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lunes, 29 de abril de 2013

Marchan por Regina, por 365 días de impunidad y por una justicia en entredicho

Justicia, el clamor durante la marcha a un año del asesinato de Regina. Foto: Noé Zavaleta.

XALAPA, Ver. (proceso.com.mx).- Al cumplirse hoy 365 días del artero asesinato de la corresponsal de Proceso en Veracruz, Regina Martínez Pérez, periodistas del estado, corresponsales del Distrito Federal, la Red de Periodistas de a Pie, amigos de la reportera, activistas y colectivos estudiantiles salieron a las calles del Centro Histórico de Xalapa a exigir justicia y a cuestionar al gobierno de Javier Duarte con la misma frase-sentencia desde el homicidio de la reportera veracruzana: “No les creemos”.
Al igual que en otras 11 ciudades del país, los periodistas de Veracruz rindieron un homenaje a Regina y a los colegas caídos en los últimos años.
En la capital del estado, la concentración fue en la Plaza Lerdo. Ahí, periodistas, estudiantes, activistas e integrantes del Movimiento por la Paz exhibieron cartulinas con consignas contra la Procuraduría de Justicia, bordaron telas con los nombres de las personas caídas por la violencia, llevaron flores como ofrenda a la corresponsal de Proceso y lanzaron mensajes en la plaza pública exigiendo garantías para el libre ejercicio de la profesión.
A la manifestación por el asesinato de Regina y otros ocho reporteros victimados en lo que va del gobierno de Javier Duarte se sumó el periodista y escritor Juan Villoro, quien junto con reporteras de Veracruz fue el encargado de abrir la marcha de protesta.
Alrededor de 350 personas participaron en este acto dominical en el cual las consignas retumbaron fuerte: “Gobierno de Duarte, amigo de la muerte”, “Gobierno fascista que mata periodistas”, “Regina amiga, tus colegas no te olvidan”, “Duarte entiende, la prensa consciente no se vende”, entre otras.
La marcha que bordeó el Centro Histórico, por las calles de Juan de la Luz Enríquez, Zamora, Carrillo Puerto y el Viaducto, tuvo un emotivo momento cuando en el edificio de la Secretaría de Seguridad Pública los fotógrafos apagaron sus cámaras, las depositaron en el suelo y reclamaron al titular de la SSP, Arturo Bermúdez Zurita.
“¡Bermúdez, entiende, no somos delincuentes, Bermúdez entiende no somos delincuentes!”, ahí una decena de fotoperiodistas exigieron al encargado de la seguridad pública de Veracruz que cese el hostigamiento y las declaraciones absurdas en contra de los reporteros gráficos.
A la protesta se sumó un numeroso contingente de la Red de Periodistas de a Pie, encabezado por las reporteras Daniela Rea, Marcela Turati y Elia Baltazar, quienes destacaron la trascendencia de honrar el recuerdo de Regina Martínez en su propia tierra y recordarle al gobierno de Duarte que la sentencia del “robo” como único móvil del crimen, es algo que lastima y enoja al gremio periodístico.
Al regresar a Palacio de Gobierno, estudiantes vestidos de negro y con el rostro cubierto exhibieron cartulinas rojas con el nombre de cada uno de los nueve periodistas asesinados durante la actual administración.
Tras pasar lista de los reporteros caídos, los activistas rociaron pintura roja en la entrada principal al edificio estatal.
Luego plasmaron la palabra “justicia” por donde día a día entran los secretarios de despacho del gabinete ampliado de Duarte de Ochoa.
En la cochera del Palacio de Gobierno –por donde ingresa el gobernador–, las reporteras veracruzanas clamaron el nombre de Regina e hicieron una breve parada en las escalinatas del inmueble.
Por la mañana, la Red de Periodistas de a Pie y amigas de Regina acudieron al panteón Bosques de Xalapa para visitar la tumba de la corresponsal deProceso; depositaron flores y en un círculo todos los asistentes hicieron oración por su eterno descanso.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Filtran foto de ‘El Silva’, presunto asesino de Regina, vestido con playera del PRI

 

Jorge Antonio Hernández Silva, El Silva, presunto asesino de la corresponsal de Proceso, Regina Martínez.
 
