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jueves, 18 de noviembre de 2010

El lenguaje del silencio Sergio Conde Varela Abogado


Algo muy importante desde el punto de vista social está pasando no sólo en nuestra ciudad sino en el estado y en el país entero.

Durante mucho tiempo, personas, instituciones, asociaciones y diferentes grupos, han levantado su voz denunciando, señalando, pidiendo, ante los órganos competentes de los tres niveles de gobierno que cese esta descomposición social que ha sido producida por los integrantes de la llamada antisociedad.

Prensa, radio, televisión han sido los medios que han llevado puntualmente los sinsabores, dolores y angustias de una sociedad cada vez mas golpeada y abandonada a su suerte por quienes deberían de cumplir con el juramento que hicieron al tomar las riendas del gobierno de ejecutar lo que la ley manda y el sentido común exige.

Sin embargo, cada día el problema se complica de tal manera que las voces poco a poco han bajado su denuncia frente a la política de brazos cruzados que se ha observado y sus voces se van perdiendo entre el fuego y balas de las metralletas y los ayes de dolor que han quedado en las calles, barrios y colonias de ciudades como la nuestra y de muchas más a lo largo y ancho del país.

La denuncia, las manifestaciones, los desplegados, las impugnaciones a los órganos gubernamentales a través de los días han sido poco a poco sustituidos por algo muy peligroso y sumamente poderoso que es el lenguaje del silencio.

La gente está agotada de que se le diga mediante el discurso que se está haciendo mucho y en la práctica nada acontece. Se tiene mucho tiempo que únicamente las intervenciones o son para minimizar el grave problema de la inseguridad o para dar cifras y datos muy distantes de una realidad lacerante que se vive y que hoy ya ni siquiera sonrisas de incredulidad producen.

Poco a poco, la sociedad está aprendiendo a callar, porque sabe que sus anhelos no quieren ser resueltos. No hay voluntad ni política ni administrativa para solucionar las necesidades públicas y el gran caudal que se gasta según esto en brindar una seguridad que el pueblo no percibe, sólo ha producido el aumento de un presupuesto de egresos dadivoso cuyas finalidades para lo que fue autorizado, brillan por su ausencia de manera lamentable.

La ciudadanía sabe que la voluntad gubernamental para la solución está afectada por la ausencia de resultados y por eso calla. Esto no significa que por ello haya conformidad, no, el silencio denota que el pueblo está cansado de pedir, solicitar soluciones y estas no aparecen y desde luego que en este silencio hay un lenguaje que se percibe y se comunica en un ambiente de inseguridad, de éxodo de mexicanos y de atroces actos antisociales que no tienen freno.

El pueblo calla porque en él, algo grande se va a producir y algunos trasnochados piensan que si calla otorga, pero esta frase ya ha sido sustituida por otra: “el que calla, no dice nada” y en el caso de Juárez y otras metrópolis de México, las manifestaciones de médicos, periodistas, maestros y estudiantes universitarios, grupos diversos de la sociedad civil, han sido hechas en los términos constitucionales y han sido sin resultados y eso ha generado que se opte por el silencio que ha producido ya una densa y desconocida atmósfera que rodea con misterio este problemas de muerte e inseguridad.

Desde luego que para la gente no pasa desapercibido que se han importado miles y miles de armas, que se mueven grandes cantidades de dinero y que unos grupos tratan de imponerse sobre los otros, sin embargo hay una confrontación silenciosa en todo esto. Los que piensan en los valores y los que se burlan de ellos, los que le apuestan a la muerte y los que creen y defienden la vida, los que diseñan la esperanza de una vida mejor y los que solo quieren destrucción, fuerza y violencia. El grupo del silencio cree en la vida, en los valores y en la esperanza y nadie podrá arrancárselos. El tiempo hablará sobre esto, de verdad.

jueves, 11 de noviembre de 2010

El desafío del oro Sergio Conde Varela Abogado


Hace unos días, los mercados financieros internacionales empezaron a palidecer. La razón por la cual se les fue la sangre hasta los pies, fue la noticia medio velada y medio abierta de que se estaba pensando seriamente regresar al famoso y semiolvidado patrón oro como base de apoyo de la moneda.



