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martes, 14 de marzo de 2017

Nuevo Modelo Educativo es de “beneficio empresarial y no común”: CNTE en Oaxaca

Enrique Peña Nieto presentó el Nuevo Modelo Educativo para la Educación Obligatoria. Foto: Twitter @PresidenciaMX
OAXACA, Oax. (apro).- La Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE-CNTE) rechazó de manera “rotunda” el Nuevo Modelo Educativo, producto de la “mal llamada” Reforma Educativa, porque representa un proyecto más de “beneficio empresarial y no común”.
En un comunicado, calificó el modelo como “una nueva falacia de Enrique Peña Nieto” y advirtió que se mantendrá “en resistencia a la Reforma Educativa, fortaleciendo nuestra educación alternativa y forjando la democratización del país”.
Tal fue la respuesta de la Coordinadora tras la presentación del Nuevo Modelo Educativo Siglo XXI, realizada ayer en la Ciudad de México por el presidente Peña Nieto y el secretario de Educación Pública (SEP), Aurelio Nuño Mayer, quienes dijeron que entrará en vigor en el ciclo 2018-2019.
La Sección 22 del CNTE advirtió que mientras el gobierno federal no considere las “verdaderas circunstancias” en que están las escuelas del país, principalmente de los estados del sur, en cuanto a infraestructura, planes, programas, condiciones sociales, políticas, económicas, orografía, respeto pleno a su vida comunitaria, lenguas originarias, así como usos y costumbres, “cualquier modelo educativo disfrazado de un discurso emotivo, será rechazado por la CNTE”.
En el texto, consideró que “el vociferado nuevo modelo educativo representa un teatro mediático más, sustentado en una falacia de Enrique Peña Nieto y su títere en la SEP, Aurelio Nuño Mayer, que evidencia la política errónea con la que se conduce este gobierno al imponer medidas educativas para después enmendarlas a nombre de la educación del país”.
La disidencia magisterial insistió en que el Ejecutivo anunció un modelo “con ejes que buscan de fondo seguir favoreciendo intereses de grupos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), entre otros, para formar sujetos enajenados de su realidad y dominados por el sistema capitalista que abanderan”.
Según su opinión, los “discursos humanistas, de equidad e inclusión, resultan ser una farsa cuando el gobierno se olvida de atender las verdaderas necesidades de los pueblos del país y violenta a través de sus reformas todo tipo de vida digna de los mexicanos”.
La CNTE auguró que todo proyecto educativo “impuesto desde las grandes cúpulas gubernamentales, armado detrás de un escritorio, sin evidenciar, vivir y constatar el rezago, las necesidades y la pobreza que se teje día a día en nuestro país sin considerar la realidad en las escuelas públicas, está encaminado al fracaso”.
Por lo pronto, reiteró que en Oaxaca, los maestros adheridos a la CNTE repudian el Nuevo Modelo Educativo porque, dijo, representa nuevamente un discurso que promete sólo cambios de forma pero no de fondo en favor de la educación.
Y recalcó que mientras el proyecto educativo del gobierno de Peña Nieto sea “con miras a privatizar la educación de los niños, niñas y jóvenes del país, la Sección 22 seguirá luchando por la defensa de la educación pública, laica y gratuita, gestando proyectos alternativos como el PTEO, que cuiden, velen y garanticen el acceso de todos a una educación pública, laica y gratuita”.
Al final, aseguró que el anuncio del Nuevo Modelo “evidencia que la Reforma Educativa es una amenaza para la educación del país, porque impone medidas lesivas y autoritarias sin considerar a los verdaderos agentes involucrados en la mejora educativa”.

lunes, 8 de agosto de 2016

La SEP olvida que tiene alumnos de carne y hueso

‘‘El traje a la medida sólo cuenta con un empaque atractivo’’
El académico compara el nuevo modelo educativo con la novela de Robert Louis Stevenson Dr. Jeckyll y Mr. Hyde, la cual aborda el trastorno siquiátrico que hace que una misma persona tenga dos o más identidades o personalidades con características opuestas entre sí
Foto
‘‘El país perderá otra oportunidad de empezar a salir de este panorama de catástrofe de logros de aprendizaje. Desearía que las autoridades recapacitaran y consideren la realidad de las escuelas’’: Fuentes MolinarFoto Roberto García Ortiz / Archivo
Rosa Elvira Vargas
 