 
XALAPA, Ver. (apro).- A unas horas de que rinda su informe de labores el gobernador Javier Duarte, en redes sociales y correos electrónicos de reporteros se filtró una fotografía en donde aparece Jorge Antonio Hernández Silva, El Silva, presunto asesino de la corresponsal de Proceso, Regina Martínez, vestido con una playera roja del PRI y el rostro estampado del mandatario veracruzano.
La fotografía, de mala calidad y tomada aparentemente con un teléfono celular, llegó de forma anónima, aunque la gráfica no deja dudas de que se trata de Hernández Silva quien porta la playera con el rostro de Javier Duarte.
En la imagen se observa a El Silva detrás de las rejillas de prácticas del Juzgado Tercero de Primera Instancia del Poder Judicial del Estado; incluso su pose es similar, semblante decaído y mirada perdida, a la ocasión en que fue presentado en el inmueble de la Procuraduría General de Justicia de Veracruz (PGJE), el 30 de octubre anterior.
El Silva, analfabeta y seropositivo, es a quien el procurador Amadeo Flores señalara como el presunto responsable en el homicidio de Martínez Pérez, ocurrido el pasado 27 de abril.
En la fotografía también se puede apreciar una cartulina blanca, que hace referencia a la Mesa 9 del Juzgado Tercero de Primaria Instancia, con ubicación en Pacho Viejo, en el municipio de Coatepec.
Se ignora si esa imagen corresponde al viernes 2, cuando la juez Beatriz Rivera dictó la formal prisión a Hernández Silva, o al lunes anterior, cuando la Dirección General de Comunicación Social del gobierno estatal difundió un boletín, en donde dio cuenta de una comparecencia en las que familiares de Regina Martínez presuntamente identificaron un reloj café marca Citizen, propiedad de la periodista veracruzana.

martes, 30 de octubre de 2012

“Nada ha cambiado. Sigue la misma mierda que denunciaste”, dicen a Regina Martínez en obituario


Protesta por el asesinato de la corresponsal de Proceso, Regina Martínez. Foto: Yahir Ceballos.
Protesta por el asesinato de la corresponsal de Proceso, Regina Martínez.
Foto: Yahir Ceballos.
XALAPA, Ver. (apro).- En vísperas del Día de Muertos y pasados seis meses del asesinato de la corresponsal de Proceso en Veracruz, Regina Martínez Pérez, perpetrado el 28 de abril, periodistas recordaron el crimen con un obituario a través de las redes sociales.
Guillermo Manzano, exeditor del periódico Horas Extras y extrabajador del periódico AZ, escribió un obituario dedicado a la corresponsal de este semanario, en el cual denunció que la corrupción, la simulación y la inseguridad en Veracruz continúan igual o con mayor intensidad que cuando fue asesinada Martínez Pérez en su domicilio de la capital veracruzana.
Este obituario ha sido replicado en varios portales informativos de Veracruz y compartido en redes sociales.
“Como verás nada ha cambiado desde tu ausencia. Siguen las intimidaciones. Sigue la ineptitud oficial. Sigue la soberbia institucional (soberbia que trata de ocultar carencias, complejos y traumas). Sigue la simulación. Sigue el premio y castigo con dinero. Siguen orejeando los palurdos convertidos en jefes. En fin, sigue la misma mierda que denunciaste, exhibiste y documentaste. Pero también sigue la esperanza. Esa aún no muere”, señaló Manzano en el obituario.
A manera de charla con la corresponsal asesinada, el periodista, hoy retirado de los medios convencionales, le cuenta a la corresponsal de Proceso en Veracruz, que varios de sus colegas han tenido que salir del estado, por presiones y amenazas del aparato gubernamental.
“Quizá ahora que vengas extrañarás a compañeros y amigos tuyos. Ya no están. Se fueron de Veracruz y del país. Huyeron. Tenían miedo de morir. De ser asesinados. Tuvieron miedo de quienes viven de nuestros impuestos. Por eso se fueron. Porque no creen en el discurso oficial, ni en comisiones de protección a periodistas, ni en fiscalías especiales, ni en comisiones de derechos humanos, ni en nada que tenga tufo oficial. Porque para no creer basta ver la uniformidad informativa que ‘trabajan’ los dueños y prestanombres de medios de comunicación. Normal, dirías tú, en un gobierno y un gremio que se revuelca en el copro social”.
En su blog denominado “Ojo de Gato”, Manzano le pide a Regina Martínez pasar por su altar el Día de Muertos, para recoger el número más reciente del semanario Proceso.
“Aunque no fuimos amigos (como muchos que hoy pregonan ese privilegio) compartimos por un tiempo la redacción, el cigarro y el café. Por eso, ahora que vengas de visita, por favor pasa por casa. Ahí, junto a la veladora encendida encontrarás el último número de Proceso, un par de cigarros y una taza de café. No hace falta más para volver a platicar. Hace seis meses te mataron. Hoy lo sé: tus asesinos gozan de cabal salud”, agregó el periodista.
A seis meses de la muerte de Regina Martínez, Guillermo Manzano también le cuenta a la corresponsal que hubo mayor indignación en los medios oficiales y en el gobierno de Javier Duarte por los dos “huevazos” que integrantes del movimiento #YoSoy132 lanzaron a la periodista de Televisa, Adela Micha.
“Por cierto, enterada estás que en nuestro estado la clase gobernante condenó los ataques a la libertad de expresión. La violencia contra periodistas y la intolerancia de grupos hacia quienes ejercen la función de informar. A dicha condena se sumaron el gobierno federal, Televisa, decenas de opinólogos, columnistas, articulistas y caricaturistas de México, Veracruz y Xalapa. La causa: un par de jóvenes osaron aventar dos huevos a Adela Micha. Uno dio en su pecho, el otro ni la rozó. Y este ataque es y ha sido imperdonable. ¿Por qué te ríes…?”, señaló Manzano.
El exeditor de Horas Extras también le comenta a Regina Martínez que muchos de los colegas que asistieron a su velorio y posterior entierro, ya han sido tentados por las prebendas del gobierno de Veracruz.
“Podrás constatar cómo aquellas y aquellos que lloraron por tu muerte te han olvidado. Algunos, incluso, disfrutan de viajes al extranjero a cargo del erario. Pero bueno, dirás que es normal en un gobierno y un gremio que se sustenta de la corrupción. De nuevo tienes razón”.

