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martes, 9 de enero de 2018

“Noticia falsa el que leo poco”, rememora Peña en Guadalajara

Peña de gira en Guadalajara. Foto: Presidencia
GUADALAJARA, Jal. (apro).- El presidente Enrique Peña Nieto calificó como “noticia falsa” que no lea, tras recordar que, en diciembre de 2011, al participar como conferencista en la Feria Internacional del Libro (FIL) no pudo citar de manera correcta los nombres y autores de los tres libros que han marcado su vida.
En su visita a esta ciudad para la entrega del Macrolibramiento, el mandatario federal mencionó que, “cuando yo andaba en precampaña, no, ya en campaña, para fines legales todavía no, pero para fines de mi partido sí, ya como el candidato postulado en 2012, que asistí a la Feria Internacional del Libro, la malograda participación en la Feria Internacional del Libro, (…) que resultó que poco leía, lo cual no era cierto, pero finalmente hoy estamos rodeados de muchas falsas noticias”.
El 3 de diciembre de 2011, en ese entonces precandidato del PRI a la Presidencia de la República, Peña aseguró que Enrique Krauze era el autor de La silla del águila, cuando en realidad es una obra de Carlos Fuentes.
En esa misma ocasión, durante más de cinco minutos, el político mexiquense intentó recordar nombres de libros y de sus autores, e incluso pidió ayuda a los asistentes, aunque al final terminó por mencionar que había leído la Biblia, pero preciso que sólo “algunos pasajes”.
Peña Nieto mencionó ese episodio en la FIL para recordar que desde ese tiempo se comprometió a hacer obras para mejorar la movilidad en Jalisco.
“Para lograr mejores carreteras, y sobre todo para mejorar el sistema de transporte masivo, porque verdaderamente la zona metropolitana estaba auténticamente ya agotada en su capacidad”, dijo.

viernes, 11 de octubre de 2013

El Zócalo quedará liberado el próximo fin de semana: Mancera


El centro de acopio en el Zócalo. Foto: Germán Canseco
El centro de acopio en el Zócalo.
Foto: Germán Canseco
MÉXICO, D.F. (apro).- El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, afirmó que la plancha del Zócalo capitalino quedará liberada el próximo fin de semana.
El mandatario capitalino señaló que luego de platicar con autoridades federales, se acordó retirar las vallas instaladas desde el pasado 16 de septiembre y compactar el centro de acopio para damnificados por los meteoros Ingrid y Manuel.
Además, dijo, se acordó el retiro de la Policía Federal (PF) del Centro Histórico, a fin de que pueda instalarse la infraestructura para la realización de la Feria Internacional del Libro Ciudad de México (FIL DF), que fue pospuesta debido a que se dio prioridad al centro de acopio.
El pasado martes 8, Mancera Espinosa manifestó que la feria se pospondría hasta que hubiera condiciones, pero la directora de contenidos de la FIL DF, Paloma Sáiz, pidió que sólo se retirara la Policía Federal y se reubicara el centro de acopio.
“Nos decían que era por el centro de acopio, nosotros dijimos que podemos convivir con el centro, con lo que no podemos convivir es con el cerco que en estos momentos está en el Zócalo”, dijo Saiz, quien consideró que la negativa del gobierno de retirar a la PF se debía al temor de que los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) regresaran a tomar la Plaza de la Constitución.
No obstante, el jefe de Gobierno insistió que la presencia de elementos de la PF y otras instancias federales se debió a las miles de toneladas de ayuda que llegaron al centro de acopio, además de que las áreas involucradas requerían de su personal para las diversas tareas que se realizan.
“Yo creo que al compactarlo (el centro de acopio), pues ya no será necesario el cerco, tan es así que ya se han abierto estaciones del Metro, ya se han quitado vallas de muchas de las arterias del propio Centro Histórico, entonces donde ya no se requiere, ya no habrá cerco”, afirmó el mandatario.
Mancera Espinosa consideró que posiblemente el próximo lunes 14 se tendrá instalado todo lo necesario para la realización de la XIII edición de la FIL en la Plaza de la Constitución, prevista inicialmente del 11 al 20 de octubre

sábado, 27 de octubre de 2012

Vivir del plagio

 

