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jueves, 10 de octubre de 2019

Coacción del voto en elección de Morena



E
stá más que probado que ni los buenos ejemplos, ni las amenazas, ni siquiera los castigos destruyen el ADN del trabajo sucio, de la corrupción dentro de los partidos políticos, y Morena no es la excepción.
Tanto en la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales como en la Comisión Nacional de Honor y Justicia de Morena se han recibido denuncias en contra de Édgar Roldán Navarro y Guadalupe Roldán González, dos militantes de esa organización que, según se asienta en las denuncias, han utilizado el programa de ayuda a los adultos mayores para tratar de pervertir el voto rumbo a la próxima elección de presidente del partido.
Una de las denuncias advierte que la queja se fundamenta en la utilización del programa social federal denominado Bienestar Social para mayores de 68 años de edad, a efecto de utilizar en su provecho personal, intimidando y condicionando a las personas que acuden a solicitar el registro al programa, en la próxima asamblea del partido para elegir consejeros estatales el domingo 27 de octubre, ya que me han amenazado de que si el día de la asamblea distrital no voto por la fórmula que ellos me digan, no recibiré el beneficio del programa, que ellos se encargarán de eso.
Los militantes de Morena Édgar y Guadalupe, del mismo apellido, figuran, ella como coordinadora municipal de programas sociales, y él es servidor de la nación en el municipio de Nezahualcóyotl, estado de México; es decir, ambos tienen posibilidades de maniobrar con los programas sociales.
Se debe reconocer que la situación del país, hoy en grado de emergencia, requiere de respuestas contundentes y de raíz –no hay lugar para la ortodoxia política–, pero eso no es argumento que sirva para seguir en el trazo de la corrupción.
En el otro extremo, Gabriel García Hernández, coordinador general de Programas de Integrales de Desarrollo del gobierno federal –quien una de dos, o sabe mucho de política y engaña con juegos demagógicos o simplemente es un burócrata que ignora que la lucha de 30 años por llegar a la Presidencia fue principalmente ideológica–, ha pedido –como hacen los agentes de la derecha– a los empleados del gobierno del área que él maneja, que se despojen de lo ideológico, que no participen en las elecciones de Morena ni de ningún otro partido, que se conviertan en eso, en burócratas sin voluntad. ¿Será que la 4T busca eso?
Participar en lo político fue lo que se hizo durante los pasados 30, 18 años, y la idea era frenar la corrupción, romper el paradigma del Adn tricolor, por eso creemos que ninguna de las dos posturas que les hemos mostrado son las adecuadas para el proceso que se efectúa. Ya es hora de que alguien ponga orden en Morena, antes de que se queme en las llamas del sol azteca.
De pasadita
Y como la verdad, por donde se camina se hallan sorpresas desagradables, ahí les va otra para la colección. Resulta que en el Tribunal Superior de Justicia de esta ciudad hay una controversia difícil de resolver, según nos cuentan. Por un lado, hay ciertas oficinas de ese organismo que se hallan en muy mal estado físico y se requiere hacer cambios que le den seguridad a los empleados, pero por otro hay quienes se aferran a la idea del no cambio, por más que permanecer en los edificios actuales sea peligroso.
Según nos han dicho, las pruebas de la debilidad de los inmuebles que se ocupan actualmente son visibles y es claro el peligro que entrañan; y entonces, uno se pregunta: ¿por qué no se quiere hacer el cambio? La respuesta salta de inmediato: alguien del pasado cobraba 10 por ciento, nos aseguran, por la renta del edificio a punto de caer. Dicen que eso ya se investiga, y qué bueno porque las malas costumbres se pegan. De esto, que como se ve tiene un calado profundo, ya les platicaremos más. Por lo pronto, parece que el asunto ya está en la procuraduría. Veremos qué pasa.