Desde luego que nosotros no somos expertos en estas materias, pero sí nos llamó la atención que se empezara a especular sobre la conveniencia que se volviera al antiguo sistema de que sólo debía circular la moneda que tuviera apoyo en el oro. Los juarenses y chihuahuenses que batallábamos por la lucha por la vida en diferentes frentes en 1965 sacamos del baúl de los recuerdos, que en ese año Charles de Gaulle primero general francés ameritado de la Segunda Guerra Mundial y después presidente de Francia, reunió a más de mil periodistas en el Palacio del Elíseo, para decirles en esa conferencia de prensa que se debía retornar al patrón oro del siglo XIX y poco después de esa declaración, su ministro de finanzas siguió diciendo en otra conferencia ante 3 mil jóvenes estudiantes que sólo el oro podría detener la caída del sistema monetario mundial.

A partir de esas declaraciones la turbulencia que se les vino encima a los países y no se sabía como detenerla. El sistema monetario internacional empezó a temblar y comenzaron a circular muchas historias. Unas ciertas y otras rayando en leyendas de comentarios de café.

Se hablaba de que algunos países fuertes se habían aprovechado de que no se certificaba la cantidad de dinero que circulaba con respecto al oro que se tenía y eso sólo favorecía a sus economías mientras que los otros pueblos tenían que someterse a cuidadosos escrutinios para que no lanzaran billetes al por mayor, ya que se argumentaba producirían efectos devastadores a la economía mundial.

Después del “affaire” de De Gaulle, las naciones interesadas se reunieron en Centroamérica y ahí después de fuertes discusiones entre los ministros de hacienda de los países fuertes (parecidos a los de hoy conocidos como el grupo de los 8) y las naciones no tan fuetes, se lanzó la idea de que debía cambiarse el patrón oro por el de “papel oro” que consistiría en que al apoyo de la moneda no estaría sujeta al metal áureo, sino al hecho de que se apoyaría en los bienes inmuebles que tuviera cada nación.

Desde luego la descabellada idea fue destrozada por los hábiles argumentos de algunos secretarios de hacienda, entre otros el de Antonio Carrillo Flores que entre seriedad y sonrisas puso el ejemplo extremo a través de una pregunta: ¿Qué pasaría si los Estados Unidos se negaran a pagarle a don Antonio un dólar… tendría que acudir a un edificio público para sacar un ladrillo que costara ese dólar y saldara su cuenta? Francamente por inoperante se desechó de plano la idea de respaldar el famoso papel oro, por ser una salida sin apoyo a las crisis que se estaban viviendo.

Con los anuncios hechos, necesitamos que el actual Secretario de Hacienda nos diga, nos informe, cómo es su obligación, qué es lo que está pasando en este asunto, porque eso, si es cierto, va a hacer que vibren las estructuras actuales y se cambien muchos paradigmas de todos tipos que hoy están vigentes. Los juarenses y chihuahuenses que también somos mexicanos exigimos una información apegada a la verdad y profesional. No se diga más.

martes, 2 de noviembre de 2010

El futuro imperfecto Sergio Conde Varela Abogado


Este modo gramatical es uno de los mas usados por los políticos y gobernantes mexicanos. Desde luego es sumamente conocido también por los miles y miles de juarenses que por 3 años hemos vivido la más infame pesadilla hecha realidad, en la cual más de 7 mil personas han sido acribilladas, negocios cerrados, huérfanos por doquier, impuestos y cuotas de Hacienda y las descentralizadas a rajatabla.

En efecto, “haremos, emprenderemos, combatiremos, realizaremos, ordenaremos”, son verbos sometidos al futuro imperfecto, utilizados desde hace muchos años por los gobiernos priístas y que ahora los panistas no sólo no los han desechado sino que los han utilizado como si fueran un salvavidas para no enfrentar la difícil situación por la que atraviesa nuestra ciudad, el estado y desde luego el país.

No crean ustedes amables lectores(as) que la lista anterior de verbos se acaba en esa enumeración, no, su número es cuantioso y se utiliza de manera constante y permanente en nuestra frontera, para sembrar esperanzas que lamentablemente nunca han llegado a ser realidad.

Cuando se escucha “combatiremos a la antisociedad con todos los recursos” el ciudadano común dice cuándo, dónde, por quién, cuánto cuesta, y otras preguntas por el estilo, las cuales no tienen hasta la fecha ninguna respuesta seria, lamentablemente.