El escritor peruano Bryce Echenique en un retrato de 1982. Foto: Juan Miranda
El escritor peruano Bryce Echenique en un retrato de 1982.
Foto: Juan Miranda
MÉXICO, D.F. (Proceso Jalisco).- En apenas un mes, dos premios artísticos relacionados con la Universidad de Guadalajara –uno que pretende ser de carácter nacional y otro de alcance internacional– fueron concedidos a otras tantas personas que probadamente han recurrido al plagio.
El caso más reciente es el de la recién rebautizada Bienal Nacional de Pintura José Atanasio Monroy, organizada y patrocinada por el Centro Universitario de la Costa Sur de la UdeG, con sede en Autlán. El otro es el del vergonzoso Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances de este año, un galardón que entre 1991 y 2006 fue conocido como Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo. Esa denominación se perdió a causa de un conflicto entre los herederos de Rulfo y el comité organizador del premio, particularmente con el exrector Raúl Padilla, presidente de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) y mandamás de la UdeG.
Aunque el premio Monroy nunca ha sido particularmente cotizado, venía resultando de particular interés para pintores primerizos de Jalisco que aspiraban a ganarse un dinero (varias decenas de miles de pesos), aun cuando se tratara de un concurso de adquisición, pues desde que fue instituido, a finales de los noventa, el CUC Sur se queda con los cuadros ganadores. Sin embargo, la bolsa de dichos premios vino drásticamente a la baja (el primer lugar pagaba 50 mil pesos y este año se redujo a 30 mil), y de ser un concurso anual fue convertido en bienal y todavía sus organizadores han tenido las ínfulas, o más bien la demencia, de querer convertirlo en un pretendido certamen “nacional”.
Para colmo, este año, en su debut como “Bienal Nacional”, el primer lugar del premio José Atanasio Monroy recayó en un cuadro de un joven que responde al nombre de César Julián Cervantes Terríquez, quien literal y descaradamente utilizó como elemento central de su obra tres fotografías de la serie Smoking Kids, realizada el año pasado por la artista belga Frieke Janssens. En las tomas aparecen dos niños y una niña fumando. Luego de que Alejandro Alvarado descubriera y exhibiera en el diario Mural (jueves 11 de octubre de 2012) esta copia descarada de las imágenes de Janssens, tanto los sorprendidos integrantes del jurado como el ladino pintor premiado salieron a dar explicaciones tan descosidas como poco convincentes, aduciendo que no se trataba propiamente de un plagio, sino de una “recreación”, de una “hibridación”, de la “utilización de imágenes que están al alcance de todo mundo” y que, por lo tanto, no hay motivo suficiente para retirarle el premio a un pintor bueno para hacer copias… y pasarse de listo.
Triste caso el del joven Cervantes Terríquez, quien comienza su carrera con una mala carta de presentación: como un pintor tramposo, a quien le da por apropiarse de creaciones que no son suyas y que consigue sorprender a un jurado desaprensivo, un jurado cuyos integrantes seguramente actuaron de buena fe, al desconocer que el cuadro que habían premiado no era una obra original. Hasta ahí todo se explica. Pero, ¿por qué al ser descubierta la artimaña no decidieron revocar el premio? ¿Acaso por orgullo y por un amor propio mal entendido?
Cuando en el ámbito deportivo se descubre que equis competidor se ha valido de sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento, no sólo se le retira el galardón obtenido de mala manera, se le sanciona severamente. ¿Y por qué en las competencias que tienen que ver con las manifestaciones artísticas e intelectuales no debería ocurrir lo mismo? ¿Por qué lo que es transa en el deporte, en el arte no ha de ser también una chapuza? ¿Y por qué incluso hay quienes hasta tratan de presentar esa conducta deshonesta como virtud?
Estas mismas preguntas valen para el caso del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, el cual recayó este 2012 en un autor que se ha vuelto tristemente célebre por ser un plagiario serial: el escritor peruano Alfredo Bryce Echenique.
Por múltiples razones, este caso es mucho más grave que el anterior. Y ello porque, por principio de cuentas, los integrantes del jurado sabían perfectamente que el autor de Un mundo para Julius había sido denunciado como plagiario por escritores de varios países, quienes en su momento no daban crédito cuando vieron la publicación de artículos y ensayos de su autoría firmados por Bryce Echenique. Los jueces del Premio FIL sabían también que el mencionado escritor plagiario había sido hallado culpable por los tribunales de Perú, donde le impusieron incluso una sanción por más de 50 mil dólares.
Y aun con ese antecedente, el jurado conformado por el peruano Julio Ortega, el mexicano Jorge Volpi, la colombiana Margarita Valencia, la argentina Leila Guerriero, la puertorriqueña Mayra Santos-Febres y el británico Mark Milligng­ton decidió elegir “por unanimidad” a Bryce Echenique como ganador del Premio FIL 2012, dotado con una bolsa de 150 mil dólares, un dinero que mayoritariamente aportan instituciones y organismos públicos, como la UdeG, el gobierno de Jalisco, los ayuntamientos de Guadalajara y Zapopan, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Fondo de Cultura Económica y el Banco de Comercio Exterior.
Hasta el momento de entregar este artículo (martes 16 de octubre) ningún representante de las instituciones mencionadas, que con el dinero de los contribuyentes patrocinan el premio en cuestión, se había pronunciado sobre el particular, no obstante la indignación que este caso ha despertado entre círculos intelectuales y académicos del país y aun del extranjero. Ante el asedio de reporteros, sólo dos funcionarios de la UdeG (el exrector Raúl Padilla, en su condición de presidente de la FIL, y Dulce María Zúñiga, directora del Comité Técnico del Premio FIL), dijeron que respaldaban el fallo del jurado.
Por su parte, el jueves 4 dicho jurado se curó en salud al emitir un comunicado para confirmar su postura de otorgar a Bryce Echenique el Premio FIL 2012 por “su aporte a las letras hispanoamericanas”, y que si el escritor peruano estaba involucrado desde 2007 en acusaciones y sanciones legales por casos de plagio, eso era competencia del “ámbito penal y corresponde a los tribunales –no a un jurado literario– decidir sobre ese asunto”.
De manera simultánea a la difusión de ese comunicado, tanto Ortega como Volpi, integrantes del jurado de marras, salieron a responder “a título personal” a quienes no son partidarios de que se premie, y menos con fondos públicos, a un escritor adicto a robar escritos ajenos. Para ellos, la oposición y el alboroto sólo se pueden explicar por la “envidia” de los espíritus mezquinos que siempre le andan buscando defectos a la grandeza ajena. Volpi, en particular, publicó en su blog (Boomeran(g)) que se trata de simples “alaridos de la inquisición literaria”, cuya “actitud, disfrazada de cruzada moral, en realidad esconde el virus de la intolerancia y el autoritarismo” (La Razón, lunes 8). ¡Quién lo dijera! ¡Ahora resulta que oponerse a que un escritor tramposo y delincuente sea premiado con dinero de los contribuyentes es signo inequívoco de “intolerancia” y “autoritarismo”!
Sin embargo, más allá de quienes pretenden defender lo indefendible con declaraciones ingenuas, desinformadas, ridículas o biliosas, lo verdaderamente grave del caso es que la UdeG y otras instituciones públicas vayan a premiar a dos personas tramposas (a un pintor primerizo y a un escritor añejo) que tienen otra cosa más en común: parecen estar muy frescos y cómodos en su papel de plagiarios.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Hermann Bellinghausen y Hugo Gutiérrez Vega presentan: La Entrega [FIL]

