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martes, 7 de enero de 2020

Asesinan al día a tres adolescentes y niños en México; 4 desaparecen

Crece feminicidio contra infantes
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Pero hay gobernadores, como el sr. Sinuhé, que prefieren levantarse tarde.
 
Periódico La Jornada
Martes 7 de enero de 2020, p. 28
En México mueren, en promedio, tres niños y adolescentes al día por causa de la violencia, cuatro desaparecen y unos 30 mil menores son reclutados por la fuerza a manos de la delincuencia organizada, señaló la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) y agregó que entre 2000 y el cierre de 2019 se registraron cerca de 21 mil niñas, niños y jóvenes víctimas de homicidio doloso, así como más de 7 mil casos de menores desaparecidos.
Durante la presentación del informe anual 2019 Infancia y adolescencia en México, entre la invisibilidad y violencia, que entregaron al Presidente, señaló también que en los primeros 10 meses de 2019 autoridades migratorias detuvieron a cerca de 161 niños y adolescentes extranjeros acompañados y no acompañados.
El año 2019 cerró con el mayor número de detenciones de niños y adolescentes migrantes en los últimos 10 años, con 48 mil 753, lo que representa un incremento de 22 por ciento con respecto a 2016, cuando se registraron 40 mil 114. Representa también el tercero con el mayor número de eventos de deportación de la última década, con 32 mil 467 niños y adolescentes a sus países de origen.
En conferencia, Juan Martín Pérez, presidente de la red, señaló que tan sólo el año pasado el feminicidio de infantes creció 13.5 por ciento. Según el documento, entre enero de 2015 y julio de 2019, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) registró 3 mil 297 asesinatos de mujeres en todo el país, de los cuales 317 se perpetraron entre la población de 17 años o menos, es decir, uno de cada 10 de estos crímenes afecta a niñas y adolescentes.
Por entidad federativa, el balance observa una reconfiguración de la violencia, pues en 2012 Guerrero y estados fronterizos del norte tenían los mayores índices; para 2018, Chihuahua alcanzó la mayor tasa de homicidios, pero la violencia se desplazó hacia el centro y occidente mexicanos, convirtiendo a Guanajuato en la entidad con mayor número de homicidios contra los niños hasta de 17 años, aunque la cuarta en cuanto a tasa. Según el estudio, de 2013 a 2018 el estado de México registra el mayor número de asesinatos contra niñas y adolescentes mujeres, aunque existen diferencias por el cálculo de tasa.
“Durante 2018 ocurrieron, en promedio, siete asesinatos al mes contra niñas y adolescentes, y en lo que va de 2019 se registran 59 feminicidios, es decir, un incremento a ocho cada mes. Comparando únicamente los primeros siete meses de cada año, 2019 representaría el periodo más violento por feminicidio contra niñas y adolescentes, con un crecimiento de 13.5 por ciento respecto del mismo periodo de 2018.
“Entre enero 2015 y julio de 2019, los estados de México, Veracruz, Jalisco y Chiapas –en ese orden– serían las entidades más letales por razones de género contra niñas y adolescentes, con 55, 33, 23 y 21 víctimas de este delito, de manera respectiva.”
En cuanto a víctimas de trata, en ese periodo el país registró 3 mil 320; de acuerdo con el SESNSP. Una cuarta parte de estas víctimas (805) corresponde a niñas, niños o adolescentes, y en siete de cada 10 de estos casos se trata de una niña o una adolescente.
Las afectadas hasta de 17 años (805) son uno de cada cuatro casos del total nacional. En esta población, siete de cada 10 víctimas son mujeres. Coahuila (95), Chiapas (94) y Chihuahua (70) encabezan las entidades con mayor número del delito contra hombres y mujeres.