martes, 14 de agosto de 2018

Venta, rifa y tráfico de plazas en el GDF

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Charrismo sindical : Joel Ayala y Romero Deschamps
 // Un líder multicolor // Erradicar el mal
Miguel Ángel Velázquez
P
ara Juan Ayala, dirigente de los trabajadores del gobierno de la ciudad, ir de una bandera hacia otra, brincar de los amarillos a los morados jurando a todos lealtad perruna, no es falta de integridad política ni de solidez intelectual, es, a final de cuentas, el sacrificio moral que un líder debe hacer por sus seguidores, ni duda cabe.
Y cuando ya no se cabe en un lugar o en otro, Juan, siempre sacrificado, busca ligarse a lo que su experiencia sustenta y se acerca al trampolín desde donde pueda dar el salto que beneficie a los agremiados al sindicato que encabeza –Juan dixit– y que ahora significará un gran dolor de cabeza para la jefa de Gobierno electa, Claudia Sheinbaum.
Al engrosamiento de la nómina de trabajadores de la ciudad que se ha dado en los días recientes, tendrá que analizarse, y con mucho más cuidado, el trafique de plazas que se efectúa en casi todas las áreas de gobierno y los métodos que se utilizan para conseguirlas.
Un número importante de plazas, que suponen diferentes salarios, se rifan en las fiestas sindicales, es decir, son lugares que se regalan a quien ya tiene una plaza. En el momento en que ese lugar queda en manos del afortunado, la plaza entra a una especie de mercado negro donde puede ser vendida en cantidades muy fuertes, hasta 400 mil pesos, por un asiento en la burocracia citadina.
Si por alguna razón, por ejemplo, el precio, se hace imposible la venta, entonces se busca –casos frecuentes, nos dicen– que la plaza quede en manos de algún familiar. Cuando eso sucede no hay venta, sino un arreglo con quien va a obtener el beneficio.
Los arreglos varían, pero las condicionantes más socorridas son aquellas en que los que obtienen las plazas se comprometen con quienes se las entregan a retribuirles el favor entregándoles sus vales de despensa durante temporadas muy largas, años, se asegura.
Cada mes, los trabajadores de base del gobierno de la ciudad reciben 8 mil pesos mensuales, en promedio. Esos vales, que a final de cuentas es dinero, se trasladan al bolsillo de quienes en una rifa obtuvieron el número premiado.
Por donde se quiera ver el asunto es serio y en él debe intervenir el gobierno de José Ramón Amieva para impedir, cuando menos, que siga ocurriendo, y el próximo de Claudia Sheinbaum para erradicar el mal, aunque eso no le guste a Juan Ayala y al Movimiento Nacional por la Esperanza que dirige René Bejarano, quien, como ya sabemos, tiene ya muchos cargos de conciencia.
De pasadita
¿Cómo que la procu capitalina no recibió ninguna denuncia por los actos de violencia que hubo en los mítines de Morena en Coyoacán? Sabemos de sobra que el Tribunal Electoral de esta capital no es ni el más justo ni el más claro del mundo, y si además le dan argumentos, felices de la vida se quitan problemas de encima y se convierten en un organismo ciego y sordo que, de verdad, da vergüenza.
Pero qué decir de la procu. Según se nos había dicho, y hasta el propio jefe de Gobierno había expresado, el caso de las agresiones en Coyoacán estaba abierto y se analizaba, pero no, no es así. Aunque se tienen los datos y hasta hay personas detenidas por el asunto, la denuncia al parecer desapareció.
Terminar este gobierno con un golpe sobre la mesa de José Ramón Amieva para combatir la impunidad, o cuando menos para que se explique por qué la misteriosa desaparición, son tareas urgentes. El asunto es grave. ¡Que alguien ponga orden, por favor!

jueves, 5 de julio de 2018

El estigma llamado Pacto por México // Inicio del ocaso del PRD

Miguel Ángel Velázquez.
Foto
▲ Diversos artículos fueron repartidos durante la campaña electoral del virtual ganador de la alcaldía de Coyoacán por la coalición Por la CDMX al Frente.Foto tomada de Twitter
S
i ponemos la mirada en perspectiva para tratar de dilucidar ¿qué pasó con los partidos políticos en esta ciudad, y en todo el país?, tendríamos que echar memoria a los días posteriores a la elección de 2012, cuando un hecho, hoy a todas luces vergonzoso y perdedor –el Pacto por México–, se firmó con la idea de consolidar un poder absoluto que permitiera la repartición del botín México entre los firmantes.
Para ello, era menester olvidar algunas pequeñeces, romper con los muros ideológicos, embarrarse todos del mismo fango para aparentar una igualdad que en el fondo ya estaba consumada, por conveniencia o por convicción, pero que se quiso presentar como un logro democrático del que se aisló a la población. Fue un pacto entre cúpulas partidistas del que se excluyó a las militancias.
Luego, ya sin identidad política definida, o con esa identidad vendida, los partidos de los supuestos extremos, PAN y PRD, decidieron aliarse en un matrimonio de conveniencia que sólo prometía más olvido para la gente y más ganancias para las cúpulas. El movimiento era obvio, se detectó en todas partes y nadie, o muy pocos, decidió caer en la trampa.
No había entre ellos –PAN y PRD– más afinidades que las ambiciones de Anaya y los cálculos financieros de los chuchos. Era un acuerdo malsano que hoy está a punto de hacer desaparecer en algunas entidades al PRD y que deja muy herido al PAN, que dentro de poco iniciará la operación extirpación para tratar de devolverle congruencia a la organización azul.
Hay muchos que aseguran que lo mejor de todo esto es que, ya sin caretas, los perredistas que han buscado refugio a su verdadera forma de pensar en la derecha han propuesto, como respuesta a la debacle, la formación de un nuevo partido bien identificado con esa manera de pensar, desde donde puedan sobrevivir ajustados siempre a las necesidades de otros.
Pero hay otros que aseguran que será el PAN el que reciba lo que queda de los amarillos, aunque la sola mención de tal monstruosidad espante a más de cinco de los azules tradicionales. Sea como fuere, lo cierto es que en el PAN se esperan transformaciones que restañen las heridas, aunque advierten que la recuperación será lenta y dolorosa.
Por lo pronto, en el PRD la salvación sólo se mira en la alianza con la derecha, aunque todos están de acuerdo con que les espera una muy larga y muy negra noche. Mañana la alianza ya habrá desaparecido y con ella los acuerdos de índole electorera que se habían formado.
Parece que ya nada detendrá el proceso en el que metieron a ese partido, pero más que todo ello lo que debe quedar como lección es que ciertos personajes contaminan, o enferman, los cuerpos políticos, y eso lo debe tener muy en claro Morena, que de pronto se llena de arrepentidos, y el PAN, que parece ser el futuro de algunos de ellos.
De pasadita
Hiram Almeida presentó su renuncia como jefe de la policía y nos queda a deber, tanto al jefe de Gobierno, José Ramón Amieva, como a la ciudadanía, el quebranto de la seguridad que se había logrado pese al entorno violento fuera de la Ciudad de México. La renuncia no fue más que una forma de disimular su incapacidad manifiesta, la misma que tenía más que molesto al mandatario capitalino, que al parecer no dejó ninguna otra opción al hoy ex secretario de Seguridad Pública, que la dimisión. Ya era hora.
En otro tema, por muchos lados ha llegado la información de que los resultados de la elección en Coyoacán, principalmente, serán impugnados. Hay, nos dicen las autoridades electorales, suficientes elementos para descalificarla. En Morena se empiezan a hacer los ajustes legales necesarios para presentar el recurso, y todo hace suponer que no habrá posibilidades de acreditar que en Coyoacán hubo un proceso electoral –cuentan los hechos sucedidos durante el periodo– apegado a la ley.
En esa porción de la ciudad sucedieron, a los ojos de todos, incontables hechos que bien podrían situarse al margen de la ley, y que deberían, por tanto, reflejarse en los juicios de quienes deben calificar la elección; obrar de manera distinta sería traicionar la esperanza de muchos que buscan, en verdad, que las cosas cambien.

