Mostrando entradas con la etiqueta revolución estudiantil. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta revolución estudiantil. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de octubre de 2011

El conflicto estudiantil en Chile se prolongará

Da charla en México miembro de la Cofech

Emir Olivares Alonso y Fernando Camacho Servín

Periódico La Jornada
Jueves 27 de octubre de 2011, p. 47
La privatización de la educación en Chile ha alcanzado “niveles escandalosos”, y ante la cerrazón del gobierno del presidente Sebastián Piñera es posible que el conflicto con el movimiento estudiantil dure al menos dos años más.

Así lo advirtió Paul Ernesto Floor, secretario de relaciones internacionales de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), quien ayer ofreció una plática en la Facultad de Economía de la UNAM, como parte de una jornada de solidaridad con entre alumnos.

Chile, afirmó en entrevista con La Jornada, es el país que hoy tiene la enseñanza “más mercantilizada del mundo”, basada en la Ley de Educación Superior, que aprobó la dictadura militar en 1981, mediante la cual se estableció que el Estado ya no sería el garante del proceso educativo, sino únicamente un actor subsidiario.

De esta forma, todas las universidades se vieron obligadas a “autofinanciarse” mediante el cobro de cuotas a sus alumnos, que en algunos casos pueden llegar a ser de 5 mil o 6 mil dólares al año, y sin estar obligadas a tener estándares mínimos de calidad.

Además, se creó un sistema mediante el cual los bancos financian la los estudiantes a través de un crédito con intereses de hasta 6 por ciento, que cubre el gobierno en caso de que los alumnos no lo puedan hacer, lo que termina transfiriendo grandes cantidades de recursos públicos a manos privadas.
“Una carrera de ingeniería cuesta hoy 30 mil dólares por cinco años, pero al finalizar su carrera el alumno termina pagando 200 por ciento más. Además, el modelo prohíbe la participación estudiantil y tiene una prueba de selección que deja afuera a miles y miles de jóvenes”, señaló Floor.

Por todo ello, los estudiantes agrupados en la Confech exigen que el Estado financie la educación pública ciento por ciento a nivel de preparatoria y universidad, lo que significaría un cambio radical, ya que en la actualidad el gobierno de Piñera sólo invierte 0.3 por ciento del producto interno bruto.

A cinco meses de iniciado el conflicto, con la mayoría de las universidades tomadas, “las negociaciones con el gobierno han sido poco fructíferas porque no hay voluntad para avanzar en una demanda que tiene 90 por ciento de aprobación popular, por lo que probablemente el conflicto se prolongará.”

jueves, 22 de septiembre de 2011

Chile: se agotó el modelo

Considerado por los exégetas del neoliberalismo modelo a seguir para los países latinoamericanos, el sistema socioeconómico chileno está en crisis: frena el desarrollo del país, agudiza las desigualdades sociales y ha provocado creciente malestar entre la población que se moviliza para cuestionar los efectos de la privatización de las empresas públicas, de la apertura indiscriminada de la economía y de la disminución del tamaño del Estado. Más aún, el sistema político se convirtió en una camisa de fuerza que limita la democracia de los chilenos.
VALPARAÍSO, CHILE (Proceso).- Las encuestas lo dicen, las manifestaciones juveniles lo ratifican y hasta representantes del establishment lo reconocen: el modelo neoliberal aplicado en Chile tras el golpe militar de 1973 ha perdido legitimidad.
Después de que el 24 y el 25 de agosto varios millones de chilenos respaldaron el llamado de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) para movilizarse en pos de una nueva Constitución, quedó claro que la sociedad chilena rechaza el orden económico y social construido tras el golpe militar de 1973. Este modelo tiene en la privatización de las empresas públicas, la apertura de la economía y la disminución del tamaño del Estado, sus premisas principales.
La protesta de la CUT se produjo en medio de una paralización casi total del sistema de educación pública. Ésta se inició a fines de mayo y aún se mantiene. Aunque en las últimas dos semanas las movilizaciones han disminuido –fundamentalmente debido al ambiente de luto que tiñó al país tras la tragedia aérea del viernes 2 de septiembre en la que murieron 21 personas–, no hay ningún analista político serio ni líder de opinión que ponga en duda que las fallas del sistema social, económico y político son estructurales.
En entrevista con Proceso, el presidente de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), Raúl de la Puente, expresa que en la actualidad hay un malestar “contra el sistema neoliberal y no sólo contra el gobierno de derecha” que encabeza el presidente Sebastián Piñera.
Afirma que este malestar se origina “porque en Chile la educación, la previsión, la salud y todos los servicios básicos han sido convertidos en bienes de consumo que han sido entregados al sector privado, que actúa con la lógica del mercado sin considerar el bienestar social, lo que ha tenido efectos nefastos para las familias y para el país”.
De la Puente define como “rebelión” el actual ciclo de movilizaciones. El líder de la ANEF –una de las organizaciones de trabajadores más poderosa de Chile– acusa a la hoy opositora Concertación de Partidos por la Democracia (centroizquierda) de haber “mantenido y perfeccionado” el modelo neoliberal durante los años que gobernó (1990-2010).

Sistema “podrido”

Esta complicidad de la Concertación con el neoliberalismo le ha impedido capitalizar el enorme descontento social, situación que es recogida por las encuestas.
La consultora Adimark señaló en encuesta dada a conocer el lunes 5 que al gobierno de Piñera lo apoya sólo 25% de la población y lo rechaza 70%. A Concertación de Partidos por la Democracia no le va mejor: sólo 17% la respalda y 71% la desaprueba.
El repudio hacia la Concertación es tan grande que hasta los expresidentes de Chile que pertenecen a esta coalición (Patricio Aylwin, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Michelle Bachelet y Ricardo Lagos) han recibido la repulsa ciudadana. Eso le ocurrió a Lagos el pasado 10 de agosto, cuando un centenar de estudiantes de la Universidad de Viña del Mar lo increpó duramente por haber impulsado la privatización del sistema de créditos estudiantiles.
Consciente de la pérdida de apoyo, el Partido por la Democracia (PPD) dio a conocer el 16 de septiembre un documento en que da por “terminada la Concertación”. El PPD propuso como camino de solución dar vida a un nuevo espacio político que integre a los movimientos sociales y abogue por acabar con el actual régimen político, el cual, señala, tiene “el poder extremadamente concentrado en pocas manos, con poca competencia y poco control por parte de los ciudadanos”.
Aunque la desafección con el sistema político explotó este año, el problema no es nuevo. El lunes 12 el Centro de Investigación e Información Periodísticas (Ciper), publicó un estudio que revela que 40% de los chilenos mayores de 18 años no está inscrito en los registros electorales. Y de ese porcentaje sólo vota 72%. En el caso de quienes tienen entre 18 y 24 años sólo 5% está inscrito. Bastante poco si se considera que en 1988, cuando se realizó el plebiscito que definió la salida del dictador Augusto Pinochet, esta cifra era superior a 90%.
Y son precisamente los jóvenes los que en 2011 se han volcado a las calles para pedir un nuevo orden económico, social y político.
El estudio de Ciper mostró también que sólo 32.54% de los mayores de 18 años está representado en el Congreso por el candidato al que le dio su voto. Además estableció que muchos diputados ganaron sus escaños con menos de 10% del total de los votos potenciales.
Tras conocer la crisis de representatividad que reveló la investigación de Ciper, el director de Adimark, Roberto Méndez, señaló que “con estos datos queda claro que el sistema se agotó”.
A juicio del politólogo Genaro Arriagada –de filiación demócrata-cristiana– el desgaste del sistema político “es el mayor problema que enfrenta la sociedad chilena”. En su columna de opinión titulada “El sistema político está podrido” –publicada en el sitio en internet de Ciper el lunes 12– sostiene que el hartazgo con la política se explica, entre otras razones, por la vigencia del sistema electoral binominal. Mediante éste se eligen por cada distrito electoral dos parlamentarios.
Según Arriagada –ministro secretario de la Presidencia durante el gobierno de Eduardo Frei– como en la gran mayoría de los distritos electorales se sabe que la Concertación elegirá un parlamentario y la Alianza por Chile (derecha) el otro, la clave para llegar al Congreso no está en el voto popular sino en ser incorporado a las listas de candidatos. En cada lista hay dos cupos. El resultado de esto es –en su opinión– “la destrucción de todo vestigio de libertad para elegir”, poder que estaría en manos de “las oligarquías parlamentarias que controlan los partidos a nivel nacional o regional”.
Arriagada dice que otra de las causas del desprestigio del actual sistema político es el papel preponderante del dinero en la actividad política.
La convicción del agotamiento del actual sistema también ha llegado a La Moneda. El empresario Daniel Platovsky, amigo íntimo y colaborador del presidente Piñera, señaló el 21 de agosto en una entrevista con el diario La Tercera que “hoy necesitamos un nuevo pacto social que implica profundos cambios”.
Y agregó: “La dirigencia empresarial comete un grave error al no entender que la paz social garantiza la estabilidad económica. (En Chile) se está gestando un cambio político mayor y eso requiere reformas sociales. El problema no es la economía, sino la política”.