miércoles, 1 de julio de 2015

El presupuesto para seguridad del Edomex, un escándalo de corrupción

Entre las irregularidades detectadas por la ASF está el gasto en algunas corporaciones policiacas. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo
Entre las irregularidades detectadas por la ASF está el gasto en algunas corporaciones policiacas. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo
Ciudad de México, 1 de julio (SinEmbargo).– En los primeros dos años y cuatro meses de la gestión del priista Eruviel Ávila Villegas, Gobernador del Estado de México, los recursos del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública de los Estados y del Distrito Federal (FASP) se usaron de forma deficiente y sin controles estrictos, lo que permitió que parte de ese dinero se traspasara a cuentas bancarias ajenas al Fondo, se destinara a acciones que no correspondían con sus objetivos, se gastaran inadecuadamente o simplemente no se usaran, detectó la revisión de las cuentas públicas de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
Se trató de una millonaria bolsa de mil 768 millones 851 mil 300 pesos de transferencias federales a las arcas públicas del Estado de México, uno de los estados con más altos índices delictivos por secuestro, extorsión y robo de vehículo (con y sin violencia), de acuerdo con los últimos datos sobre incidencia delictiva del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
No obstante, los recursos destinados por la Federación a acciones de seguridad pública en esa entidad, al amparo del FASP, fueron usados deficientemente por el Gobierno mexiquense, encabezado por Ávila Villegas, conforme a las fiscalizaciones a las cuentas públicas anuales que la ASF hizo respecto a los ejercicios de 2011, 2012 y 2013.
En todas ellas, la conclusión del máximo órgano fiscalizador del país ha sido la misma: la operación del Fondo en ese estado es “deficiente”, de modo que no se cumplen los objetivos del FASP.
El Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública de los Estados y del Distrito Federal es una bolsa de recursos que la Federación transfiere a las entidades para reclutamiento, formación, selección, evaluación y depuración de personal vinculado con la seguridad pública, de acuerdo con información del SESNSP.
Asimismo, los recursos del Fondo pueden emplearse en equipamiento de las policías judiciales, peritos, ministerios públicos, policías preventivos o custodios de centros penitenciarios; en la construcción, mejoramiento o ampliación de instalaciones para la procuración e impartición de justicia, cárceles e instalaciones de los cuerpos de seguridad pública; establecimiento y operación de la red nacional de telecomunicaciones e informática para la seguridad pública y sus centros de capacitación, y el seguimiento y evaluación de todos estos programas.
Sin embargo, de acuerdo con una auditoría realizada a los recursos del FASP en 2013 (identificada con el número 13-A-15000-14-0493-GF-609), el Estado de México “no dispone de un sistema de control interno adecuado que le permita identificar y atender los riesgos que limitan el cumplimiento de los objetivos del fondo, la observancia de su normativa y el manejo ordenado, eficiente y transparente de los recursos”.
La conclusión de la Auditoría Superior se sustenta en varios aspectos que detectó durante la revisión de la operación del FASP en esa entidad, y de la que dio cuenta en su “Informe del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2013”.
En ese documento, la ASF refirió que el gobierno mexiquense no tuvo controles suficientes para cumplir con el marco legal en materia de adquisiciones, servicios y obra pública, ni contó con acciones de control para garantizar que los recursos del Fondo y sus rendimientos financieros se ejercieran en su totalidad durante el ejercicio para el que fueron asignados.
Tampoco hubo controles que garantizaran la aplicación de los rendimientos financieros en los fines y objetivos del Fondo, además de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y el Secretario Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública no contaron con controles suficientes para que las cuentas bancarias donde se recibieron recursos del Fondo fueran específicas para su administración.
Ese año, por parte del FASP el gobierno estatal recibió 568 millones 101 mil 300 pesos. Pero de acuerdo con la Auditoría, no hubo un control y un seguimiento adecuado del cumplimiento de metas establecidas para el uso de ese dinero, como tampoco hubo supervisión para asegurar la programación y ejecución adecuada de obras a realizarse con esos recursos. El descontrol detectado fue tal que, a decir del órgano fiscalizador, ni siquiera hubo control para que la documentación comprobatoria del gasto de los municipios se cancelara con la leyenda “Operado FASP”, para aclarar que se trataba de recursos de ese Fondo.
Esa falta de controles se tradujo en acciones poco claras, como que de la cuenta bancaria específica para la administración de los recursos del FASP se transfirieron 59 millones 532 mil 800 pesos (casi la décima parte del dinero del Fondo entregado ese año) a la Secretaría de Seguridad Ciudadana y 1 millón 412 mil pesos más al Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública, sin que ninguna de esas cuentas fuera también específica para administrar el dinero del FASP.