martes, 8 de mayo de 2018

Violencia creciente en la capital

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Los resultados de Almeida
Barrales: la diatriba como propuesta
Miguel Ángel Velázquez
P
ara José Ramón Amieva, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, la seguridad de los habitantes de esta metrópoli es su preocupación número uno. Sabe con lo que cuenta, y aunque es más que obvio que Hiram Almeida, jefe de la policía, ha fracasado en su encargo, no piensa removerlo porque, primero, Almeida deberá responder a una serie de pendientes que se han ido acumulando durante su gestión.
Eso es lo que se dice en los diferentes salones del gobierno citadino, pero en algún momento cargar con Almeida en lo que resta de la administración sin resultados positivos, y con la delincuencia a la alza, puede ser desastroso para quien prácticamente no duerme atendiendo los problemas de la herencia que le tocó, por lo que Amieva tal vez deba pensar en lo que la ciudadanía piensa del jefe de la policía antes de tomar una decisión.
Parece que el incremento de los robos de todo tipo y a toda hora, la venta de drogas y los crímenes de factura mafiosa empezaron a sucederse con mayor frecuencia a partir de que el propio Almeida se hizo cargo del rumbo que deberían tomar los miles de efectivos con los que cuenta la ciudad.
No hay momento bueno para poder aceptar el fracaso, pero este caso se parece mucho al alcoholismo, mientras se niegue que existe no tiene remedio, y sólo aumenta el daño que causa a quien lo padece. Durante mucho tiempo el tema fue inexistente para las autoridades de la ciudad, y ahora es innegable que el mal ha crecido y que cada vez se hace más difícil combatirlo.
La semana pasada aparecieron cuando menos dos de las llamadas narcomantas con amenazas en contra de algunos jefes policiacos, y hubo varias ejecuciones en diferentes rumbos de la ciudad. Las fechorías cometidas, por ejemplo, por quienes viajan en motocicletas ya proliferan y no se ve que exista, por parte de la policía, ninguna medida inteligente y eficaz que pueda contener la ola de crímenes de ese tipo.
Hoy es más que fácil comprar una motocicleta y viajar por la ciudad sin placas y sin ningún tipo de registro –que deberían exigir las autoridades de Movilidad– y que vuelven más complicado poder identificar a quien comete un ilícito en esos vehículos. Pero en fin, lo bueno de todo esto, si es que hay algo bueno, es que el jefe de Gobierno, José Ramón Amieva, reconoce que el problema existe y ha empezado a dar pasos para combatirlo. Eso ya suena bien.
De pasadita
Hace ya casi seis años, sobre la avenida Insurgentes, a la altura del parque Hundido, una camioneta que llevaba buenas noticias para Alejandra Barrales fue detenida en su camino: no sería candidata a la jefatura de Gobierno. En aquel tiempo, desde muchas partes se decía que Barrales era la mejor preparada para asumir la responsabilidad de gobernar al entonces DF, porque se creía que esa mujer tenía proyectos y programas que llevarían a la ciudad a mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.
Seis años después las cosas han cambiado diametralmente. El triunfo del PRD que entonces estaba fuera de discusión hoy parece imposible y Alejandra Barrales parece no tener el fondo político que muchos se imaginaban y hasta ahora sólo trata de crear su propia figura con base en el denuesto al adversario. Primero fue el Rébsamen, acusaciones que en lo político no cuajaron, y ahora es el News Divine, aquel episodio en la Gustavo A. Madero en la que ella trató de restarle culpas al ex delegado Chíguil. Era previsible el ataque, porque Chíguil es un error de Morena como candidato, pero de Alejandra se esperaba más, mucho más que el rencor y la diatriba. Ni modo.