Injusticias sociales

El agotamiento del modelo chileno se expresa en todos los niveles. También en la macroeconomía. El crecimiento promedio del Producto Interno Bruto entre 2004 y 2009 fue de 3.7%, lo que contrasta con el crecimiento promedio de 7% entre 1985 y 2005. Sin embargo, las ganancias de los sectores más favorecidos han aumentado a ritmos muchos mayores.
El estudio Del crecimiento empobrecedor al bajo crecimiento, realizado en 2010 por los economistas Orlando Caputo y Graciela Galarce, da cuenta de que en 2004 los salarios de los trabajadores representaban 41.2% del PIB, cifra que descendió hasta 35.4% en 2007. En ese mismo periodo las ganancias del capital aumentaron de 46.7% a 53.8%.
Según Caputo y Galarce, en la minería la participación de los salarios de los trabajadores con respecto a los ingresos totales de las empresas disminuyó entre 2003 y 2007 de 18.8% a 5.9%.
Julio Berdegué, doctor en ciencias sociales e investigador del Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, reveló el pasado 11 de junio en su columna del diario electrónico El Mostrador que en 2010 la fortuna de las cuatro familias más adineradas equivalía al ingreso anual de 80% de la población más pobre. Para llegar a esta conclusión cruzó datos extraídos de la encuesta de “caracterización socioeconómica” (realizada por el Ministerio de Economía) con información proporcionada por la revista Forbes.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) dio a conocer el martes 13 un informe en el que señala que Chile es el país con mayor segregación socioeconómica en el sistema educativo, entre todos los miembros de esta organización. Esto quiere decir que existe un tipo diferente de educación para cada estrato o grupo social.
Este reporte de la OCDE evidencia un giro en la conceptualización del modelo chileno. El 11 de enero de 2010 el secretario general de este organismo, José Ángel Gurría, señaló –en la ceremonia de adhesión de Chile a este organismo, realizada en La Moneda– que el modelo chileno es ejemplar puesto que, desde su perspectiva, “combina un robusto crecimiento económico con un gran nivel de bienestar social”.
Calificativos como este fueron comunes en todos los organismos internacionales en las dos décadas pasadas.
A pesar de la crisis de legitimidad hay reputados analistas que afirman que el sistema socioeconómico vigente en Chile se encuentra dañado, mas no en peligro inminente de extinción. Es el caso del economista y académico de la Universidad de Chile, Marcel Claude, quien en entrevista con Proceso asegura que el modelo “no está en crisis sino que es la sociedad chilena la que está en crisis por causa del modelo”.
Argumenta: “El modelo aún cuenta con muchos puntos de apoyo: tiene el Parlamento, el gobierno, el sistema tributario y las grandes empresas siguen acumulando riqueza”.
Claude menciona, en relación con lo anterior, el hecho que las empresas privadas de salud reportaron el primer semestre de este año ganancias que son 70% mayores a las obtenidas durante el mismo periodo del año anterior.
El economista también subraya que “la banca tuvo el año pasado ganancias de 2 mil 500 millones de dólares (…) Las mineras privadas se llevarán este año entre 35 mil y 40 mil millones de dólares. Y esto ocurre en un país que tiene niveles de pobreza real que se empinan sobre el 30% y en donde la salud y la educación tienen costos altísimos e inalcanzables para gran parte de la población, la que sólo puede acceder a éstas endeudándose”.
De hecho, el miércoles 14 el Servicio Nacional del Consumidor informó que 54% de los consumidores chilenos destina en promedio un cuarto de sus ingresos familiares a pagar préstamos o compras a crédito.
Claude, quien a principios de los noventa fue director de estudios del Banco Central, espera que la comunidad internacional tome nota de lo que está pasando en Chile “porque durante muchos años nos han tomado como modelo en circunstancias en que éste ha sido un fracaso total en términos de generar bienestar y condiciones adecuadas de existencia”.
Sostiene que si no se cuestiona a fondo el modelo chileno “éste terminará por ser totalmente imitado en otros países de América Latina”.

domingo, 4 de septiembre de 2011

La juventud Chilena : El gen de la rebeldía

¿Quién es Camila Vallejo?

El periódico británico The Guardian la comparó con el subcomandante Marcos, el sitio Terra de Brasil la bautizó como la “Musa Chilena”, la derecha radical de su país, tan arraigada y misógina, la ha insultado (“muerta la perra, se acaba la leva”, twitteó una funcionaria del Ministerio de Cultura), pero más allá de su belleza, Camila Vallejo, representa un nuevo tipo de liderazgo que ha cimbrado a su país y ha llamado la atención internacional.

Su nombre completo es Camila Vallejo Dowling, militante e hija de dos integrantes del Partido Comunista de Chile, pasante de la licenciatura de Geografía. A los 23 años, en noviembre de 2010, alcanzó el liderazgo de la FECH, convirtiéndose en la segunda mujer en más de 100 años en encabezar esta poderosa agrupación. Desde entonces, encabezó un movimiento que logró el paro nacional los días 24 y 25 de agosto pasados, en alianza con la Central Unitaria de Trabajadores, y decenas de manifestaciones estudiantiles que han enfrentado a los policías y a la derecha empresarial.

Vallejo y la FECH demandan el fin de las onerosas deudas adquiridas para financiar la educación superior (una especie de Fobaproa o de corralito universitario chileno) y reclama el acceso público y gratuito a la enseñanza media y superior.

En Chile, el 85 por ciento del presupuesto universitario lo financian las familias y el Estado sólo aporta el 15 por ciento. El 70 por ciento de los estudiantes dependen de un crédito bancario que ha endeudado con intereses agiotistas a miles de familias. La clase media se ha endeudado de por vida para que los jóvenes alcancen alguna licenciatura. Los créditos son 19 veces más caros que el de las universidades de Francia.

Sus más de 150 mil seguidores en su cuenta de Twitter, sus compañeros estudiantes, están convencidos que Camila Vallejo ha logrado lo que desde la época de Salvador Allende no se veía en Chile: el interés de los jóvenes chilenos (nacidos la mayoría durante la etapa posterior a Pinochet) en las cuestiones sociales y políticas.

Más que un fenómeno mediático, constituye la demostración de nuevos liderazgos tras dos décadas de transición política en Chile, modelo “ideal” para los fondomonetaristas y ahora desafío para los neoliberales del gobierno de Sebastián Piñera.

En entrevista con la agencia mexicana Notimex, Vallejo explicó que desde la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) “el Estado trasladó al mercado la responsabilidad de educar” a los jóvenes. Por eso, afirmó a la agencia AP, “en Chile se instauró el modelo neoliberal en la educación y el Estado redujo sus aportes. Hoy el costo de la educación superior descansa en las familias, que tienen que endeudarse para educar a sus hijos. Lo que buscamos es recuperar la educación pública”.

No pide el fin de la burguesía, no reclama la instauración de un modelo socialista, mucho menos encabeza un discurso del odio. Vallejo representa a la nueva ola que abandonó el dogma para tomar la agenda de los derechos sociales como propios (y el centro aquí es la educación).

En tres meses de masivas movilizaciones, los estudiantes chilenos han logrado transitar de la demanda por una educación pública y gratuita a encabezar la propuesta de una nueva Constitución, un nuevo Código del Trabajo, mejor sistema de salud pública, reforma tributaria y la renacionalización del cobre, el recurso estratégico por excelencia de Chile.

El presidente del Colegio de Profesores, Jaime Guajardo, aliado de la FECH de Vallejo, lo sintetizó así en entrevista con Prensa Latina:”entraron los trabajadores al escenario y eso le da una cualidad muy distinta y más profunda a este movimiento que existe en el país”.

“En Chile se ha producido lo que hasta hace no mucho parecía imposible: que una clara mayoría comparta la idea de que el modelo heredado del pinochetismo debe ser cambiado de raíz por otro que abra paso a la justicia social”, sentenció la editorial de la revista chilena Punto Final, que considera lo sucedido en estos tres meses como una “auténtica revolución social”.