lunes, 7 de mayo de 2012

Honesta, comprometida y recta. Así era Regina…

Repudian el asesinato de Regina Martínez en Veracruz. Foto: Rubén Espinosa
Repudian el asesinato de Regina Martínez en Veracruz.
Foto: Rubén Espinosa
 
Al noroeste del Cofre de Perote, sobre la zona montañosa del centro de Veracruz, está el pueblo de Rafael Lucio, llamado así en honor de un prestigiado médico xalapeño que investigó sobre la lepra. La comunidad está en un terreno accidentado por el que corren arroyos provenientes del río Actopan.
Ahí, donde se bebe atole negro y se festeja a San Miguel Arcángel, nació Regina Martínez Pérez el 7 de septiembre de 1963. Sus padres, María Lorenza Pérez Vázquez y Florencio Martínez Romero, formaron una familia grande, con 11 hijos.
Regina salió de su pueblo natal para estudiar periodismo en la Universidad Veracruzana. La reportera Susana Solís, corresponsal en Chiapas de los noticiarios de Televisa, entregó al corresponsal de Proceso Isaín Mandujano un testimonio de cómo la conoció a principios de los años ochenta, recién egresada, cuando llegó con otras dos compañeras a este último estado para ingresar al sistema de televisión gubernamental.
“Tras una revuelta para demandar mejores condiciones laborales y no tolerar la censura en la empresa paraestatal Televisión Rural Mexicana (TRM), abandonó ese espacio para incursionar en los medios impresos”. Así comenzó a trabajar en El Sol de Chiapas, donde le pagaban con vales de comida,y posteriormente en Número Uno.
Solís la ubica entre el pequeño grupo de mujeres que empezó a ejercer el periodismo en tierras chiapanecas. La recuerda como una joven seria, muy reservada en su vida privada. Así fue siempre.
Después de cinco años volvió a Veracruz e ingresó al canal estatal Cuatro Más como asistente de la redacción. De ahí se fue al diario Política, fundado y dirigido por Ángel Leodegario Gutiérrez. “Ella y sus colaboradores aguantaron los embates y golpes políticos orquestados por el gobernador Patricio Chirinos y su secretario de Gobierno, Miguel Ángel Yunes Linares”, escribió Juan E. Flores Mateos, amigo y colega de Regina, en uno de los obituarios y memoriales que se publicaron cuando se conoció su indignante asesinato.
“Una mujer honesta, comprometida, recta en el ejercicio periodístico. En un lugar como Veracruz, donde hay pocos espacios para voces críticas y hay de sobra para aquellos que buscan lanzar loas y limpiar botas de funcionarios, Regina le dio seguimiento a temas escabrosos”, ratificó.
(Extracto del reportaje que se publica esta semana en la revista Proceso 1853, ya en circulación)

viernes, 4 de mayo de 2012

Regina Martínez: Impunidad y silencio


Regina Martínez, corresponsal de Proceso en Veracruz. Foto: Octavio Gómez
Regina Martínez, corresponsal de Proceso en Veracruz.
Foto: Octavio Gómez

