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lunes, 29 de junio de 2015

Hablan los sobrevivientes de la masacre de #Apatzingan

Apatzingán, 29 de junio (SinEmbargo).– “Fue una carnicería”, dice, sin temor a equivocarse, María Guadalupe Sánchez Valencia, madre de Antonio, uno de los jóvenes que resultaron muertos en un operativo de la Policía Federal del pasado 6 de enero. Los sobrevivientes y sus familias consideran que, ese día, las autoridades realizaron “una matanza”.
Durante la madrugada, en la víspera de la celebración de los Reyes Magos, un centenar de miembros y simpatizantes de la Fuerza Rural participaban en un plantón afuera del Palacio Municipal. De acuerdo con distintasVERSIONES, fueron atacados por la Policía Federal a las 2:30 de la madrugada.
A la mañana siguiente, un grupo de jornaleros –entre los cuales se encontraba Antonio Sánchez Valencia–acudían a la pizca del limón y fueron llamados para apoyar a sus compañeros. El convoy estaba compuesto por una decena de camionetas. AntonioVIAJABA en una Ram blanca tipo pick up, acompañado por un grupo de trabajadores del campo, la mayoría entre 15 y 18 años, y fueron interceptados en la avenida Constitución de la colonia Lázaro Cárdenas. Más de la mitad de los jóvenes murieron en el acto, producto de las balas.
Ahora, cerca de media docena de sobrevivientes ha decidido contar, por primera vez, lo que vivieron. Quieren dar la cara porque, dicen, se ha cometido una injusticia.
Las autoridades mexicanas insisten en que los agentes federales actuaron en “legítima defensa”. Ligan a los muertos con el crimen organizado, aunque ni la Procuraduría General de la República (PGR) ni la Procuraduría de Justicia de Michoacán (PJE) han interrogado a los sobrevivientes o a distintos testigos.
La versión oficial, sin embargo, se enfrenta a infinidad de otraVERSIONES, cada vez más ruidosas. Los testimonios grabados por SinEmbargo, por ejemplo, indican que los federales “abrieron fuego sin razón”; que los jornaleros “no llevaban armas, sólo palos”.
Los entrevistados narran lo que vivieron y ofrecen con detalle la reconstrucción de lo que consideran una matanza, donde oficialmente murieron once personas, aunque se habla de hasta 16, entre las cuales hay mujeres y niños.
María Guadalupe Sánchez Valencia, madre de Antonio muerto en Apatzingán. Fotos: Sanjuana Martínez
María Guadalupe Sánchez Valencia, madre de Antonio muerto en Apatzingán. Fotos: Sanjuana Martínez
“A MI HIJO LO ASESINARON”
Sentada en el patio, María Guadalupe cuenta que le entregaron el cuerpo de su hijo sin el documento de la necropsia que le realizaron para determinar las causas de su muerte: “Tenía su espalda con agujeros de bala, tres o cuatro. Por delante no tenía… A mi hijo lo mataron por la espalda. Eso quiere decir que él nunca los enfrentó. Lo acribillaron a mansalva y lo persiguieron para rematarlo”.
Antonio tenía 18 años y era jornalero. Ese 7 de enero se fue a la huerta a trabajar en la pizca de limón y como otros de sus compañeros acudió al llamado para apoyar a quienes resultaron heridos por el operativo federal frente a Palacio Municipal el 6 de enero.
“Fue una carnicería. Los federales mataron puros muchachos inocentes que iban a su trabajo. Él salió temprano de la casa, salió al limón. Primero él, y luego yo porque también yo me dedico al limón y cerca de las 12 del día fue cuando me hablaron para decirme que hubo un agarre con muchos muertos. Fuimos a buscarlo al Semefo y los hospitales de aquí, pero no encontramos nada. Hasta que nos dijeron que teníamos que ir hasta Morelia. Nos enseñaron unas fotos y vimos que él era uno de los caídos… A mi hijo lo asesinaron”.
LOS JORNALEROS
En el certificado de defunción a nombre de Antonio Sánchez Valencia, con el folio 140506636 expedido por la Secretaría de Salud (y firmado por la médico Claudia Eugenia Olvera Jimenez, número de cédula profesional 2361423), cuya copia está en poder de SinEmbargo, se especifica que la muerte fue por “homicidio” ocurrido en la calle Constitución colonia Lázaro Cárdenas, el 6 de enero a las nueve de la mañana. Las autoridades sanitarias señalan la causa de muerte en estos términos: “Shock hipovolémico secundario a laceración de órganos secundarios tóraxicos por la penetración de heridas de proyectil de arma de fuego a tórax”.
Consternada aún luego de cinco meses y medio, María Guadalupe de 47 años comenta que la impunidad que protege a los “asesinos” de su hijo no le permite concluir su duelo: “Han venido muchas personas del gobierno de Morelia y del gobierno federal. Y fuimos a la capital a [la Comisión Nacional de] Derechos Humanos, pero todos nada más me entrevistan y me hacen las mismas preguntas, cuando yo lo que quiero es justicia. Porque lo que hicieron los federales con mi hijo, fue un crimen”.