El optimismo desbordado no excluye el poder y la capacidad de la derecha chilena, tan arcaica como el pinochetismo, que tiene frente a sí no sólo a una lideresa joven y carismática, sino inteligente que ha rebasado las fronteras de la nación andina.

La camilización de los movimientos sociales y estudiantiles de América Latina puede ser el segundo “contagio” que las redes sociales protagonizarán en esta región tras las revueltas en el mundo árabe.

“Desde los días del zapatista subcomandante Marcos, Latinoamérica no se veía encantada por una líder rebelde”, sentenció The Guardian, en el estilo británico de encumbrar a las nuevas figuras del imaginario europeo.

Por lo pronto, Camila Vallejo, a sus 23 años, con su piercing en la nariz, su largo cabello castaño y sus ojos claros afirma: “siempre voy a estar metida en la política”.

viernes, 26 de agosto de 2011

Marchan 600 mil personas por un “Chile diferente”


El presidente de la central obrera califica de “arrogantes” y “soberbios” a los funcionarios del gobierno


Foto
Manifestantes intentan impedir en Santiago que encapuchados provoquen disturbios durante la jornada de protesta en la nación andinaFoto Xinhua
Foto
Uniformados chilenos en acción, en la movilización sindical de la Central Unitaria de TrabajadoresFoto Reuters
Enrique Gutiérrez
Corresponsal y agencias
Periódico La Jornada
Viernes 26 de agosto de 2011, p. 28
Santiago, 25 de agosto. Masivas marchas en Santiago y otras ciudades del país, que en su conjunto congregaron a unas 600 mil personas, marcaron este jueves el segundo día de un paro general “por un Chile diferente”, convocado por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), que lo calificó de “exitoso” e hizo un llamado al gobierno para que escuche la voz del pueblo. Sin embargo, en la jornada no estuvo ausente la violencia con enfrentamientos entre manifestantes y la policía de carabineros.
Las movilizaciones, respaldadas por miles de estudiantes y universitarios, reclaman la redistribución drástica de la renta, un código laboral que permita la negociación colectiva y restablezca en plenitud el derecho a huelga y se regrese a un Estado docente moderno y adecuado a la realidad impuesta por la vertiginosa revolución tecnológica, como lo dejaron en claro las breves declaraciones de los manifestantes y sus pancartas.
Las marchas partieron desde cuatro puntos de Santiago hacia el centro capitalino para intentar llegar a la sede de gobierno, pero la policía montó tres anillos de seguridad en torno a él para impedir la llegada de los manifestantes.
Con banderas chilenas, pancartas y bailes folclóricos, los manifestantes, entre quienes destacaba un actor que representaba al derrocado ex presidente socialista Salvador Allende, recorrieron las calles para demandar una nueva Constitución, un cambio en el Código del Trabajo y la rebaja de los impuestos a los combustibles.
Pero lo que por momentos parecía un carnaval se convirtió al final en una batalla campal cuando encapuchados arreciaron su accionar y provocaron saqueos de algunos comercios, destrozos, daños a una iglesia y atacaron a la policía con piedras y palos, por lo que los efectivos respondieron con carros lanzagua y gas lacrimógeno para disolver protestas en la capital.
Los disturbios fueron antecedidos por saqueos, barricadas y escaramuzas durante la noche del miércoles y hasta esta madrugada, una jornada vista por el gobierno como de “destrucción”.
En los dos días de paro general, un hecho que no ocurría en 20 años, unas 456 personas fueron detenidas y se reportaron 78 heridos, en su mayoría agentes antidisturbios de la policía militarizada, de acuerdo con un balance oficial.
Pese a la descalificación del vocero del gobierno derechista, Andrés Chadwick, de que el paro no tuvo éxito, el país estuvo semiparalizado y durante la mañana, en la región metropolitana, el transporte público fue esporádico, en tanto que el comercio minorista fue uno de los sectores más afectados.
El gobierno, que insistió en que la huelga “fue inútil”, entregó cifras dispares de la adhesión al reportar que solamente 9.1 por ciento de los trabajadores de las empresas estatales no asistió a laborar, según el Ministerio del Trabajo. No obstante, la Asociación Nacional de Empleados Fiscales refutó la versión oficial y dijo que la adhesión fue de más de 80 por ciento.
Pero Arturo Martínez, líder de la CUT, calificó de exitosas las marchas a escala nacional, e hizo un llamado al gobierno para que “escuche la voz del pueblo”, en declaraciones a la prensa tras hacer un balance de la jornada.
“Ustedes en un año y medio perdieron la votación (conseguida) y tienen que ser más humildes y escuchar al pueblo, a ese pueblo que salió hoy. No sean arrogantes ni soberbios (señores del gobierno)”, dijo tras cifrar la convocatoria de las protestas en todo el país en más de 600 mil personas.
De su lado, la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Camila Vallejo, aseguró que la participación en la capital fue de 300 mil personas, en una conferencia de prensa en la que aseguró que la educación es un problema social y que ya se está pensando en nuevas marchas.
Por su parte, el presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo, también destacó la “impresionante convocatoria”, marcha que definió como “la más grande de las movilizaciones de este año”.
Otros organismos sindicales estimaron que el paro nacional tuvo una participación de 18 mil personas en Valparaíso, 15 mil en Concepción, 20 mil en La Serena y Coquimbo y 20 mil en Temuco.
El subsecretario del Interior, Rodrigo Urbilla, minimizó la participación en las movilizaciones e indicó que sólo se realizaron 51 marchas con participación de 175 mil personas en el país, 50 mil de las cuales fueron en Santiago.
De su lado, Chadwick, si bien reconoció que en términos generales “la marcha transcurrió tranquila y ordenada y “no hubo problemas mayores”, insistió en que la paralización nacional tiene un trasfondo político y no laboral y acusó a la CUT de colgarse del movimiento estudiantil.
“La protesta es la respuesta del pueblo de Chile a los que les niegan sus derechos, a los que no quieren conversar. Ahora es el momento de ponernos a conversar de verdad o esto va a seguir”, respondió el presidente de la CUT.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Chile: movimiento más que estudiantil

   Una treintena de artistas tomaron ayer las instalaciones de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en Santiago de Chile, en respaldo a las movilizaciones estudiantiles que se desarrollan en ese país y, particularmente, a los 35 estudiantes que se mantienen en huelga de hambre, tres de ellos desde hace más de 36 días, cuyo estado de salud es “preocupante”. Por su parte, la dirigencia de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), que reúne a las organizaciones estudiantiles de las universidades del país, entregó al gobierno encabezado por Sebastián Piñera un documento de 12 puntos, en el que plasma sus demandas para reformar el modelo educativo en esa nación, y cuyo eje rector es la gratuidad de la enseñanza a todos los niveles.

El apoyo brindado por la comunidad artística chilena al movimiento estudiantil, la articulación de éste con organizaciones obreras y populares y el respaldo expresado por el movimiento mapuche y por amplios sectores de la sociedad de ese país, permiten ponderar la vigencia de una gesta social que se encamina a su cuarto mes y que en todo este tiempo ha demostrado una creciente capacidad organizativa, una constante voluntad de lucha pacífica –a pesar de la represión y las amenazas recurrentes contra su dirigencia– y una inagotable imaginación política para proponer soluciones. A contrapelo de los cálculos y pronósticos de las autoridades del Palacio de La Moneda, la reivindicación principal del movimiento estudiantil cuenta con 80 por ciento de respaldo de la opinión pública en Chile, y es inevitable contrastar ese dato con el índice de aprobación que goza el propio Sebastián Piñera, el cual se ubica por debajo de 30 por ciento, el nivel más bajo de un gobernante chileno desde el fin de la dictadura.

No debe perderse de vista, ante la insistencia del gobierno en acusar a los estudiantes de ver “sólo por sus intereses particulares”, que la lucha que han llevado a cabo en estos meses radica en la defensa de la educación como un derecho social irrenunciable –en oposición a la definición del propio Piñera, quien se ha referido a la enseñanza como un “bien de consumo”– y que, en ese afán, han demandado el desmantelamiento de un sistema de financiamiento educativo de carácter mercantilista, que no sólo falla en su supuesto propósito de garantizar, por vía de la proliferación de planteles privados, el pleno acceso a la educación, sino implica la subvención, por parte del Estado chileno, de vastas oportunidades de lucro –corruptas, no pocas de ellas– en beneficio de particulares.
Al esclarecer el carácter excluyente y socialmente injustificable del sistema educativo chileno, el movimiento estudiantil ha despertado la movilización de la sociedad en ese país, ha evidenciado la crisis de representatividad del sistema político de esa nación y ha exhibido la cerrazón del gobierno que despacha en La Moneda, el cual se ha limitado a anunciar un incremento en la contribución de dinero público, cuando es meridianamente claro que la demanda central de los estudiantes no es la aplicación de paliativos para el actual sistema, sino su reformulación profunda.

