jueves, 16 de septiembre de 2010

Los aguafiestas - Sergio Conde Varela

A ese grupo se une el que esto escribe. Está constituido por intelectuales, historiadores y algunos periodistas y críticos políticos.



Ese grupo, considera que las publicitadas por televisión, fiestas del Bicentenario de nuestra Independencia se van a reflejar en una orgía de color, música e imágenes centrándose todas en el Distrito Federal.

Desde luego que para ello, se ha asignado la no pequeña suma de dos mil millones de pesos, contantes y sonantes. En esa suma se dejó fuera a los estados como nuestro estado de Chihuahua que tuvo lugares y hechos que formaron parte de la época independentista. También se marginó sin pudor alguno al estado de Jalisco, el cual también en la Independencia, tuvo participaciones importantes y a pesar de que Guanajuato ha estado durante algún tiempo bajo el dominio del partido del Presidente, poco margen se le dio para que los destellos históricos brillaran justamente en lugares precisos en los que se dieron los acontecimientos iniciados por los insurgentes de 1810

Todo se ha concentrado en la ciudad de México, en donde poco se vive la inseguridad que padecemos muchas ciudades de nuestra nación. Cómo se sentirá un juarense que en su ciudad no se puede celebrar el bicentenario grito, por la inseguridad odiosa que se vive, que trastorna la libertad e impide el gozo por celebrar una fiesta patria. Hay una diferencia enorme entre el DF y Ciudad Juárez. Al pueblo de Juárez, le ha costado mucho la presencia de cuerpos federales en la pesadilla que se vive y poca solidaridad de respuesta ha habido en las autoridades señaladas como responsables para responder. Mucho menos para proteger a la ciudadanía en el acontecimiento, como la asignación de miles y miles de elementos de seguridad para proteger la fiesta en el DF.

Es cierto que se va a echar la casa por la ventana, pero los estados y municipios, como el chinito, sólo viendo el espectáculo por las televisoras que estarán funcionando por tres horas y media cada una.

Imaginémonos lo que dichos medios de comunicación le van a costar al pueblo de México y después del espectáculo, la cantidad de anuncios que se van a lanzar como cortina de humo para que nos estemos todos los provincianos sin chistar, sin dar muestras de aprobación o desaprobación.

Puede haber mucha algarabía en todo esto y a muchos les encantan las fiestas como las que narramos, pero a otros nos parece mejor que los festejos se diseminaran por toda la república con un presupuesto tan dadivoso y que los debates fueran encendidos en torno al ataque contra nuestra libertad, que se ha despedazado por la ausencia de la protección a las garantías constitucionales que deben ser resguardadas por el Estado mexicano y que pueblos como el juarense ha sufrido un viacrucis interminable por la apatía y la falta de decisiones afortunadas en los negocios públicos de seguridad tal y como es su deber.

Los aguafiestas, no queremos “coco wash” de las bien pagadas televisoras y que las mismas estén vacías de historia. Y…la historia es una pasión, como diría Urueta, porque es una pasión la vida y la vida de muchos mexicanos está alejada de la fastuosidad de estas fiestas, porque sus vidas están acongojadas, sin solución alguna. De verdad.

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