jueves, 22 de febrero de 2018

La desvergüenza del frente PAN-PRD

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La lana de la reconstrucción
Un oficio comprometedor
Desvergüenzas y candidaturas
Miguel Ángel Velázquez
S
i algo quedara de vergüenza en el Partido de la Revolución Democrática, estas serían las horas en que dos de los tres marranitos (los amarillos) estarían fuera de las listas formuladas para las candidaturas a diputados federales. Respecto del de Acción Nacional no se puede decir nada; la vergüenza se la llevó Anaya hace mucho rato.
La historia es tan sencilla como que el jefe de Gobierno de la CDMX, Miguel Ángel Mancera, tuvo que sacar el cortaúñas para poner freno a las desmedidas ambiciones de los asambleístas Toledo, del PRD; Luna, de la misma bandera, y Romero, del PAN. Todos miembros de un nuevo frente que bien podría llamarse alianza por la lana siempre.
Y no sólo eso, sino que aquel documento que circuló profusamente en redes sociales, que si bien no tiene acuse de recibo oficial sí parece haber sido conocido por Ricardo Becerra, ex jefe de las tareas de reconstrucción que renunció al conocer las intenciones de los marranitos, y del cual habla el mismo jefe de Gobierno, ahora resulta desconocido para quienes supuestamente lo firmaron: Luna y Toledo, quienes aseguran que el texto es apócrifo.
No obstante, la misma Asamblea aprobó anoche las modificaciones a la Ley de Reconstrucción en los términos en que los planteó el jefe de Gobierno, lo que de entrada resulta una tácita acusación a los diputados. Total, si todo hubiera sido limpio y transparente, ¿para qué los cambios?
Dados todo estos elementos de juicio, el PRD debería retirar, cuanto antes, las candidaturas a esos dos personajes, porque si acaso pudieran triunfar nadie creería en un triunfo legal, y si pierden no faltara quien diga que fue el resultado del corte de uñas que ordenó Mancera. En fin, en caso de que triunfaran, ¿con qué autoridad moral podrían representar a quienes supuesta o realmente quisieron engañar?
Total, el pleno de la Asamblea Legislativa tendrá que decidir hoy en sesión extraordinaria no sólo los cambios que mandó Mancera, sino algunas otras cuestiones que pretende añadir el grupo parlamentario de Morena, que busca que la ciudadanía afectada por los sismos tenga un papel de supervisión, cuando menos, de cómo utilizar los recursos, y en esas andan.
De pasadita
Resulta que el martes pasado, la Procuraduría General de Justicia (PGJ) capitalina organizó un megaoperativo en Tepito. Hubo policías a granel, gases lacrimógenos, forcejeos, pedradas, nueve detenidos y un escándalo mayor en las calles del barrio. Todo ello para que, según la versión oficial de la misma dependencia, difundida la noche del mismo martes, se incautaran algunas bolsitas con mariguana, y nada más.
Es decir, la procuraduría movilizó a tres agrupamientos de policías, algo así como 70 elementos, para hallar solamente algunas bolsitas con el enervante. Afortunadamente las fotografías del operativo revelaban una verdad bastante diferente a la que se trató de imponer desde la dependencia que encabeza Edmundo Garrido.
Y ayer, el jefe de Gobierno tuvo que aceptar que lo asegurado eran 40 kilos de mariguana y una cantidad no determinada de cocaína, como se había difundido durante toda la mañana del martes, dato que al parecer trató de ocultar la dependencia encargada de procurar justicia. La evidencia fotográfica puso en entredicho la confianza que se podría tener en la información que emana de la PGJ, lo que a todas luces resulta muy grave para lo que resta del gobierno de Miguel Ángel Mancera, quien con esos colaboradores, para qué quiere enemigos.