 
Regina Martínez era una periodista promedio, como la mayoría de quienes ejercen este oficio en México. No era un rostro conocido de la televisión, ni alguien que firmara autógrafos, ni alguien a quien se le viera sentada en los restaurantes codeándose con los señores del poder. Era una reportera forjada a base de experiencia, de nota diaria, que trabajó durante años para el diario La Jornada y después para el prestigiado semanario Proceso, del cual fue corresponsal hasta el día de su muerte. Era de esos periodistas que se ven a diario buscando la información reciente, caminando las calles, conversando con la gente, denunciando y, como en el caso de muchas mujeres, abriendo brecha en su profesión.
Las descripciones que he leído por parte de quienes la conocieron dibujan a una Regina de 49 años, bajita, delgada y discreta, que aunque en apariencia era frágil tenía fortaleza de carácter e integridad profesional. Álvaro Delgado, compañero suyo en Proceso, la recuerda como una “totonaca entera y orgullosa” que fue, “como persona y periodista, un emblema de heroísmo”.
Quise empezar este texto haciendo un acercamiento a las características personales de esta periodista, asesinada el sábado 28 de abril en su casa de Xalapa, Veracruz, porque considero importante enfatizar este hecho: Regina no era un “pez gordo”, alguien vinculada con el poder o que debiera cuentas. En todo caso, su culpa fue realizar su trabajo bajo un gobierno en el que la impunidad se ha vuelto la norma cotidiana.
Lo que más me impactó al enterarme de la muerte de la periodista, una entre los 80 comunicadores que han sido asesinados en México del año 2000 a la fecha, fue saber que en su rostro había golpes y que murió estrangulada. La pude imaginar en su casa, en sábado por la tarde, siendo víctima -delgada, bajita como la describen- de algún hombre, o varios, sometiéndola y torturándola antes de matarla. Traté de imaginar lo que pasó por su mente. Tal vez pensó en alguna de sus notas recientes, denunciando corrupción y abuso de autoridad. Tal vez antes de morir le informaron de dónde venía la orden. Tal vez habrá pensado en su familia, en el dolor que les causaría saber que murió así. Y pienso que en algún momento, si la conciencia de la muerte atisbó por un instante en su persona, le habrá dolido imaginar que su muerte también quedaría impune.
En menos de un año y medio de gobierno, Javier Duarte, gobernador del estado de Veracruz, ha lamentado la muerte de cuatro periodistas como lamentó la de Regina el sábado pasado, pero no ha podido esclarecer los asesinatos ni hacer justicia. Proceso reporta que hay otros 13 periodistas que han salido de la entidad por amenazas, además de uno más que permanece desaparecido.
Este patrón no es exclusivo de Veracruz. Durante el sexenio del presidente Felipe Calderón han sido asesinados en promedio diez periodistas por año, y la falta de resolución de estos asesinatos se explica fácilmente con la estadística media nacional: de cada 100 delitos denunciados, sólo 3 resultan en el encarcelamiento de los responsables. 97% de probabilidad de impunidad para quien comete un delito, para quien tortura y estrangula.
Cada vez que se ha dado a conocer la muerte de un periodista, el presidente ha emitido “una enérgica condena” y ha ofrecido que se investigará “hasta las últimas consecuencias” para dar “castigo a los responsables”. El día que murió Regina Martínez quienes utilizan las redes sociales hacían mofa de estas frases, repetidas hasta el cansancio por el primer mandatario. La rabia y la indignación aumentan cada vez que una condena prefabricada vuelve a ser la única respuesta de un gobierno que lleva 60 mil muertes sobre la espalda y que osa dividir a los muertos en dos categorías: delincuentes y “daños colaterales”.
Regina no es ninguno de los dos. Los periodistas no están muriendo por haber tenido el mal tino de estar en un fuego cruzado, ni porque en un retén los confundieron y les dispararon antes de investigar. Los periodistas están muriendo porque hacen su trabajo, el que tiene por objetivo dar voz a una sociedad que la delincuencia prefiere en silencio. Y como ocurre con el resto de los crímenes registrados en el país, la impunidad se ha encargado de esparcir el miedo, y con el miedo se está logrando el silencio deseado.
México hoy es un país en el que de nada sirve vivir una vida congruente, valiente, apasionada del trabajo y comprometida con la verdad. Tras la muerte de Regina se ha vuelto a escuchar la voz de su gremio exigiendo justicia y seguridad; pero todo clamor se vuelve silencio cuando se estrella contra el muro de la impunidad.
Twitter: @EileenTruax
(*) Este artículo se publicó originalmente en el portal del diario Huffington Post, se encuentra en el siguiente link: http://voces.huffingtonpost.com/eileen-truax/si-muero-lejos-de-ti-impu_b_1471255.html

martes, 1 de mayo de 2012

A la Opinión Pública de los corresponsales de Proceso

Sobre el asesinato de Regina Martínez.

 
Nosotros, los corresponsales de Proceso en México y en el extranjero, expresamos profunda tristeza y consternación por el asesinato de nuestra amiga y compañera Regina Martínez, corresponsal en Veracruz, ocurrido el sábado 29 de abril en Xalapa. Pero sobre todo, estamos indignados por la forma tan vil como le fue arrancada la vida.
Este golpe nos toca en forma directa. Y no puede entenderse sin el entorno de descomposición institucional en el país, de corrupción, de criminales ensoberbecidos e impunes, de alarma y miedo social, todo ello derivado de una terca y fallida guerra contra el crimen.
En este escenario de ausencia de la normalidad democrática en México, ninguna autoridad puede decir de frente a los periodistas de Veracruz y a lo largo y ancho del país, como nosotros, que existen las garantías para informar.
Regina, nuestra querida amiga, era una periodista muy comprometida, profesional, intachable. Eso, la pudo haber convertido en una profesional incómoda.
Hoy vemos, con mucha satisfacción, que sus colegas en Veracruz, sus alumnos, sus fuentes, coinciden con nosotros en valorar y resaltar las muchas fortalezas de Regina. Pero repudiamos que esos colegas estén laborando bajo elevadísimos riesgos.
Nosotros, los corresponsales nacionales e internacionales de Proceso, estaremos atentos, como lo ha hecho patente la empresa, en que no haya intentos para apartar de la verdad una investigación que debe encontrar a quien o quienes sean autores del asesinato de Regina.
Que quede claro: Queremos la verdad y, sobre todo, la debida justicia. No el olvido y la impunidad. No nos quedaremos callados.
Nos oponemos, rotundamente, a que el caso de Regina, como el de otros muchos colegas en el país que han sido asesinados, secuestrados, intimidados o exiliados, acabe siendo solo estadística. Como todos ellos, Regina merece una respuesta institucional efectiva y de ello hacemos responsables al gobierno federal y al de Veracruz.
Como amigos de Regina, seremos rigurosos en honrar su memoria y, por ello, el primer paso es demandar una investigación puntual, que lleve ante la justicia a los culpables de su muerte.
Todos somos Regina.
México, D.F., a 1 de mayo del 2012.
Atentamente
Los Corresponsales: Rosa Santana, Pedro Zamora, Isaín Mandujano, Verónica Espinosa, Ezequiel Flores,
Felipe Cobián, Francisco Castellanos, Luciano Campos, Pedro Matías, Armando Guzmán, Ma. Gabriela Hernández, Alejandro Gutiérrez, Anne Marie Mergier, J. Jesús Esquivel, Gloria Reza, Alberto Osorio M.,
Jorge Covarrubias y Luis Lozano