La posición de los familiares de las víctimas no es compartida por el gobierno federal que en distintos momentos ha afirmado que lo ocurrido se trató de un “enfrentamiento” o un acto de los policías en “legitima defensa”.
“Nosotros decimos que fue matanza porque los muchachos solo traían puros palos, no llevaban armas. Si hubieran llevado una pistola, no se hubieran dejado matar como los mataron, se hubieran defendido. Además, ningún policía federal está herido, ni muerto y eso es porque los muchachos estaban sin armas. Desgraciadamente le tocó al mío. Perder un hijo es tremendo. Puedo tener diez, pero ese hoyo en el corazón nunca se me va a cerrar. Él, que me echaba la mano para todo. La mera verdad no encuentro razón de su asesinato. Le doy vuelta y vuelta y no le encuentro una explicación. ¿Por qué me lo mataron?”.
Antonio era el sustento de su casa: “Me dejaron en la indefensión. Y el gobierno hasta ahora no nos han ayudado ni con el sepelio, no hemos tenido respuesta de apoyo. Nomás nos entrevistan, pero no nos ofrecen resultados. Estamos sobreviviendo con lo que Dios nos da a entender”.
Cuenta que cuando llegó al Semefo les enseñaron las fotografías de once muertos entre los cuales había tres menores: “Nos tocó identificarlo por foto. Entre las fotos, había una niña como de dos años, con dos impactos de bala.  Eran tres menores y el resto jóvenes; había once cadáveres, la mayoría muchachos. Y lo que vi fue que los federales los mataron. Por eso estamos exigiendo justicia, queremos que juzguen a los federales que asesinaron a los muchachos”.
Rosa Alcalá, mamá de Alejandro Aguirre Alcalá muerto en Apatzingán. Fotos: Sanjuana Martínez
Rosa Alcalá, mamá de Alejandro Aguirre Alcalá muerto en Apatzingán. Fotos: Sanjuana Martínez
MUERTO EN EL CAMINO
Al igual que Antonio, Alejandro Aguirre Alcalá tenía 18 años. Ambos eran amigos y Rosa Alcalá, madre del segundo aún sigue sin entender las razones de lo que llama “matanza”.
“Quiero que el gobierno me explique por qué me lo mató. Traía bastantes balazos en la espalda, como unos nueve. Le destrozaron la espina dorsal. Cuando llegué al hospital lo encontré con vida. Lo metieron a quirofano como a las 6 de la tarde y cuando volvió de la anestesia, le pregunté que había pasado y él me dijo que los federales los habían balaceado, luego me iba a seguir contando, pero el doctor me dijo que me saliera del cuarto”, dice sin poder contener el llanto.
A pesar de la operación, Alejandro requería otros cuidados y fue trasladado a Morelia, pero dice que la Policía Federal les bloqueó el paso: “Nos lo llevamos como a las 7 de la noche. Mi hija se fue con él en la ambulancia y me habló y me dijo que los federales los rodearon antes de llegar al hospital y no dejaron pasar la ambulancia. El chófer, les pedía por favor que les permitieran pasar porque mi hijo iba muy grave, pero los federales, junto con los soldados cerraron el paso. Falleció allí mismo, como a las nueve y quince de la noche. Luego en el hospital no lo querían recibir porque dijeron que había fallecido fuera, no dentro. En realidad lo dejaron morir porque mi hijo era un testigo de la matanza”.
Ambas madres padecen serias secuelas del estrés postraumático, pero no han recibido ningún tipo de apoyo psicológico y aseguran estar endeudadas por los gastos del funeral porque después de cinco meses siguen esperando el apoyo económico de la CEAV (Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas)  la CNDH (Comisión Nacional de Derechos Humanos) y otras instituciones federales.
De 37 años, Rosa está segura que su hijo se hubiera salvado si los policías federales hubieran permitido pasar a la ambulancia: “Yo lo que estoy pidiendo es justicia porque eso que hicieron fue un crimen. Los muchachos estaban desarmados. Era mi niño chiquito y me lo mataron de la peor forma, no es justo”.
LOS TESTIGOS
Gonzalo Alfonso Castillo Sánchez, uno de los sobrevivientes dice que fue testigo de cómo los federales “asesinaron” a Alejandro porque ambos viajaban en una camioneta Ram blanca que fue interceptada por los federales en avenida Constitución: “Yo vi cuando lo mataron. Estamos pidiendo justicia para que los castiguen. ¿Por qué nos hicieron esto?”.
Después de tres operaciones, con la pérdida de vista del ojo derecho y con una colostomía porque las balas le perforaron el intestino, Gonzalo explica que a él, los federales lo dejaron desangrar más de 45 minutos esperando que muriera allí mismo: “Me escondí debajo de la camioneta. Estaba tirado y me entraron las balas. Empecé a sangrar, pero nunca nos ayudaron. Perdí el conocimiento. Ni se quién me levanto de allí. No sabía ni que hacer. Me desperté en el hospital. Me dolía mucho la pierna y tenía la cabeza entumida… Eso fue una matanza de los federales. Si ellos hubieran traído palos como nosotros hubiese sido enfrentamiento”.