martes, 20 de febrero de 2018

Los dineros de la reconstrucción

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El conflicto tiene nombre y apellido
Rectificaciones, renuncias e iniciativas
Miguel Ángel Velázquez
E
n el lío que se ha formado en torno a los dineros para la reconstrucción, y en el que han metido las manos los llamados tres marranitos –no cochinitos, marranitos–, parece que Jorge Romero y Leonel Luna no se han dado cuenta de una cosa: el problema se llama Mauricio Toledo.
Nada que venga de ese personaje puede significar honestidad, y si bien es cierto que los otros dos marranitos también son cómplices, el asunto detona todas las investigaciones y las críticas en el momento en que suena el nombre de Toledo.
Era inadmisible que tres diputados locales que buscan otro cargo, ahora en diferente cámara, estuvieran encargados de los recursos que se prometieron para la reconstrucción después del sismo del 19 de septiembre. ¿De verdad habrá quien suponga que ninguno de estos tres personajes iba a hacer uso de esos recursos para comprar algunas –o muchas– voluntades en su favor el día de la elección?
Pero tuvo que venir el escándalo para que se rectificara el camino. Al descubierto quedaron las intenciones, ciertas o no, de esos tres marranitos, de hacerse de algunos recursos que les ayudaran en su trajines políticos, y desde luego de la muy mala medición política que hizo brincar las conciencias sociales.
Parece ser que los diputados se habían propuesto regalar en grandes cantidades pantalones deportivos a los adultos mayores, y también habría lentes para los niños con deficiencias visuales. No sólo eso, algunos otros artículos serían repartidos en zonas electorales difíciles.
Así que el escándalo fue tan duro que primero obligó a la renuncia del funcionario de más alto rango en lo que sería el sistema de reconstrucción, y luego vinieron otros que se miraban inútiles y vulnerables frente a las ambiciones de los diputados, que incólumes esperaban el reparto del botín.
Y tuvo que llegar el jefe de Gobierno a poner orden. Lanzó un decreto para modificar los artículos de la ley en que se basa, supuestamente, la distribución de los recursos, y pidió a los asambleístas sacar las manos del presupuesto para la reconstrucción, que entonces serían administrados por la Secretaría de Finanzas del gobierno central.
El asunto no para ahí. Si la hipótesis es cierta, ¿de dónde sacarán dinero los marranitos para sustentar el trabajo político que les corresponde? Como se ven las cosas, y si toda la fuerza que dice tener Mauricio Toledo se sustenta en la entrega de dádivas, el perredista fue sentenciado y será la población la que le ajuste cuentas en la elección.
De pasadita
No hay sorpresa, Cherto, aquel que quiso ser jefe de Gobierno, era el caballo de Troya de los azules. Por fin el ex secretario de Desarrollo Económico se puso la gorra azul y desde las filas panistas, a las que siempre perteneció, enderezará una serie de ataques hacia el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera.
Para este personaje, como para otros, Mancera ya no significa ningún acomodo político, y por tanto ya no tiene el lugar que hasta hace algunos meses le conferían propios y extraños.
Aunque esta situación no signifique mayor cosa para Miguel Ángel Mancera, el aún jefe de Gobierno deberá tener en cuenta todo lo que sucedió con sus allegados para empezar el necesario descarte de la agenda, donde es muy probable que al final queden algunas pocas personas con nombres que antes no se pronunciaban con fuerza y que ahora empiezan a tener significado en el mundo político de la Ciudad de México.

jueves, 15 de febrero de 2018

El PAN manda a Mancera al bote de basura

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Mudanza en el Palacio del Ayuntamiento
El desprecio azul
Incertidumbre en el horizonte
Miguel Ángel Velázquez
U
n viejo cuadro con el retrato, muy mal logrado, por cierto, de Benito Juárez, y que tenía cerca de seis años desaparecido de las paredes de la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, retornó a su lugar luego de que la mayoría de las cosas que hacían de ese despacho el personalísimo lugar de trabajo de Miguel Ángel Mancera fueran saliendo poco a poco, discretamente, lejos de los ojos de empleados y visitantes, como haciendo el camino de la partida.
El próximo lunes, desde la ventana que da hacia la Plaza de la Constitución y la avenida 20 de Noviembre, otros ojos habrán de mirar hacia el Zócalo, y aunque allí dentro nada cambie, todo habrá cambiado para Miguel Ángel Mancera, quien tal vez para entonces podrá tener un poco más de certeza en su futuro, hoy aún resbaloso, inasible.
Mancera confió en la derecha panista, pero el miércoles por la noche los azules rechazaban la posibilidad de aceptarlo como candidato al Senado, es decir, la alianza que él creó, en la que apostó todo, lo desconoce, aunque haya servido para que esa organización, el PAN, pudiera tener una posibilidad de competir en la elección que viene.
Los panistas han logrado, incluso, construir el argumento de la traición. El próximo sábado, o muy posiblemente antes, los azules enterarán a Mancera de ese rechazo. Le dirán que si se coloca como candidato, algunos panistas de cepa, y otros más, se irán del partido, lo que debilitará la muy lejana posibilidad, dicen las encuestas, de que Anaya se convierta en presidente de México.
La decisión azul, a ojos vistas, pondría en riesgo la alianza entre amarillos y azules, pero eso no se piensa en el PRD, y menos aún en el PAN. A la tribu de los chuchos les importa un comino lo que pase en el futuro inmediato del aún jefe de Gobierno, mientras los panistas, para sostener la alianza, han elaborado un plan que no deja solo a Miguel Ángel Mancera, pero lo envía a hacerse cargo de un mesa sin futuro en la que se analizarían las ventajas, dicen ellos, de un gobierno de coalición.
Es una salida de emergencia que no da para ningún lado, pero que quita del panorama al jefe de Gobierno. El domingo, aunque si las cosas se arreglan, el sábado, Miguel Ángel Mancera rendirá un último informe de la situación de la ciudad después del sismo, y se espera que en ese acto anuncie que deja el Antiguo Palacio del Ayuntamiento.
Las formas aún no se definen, pero es muy probable que a más tardar el viernes, la secretaria de Gobierno deje el cargo. Ya se ha despedido de sus colaboradores, según nos cuentan. El puesto lo ocuparía José Ramón Amieva, titular de la Secretaría de Desarrollo Social, quien se encargaría de la jefatura de Gobierno en caso de que Mancera pida permiso por tiempo determinado; de lo contrario, la designación de un jefe de Gobierno sustituto estaría en manos de la Asamblea Legislativa, y eso sería ir a una complicación mayor.
Total, todo indica que para iniciar la semana este horizonte confuso para el jefe de Gobierno podría despejarse, aunque en ello vaya su futuro político. Como dirían algunos viejos amigos: avísenle a Miguel Ángel Mancera que mucho azul mata.
De pasadita
Ahora que el gobierno rectifica y que los dineros para la reconstrucción de la ciudad por el sismo del 19 de septiembre ya no estarán en manos de la trinca infernal (Luna-Toledo-Romero) hay un poco de tranquilidad entre los afectados por el fenómeno natural, pero qué bueno que se les quitó la posibilidad de manejar el destino de recursos. Esta vez la iglesia no quedó en manos de Lutero.

