrollo Social (hoy del Bienestar), Cultura, así como del IMSS, ISSSTE, Pemex, CFE y Conacyt.
La historia parece haber concluido.
El Presidente Andrés Manuel López Obrador anunció en su rueda de prensa de la mañana del pasado 18 de febrero, que no habrá más recursos públicos para las OSC. “Di a conocer hace dos días un memorándum, una circular para que no se transfieran recursos del Presupuesto a organizaciones sociales, a sindicatos, a organizaciones de la llamada sociedad civil, ONG, a asociaciones filantrópicas, ya nada de eso se va a permitir. El apoyo del Gobierno se va a entregar directamente a los beneficiarios”, fueron sus palabras.
LA LLEGADA DE LAS OSC
La apertura de la llave del dinero público para las agrupaciones que representan a la sociedad civil ocurrió en Los Pinos en 2004, cuando el entonces Presidente Vicente Fox Quesada firmó el decreto de la Ley Federal de Fomento a las Actividades realizadas por las OSC.
La medida amplió el marco jurídico que ya existía. El Sistema de Administración Tributaria a través de su título III de la Ley de Impuesto sobre la Renta avalaba que las Asociaciones Civiles, Organizaciones no Gubernamentales y Fundaciones recibieran de particulares donativos en especie y efectivo de particulares del país, así como del extranjero. La compensación para el apoyo de estas agrupaciones era -aún lo es- la deducibilidad de impuestos.
Esta mesa puesta detonó un boom en el registro de OSC. Si en 2004, había tres, el año siguiente había dos mil 956. En el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) se sumaron otras 16 mil 870 con lo que la cifra acumulada llegó a 19 mil 826. Ello, no obstante que en 2008 -cuando la guerra en contra de los grupos organizados explotó con una crisis de delitos relacionados con el lavado de dinero- el entonces Jefe del Ejecutivo decretó que el sector filantrópico debía pagar el impuesto (CETU, luego IETU, hoy extinto) además, entregar un reporte a la Secretaría de Hacienda de sus donativos provenientes del extranjero y del país.
En el siguiente sexenio, de Enrique Peña Nieto (2006-2012), el número se disparó. En cuatro años obtuvieron permiso para recibir donativos 17 mil 430 más para llegar a 37 mil 254, un incremento de 87.9 por ciento, de acuerdo con la revisión histórica del Registro Federal de las OSC a cargo del Instituto Nacional de Desarrollo Social.
El abanico de causas incluyó la seguridad pública, la equidad de género, la desprotección de niños y niñas, el abandono de ancianos, la protección de animales, la trata de personas, los padres de familia, la educación, la enseñanza de instrumentos musicales, la defensa de los derechos humanos, diversos tipos de cáncer, VIH.SIDA o la defensa del bebé no nato.
VICENTE FOX Y SUS SEIS MILLONES
Cuando en 2004, Vicente Fox Quesada firmó la Ley de Fomento a las Actividades de las OSC, en la residencia oficial de Los Pinos estaba rodeado de Legisladores, algunos miembros del Gabinete y representantes de OSC. Era el primer Jefe del Ejecutivo que no había emanado del Partido Revolucionario Institucional (PRI); pero habían pasado cuatro años de su triunfo en las urnas y la encuestadora Parametría advertía que su aceptación iba en picada por una desilusión en su forma de gobernar.
Aquella vez, Fox se aferró al discurso de la campaña, al del cambio. Dijo: “En el pasado, el poder ciudadano vivió atado por el viejo corporativismo. Ayer existía un gobierno intervencionista y controlador; hoy el gobierno hace alianza con la sociedad civil para promover el bien común”.
Una década después, Fox Quesada usa Twitter para manifestar su oposición al Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Cada día publica un mensaje en contra de AMLO; pero la decisión de suspender las ayudas a las OSC lo inquietó de manera particular.
“Necio, necio, mil veces necio … Esto es lo más cercano a una dictadura!!! Sólo mis chicharrones truenan. Ahua! Viva México !!! Cabezones (sic)”, escribió Fox el 18 de febrero, el mismo día del anuncio del Presidente de recortar los donativos a las agrupaciones civiles.
Los ex presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón también han recibido dinero del erario para sus organizaciones civiles. Foto: Cuartoscuro.