Hugo Hernández de 25 años muestra las heridas producto de las esquirlas. Cuenta que viajaba en una camioneta y vio cómo lo mataron: “Lo acribillaron. Los federales simplemente nos querían matar a todos. De hecho nos dijeron: “¡Pinches comunitarios de mierda, ahora si se los cargó la chingada!. Luego llegaron los militares y no hicieron nada, solo veían como  los mataban. Yo me salvé de milagro porque me hice el muerto al lado de Gonzalo. Yo les decía: “No se muevan”… Fue una matanza”.
Cuenta que en el hospital donde lo atendieron, lo lastimaron los federales y lo amenazaron: “Cuando me traían en la camilla y me pasaron a la cama me lastimaron mucho. Le dije a un policía: “Me duele” y él se me quedó mirando y me contestó con coraje: “Cállese, hijo de tu puta madre, aguántate, para que andas en estas chingaderas!”. Y ya cuando me dejaron en el cuarto, entró otro federal uniformado y me dijo: ¡Te vas a morir. De esta noche no pasas!… Yo lo que quiero es que se haga justicia”.
–¿Qué sería para ti, la justicia?
–Que paguen por lo que nos hicieron, que los detengan. Son delincuentes, matones. Ya mataron aquí y van a volver a hacer lo mismo en otro rancho.
“LOS REMATABAN”
En la reconstrucción de los hechos del 7 de enero, Marco Antonio Maldonado Ramírez es pieza clave. Tiene 18 años y cuenta en entrevista que, ese día venían media docena de jóvenes en la Ram blanca que se observa en los vídeos de la policía.
La mayoría de sus compañeros jornaleros tenían entre 15 y 18 años. Y dice que como a las 7:45 fueron interceptados por los federales: “Fuimos con puros palos. Las patrullas se atravesaron y era como una emboscada. Ya traían orden de tirarnos, salieron y empezaron a tirar y el gritadero de gente. Una señora gritaba: “¡No tiren!… ¡Hay familia” pero no hicieron caso y mataron a la señora”.
Marco Antonio lleva tatuado el nombre de Kendra en el brazo, si hija de nueve meses. Cuenta que desde ese día quedo “traumado” porque se salvó de milagro y que nunca fue interrogado por la PGR o alguna institución de derechos humanos.
Cuando empezó el tiroteo, saltó de la camioneta y se escondió y pudo ver todo: “Miré un chingo de gente muerta y como los estaban rematando. Estaba una niña llorando como de nueve años y quiso correr y le dije: “no salgas porque te van a matar”. Y su mamá salió por ella y la mataron. Luego me fui corriendo. Ya no supe de esa niña. Me metí entre las casas y salí por el puente y seguían tirándonos, pero hice lo único que podía hacer: correr”.
Explica que los federales “ejecutaron” a su compañero que venía adelante: “Le dijeron: “bájate, hijo de tu puta madre” y el muchacho les dijo: “¿Por qué me voy a bajar? y que lo bajan, lo agarraron de una pata y cuando estaba abajo: “pum” que le meten un disparo a la cabeza y lo tiran a la carretera y los empiezan a amontonar allí y a tomarles fotos. Yo me escondí en un cajete, si hubiera corrido me hubieran matado”.
Y añade: “Cuando se atravesaron las camionetas y empezaron a tirar yo brinqué y esta pata la tengo lastimada, esta pata me la jodí, se me torció, duré como dos meses sin trabajar, todavía tengo una bola. Luego, estuvo un rato en la casa de una señora hasta que se acabó. Los soldados andaban bravos, pensé que nos iban a ayudar, pero nomás veían”.
Marco Antonio lamenta la muerte de Alejandro y Antonio: “Éramos amigos, nos íbamos a trabajar juntos a cortar limón, nos ibamos de parranda y a jugar beisbol. Nos llevábamos bien, éramos camaradas. En esa Ram ibamos como unos seis. Y nomás nos logramos dos, a todos los mataron como a Alejandro y Toño, y a uno de Zamora, a otro que le decían el Dogy. La vi cortita”.
Marco Antonio narra una de las peores escenas de esos hechos, la imagen de los integrantes de la familia Madrigal que fueron mostrados abrazados con todo tipo de heridas por arma de fuego y que fueron, según dice, ejecutados por los federales.
“Eso fue una matanza, no traíamos mas que palos, todos saltamos cuando nos tiraron a matar, los mataron como unos animales. Les decíamos que ya no tiraran y seguían tirándole a la gente. Una señora gordita gritaba: “No tiren”, iba con su familia en la camioneta, era la familia Madrigal y los mataron a todos. El señor se bajó: y allí lo mataron, la camioneta se las deshicieron. Luego los arrastraban de la pata y los acomodaban como perros”.
Dice que desde hace cinco meses padece las secuelas psicológicas de lo que vio desde pesadillas y depresiones: “Me traume de primero, pero ya me acostumbre. Me espanté y me sobaron la cabeza y todo eso. Fui con el sobador que te suben la mollera, como los niños chiquitos. Yo nunca había visto eso. Le doy gracias a Dios de que estoy vivo”.
–¿Que está pidiendo?
–QuéPAGUEN, que los echen al bote. Es una cosa injusta lo que hicieron. Da la casualidad que no íbamos a enfrentarles, ni a pelear, íbamos por los compañeros que traían y que no debían nada, ellos son inocentes como nosotros.
–¿Qué son para usted los federales?
–Unos lacras que no sirven para nada, nomás vienen aquí a ver que chingan.