Algunos politólogos y académicos pensaban que esos verbos sometidos al paso del tiempo se iban a desgastar y a situarse en otro modo gramatical como “emprendimos, hicimos, combatimos, realizamos, ordenamos y triunfamos” pero en la realidad esto no se ha dado.

Y el asunto que ha trascendido las fronteras nacionales es que en el caso de la inseguridad y de los problemas económicos, no se trata de palabras, frases o discursos engarzados de acuerdo a las reglas de la retórica, sino de acciones sometidas a un procedimiento técnico para la resolución de problemas, con tiempos, programas y responsables, sometido todo ello a la conciencia colectiva para que sepa a qué atenerse.

Lo que hemos vivido los juarenses, chihuahuenses y buena parte de mexicanos es resultado de una manifiesta improvisación para resolver problemas de la magnitud de los que vivimos. Se habla de una estrategia la cual sólo conocen unos cuantos porque se dice que es de pronóstico reservado y que no se puede dar a conocer a la opinión pública. Lo cierto es que de la logística se habla de ella, pero nadie es el responsable para que den resultado los operativos. Los juarenses queremos saber qué personas deben respondernos del respeto a la vida, al patrimonio, a la seguridad, y dichos personajes responder técnicamente con las soluciones que deben estar frescas y actualizadas. Esto lo reclaman los hechos por los que atravesamos y además queremos saber los antecedentes de las personas que ocupan esos puestos.

Debe saber el gobierno en sus tres niveles, que los juarenses estamos hartos de las improvisaciones en los puestos públicos y del amiguismo que ha sido el fracaso total de los gobiernos.

Los superiores deben responder y mostrar los antecedentes y capacidades de los funcionarios designados, porque se ha dado el caso de que muchos de los ex funcionarios, al terminar, en lugar de ser llamados a cuentas lo único que se hace es quemarlos en los medios sin que se hagan las cosas que se requieren para que no se vuelvan a presentar los problemas por los que hoy atravesamos.

Ya el pueblo no quiere que se le hable en futuro imperfecto. Lo que se quiere es que haya seriedad en los programas y planes y que los responsables sean capaces de resolver los asuntos de sus carteras, con antecedentes serios en la función pública y sometidos con regularidad al escrutinio popular, para que en caso de que los planes no funciones sean sustituidos rápidamente por otros que tengan la capacidad no solo teórica sino en la acción, que es de lo que adolece el gobierno frente a los retos que se le presentan. Nada más.

miércoles, 20 de octubre de 2010

La indefensión social Sergio Conde Varela Abogado


El estado de indefensión social es aquel en el cual, la sociedad no tiene defensa. Ese estado de manera continua aparece en nuestra ciudad, en nuestro entorno de cada día.

Y lo anterior lleva a la comunidad a que se le crispen los nervios y empiece a sentirse ahogada por tanta indiferencia oficial hacia quienes no han podido o no han querido salir de ella, por tener en la misma sus afectos, sus trabajos y la esperanza de que las cosas cambien.

Es notorio el hecho de que miles de juarenses han salido de nuestra frontera, es más, muchos de ellos económicamente productivos, ya han formado alianzas en la vecina ciudad para emprender tareas y realizar proyectos que les permitan vivir una vida digna, privilegio que se les negó aquí en Juárez porque las esferas de gobierno no pudieron o no quisieron cumplir con el cometido legal que tienen de brindar seguridad al pueblo.

No hay forma de defenderse porque no hay voluntad política y administrativa para resolver los problemas que tenemos desde hace muchos pero muchos meses, convertidos ya en años. La Constitución en Juárez es letra muerta.

Las leyes que de ella emanan para el bien público no se observan.

Los pagos a los organismos descentralizados como el IMSS, el Infonavit, La Junta Municipal de Agua y Saneamiento, la CFE, y los servicios concesionados como el gas, nadie puede detener su carrera de alzas considerables y la gente con la crisis encima lo único que comenta es que no sabe por qué sucede esto, cuando hay millonarios que si tuvieran sensibilidad social, en un abrir y cerrar de ojos, podrían transformar el desierto nacional en un vergel.

Los representantes populares, en especial los federales, se han caracterizado por acudir sólo a nuestra ciudad cuando hay eventos políticos, pero ninguna justificación tienen sus elevados salarios que son una ruidosa cachetada para los juarenses que se afanan con muchas horas de trabajo para completar el diario sustento, porque el tiempo que llevan en sus cargos no ha sido para producir una sola ley que beneficie a esta acorralada frontera.