Su eufórica expresión parece tener sustento. Él mismo fundó el Centro de Estudios, Biblioteca y Museo Vicente Fox en 2007 con lo que rompió la tradición de los ex presidentes priistas que, disciplinados en una regla no escrita, al finalizar su mandato, se retiraban a contemplar los vaivenes de la política nacional desde lejos y en silencio.
El ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) -sucesor de Fox y postulado también por el PAN- también fundó en 2014, Desarrollo Humano Sustentable (FDHS), una organización a través de la cual, ha estado presente en la escena pública. De hecho, desde esta organización apoyó la candidatura a la Presidencia de la República de su esposa, Margarita Zavala, en las elecciones de julio de 2018.
Pero en filantropía Vicente Fox Quesada ha resultado más exitoso que Felipe Calderón Hinojosa. Los documentos revisados no arrojan un solo donativo del gobierno para la asociación calderonista y en cuanto a donativos de particulares, la FDHS ha recibido 37.4 millones de pesos, un promedio de 12 millones al año, la cuarta parte de lo que recibe el Centro Fox que al año le llegan 40 millones de pesos en donativos.
Parte del florecimiento del Centro Fox es su área cultural. Si entre 2012 y 2017, ese ámbito fue castigado con un recorte presupuestal de 60 por ciento, lo que impactó al Sistema Nacional de Fomento Musical, el Gobierno de Peña Nieto le donó al ex Presidente a través de la Secretaría de Cultura:
– En 2015, dos millones de pesos para orquestas, coros y ensambles comunitarios.
– En 2016, dos millones de pesos para ofrecer a la población especialmente niñas, niños y adolescentes, la oportunidad de acceder a un programa de orquesta y programas especiales de promoción para la formación musical a través de un proyecto socio-cultural y educativo llevado en ambientes comunitarios cuyo eje principal era generar en los alumnos un deseo y gusto por la música, asimismo consolidar la agrupación musical comunitaria mediante un programa cuya estructura era sólida en lo humano, “generando así” un ambiente de inclusión, respeto, diálogo y promoción de los valores que generen comunidades sanas, sensibles y libres de violencia bajo contexto de una cultura de paz a través de la música.
– En 2017, dos millones de pesos para capacitar y preparar musicalmente a más de 250 niñas, niños y adolescentes en su conocimiento, desarrollo y crecimiento instrumental.
En este apogeo de defensa de causas sociales, surgieron también Promoción y Acción Comunitarias, cuya representante original fue María del Carmen Fuentes Quesada, prima del ex Presidente que si bien apenas tuvo 177 mil pesos de dinero público, de particulares sumó 64 millones 431 mil 375 pesos. También Amigos de María, de María Inés Quesada Reynoso, otra prima del ex Primer Mandatario.
Esta organización -un albergue para niños desprotegidos- tuvo, entre donativos del gobierno y otros aportantes unos 10 millones de pesos.
BELTRONES: LUCHA CONTRA EL CÁNCER
Cuando le preguntan a Manlio Fabio Beltrones de por qué lleva el apellido materno, responde que su madre era soltera y aunque después se casó, prefirió no modificar su nombre. El político nació el 30 de agosto de 1952 en Villa Juárez, del municipio de Etchojoa, Sonora, el corazón de una de las regiones más pobres de México. Es la fecha en que ese municipio norteño no ha superado sus indicadores de pobreza y vulnerabilidad. Según la Secretaría del Bienestar, el 57. 6 por ciento de la población en su mayoría indígena, tiene carencias sociales. La principal es el hambre.
Su abuela era una indígena yaqui que había perdido un ojo cuando cortaba leña en Cananea, según narra el propio Beltrones Rivera en su libro “La vida y la Política”. De modo que él le leía los periódicos y a fuerza de hojear, llegó a preguntarle: ¿Qué hacen los políticos, abuela”. Ella contestó que los políticos lograban acuerdos entre los demás. Después, su madre, Beatriz Beltrones, le enseñó lecciones bíblicas. El mismo Beltrones adjudica su pasión por la política al pasado con estas dos mujeres.
Manlio Fabio Beltrones registró la “Fundación Beatriz Beltrones AC” en Sonora con él como presidente y Sylvana Beltrones, su hija, como vicepresidenta. Foto: Moisés Pablo, Cuartoscuro.