jueves, 14 de diciembre de 2017

El peso de AMLO en la ciudad de México

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Un candidato sin conciencia tricolor
El frente, irresponsabilidad histórica
Miguel Ángel Velázquez
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al vez sea porque los partidos de la derecha no han presentado un candidato que convenga a la gente de la ciudad, desde que el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas ganó la elección, pero lo que sí es seguro es que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, su orientación política y sus resultados aún pesan, definitivamente, en el electorado.
Hoy el panorama no ha cambiado. La derecha priísta supone que un nuevo nombre para la candidatura limpia la memoria negra que se tiene en la capital del país sobre su permanencia en el poder, y otra vez se equivoca. El joven Arriola no sólo no conoce la ciudad, también es ignorante del partido que lo postula, o cuando menos eso aparenta.
Casi al principio de la semana se lanzó, como habíamos dicho, a la sede de la Confederación Nacional Campesina, en un tour por los panteones priístas, que incluyeron la CTM, pero que todavía no toca al movimiento territorial, donde aún hay vida, y sin ambages dijo que era esa confederación la que había mantenido la fuerza de la organización en la ciudad, cuando la CNC no tiene ni representante en la capital.
Peor aún, afirmó que los triunfos del PRI en tres delegaciones se debieron al actuar del grupo partidista campesino, cuando es sabido que, por un lado, hubo ayudas extrapartido que aportó para esos triunfos, y por otro, que la única fracción del PRI que trabajó en esos lugares fue, precisamente, el movimiento territorial, y no el campesino.
No se le puede pedir a un no priísta que conozca la historia de ese partido, y menos cuando la candidatura nada tiene que ver con la presencia política o burocrática de Arriola en la Ciudad de México. Pretender que se puede ganar a partir de encuestas prefabricadas o de la realidad virtual salida de las computadoras es otra de las perversidades priístas que muchas veces matan lo que podrían ser grandes carreras políticas.
Para el PRI no hay augurio bueno si se considera como meta ganar la jefatura de Gobierno, pero mucho harán los protagonistas de esta aventura si logran que su partido llegue a un tercer lugar, después de presentar una candidatura débil que se encapsula en los reductos del partido, y que parece temer, quizá por desconocimiento, a salir a las calles de esta ciudad.
De pasadita
Para el PRD y para el PAN la mezcolanza política que hicieron con su frente es un hecho histórico. Y sí, es histórico e irresponsable, cuando menos para el PRD, porque la historia, con nombre y apellido, recordará que fueron ellos, los actores de este capítulo de la contienda por el poder, los que han querido llevar a la derecha a la Presidencia de la República, con todo lo que eso significa.
Eso lo tendrá que calificar el relato de estos días como una irresponsabilidad del PRD, que, en esta ciudad, perderá aunque gane. Y es que en ese escenario le tendría que abrir espacios a los azules, que por sí solos nunca podrían alcanzar, como por ejemplo en el aparato de gobierno, donde ni soñando podrían llegar, cuando menos ahora.
Lo que parece que nunca se entendió por parte de los amarillos es que la Ciudad de México no vota por la derecha, y eso seguramente quedará refrendado en las elecciones que vienen. Hoy en la ciudad no se habla de que el PAN se haya ladeado a la izquierda, pero sí se asegura que el PRD se empanizó, es decir, se contaminó de derecha. ¡Gracias, chuchos!