jueves, 18 de junio de 2015

Identifican a cuatro civiles muertos en emboscada en Apatzingán

Una de las patrullas atacadas ayer la “Fortaleza Anunnaki” de Apatzingán. Foto: Especial

APATZINGÁN, Mich. (apro).- Cuatro de los cinco civiles que murieron el martes pasado en la emboscada contra la Fuerza Ciudadana (FC) en un rancho de Apatzingán eran empleados de una empresa dedicada a la compra-venta de chatarra.
De acuerdo con sus deudos, las víctimas son: Ulises Ruiz, Benjamín Orobio, René Hernández, Raúl Tapia Almanza, los dos primeros vecinos de Nueva Italia, Múgica, y los otros dos de Uruapan. El quinto civil fallecido sigue sin ser identificado.
Sobre los dos policías caídos en los mismos hechos, las autoridades estatales no han dado a conocer sus nombres, no obstante, fuentes allegadas a la Fuerza Ciudadana comentaron que los nombres de los uniformados eran Samuel (no se saben sus apellidos) y Juan Carlos Manera Zarco, de 33 años.
El ataque fue la madrugada del pasado martes en las inmediaciones del rancho “La Fortaleza Anunnaki” ydejó en total siete muertos, dos policías y los cinco civiles, además de seis oficiales heridos: José Luis Ríos Morales, de 35 años; Francisco Javier Tinoco Pérez, de 34; Luis Antonio Barajas Meraz, de 39, y José Uriel Ríos Morales, de 35, todos ya canalizados al Seguro Social de Charo, en Morelia.
La zona donde se registró la emboscada, registra un intenso despliegue de elementos del Ejército mexicano y de la Policía Federal, que buscan a los agresores y creen se ocultan en el cerro cercano a El Alcalde.
El personal castrense y de la PF ha colocado puestos de revisión en entradas y salidas del rancho “La Fortaleza de Anunnaki”, que fuera propiedad de Nazario Moreno, “El Chayo” fundador de los Caballeros Templarios, abatido en marzo de 2014.
El ataque contra policías estatales se produjo cerca de las 01:00 horas cuando transitaban sobre el camino de terracería hacia El Alcalde.
Ahí, fueron emboscados desde lo alto de un cerro, según testimonios recabados por el reportero, por al menos 50 hombres fuertemente armados, que habrían utilizado lanzagranadas calibre .40 milímetros y barret calibre 50 milímetros.
Los hombres se encontraban parapetados esperando el paso de los vehículos oficiales y particulares, y abrieron fuego contra ellos. Uno de los vehículos volcó y se incendió con dos elementos de la Fuerza Ciudadana en el interior.
Otros dos policías estatales, identificados sólo como los oficiales Nájera y Flores, fueron reportados como desaparecidos, presuntamente levantados por los agresores, que además quemaron dos patrullas así como los vehículos particulares.
El miércoles pasado, el secretario de Gobierno de la entidad, Jaime Esparza, sólo confirmó la desaparición de una agente de la Fuerza Ciudadana, pero no dio más detalles.
Hasta ahora no se ha reportado la captura de ningún agresor ni personas sospechosas, por lo que los operativos continuarán.