El logro más importante de este movimiento, hasta ahora, ha sido evidenciar el enorme peso político y económico del pinochetismo en ese país –a más de dos décadas de la transición pactada– y la subordinación de los subsecuentes gobiernos de la Concertación a algunos de sus mandatos, como lo demuestra la perpetuación de la política educativa y del modelo económico impuesto por la dictadura. A ello ha contribuido la revelación de escándalos como el que involucra al ex ministro de Educación de Piñera Joaquín Lavín, integrante de las juventudes pinochetistas y accionista de una universidad privada beneficiada con subvenciones del Estado, en lo que constituye un claro conflicto de intereses. Otro tanto puede decirse de la toma de conciencia, por parte de la sociedad, de la enorme pérdida económica que han implicado las políticas privatizadoras del cobre diseñadas por la dictadura y mantenidas por los gobiernos de la Concertación: hoy, ante los sempiternos argumentos oficiales sobre la falta de recursos públicos para financiar la educación, han vuelto a cobrar vigencia las demandas de nacionalizar los bienes de ese país, o cuando menos, de incrementar exponencialmente los impuestos a las empresas mineras.

Ante la demostración fehaciente de un modelo educativo caracterizado por la inmoralidad, la inequidad y el carácter depredador, lo mejor que pudiera hacer el gobierno chileno es retroceder en su intransigencia, abrir el terreno para un diálogo efectivo y reformular la política educativa, para lo cual es necesario dar un vuelco en el modelo económico vigente en el país austral desde hace casi 40 años.

Finalmente, el conflicto estudiantil y político que se desarrolla en Chile debiera constitur una voz de alerta, en países como el nuestro, sobre los riesgos que encarna un Estado débil e incapaz de hacer frente al cumplimiento de derechos elementales, como la educación, a consecuencia de la corrupción, el dispendio, la frivolidad y la entrega de la riqueza nacional a intereses corporativos particulares.

viernes, 19 de agosto de 2011

Cientos de miles de estudiantes y maestros marchan en Chile por educación gratuita


Pese a las intensas lluvias, unas 240 mil personas marcharon en el país sudamericano, 100 mil en Santiago, según organizadores, para exigir al gobierno de Sebastián Piñera poner fin al lucro en la enseñanza, democratizar las instituciones y acabar con la municipalización de la educación básica y secundaria. Sólo hubo incidentes menores de algunos participantes con la policía, se reportó Foto Reuters
 
En la capital del país, al menos 100 mil jóvenes se manifestaron sin incidentes bajo intensa lluvia y nieve
Foto
Estudiantes y adherentes al movimiento por una enseñanza de calidad se movilizan bajo lluvia, e incluso nieve, por las calles de SantiagoFoto Xinhua
Enrique Gutiérrez
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 19 de agosto de 2011, p. 28
Santiago, 18 de agosto. Pese a la intensa lluvia en la zona centro-sur del país, incluso con nieve en esta capital, cientos de miles de estudiantes y maestros exigieron poner fin al lucro en la educación, democratizar las instituciones y acabar con la municipalización de la educación básica y secundaria.
Las marchas lograron reunir a unas 240 mil personas en todo el país, 100 mil de ellas en Santiago, según los organizadores. Solamente hubo incidentes menores cerca del parque O’Higgins y en las inmediaciones de la Universidad de Chile y de algunas escuelas.
Hubo otros altercados en las localidades de Copiapó y Temuco –en el norte y centro del país–, donde un grupo de jóvenes lanzó objetos contra la oficina regional del Ministerio de Educación.
Los organizadores sofocaron en todos los escenarios de protesta y en todo momento los conatos de choque con la policía militarizada, conocida como carabineros.
El respaldo a las demandas fue evidente en todas las instituciones educativas. Incluso en la Universidad Católica, donde la pinochetista Unión Democrática Independiente tiene su fuerza y origen, fracasó un intento por abortar el paro.
Con lienzos y paraguas de todos colores, la columna de manifestantes en Santiago caminó sin incidentes hasta el escenario en calle Beauchef, en medio de batucadas y acompañada de música.
Al llegar al acto principal, unos 20 jóvenes intentaron enfrentarse a los carabineros lanzando piedras, pero los estudiantes armaron cadenas humanas para cercarlos.
Además de la multitudinaria marcha en Santiago, calculada en 100 mil personas por la Federación de Estudiantes de Chile (Fech), desfilaron grandes contingentes en Concepción, Valdivia y Valparaíso. En esta última ciudad, la policía civil fue acusada de disparar perdigones contra personas que lanzaban piedras a un cuartel.
La movilización fue bautizada en redes sociales como la marcha de los paraguas y llamó la atención de los sectores políticos e incluso del presidente, el empresario Sebastián Piñera, quien se refirió al tema de manera condenatoria.
Estoy absolutamente convencido que el camino para hacer de Chile un país más libre, justo, más próspero, más solidario, no es el de las piedras, la violencia y las bombas molotov, eso no conduce a ninguna parte, dijo. Ese camino lo conocimos en el pasado y nos llevó al quiebre de la democracia, a la pérdida de la sana convivencia, y tuvo muchas otras consecuencias.
Sus palabras molestaron al presidente del Senado, Guido Girardi, quien consideró que el mandatario se cierra al diálogo, cuando han transcurrido tres meses desde el comienzo de las manifestaciones.
La presidenta de la Fech y una de las convocantes a la marcha, Camila Vallejo, emplazó al gobierno a no desconocer la realidad del país, ya que nos parece que nuevamente nos ha dado la espalda.
Este gobierno tiene que aprender a gobernar, dijo Vallejo al señalar que los funcionarios del sector educativo eluden responder directamente a las demandas. No hay conformidad con lo que se planteó, hay muchas dudas y vacíos.
El opositor Jaime Quintana, presidente de la Comisión de Educación del Senado, dijo que la nueva propuesta oficial, dada a conocer anoche, de rebajar la tasa de interés para créditos con aval del Estado, sólo profundiza el lucro al traspasar ese dinero a los bancos.
Respecto a la huelga de hambre de 40 adolescentes, la Corte de Apelaciones de Santiago autorizó a los servicios médicos adoptar medidas para resguardar la salud de los estudiantes en estado grave.
En otro orden, Piñera recibió hoy un informe oficial que acreditó otros 9 mil 800 casos de tortura y 30 desapariciones y ejecuciones durante la dictadura de Augusto Pinochet, lo que se suma a cerca de 27 mil 200 y 3 mil 200 expedientes elaborados, informó Afp.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Cunde la protesta estudiantil en más ciudades chilenas

Violencia en Santiago
El tono pacífico de la manifestación de unos 150 mil estudiantes de educación media y superior, así como de profesores, padres de familia y trabajadores de varios gremios, se truncó casi al final, cuando jóvenes encapuchados se enfrentaron a la policía y montaron barricadas para obstruir el tránsito vehicular. Incluso, un grupo atacó con piedras y palos un edificio residencial del centro de la capital chilena Foto Reuters
Masivas movilizaciones en favor de la educación pública
Participaron 150 mil en Santiago; exigen fin al lucro con la enseñanza
Vandalismo al cerrar la concentración; “hubo infiltrados”, acusan alumnos
El gobierno exige terminar manifestaciones; “dañan la convivencia social”
 