Decíamos que la indefensión es manifiesta, porque el ambiente que se vive es de pánico, de amenaza cumplida, de extorsión manifiesta y de muerte brutal. Las instituciones obligadas a ello, le han negado a los fronterizos el cobijo del derecho que muchos años se gritó y que ahora sólo produce sonrisas. Quizás de nuestra ciudad salga la iniciativa de que se cierren las instituciones en las cuales se imparte el derecho, porque éste lo han convertido en sueños guajiros.

En compañía del estado de indefensión se encuentra la irresponsabilidad histórica de quienes no han pasado los dedos de la inteligencia por la piel de nuestra querida frontera.

Regularmente no se pone orden en las áreas públicas que requieren de inmediato de soluciones.

Pasan los días y se piensa que se vive en otros tiempos y que los problemas se resuelven solos. Pues no es así, más de 7 mil muertos en 3 años, más de 6 mil negocios cerrados, más de l80 mil juarenses desterrados, fraccionamientos amurallados y produciendo abigarrados movimientos de automóviles en las pocas arterias amplias que existen ; la ausencia del respeto a la vida, la propiedad y la integridad personal, son ejemplos vivos de que esto se resquebraja frente al dejo y la apatía, y parece que fuera adrede.

Los organismos intermedios han levantado su voz, los universitarios, los periodistas, los ruteros, los vendedores, los dueños de diferentes giros de negocios; las sociedades de padres, las direcciones de las escuelas y un sin fin de organizaciones de la sociedad civil, a quienes no se les ha dado puntual respuesta a sus peticiones debidamente fundadas.

En atención a esa indiferencia marcada, conviene que se salte al orden internacional y se busquen los apoyos que el sistema no le ha podido dar a miles de personas azotadas por este flagelo de tantas caras y que se salga cuanto antes de este lamentable estado de indefensión social.

viernes, 15 de octubre de 2010

El ejemplo chileno - Sergio Conde Varela - Abogado


El rescate de 33 mineros en la República de Chile, rodeado de familiares, médicos, rescatistas, medios de comunicación y la atención de la comunidad internacional en torno a ese doloroso hecho, debe tener una repercusión importante en nuestro querido Juárez, la ciudad más violenta del orbe.

En efecto, el ejemplo de la sociedad chilena del respeto a la vida de 33 seres, dedicados a sacarle riqueza a las entrañas de la tierra, deberá estrujar la conciencia de quienes no tienen el menor respeto por la existencia humana y a quienes se les hace fácil violar el mandamiento divino de “No matarás”. Todos los sectores de aquel lejano país, mostraron su solidaridad en torno a la desgracia y accidente de los mineros que quedaron atrapados entre toneladas de tierra y roca.

A más de 622 metros de profundidad se tuvieron que realizar las labores de salvamento y desde el Presidente de la República chilena, hasta los más esforzados compañeros de los mineros atrapados, no desmayaron para salvar esas vidas. Fueron más de dos meses en los que se batalló duramente para vencer todo tipo de problemas y el 12 de este mes, empezó a despuntar el triunfo con el rescate inicial de Florencio Ayala y Mario Sepúlveda.

Ojalá y esta noticia que ya corre por todo el mundo, llegue y estruje las fibras sentimentales de quienes en nuestra tierra han privado de la vida a más de siete mil personas y en México, nuestro país, 28 mil difuntos por homicidios calificados, según datos oficiales.

Choca contra el sentimiento del respeto a la existencia humana, el hecho de que sin cumplir con el estado de derecho y frente a la apatía de las autoridades, se haya desatado sin impedimento alguno esta masacre de tantos miles de personas y que la indiferencia haya caracterizado estos 4 años pasados a quienes se supone protestaron cumplir con la ley.

Muchos juarenses al observar el rescate de los mineros, tomaron con profundidad de conciencia, la respuesta de todo un pueblo para proteger la vida de un pequeño núcleo de su pueblo. De inmediato se sintió la alegría que cualquier persona normal siente cuando se salva una vida y se respeta la integridad de una persona.