martes, 6 de enero de 2015

Se enfrentan el Ejército y autodefensas en Apatzingán; confirman 9 muertes


Los muertos tras el enfrentamiento entre autodefensas y Ejército en Michoacán. Foto: Especial
Los muertos tras el enfrentamiento entre autodefensas y Ejército en Michoacán.
Foto: Especial
MÉXICO, D.F., (proceso.com.mx).- El comisionado para la Seguridad y Desarrollo Integral de Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes, confirmó que esta madrugada se registró un enfrentamiento en Apatzingán, Michoacán.
“Esta madrugada fuerzas federales recuperaron la Presencia Municipal #Apatzingán”, publicó el funcionario en su cuenta de Twitter.
Aparte, en entrevista en Grupo Imagen con Adela Micha, el funcionario precisó que nueve personas murieron durante el enfrentamiento.
Castillo aclaró que en un primer enfrentamiento entre elementos del Ejército y civiles que habían tomado la alcaldía de Apatzingán dejó un saldo de una persona muerta; sin embargo, un segundo tiroteó cobró la vida de ocho personas.
Los enfrentamientos ocurrieron alrededor de las 4:30 de la madrugada. Fueron detenidas 44 personas y veinte vehículos fueron asegurados.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Padre ‘Goyo’ acusa a edil de Apatzingán de nexos con Templarios y exige su destitución


El padre Goyo. Foto: Miguel Dimayuga.
El padre Goyo.
Foto: Miguel Dimayuga.
MÉXICO, D.F. (apro).- El vicario de la Diócesis de Apatzingán, Gregorio López, exigió la destitución del alcalde de ese municipio, Uriel Chávez, al considerar que existen pruebas “indiscutibles” de sus vínculos con el crimen organizado.
Según el prelado, los nexos del funcionario municipal con Los Caballeros Templarios comenzaron desde la campaña. “Hay testimonios fehacientes de sus reuniones, de sus pactos, de sus órdenes, de sus ataques; impunidad ante un secuestro, ante una muerte”, aseguró.
Incluso, agregó que el jefe de seguridad del alcalde también tiene relación con la delincuencia. Él, dijo, “era el que levantaba, él sabía, él ordenaba a quién se levantaba”, dijo en entrevista con reporteros del municipio.
El párroco Goyo, como lo conocen en el municipio considerado como el bastión de Los Caballeros Templarios, consideró que el Congreso de Michoacán debe pronunciarse a favor de un presidente municipal interino. De hecho, dijo que tiene en su poder sondeos de opinión en los que 90% de los consultados rechaza la permanencia del edil de Apatzingán por su presunta complicidad con delincuentes.
Luego, dijo que enviará por escrito su petición al Congreso de la Unión. Agregó que “los comunitarios están pensando hasta hacer bloqueos en la ciudad, (acciones de) resistencia si no hay una salida, un abandono (al cargo) de su parte”.
El religioso también anunció la conformación de un consejo ciudadano que revisará la procedencia de miembros de los grupos de autodefensa. Detalló que este órgano estará conformado por cien “prominentes” empresarios y miembros de la sociedad civil de Apatzingán, aunque bajo el anonimato para resguardar su seguridad.
Gregorio López, quien abiertamente ha apoyado a los grupos de autodefensa y ha oficiado misa protegido con chaleco antibalas, aseguró que la captura de Heliodoro Moreno, supuesto medio hermano del fundador de La Familia Michoacana, Nazario Moreno, anunciada ayer por el gobierno federal fue a manos de las autodefensas, no de las fuerzas federales. El detenido, contó, se filtró como autodefensa, pero fue descubierto y capturado.

sábado, 8 de febrero de 2014

Ingresan autodefensas a Apatzingán





Ingresaron sin armas y custodiados por elementos de la Policía Federal y del Ejército Mexicano.










08/02/2014 11:11 AM
Ciudad de México

Los grupos de autodefensa comenzaron a ingresar a Apatzingán poco antes de las 11:00 horas de este sábado, sin que se dieran enfrentamientos por el momento.

Los autodefensas ingresaron sin armas y custodiados por elementos de la Policía Federal y del Ejército Mexicano. Hipólito Mora, dirigente del grupo de autodefensa de La Ruana, encabeza el grupo.

Algunos miembros ingresaron a la Iglesia principal de Apatzingán para rezar.

El pasado 11 de enero, los grupos de autodefensa trataron de entrar a dicho municipio y se desataron enfrentamientos que dejaron la quema de vehículos y negocios.

Los principales líderes de los civiles armados se reunieron en días recientes con Alfredo Castillo, comisionado federal para la seguridad en Michoacán, donde establecieron la estrategia que seguirán en conjunto con el Ejército y la Policía Federal.