Pero Beltrones Rivera perdió a su madre en 2004 debido a un cáncer de mama. El siguiente año, el sonorense registró la “Fundación Beatriz Beltrones AC” en Sonora con él como presidente y Sylvana Beltrones, su hija, como vicepresidenta. En los 14 años revisados en este ejercicio de la Unidad de Datos de SinEmbargo, la fundación de Beltrones obtuvo casi un millón de pesos de donativos del Estado y 62 millones 73 mil 810 pesos.
En octubre de 2012, Sylvana Beltrones organizó un desfile para recaudar fondos. Entre sus invitados, estaban el empresario Carlos Slim Domit, Arturo Elías Ayub con su esposa, Johanna Slim; Emilio Gamboa, Alberto Cinta y Silvia Rojo. En la ocasión, Manlio Fabio Beltrones dijo: “Mi hija, mi mujer y yo sufrimos con el cáncer de mi madre que la llevó a la muerte… Cuando se tiene esa enfermedad, la agonía no es sólo de quien la padece, sino de la familia completa; queremos seguir trabajando con el propósito de que menos mujeres en Sonora tengan este problema”.
TELEVISORAS EN CRISIS, FILANTROPÍA INTACTA
Si en el ámbito de los negocios, las televisoras TV Azteca y Televisa han mantenido un oligopolio, en filantropía también. Juntas, para sus fundaciones han obtenido del gobierno mil 715 millones 800 mil 350 pesos. Así, Televisa ha financiado programas como “Tienes el Valor o Te Vale” y TV Azteca, la campaña “Vive sin Drogas”; pero también han conseguido dinero público fresco en sus peores años de desempeño ante la Bolsa Mexicana de Valores.
Los años 2015 y 2016 fueron difíciles para los dos consorcios. En las dos televisoras privadas de México olía a crisis. Las acciones de Televisa tuvieron una caída histórica en la Bolsa Mexicana de Valores y tuvo que prescindir de algunos de sus viejos programas. TV Azteca vivía lo suyo y deshizo su área de novelas. La televisora que hasta 1993 perteneció al Estado mexicano con el nombre de Imevisión y cuyas instalaciones y señal fueron vendidas al empresario Ricardo Salinas Pliego, disminuyó su patrimonio en 49 por ciento.
Pero el dinero a sus causas no cesó en ningún momento. Para esos años, Fundación Azteca había recibió unos mil 707 millones 630 mil pesos y Fundación Televisa, ocho millones 170 mil 350 pesos. Brazo de la primera, la Asociación Azteca Amigos de la Cultura y las Artes de la que se desprenden decenas de orquestas en varias comunidades del país, tuvo en poco más de una década mil 700 millones de pesos. A su vez, el Teletón, ramificación de la segunda tuvo un millón 170 mil 350 pesos.
El reportaje “La falsa filantropía de Salinas Pliego: la cultura se asfixia, las orquestas Azteca florecen” de Carmen García Bermejo para Quinto Elemento Lab reveló en junio de 2018 que la Asociación Azteca Amigos de la Cultura y las Artes se convirtió en una gran beneficiaria del dinero del gobierno al acaparar los fondos que el gobierno disponía para redes de librerías u otras orquestas del Sistema Nacional de Fomento Musical del que dependen las orquestas sinfónicas del país.
Si bien las orquestas de Azteca captaron más dinero público, en donativos particulares Fundación Televisa y el Teletón tuvieron más. A la primera le llegó dos mil 858 millones de pesos mientras que al segundo, mil 478 millones de pesos. TV Azteca tuvo dos mil 80 millones y sus orquestas poco más de 688 millones de pesos.
Fundación Azteca había recibió unos mil 707 millones 630 mil pesos y Fundación Televisa, ocho millones 170 mil 350 pesos. Foto: Saúl López, Cuartoscuro.
PARTIDOS POLÍTICOS
No hay partido político mayoritario que no aparezca bajo la faz de una OSC como beneficiario del pastel de dinero público que los gobiernos destinaron en donativos para la filantropía. PRI, PAN, PRD y Morena se llevaron entre todas cientos de millones de pesos de subsidios federales de programas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Una muestra de 15 de estas agrupaciones suma 68 millones 619 mil 862 pesos. Destacan Unimoss, que apoyó la candidatura de Josefina Vázquez Mota a la gubernatura del Estado de México en 2017 y fue fundada por Javier Eduardo López Macías, quien dirigió Operación Regional del Fondo Nacional de Apoyo para las Empresas de Solidaridad (Fonaes) en el gobierno de Vicente Fox.