Lamentablemente en nuestras calles, han caído periodistas, maestros, estudiantes, personas que por el destino los tocó atravesar o estar cuando las metralletas daban de si en contra de otros y que sin deberla ni temerla, cayeron abatidos y perdieron la vida dejando familias, huérfanos y un sentimiento de la sinrazón por esa perdida.

El ejemplo chileno nos debe servir a los mexicanos, chihuahuenses y juarenses, de lo que es capaz la solidaridad humana para la protección de vidas socialmente útiles.

A una sola voz de ayuda, no se escatimaron esfuerzos económicos, técnicos y humanos para emprender todos los trabajos indispensables que fueran coronados por el éxito para que esas personas pudieran de nuevo respirar con libertad, los nuevos aires a que los llevó esa solidaridad humana.

Desde luego que con el paso del tiempo, vendrán las narraciones de los esfuerzos que hicieron los atrapados y los rescatistas y quizás no tarden los montajes cinematográficos del hecho, hoy conocido mundialmente, pero importa mucho la actitud de la gente en torno a la manifestación del respeto por la vida.

No dejaron abandonados a su suerte a los mineros sino que sin escatimar recursos, como anotamos, pusieron todo el empeño y la voluntad para que la vida triunfara sobre la muerte y la esperanza sobre el desgano y la apatía.

No es posible que ese hecho no nos enseñe a los juarenses. Es tiempo, estamos en él, para que entendamos que la vida es el don mas preciado que tenemos los humanos y que debemos luchar porque ese bien sea respetado; solo así podemos enfrentarnos a los retos que tengamos.

La lucha por la vida de los mineros es digna de alabarse y también merece nuestro reconocimiento la respuesta de toda una sociedad para que 33 de ellos pudieran seguir su caminar por la existencia. Es un buen ejemplo. Digno de imitarse.

jueves, 30 de septiembre de 2010

La gran solución - Sergio Conde Varela - Abogado

Hace unos días en la llamada “Isla del Padre”, en el vecino Estado de Texas, se llevó a cabo una serie de conferencias relacionadas con las adicciones que padecen miles de personas en estos tiempos de inseguridad, de angustia y de injusticia. El problema se refleja en muchas comunidades, especialmente en nuestra querida ciudad calificada como la más insegura del mundo, y en meses pasados como el centro generador de los mayores homicidios del globo terráqueo.

Desde luego que en la reunión indicada los temas fueron variados y los testimonios impactantes, especialmente aquellos referidos a las conversiones de personas que transformaron su existencia, desde una posición antisocial hasta convertirse en seres reintegrados a la vida normal y productiva, de valores materiales y espirituales.

Fueron muchas las ideas que se desprendieron, las sugerencias y los planes de restauración del tejido social que ha sido afectado no sólo por los hechos criminales, sino por las caprichuda e irresponsable apatía de no enfrentarse con decisión, empeño y profesionalismo a una problemática que exige compromiso real, auténtico y no desperdiciar el tiempo como el avestruz, metiendo la cabeza bajo la tierra para no ver los problemas por los cuales atravesamos.

Los deseos de los participantes se expresaron en puntos de vista muy valiosos, cargados de cifras y de métodos tradicionales utilizados para la solución de conflictos sociales; sin embargo, un testimonio se presentó de parte de un hombre cuyo nombre omitimos por razones obvias, que dejó sin aire a buena cantidad de conferencistas y del público que asistió al evento.

El personaje en cuestión, fue el dirigente número uno de las organizaciones antisociales del área este del vecino país y tuvo una conversión cristiana de impacto colectivo estremecedor.

Al terminar el testimonio, la persona empezó a recibir comentarios y preguntas del público y una de ellas, se relacionó con nuestra ciudad. Se le inquirió qué sugería que los juarenses hiciéramos frente a los graves problemas de inseguridad por los cuales atravesamos y él solícito, sin pensarlo mucho contestó que la gran solución para Juárez, era la petición al Creador para que llegara la respuesta.

Sin venir muy cargada de teología la respuesta, sino de una vivencia tremenda por la cual atravesó el ex dirigente, el público se remolinó, unos con incredulidad, otros con curiosidad y los más con un asentimiento tradicional de saber teóricamente qué esa era la gran solución esperada para nuestra ciudad.