Regina, víctima del Estado criminal

Regina Martínez, corresponsal de Proceso en Veracruz. Foto: Octavio Gómez
Regina Martínez, corresponsal de Proceso en Veracruz.
Foto: Octavio Gómez
 
MÉXICO, D.F. (apro).- Bajita, delgada y discreta, parecía frágil, pero era un roble por su voluntad, rigor e integridad personal y profesional. Regina Martínez –totonaca entera y orgullosa– fue, como persona y periodista, un emblema de heroísmo.
La conocí hace casi dos décadas, en 1993, durante una visita que hizo Cuauhtémoc Cárdenas a Veracruz, como parte de su precampaña presidencial. Era corresponsal de La Jornada y me la presentaron Alejandro Caballero y Pascal Beltrán del Río, enviados como yo.
Luego la traté cuando, hace una década, se inició como corresponsal de Proceso, y en Xalapa me acompañó en la presentación de mis libros, en el ocaso del gobierno de Miguel Alemán, cuando tenía ganado prestigio periodístico por su radical compromiso con el interés público que acreditaba en su trabajo diario en la agencia de noticias de nuestra revista.
En el noviembre reciente fue la última vez que charlé brevemente con ella, en medio del bullicio por el 35 aniversario del semanario que nos hizo más compañeros, sobre Veracruz y la negra noche de terror y desazón que llegó a esa entidad en los años de gobierno de Fidel Herrera y que se intensificó con su delfín Javier Duarte, un fascista confeso.
Inescrupuloso y frívolo, el priista Duarte nunca hizo nada para esclarecer los cuatro asesinatos de periodistas en los apenas 17 meses de gobierno –Miguel Ángel López Velasco y su hijo Misael, Yolanda Ordaz y Noel López Holguín–, ni ha dado garantías para el retorno de otros 13 que salieron del estado por amenazas de muerte ni ha encontrado uno más desaparecido.
Este ciclo de impunidad fue el que produjo –más allá del autor o autores materiales– la muerte de Regina Martínez Pérez, de 49 años de edad, que ha cimbrado al periodismo independiente en Veracruz y en todo México.
Porque el asesinato de Regina Martínez y los de otros 80 periodistas desde el año 2000 –nueve al año en el sexenio de Felipe Calderón– sólo se explica por un Estado criminal, cuya vigencia garantiza una única certeza: El acoso, la represión y los asesinatos contra periodistas continuarán en México.
Ausente el Estado de derecho y consolidadas las complicidades al más alto nivel del poder público, en los tres niveles y al margen de las identidades partidarias, las garantías para el ejercicio del periodismo independiente –el comprometido con la sociedad, no el que se acomoda a los poderes– no existen más que en la retórica, la misma cada vez que cae un compañero.
Y cada que ocurre el asesinato de un periodista –entre los miles y miles de homicidios que anualmente ha producido la demencial guerra de Calderón– es ocasión para reactivar discursos sepultados luego por el olvido, la indiferencia y la mezquindad, que incluye a los medios agraviados.
La fiscalía adscrita a la Procuraduría General de la República (PGR) no funciona porque está hecha para la simulación, y no habrá leyes eficaces mientras se carezca de lo estricto: Voluntad política auténtica.
Y esa no la tienen –nunca la han tenido, ni siquiera en la retórica– los gobernadores priistas ni Vicente Fox ni Calderón, tan falsarios como los primeros.
Por eso Julio Scherer García, Rafael Rodríguez Castañeda y Salvador Corro, fundador, director y subdirector de Proceso, dejaron constancia ante el gobernador de Veracruz, y ante la opinión pública, que el asesinato de Regina no es fortuito, sino “resultado de un país descompuesto, de una situación de violencia cotidiana en la que actos extremos no son la excepción sino la regla cotidiana”.
“Esta situación la comparte Veracruz con la mayor parte del país. Al crimen abonó el ambiente de hostilidad y aun de acoso en el que la prensa independiente se ve obligada a cumplir sus funciones”, puntualizaron, y ante Duarte fue inequívoca la postura:
“Respecto de esa investigación, que está a cargo del gobierno de Veracruz, Proceso es escéptico. En una reunión con el gobernador del estado, Javier Duarte de Ochoa, en la ciudad de Xalapa, a unas cuantas horas del asesinato de nuestra compañera, la directiva de Proceso lo expresó así ante la promesa retórica de que ‘se investigará hasta las últimas consecuencias’. No les creemos y se los hicimos saber.”
En Proceso no habrá olvido, apuesta del poder criminal, no sólo por la tristeza y la ira que nos provoca el asesinato de Regina, sino porque la indignación y la memoria son también motores de nuestra profesión…
Comentarios: delgado@proceso.com.mx y Twitter: @alvaro_delgado