 También el Congreso Agrario Permanente Nacional, la A.C. surgido en 1989 para brindarle legitimidad al entonces Presidente Carlos Salinas de Gortari con 14 millones 528 mil 736 pesos. O la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo A.C., dirigida por Víctor Suárez Carrera, vocero de “El Campo no Aguanta Más” y que apoyó a Morena en las pasadas elecciones de julio de 2018.
Entre las OSC, hay otro grupo más discreto: las organizaciones de seguridad surgidas durante la guerra en contra de los grupos del crimen organizado, iniciada en diciembre de 2006 por el entonces Presidente Felipe Calderón Hinojosa. De sur a norte, en México se crispó la violencia y dejó 101 mil 201 muertos y 25 mil personas desaparecidas. Estas cifras negras no cesaron en el siguiente gobierno, el de Enrique Peña Nieto, cuando ocurrieron 121 mil 940 asesinatos y 37 mil 435 hombres y mujeres se volvieron ilocalizables.
Entre 2008 y 2010, surgieron asociaciones como Causa en Común, fundada por la activista María Elena Morera, sin embargo, no aparece como receptoras del gobierno. En la imagen se observa al ex Presidente Enrique Peña Nieto y Morera durante el 6 Foro Nacional Sumemos Causa, en el Alcázar del Castillo de Chapultepec. Foto: Galo Cañas, Cuartoscuro.
Entre 2008 y 2010, surgieron las asociaciones Causa en Común, fundada por la activista María Elena Morera, y la Comisión Unidos vs la Trata, fundada por la ex Senadora por el Partido Verde, Rosa María Orozco. Ninguna de las dos organizaciones -las más visibles en la defensa de ciudadanos frente a la violencia- aparecen como receptoras del gobierno en los informes de donativos del gobierno ante el Congreso de la Unión, pero sí como beneficiarias de donativos de particulares.
La Legislación no las obliga a decir quiénes son sus aportantes; de modo que se desconoce su identidad. Ciudadanos por una Causa en Común obtuvo 25 millones 821 mil 988 pesos y Comisión Unidos vs la Trata, un millón 597 mil 345.

