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viernes, 18 de noviembre de 2016

Las falsas paralelas (Trump) .- Maciek Wisniewski *

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C
omo las elecciones en Estados Unidos eran entre dos candidatos peores (S. Zizek dixit), ya desde hace tiempo las seguía con un solo ojo; el día de las elecciones incluso aquel ojo abierto lo tenía medio cerrado.
Como en la tarde-noche los medios –que antes (des)informaban que la campaña de Trump ya hizo agua– aseguraban que Hillary ganaba por un margen seguro y que la civilización occidental ha sido salvada, cerré ambos ojos y me fui a dormir temprano.
Antes de acostarme –aún con un par de paralelas de la campaña que me hacían ruido en la cabeza– anoté por allí: Ganó Clinton. Nada de Hitler. Nada de campos; cuando me desperté en la mañana con el presidente-electo Trump encima y la civilización occidental otra vez en peligro, borré lo anterior y anoté Ganó Trump. Nada de Hitler. Nada de campos.
Eran meses en que venía un nuevo Hitler con su dictadura; eran meses en que –dado su (real y espantoso) lenguaje de odio, sobre todo contra mexicanos y musulmanes– regresaban los campos de exterminio (incluso que con él México se convertiría en una versión recargada de Dachau, Treblinka y Auschwitz a la vez [¡sic!]).
Para hacerla corta: lejos de advertirnos de lo que venía mirando la historia, estas paralelas estaban pensadas para promover a la candidata del bien y distraer la atención de sus fallas (una estrategia centrista que falló). Para Dylan Riley –gran conocedor de fascismos europeos–, incluso hablar de fascismo de Trump era históricamente injustificado, políticamente desastroso y producto del “histerismo de la narrativa del ‘mal menor’” (goo.gl/tlu22M).
Si bien igual sería útil reservar el neofascismo para hablar de él y de lo que representa su llegada al poder, tacharlo de Hitler, como reiteradamente hacían H. Clinton y otros, era sólo cosa de campaña. La última prueba: al perder los demócratas, inmediatamente llamaron a la unidad nacional en torno a Trump, a darle chance de dirigir la nación, y aseguraron que sus mentes están abiertas a trabajar con él (¡sic!)
¿Alguien se imagina a socialdemócratas y comunistas en Alemania en 1933 –más allá de sus otros errores de cálculo– diciendo que hay que darle chance a Herr Hitler y que, como todos somos alemanes, estamos dispuestos a trabajar con él? No. Llamaron a resistirlo y combatirlo –¡lo mismo que hay que hacer con Trump!– y acabaron en el exilio, muertos o en campos de concentración.
Trump, por más que tenga tintes autoritarios y piel delgada, no construirá campos para sus oponentes, que fue como empezó todo (N. Wachsmann, KL: a history of the nazi concentration camps, 2016, pp. 865); no es que el campo estuviera muerto como tal o como paradigma político(Agamben), sólo que todo opera ya bajo otras modalidades.
Además: para que en México haya Dachau, Treblinka y Auschwitz, Estados Unidos tendría que anexarlo –colonialismo como uno de los catalizadores del exterminio nazi–, opción descartada en el siglo XIX por motivos raciales (John C. Calhoun).
Lo que antes se hacía mediante los campos –exprimir la fuerza de trabajo–, exterminando las élites y esclavizando a los demás, ahora se hace mediante el mercado y las serviles élites neoliberales locales; si antes el método para explotar y exterminar –las dos iban de la mano– era concentrar, hoy lo es apartar(o campo, o muro; no los dos). Hitler y campos de exterminio no es lo que viene. Entonces, ¿qué? Lo mismo que hay, sólo que más intenso.
Stathis Kouvelakis, analizando el auge de extrema derecha, sobre todo en Francia, subraya que con el Frente Nacional en el poder –aliado de Trump, hoy feliz por su victoria– no vendría un modelo nazi, ni “fascismo ‘clásico’”, sino continuidad y radicalización de las formas de gobierno y mecanismos de control ya existentes (goo.gl/fqB1Ya).
En este sentido, con Trump habrá (entre otros):
• más deportaciones (al menos 3 millones, continuando el legado de Obama, quien deportó –hasta ahora– una cantidad récord de 2.8 millones de indocumentados, goo.gl/wDHs3x). • Más muro (que ya existe en la tercera parte de la frontera). • Más drones,asesinatos selectivos, vigilancia y abusos vía el enorme aparato de seguridad existente (goo.gl/pGbnAi). • Más represión a disidencias y libertades por vía legal (igual que con Obama). • Y –a pesar de tonos proteccionistas– más neoliberalismo reaganita con retórica nacionalista (goo.gl/7TKLgY).
Y si cumple su promesa de prohibir la entrada de musulmanes al país o agudiza la campaña contra ellos (sean terroristas, refugiados e incluso ciudadanos estadunidenses), será mediante el uso y ampliación de métodos ya existentes (rendición extraordinaria, tortura y Guantánamo –el gulag para los musulmanes que Obama nunca cerró– y su red de campos de tránsito [ black sites]).
Dicho todo esto, hay una oscura coincidencia que por más que uno le dé la vuelta no deja de ser sólo eso: una coincidencia. En la brutal jerga de los campos de concentración (Lagerszpracha), construida a base de referencias arbitrarias –muselmann/muzułman [una forma de decir musulmán] se refería, por ejemplo, a un cautivo en estado de agotamiento que sólo esperaba su muerte–, una de las extensiones de Auschwitz-Birkenau se llamaba Mexiko.
Construida en 1944 para los grandes transportes de las judías húngaras, destacaba por sus pésimas condiciones, peores que en otras secciones: las cautivas hacinadas en barracas a medio acabar dormían en la tierra, sin agua corriente ni sanitarios, con apenas un poco de comida; muchas, en vez de abrigos, llevaban mantas en los hombros (que parecían sarapes).
Algunas de las “condenadas a ‘Mexiko’” –sinónimo de sufrimiento y mala suerte, en contraste con Kanada [un lugar idílico de enormes riquezas], otra sección del campo donde se sorteaban bienes de los gaseados y donde el trabajo era ligero y para los privilegiados– fueron transferidas, pero la mayoría morían antes o esperaban sólo su turno a la exterminación (Wachsmann, p. 461).
Alguien con el mapa en la mano –he aquí la semejanza– podrá insistir en que esta historia legitima las paralelas en cuestión y sirve tal cual para ilustrar la suerte de México bajo Trump (sobre todo si éste revisa o sale del TLCAN): abandono, empobrecimiento, exterminio. Vale. Solo que... ¿en que difiere esto –sustancialmente– de lo que ya hay ahora (bajo el TLCAN)?
* Periodista polaco
Twitter: @periodistapl