Periódico La Jornada
Lunes 8 de agosto de 2016, p. 7
Para el ex subsecretario de Educación Básica Olac Fuentes Molinar, uno de los expertos en el tema de más prestigio en el país, no hay que hurgar demasiado: el nuevo modelo educativo impulsado por la Secretaría de Educación Pública (SEP) es Dr. Jeckyll y Mr. Hyde.
El primero –Dr. Jeckyll– presenta un discurso pedagógico ‘‘que colecciona posiciones progresistas y renovadoras’’, pero en la Propuesta curricular para la educación obligatoria 2016, ‘‘Mr. Hyde regresa y hace lo mismo que se ha hecho siempre: un enfoque tradicional y contenidos muy complejos. Lo mismo, en suma, que nos mantiene en el bajo nivel de resultados de logro (académico) por lo menos desde que empezó a hacerse una evaluación comparable en el 2000’’, asegura.
–¿Se debe y puede hablar de un nuevo modelo educativo?
–El gran problema entre el modelo educativo 2016 y la propuesta es que entre sí son absolutamente incompatibles. El primero enuncia los rasgos y principios de una nueva escuela: colaborativa, centrada en el alumno, con maestros creativos y motivados que promueven sólo aprendizajes fundamentales, una gestión racional y no burocrática y recursos modernos y suficientes. Si esto fuera posible en las condiciones existentes, la verdad suena muy bien.
Formatos de letra chiquita
‘‘Pero el segundo documento, la propuesta curricular, enuncia de manera prolija y en formatos de letra chiquita, una nueva versión del enciclopedismo con largas referencias de conocimientos, competencias y actitudes que los alumnos deben adquirir y realizar.
‘‘El criterio de selección de temas no es el interés de los alumnos ni sus necesidades realmente básicas para mejorar su vida y entender ciertas cosas esenciales de la naturaleza y la sociedad, ni estimular su curiosidad y capacidad de aprender.
‘‘Los temas están seleccionados a partir de las exigencias implacables de las disciplinas; al parecer, cada grupo de especialistas consideró que la suya era la única importante y eso llevó tanto al exceso en la cantidad de temas, como a la complejidad inmanejable de muchas de ellas.’’
–¿Así se advierte en las 400 páginas de la propuesta?
–La desmesura de las pretensiones de currículo culmina en la secundaria, el más retador y disfuncional de nuestros niveles escolares.
‘‘Al terminar el ciclo, y cito textualmente, ‘los alumnos deberían ser capaces de crear poemas, canciones, comentarios y reflexiones; usar las nociones trigonométricas de seno, coseno y tangente; analizar la relación entre fenotipo, genotipo, cromosoma, gen y ADN; analizar la evolución del universo; argumentar las reacciones del óxido-reducción y transferencia de electrones; explicar causas y consecuencias de las reformas borbónicas; argumentar las causas de la guerra entre Irán e Irak, y debatir sobre las características de la Perestroika’.
‘‘También, ‘analizar la producción agrícola, ganadera, forestal y pesquera del mundo; hacer composiciones sencillas usando la notación musical convencional, y reconocer las obras centrales que influyeron en la realidad de su tiempo; leer literatura fantástica y de suspenso, y poemas en inglés’.’’
Antes de proseguir, Fuentes Molinar refiere los resultados de las pruebas Pisa, donde éstos son de un nivel menos que elemental: alrededor de la mitad de los alumnos de educación básica es matemáticamente analfabeta; y en lectura, 40 por ciento no tiene más que comprensión literal elemental, esto es, lo que está expreso. Pero además, subraya, el otro problema está en la desigualdad. Los pobres salen mucho más mal que los menos pobres.
Añade: ‘‘Entonces tú dices: ‘asumamos eso; ahí están las evaluaciones. Hay que asegurar que lean comprensivamente, que tengan la oportunidad de pensar, de considerar, de enmendar’. Pero no es así. La autoridad educativa elaboró de nuevo un currículo convencional’’.