Movilizaciones masivas se extienden en Chile
Siguen protestas contra el lucro en la educación; 273 detenidos en todo el país por la violencia desatada
Acusan a policías de infiltrar la marcha; en Valparaíso, comandante de carabineros lo admite
Foto
Foto
Encapuchados que desataron la violencia poco antes de que terminara un mitin pacífico en el centro de la capital chilenaFoto Reuters
Enrique Gutiérrez
Corresponsal y agencias
Periódico La Jornada
Miércoles 10 de agosto de 2011, p. 2
Santiago, 9 de agosto. Una movilización de 150 mil estudiantes de nivel medio y superior, profesores, padres de familia, mineros, empleados públicos y de otros rubros, fue interrumpida cuando casi llegaba a su término, por decenas de encapuchados que provocaron disturbios en el centro de la capital chilena, al continuar las protestas iniciadas hace dos meses para exigir al gobierno del presidente Sebastián Piñera reformas de fondo en la educación.
La movilización se extendió a otras regiones como Valparaíso, Antofagasta, Concepción, Valdivia, Talca, Iquique, donde también se reportaron incidentes violentos.
El viceministro del Interior, Rodrigo Ubilla, dijo que el balance de la jornada fue de 273 detenidos, 72 de ellos en Santiago, además de 23 policías lesionados.
Los disturbios en esta capital ocurrieron en las inmediaciones de la plaza Almagro, a unas cuadras del presidencial palacio de La Moneda, en momentos en que culminaba un multitudinario mitin con discursos de dirigentes estudiantiles y actos cívico-culturales.
A unos metros del lugar de concentración, decenas de jóvenes encapuchados montaron barricadas para obstruir el tránsito vehicular e incluso un grupo atacó con piedras y palos un edificio residencial de esa céntrica zona.
Los estudiantes indicaron que los encapuchados eran policías, informó Telesur.
Los manifestantes denunciaron “la infiltración de cuerpos policiales que provocaron a los estudiantes y generaron disturbios para después, obviamente, poder dispersar a la multitud”, reportó la televisora en su sitio de Internet.
Más aún, el comandante de la guardia de carabineros del Congreso Nacional, Hernán Silva, admitió la infiltración de un agente vestido de civil en la manifestación que hoy se realizó en Valparaíso.
El comandante agregó que la presencia del efectivo infiltrado fue denunciada por dos diputados comunistas, luego que los estudiantes lo descubrieron en la marcha de Valparaíso, y hubo que proteger al agente en el Parlamento.
“Se le tuvo que brindar apoyo para no exponerlo a una agresión”, lo que implicó su salida del Congreso en un vehículo policial, y sin que se diera a conocer su identidad, relató el jefe de carabineros.
La multitudinaria protesta inició la mañana de este martes en las afueras de la Universidad de Santiago y avanzó a lo largo de la avenida Alameda, principal arteria del centro de la capital, hasta desviarse hacia el sur antes de pasar frente al palacio de La Moneda.
El tono pacífico cambió casi al final de la manifestación, cuando decenas de encapuchados se enfrentaron con piedras y palos a agentes policiales sobre el céntrico Paseo Bulnes, a unas cuantas cuadras de La Moneda. Otros más, que montaron barricadas para obstruir el tránsito, arremetieron contra semáforos o señales de tránsito y en medio de la revuelta ocurrió el incendio de dos automóviles.
La policía militarizada intervino con carros lanza-agua y bombas lacrimógenas para dispersar a los responsables de los ataques, lo que derivó en enfrentamientos entre estudiantes y la fuerza pública.
La presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Camila Vallejo, aclaró que los participantes en la marcha son pacíficos, y rechazó “todos los actos de violencia” que se suscitaron después de la caminata “pacífica y exitosa”.
Afirmó que los actos vandálicos perpetrados después de la movilización fueron responsabilidad de encapuchados totalmente ajenos a los alumnos. Los disturbios no lograron opacar la magnitud de la manifestación que, de acuerdo con Vallejo, reunió a más 150 mil personas, en el contexto de una huelga nacional de escolares y profesores.
Por la noche se informó que miles de personas realizaron un cacerolazo en el centro y la peeriferia de Santiago, en apoyo a los manifestantes.
Los estudiantes calificaron la marcha de “éxito” y emplazaron al gobierno a dar una respuesta clara a sus demandas. “Con esta demostración de apoyo y solidaridad, es necesario que el gobierno dé una respuesta clara a nuestras demandas”, dijo la líder estudiantil, que planteó convocar a un plebiscito para resolver el futuro de la educación chilena, medida que no existe en la actual legislación.
El ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, llamó una vez más a los dirigentes de los movimientos de estudiantes y de profesores a terminar con las marchas y a sentarse a trabajar en los proyectos de ley sobre educación. “Ha llegado el momento de que reflexionen hasta qué punto están convocando a marchas que no controlan los líderes y eso también supone responsabilidad”, dijo.
Añadió que “los resultados deben llamar a la reflexión al país entero, especialmente a los dirigentes y al Colegio de Profesores, para ver hasta qué punto las marchas han resultado dañinas para la convivencia social”.
Las convocatorias estudiantiles han sido las más tumultuosas desde el retorno a la democracia en Chile en 1990, luego de los 17 años de dictadura de Augusto Pinochet, cuyo régimen redujo a menos de la mitad el aporte público a la educación y promovió su privatización.
En respuesta a las protestas, el gobierno ha hecho dos propuestas: primero, un gran acuerdo nacional de educación, y luego un programa de 21 puntos, pero ambas han sido consideradas “insuficientes” por los estudiantes, que exigen educación universitaria gratuita para quienes no puedan pagarla, que el Estado se responsabilice de la calidad de la educación y que las universidades privadas no tengan ganancias.

martes, 9 de agosto de 2011

¡ Educación gratuita para todos !

En pro de educación superior

México, DF. Estudiantes rechazados del nivel medio superior marcharon del Monumento a la Revolución al Zócalo en apoyo a la situación que viven jóvenes en Chile y España, quienes al igual que ellos piden mejoras en educación. La Jornada / Roberto García

lunes, 8 de agosto de 2011

1975 : en C.U. a Echeverría le dieron un poco de que merece

México necesita urgentemente de sus estudiantes

Siguen marchas en Chile

Miles de estudiantes de secundaria, acompañados de sus familiares, realizaron una movilización pacífica por el centro de Santiago, al continuar las manifestaciones que desde hace dos meses demandan el fortalecimiento de la enseñanza pública. En las pancartas se leía: “Soy padre y quiero una educación gratis para mi hijo” o “no al lucro” Foto Ap
 
Chile, al borde la ingobernabilidad ante la falta de solución al conflicto estudiantil: Frei
Afp, Dpa y Pl
 
Periódico La Jornada
Lunes 8 de agosto de 2011, p. 30
Santiago, 7 de agosto. Miles de estudiantes de secundaria junto a sus familias realizaron hoy una marcha pacífica por el centro de Santiago, en el contexto de manifestaciones estudiantiles que desde hace dos meses demandan el fortalecimiento de la educación pública, situación que fue criticada por el ex presidente Eduardo Frei, al señalar que Chile “está al borde de la ingobernabilidad, ante la incapacidad (de las autoridades) de resolver el conflicto estudiantil”.
La marcha partió del céntrico parque Bustamante y prosiguió por calles aledañas a la Alameda, principal avenida de Santiago, y concluyó en el parque Almagro en un acto artístico, sin registrarse disturbios ni detenidos, informó una fuente policial.
Los escolares y sus familiares portaron carteles con inscripciones como “soy padre y quiero una educación gratis para mis hijos” o “no más al lucro”, en referencia a sus demandas por una educación de calidad, gratuita, y que se ponga fin al lucro en la educación prohibido en la legislación chilena.
La protesta fue cifrada por la policía en más de 10 mil personas; sin embargo, los organizadores afirmaron que marcharon cerca de 30 mil.
El gobierno prohibió que esta marcha se realizara por la Alameda, debido a que en anteriores manifestaciones estudiantiles se registraron incidentes violentos. El jueves pasado, los escolares intentaron efectuar una marcha por esta arteria y fueron dispersados por la policía, lo que acabó en disturbios que dejaron un saldo de 850 detenidos y cerca de cien heridos.
La semana pasada, el gobierno chileno del presidente, Sebastián Piñera, presentó a la comunidad estudiantil una serie de reformas incluidas en dos propuestas, pero fueron rechazadas por los estudiantes, quienes dieron de plazo al gobierno el 10 de agosto para que presente una nuevo plan y convocaron a un paro nacional y nuevas protestas para el próximo martes.
Para el ex presidente Frei, quien gobernó entre 1994 y 2000, los jóvenes no se sienten escuchados. “Nacieron en democracia y no tienen respuestas. Lo único que ven es un presidente que considera la educación como un bien de consumo”, declaró al diario argentino La Nación.
De su lado, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos manifestó preocupación por la violencia usada contra los manifestantes, e indicó que para disolver la marcha, los policías golpearon a los jóvenes.