domingo, 29 de abril de 2012

Une a activistas, periodistas y ciudadanos un solo reclamo: justicia para Regina

 

MÉXICO, D.F. (apro).- Horas después del asesinato de Regina Martínez, corresponsal de Proceso en Veracruz, más de un centenar de activistas, periodistas y ciudadanos expresaron su indignación ante la ola de crímenes y agresiones impunes contra periodistas.
Ante la representación del gobierno de Veracruz en la Ciudad de México, en Marsella 77 esquina con Havre, los asistentes demandaron el esclarecimiento del crimen de la reportera a la que recordaron como comprometida con la verdad y con los derechos humanos.
“Matar a periodistas es silenciar a la sociedad. No sólo se afecta a un gremio o un medio en específico. Se violenta el derecho a la información de todos los mexicanos, uno de los elementos sustanciales de cualquier régimen que aspire a ser democrático. La ley de la censura es la del silenciamiento por la vía del asesinato y a ese silenciamiento se suma la falta de justicia y de esclarecimiento en cada uno de esos crímenes”, leyó a nombre de la empresa María Scherer, directora de Comercialización. Los asistentes gritaron “¡justicia, justicia, justicia!”.
Después de recordar los crímenes de los cinco periodistas asesinados en Veracruz en 2010, los atentados contra los medios y la criminalización contra los tuiteros, Scherer agregó: “Todos estos crímenes se mantienen impunes. Veracruz se ha convertido en una de las entidades de más alto riesgo para el ejercicio periodístico, a pesar de las reiteradas promesas y compromisos del gobierno estatal por esclarecer estos homicidios”.
En la protesta, el periodista y columnista de La Jornada, Julio Hernández, dijo que Veracruz es una muestra de las amenazas que enfrentan los periodistas para evitar que la verdad se publique, y destacó a los reporteros  “de a pie, los de provincia”, que sufren los embates de todos los partidos y niveles de gobierno.
Pidió a los presentes vigilar que mañana se apruebe en la Cámara de Diputados la Ley de Protección a Defensores de Derechos Humanos y Periodistas.
Por su parte, Rogelio Hernández, de la Casa de los Derechos de los Periodistas, informó que, a pesar de la aprobación de la Ley en el Senado, la Secretaría de Gobernación se ha mantenido inmóvil a pesar de que de febrero de 2010 a la fecha “han caído 24 compañeros” y se han cometido 250 agravios contra periodistas.
A la manifestación acudieron representantes de la Casa de los Derechos del Periodista, el Sindicato de Trabajadores de La Jornada, Reporteros Sin Frontera, Comité de Protección a Periodistas, la escuela Carlos Septién García, Periodistas de a Pie, Revista Zócalo, corresponsales de agencias internacionales y movimientos ciudadanos.
“Por Regina, por todos, estamos aquí. ¡Basta ya de asesinatos a periodistas!”, dijo al final de la protesta el periodista de este semanario, Jenaro Villamil. En ese momento los asistentes comenzaron a hacer fila para firmar el comunicado dirigido a Felipe Calderón, a la procuradora general de la República, Marisela Morales; al gobernador Javier Duarte y el procurador estatal Felipe Amadeo Flores.
Simultáneamente, en Puebla, Xalapa y Morelia otros periodistas se unieron al reclamo de “¡basta ya de impunidad en los crímenes contra periodistas!”.
Por su parte, el representante del gobierno de Veracruz informó que para el esclarecimiento del crimen se creará una comisión especial investigadora interinstitucional, encabezada por la PGR e integrada también por la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la Procuraduría estatal que contará a Proceso como coadyuvante.
En el acceso de la casa del gobierno veracruzano fue dejada una veladora encendida y un mensaje en el que se leía: “El periodismo ilumina el camino… lo aclara. El mal gobierno lo oscurece”.

Periodistas se manifestan por asesinato de Regina Martínez

Víctor Hernández

Periodistas mexicanos se manifestaron afuera de la representación del gobierno de Veracruz en la Ciudad de México exigiendo que esclarecer el asesinato de la periodista de Milenio, Regina Martínez.

A manera de homenaje, los periodistas gráficos colocaron sus cámaras frente a la entrada de la sede del gobierno de Veracruz.



Regina Martínez fue encontrada golpeada y estrangulada en su casa en Xalapa, Veracruz, el día de ayer.

Martínez cubría para Proceso notas relacionadas con corrupción y crimen organizado.