Desde su perspectiva, en la propuesta se mantiene la estructura tradicional de la disciplina tal y como se ha enseñado (siempre) en la escuela, ‘‘y no hay la oportunidad de, por ejemplo en ciencias, que los estudiantes observen, registren lo que observaron, platiquen qué vieron, formulen. Para los autores, la ciencia está hecha’’.
Y recurre a otra metáfora: ‘‘Me imagino a la SEP remendando un traje de talla extra grande, sofocante, mal cortado y anticuado, y presentándolo en un empaque audaz y atractivo. El problema es que el secretario Aurelio Nuño quiere nuestra opinión sobre el empaque, no sobre el traje’’.
–¿Quiere decir que la propuesta es ya la elaboración oficial hacia 2018?
–Es lo que se ha planteado. Los plazos de las consultas son cortísimos, y tendrían que empezar a preparar ya por lo menos la primera camada de libros de texto para ese año. Ese es un problema porque realmente no se ha dado la oportunidad de un debate amplio, a fondo, que lleve a corregir.
–Se habla de un sobrediagnóstico en el tema de la enseñanza y que la consulta es sobre planteamientos, soluciones pedagógicas…
–El tema está sobreanalizado y subatendido. Es como si el médico te manda a hacer análisis, te los haces y ya no regresas con él. Eso es lo que hemos hecho con Pisa y lo que se hace ahora con las otras pruebas de evaluación: como si no existieran. Han elaborado la propuesta programática olvidándose que tienen alumnos de carne y hueso.
–¿Pensar en un nuevo modelo educativo resulta entonces una ambición?
–Creo que fue no entender qué es un modelo y cómo se cambia. Los modelos no los inventan las personas. Se trata de un modelo escolar que se vino gestando desde el siglo XIX. Había un modelo cultural que consiste en lo que sigue consistiendo ahora: ‘Esta es la información que tienes que saber. Yo la voy a decir y ustedes la estudian donde yo les diga. Luego ustedes me la van a repetir. Yo juzgo qué consecuencia hay entre lo que deberían saber, lo que les dije que aprendieran, y les pongo una calificación’.
‘‘Así siguió. Hubo intentos de innovación en sectores importantes, sobre todo en los años 20, 30 (del siglo pasado) con Rafael Ramírez, el más grande de los veracruzanos. Esto se reproduce, trasmite. Cuando piensas en un modelo se trata de gestar una cosa distinta que va a navegar contra la corriente durante mucho tiempo y esperas…’’
–¿No se inaugura un modelo?
–Si nuestros padres entraran hoy a una escuela –en la que no hubiera tanto celular y tanto pelo anaranjado– por lo demás se sentirían bastante familiarizados. No han cambiado demasiado. El único problema es que no se asume ni el significado ni la dificultad del asunto. No es construir otro edificio, no es comprar otro auto. Es cambiar construcciones muy arraigadas en la gente.
–¿ Y cómo se empieza a cambiar? –se le insiste.
–Con una propuesta alterna de cambio gradual, garantizando condiciones mínimas para aprobar. Pero esta propuesta no tiene la congruencia de cambiar la perspectiva y decir que la educación básica debe producir una cultura compartida del ciudadano que entra al mundo, de tener una idea de la realidad natural, de los procesos de la vida social... Y esa idea se tiene que construir e ir ganando adeptos.
–¿Entonces, el nuevo modelo se está forjando a partir de una política preconcebida?
–Así lo pueden tener ya listo. Pero así, el país perderá una oportunidad más de empezar a salir de este panorama de catástrofe de logros de aprendizaje. Se meterá más desorden, confusión y en manos de un régimen que está en su declinación natural.
‘‘Desearía que recapacitaran, que abran efectivamente una discusión, que consideren la realidad de las escuelas y que al final, cuando se vayan, entreguen realmente una propuesta, y nos evitemos el episodio de un régimen que dice al siguiente: ‘encárgate de ejecutar lo que a mí se me ocurrió’.’’