sábado, 6 de agosto de 2011

Estudiantes y profesores se querellan contra el ministro del Interior chileno

Ratifican jóvenes universitarios el paro nacional del martes contra el gobierno derechista
Acusan que Rodrigo Hinzpeter violó el derecho de reunión al reprimir el pasado jueves una protesta
La demanda contra el funcionario es apoyada por la Agrupación de Familiares de Detenidos Políticos
Foto
Estudiantes se manifiestan en las afueras de un museo en la ciudad de Copiapó, donde el presidente Sebastián Piñera iba a rendir homenaje a los 33 mineros atrapados en la mina San José, quienes sobrevivieron durante 70 días y fueron rescatados sanos y salvos en octubre del año pasado. Los jóvenes piden la renuncia del mandatario por su elitista política educativaFoto Ap
Enrique Gutiérrez
Corresponsal y agencias
Periódico La Jornada
Sábado 6 de agosto de 2011, p. 24
Santiago, 5 de agosto. Estudiantes y profesores presentaron este viernes una querella contra el ministro del Interior chileno, Rodrigo Hinzpeter, y la intendenta de Santiago, Cecilia Pérez, por considerar que ambos funcionarios violaron el derecho de reunión al reprimir el jueves pasado una protesta, donde fueron detenidas 874 personas y 90 policías militarizados resultaron heridos.
La denuncia judicial fue presentada por Camila Vallejo Dowling, presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile (FECh), representantes del Colegio de Profesores, el abogado Hugo Gutiérrez y miembros de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos.
“Estamos querellándonos contra el ministro Hinzpeter por el proceder represivo que tuvo el día jueves , donde además de ser violadas libertades constitucionales como la de reunión y desplazamiento en la vía pública, hubo detenciones ilegales y represión contra particulares”, informó a la prensa la lideresa estudiantil.
La denuncia fue presentada en el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, mientras en paralelo comenzó en el Centro de Justicia el control de detención de 28 de los 874 aprehendidos durante la jornada del pasado jueves.
Ese día, los estudiantes y profesores, que protestan desde hace dos meses en favor de una educación pública de calidad, habían señalado que marcharían a pesar de que el gobierno derechista del presidente Sebastián Piñera señaló la víspera que no lo permitiría.
Cientos de estudiantes intentaron marchar por el centro de Santiago y en otras ciudades, pero fueron dispersados por más de mil policías de Carabineros, quienes apoyados por uniformados a caballo y en helicópteros utilizaron gases lacrimógenos y carros lanzagua para evitar las marchas.
Este viernes, los universitarios ratificaron el paro nacional programado para el martes 9 de agosto, e instaron al gobierno a autorizar las movilizaciones populares que se realizarán ese día.
Patricio Contreras, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Los Lagos, hizo un llamado “a todos los actores, y a todos los que han sido parte de esta movilización, a volver a poner las voces en las calles”.
Contreras emplazó al gobierno de la derecha a permitir las marchas y agregó que “no queremos más compañeros heridos, sino que dejen marchar al hombre libre por la Alameda (Bernardo O’Higgins, principal arteria de la capital chilena), porque es así como se debe vivir en democracia y avanzar hacia un nuevo sistema, debido a que éste ya fracasó”.
Por su parte, Giorgio Jackson, presidente de la Federación de Estudiantes de la exclusiva Universidad Católica, sostuvo que la mejor salida para la actual crisis estudiantil es la realización de “un plebiscito”, ya que la propuesta del gobierno de Piñera “no se acerca a las necesidades del país”.
La propuesta de 21 puntos, presentada el lunes pasado por el gobierno, no contempla el pedido principal de los estudiantes, que es asegurar que haya una educación pública sin ánimo de lucro.
Por último, los líderes estudiantes confirmaron además un plazo de seis días, contados a partir del pasado jueves, para que el gobierno entregue una nueva propuesta sobre sus demandas.
Por su parte, el presidente Sebastián Piñera llamó hoy a los estudiantes al diálogo. A través de su cuenta de Twitter, el mandatario afirmó que “es tiempo de construir y buscar acuerdos”.
“Los invito a dialogar y a aportar para una educación de calidad”, dijo Piñera en su mensaje, al que adjuntó un link con la propuesta gubernamental rechazada por los estudiantes.
En tanto, el jefe de gobierno chileno tuvo que retirarse de una misa efectuada en Copiapó por los mineros atrapados el año pasado, luego de que decenas de manifestantes irrumpieron en la iglesia para protestar por la represión en contra de los estudiantes.
En Argentina, donde viven miles de chilenos, centenares de manifestantes marcharon este viernes en Buenos Aires en apoyo a las movilizaciones estudiantiles.
Por su parte, los líderes sindicales de la mina Escondida, en el norte de Chile, suscribieron un acuerdo con la compañía para poner fin a una huelga que se extendió por dos semanas en demanda de mejoras laborales.
Marcelo Tapia, portavoz del gremio, confirmó que los 2 mil 300 trabajadores de la Escondida decidieron aceptar una propuesta de la empresa para poner fin a una huelga que causó pérdidas por al menos 400 millones de dólares, y dijo que los mineros estarían en condiciones de retomar sus labores el viernes por la noche.

viernes, 5 de agosto de 2011

El despertar juvenil. John M. Ackerman

Jóvenes en demanda de acceso a la educación superior. Foto: Hugo Cruz
Jóvenes en demanda de acceso a la educación superior.
Foto: Hugo Cruz
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Urge una radical renovación generacional y ética de la clase política nacional. Es iluso imaginar que a partir de una serie de reuniones públicas televisadas los mismos políticos de siempre se despertarán y ahora sí trabajarán en función del interés público. Lo que se necesita es un nuevo movimiento juvenil combativo y propositivo que sacuda a los políticos profesionales y prepare el camino para un relevo integral de la clase gobernante.
El movimiento tendría que ser verdaderamente nuevo y desplazar a muchas de las voces y organizaciones sociales actualmente “autorizadas” para hablar en nombre de la llamada “sociedad civil”. La renovación generacional debe aplicar no solamente para los políticos, sino también para la “comentocracia” y muchos de los dirigentes sociales que han envejecido y se encuentran desfasados.
A lo largo de la historia, México ha jugado un papel central en los procesos de transformación social a escala mundial. A principios del siglo XX, la Revolución Mexicana y la Constitución de 1917 establecieron las pautas para el nuevo constitucionalismo social que rápidamente se extendería a lo largo y ancho de Europa, y después al mundo entero. Posteriormente, la materialización del proyecto revolucionario durante el sexenio de Lázaro Cárdenas, con la expropiación petrolera y el inicio del reparto agrario, demostró al mundo que era posible pasar de la propuesta a la acción para detonar una profunda transformación social desde el poder del Estado.
Durante los años 50, 60 y 70, México volvió a destacar en el escenario global por la fuerza de sus movimientos sociales en sectores tan diversos como los de maestros, ferrocarrileros, electricistas, campesinos y estudiantes. Durante la década de los ochenta, la imposición de una lógica “neoliberal” en materia económica alrededor del mundo encontró una resistencia particularmente fuerte y consolidada en nuestro país. El movimiento que emergió fue tan fuerte que incluso en 1988 logró derrotar al partido en el poder, si bien la victoria de Cuauhtémoc Cárdenas finalmente fue pisoteada por el fraude orquestado por Carlos Salinas.
En la década de los noventa, el movimiento internacional en contra de los efectos de una “globalización” desigual e injusta tuvo su momento fundacional en el “Encuentro Intergaláctico en contra del Neoliberalismo y por la Humanidad” organizado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional durante el verano de 1996. Las movilizaciones históricas durante la reunión de la Organización Mundial del Comercio en Seattle, EU, en 1999, y después en otros encuentros de la misma organización, así como del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, no se explican sin el ejemplo y la inspiración de los indígenas de Chiapas.
Hoy, México vuelve a destacar como un país ejemplar, ahora en materia de reformas legales para la defensa de los derechos fundamentales. Las reformas constitucionales en materia de transparencia, justicia penal, electoral, amparo y derechos humanos que han tenido lugar en los últimos años representan un cambio real y significativo en el marco legal del país. Lamentablemente, hemos visto que las modificaciones legales significan muy poco si los individuos a cargo de las instituciones siguen trabajando de la misma manera corrupta e ineficiente que en el pasado.
La tragedia que hoy vive México en múltiples ámbitos (seguridad, educación pública, elecciones, empleo, salud, desarrollo social, etcétera) no es responsabilidad sólo de las “instituciones” de manera abstracta, sino de hombres y mujeres que han privilegiado sus propios intereses y compromisos por encima del bienestar general. La necesaria transformación de México requiere en primer lugar de un relevo integral de los políticos actuales para dar cabida a nuevos liderazgos juveniles, solidarios, éticos y trabajadores.
La juventud mexicana se encuentra actualmente en crisis. Estudios recientes de la Coneval, el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y el Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical coinciden en que el desempleo y la pobreza han aumentado en este sector. Asimismo, la situación laboral para los que sí tienen empleo se vuelve cada vez más precaria ya que las nuevas políticas de contratación reducen sistemáticamente las prestaciones del sector juvenil. Los informes de la Organización de las Naciones Unidas reflejan que esta realidad de desprotección y exclusión juveniles no es privativa de México, sino que abarca al planeta.
Pero también existe una gran oportunidad histórica. Hoy gozamos de un “bono demográfico” sin precedentes en el que el porcentaje de población juvenil es más grande que nunca en la historia, y el promedio de edad de los mexicanos es de apenas 26 años. Así que, de la misma manera en que los jóvenes se movilizaron en Egipto, Libia y España, las condiciones están listas para un movimiento similar contra la totalidad de la clase política en nuestro país.
Pero el brote de este movimiento de nuevo signo, que sobre todo debería reivindicar las demandas de los jóvenes menos privilegiados, de ninguna manera ocurrirá de manera automática o espontánea, sino que dependerá de las acciones y decisiones que tomen los actores sociales. El futuro político del país no dependerá de los resultados de las elecciones de 2012, y mucho menos de la posibilidad de consensuar un candidato supuestamente “ciudadano” entre dos o más partidos, sino de la capacidad de los jóvenes para organizarse en sus comunidades, escuelas, barrios y centros de trabajo, así como para implementar nuevas formas de protesta social y plantear innovadores caminos para el desarrollo nacional. l
johnackerman.blogspot.com
Twitter: @JohnMAckerman