jueves, 14 de septiembre de 2017

Monreal y el canto de MC

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El cuate de Dante
Escándalos como bandera
Miguel Ángel Velázquez
P
ocos días antes de que se diera a conocer la tan criticada consulta de Morena para tener seguridad en el nombre de quien podría llevar su bandera a la elección de jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Dante Delgado, líder del Partido Movimiento Ciudadano, llevó a Ricardo Monreal a un acto con sus bases en el que casi lo dio como candidato al gobierno de la capital.
Como que para ese entonces el delegado de Cuauhtémoc, que derrama lagrimas de cocodrilo por el dolor que dice sentir al dar la espalda a Morena, ya tenía idea, por los números en las encuestas reales, y no precisamente las que él mandó hacer, que la opinión de la gente, la que fuera, no le sería favorable, sobre todo porque en las últimas mediciones su nombre ya no encabezaba la lista.
La reunión de la que hablamos se celebró en las oficinas de Movimiento Ciudadano, en las calles de Luisiana, de la colonia Nápoles. Allí, a la izquierda de Dante, quien dice a quien quiere oírlo, y a quien no, que él es el cuate del alma de Monreal, estaba el zacatecano sonriente, seguramente halagado por las loas que en su favor tiró Delgado.
Para todos quedó claro que ese partido iría a ciegas en apoyo de Monreal. Total, en ese partido se hace lo que Dante manda y nada más. Para entonces Monreal ya era más naranja que moreno. La puerta de salida se había construido, precisamente allí, en las oficinas centrales de MC, y si eso no se ha declarado públicamente es porque la medición de los impactos mediáticos del me salgo, no me salgo de Morena le reditúa más, que anunciar su ingreso a la única organización que hasta ahora, se dice que no habrá otro, le abre la puerta para que alimente su ego, y al que, al final de cuentas, desprecia tanto que no se conforma con esa bandera y esperará al menos una semana más para tratar de convencer a otros partidos para que le den cobijo para la elección.
De cualquier forma, lo más interesante será que Monreal compita, y que se dé cuenta, por fin, de qué es esto que se llama Ciudad de México, pero debe tener en cuenta que aliarse con quien sea, para dar de comer al ego, no hará que la gente de la capital del país deje de preguntarse ¿y de qué se puede uno acordar del gobernador de Zacatecas que no sean escándalos, ciertos o falsos, pero escándalos al fin, y de qué se puede uno acordar del paso de Monreal por la Cuauhtémoc, que no sean escándalos?
El juego no ha terminado, aún faltan algunos episodios que por más reñidos que nos parezcan deberán tender a conciliar la política con la gente de la Ciudad de México. Así que ojalá que lo que venga, sea de donde sea, sirva para ir adelante. Nada más.
De pasadita
Entonces, las razones del frente que ayer se presentó en el INE podrían ser simples acuerdos, que con levantar la mano en las sesiones hubieran mostrado la conformidad de las partes, y es por ello que nos queda claro que tampoco se trata de que PRD, PAN y MC busquen unir la fuerza de sus bases para la contienda por la Presidencia de la República, porque no les alcanza, y entonces –¡qué barbaridad!– lo que está a la vista es que estos organismos tienen en mente juntar sus dineros –recursos públicos, muchos recursos públicos– para comprar la elección. Y eso que hoy sólo parece un peligro puede ser una realidad con resultados desastrosos para todo el país, por lo que nos parece que es urgente que a toda costa se impida esta práctica, que ya ha significado mucha desgracia para el país. Así es.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Metro: ¿privatización sobre ruedas? .- Miguel Ángel Velázquez

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Dejar caer para poder vender
El presupuesto federal, pretexto

U
na ulterior intención que nunca se ha descartado, pero que ahora cobra impulso, dada la situación crítica de las finanzas del país y los recortes presupuestarios que se aplicarán a esta ciudad, es sin duda la intervención de la iniciativa privada en rubros que comprometen la disposición de los servicios que debe entregar el gobierno a la gente.
Se llama así, llana y lisamente: privatización, y el asunto es tan grave que parece que las bandas de operación de los gobiernos se han ido achicando a tal grado que, cuando menos en apariencia, el único callejón de salida para no paralizar los trabajos gubernamentales es la participación, de una u otra manera, de la iniciativa privada en las labores propias del quehacer oficial.
El ejemplo que nos enseña hasta qué punto se puede llegar en ese afán de cumplir con las metas neoliberales se puede hallar en el desmantelamiento y posterior venta de casi toda Pemex. La estrategia que se utilizó para dar cauce a la participación de la iniciativa privada en ese recurso que alguna vez fue de la nación fue dejarla caer.
Se ha dicho hasta la saciedad qué tan importante era la participación económica de la paraestatal en la subsistencia del país, de todos los recursos que producía la empresa y que formaron parte, durante mucho tiempo, del pilar que sostuvo la economía de México.
A Pemex se le quitaban todos sus recursos y nada se le invertía. La empresa, así, fue cayendo en un deterioro cada vez mayor, cada vez más difícil de compensar, cada día más alejado de los presupuestos. Total, llegó el día en que el remedio era tan caro que sólo el dinero de los capitales monstruos podía evitar su desaparición total, y Pemex quedó reducida a casi nada, pero aún existe.
Algo muy parecido sucede con el Metro de la Ciudad de México. No sólo es el deterioro evidenteñ también se trata de la ampliación de las líneas que para su director, Jorge Gaviño, debe hacerse a como dé lugar, porque es imperiosa la necesidad de dar el servicio a muchísima gente, y para eso, advierte, la ampliación de la línea 9 se hará, incluso con la participación de la iniciativa privada.
Para Gaviño, por lo que se ve, la situación de la red no le importa. Su idea es sacar adelante la ampliación de la línea 9, a la que le podríamos llamar la línea neoliberal, para tratar de hacerla diferente a las otras, y desde luego para identificar a quienes tantos afanes empeñan para que esa parte del sistema se logre.
En fin, el pretexto ya lo dio el presupuesto federal, y ahora sólo queda meter en esa parte del Metro a la iniciativa privada, que no juega a perder, no es su naturaleza, y buscará obtener las ganancias que su inversión imponga, y que deberá pagar el usuario. Nada, el esquema perfecto.
De Pasadita.
Dos muy importantes situaciones se dieron esta semana: la jefa delegacional de Tlalpan, Claudia Sheinbaum, a la que se trató de impedir el paso a una reunión con los diputados de la Comisión de Cuenta Pública de la Asamblea Legislativa, burló, con discreción e inteligencia, lo que parecían retenes. Luego se le hizo esperar y esperar para que la comisión la recibiera, y al final no se pudo juntar el quórum requerido para que la reunión tuviera efecto, digamos, legal, pero sí llegaron algunos personajes, como el hijo del ex delegado Higinio Chávez, quien se enfrentó a la delegada. Bueno sería que en la Asamblea Legislativa se ofreciera una disculpa a la funcionaria por las ofensas de que ha sido objeto.
La otra: hay quien asegura que el destino del Invea está escrito y que no sobrevivirá, pero, por lo que se vio el martes pasado, aún se le mueven las dos patitas. Cosa de mirar el poder de convocatoria de Meyer Klip. Al informe del organismo acudieron el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera; Alejandra Barrales, Héctor Serrano, Manuel Granados, Édgar Elías Azar y Eduardo Rovelo, entre otros muchos. ¿Qué nos quiso decir Meyer?