jueves, 28 de julio de 2016

El "nuevo modelo educativo" y la antihistoria

José Vaswconcelos
Manuel Pérez Rocha
E
l presente y el pasado, un continuo inseparable, constituyen la historia; además, como pedía Mafalda, la historia también debe hacerse hacia adelante. Un asunto tan complejo como la evolución de la educación mexicana y su estado actual puede narrarse de muchas maneras, con diversos enfoques y escogiendo en cada caso los asuntos relevantes para el propósito del relato, porque todo relato tiene un propósito, o varios; algunos legítimos, otros corrompidos, intereses académicos, intereses políticos, intereses económicos; o intereses personales, como construirse a uno mismo una identidad, y un lugar en la historia.
La historia de la educación mexicana, usada como preámbulo del llamado nuevo modelo educativo de la SEP, es una caricatura interesada; su interés es ataviar al secretario Nuño y al gobierno de Peña como los grandes reformadores, como educadores que vienen a enmendar la plana a los únicos otros dos educadores mexicanos que, para Nuño y colaboradores, merecen ser recordados: Vasconcelos y Torres Bodet. Todo lo demás no existió, o su existencia fue irrelevante para el momento actual, porque el modelo educativo de Nuño, dicen, viene a superar un primer modelo diseñado hace un siglo por Vasconcelos y continuado después por Torres Bodet. Ese modelo, dictaminan, no es útil para el siglo XXI; sin embargo, ni ahora ni antes han presentado un análisis serio de ese supuesto modelo obsoleto, ni un diagnóstico que sustente su nuevo modelo.
Sin fundamento alguno, y con un simplismo inadmisible, caracterizan a lo que consideran el modelo Vasconcelos-Torres Bodet como un modelo vertical (¡!) que no corresponde a las necesidades del siglo XXI. Ninguna mención merece el sistema de educación normal (uno de los asuntos más candentes de este momento), ni la conflictiva realidad que vivieron los educadores mexicanos desde el término de la revolución armada hasta finales de los años 70, ni los valiosos debates que se dieron en esos años en torno a lo que ellos llaman modelo educativo. Tampoco merecen atención las universidades, ni siquiera la UNAM. Argumentarán que su modelo se refiere a la educación obligatoria (primaria, secundaria y media superior); sin embargo, pasan por alto que en muchas universidades, incluyendo la UNAM, se imparteeducación media superior y que es en la Universidad Nacional en donde se han dado los proyectos (modelos) más importantes de bachillerato: desde el siglo XIX la Escuela Nacional Preparatoria y desde 1971 el Colegio de Ciencias y Humanidades. Ambas instituciones, y sus modelos, han tenido una trascendencia histórica en el sistema educativo nacional y en el devenir de la sociedad mexicana.
La ignorancia de la historia es la ignorancia de la realidad, un lujo que no se pueden dar quienes quieren modificarla; por eso la estudian bien los maestros disidentes (véanse sus publicaciones). Por el contrario, quienes quieren prolongar la vida de un sistema de dominación, de privilegios y oprobios tienen que ignorarla pues de conocerla, y al mismo tiempo desatender sus lecciones, entrarían en insostenible estado de disonancia cognoscitiva. La consustancial subjetividad de las humanidades, entre ellas la historia, es compatible con el espíritu científico en la medida en que el rigor metodológico de investigación, análisis y crítica esté dirigido por una exigente actitud ética, honesta; como dice Bertolt Brecht, impulsado por la valentía de asumir en el comportamiento propio las consecuencias de las verdades encontradas, de las verdades que vale la pena decir.
El pueblo mexicano tiene un lugar central en la historia de la educación nacional. Grandes proezas, como las identificadas con Vasconcelos (por ejemplo, las misiones culturales, la labor editorial, la construcción de escuelas y edificios, el impulso de las artes), no se explican si no se toman en cuenta los movimientos sociales y las inquietudes intelectuales y culturales del pueblo gestadas desde el siglo XIX. El mal llamado modelo educativo del siglo XX mexicano (ningún educador de esa época habló de modelo, había en realidad varios proyectos en permanente tensión), mucho más rico que la caricatura que hace de él Nuño, no se entiende sin tener en cuenta esa historia ¿Estarán dispuestos nuestros actuales pedagogos de temporal a reconocer que algunos de los ideales educativos humanistas, que sirven de mero adorno a su modelo, fueron materia de las luchas que hace 100 años libraban los revolucionarios mexicanos, entre ellos los anarquistas y socialistas?
Tampoco se entiende nuestra historia si se pretende ocultar el nefasto y corruptor efecto del priísmo y su ancestro a partir de 1940. Muy interesada es la referencia de Nuño al priísta Torres Bodet, quien, independientemente de sus aciertos y valores literarios, contribuyó de manera definitiva a la consolidación del corruptor y charrísimo SNTE, y al cruento exterminio de las organizaciones magisteriales autónomas, democráticas y progresistas que se venían construyendo en las décadas anteriores a 1940. Tampoco se entiende nuestra historia si se ignoran las luchas del magisterio mexicano a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y las que hoy protagoniza. El gobierno ha pretendido hacer creer que el amplio movimiento social de hoy, extendido en casi todo el territorio nacional, es una perversa maniobra de un puñado de líderes corruptos que defienden intereses ilegítimos.
La historia de la educación mexicana que nos cuentan Nuño y sus colaboradores en el preámbulo de su nuevo modelo educativo no es una versión más que pudiera tener el mismo valor que otras narraciones del mismo asunto: es simplemente una falsedad, una muestra del menosprecio que estos reformadores tienen por lo que hacen y han hecho millones de mexicanos, y una evidencia más de la corrupción de su discurso. Los maestros mexicanos saben bien que están construyendo historia hacia adelante.