“Necesitamos entrar a Apatzingán, que es el corazón de toda la región, y sabemos la importancia de éste para el crimen organizado. No podemos tardarnos más, porque corren peligro muchas personas que están apoyando el movimiento”, señaló Mora en una reunión en Tepalcatepec el miércoles pasado.


http://www.milenio.com/policia/Ingresan-Autodefensas-Apatzingan_0_241775916.html

jueves, 23 de enero de 2014

Se rebelan comerciantes de Apatzingán: no pagarán impuestos


Fuerzas federales mantienen tomadas las calles de Apatzingán. Foto: Miguel Dimayuga
Fuerzas federales mantienen tomadas las calles de Apatzingán.
Foto: Miguel Dimayuga
APATZINGÁN, Mor. (apro).- Integrantes de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) anunciaron la suspensión de impuestos en esta ciudad, en protesta por la ineficacia de la estrategia impulsada por el gobierno federal para abatir la violencia.
Carlos Alavez, presidente de la Canaco en este municipio, manifestó que la situación del comercio es crítica, pues han tenido que cerrar cientos de negocios y despedir a mucha gente, debido a que la inseguridad no permite que haya circulante.
Los comerciantes demandaron una audiencia con el comisionado para la seguridad de Michoacán, Alfredo Castillo, a fin de plantearle la situación de emergencia que hay en esta localidad, donde la economía –aseguraron– se encuentra paralizada.
“No creo que venga, tiene miedo de venir, nosotros aquí vivimos y nos tenemos que aguantar. Mejor que nos diga dónde nos reunimos y vamos”, subrayó una mujer, dueña de tiendas de pintura en varios municipios de Tierra Caliente.
En conferencia de prensa, propietarios de restaurantes, hoteles, farmacias y tiendas de autoservicio manifestaron que la estrategia del gobierno federal para acabar con la violencia no ha rendido frutos. Contrario a ello, subrayaron, ha agravado el crecimiento económico.
“Desde agosto pasado la economía se ha ido a pique. El 15 de enero, cuando el gobierno federal anunció que se aseguraba Michoacán y se reactivaría la economía, pensamos que ya estábamos a salvo, pero no fue así. Cuando llegaron los soldados y los policías, la cosa se agravó. El atentado a la farmacia en realidad fue un ataque al estado, una burla al gobierno de esta gente que mandó el mensaje de que aquí están”, señalo Iván Cristian Mateo, representante farmacéutico.
Carlos Alavez demandó el respaldo del gobierno federal, y dijo que el llamado a la suspensión de pago de impuestos es una acción civil que demanda una respuesta.
El representante de la Canaco local consideró una burla que el gobernador Fausto Vallejo haya anunciado el apoyo al sector con cuatro millones de pesos, y confió en que la carta que comenzará a circular entre los comerciantes de 400 negocios tenga un apoyo total.
Las cámaras de comercio de otros estados ya han manifestado su apoyo, aseguró.