martes, 21 de julio de 2015

Seguir a Morena .- Miguel Ángel Velázquez

Xóchitl Gálvez, Patricia Mercado y Josefina Vázquez Mota

Manejar por la derecha
Sueño desvanecido

E
l día después del final de la historia de la izquierda en el gobierno del Distrito Federal, varias organizaciones, principalmente vecinales, han comenzado un acercamiento real, de identificación política, con Morena.
Luego del proceso electoral pasado, cuando el voto advirtió que los habitantes del la capital preferían, y prefieren, el camino de la izquierda, la respuesta de la administración del DF, encabezada por Miguel Ángel Mancera, fue instalar dentro y fuera del gabinete a personajes como Patricia Mercado, Amalia García y los Chertorivski, padre e hijo, y nos hace entender que el mensaje de la ciudadanía si llegó a los oídos de los gobernantes de la ciudad, pero se entendió al revés.
Para todo mundo está claro, menos para los asesores de Mancera, que la ciudadanía dijo por la izquierda, pero todo nos hace pensar que la respuesta del gobierno a la demanda de la gente fue mejor por la derecha, y aquel sueño que narraba la lucha de gran cantidad de gente por hacer del DF la gran ciudad de las libertades, la muestra de que la izquierda puede lograr gobiernos que trabajen por la igualdad, con la participación de todos, pero con la rectoría del Estado, se esfumó por más bien que lo hubieran hecho los gobiernos de ese signo.
Debido a ello –es decir, al buen gobierno de cuando menos los pasados 18 años, contando los tres primeros de Miguel Ángel Mancera– es que las organizaciones fuera de los partidos políticos, pero con obvia inclinación hacia la izquierda, han decidido acudir a Morena. Las primeras que lo han hecho de forma abierta son las que están en contra de la construcción de más complejos habitacionales en algunas partes de la ciudad, pero hay otras que ya han empezado a trabajar para desligarse de cualquier vínculo de trabajo con el gobierno de la ciudad.
Y eso, que el gobierno ya no sea interlocutor válido para buen número de gente, también se lee así en los grupos políticos que forman el PRD y hay un desprendimiento real que podría afectar los trabajos de lo que queda de ese muy dañado instituto político, que bien podría convertirse en minoría que nada pudiera hacer por los deseos de Mancera para cambiar algunas leyes que forman parte de sus planes de desarrollo para la ciudad.
Esa idea, lograr que Morena se convierta en mayoría en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y que desde allí se tracen caminos firmes para que al finalizar el gobierno actual la ciudad vuelva a tener un gobernante de izquierda, es una de las tareas de mayor trascendencia para el naciente partido. Por eso debe tener cuidado cuando a las puertas de la organización toquen ciertos personajes que no encontraron forma de sobrevivencia en el PRD y ahora buscan meterse a Morena, donde desplegarían todo el mal con el que también dañaron a los amarillos. ¡Cuidado con eso!
De pasadita
Parece que no, pero quienes están dentro aseguran que el GDF se ha convertido en un gran escenario de guerra, donde sólo hace falta que alguien dispare el primer tiro para que se inicien las hostilidades. Por lo pronto, está claro que Alejandra Barrales está en la Secretaría de Educación para tratar de retomar el camino. Y es que hace tiempo un par de personajes de buen tamaño, montados en una Suburban, iban, ya avanzada la noche, a darle la noticia de que ella era la candidata de su partido para buscar, en la elección de hace tres años, la jefatura de Gobierno de la ciudad. Entonces algo sucedió que hizo que los personajes regresaran sobre sus pasos, sin hacer el anuncio. Hoy Barrales sabe con exactitud que la competencia está abierta y que cuando menos Patricia Mercado y José Ramón Amieva están en la competencia. Así está el clima en el DF.

Green Go