viernes, 22 de julio de 2016

El modelo llega tarde: Romero Hicks

Víctor Ballinas
 
Periódico La Jornada
Viernes 22 de julio de 2016, p. 5
El presidente de la Comisión de Educación del Senado, el panista Juan Carlos Romero Hicks, resaltó que la revisión del modelo educativo que anunció ayer el secretario Aurelio Nuño es un mandato de ley y no responde a presiones del magisterio, pero llega tarde y en un ambiente coyuntural adverso.
Lo deseable hubiera sido tenerlo antes, aunque nunca es tarde; el modelo no es una fotografía, es una película dinámica. No hay que asociarlo con las protestas del magisterio, señaló.
Precisó que desde el diseño de la reforma constitucional se vio la necesidad de revisar el modelo educativo.
Abundó que lo que se presentó ayer no parte de cero, está contextualizado en la propia reforma y hay que recordar que no sólo se trata de la parte legal, tiene una gran parte de política pública.

jueves, 21 de julio de 2016

Recula Nuño: el “corazón” de la reforma ya no es la evaluación docente

Aurelio Nuño, titular de la SEP. Foto: Octavio Gómez

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A un mes de haber suspendido sus múltiples entrevistas semanales, a raíz de la escalada del conflicto de la CNTE en Nochixtlán, Oaxaca, que derivó en la muerte de al menos ocho simpatizantes del magisterio disidente en un operativo de las fuerzas federales, el secretario de Educación Pública Aurelio Nuño retomó los reflectores en las últimas horas para contradecir el discurso con el que promovía la reforma educativa.
Este miércoles, luego de presentar el nuevo modelo educativo para el país, Nuño aseguró que es este el “corazón” de la reforma educativa y no la evaluación docente, como venía repitiendo desde que asumió el cargo (en agosto de 2015) y como lo presumió el gobierno de Enrique Peña Nieto desde el inicio de su administración.
“(El modelo educativo) es una propuesta fundacional en que se articula, a partir de la reforma, la nueva organización del sistema educativo y que es una parte central. Diría que es, en muchos aspectos, el corazón de la reforma educativa”, dijo Nuño en una extensa entrevista que concedió para el noticiero radiofónico de Denise Maerker.
Desde las instalaciones de la SEP, con la presencia de la cúpula del magisterio oficialista SNTE, gobernadores, legisladores y autoridades educativas, la presentación con bombo y platillo de dicho modelo se dio al tiempo que la CNTE consiguió establecer en la Secretaría de Gobernación (Segob) el diálogo que durante meses negó Nuño.
Incluso, el mismo secretario de Educación habría asegurado que las negociaciones Segob-CNTE no abordarían el tema educativo, restringidas al ámbito político. Sin embargo, el martes 19 se realizó en Segob un encuentro entre la disidencia magisterial y funcionarios de la SEP, al que Nuño no acudió, por lo que esta tarde tuvo que corregir sus declaraciones pasadas.