O que un contrato para la adquisición de uniformes y vestuario para la Secretaría de Seguridad Ciudadana se hiciera indebidamente por adjudicación directa, y no se contara con cotizaciones, cuadro de precios de referencia, cuadro comparativos o documentos que justificaran la decisión de hacer una contratación por esa vía.
La ASF también detectó que el Gobierno estatal no pudo comprobar la compra de armamento y municiones a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) por 6 millones 258 mil 900 pesos, ni contó con los bienes.
Además, que la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM)PAGÓ una factura por 867 mil pesos para el rubro “Licencias Informáticas e Intelectuales”, pero ni el servicio facturado ni el periodo corresponde con lo contratado.
De igual manera, la ASF detectó incumplimientos en las obligaciones de transparencia a la gestión del FASP, pues aunque presentó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) los respectivos informes sobre el destino de los recursos, “la información no se presentó con la calidad y congruencia requerida”.
HISTORIAL DE DEFICIENCIAS
El programa de Acceso a la Justicia para las Mujeres es otro de los que no ejercieron sus recursos. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo
El programa de Acceso a la Justicia para las Mujeres es otro de los que no ejercieron los recursos asignados. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo
Ya desde 2011, el primer año de la gestión del Gobernador Ávila Villegas, la ASF había considerado que el control interno para la gestión del fondo era “deficiente, ya que son insuficientes las estrategias y mecanismos de control sobre el comportamiento de la mayoría de las actividades, lo que afecta el cumplimiento de los objetivos del fondo, la observancia de la normativa y la transparencia en su operación”.
Ávila Villegas llegó a la gubernatura del Estado de México en septiembre de 2011, es decir que parte de la administración de ese año aún estuvo en manos de Enrique Peña Nieto, el actual Presidente de la República.
En su fiscalización correspondiente a ese año, la Auditoría Superior de la Federación encontró que de los 568 millones 101 mil 300 pesos transferidos de las arcas federales a la Secretaría de Finanzas del Gobierno del Estado de México, 482 millones 346 mil 400 pesos, es decir el 85 por ciento, se transfirieron de la cuenta abierta específicamente para la recepción de los recursos del FASP a otra cuenta, en la que se manejaban recursos de distintas fuentes de financiamiento. De esta segunda cuenta, se hicieron traspasos a las cuentas bancarias de la Agencia de Seguridad Estatal Becas, Agencia de Seguridad Estatal C4 Nóminas, Agencia de Seguridad Estatal C4 de Gastos de Operación y Agencia de Seguridad Estatal Nómina Secretaría Técnica. Ninguna de estas cuentas funcionaban específicamente para la administración de los recursos del FASP.
Además, se pagaron 27 millones 208 mil 700 pesos en diversos cheques, sin que éstos figuraran en los estados de cuenta proporcionados.
Otro problema que detectó la Auditoría fue que se adquirieron y designaron vehículos a personal de escolta y para funcionarios que no estaban relacionados con acciones de seguridad pública, hubo bienes con más de un año en desuso, hubo obra pagada y no realizada, así como un pago indebido de nómina a personal administrativo o que realizaba tareas diferentes a las autorizadas.
Asimismo señaló que para el 31 de marzo de 2012 sólo se había evaluado al 2.3 por ciento de los elementos de seguridad pública de forma integral por parte del Centro de Control y Confianza estatal. Ello implicaba, advirtió la ASF, “que no se identifique al personal calificado, confiable, competente y cuyos valores y principios sean acordes a los requerimientos de la sociedad para fortalecer y eficientar los sistemas de seguridad y procuración de justicia”. La ASF estimó un daño probable a la Hacienda Pública Federal por 34 millones 338 mil 240 pesos.
Durante 2012, la ASF revisó la totalidad de los recursos entregados al gobierno mexiquense a través del FASP, que ese año ascendieron a 588 millones 161 mil 500 pesos. Los señalamientos sobre la falta de controles que garantizaran la adecuada planeación y ejercicio de acciones y obras en las que se usaran los recursos del Fondo fueron reiteradas.
De nueva cuenta, la ASF calificó como “deficiente” el control interno para la gestión del Fondo y desde entonces había detectado que con recursos del Fondo se habían pagado armas y municiones por 2 millones 862 mil 837.69 pesos, y de cuya recepción no se tenía evidencia.
También encontró que siete vehículos cuyo costo total fue de 1 millón 262 mil 800 pesos estaban bajo resguardo y eran usados por personal administrativo; otro era usado por escoltas y prestado a la oficina de la Secretaría de Seguridad Ciudadana en la representación social del gobierno estatal en el Distrito Federal; una camiones era usada por un funcionario estatal y dos más las usaban escoltas de otro funcionario del estado.