También dio cobertura al caso de la anciana violada por militares en la sierra de Zongolica.

Simultáneamente, periodistas veracruzanos se manifestaron en Xalapa también exigiendo justicia por el asesinato de Regina Mertínez.



Foto 1: @Silbermeza

Foto 2: @Monerohernandez

Foto 3: @AngelArmengol

“Quieren acabar con la libertad de expresión”: López Obrador

 

El aspirante presidencial de izquierda, Andrés Manuel López Obrador. Foto: Eduardo Miranda 
OAXACA, Oax. (apro).- El candidato presidencial del Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador, manifestó que el asesinato de la periodista Regina Martínez, corresponsal de la revista Proceso, es una señal más de que el régimen está podrido y que quieren acabar con la libertad de expresión.
Sin embargo, dijo, “aún con este dolor, tenemos que seguir luchando para garantizar las libertades y transformar al país”.
Al arribar a esta ciudad, el abanderado del PRD, PT y Movimiento Ciudadano calificó de lamentable el asesinato de la periodista Regina Martínez. Es un crimen más pero muy doloroso”.
Recordó: “Conocí a esta periodista honesta, limpia, me consta y (con este crimen) están queriendo atentar, acabar, con la libertad de expresión pero tenemos que seguir luchando para garantizar libertades y transformar al país”.
Luego de lamentar los asesinatos de todos los periodistas que han muerto en ejercicio de la libertad de expresión, el exjefe de Gobierno del Distrito Federal insistió en que esta “es una señal más que este régimen está podrido”.
Antes de presidir un mitin en la Fuente de las Ocho Regiones, López Obrador también se refirió al caso de Héctor Javier Villarreal Hernández, extesorero del gobierno de Coahuila en la administración de Humberto Moreira, que fue acusado ante distintas cortes por autoridades federales de Estados Unidos y del estado de Texas por lavado de dinero.
Según la agencia Notimex, Tom Kelly, vocero de la Oficina del Procurador General de Texas, el extitular del Servicio de Administración Tributaria del Estado (SATEC) es buscado bajo cargos de lavado de dinero y enrolamiento en una actividad criminal organizada.
Manifestó que “es más de lo mismo de lo que pasó en Oaxaca y otros estado del país. Es un régimen de corrupción, descompuesto, podrido, el que impera en el país, es por eso nuestra lucha porque queremos un cambio verdadero”.
Al ser cuestionado respecto a que en Oaxaca no ha llegado un cambio con el gobierno de Gabino Cué, opinó que “sí se ha avanzado en Oaxaca. Y ustedes son hombres y mujeres honestos que sabe bien que ya no es lo mismo del régimen autoritario (de Ulises Ruiz Ortiz).
En cuanto a su compromiso con Oaxaca, dijo, que de ser presidente centrará su atención en este estado y pavimentará todos los caminos que comunican a las cabeceras municipales que carecen de vías dignas.

Justicia para Regina, ¡basta ya!


Regina Martínez, corresponsal de Proceso en Veracruz. Foto: Octavio Gómez
Regina Martínez, corresponsal de Proceso en Veracruz. Foto: Octavio Gómez
 