“Lo que se intentaba en la reunión (SEP-CNTE) de ayer era construir una agenda que nos permitiera articular una discusión educativa. Se tuvieron avances importantes”, reculó el funcionario.
Cuestionado por presentar el modelo educativo en un momento en que su participación como interlocutor con el magisterio ha sido cuestionada, además de ser señalado como responsable de la crisis que estalló en Nochixtlán, Nuño respondió a la conductora:
“Este es un proceso (…) Vamos a tener una interlocución con muchísimos actores: legisladores, INEE, sector privado, SNTE, padres de familia, expertos y pedagogos. En cuanto a la Coordinadora, ayer se le invitó a que participe en los foros que vamos a tener. Son foros de discusión muy amplios, con todos los sectores involucrados en la educación, y también está invitada la Coordinadora. Vamos a ver qué es lo que responde”, fueron sus palabras, y justificó su ausencia en la pasada reunión con la CNTE arguyendo que habían sido los subsecretarios de Segob y SEP los designados para asistir a la reunión.
Sobre las protestas de la CNTE, que se han extendido a un sector del SNTE y que derivaron en el compromiso federal de “revisar” la evaluación docente –hoy desconocida como “corazón” de la reforma, después de casi tres años–, Nuño aseguró tener “una muy buena relación” con la “representación mayoritaria” de los maestros y sostuvo que no tendría problema alguno en “sentarse” a dialogar con la CNTE.
Finalmente, antes de declarar que se encontraba firme en su cargo, el exjefe de la oficina presidencial contestó de la siguiente manera si consideraba que se había excedido en el manejo de la disidencia magisterial en su postura contra la reforma educativa:
“Los funcionarios públicos estamos obligados a cumplir la ley. Esa es una de las demandas más sentidas de la sociedad. Cuando hablamos de que en México tenemos que disminuir la impunidad, de que en México tiene que existir un estado de derecho, precisamente estamos hablamos del cumplimiento de la ley. Y lo que yo he hecho como secretario de Educación no ha sido más que eso. Yo estoy obligado a cumplir con la ley educativa, que es muy clara: la evaluación es obligatoria, si se acumulan más de tres faltas hay una consecuencia. Lo que nosotros estamos haciendo no es otra cosa que aplicar la ley. No es una política punitiva o de choque.
“Yo siempre dije sí al diálogo pero que se regrese a clases y que se respete la ley. Me parece que es lo que a mí me toca hacer. Y ahí lo que estamos ofreciendo son dos espacios muy importantes que nos permite la ley: la revisión de la evaluación, con la participación de la Coordinadora, y el modelo educativo”, lanzó Aurelio Nuño.
Y remató: “Claramente con lo sucedido en Nochixtlán, después del nivel de tensión que se vivió, la Segob, y a mí me parece muy bien, abrió una mesa para distender un tema que ya superaba lo educativo y que tenía que ver con condiciones de paz y de gobernabilidad en esta zona”.

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