miércoles, 15 de enero de 2014

Apatzingán, bajo control de Policía Federal y Ejército

Desarman y acuartelan a policías preventivos
Continúa cerrado 80 por ciento de comercios
Foto
Policías federales vigilan en la entrada a ApatzingánFoto Ap
Ernesto Martínez Elorriaga
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 15 de enero de 2014, p. 5
Apatzingán, Mich., 14 de enero.
Las fuerzas federales asumieron hoy la seguridad en éste, el municipio más grande de la Tierra Caliente de Michoacán, azotado desde hace meses por la violencia y considerado el principal bastión de la organización criminal Los caballeros templarios: más de 400 efectivos patrullan las calles y vigilan las salidas a Cuatro Caminos, Buenavista Tomatlán y Aguililla.
Sin embargo, 80 por ciento de los comercios continúa cerrado y el servicio de transporte foráneo permanece suspendido desde el viernes, cuando opositores a los grupos de defensa incendiaron tres vehículos, tiendas y parcialmente la alcaldía.
Después del mediodía de este martes, elementos del Ejército y de la Policía Federal (PF) sitiaron el centro de la ciudad, de unos 130 mil habitantes, y colocaron patrullas frente a la sede del ayuntamiento.
Al mismo tiempo, aeronaves de las fuerzas federales sobrevolaban el primer cuadro ante el asombro e incertidumbre de los lugareños, algunos de los cuales aplaudieron el despliegue.
Cerca de las 13 horas, parte de los contingentes de la PF y la milicia se desplazó hacia la Dirección Municipal de Seguridad Pública, donde desarmó a los policías preventivos y asumió las labores de seguridad.
Esta tarea fue coordinada por el Ejército, a cuyos efectivos fueron entregadas cada una de las armas, cortas y largas, que portaban los policías locales, así como las municiones.
Armas y cartuchos fueron depositados por los soldados en un camión de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). En tanto, los agentes de Apatzingán fueron acuartelados.
Desconfianza de ciudadanos
Están equivocados si creen que nos dan más confianza con la presencia de federales; la gente tiene miedo, la ciudad está en crisis y así no se resolverá la situación, expresó el propietario de un negocio ubicado en los portales.
A las 15:30 horas el gobernador Fausto Vallejo llegó a esta ciudad y se reunió en privado con mandos de la 43 Zona Militar, ubicada en la periferia, así como con miembros de los grupos de autodefensa de Tierra Caliente.
Más tarde se trasladó al palacio municipal, donde dialogó con el alcalde Uriel Chávez. Por la noche regresó a Morelia para sostener un encuentro con su gabinete. Ahí destacó el nombramiento del nuevo comisionado de la PF para Michoacán, el teniente coronel Carlos Manuel Salcedo Carrillo, y 11 mandos intermedios que serán enviados a las distintas regiones de la entidad para regresar el orden y la paz pública a los ciudadanos.
Por la mañana, en Apatzingán, desconocidos colocaron varias mantas en puentes peatonales en las que exigen la salida de grupos armados, ya queMichoacán no necesita invasores. Los mensajes no estaban firmados.
Al mediodía, presuntos integrantes del crimen organizado intentaron destruir con un trascabo el puente Las Delicias, que comunica Apatzingán con Tepalcatepec, pero sólo dañaron un carril.
En este contexto, el sacerdote encargado del obispado de Apat-zingán, Gregorio López Gerónimo, dijo que la ciudad vive en estado de caos y de ingobernabilidad, porque es la delincuencia organizada la que manda.
Consideró que no tiene sentido que los gobiernos federal y estatal traten de desarmar a los grupos de autodefensa cuando son ellos los que en unos meses han logrado expulsar a miembros de la organización delictiva Los caballeros templarios.
La presencia de policías federales aquí es como un teatro para apoyar al gobernador (Fausto Vallejo). No es suficiente la presencia ni la efectividad, opinó. “Aquí los que deciden la justicia y la forma de vida son La Tuta, El QuiqueEl Chayo, y nadie ha hecho nada”, agregó.
Toman control de policía y tránsito de Uruapan
Alrededor de las 14 horas, efectivos del Ejército y de la PF ingresaron a las instalaciones de seguridad pública municipal de Uruapan, donde acuartelaron a todo el personal operativo para una revisión de armamento.
(Con información de las agencias Esquema y Notimex)