sábado, 23 de julio de 2016

Wikileaks revela complot demócrata contra Sanders

El Comité Nacional Demócrata, el propio partido de Sanders habría jugado sucio contra el él para evitar que fuera nominado.


In this photo taken May 20, 2015, Democratic Presidential candidate Sen. Bernie Sanders, I-Vt., poses for a portrait before an interview with The Associated Press in Washington. For Democrats who had hoped to lure Massachusetts Sen. Elizabeth Warren into a presidential campaign, independent Sen. Bernie Sanders might be the next best thing. Sanders, who is opening his official presidential campaign Tuesday in Burlington, Vermont, aims to ignite a grassroots fire among left-leaning Democrats wary of Hillary Rodham Clinton. He is laying out an agenda in step with the party's progressive wing and compatible with Warren's platform _ reining in Wall Street banks, tackling college debt and creating a government-financed infrastructure jobs program. (AP Photo/Jacquelyn Martin)
Regeneración 23 de julio de 2016.- Miles de correos electrónicos dados a conocer por Wikileaks revelaron que el Comité Demócrata movió los hilos e hiuzo todo lo posible para que el Senador de Vermont no fuera el candidato presidencial.
El portal reveló las comunicaciones entre dirigentes del Comité Nacional Demócrata (CND)que contienen la aplicación de una estrategia para evitar que Bernie Sanders alcanzara la candidatura en la elección primaria del partido, cuando Sanders se convirtió en una amenaza para Clinton.
“En vez de tratar a Sanders como un candidato viable para la fórmula demócrata, el CND trabajó en contra de él y de su campaña”, dijo Wikileaks.
Entre los miles de correos, sobresale el del director adjunto de comunicaciones del CND, Eric Walker, quien habría incitado a personal del Comité a hacer encuestas en las que saliera ganando Clinton.
Las pruebas indicarían que el proceso del partido se “amañó” en favor de la ex Secretaria de Estado.
“Estos correos ponen de relieve cómo el Comité Demócrata estuvo edtrás de darle a la campaña de Sanders la apariencia de violenta y desorganizada”, indicó Wikileaks.
Pero no sólo eso, importantes miembros del CND habrían, incluso, discutido sobre usar las creencias religiosas del senador en su contra.
“¿Podemos hacer que alguien le pregunte a Bernie sobre sus creencias? ¿Cree en Dios? Ha evadido decir que tiene herencia judía. Creo que leí en algún lugar que es ateo. Esto podría suponer una diferencia importante con mi gente. Mi gente bautista del sur sabrá diferenciar muy bien si es judío o si es ateo”, escribió a Miranda Brad Marshall, importante miembro del CDN.
Los correos habrían sido intercambiados entre enero de 2015 y mayo de 2016, procedentes de siete personalidades del CND.
En tanto, el gerente de la campaña de Bernie Sanders, Jeff Weaver, dijo que “laguien en el CND debe hacerse responsable por el contenido de los correos revelados”.
Ya en mayo pasado, la campaña del Senador había arremetido contra el presidente del CND, Debbie Wasserman Schultz, por favorecer la candidatura de Clinton usando su cargo.
Esta no es la primera vez que Wikileaks revela operaciones sospechosas relacionadas con Hillary Clinton, el 5 de julio pasado, la organización creada por Julian Assange filtró mil 258 correos electrónicos privados de la ex Secretaria de Estado estadounidense que cubren toda la discusión sobre la guerra de Irak. Asimismo, WikiLeaks había publicado 30 mil 322 mensajes y archivos adjuntos de correo electrónico enviados desde la cuenta privada de Clinton.
Se desconocen las consecuencias que esta filtración pueda tener en la Conveción Demócrata agendada para la siguiente semana.
Con información de Rubén Luengas y RT.

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