miércoles, 9 de enero de 2019

Calderón sale al paso ante críticas y asegura que “combatió con firmeza” el huachicoleo

Resultado de imagen para calderón en pemex
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Ante las críticas por el incremento del robo de combustible en su sexenio, el expresidente Felipe Calderón aseguró que combatió “con firmeza” esa actividad y que las pérdidas por el “huachicoleo” fueron sólo el diez por ciento menores a las actuales.
En su cuenta de Twitter, Calderón no especificó el monto de las pérdidas por el robo de combustible en su sexenio, tampoco precisó a cuántos criminales encarceló ni aludió el exponencial aumento de tomas clandestinas respecto del gobierno de Vicente Fox.
El gobierno que tuve el honor de encabezar combatió con firmeza todas las formas de crimen organizado, incluyendo las del robo de gasolinas, sin afectar a los consumidores. Las pérdidas por este concepto y las fugas detectadas eran más diez veces menores de lo que hay ahora.


Según información oficial de Pemex, en el sexenio de Calderón, quien se ostentó como presidente de México entre 2006 a 2012, las tomas clandestinas para el robo de combustible pasaron de 70 a mil 324.
El fracaso de Calderón lo admitió Pemex en un comunicado, el 14 de enero de 2012: “El robo de hidrocarburos continuó presentándose en la Red Nacional de Ductos, debido a que los sistemas están tomados, prácticamente, por bandas del crimen organizado, asociadas a grupos fuertemente armados”.
Calderón ayer difundió también un video, también en Twitter, sobre una fila de personas esperando abastecerse de gasolina, en Morelia, Michoacán, y pidió al presidente Andrés Manuel López Obrador rectificar su estrategia contra el “huachicoleo”:
Así está mi querida Morelia. El gobierno debe reconocer con toda humildad que su estrategia no funciona. Aquí quien sufre es el pueblo, la gente trabajadora, no los huachicoleros. Debe rectificarse hacia cuidado estratégico de los ductos, castigo ejemplar a quien robe, quien sea.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Desfiladero. Jaime Avilés

Calderón: las políticas de Bush... sin Bush

■ Coincidencias entre Obama y AMLO

Accidente o sabotaje, en cualquier caso el desastre aéreo del pasado martes en que perdieron la vida Juan Camilo Mouriño, José Luis Santiago Vasconcelos, cuatro funcionarios de la Secretaría de Gobernación, dos pilotos, una sobrecargo y cinco peatones, inauguró el último bimestre de un año pródigo en episodios de horror, entre los que destacan los 12 decapitados de Mérida, los 24 albañiles asesinados en La Marquesa, las matanzas en Culiacán, Creel, Ciudad Juárez, Chihuahua y Tijuana; las hieleras con cabezas humanas en Durango; el atentado con granadas en Morelia y el cúmulo de balaceras en retenes y ciudades de todo el país que segaron la vida de incontables inocentes.

Casi dos años después de que Felipe Calderón, sin pedirle permiso al Congreso ni a nadie, declarara su muy personal “guerra contra el crimen organizado”, hay más de 6 mil 400 muertos, numerosos desaparecidos (muchos de ellos por razones políticas, falsamente vinculados con el narcotráfico), desaliento en las fuerzas armadas, pérdida de control territorial por parte del Estado en diversas regiones y una profunda sensación de fracaso en el llamado “gobierno” de la República.

Calderón aplicó, a ojos cerrados y al pie de la letra, una política dictada por los halcones de la administración de George WC Bush en el marco de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (Aspan), con los resultados que hoy todos conocemos: el país es presa de una violencia inédita y Mouriño, el enlace directo entre Los Pinos y la Casa Blanca para todo lo relacionado con el Aspan, está muerto.

En materia de políticas económicas y sociales, Calderón también hizo suyo el programa de Bush en beneficio exclusivo de los más ricos entre los ricos. Hoy no sabe cómo enfrentar la más grave crisis financiera de todos los tiempos. El colapso de Wall Street y de los bancos más importantes del mundo exige que cada gobierno, en cada país, se adapte a las nuevas circunstancias.

Durante casi 24 meses, Calderón navegó, sin proyecto y sin equipo, detrás de Bush, confiando en que la fuerza del imperio lo protegería incluso de sus propias ineptitudes. Pero volvió a equivocarse. Bush y su visión económica están prácticamente en el basurero. Calderón tendrá que ponerse en sintonía con el sucesor del texano o, si es congruente con su fundamentalismo neoliberal, combatirlo, porque en sus líneas generales de política interna, el discurso de Barack Obama se parece en mucho al de Andrés Manuel López Obrador.