sábado, 16 de julio de 2011

Chile: estudiantes admiten desgaste de su movimiento

Foto
Camila VallejoFoto La Jornada
Advierten que continuarán movilizaciones
Enrique Gutiérrez
Corresponsal, y agencias
Periódico La Jornada
Sábado 16 de julio de 2011, p. 21
Santiago, 15 de julio. La presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Camila Vallejo, reconoció que existe un “desgaste importante” del movimiento universitario, pero aseguró que no ocurre lo mismo con las demandas, que siguen en pie, por lo cual continuarán las movilizaciones para reclamar derechos.
Pese al desgaste, “hay una convicción mucho más importante de seguir adelante”, aseveró al responder al intendente Fernando Echeverría, quien afirmó que el movimiento “va en decadencia”, luego de la multitudinaria manifestación del jueves pasado, cuando el estudiantado volvió a salir a las calles en Santiago y otras ciudades para exigir educación pública y gratuita.
Vallejo, una de las dirigentes emblemáticas de las protestas que desde hace dos meses han puesto en jaque al presidente conservador Sebastián Piñera, dijo que “siempre hay diferencia de formas” en las decisiones que toman. Explicó que “eso tiene que ser dentro de un proceso democrático, es necesario para despejar cualquier duda de quien está tomando la decisión y no todos van a estar de acuerdo”.
 También Aníbal Olea, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Playa Ancha de Valparaíso, admitió que “existe un desgaste, pero un desgaste que no está bajando la guardia de los estudiantes”.
Otro de los líderes, Eduardo Salazar, aseguró que “no hay diferencias dentro de la dirigencia, nosotros todo lo hemos resuelto a través de consenso y esto ha convergido en una posición unitaria del movimiento”.
Por otra parte, un tribunal dejó en libertad con medidas cautelares a Francisco Moreno Orellana, de 20 años, quien el jueves habría lanzado una bomba molotov que provocó quemaduras graves al policía Gastón Pastén durante la marcha por la Alameda, que terminó con 70 detenidos.
Tras las manifestaciones en Valparaíso, las autoridades identificaron y detuvieron a cuatro jóvenes que incendiaron y volcaron un automóvil particular.

viernes, 15 de julio de 2011

Estudiantes chilenos en México exigen reforma educativa integral en su país

Se manifestaron frente a la embajada de la nación sudamericana




Carolina Gómez Mena

Periódico La Jornada
Viernes 15 de julio de 2011, p. 21
Estudiantes chilenos de licencitura y posgrado se manifestaron ayer a las afueras de la embajada de su país en México en demanda de una reforma educativa integral en aquel país; de un “cambio constitucional que garantice el derecho a una educación gratuita y de calidad y que termine con el lucro” que la caracteriza.

Cecilia Millán, estudiante de doctorado en antropología en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Iztapalapa, sostuvo en entrevista que en Chile la educación no es un derecho, sino un “negocio” y añadió que pese a ser la “más cara a nivel mundial, no es de calidad, es de vergüenza”.

Detalló que los estudiantes universitarios que no pueden pagar su educación deben acceder a préstamos que son impagables, debido a los altos intereses que se cobran.

Narró que este esquema se heredó del gobierno pinochetista, pero que se “perfeccionó” durante las siguientes administraciones, pero en perjuicio de los estudiantes, pues mientras los créditos antes se adquirían con las universidades, ahora la deuda es con los bancos.

“Antes existía el crédito universitario, ahora la modalidad es distinta: te endeudas con la banca, no con la universidad, y el interés que pagas es 180 por ciento más de lo que cuesta la carrera. Antes del gobierno militar, la educación era gratuita; también hubo un periodo con arancel diferenciado. En los años 80 se empezó a privatizar la educación”.
Cargando pancartas y carteles que decían: “Mientras México nos da becas para estudiar, Chile nos ofrece créditos para pagar” y “La educación no es una mercancía”, los inconformes insistieron en la defensa de una educación pública, gratuita y de calidad, y que se ponga fin al lucro en la educación superior, lo que ha enriquecido a empresarios, pero no ha contribuido a mejorar la educación.

La manifestación se realizó como parte de una jornada de movilización ocurrida ayer en Chile y ante sus representaciones diplomáticas en el extranjero. En el país andino “la mayor parte del gasto en la universidad lo asumen las familias chilenas y por cada peso que aporta el Estado, la familia del universitario aporta 5 pesos, mientras que en Estados Unidos, por cada dólar que aporta el gobierno, las familias aportan dos”.

jueves, 14 de julio de 2011

Infiltrados en las marchas Chilenas :

Las protestas de los estudiantes Chilenos

La revolución de los estudiantes Chilenos

Francisco Marín
9 de julio de 2011 Edicion Mexico, Internacional

La educación superior en Chile es una de las más caras del mundo porque así lo fomentó la dictadura pinochetista y porque los gobiernos de la democracia no intervinieron para hacerla accesible. El conflicto estalla ahora, cuando decenas de miles de estudiantes protestan en las principales ciudades chilenas contra el lucro desmedido de las universidades. Ellos exigen desde la gratuidad educativa hasta la renacionalización del cobre, mientras la popularidad del presidente Sebastián Piñera –quien visitó México el pasado fin de semana– se desploma.
VALPARAÍSO, CHILE.- Los estudiantes que luchan por la democratización del sistema educativo chileno pusieron en jaque al gobierno de Sebastián Piñera. Las 22 universidades estatales están en paro, igual que cerca de 500 liceos municipales. Todos los días hay protestas que incluyen la ocupación de edificios, el bloqueo de calles y actividades político-culturales.

El 30 de junio, unas 400 mil personas marcharon por casi todas las ciudades de Chile en la mayor manifestación desde el retorno a la democracia en marzo de 1990. En varias urbes las convocatorias alcanzaron niveles históricos de participación, como en Valparaíso (entre 30 y 70 mil personas), Temuco (30 mil) y Concepción (45 mil). En Santiago se movilizaron entre 200 mil y 300 mil manifestantes.

Según una encuesta de la Universidad Federico Santa María, difundida el martes 5 por Radio Cooperativa, 81% de los chilenos simpatiza con las demandas estudiantiles y el restante 19% respalda la posición del ministro de Educación, Joaquín Lavín.

Los estudiantes piden acabar con el lucro en la educación, devolver al Estado las escuelas traspasadas a los municipios en 1986, que la educación superior estatal vuelva a ser gratuita, como hasta 1981 –cuando Pinochet permitió la apertura de establecimientos educativos y el cobro de matrícula en los estatales–, un cambio constitucional que establezca que la educación es un derecho y la renacionalización del cobre a fin de que el Estado tenga recursos para financiar las transformaciones propuestas.

En su afán de recuperar la iniciativa y detener las protestas, la noche del martes 5 Piñera anunció un paquete de medidas: el Gran Acuerdo Nacional en Educación, que incluye un fondo de 4 mil millones de dólares, cuyos origen y destino no especificó.

Contrariando la principal demanda estudiantil, Piñera propuso legalizar el lucro en la educación superior y descartó estatizar las escuelas municipalizadas. No mencionó la posibilidad de hacer cambios constitucionales ni la solicitud de gratuidad en la educación ni la demanda de renacionalizar el cobre.