Sin embargo, pasando la respuesta dada del dicho al hecho, surge en el horizonte trabajo incesante para muchas personas, especialmente para los sacerdotes, pastores y creyentes comprometidos. Hay una energía desconocida cuando una persona ocurre con voluntad férrea ante Dios en petición de alguna gracia y la respuesta es mayúscula, cuando son miles los que acuden a ese expediente y en el caso de Juárez el camino sugerido por alguien que vivió las circunstancias parecidas a las que hoy vivimos se despejó de manera maravillosa, y posiblemente estemos en el tiempo de intentarlo.

Algunos piensan que al aplicar este tipo de remedios nos alejamos de una realidad que exige otro tipo de respuestas, pero no es así. El camino sugerido es real. Quiéranlo o no, el dueño de este mundo es Dios y quizás no esté muy conforme con lo que aquí sucede y en camino viene la respuesta porque hay muchos creyentes de todas las denominaciones que constantemente han levantado su plegaria para que esto termine y cambie y con seguridad así será.

Tiene razón el converso, solamente el Creador tiene la respuesta y si bien es cierto que por palabras no queda, los encargados de dar respuesta a lo que pasamos no lo han podido hacer, no con declaraciones, no con acciones contundentes. Ha pasado mucho tiempo y el asunto se sigue empantanando, de tal suerte que la solución suprema, debe implementarse y de verdad, no tarda.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Los aguafiestas - Sergio Conde Varela

A ese grupo se une el que esto escribe. Está constituido por intelectuales, historiadores y algunos periodistas y críticos políticos.



Ese grupo, considera que las publicitadas por televisión, fiestas del Bicentenario de nuestra Independencia se van a reflejar en una orgía de color, música e imágenes centrándose todas en el Distrito Federal.

Desde luego que para ello, se ha asignado la no pequeña suma de dos mil millones de pesos, contantes y sonantes. En esa suma se dejó fuera a los estados como nuestro estado de Chihuahua que tuvo lugares y hechos que formaron parte de la época independentista. También se marginó sin pudor alguno al estado de Jalisco, el cual también en la Independencia, tuvo participaciones importantes y a pesar de que Guanajuato ha estado durante algún tiempo bajo el dominio del partido del Presidente, poco margen se le dio para que los destellos históricos brillaran justamente en lugares precisos en los que se dieron los acontecimientos iniciados por los insurgentes de 1810

Todo se ha concentrado en la ciudad de México, en donde poco se vive la inseguridad que padecemos muchas ciudades de nuestra nación. Cómo se sentirá un juarense que en su ciudad no se puede celebrar el bicentenario grito, por la inseguridad odiosa que se vive, que trastorna la libertad e impide el gozo por celebrar una fiesta patria. Hay una diferencia enorme entre el DF y Ciudad Juárez. Al pueblo de Juárez, le ha costado mucho la presencia de cuerpos federales en la pesadilla que se vive y poca solidaridad de respuesta ha habido en las autoridades señaladas como responsables para responder. Mucho menos para proteger a la ciudadanía en el acontecimiento, como la asignación de miles y miles de elementos de seguridad para proteger la fiesta en el DF.

Es cierto que se va a echar la casa por la ventana, pero los estados y municipios, como el chinito, sólo viendo el espectáculo por las televisoras que estarán funcionando por tres horas y media cada una.

Imaginémonos lo que dichos medios de comunicación le van a costar al pueblo de México y después del espectáculo, la cantidad de anuncios que se van a lanzar como cortina de humo para que nos estemos todos los provincianos sin chistar, sin dar muestras de aprobación o desaprobación.

Puede haber mucha algarabía en todo esto y a muchos les encantan las fiestas como las que narramos, pero a otros nos parece mejor que los festejos se diseminaran por toda la república con un presupuesto tan dadivoso y que los debates fueran encendidos en torno al ataque contra nuestra libertad, que se ha despedazado por la ausencia de la protección a las garantías constitucionales que deben ser resguardadas por el Estado mexicano y que pueblos como el juarense ha sufrido un viacrucis interminable por la apatía y la falta de decisiones afortunadas en los negocios públicos de seguridad tal y como es su deber.

Los aguafiestas, no queremos “coco wash” de las bien pagadas televisoras y que las mismas estén vacías de historia. Y…la historia es una pasión, como diría Urueta, porque es una pasión la vida y la vida de muchos mexicanos está alejada de la fastuosidad de estas fiestas, porque sus vidas están acongojadas, sin solución alguna. De verdad.

Green Go