A continuación se reproduce un artículo que publica hoy el portal electrónico del periódico español El País, escrito por el periodista veracruzano Raúl Torres Jiménez, quien fue compañero de labores de la corresponsal de Proceso, Regina Martínez.
Al momento en que empiezo a escribir estas líneas, me siento como si me hubieran dado un mazazo en la cabeza. Acabo de enterarme hace apenas unos 15 minutos de que Regina Martínez ha sido encontrada muerta en el interior de su domicilio en Xalapa, con huellas de que fue agredida a golpes y estrangulada. Aún no sé si ya se realizó la conferencia de prensa que dicen va a ofrecer la Procuraduría General de Justicia para informar del caso.
Le juro que me siento abatido. No se trata de hablar en primera persona y menos de mis males, pero la presión alta que me agobia desde hace unos días -quizá derivada en parte de la falta de solidaridad del Gobierno estatal para con quienes somos ya jubilados y tenemos derecho a una pensión y esta no llega después de un año de haber salido del trabajo, o llega en forma de un cheque por un mes de pensión que no alcanza para resolver todos los problemas que se tienen-, se ha disparado un poco más al abrir la computadora y ver en redes sociales y en portales informativos de Xalapa los primeros informes de la muerte de la compañera Regina.
Hace tan sólo unas semanas la encontré en la calle Enríquez, entre Palacio de Gobierno y Palacio Municipal, con su paso siempre ágil, pero se detuvo para que nos saludáramos. Sin chocholeos, con verdadera solidaridad y respeto a ella por su lucha por hacer un periodismo valiente sobre todo en estos tan difíciles tiempos para la prensa veracruzana, le felicité por sus informaciones que aquí las publica Notiver, y que a nivel nacional aparecen en Proceso, y le dije: “Cuídate mucho, Regina, los tiempos son difíciles para el periodismo en general”, y ella sólo sonrió y me dijo: “Te lo agradezco”. Nos despedimos y siguió su camino.
Fuimos compañeros de redacción en lo que entonces era el Departamento de Información del Gobierno del Estado en la época del gobernador Agustín Acosta Lagunes. Llegó al poco tiempo de que el abogado, político y periodista Ángel Leodegario Yayo Gutiérrez Castellanos había llegado a ocupar ese encargo sustituyendo al economista Rafael Arias Hernández. Creo que venía procedente de Chiapas, pero no supe más porque era muy reservada en su vida personal y por respeto nunca le pregunté más aunque algunas veces cubrimos giras y actividades del gobernador y otros funcionarios. No duró mucho tiempo allí porque su espíritu libre e independiente no se sentía a gusto en una oficina de prensa del sector oficial en donde es un hecho que hay que ceñirse, en muchas ocasiones, a esquemas muy reducidos en cuanto al tratamiento de la información.
Después de su breve paso por prensa del Gobierno, estuvo una temporada en el Canal 4 Más, ya en el Gobierno de don Fernando Gutiérrez Barrios, pero como el canal de televisión está literalmente en la punta de un cerro y no es fácil llegar, dejé de verla un buen rato; la volví a ubicar al poco tiempo de que Política, el diario fundado por Yayo Gutiérrez Castellanos, inició su circulación. Allí estuvo hasta que con la muerte de Gutiérrez Castellanos varias cosas cambiaron en ese medio. Estuvo también como corresponsal de La Jornada, y de allí pasó a Proceso, en donde creo que alcanzó plenamente su madurez para escribir como ella quería, comprometida con la verdad.
Así como era, bajita de estatura, así era el tono de su voz, bajo, nunca la escuché gritar, y cuando hacía preguntas en una entrevista, su voz era pausada, pero firme, y en más de una ocasión me tocó ver que irritaban sus cuestionamientos a los entrevistados, porque sus preguntas eran directas, firmes, mas no agresivas. Mientras escribo esto, checo constantemente páginas de internet, el twitter, facebook. EL PAÍS de España ya lo publicó en su portal, los mensajes de coraje, de impotencia de muchos compañeros surgen uno tras otros en esas redes sociales.
Ahora recuerdo a Miguel Ángel López Velasco, con quien alguna vez bebiendo una cerveza le pregunté si no tenía temor a represalias, sobre todo después de escribir aquel libro suyo Todos estamos adentro, en donde de manera exhaustiva documentaba el caso del Llano de la Víbora, cerca de Tlalixcoyan. Su respuesta fue: “Mira, en esto siempre hay riesgos, es parte de nuestro oficio”, y yo asentí porque era una gran verdad.
Acababa de llegar a España con mi familia, tratando de alcanzar un sueño –que por desgracia no he cumplido- cuando supe de su muerte y de la su esposa y su hijo. Y también recuerdo cómo, un mes y días después don Rafael, un vecino de piso en la calle Carretas, tocó a la puerta y me dijo: “Amigo periodista, mataron a otra colega suya en su tierra”, y fui a su departamento y así me enteré del asesinato de Yolanda Ordaz de la Cruz. Ahora esto, lo de Regina. Mi voz es insignificante, pero la levanto y digo con toda entereza: ¡Justicia para Regina, basta ya!
*Raúl Torres Jiménez es periodista retirado

Proceso ante el crimen de Regina Martínez

MÉXICO, D.F. (apro).- El asesinato de la periodista Regina Martínez Pérez, el sábado 28 de abril, es resultado de un país descompuesto, de una situación de violencia cotidiana en la que actos extremos no son la excepción sino la regla cotidiana. Esta situación la comparte Veracruz con la mayor parte del país.
Al crimen abonó el ambiente de hostilidad y aun de acoso en el que la prensa independiente se ve obligada a cumplir sus funciones.
En nuestro caso, son reiterados el secuestro y la compra masiva de ejemplares por parte de quienes se sienten afectados por lo que publicamos. En ocasiones, nos hemos visto en la necesidad de ocultar en el anonimato el nombre de nuestros reporteros, enviados especiales y corresponsales en sus trabajos sobre temas de seguridad.
Más allá de los detalles que podría arrojar la investigación policiaca, creemos que el asesinato de Regina Martínez sólo pudo darse en esa atmósfera de descomposición y hostilidad.
Respecto de esa investigación, que está a cargo del gobierno de Veracruz, Proceso es escéptico. En una reunión con el gobernador del estado, Javier Duarte de Ochoa, en la ciudad de Xalapa, a unas cuantas horas del asesinato de nuestra compañera, la directiva de Proceso lo expresó así ante la promesa retórica de que “se investigará hasta las últimas consecuencias”. No les creemos y se los hicimos saber.
El gobierno del estado solicitó la coadyuvancia de la Procuraduría General de la República en las investigaciones. La revista participará en la misma calidad para evitar desviaciones en las indagatorias.
La agresión contra cualquiera de los integrantes de esta casa editorial es un atentado contra Proceso y en contra del derecho constitucional a informar.
No eludiremos ninguna acción hasta conseguir el esclarecimiento del crimen.

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