Además, identificó que, en total, 8 millones 743 mil 600 pesos del FASP se habían gastado sin que cumplieran los objetivos del Fondo, mientras que otros 2 millones 862 mil 800 pesos se habían destinado a adquirir bienes que no se usaron para los fines del Fondo.
La ASF reiteró que durante esos años que hubo una falta de cumplimiento de los objetivos del FASP.
GASTOS Y SUBEJERCICIOS
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Los dictámenes de la ASF muestran que en ninguno de los tres ejercicios fiscales revisados se destinó un solo peso a la prevención del delito y la participación ciudadana. Además, en 2011 no se presupuestaron recursos para el combate a la corrupción. En los siguientes ejercicios, este rubro ya ni siquiera apareció.
En 2011 los mayores porcentajes de los recursos del FASP fueron para el eje de acción identificado como “Alineación de las capacidades del Estado Mexicano contra la Delincuencia” con 232 millones 200 mil 700 pesos ejercidos (pese a que se le habían asignado 104 millones de pesos más) y para acciones de la Plataforma México, con 102 millones 184 mil 900 pesos (también con un subejercicio, pues originalmente se le destinaron 147 millones 153 mil 800 pesos).
En total, hubo un subejercicio de los recursos de 35.4 por ciento, de acuerdo con la ASF. Además, se adquirieron bienes por 2 millones 320 mil pesos pese a que eran gastos que no cumplían con el objetivo del Fondo.
Parte de ese subejercicio se explicó por las transferencias hechas a los municipios. De los 113 millones 620 mil 300 pesos destinados a los 125 municipios, en Atizapán de Zaragoza, Ecatepec de Morelos, Ixtapan de la Sal, Metepec, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla y Toluca, hubo un subejercicio promedio de 27.6 por ciento, de acuerdo con el máximo órgano de fiscalización del país.
La ASF consideró como las principales causas del subejercicio la insuficiente planeación de las acciones a realizar, procesos burocráticos muy largos y el que la firma del Convenio de Coordinación en Materia de Seguridad Pública 2011 y su Anexo Técnico Único se hizo de manera extemporánea.
El órgano de fiscalización consideró que esa falta de aplicación de recursos “impactó en los objetivos y líneas de acción de los ejes en materia de seguridad pública destinados para salvaguardar la integridad y derechos de las personas, así como preservar la libertad, el orden y la paz pública”.
En 2012, además de la prevención de la violencia, otras áreas que no ejercieron recursos –a pesar de que sí los tenían programados– fueron el programa de Acceso a la Justicia para las Mujeres, el Nuevo Sistema de Justicia Penal, el programa de Instrumentación de la estrategia en el Combate al Secuestro, el de Implementación de Centros de Operación Estratégica, el de Huella Balística y Rastreo Computarizado de Armamento y el Registro Público Vehicular.
Tampoco se ejercieron recursos en la evaluación de los distintos programas, mientras que el programa de la Unidad de Inteligencia Patrimonial y Económica –útil para detectar, por ejemplo, redes de lavado de dinero– tampoco recibió un peso de presupuesto por parte del FASP.
Ese año, la mayor parte de los recursos presupuestados (270 millones 30 mil 100 pesos, el 46 por ciento) fueron para acciones de fortalecimiento a instituciones de Seguridad Pública, Procuración e Impartición de Justicia. Sin embargo, en ese rubro se reportó un subejercicio de alrededor de 50 millones de pesos. Si se toma en cuenta el resto de los programas, el porcentaje del subejercicio ascendió a 66.5 por ciento del total de recursos entregados al gobierno local.
La ASF advirtió la reincidencia al señalar que el gobierno mexiquense había recibido una observación un año antes por una situación similar.
Pero a diferencia del año anterior, en que se reportaron subejercicios en varios municipios, esta vez ocurrió lo opuesto y ocho municipios (la ASF no aclara cuáles) comprobaron importes de gastos mayores a los recursos que les fueron asignados.
Además, el estado no cumplió con las metas establecidas en el Anexo Técnico Único, pues de las 282 mil 63 que tenía programas, sólo alcanzo 54 mil 772.
En 2013 la situación respecto al subejercicio no mejoró. Al término de ese año no se había ejercido el 60 por ciento de los 612 millones 588 mil 500 pesos presupuestados. La ASF señaló que las principales causas de omisión para ejercer los recursos habían sido la inadecuada planeación de acciones a realizar, reprogramaciones, largos procesos para la adjudicación de compras y obras, y un deficiente proceso de concertación con del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Respecto a los exámenes de control y confianza, para diciembre de 2013, el gobierno mexiquense había evaluado sólo al 45.6 por ciento de los elementos. Además, para ese año se había pactado la evaluación de 800 elementos en activo de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM), pero se realizaron 793 y de los 17 mil 500 exámenes toxicólogos al personal de las instituciones de seguida faltaban por realizar 500.