Ambos –el “presidente legítimo” de México y el presidente electo de Estados Unidos– coinciden en que, para reducir los estragos de la crisis en los sectores más desamparados de la población, hay que fortalecer el papel del Estado, reanimar el mercado interno, detonar la creación de empleos y rescatar a los pobres. ¿Cómo podrá Calderón hacer suyas esas políticas manteniendo a Agustín Carstens en la Secretaría de Hacienda, y a todos los exponentes de la ortodoxia salinista en las instancias que dizque “manejan” la economía?

¿Y ahora qué sigue?

Un minuto antes del avionazo del martes, Calderón preparaba relevos, para principios de diciembre, en las secretarías de Gobernación, Energía y Educación Pública, así como en la Procuraduría General de la República. Mouriño se iría de candidato del PAN al gobierno de Campeche; Georgina Kessel sería remplazada por un incondicional del ahora finado señor de los contratos, Josefina Vázquez Mota pasaría a Bucareli y Eduardo Medina Mora se incorporaría al servicio exterior.

Esas eran las especulaciones que se manejaban al menos desde agosto, cuando al calor de las negociaciones para la reforma energética eran frecuentes los pleitos entre Jesús Reyes Heroles, director general de Petróleos Mexicanos, y el propio Mouriño, quien gracias a su cercanía con Calderón se permitía imponer a los suyos en puestos claves de la paraestatal, pasando por encima de cualquiera.

Hoy, obviamente, el panorama se ha modificado en forma drástica. Calderón está obligado a reaccionar la semana próxima y anunciar de una vez la nueva composición de su equipo. La experiencia sugiere, sin embargo, que lejos de realizar cambios de fondo hará pequeños ajustes para mantener las mismas políticas que han conducido a la ruina al país, porque no tiene capacidad para ninguna otra cosa.

¿Qué es lo que sigue? ¿Más de lo mismo con mayor endurecimiento represivo? ¿Ratificación en sus cargos de todos los funcionarios ineptos, el procurador general y el secretario de Seguridad Pública incluidos, para no dar una muestra de debilidad tras el “accidente”? Los días venideros mostrarán si el régimen tiene alguna posibilidad de sobreponerse a sus enormes y palpables limitaciones y, si por tanto, podrá subsistir en el vértigo de los nuevos tiempos.

Pero la pregunta –¿qué es lo que sigue?– debe ser formulada y respondida con la misma urgencia por los movimientos sociales de la oposición. Hay procesos en marcha, hay caminos bien delineados. López Obrador ha llamado a construir nuevas redes sociales en torno a la organización de comedores populares y otras formas de resistencia popular. Sin embargo, ya se acercan las elecciones legislativas de 2009. No hay partidos políticos ni instituciones electorales confiables. ¿Qué van a hacer los ciudadanos? ¿Votar o no votar?

Desfiladero ofrece este espacio a sus lectores para que, desde el sábado próximo, externen aquí sus puntos de vista en torno a la pregunta: ¿y ahora qué sigue?

Aclaraciones de Andrea

En relación con el caso de la señora Bertha Escobar Fernández, sobrecargo de Aeroméxico que murió el pasado 15 de junio en Médica Sur, Andrea, su hija, envió una carta aclaratoria para deslindarse de “todos los comentarios” que el sábado anterior publicó esta columna, pues “contienen diversos errores” que desea aclarar.

“Las jornadas de trabajo y descanso están pactadas en el contrato colectivo de trabajo que tienen celebrado la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México y Aeroméxico, con base en estudios de personas conocedoras en la materia”, explica. Por tanto, rechaza la inferencia de que el exceso de trabajo y la falta de descanso adecuado ocasionaron los derrames cerebrales que provocaron la muerte de su madre porque, agrega, no hay ninguna prueba científica que lo demuestre. Es, señala, igualmente inexacto que “Aeroméxico se haya desentendido de los gastos médicos de la paciente, por lo que no tengo ningún reclamo al respecto”.

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