martes, 14 de enero de 2014

Autodefensas siguen armados y se reúnen con Vallejo


Autodefensas se enfrentan con Caballeros Templarios en Nueva Italia, Michoacán. Foto: Miguel Dimayuga
Autodefensas se enfrentan con Caballeros Templarios en Nueva Italia, Michoacán.
Foto: Miguel Dimayuga
APATZINGÁN, Mich. (apro).- En medio de un fuerte dispositivo de seguridad policiaca y militar, el gobernador priista Fausto Vallejo se reunió a puerta cerrada con los líderes de los grupos de autodefensa ciudadana para definir acuerdos.
Como parte del intento por recuperar el orden en la región, esta ciudad fue totalmente tomada por miles de policías y soldados fuertemente armados, quienes realizaron rondines en la cabecera municipal.
A las siete de la noche llegó Fausto Vallejo a la presidencia municipal pero se negó a dar declaraciones.
“No voy a hablar”, repitió en varias ocasiones el gobernador, resguardado por escoltas con rifles de asalto.
Vallejo fue recibido con aplausos por los miembros de la presidencia municipal con quienes se reunió a puerta cerrada.
El gobernador acudió a la 43 Zona Militar, donde también fueron trasladados miembros de las autodefensas, entre ellos Estanislao Beltrán, integrante del consejo general de esta agrupación.
El encuentro fue a puerta cerrada y el mandatario estatal se negó a dar una declaración al respecto.
Por la tarde, el Ejército y la Policía Federal (PF) desarmaron a elementos de la policía municipal de Apatzingán, quienes en diversas ocasiones han sido acusados de tener vínculos con los Caballeros Templarios.
Por otro lado, según integrantes de grupos de autodefensa ciudadana, el intento del Ejército por desarmarlos fracasó por la reacción de la ciudadanía de defenderlos en los municipios de Parácuaro y Nueva Italia.
Incluso, manifestaron que les regresaron las armas y que esa acción fortaleció el apoyo de la gente.
El comandante Martín, del municipio de Tepalcatapec, en asamblea realizada en el zócalo de Nueva Italia, municipio de Múgica, dijo que no dejarán solos a los pobladores que ya se rebelaron contra Los Caballeros Templarios.
En respuesta, de manera anónima, unos mil 500 pobladores manifestaron el apoyo a los grupos de autodefensa ciudadana, quienes respondieron que se quedarán en la zona y trabajarán en las labores de seguridad junto con las autoridades del gobierno federal.
Los habitantes reunidos frente al palacio municipal aprobaron crear su propio grupo de autodefensa para hacer frente a los Templarios, así como cooperar con las autoridades federales para recuperar la paz.
“Al rato llegará el Ejército y desarmará a la policía municipal, que va a desaparecer. Hay que colaborar con ellos”, anunció un integrante de las autodefensas identificado como Martín.
En la asamblea estuvieron presentes las autoridades municipales encabezadas por el edil Casimiro Quezada Casillas. La ciudadanía que asistió a la asamblea manifestó, a gritos, que no estaba de acuerdo con el desarme de las autodefensas.
La profesora Tomasa Díaz Vargas dijo que el pacto es que van a trabajar de la mano con el gobierno federal, municipal y estatal.
“Tenemos que sacar las armas, se va a legalizar, necesitamos que todos participen, no queremos gente cobarde, pasiva. Que se nos quite ese miedo. Todo está bajo control”, explicó a los habitantes de Nueva Italia, municipio de Múgica.
Sergio Pardo Menera, tesorero municipal, expresó que ya es tiempo de tener tranquilidad. “Cada uno puede aportar algo para defendernos”, dijo el funcionario.
Los muertos
En Antúnez, al mediodía, habitantes de este lugar se manifestaron en contra del desarme de los grupos de autodefensa ciudadana, acción que ayer a la medianoche iniciaron los soldados.
Hasta ahora están confirmados sólo dos muertos: Rodrigo Benítez Pérez, de 25 años, y Mario Pérez, de 50, ambos de Antúnez, municipio de Parácuaro.
Los dos fallecidos eran civiles jornaleros que llegaron a defender a las autodefensas cuando estaban siendo desarmados por parte de los militares.
“¿Por qué los mataron si no traían armas? Era gente pacífica, trabajadores que recogían limones”, aclararon familiares de Rodrigo Benítez.
Mientras acompañaban a sus muertos, amigos y familiares de ambos caídos dijeron que los soldados les dispararon por haber defendido a las autodefensas que llegaron a Antúnez para sacar a Los Caballeros Templarios.
“Ellos (las autodefensas) nos defienden, son gente como nosotros; si los desarman van a venir a matarnos”, advirtió una mujer que pidió no dar su nombre por miedo a los Templarios.
Según testimonios de varios habitantes, los Templarios les fijan los precios de la carne y pan, así como de otros alimentos, para sacar ellos una ganancia.
Además, los tenían sometidos con amenazas y los obligaban a manifestarse en contra de las autodefensas.
En un recorrido, esta mañana se puedo observar que las autodefensas permanecen armados en el poblado, a pesar de que ayer en la noche los soldados les quitaron algunas armas.
En el entronque de Cuatro Caminos que une Apatzingán con Parácuaro y Nueva Italia, también se encontraban las autodefensas armados.
Los habitantes de Nueva Italia realizaron un mitin en la glorieta y saludaron a los policías federales que arribaron la víspera.

Fotos: Federales refuerzan seguridad en Apatzingán

Elementos federales -sobre todo policías y militares- ingresaron al palacio municipal de Apatzingán. Al lugar llegaron decenas de camionetas de la Policía Federal, así como diferentes helicópteros.
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Cientos de elementos de la Policía Federal arribaron a la zona de Tierra Caliente al medio de este martes, en un convoy conformado por al menos 50 vehículos, entre autobuses, patrullas, vehículos blindados y helicópteros.

Elementos del Ejército Mexicano, la Marina y la Policía Federal ingresaron este mediodía a Apatzingán, Michoacán y permanecen en la presidencia municipal.
De acuerdo con diferentes medios y agencias locales, helicópteros de la Policía Federal y de la fuerza aérea mexicana sobrevolaron el primer cuadro de dicha ciudad, tomaron la plaza principal e ingresaron a la alcaldía.
La página Valor por Apatzingán publicó imágenes del operativo con el que se refuerza la seguridad en la Tierra Caliente de Michoacán, además de que se rumora sobre la posible llegada del gobernador del estado, Fausto Vallejo.
El lunes, el gobierno federal firmó un “pacto” con el gobierno estatal en el que se compromete a encargarse de la seguridad del estado, en el que en los últimos días grupos de autodefensas se han enfrentado a miembros del grupo criminal de Los Caballeros Templarios.
La semana pasada, en Apatzingán quemaron vehículos, negocios y una oficina de la presidencia municipal, en protesta por la expansión de autodefensas, quienes han tomado el control de diferentes comunidades cercanas.
Estas son imágenes de lo que ocurre hoy en Apatzingán, difundidas por Valor por Michoacán:
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Este es un video sobre la seguridad este martes en Apatzingán:


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