martes, 10 de junio de 2014

La seguridad de peña : Aparece un cadáver en La Minerva

Juan Carlos G. Partida
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 10 de junio de 2014, p. 4
Guadalajara, Jal., 9 de junio.
El cadáver de un hombre fue encontrado flotando bocabajo este lunes dentro de la fuente de la glorieta de La Minerva, monumento simbólico de Guadalajara, donde suelen realizarse actos masivos.
Información preliminar indica que el deceso fue resultado de un ‘‘accidente’’ debido a que el cuerpo no presentaba señales de violencia.
Bomberos de la ciudad de Guadalajara sacaron el cuerpo del agua para trasladarlo a la morgue. El hombre, de entre 35 y 40 años de edad, tenía por lo menos ocho horas de muerto.

domingo, 5 de mayo de 2013

Obama-Peña, la sombra de la desconfianza

Obama y Peña en Palacio Nacional. Foto: Xinhua / David de la Paz


Pese a que en el discurso la relación México-Estados Unidos se volverá “multitemática”, la realidad es que el asunto que obsesiona al equipo que acompañó al presidente estadunidense en su visita a este país es el de la seguridad; concretamente, la creación del Centro Nacional de Inteligencia que, a decir de especialistas, estará en manos inexpertas. Durante el sexenio anterior se les abrieron las puertas a los agentes de la CIA, el FBI, la DEA y otras instancias de inteligencia. Tenían carta blanca. El nuevo gobierno los ha empezado a limitar y acotar, y eso ya prendió los focos rojos en Washington.
MÉXICO, D.F. (Proceso).- El gabinete de seguridad del presidente estadunidense Barack Obama y agentes de inteligencia de Estados Unidos desconfían y recelan de lo relativo a la creación y manejo del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que se forja en el gobierno de Enrique Peña Nieto para enfrentar al crimen organizado.
La decisión del gobierno mexicano de reducir y acotar el papel de los agentes estadunidenses de inteligencia en México pone a la defensiva al gobierno de Obama y siembra dudas respecto al futuro de la cooperación bilateral para contrarrestar el narcotráfico.
“Nos están ocultando información y está congelado el sistema de intercambio de datos sensibles sobre el crimen organizado”, se queja un agente que opera en México.
“La respuesta formal que han dado a nuestras inquietudes es que se está reevaluando todo el sistema de inteligencia de México. A esto hay que agregar la inexperiencia de Mariana Benítez (subprocuradora jurídica y de Asuntos Internacionales de la Procuraduría General de la República)”, revela el agente que habla con Proceso bajo condición del anonimato (por temor a represalias).
“La subprocuradora”, agrega, “se encargará de coordinar todo el trabajo con las agencias de mi país y no es que dudemos de su integridad, lo que pasa es que desconoce el proceso y manejo de la información de inteligencia”.
Agenda “multitemática”
La breve visita de trabajo del presidente Obama a Peña Nieto no limó las asperezas ni resolvió las dudas sobre el futuro de la cooperación entre los dos países en temas de inteligencia y seguridad.