Extensión Medios/FIL
El periodista y novelista mexicano Herman Bellinghausen presentó en el marco de la FIL su más reciente libro, titulado la entrega (editorial UACM, México 2010). En él, podemos encontrar una serie de cuentos mexicanos, posicionados desde abajo, desde un México distinto al que muestran los medios masivos de comunicación, un México que nada tiene que ver con el discurso oficial.

Dichos cuentos, provienen de los viajes realizados alrededor de todo el país, por el reconocido periodista entre los años del 2005 al 2008. “Ese es el contexto de los relatos. Aparecen la guerrilla pero no explícitamente, las protestas callejeras, muchos esfuerzos personales de la gente. Es el México que me tocó ver, y espero que esté bien reflejado. Es un México de abajo, donde la gente está encabronada y pasan cosas terribles. Ellos no hablan de un país que está bien” exclamó Bellinghausen.

El también columnista de La Jornada estuvo acompañado por el poeta y director de La Jornada Semanal Hugo Gutiérrez Vega, quien se refirió a él como “un periodista ejemplar. Con un compromiso moral muy claro, tal vez uno de los compromisos más serios y definitivos de la prensa mexicana”, además de calificarlo, como una “Wikipedia ambulante”.

Para Gutiérrez Vega “La entrega es un libro de relatos, en el que de repente asoma la cabeza la crónica y mueve los brazos el ensayo”. Para él, la atmosfera de una de las historias se parece mucho a la realidad del país, donde “la terrible violencia se entromete en el relato, como lo hace en nuestras vidas. La crueldad cotidiana, la guerra no declarada, la presencia terrible del ejército compartiendo la propiedad del país con los narcos”. Asimismo tratando de encontrar el rostro de Voltaire, una de las protagonistas de la novela, Gutiérrez Vega coloca un parecido con Hedy Lamarr, quien también podría parecerse a la actriz Ofelia Medina, ahí presente.

En las últimas palabras de la presentación Hugo Gutiérrez Vega exclamó “En el México actual es indispensable que hablemos, y que hablemos cada vez más, y en voz más alta. Quién nos contesta, no lo sé exactamente, pero tenemos que hablar, porque el país así lo urge”. Además “Los personajes se aferran a una esperanza. Todos los personajes están buscando, como decía Marx, lo que se busca en el arte: lo humano perdido”.


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