No obstante, el plan acoge dos peticiones hechas por el Consejo de Rectores de Universidades Chilenas (Cruch), que ha respaldado las movilizaciones. Se trata de la creación de una Superintendencia de Educación Superior y el aumento de los recursos fiscales para las universidades públicas, que en la actualidad cubren sólo 10% de sus costos. Los montos del incremento no fueron enunciados.

El vocero del Cruch y rector de la Universidad de Chile, Víctor Pérez, no dijo si apoyarán o rechazarán el plan de gobierno hasta no recibir de parte de Lavín los detalles del mismo.

Los dirigentes estudiantiles secundarios y universitarios no tardaron en rechazar los anuncios. La vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), Laura Ortiz, reaccionó –según consigna el diario La Tercera del miércoles 6– manifestando que Piñera y Lavín “sólo lograron motivarnos a seguir movilizándonos porque no dieron respuesta a ninguna de nuestras demandas”.

La presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Valparaíso, Nataly Espinoza, dijo a Radio Bío Bío que “es aberrante que el mandatario avalara la existencia del lucro cuando nosotros estábamos pidiendo todo lo contrario”.

Por otra parte, los presidentes de los partidos de gobierno –Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional–, Juan Coloma y Carlos Larraín, calificaron los anuncios de “históricos” y dieron todo su respaldo a Piñera.

En entrevista con Proceso, la diputada del opositor Partido por la Democracia-Concertación, Cristina Girardi, expresó que los anuncios de Piñera buscan “blanquear el lucro ilegal que ha habido en educación superior”.

Agregó: “Es lo mismo que legalizar el lavado de dinero de los traficante de drogas, dado que las ganancias y utilidades que han tenido estas universidades igualmente han sido obtenidas a espaldas de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, que prohíbe el lucro en educación superior”.

Esta entrevista tuvo lugar el miércoles 6, un día después de que la Cámara de Diputados, impulsada por Girardi y otros diputados, aprobara la creación de una comisión investigadora del lucro en la educación superior, iniciativa que fue apoyada por 48 diputados.

Girardi estima que el presidente busca fortalecer “el negocio de la educación” por medio del traspaso de nuevos recursos a instituciones privadas, las que, a su parecer, “han tenido grandes ganancias cobrando altísimas matrículas y gracias a los enormes subsidios que el Estado les entrega”.



Difícil contexto



Según se consigna en el informe Revisión económica: Chile 2010, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, los costos promedio de la educación superior en Chile están entre los más caros del mundo, con un valor promedio de 3 mil 140 dólares anuales. Sólo en Estados Unidos la educación es más cara que en Chile. Estos altos precios, según este mismo informe, son financiados en 85% por las propias familias.

Los préstamos conseguidos por los estudiantes de universidades privadas son contraídos con la banca y cuentan con el respaldo del Estado por medio del Crédito con Aval del Estado (Caes), creado por el presidente Ricardo Lagos.

Según un estudio realizado por el Banco Mundial sobre el estado de la educación superior en Chile, cuyas conclusiones fueron dadas a conocer por La Tercera el domingo 3, quienes se acogen al Caes habrán adquirido una deuda 180% mayor de lo que será su ingreso anual cuando salgan de la universidad. Esto sitúa a Chile como la nación más cara en la relación deuda-ingreso entre 10 países analizados.

El martes 6, el Centro de Estudios para la Realidad Contemporánea (CERC) dio a conocer una encuesta que revela que Piñera vio mermado su apoyo 12% en relación con diciembre pasado, contando con un respaldo de 35%. Esta es la cifra más baja de un presidente de Chile desde que, en 1990, el CERC comenzó sus mediciones.

La caída de Piñera es más estrepitosa si se considera que en octubre pasado, cuando rescataron a los 33 atrapados de la mina San José, su popularidad alcanzó 70%.

Según el CERC en la actualidad 57% de los chilenos cree poco o nada en el presidente y 64% estima que Piñera encabeza un gobierno de empresarios. Esta percepción ocurre en un contexto de fuerte rechazo a la desigualdad existente. En Chile el 5% más rico de la población gana 830 más veces que el 5% más pobre, según cifras entregadas en junio pasado por la Fundación Sol, dedicada al estudio de la situación laboral.

El CERC también reveló que la opositora Concertación de Partidos por la Democracia –compuesta por los partidos Socialista, Radical, Por la Democracia y Demócrata Cristiano– no ha podido capitalizar el desplome de Piñera. Sólo 15% de la población estima que esta coalición ha hecho bien su trabajo y apenas 12% tiene una buena percepción de su labor legislativa.

El accionar del Congreso también está siendo cuestionado: una investigación de Adimark –difundida el 2 de junio– mostró que la labor de la Cámara de Diputados es aprobada sólo por 24% de la población, mientras que el Senado es respaldado por 30%.

En 2006, tras las enormes manifestaciones de estudiantes de secundaria –conocida como “la rebelión de los pingüinos”–, el gobierno de Michelle Bachelet impulsó la Ley General de Educación (LGE), que fue promulgada el 17 de agosto de 2009. A pesar de que a partir de esto se crearon órganos de fiscalización financiera y de calidad de la educación, esta norma no cuestionó las bases del sistema que tiene en el lucro su soporte principal.

La LGE –que contó con el respaldo del oficialismo y la oposición– fue presentada por Bachelet como el fruto de un “gran acuerdo nacional” que contribuiría a solucionar las evidentes iniquidades en materia de educación. Sin embargo, no contaba con el apoyo de los principales impulsores del cambio: estudiantes y profesores de secundaria. El malestar actual parece ser la prueba de su fracaso.



Cambios radicales



La movilización por la educación ha generado instancias de información que permiten socializar uno de los secretos mejor guardados por el poder: las ganancias de las compañías mineras.

En foros y charlas que han tenido asistencias masivas, los economistas Marcel Claude y Julián Alcayaga, entre otros, han demostrado con cifras oficiales que las trasnacionales del cobre que operan en Chile se llevan anualmente unos 25 mil millones de dólares en ganancias, pagando cifras ínfimas de impuestos. Estas denuncias han sido profusamente difundidas por las redes sociales e incluso han llegado a las estaciones de radio y televisión.

La revelación de las ganancias de las mineras privadas, que contrastan con las dificultades que tienen las familias para pagar la educación, ha causado conmoción y ha movilizado voluntades. Los estudiantes secundarios agrupados en la ACES y en la Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios (Cones) han levantado como una de sus principales banderas la demanda de la renacionalización del cobre, por la que han marchado junto a los mineros.

Asimismo, secundarios y universitarios están planteando como solución a los problemas de la educación y del país la realización de una asamblea constituyente. Quieren cambiar la Constitución de 1980, promulgada en plena dictadura, tras la realización de un referéndum que no contó con ninguna garantía de transparencia. Esta carta magna, en su artículo 19, consagra la libertad de enseñanza –entendida como la facultad de lucrar con la educación– como uno de sus aspectos más relevantes.

El conjunto de organizaciones estudiantiles convocó a una nueva movilización nacional por la educación para el próximo jueves 14. Los asociados a la Cones están llamando a todas las organizaciones sociales y de trabajadores a que se sumen con la bandera común de la asamblea constituyente.

El panorama para el gobierno se ve aún más complicado si se considera que el viernes 1 el Consejo Directivo de la Federación de Trabajadores del Cobre acordó convocar a un paro en las seis divisiones de la estatal cuprífera Codelco, la empresa más grande del país, a realizarse el lunes 11.

Esta huelga será en “rechazo a las políticas privatizadoras” impulsadas por el directorio de la empresa que es encabezado por el expresidente del patronal Consejo Minero, Diego Hernández. Alcayaga denunció en abril pasado que Codelco en la actual administración ha perdido más de mil millones de dólares por ventas en mercados a futuro. Hernández reconoció la situación, sin embargo Piñera lo ratificó en su puesto.

El 11 de julio se conmemoran 40 años de la promulgación de la Ley 17.450, de nacionalización y estatización del cobre. El presidente Salvador Allende, su principal impulsor, dijo en esa ocasión, ante trabajadores de la mina El Teniente, de Rancagua, que aquel era el día de la “dignidad nacional” y que con esa medida Chile había alcanzado su “independencia económica”.

La conmemoración de este suceso se dará en un ambiente enrarecido por la intención del gobierno de avanzar en la privatización de las instituciones. Esto se confronta con el anhelo de un cada vez más sólido bloque social que puja por asignarle un rol más importante al Estado y por acabar con el modelo concentrador de riquezas impuesto en 1973 y que se mantiene vigente hasta nuestros días.

Green Go