En la conferencia de prensa conjunta en Palacio Nacional, Peña Nieto dijo que la visita de Obama marcaba el “relanzamiento” de la relación con Estados Unidos centrada en la cooperación económica y comercial, haciéndola más “multitemática” y sin tomar al asunto de la seguridad como punta de lanza. No obstante, la amenaza de las limitaciones a las agencias de inteligencia en sus operaciones en México no evitó que Obama insistiera en aclarar la posición de su gobierno:
“Acordé continuar con nuestra cercana cooperación en seguridad, aun cuando está evolucionando la naturaleza de la misma. Le dije al presidente (Peña Nieto) que obviamente es una prerrogativa del pueblo mexicano determinar sus estructuras de seguridad”, dijo.
Un funcionario de la Casa Blanca puntualiza en entrevista con Proceso:“Estamos conscientes de que el nuevo gobierno mexicano debe hacer cambios; sin embargo debemos estar al tanto de ellos. No se puede ni se debe restringir el intercambio de información de inteligencia, menos en un tema tan delicado como el desmantelamiento de las estructuras del narcotráfico”.
De acuerdo con el agente estadunidense que habló con este semanario, la decisión de Peña Nieto de restringir el acceso que se les concedió durante el sexenio de Felipe Calderón a todas las agencias de inteligencia de Washington, puede ser contraproducente para los intereses y objetivos de seguridad nacional de ambos países.
“Ahora no estamos haciendo nada en conjunto. Nos han dicho que debemos esperar hasta que concluya toda la evaluación sobre seguridad y esté terminado el diseño del CNI. Pero lo que no pueden hacer es poner al frente de la coordinación a una persona como la subprocuradora, que no tiene experiencia en ello. No hay confianza”, puntualiza.
El CNI –que estará bajo el mando directo y exclusivo de la Secretaría de Gobernación (Segob)– tendrá como núcleo de operación inmediato el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen). Lo que llama la atención al gabinete de seguridad de Obama es que todos los planes de trabajo que desarrollará son copia de las labores que llevan a cabo agencias estadunidenses como la CIA, la DEA, el FBI y la Agencia de Inteligencia Militar (DIA) entre otras.
Como lo reveló Proceso (número 1889) en enero pasado, la Segob decidió sacar a las agencias de inteligencia de Estados Unidos de las llamadas Oficinas Binacionales de Inteligencia (OBI) en la Ciudad de México y en Escobedo, Nuevo León.
Las OBI son centros de espionaje comandados por Estados Unidos. La de la Ciudad de México la manejan la CIA; la DEA; el FBI; la DIA; la Oficina Nacional de Reconocimiento; la Agencia Nacional de Seguridad (NSA); el Buró de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos; Inteligencia de la Guardia Costera; la Oficina de Cumplimiento Aduanal y Migratorio y la Oficina de Inteligencia sobre Terrorismo y Asuntos Financieros.
Estas mismas agencias se colocaron en la OBI de Escobedo, pero en ese caso específico la oficina no funcionó porque las secretarías de la Defensa Nacional (Sedena) y de Marina (Semar) se opusieron a subordinarse a los agentes estadunidenses (Proceso 1815).

jueves, 18 de agosto de 2011

Seguridad al estilo Peña Nieto



Plaza Pública Miguel Angel Granados Chapa


El poeta y sicoterapeuta Efraín Bartolomé y su esposa, la arqueóloga Guadalupe Belmontes tuvieron el honor de recibir en su domicilio, en el breve plazo de cinco días, tres veces al procurador Alfredo Castillo. A decir verdad, a la primera no acudió él mismo, sino sus representantes personales, que con brutalidad asaltaron la casa de la pareja el jueves en la madrugada. Horas después, el propio funcionario presentó sus excusas al matrimonio, y dejó su pluma Mont Blanc en prenda de la devolución de objetos robados por los agentes ministeriales que andaban en busca de Oswaldo García Montoya, jefe de La mano con ojos y no lo encontraron por la sencilla razón de que los ciudadanos atracados no tienen nada que ver con el presunto delincuente. El lunes, Castillo viajó de nuevo de Toluca a Tlalpan. El propósito de su visita fue devolver el reloj Omega Speedmaster que alguno de los intrusos de la madrugada del jueves se llevó consigo.Quizá vuelva una vez más Castillo a visitar a los afectados. Falta por devolver una cámara digital, la memoria de una computadora y un abrecartas de plata también sustraídos sin derecho. Pero, lo más importante, también falta que se haga saber cuáles de los integrantes del piquete policial robó esos objetos. A estas horas, el procurador debe saber quiénes fueron los ladrones. Investigarlo es extremadamente fácil: El universo de los sospechosos es minúsculo, compuesto apenas por un puñado de agentes que confundieron su vocación o la ejercen simultáneamente. El hecho mismo de que una de las piezas robadas haya sido localizada indica que alguien la devolvió, acaso el mismo que sin derecho la llevó consigo. Si a casi una semana del asalto la procuraduría no puede identificar al ratero que cobra en su nómina, es una oficina a cuya cabeza está un incapaz. Y si lo sabe y no lo dice, es un encubridor.Tal vez ocurre que, como a Facundo Cabral, al procurador Castillo le “encanta ser amigo de los ladrones”, y de los delincuentes en general. Para suponerlo hay que ver la animada charla que sostuvo con García Montoya, el detenido cuya captura costó el asalto no sólo a la casa de los Bartolomé Belmontes, sino también al de la maestra bióloga Patricia Magaña y la de sus padres. La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, por queja de algunos afectados más, o de oficio, está investigando la violación del domicilio de un número mayor de habitantes de la colonia Torres de Padierna.Ufano de la captura, el procurador Castillo hizo comparecer no todavía ante un juez a García Montoya, sino ante las cámaras. El compayito es todo un comediante. En vez de haber sido marino, y desertor, y agente judicial y de policía, y luego sicario que con sus propias manos mató a trescientas personas y ordenó la muerte de otras tantas, y jefe de banda del narcotráfico, hubiera debido explotar sus dotes histriónicas. Con gran fluidez, y hasta divertido, narró sus hazañas en un video hecho conocer a los medios por Castillo, que a veces aparece como sólo su patiño. García Montoya le avisa, si bien a posteriori, que estuvo a punto de matarlo. Es que lo creyó un traidor: Le envió con un propio cuatrocientos mil dólares para que lo dejara trabajar. Y al notar que el servicio pedido no se cumplía, pretendió hacer pagar a Castillo su incumplimiento. Pero luego supo, porque “al andar en la maña todo se sabe”, que el mensajero incumplió el encargo y se quedó con el dinero. Al no haberlo recibido el procurador, no había faltado al compromiso que se le propuso. ¿Y el intermediario? Lo maté, dice con cachaza el jefe de La mano con ojos.En un intercambio de elogios, propio de una plática entre amigos que se aprecian, una voz en el video, que puede ser la de Castillo mismo, reconoce ante El compayito que sus habilidades para delinquir y no ser aprehendido “nos hicieron ser mejores”. A lo cual García Montoya contesta interesado si no tendrá por ello una compensación, respuesta que mereció la risa de los presentes en el animado diálogo.García Montoya informó también, con la soltura de lengua a la que tendrá que reprimir ahora que es huésped del Altiplano, el penal de alta seguridad situado no lejos de Toluca, que dejó órdenes en previsión de ser detenido, un riesgo que, dijo, era inminente. Instruyó a sus subalternos que mataran a media docena de personas. Una de ellas, se apresuró a conjeturar la avispada procuraduría mexiquense, fue ejecutada el lunes temprano. Su cuerpo, al que se le cercenó la cabeza, apareció colgado bajo un puente en Huixquilucan. Para fortuna de los asesinos, o al menos de quienes colgaron el cadáver decapitado, no funcionó la cámara que la eficiencia municipal ha colocado en la vía pública de ese enclave urbano.La procuración de justicia mexiquense, durante el sexenio que está por terminar, se ha caracterizado por la omisión y el abuso. La multiplicación de feminicidios es muestra de lo primero. La represión en Atenco en mayo de 2006, ejemplo de lo segundo, sigue agravada por la impunidad de los agentes que violaron a mujeres detenidas sin causa y violentaron los derechos humanos de otras personas.Detener a un prominente jefe del narcotráfico, al costo que sea, desnuda a la procuración de justicia de Enrique Peña Nieto. Profesa. agravado, el credo de su tío y padrino Arturo Montiel, para quien los derechos humanos eran para las personas, no para las ratas. Y aunque no sean ratas, tales derechos no valen cuando estorban a la feroz acción ministerial de Peña Nieto.

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